Cold Water
El último mes de escuela paso demasiado rápido para que lo registraran, desde la última visita a casa no regresaron, principalmente por estar saturados de exámenes y trabajos como para respirar, aunque esa no fue su única preocupación, tal vez lo que más estresado lo tuvo fueron los malos hábitos alimenticios que Karin había adquirido desde entonces.
–Deberías comer un poco más –sugirió, mirando como la única mujer en el departamento tan solo había picoteado su comida.
La mirada azabache se dirigió en su dirección, acompañada por una sonrisa apenada, el tenedor volvió a su comida, aunque para su suerte esta vez su fue directo a su boca junto a la comida.
El silencio se apodero del lugar desde que decidieron tirarse en el sofá y, bueno, nadie hizo el menor intento por deshacerse de la falta de conversación, Yukio parecía más interesado en lo que fuera que estuviera en su celular; Karin estuvo perdida en sus pensamientos, algo común desde las últimas semanas; y él, al parecer su cerebro creyó que mirar cada una de las expresiones de su amiga fue lo más fascinante en ese momento, pudo sonar perturbador, pero juro que había contado los bocados que Karin le había dado a ese Yakimeshi, tres, hasta ese momento.
–Le dije a Soi Fong que estaba embarazada –murmuró, clavando su tenedor en la comida y comiendo un poco más en un intento por ocultar su nerviosismo.
Toshiro se sorprendió, aunque no fue el único, Yukio pareció haber sido tomado con la guarda baja si la forma en que miro a la morena fue algo para señalar. El rubio fue el primero en salir de su estupor, sus ojos regresaron rápidamente a su celular mientras esbozo una sonrisa socarrona.
–Sería estúpido pretender que no lo notaria –se burló, tecleando en su celular.
Una patada por parte de los futuros padres fue lo que recibió por su comentario, Karin suelto un suspiro cuando el más alto gruño.
– ¿Y qué te dijo? –esa pareció ser la mejor pregunta, o mejor dicho, la primera que atino a decir.
–Bueno… me pregunto cuántos meses llevaba y quién era el padre.
El ambiente se volvió tenso con esas simples palabras.
–Así que… –Yukio pareció divertido ante toda la situación.
Sí, Toshiro se había preguntado mucho en esos meses porque es que siguieron siendo amigos.
Karin suspiro.
–Le dije que tengo poco más de cuatro meses y Toshiro es el padre –los ademanes de su mano hicieron un fallido intento por restarle importancia al asunto. –No se me ocurrió una mejor idea –admitió, con una pequeña mueca.
El rubio pareció querer decir algo, más fue interrumpido por una mirada amenazante de su parte, y como muy pocas veces, él chico prefirió guardarse los comentarios para más tarde.
– ¿Y cuál es la historia? –preguntó, después de lo que parecen largos minutos de un silencio incómodo.
–Un par de días después de la fiesta te invité a ver una película, estábamos un poco ebrios, no lo sé exactamente, solo sucedió –fue la vaga respuesta de la morena. –Es tuyo, no hay duda.
–Bien –pareció estúpido, pero es lo único que pudo contestar.
–Linda historia –bromeo Yukio, ganándose una nueva mirada fastidiada por parte de ambos. –Solo decía, no necesitan esas miradas.
Todos regresaron a lo suyo, Karin con su comida, Yukio a su celular, y el con su tren de pensamientos innecesarios hasta que, uno fugaz pero desconcertante golpeo su mente, ¿qué harán una vez que él bebé nazca?
El plan hasta ese momento había permanecido en algo simple: el bebé nacería, ella se quedaría un año a cuidar de él, después regresaría y ambos se concentrarían en terminar de estudiar para pronto poder trabajar y darle una vida cómoda a su pequeño hijo.
Sí, un plan simple y con muchas fallas.
Sus dedos comenzaron a tamborilear e mientras ese pensamiento comenzó a tejerse y anidarse ahí, fue consciente de eso, y sin embargo no hizo nada para detenerlo, estuvo seguro de que los dos chicos a su lado se encontraban ajenos al repicar, más involucrados en sus propios asuntos que en preocuparse por el molesto ruido de su dedo contra la madera de la mesa de té a su lado.
– ¿Podrías dejar ese ruido de mierda? –gruño el rubio, con el ceño fruncido pero la mirada aun en su celular.
