REENCUENTRO

Fue realmente un día desastroso o al menos lo recordarán de ese modo, Donnie y Mikey regresaron a casa no mucho después del suceso, no tenían idea de lo que había ocurrido en la guarida previa a su llegada, aunque sinceramente no se encontraban con ánimos como para querer saber, también tuvieron que pasar por un momento bastante ...complicado.

Cada una de las tortugas se fue a su habitación sin dirigirse la palabra otra vez, de verdad necesitaban un descanso de todo.

Esa misma noche, el ninja de ojos añiles no lograba conciliar bien el sueño, por más que intentaba no era capaz de quedarse dormido, se volteó para ver la hora, 2:18 pm, diablos, sus ojos estaban cansados, sí, aunque su mente seguía agobiada por lo sucedido, tantas preguntas que torturaban su mente, con miedo de sospechar lo que esto significaría a futuro, tal vez necesitaba algo con qué relajarse, salió de su habitación para ir en dirección de la cocina a prepararse algo de té, lo que no se esperaba es que ya hubiese alguien dentro.

— ¿Raph? — dijo al ver al susodicho simplemente sentado a la mesa como si esperara.

— Tú tampoco puedes dormir ¿huh? — respondió alejando la mirada al final.

— No — el mayor hizo una pausa dejando un silencio expectante, aunque eso no evitó que fuera en busca de aquel termo, que usualmente llenaba, para poder sacar dos tazas de los estantes de arriba y servir el agua caliente, añadiéndole luego los sobres de té.

De nuevo nadie decía nada, Leo se sentó sirviendo una de las tazas a su novio mientras él tomaba asiento en la silla del frente, ninguno de los dos sabía exactamente qué decirse en ese momento, pese a haber muchas cuestiones de las cuales conversar, seguían evitando el tema, cuál elefante de la habitación.

Se oyeron unos cuantos sorbos de por medio, el líder pudo notar como el ojiverde no hacía más que jugar con los bordes de su taza usando el pulgar, una parte de él deseaba mencionar por lo ocurrido y la otra estaba consciente de que aquello terminaría por empeorar más la situación, pero antes de que pudiera elegir entre su pequeño dilema el menor se le adelantó.

— Tenías razón, siempre la tienes ¿contento? — al inicio generó confusión en el susodicho y en cuestión de instantes entendió a qué se refería provocando de nuevo un silencio que duró un par de segundos.

— No podías saber que algo así pasaría Raph, sabes que no te culpo — rogó por que su comentario le sirviera de consuelo.

— Pero la tengo, solo estuve alargando más lo inevitable, tú mismo lo dijiste esa vez, solo … pensé que si no le prestaba la suficiente atención, en algún punto... ya no sería un problema — su mirada se iba perdiendo en un punto cualquiera de la mesa evitando el contacto visual.

— El daño ya está hecho, no es como si pudiéramos retroceder en el tiempo y-

— ¿Y qué se supone que haga ahora? Casey no quiere ni verme y le contará a April lo que sucedió, perdí a los únicos amigos que me quedaban, Leo — su tono fue escuchándose cada vez más apesadumbrado a medida que hablaba.

— Yo sigo aquí, Raph, tu familia sigue contigo — su pareja replicó y en un acto comprensible, se paró de su silla y posó su mano sobre la del menor, quien por fin se dignó en verlo directamente.

Sus ojos reflejaban tristeza, amargura y sobretodo impotencia, por no haber sido capaz de enfrentar mejor la situación, aunque hubiese querido, de hecho sabía que su reacción fue la menos acertada y la que acabó por colmar la escena, odiaba eso de él mismo.

El líder utilizó su otra mano para acariciar la mejilla del quelonio, este simplemente pudo ocultar parte de su rostro debajo de la palma de este, detestaba que lo vieran tan vulnerable, pero se trataba de Leonardo y eso lo hacía por un lado más tranquilizador y por el otro más doloroso, se supone que debía de ser el fuerte de los dos y con frecuencia acababa siendo el más sensible ante estos sucesos.

— Termina tu té antes de que se enfríe, te hará bien — le susurró gentilmente, Raphael no respondió más que con una expresión decaída, pasaron largos minutos en silencio

Pese a no sentirse la tensión de antes, todavía había una incómoda sensación en el ambiente, de todas formas no lo volvieron a mencionar, la tortuga ojiazul se ofreció a lavar las tazas, el otro no se negó,

— ¿Quieres que duerma contigo esta noche? — estaba por dejar la habitación cuando Leo lo detuvo con aquella pregunta.

