2 palabras.
Los días de Karin eran grises, así los sentía incluso cuando el cielo tuviera el más hermoso color azul.
Era irónico… Ella siempre había creído que su habilidad de ver fantasmas era una molestia, y mientras más crecía más se convencía de esa creencia, así que pidió ayuda para deshacerse de ese poder.
Urahara Kisuke era un hombre misterioso detrás de su sonrisa idiota, le dijo que la ayudaría pero su reiatsu era difícil de contener por su naturaleza ardiente y destructiva, y necesitaría un reiatsu helado para contrarrestarlo.
Rukia no sería suficiente para ayudarla, así que Karin le suplicó a su viejo amigo Hitsugaya Toshiro que le hiciera el favor. Era el único que podría, ya que tenía la zanpakuto de hielo más poderosa.
Al principio se negó, claramente, pero pronto entendió que era importante para Karin vivir una vida normal y él tampoco deseaba que ella se sumergiera más en el mundo de los shinigamis, así que accedió a ayudarla, quedándose a su lado para controlar las llamaradas de su reiatsu mientras los hechizos de Urahara hacían efecto.
Le dieron el gigai de su versión adulta y pasaron tiempo como mejores amigos para que nadie viera tan raro que estuvieran tanto tiempo juntos.
Tal vez teniendo en cuenta que ella había estado muy enamorada de Toshiro en su niñez y pre-adolescencia, Karin ya debería haber esperado que se volvería a enamorar de él.
Pero ingenuamente se negó a creerlo. Ingenuamente siguió adelante con el plan y pasó seis meses con Toshiro, seis meses en los que se enamoró como una idiota de él.
Durante esos seis meses su reiatsu se fue apagando, y apenas se desvaneció por completo… Toshiro también se fue. Como si ella no le importara en lo absoluto.
Karin estuvo un año intentando seguir con su vida y fingir que no le importaba lo que había pasado entre ellos y el modo en el que tan abruptamente terminó, pero pronto la tristeza empezó a consumirla y pidió por alguna forma de ver a Toshiro. Pero él la rechazó, una y otra vez.
Al final, Karin hizo un último intento escribiendo una carta y enviándola a Toshiro con ayuda de Rukia. Recibió una respuesta, pero esta solo le rompió más el corazón.
Era un simple narciso con una pequeña nota atada a su tallo. Solo dos palabras:
"Lo siento".
Dos palabras que le rompieron el corazón.
Y desde entonces Karin vivía la vida normal que quería, una vida gris llena de lamentos y preguntas de qué habría pasado si ella se hubiera animado a confesarse mientras él seguía a su lado, qué hubiera pasado si hubiera detenido la extracción de su reiatsu cuando Urahara le dio la oportunidad, o qué hubiera pasado si las muchas veces en las que tuvo la oportunidad de besar a Toshiro, las muchas veces en las que sintió que él quería que lo hiciera, realmente lo hubiera hecho.
Pero no tenía caso hacerse esas preguntas ridículas. Ya nada podría arreglarse, y debía seguir con su vida tal como él seguía con la suya en otro mundo al que ella ya no pertenecía de ninguna forma, un mundo al que nunca llegó a pertenecer.
Y tal vez algún día la grieta en su corazón dejaría de doler.
Fin.Holaaaa :D
Aquí otro fic por la Semana HK!
Tema: Desamor o corazón roto :'(
Ojalá les haya gustado aunq está sad x'D
COMENTEN! *o*
Me despido!
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaa!