Tal vez solo él estaba tan sumergido en lo suyo como para prestar atención al "ruido de mierda".
–Lo siento –se disculpó, apoyando su mano en su pierna pero sin dejar el movimiento de su dedo.
El más alto pareció notar eso, pues un suspiro cansino escapo de sus labios.
–Como sea me voy, tengo mejores cosas que hacer.
Yukio no dio más explicaciones, aunque ellos tampoco tuvieron la intención de preguntar, dio un último vistazo antes de mirar su celular y salir del departamento dejándolos en ese silencio tan incómodo.
– ¿Quieres algo de comer? –Karin rompió el silencio con eso.
Ese pudo ser el mejor momento para hablar de su reciente duda, sin embargo prefirió simplemente asentir y esperar mientras la morena se perdió en la cocina.
– ¿Tienes algún plan mañana? –consulto, sin moverse.
–No realmente –las palabras fueron amortiguadas por la distancia. – ¿Por qué? ¿Tienes algo en mente? –cuestiono, asomándose con una sonrisa.
¡Maldición! Esa expresión fue demasiado para su corazón.
–Podríamos ir a tu casa y dejar algunas de tus cosas –sugirió, jugando con un hilo suelto de sus jeans rasgados.
Karin asintió mientras colocaba el plato frente a él.
–Yuzu estará feliz, demasiado feliz, no sé si podré lidiar con eso.
– ¿Por qué lo dices? –cuestiono.
–Amo a Yuzu, y claro que a Matsumoto también, sin embargo… necesito un descanso de todo eso –explico, tumbándose en el sofá.
– Solo se preocupan por ti –murmuro, alargando el brazo para envolverla en un abrazo – ¿Sabes que se molestaran por que no has comido bien?
-¡Agh! No me lo recuerdes –gruño, antes de cubrir su rostro con ambas manos. –Yuzu estará muy molesta conmigo.
…
Yuzu fue la más emocionada al ver a Karin nuevamente.
No fue de sorprenderse, las llamadas entre las mellizas fueron esporádicas al igual que los mensajes, y aunque antes ese no parecía ser un problema, con su actual situación, Yuzu y Matsumoto prefirieron mantener a Karin vigilada tanto como sea posible.
Y él no las culpo, la chica pudo ser un poco descuidada durante toda su vida, y ese último mes no fue la excepción, por lo que la idea de que alguien más le dé una conferencia sobre los malos hábitos alimenticios que ha mantenido en las últimas semanas fue necesario.
–Siento que extrañare la escuela –murmuró la pelinegra.
Toshiro dejo la última de las cajas en la habitación, siendo testigo de la forma en que Karin miro el calendario junto a su escritorio, Yuzu se había encargado de señalar las citas con la ginecóloga con un corazón, y aunque eso pudo ser un gesto agradable, la mirada agria de Karin no fue algo que pudiera ignorar.
–Es normal –contesto, aun en el medio de la habitación, sin saber su seria prudente acercarse a ella, o la mejor opción sería mantenerse alejado y fingir que no noto nada.
–Al menos no tuve tan malas calificaciones –agrego, girándose hasta estar frente a él con una enorme sonrisa. –Es estúpido que me esté preocupando aun por la escuela que por este bebe ¿no?
Negó.
–Creo que tus prioridades se reordenaran con el tiempo.
Karin sonrió, aun no tan brillante pero fue un progreso, acostándose en la cama y tirando de él para que la acompañe. Sus hombros se tocaron mientras sus pies colgaron por el colchón aterrizando en el suelo –al menos en su caso-, orbes ónix se mantuvieron pegadas a las suyas, y aun con el riesgo de parecer un idiota, sintió que el tiempo se detuvo, dándole tiempo de registrar como el pecho de Karin subió y bajo al compás de su respiración, como su labio inferior fue atrapado por sus dientes y sus dedos jugaron sobre su abdomen ya no plano.
– ¡Aléjate de mi hermana! –grito de Ichigo, obligándolos a separarse como si el toque quemara.
Un gruñido reprimido se sintió en su garganta, y un bufido escapa de los labios de la morena.
–Ichi-nii, no creo que pase algo peor entre nosotros –farfullo Karin, poniéndose de pie y recibiendo una mala mirada de su hermano –. ¿La cena esta lista?