El menor no dió una respuesta rápida, en realidad nunca lo hizo, sin embargo su pareja podía leerlo como un libro abierto, con su semblante ese mutante estaba rogando por compañía, su expresión le decía a gritos que lo siguiera a su habitación, que se echara junto a él bajo la sábanas y que simplemente lo abrazara en silencio mientras se oían los bajos llantos que trataba de reprimir.

Y eso fue justo lo que hizo, Leo sostuvo su mano en medio de la oscuridad, sintiendo que este se aferraba más hacia aquel agarre, temblando y murmurando palabras de culpa y desprecio por él mismo, incluso llegó a percibir la humedad de sus lágrimas cayendo por su cuello.

Callado, pero impotente, esperó al momento en que su amante se quedara dormido para así lograr dormir un poco antes de que amaneciera.

Buenas noches.

Pasó más de una semana desde aquel incidente, se sentía un ambiente tenso en la guarida, nadie realmente quería hablar sobre lo que sucedió, aunque al final el hecho del pleito con Casey fue a parar a los oídos de sus otros dos hermanos, esto terminó siendo incluso más desalentador para ellos, la vida de nuevo conspiró en su contra justo ese día.

Donatello prácticamente se encerró en su laboratorio una vez más, predecible, pero era en lo único que podía ponerle su atención luego de lo que sucedió. Mikey por su lado fue el que al menos intentaba aparentar que todo seguía normal, no quería perder esa alegre sonrisa que lo caracterizaba, pese a que por dentro estaba tan o más angustiado por las consecuencias de sus actos, nunca se lo mencionó a nadie más y sabía que el ninja de morado tampoco lo haría, fingir era todo lo que podía hacer.

El más afectado quizás pudo haber sido el de carmesí, regresó a esos feos hábitos que tomaba en situaciones así, iracundo, metido en su burbuja de pensamientos, evadiendo el tema a toda costa, aunque esa forma de ser parecía que te suplicaba por ayuda, eso era algo que el mayor era capaz de entender a la perfección, Leo era el que acostumbraba a llevarse toda la carga, pero ¿cómo hacerlo? ambos fueron descuidados, mas estaba seguro que Raphael pensaba que fue en gran parte su culpa.

Tuvo que haber sido más precavido, sabía que eso pasaría tarde o temprano.

El maestro Splinter tampoco presionaba a sus hijos al respecto, sabía que era importante darles su espacio, solo estaba al tanto del incidente de sus alumnos mayores, no obstante su instinto le decía que había algo más que necesitaba saber.

Fueron días complicados para los Hamato.

A pesar de que las salidas de patrullaje dejaron de hacerse de manera temporal, como una manera de distraerse del estrés, eventualmente Leonardo creyó que esto no traería buenos resultados a la larga, por lo que aún en contra de las opiniones generales y poniendo mano firme, tuvo que hacerles retornar a la rutina de siempre por las noches, no debían de olvidar que eran ninjas y había una ciudad que necesitaba ser protegida.

Se fueron cada quien por su lado, cubriendo las 4 regiones de New York, el quelonio de bandana roja, a quién le había tocado la zona este, no estaba de acuerdo con las órdenes del mayor, pero de alguna manera su pareja lo había convencido para acceder a esto, "quizás un poco de aire fresco te vendría bien" "por favor, Raph", recordaba esa frase mientras veía la cara de preocupación en él, al final acabó aceptando, aunque apenas y lo intentaba.

Básicamente solo se quedó en un sitio una vez se alejó del resto para sentarse en el borde del techo y esperar que el tiempo pasara, maldiciéndose por sus acciones y viendo a los citadinos pasar tranquilamente sin percatarse de nada, en eso oyó una clase de ruido, venía de detrás de este edificio, aquello sacó a Raphael de su ensimismamiento.

En realidad no esperaba que sucediera algo, no precisamente ahora, pero ya que estaba de turno, tenía que encargarse del problema, al fijarse bien, pudo distinguir a un grupo de personas que se encontraba sacando piezas que se veían muy finas como jarrones, pinturas, esculturas, de un museo.

Los Dragones Púrpura.

