82 – Pérdida.
Fox dejó caer el último pedazo de sí dejándolo atrás. Como quien cambia su plumaje ajado del duro invierno ahora brilla con fuerza, saludable y único como un ser que camina sobre el suelo, etéreo.
No ha abandonado su sonrisa desde hace eses. Nunca desde los trece años lo habían visto tan contento y despreocupado.
La nave de Bill brilla como nueva solo con cambar los láseres y pulir un poco la pintura para eliminar los rayones. Fox y Slippy se han hecho unos batidos con hielo de saben los dioses qué, descansando a su sombra de la luz de los focos como si dieran calor.
Parece que dejar las batallas constantes de lado les ha hecho bien a ambos. Slippy no deja de diseñar nuevos trastos e incluso naves enteras. El zorro por su parte no deja de probar tampoco nuevos trabajos: sumado al de mecánico, tendero y repartidor de paquetería interplanetaria, ha vuelto a redescubrir la fotografía, especialmente el paisajismo. Insiste en llevarlo aquí y allá a hacer picnics y arrumacos.
¿Va a quejarse?
En absoluto.
Pero en lugar de prestarle atención a los alrededores como hace él, le presta atención a su novio. A cómo captan sus orejas cada movimiento de las hojas, o cómo se ilusiona al ver un pez que hacía años que no estaba ya en Zoness.
En cuanto se sienta con ellos le dan también un vaso de aquel mejunje que habían preparado. Piña y coco, y una fruta rara que sigue sin saber cómo demonios pronunciar.
-...Y si le añades un dioptrio en esta parte puedes concentrar todavía más el láser y penetrar la armadura.
-¡Es muy buena idea! ¿Y una versión portátil nos valdría para cortar las chapas?
-¡Sí! Un corte más limpio y preciso. Aaaay, imagina toooodas las posibilidades.
Hace tiempo que James se ha ido. Le prometió a Fox que no volvería a enzarzarse en ninguna guerra, y de momento lo ha cumplido con creces a pesar de las ofertas. El ejército puede encargarse solo de esas minucias sin tener que confiar siempre en ellos. La guerra y los rebeldes hace ya tiempo que se han calmado, así que tampoco tiene mucha opción.
¿Y él? Él es el conejillo de indias de todos los experimentos de Slippy. En el minuto que instala un nuevo módulo ya lo tiene encima rogándole que lo pruebe cuanto antes cargándose unos cuantos meteoritos que lleguen cerca de Corneria. Bueno, a veces tarda más de lo necesario porque se pierde haciendo piruetas por los cinturones de asteroides, pero nadie tiene que saberlo, ¿verdad?
También están trabajando en un simulador para el ejército, pero se lo han mandado de vuelta. "Es demasiado difícil. Bajadle el nivel, nadie lo aprobaría". Quizá el problema sea que no saben entrenar a los nuevos.
-..Una cámara doble, una en cada lado, y así puedo sacarlas imágenes en y subirlas a la web. No hay ninguna en el mercado.
-¿No? Vale, lo apunto, veré qué puedo hacer.
-Gracias, Slippy.
-¡De nada!
Siente que se apoya en él, y le devuelve un beso entre las orejas ya como acto reflejo. ¿Se arrepiente de haber dejado de pilotar? ¡Nah! Teniendo a Fox allí, tan contento, y teniendo a su familia al lado, no siente el vacío al que le tenía miedo. No puede decir que sus días sea aburridos, ni que se sienta miserable, sino que las cosas son, simplemente, diferentes. Menos caóticas. Y se siente bien.
-¿Nos vamos ya? Si queréis podemos ir a ver el festival de las flores, creo que empieza hoy.
-¿Ah sí? ¡Pues vamos! ¿Te apuntas, cielo?
Solamente asiente, sonriendo. Entre las rendijas de su armadura Fox no podía ver el mundo que lo rodeaba. Ahora que la ha destruido y todos pueden ver esa sonrisa, cree que se ha vuelto a enamorar de él.