–Bajen antes de que me arrepienta de dejar que la pulga cenara con nosotros –replico el peli naranja, saliendo de la habitación hasta que su hermana lo hizo y siendo seguido por él.
–Acostúmbrate, él es el padre y tiene que estar al pendiente de su bebé –se burlo la chica.
Fue un poco extraño como las palabras se deslizaron de la boca de Karin con tanta facilidad. Para ser quien se encontraba más renuente a este trato, fue quien se acostumbró más rápido a soltar esos comentarios. Y no, no es que justo ahora quiera renunciar a esto, que para empezar fue su idea desde un inicio, no, solo fue difícil acostumbrarse a ser tomado como un algo de Karin sin serlo realmente.
Fue un patético y triste pensamiento.
Las bromas por parte de Isshin no se hicieron esperar al llega al comedor, al menos el ambiente entre el pelinegro y él se había amenizado lo suficiente en esos meses, e incluso, pareció que las cosas habían regresado a la normalidad.
– ¿Ya han pensado en un nombre? –pregunto la castaña, con una sonrisa y a la espera de su respuesta.
–Yuzu, es demasiado pronto para eso –murmuro la morena, recibiendo a cambio una mala mirada de la aludida.
–Karin, estas cerca del quinto mes, no es muy pronto para escoger un nombre –reprendió, una sonrisa brillante se extiende en sus labios tan pronto como parece que una idea ha cruzado por su mente -¡Podríamos hacerlo hoy! –rápidamente esta sonrisa es dirigida para el -¿Por qué no te quedas después de la cena, Toshiro?
–Yuzu, hoy no estoy de humor para eso –bufo Karin, interrumpiendo cualquiera que fuese su respuesta.
– ¿Eso? Karin, se trata de tu bebe, necesitas comenzar a pensar en nombres, no puedes dejarlo para el final.
–Ni siquiera sé si es niño o niña –fue su hábil respuesta antes de recibir una mirada sorprendida por parte de su padre y su hermana.
–Pero es tu bebe…
Karin frunció el ceño ante las palabras de su melliza, con los palillos descansando en su plato antes de al fin ceder con un suspiro.
– ¿Podemos pensar en un nombre mañana?
-Y descubriremos el sexo del bebe en la próxima consulta –las palabras de la mujer castaña no dejaron lugar a objeciones.
El resto de la cena transcurrió con algunos comentarios por parte de Isshin y Yuzu, un par de Karin y muy pocos por parte de Ichigo y suyos. No es hasta que se despidió que Karin menciono esas palabras:
– ¿Sabes? No tienes que ser tan pasivo con respecto a esto, podrías opinar sobre algunas cosas.
– ¿Estas segura?
–Eres el papá ¿no?
La sonrisa que acompaño esas palabras le hizo sentir aquel vuelco tan conocido y, últimamente, frecuente en su pecho.
–Creo que sí.
…
El cómo Karin convenció a Yuzu de no averiguar el sexo del bebé fue un misterio.
Bueno realmente no.
La verdad es que Korosaki Yuzu fue una chica que disfruto de esas cosas cursis de la vida desde niña, o eso dice Karin, pues su único argumento para poder salirse con la suya fue decir que: quería que fuera una sorpresa, seria emocionante para ambos, y bueno la castaña no tardo en chillar emocionada.
Matsumoto fue otra de esas personas que aceptaría este tipo de cosas, aún más cuando Yuzu y Karin llegaron con la idea de escoger algunos nombres para el bebé.
–Hajime* es un lindo nombre –comenzó Yuzu, con una lista en mano.
–Hitsugaya Hajime –la despampanante mujer saboreo el sonido del nombre en sus labios antes de sonreír ampliamente. –Suena muy bien.
–No me termina de gustar –admitió Karin. -¿Y a ti?
–Podríamos dejarlo como una opción –murmuro, mirando su celular.
– ¡Keiichi*!
–No –negó, retunda y contundentemente siendo apoyado por Karin.
El puchero que se formó en los labios de Yuzu ante la negativa de ambos no duro demasiado antes que el suspiro de la morena sea audible.
–Cualquier nombre como ese, Yuzu, deséchalo.
–Opino lo mismo –apoyo, recibiendo un suspiro resignado de la castaña.
–Bien, adiós a Shoichi* y Yoichi*
–Masaru suena bien –murmuro, recibiendo una negativa de la morena.