El mutante suspiró en son de cansancio, ese trío de ineptos al parecer no aprendían su lección, podía verlos hacerse su lío al ver como uno de ellos no podía sacar un retrato por la ventana siendo que tenía una puerta por donde sacarla.

— Vaya vaya, aparecieron en el momento justo, realmente estoy de muy mal humor — decidió bajar y haciendo que su voz sonara pesadillesca para ellos al reconocerlo de inmediato.

ㅡ ¡L-las tortugas! ㅡ gritó el que era el más fornidos de todos dejando caer la pintura que llevaba.

ㅡ ¡Imbécil ten más cuidado con la mercancía! ㅡ le respondió otro de ellos.

ㅡ Nope, solo yo, soy más que suficiente para vencerlos a los 3 sin sudar ㅡ se iba acercando a esos delincuentes tronando los dedos, sin embargo de la nada salió un integrante más desde dentro, uno que Raphael no había visto hasta ahora.

Era un tipo que tenía el pelo negro, lentes de sol, ropas negras y con un gran tatuaje que cubría su pecho y brazos, prácticamente una viva copia de Bruce Lee.

ㅡ Con que contrataron otro recluta al equipo ¿eh? ㅡ no parecía asustado.

ㅡ No soy un recluta, soy el nuevo jefe ㅡ contestó casi de inmediato echando a un lado a sus cobardes subordinados que se protegieron tras él ㅡ Mi nombre es "Hun" ㅡ haciendo una pose digna de una película de acción de kung fu.

ㅡ A mi no me me interesa quién seas, aún así… ¡Voy a acabar contigo! ㅡ alistó una de sus armas siendo el primero en atacar, se encontraba impaciente, acción por la cual quizás se arrepentiría después, porque su contrincante pudo evadir su ataque sin tanto problema, propinándole un par de golpes por la espalda que lo hicieron retroceder algunos metros ㅡ Okay, veo que quieres jugar ㅡ eso provocó que sacara su segunda sai lanzándose de regreso hacia él.

Sus movimientos se notaban bastante caóticos e impredecibles, solo atacando sin pensar demasiado, era su manera de descargar los sentimientos que traía en otros, un desahogo, lamentablemente su saco de boxeo del día de hoy no estaba del todo de acuerdo en dejarse mangonear por este, lo que le ganó una patada que lo hizo rebotar contra la pared, tuvo que esquivar rápido otra arremetida antes de que llegara a golpearlo.

ㅡ Bien, lo admito, no peleas tan mal ㅡ escupió con desagrado, si continuaba así podía ser posible que se cayera ante los Dragones Púrpura y no se permitiría una humillación así, por lo que decidió hacer lo que mejor se le daba a ellos.

Esconderse en las sombras.

En un abrir y cerrar de ojos ese quelonio desapareció entre la oscuridad de los rincones de aquel callejón frente al delincuente que no pudo hacer algo para detenerlo.

ㅡ ¡Sal de ahí, reptil! ¡déjate ver! ㅡ el hombre lanzó un grito buscándolo con la mirada, sin darse cuenta que uno a uno los miembros de sus pandilla iba desapareciendo tras él, para el momento que lo notó, tan solo quedaba él ㅡ Ya te vi ㅡ concentrándose pudo predecir el siguiente ataque del mutante deteniéndolo a tiempo y propinándole un fuerte golpe que hizo que regresara al piso.

Raphael tuvo que moverse en el acto evitando el siguiente movimiento de su rival, se lanzó de vuelta a este con violencia, cosa que hacía que fuese fácil predecir sus acciones, su enemigo terminó tirando sus sais a varios metros mientras él yacía en el suelo, eso lo convertía en un blanco fácil, no obstante cuando Hun estaba por darle un puñetazo, algo le golpeó justo en la cabeza por detrás, lo que lo dejó inconsciente en el acto, al ver su cuerpo caer desmayado se percató del culpable.

¿Casey?

Su sola presencia hizo que Raphael terminara atónito, el muchacho en cambio, con bate en mano, traía un semblante sin expresión, mas lo veía directo a los ojos como si con la mirada le volviera a recordar lo que sucedió, era clara la tensión entre ambos, pese a eso, el chico había lanzado uno de sus discos de hockey contra el maleante, espera ¿lo había ayudado? o lo más importante ¿qué hacía aquí? tal vez solo fue una mera casualidad, pero ninguna de sus dudas iba a ser contestada, ni siquiera tuvo el valor de soltar alguna palabra, de todas maneras comenzaron a oírse las sirenas de las patrullas de policía acercándose al lugar.