–Me parece muy cliché –la mirada ónix continua en el celular antes de llamar su atención de nuevo –Aunque Takuyuki* me gusta.
–Entonces lo dejaremos como una opción.
–Un par más y comenzaremos con los nombres de niña –anuncio la castaña, con una enorme sonrisa.
Esta escena parece de lo más doméstica, con una mujer embarazada de cuatro meses sobre la cama de la habitación siendo mimada por su hermana, y él, sentado frente a ella, y con sus pequeños pies sobre su regazo mientras recibe un masaje muy merecido.
–Podemos seguir después, hemos estado con esto durante toda la mañana –Karin pareció predecir las quejas de las mujeres de cabello claro, pues pronto agrego: –El bebé y yo tenemos hambre.
–Pero continuaremos, no puedo permitir que dejes el nombre hasta el último momento –amenazo, bajando de la cama y saliendo de la habitación.
–Yuzu está siendo muy pesada últimamente –susurro Karin, antes de reacomodarse en la cama y golpear su costado en una invitación que no tarda en seguir.
–No la puedes culpar, solo está preocupada por ti y por el bebé –señalo.
La cara acida que recibió a cambio le hizo saber que esas no fueron las mejores palabras.
–Mejor dicho: duda de mis capacidades para cuidar de mi bebé –suspiro, llena de cansancio.
–Ella no…
– ¡No estoy siendo negligente ni una basura de madre, ¿sabes?! Estoy tomando todas las malditas vitaminas que me dieron en las horas indicadas, he comido todo lo que Yuzu me indico, y llamo a la doctora cuando siento que algo no está bien ¡Lo estoy intentando de verdad! –las palabras escaparon tan rápido que Toshiro necesito de toda su capacidad para entenderlas.
Sus manos viajaron a las ajenas en un intento de llamar su atención, no es una sorpresa cuando los ojos ónix se ven inundados de lágrima.
–Y parece que no es suficiente –balbuceo, antes de llevarse las manos al rostro y llorar como si su alma dependiera de ello.
–Karin… –susurro, intentando acercarse a la mujer.
–Nunca parece ser suficiente –su voz sonó amortiguada contra sus manos, aunque eso no impidió que las lágrimas se filtraran y recorran líneas hasta el cabello azabache.
–No eres una basura de madre –consoló con voz queda, acariciando los mechones azabaches.
Karin pareció tan frágil así, que siguió el impulso de abrazarla tan fuerte, en un intento absurdo de protegerla, ella no tardo en aferrarse a su ropa, hundiendo su rostro en la tela de su camisa y dejando que las lágrimas fueran absorbidas ahí.
–Pensé en abortarlo –confeso, mirándolo con los ojos llenos de lágrimas, su mirada pronto regreso a su camisa como si esta fuese lo más interesante de la habitación. –Cuando me entere del embarazo creí que sería la peor madre, ¡solo mírame! aun soy un desastre que no podría sobrevivir si no fuese por ti y por Yuzu. –Sus dedos pronto comenzaron a jugar con un trozo de su camiseta –luego llegaste y sentí que todo podría estar bien, y luego ya no lo estuvo.
– ¿Porque tu familia se enteró? –más que una pregunta aquello fue una afirmación.
–Esa noche, después de que te fuiste de mi departamento y al no poder dormir… decidí buscar algunas clínicas, podía argumentar razones económicas, eso sería suficiente y todo el asunto estaría arreglado –la voz de Karin se volvió a cortar –pero luego vi como Yuzu y Matsumoto estaban tan emocionadas al respecto.
–Si no estabas segura, nadie te hubiera juzgado por escoger lo que era mejor para ti –sus palabras fueron pronunciadas en un susurro, como si hablar más fuerte fuese a romper a la chica.
Una risilla forzada salió de sus labios.
–El viejo me dijo lo mismo, después de que Matsumoto y tú se fueran, él hablo conmigo, y me dijo que me apoyaría en cualquiera que fiera mi decisión. Lo pensé bien, pero después vi cuan felices estaban Matsumoto y Yuzu… que no supe como sentirme –las palabras volvieron a cortarse, Karin lloro más y el solo pudo presionarla más contra su cuerpo.
–Unohana me dijo que aunque todo parecía estar en orden yo no me veía segura –continuo, con la voz un poco más segura –le comente el asunto de que aún estaba en la universidad y no estaba segura de sí podría con todo esto y que necesitaba hablar contigo al respecto. –Los ojos ónix volvieron a encontrarse con los suyos -Lamento no haberlo mencionado.