Jones volvió a colocarse su máscara escapando con la ayuda de sus patines sin haber dicho ni una sola palabra, lo mejor sería que este también huyera antes de que llegasen los de la patrulla, aquello lo había dejado con un mal sabor de boca, fue como si el mismo peso que llevaba se hiciera más pesado, lo que lo estaba hundiendo más en ese mar de pensamientos en el que estaba.

A un par de kilómetros a la distancia, la tortuga de bandana añil también se hallaba en plena vigilancia, aunque a decir verdad, una parte de él preferiría no hacerlo, estaba ansioso, preocupado por la circunstancia en su familia, la de Raphael, la de él mismo, pero tenía deberes que cumplir, incluso más considerando que era el líder de este equipo y tenía que mantenerse centrado en todo momento sin importar qué.

Leonardo se encontraba saltando de azotea en azotea hasta que se detuvo en una de ellas, deseaba serenar su mente para poder concentrarse en sus obligaciones, necesitaba un descanso, se colocó en el filo del techo viendo los edificios y casas iluminadas a lo lejos sin poder evitar el hecho de suspirar con melancolía, dejando que el aire frío de la noche llenase su pulmones y preguntándose ¿qué era lo que tenía que hacer en este punto?

El puesto de líder siempre le había dado dolores de cabeza, esta vez tenía que ver como no involucrar lo sentimental con lo que era su responsabilidad, pero era más fácil decirlo que hacerlo.

De pronto una sensación extraña de algo aproximándose puso al quelonio en alerta sacando sus katanas para ponerse en guardia, para sus sorpresa solo se trataba de un gato negro que andaba por ahí de curioso, por suerte ninguno de sus hermanos estaba cerca para burlarse de esta escena.

Guardó sus espadas con algo de desaliento, recibiendo un maullido en respuesta.

ㅡ No has visto a alguien haciendo fechorías ¿cierto? ㅡ lanzó un pregunta retórica, debía de estar empezando a desesperarse si es que decidía interrogar a un gato callejero.

ㅡ Yo si lo he hecho ㅡ una inesperada voz se pudo escuchar, espera, esa voz, ya la había oído antes, no será.

El mutante volteó encontrándose con una figura que estaba arriba de un gran letrero y que estaba medio oculta en las sombras, sin embargo luego esta bajó de un salto dejándose ver.

ㅡ Ka... ¿Karai? ㅡ el ninja se detuvo justo en el instante que pensaba defenderse ante el extraño que se apareció de la nada, pero una vez supo de quién se trataba simplemente se quedó estupefacto, no podía creer lo que veían sus ojos ㅡ ¿en serio eres tú, Karai?

ㅡ En persona ¿qué sucede? ¿me extrañaste tanto? ㅡ ese tono se oía embelesador, paseándose al lado del susodicho con descaro.

ㅡ E-esto es increíble, ¿como…? ㅡ su pregunta fue interrumpida por una explosión de humo que vino en dirección de aquel gato.

Ahora como si se tratase de un acto de magia apareció una chica en su lugar, bastante atractiva a decir verdad, la muchacha traía una piel tan pálida como la nieve lo que resaltaba su maquillaje sombrío, vestimentas oscuras junto a encajes dorados, una capa negra y gorro muy parecido al que utilizaría alguien que quisiera disfrazarse de bruja en la noche de Halloween ¿qué diablos estaba sucediendo aquí?

ㅡ Oh no te preocupes por ella, es Shinigami, una vieja amiga ㅡ la susodicha le hizo una pequeña reverencia a Leo cuando su compañera la presentó, él seguía sin entender nada.

ㅡ Karai, yo… ㅡ la tortuga se detuvo, en ese momento tenía tantas dudas en su mente ㅡ ha pasado mucho tiempo ㅡ pero esa estúpida oración fue lo único que pudo acabar diciendo al final de cuentas.

ㅡ Casi 7 meses, aunque a decir verdad, lo siento más largo ㅡ parecía no importarle mucho ese hecho debido a la socarrona sonrisa que dibujaba en su rostro ㅡ Y tú… no has cambiado nada, oh espera, creo que creciste un centímetro o dos ㅡ dijo examinando al reptil en mofa.

ㅡ Me gustaría decir lo mismo, aunque... ㅡ se atrevió a decir, dejando que el silencio le indicara que había dicho inapropiado ㅡ perdón, no debí-

ㅡ Descuida, lo que sucedió esa vez… ya es cosa del pasado, no podemos deshacer lo que ya está hecho ¿cierto? además, sabes que no fue tu culpa, de ninguno de ustedes ㅡ el viento ondeaba la bufanda roja que llevaba la muchacha, quien no perdía la compostura y continuaba hablando de manera cautivadora.

ㅡ Pero, ¿cómo fue que…

ㅡ Si tienes que agradecer a alguien, esa sería a Shini ㅡ su respuesta hizo que Leo volteara a ver a la mencionada ㅡ después de que mutara, estuve vagando sin rumbo por mucho tiempo, realmente tengo recuerdo muy borrosos de esos días ㅡ su tono pasó a sonar un poco más lamentable ㅡ pero ese desgraciado de Destructor no podía dejarme tranquila, me siguió buscando sin éxito, tuve que huír todo el tiempo de él ㅡ y después hacer notar la rabia en sus palabras.

ㅡ En verdad es un ser detestable ㅡ se pudo escuchar con repulsión por parte de la bruja ㅡ contrató a varios cazadores, estaba muy desesperado en encontrar a Karai, eventualmente los rumores de que el gran Destructor deseaba hallar a su "hija" perdida, llegaron hasta Japón donde algunos se ofrecieron, aunque nadie pudo conseguirlo... y cuando yo me enteré de esa noticia, decidí viajar a Nueva York, con mis habilidades fue un trabajo sencillo ㅡ haciendo un énfasis en esa última parte para lograr ensalzarse y caminar al lado de su compañera.

ㅡ Luego de eso, Shinigami cuidó de mí y me llevó a Japón ㅡ viendo a la susodicha con una sonrisa ㅡ claro que no pudimos regresar a la ciudad, estuvimos viviendo en secreto en su ciudad natal durante estos meses, en ese tiempo conseguí dominar mejor mi nueva forma ㅡ observaba su mano con seriedad para acabar cerrándola en un puño.

Esta mitad de año habían pasado muchas cosas desde la última vez que la vio, el hecho de haber formado una relación amorosa con Raphael en parte había hecho que se aleje de aquel asunto y concentrarse en su pareja y familia, además de también tener que tener vigilado a las fechorías de los Kraang, pero estos últimos meses las cosas estuvieron bastante tranquilas, bueno, al menos una semana antes.

Oírla le hizo darse cuenta que había estado obviando muchas cosas hasta ese entonces y no podía evitar sentir culpa por no haber sido capaz de hacer algo para evitar todo esto.

ㅡ Tengo que llevarte a casa ㅡ dijo Leo de pronto.

ㅡ Sabía que dirías algo así, pero… aún no es el momento ㅡ ella giró la cabeza evitando contacto visual.

ㅡ ¿Qué no es el momento? ¡no supimos nada de ti en mucho tiempo! y ahora que te encontré ¿esperas que no haga nada? ㅡ se encontraba frustrado, no entendía el porqué de su decisión ㅡ debes de regresar con tu verdadera familia, sé que Donnie puede prepararte un anti-mutágeno y-

ㅡ Ya no necesito eso, de hecho, creo que me gusta más de esta manera, tiene sus ventajas ㅡ lo siguiente que hizo fue estirar uno de sus brazos transformándolo en una serpiente blanca que heló un poco la sangre del ninja.

ㅡ Karai, por favor… ㅡ pronunció ignorando aquel gesto y con una voz más quebrada ㅡ Splinter desearía verte ㅡ al mencionar al roedor, tocó una pequeña fibra sensible en la kunoichi, pese a eso ella se mantuvo firme.

ㅡ Tengo un objetivo que cumplir primero, me dije a mi misma que no descansaría hasta conseguirlo, mi venganza contra Destructor, mi padre, él es muy noble para entenderlo ㅡ hablaba divisando a lo lejos el horizonte de la ciudad y como las estrellas flotaban por sobre las edificaciones.

ㅡ ¡Pero...!