–No te preocupes, es tu decisión Karin, yo te habría apoyado en cualquiera que fuera.
El silencio regreso a ellos, Karin continuo paseando sus dedos por su camiseta y el haciendo lo propio con los cabellos azabaches. Estaba rota, no hubo duda, había sido empujada tan al borde que ahora la chica solo podía llorar. Toshiro nunca lo entendería, por más que lo intentara nunca lo haría, en especial cuando las únicas razones de Karin para tener ese bebe fueron la felicidad de Yuzu y Matsumoto.
–Luego pensé en darlo en adopción –esas palabras volvieron a atraer su atención –pero obviamente esa no era una solución viable –una mirada confundida invito a la chica a continuar –has visto las estadísticas de adopción en este país, son un asco.
Sus palabras lograron hacerle reír, ella hizo lo mismo aunque este pequeño episodio solo duro un segundo antes de que la expresión femenina se volviera amarga.
– ¿Pero aún no te sientes segura de todo esto? –pregunto, cauteloso por el ambiente.
Ella negó.
–Y no sé si lo estaré en algún momento –admitió, después de varios minutos de silencio.
–No puedo prometerte que esto mejorara, Karin, pero todos nos perdemos a veces ¿sabes? Así es como aprendemos y crecemos, y si necesitas ayuda, yo estare aquí para lo que necesites.
Karin no contesto, ni siquiera está seguro de que lo haya escuchado, pero no es como si eso importara, realmente no importa mientras ella continuo en sus brazos.
–Tomare un baño –balbuceo la morena, los espasmos de su cuerpo habían desaparecido hacia poco, y la idea de dejarla sola no pareció correcta, pero Karin no acepto negativas cuando se levantó, tomo un cambio de ropa de una de las maletas y entro al baño adjunto a su habitación.
Toshiro estuvo atento todo el tiempo al ruido de la chica en la ducha, escucho el agua correr y los movimientos de la morena al agarrar algunas cosas de su estante, no estuvo seguro de dejarla entrar al baño por su estado anterior. Ella no cerró la puerta, siguiendo las indicaciones de Unohana, así que Toshiro está seguro de que podrá entrar de ser necesario.
Cuando Karin emergió del baño su cabello está sujeto por una toalla, y su rostro estaba limpio de maquillaje y de cualquier indicio de lágrimas, el intento de una sonrisa está lleno de cansancio, pero él no dice nada mientras ella se acercó.
–Quítate la camisa –pidió, acercándose a sus maletas, escarbando ahí hasta que le pudo lanzar una playera negra que él recuerda haberle prestado hace tanto. –Esta mojada y llena de maquillaje –explico cuando la miro sin entender.
No agrego nada, hizo lo que ella le pidió, terminando justo a tiempo que el grito de Yuzu se escuchó en el piso de abajo.
…
El tema no ha vuelto a salir entre ellos.
Los días han trascurrido de forma muy doméstica, despertando en las mañanas antes de que su celular marque las ocho, arreglándose y corriendo por la casa que comparte con Matsumoto para ir a la clínica Kurosaki, Yuzu recibiéndolo con una enorme sonrisa, indicándole que despierte a Karin para desayunar, él lo hace, y conversa con Karin de películas y libros. Sus tardes consisten en pasarla donde Karin quiera ir, recibiendo las miradas indiscretas de algunas personas en el pequeño pueblo de Karakura, miradas que ellos prefieren ignorar. Cuando el sol se oculta en el horizonte, Toshiro lo toma como una señal para despedirse y Karin le habla un poco de los planes que tiene para el día siguiente antes de despedirlo con un gran abrazo.
Todo parece ir tan feliz para el quinto mes de embarazo de Karin, aunque Toshiro no pudo silenciar la voz en su mente que le recordó contantemente las dudas de Karin, repitiendo la imagen de la chica más fuerte que ha conocido llorando como nunca antes.
Empujo los pensamientos lejos, aunque no lo suficiente como para ver las sombras de las dudas por las noches ¿Y si no es un buen padre? Esa duda llego recientemente, pero aún no ha podido deshacerse de ella, al contrario, había comenzado a anidarse y echar raíces en su mente.