ㅡ Leonardo ㅡ esta vez habló girándose para verlo cara a cara haciendo que el otro se detuviera en el acto ㅡ la razón por la que quise verte es para darte una advertencia ㅡ la tortuga no esperó esa respuesta ㅡ regresé a Nueva York porque oí rumores de que Destructor me seguía buscando por cielo y tierra, lo último que escuché es que había contratado a un par de mutantes para hacer el trabajo.

ㅡ ¿Mutantes?

ㅡ No me dieron mucho detalle acerca de ellos, pero son muy peligrosos… me dijeron que uno trabajaba antes con Destructor vendiéndole ilegalmente armas del Gobierno ruso, el otro era un cazarrecompensas, pero como le fallaron, decidió que le servirían más como mutantes que como humanos ㅡ el quelonio quedó perplejo ㅡ en serio es un monstruo, ya no puedo dejar que siga cometiendo más atrocidades ni siga lastimando a los demás por su patéticos caprichos ㅡ había resentimiento en su tono, uno que denotaba hartazgo por esta situación, al reptil le era imposible no empatizar con ese sentimiento.

ㅡ Cuenta con nosotros ㅡ contestó el líder, la kunoichi soltó una leve risa.

ㅡ Quisiera que le digas todo esto a Splinter, no tiene caso seguir ocultándose ㅡ rió un poco ㅡ sé que se lo dirás de todas maneras, te conozco, pero quiero que él se mantenga alejado de este problema hasta que haya terminado, solo así podré volver ㅡ ese recuerdo amargo de lo que sucedió aquella ocasión no lo dejaba tranquila y el de azul pareciera rememorarlo una vez más en su cabeza.

ㅡ Me aseguraré de que no vuelva a ocurrir algo así, estaremos listos ㅡ su determinación quedó clara cuando fijó su mirada en la muchacha de la bufanda roja, esto le bastó para terminar sonriendo.

ㅡ Es hora de irnos, Shini... nos mantendremos en contacto ㅡ la bruja estaba esperando la señal de su mentora para poder partir ㅡ Oh y Leo, cuídate ㅡ entonces la chica se dejó caer con gracia por el borde del techo aún dibujando aquella sonrisa, su acompañante le siguió el paso.

Cuando el de añil las siguió con la mirada, ellas ya se encontraban a tres techos a la distancia, no obstante al regresar la vista a su costado notó que Karai había dejado un pequeño papel tirado en el suelo, el quelonio al levantarlo pudo distinguir unos números, tal parece que se trataba de su número de teléfono.

Quizás su yo de hace un año, hubiese pegado el grito al cielo al conseguir un logro así, sin embargo el del presente simplemente le decía que...

Las cosas se iban a poner complicadas a partir de ahora.

Continuará


Hola, antes que nada, sí, esta historia volvió, algo que daba por sentado que quedaría inconclusa para siempre, pero estos tiempos hacen que uno se replantee varias cosas, entre ellas el hecho de no haber acabado este fanfic, cuando me tocó leer esto de nuevo para hacer memoria casi me da un ataque, en serio hay muchas cosas que cambiaría, pero realmente quería acabarlo, así que para quedar en paz conmigo misma, heme de regreso aquí.

No sé si aún haya gente esperando por la actualización de esto, pero si aún los hay, mil disculpas y gracias por esperar y no perder la fe a este a fanfic, el siguiente capítulo no creo que tarde tanto en salir, ya empecé a escribirlo de hecho, a partir de ahora trataré de que los capítulos no sean tan extensos como los solía hacer antes, cosa que era un gasto enorme para mí, tanto físico como mental, si veo que el capítulo va para largo, lo dividiré en dos partes o más, creo que ya entienden la idea.

Por último unas aclaraciones, esta historia estaba situada hasta cerca del final de la segunda temporada, pero voy a estar tomando cosas de temporadas posteriores, espero no sea tan confuso para ustedes.

En fin, no quiero explayarme dando mis excusas o causas de por qué estuvo pausada la historia desde hace tanto, saben que esto suele pasar, ojalá que hayan disfrutado la lectura, mi forma de redacción ha cambiado con el pasar de los años, pienso que para mejor.

Por cierto, mis cuentas y redes sociales se encuentran puestas en mi perfil, así que si alguien quiere comunicarse conmigo de manera más personal, son libres de hacerlo, suelo estar más activa en Facebook o Twitter, de paso puedan ver los proyectos y trabajos que he estado haciendo estos años.

Eso sería todo, Mishell se despide.