Desde que sus padres habían muerto a sus tiernos dos años, lo más cercano a una figura paterna en su vida había sido Isshin, su abuela y Matsumoto habían estado ahí siempre, pero estaba seguro que esas no eran venas figuras que le indicaran si sería un buen padre. Las dudas habían comenzado a surgir, y fue casi imposible hacerlas desaparecer para este punto.
Sumado a ello, aún quedaban la pregunta ¿Karin quería ser madre para este punto? Ella había mencionado que su deseo de tener al bebe fue inicialmente por la expresión e felicidad de Yuzu y Matsumoto, pero, ¿había nacido un deseo de maternidad después de tanto? Tal vez si, si las lágrimas durante las ecografías pudieron ser algo, pero fue un poco decidirlo justo en ese momento.
El sonido de su celular llamo su atención, el identificador de llamada muestra que es Yukio. Toshiro lo pensó un poco, el rubio nunca había sido un gran amigo, sin embargo en los últimos meses no ha sido la mejor persona para su apoyo, y no cree que en este momento eso llegue a cambiar.
Pero necesita hablar con alguien sobre sus pensamientos de media noche, y Yukio pareció ser ahora su mejor opción.
– ¿Debo preocuparme porque no contestabas? –preguntó el rubio.
–Estaba durmiendo –mintió – ¿necesitas algo?
–No exactamente, solo quería preguntar por Karin, no contesta su celular.
–Tal vez sigue molesta contigo por ser un idiota con ella –se burló.
–Bueno, para tu información, hablo con ella en las noches, supongo que necesita un respiro de ti de vez en cuando –regreso, con la diversión y cizaña de siempre. –Pero dejo de contestar hace una hora, y no creo que fuera por quedarse dormida.
Esas palabras le hicieron erguirse de inmediato.
– ¿A qué te refieres? –preguntó, saliendo de su cama.
–Estábamos hablando, dijo que se daría un baño antes de dormir, no ha contestado desde entonces. –informo. –No quise insistir, pero tampoco Yuzu contesta los mensajes.
Fue ridículo preocuparse por Karin, Yuzu se mantuvo sobre ella como un halcón, era imposible que algo le sucediera a la morena sin que la familia Kurosaki decidiera que él tenía que saberlo. Y como si ese pensamiento fuese una señal, Matsumoto entro a su habitación, agitada, con el cabello desordenado y un camisón.
– ¡Karin está en el hospital! –chillo con el teléfono en mano.
– ¡Mierda! Te marco después –gruño, caminando hasta la peli naranja para tomar el celular.
–Soy Toshiro, ¿Qué paso? –preguntó.
–Karin se estaba bañando, y se resbalo, estamos en el hospital –contesto Ichigo. –Debimos decirte antes pero estábamos más concentrados en llevar a Karin al médico, ya la están revisando pero aún no tenemos noticias de ella.
–Iremos para allá, no tardamos –susurro, terminando de ponerse lo tenis y colgando el celular.
Notas de la autora:
1.- Bueno, y después de tanto sin continuar esta historia, la inspiración regreso. Veamos, que si esta conclusión del capítulo parece sumamente conveniente, lo sé, pero no supe como agregarle el drama jajaja, bueno, pues he editado los capítulos anteriores, por si quieren ir a checarlos, y sobre este capítulo, bueno, la conversación sobre las decisiones de Karin la tenía planeada para después, pero creí que era mejor en este momento, más adelante el drama ira por otras cosas y era mejor insertar esas dudas aquí, y aclarando, esa conversación aun no llega a su final, lo iré tocando poco a poco conforme pasen los capítulos. Y para finalizar con esta larga nota, aquí los nombres que se mencionaron y su significado:
Hajime: inicio o el principio de algo.
Keiichi: Hijo primogénito respetuoso.
Shoichi: nacido el primer hijo.
Yoichi: Primer hijo masculino.
Masaru: Chico inteligente.
Aún tengo más ideas, y sobre el género, también ya lo tengo planeado, así que solo esperen las actualizaciones que espero en esta ocasión los periodos sean muchísimo más cortos, mientras tanto iré revisando las otras historias inconclusas para ver cuales continuare.
2.- Agradezco a quienes leen, especialmente después de mi larga ausencia, y un poquito más a quienes dejan reviews.
3.- Personajes de Tite Kubo, historia mía, inspirada en la canción del mismo nombre, sin más me despido, cuídense y sayonara.
