George:
Espero que esta carta que te envío haya llegado lo más rápido posible, hemos realizado la búsqueda por toda la ciudad y no hay rastro, me atemoriza que el joven ya no se encuentre aquí sin haber podido dejarme una pista.
Mi hermosa pecosa:
¿Sabes la infinidad de cartas que te he escrito en todo este tiempo desde la última vez que te ví a lo lejos en esa estación? Al parecer esta será la última carta que te envío desde mi mente…creo que entrelazar nuestros caminos no es nuestro destino en esta vida amor mío. Tenía la fe en llegar a tí, como un hombre libre, eligiendo mi propio camino y ser útil, sin que lo ataran a vendettas del pasado.
¡Maldita sea! Seguramente el guardaespaldas compartió información relevante a su círculo más cercano, lo que obviamente me deja fuera de los planes al ser mis servicios temporales. Aún así me sorprende que no me hayan descubierto en todo este estoy seguro de que hayan creído que era otro más de sus esbirros y por eso hayan realizado el traslado sigilosamente.
Estamos tan ocupados pensando en nuestros propios golpes, en nuestras cicatrices, que olvidamos cómo perdonar. Pero si tomamos un momento para echar un vistazo al mundo de otra persona… hasta lo imperdonable puede ser perdonado.
Hay dos posibilidades. La primera es que se desplazaron a una ciudad lejana donde Claud tiene propiedades y la otra es que estén próximos a embarcar rumbo a Europa. Escuché un rumor de que ese hombre es un temerario que últimamente se mueve de un continente a otro con secretas motivaciones y no le importa realizar la travesía en medio de la guerra que se libra allá, aunque este sea un país neutral. Sin embargo con las noticias que se han recibido hace unos meses sobre el Lusitania creo que es un poco lejana esta posibilidad.
Yo lo he perdonado, he podido ver que en el fondo solo estaba herido, sólo restaba dejarle al tiempo curar esas heridas, pero me temo que ha expirado sin avisar, o simplemente es mi plazo en este mundo el que está terminando.
Ballman le ha instruido en algunas cuestiones de sus negocios y le ha dado algunas responsabilidades, sin embargo ese hombre aún no está convencido de que haya roto los lazos completamente con la familia. La última vez que ví al joven me dijo que le ha dejado en claro muchas veces su indiferencia y desamor por lo que suceda en la vida de ella para demostrar su lealtad, tan solo espera que William siga manteniendo en secreto su paradero. Sabemos que ese hombre es muy suspicaz, sin embargo Anthony iba a tratar de hacer algo. Sólo espero que eso no involucre ponerse en peligro.
Me duele el pecho pecosa, cada inspiración que dan mis pulmones lo siento como filosas punzadas atravesándolo y mi vista se está nublando, sólo oigo un ruido ensordecedor a mi alrededor en este caos, aún cuando estoy rodeado de agua teñida de un tono rojizo oscuro hasta donde la luz y mis ojos pueden ver, algo me ha atravesado...
Mis disculpas por no esperar instrucciones, algo me dice que no debemos perder tiempo y actuar. Ahora mismo me iré a una de las mansiones que ese hombre tiene fuera de la ciudad. Sugiero que William envíe de inmediato gente al puerto, con sus contactos a nivel gubernamental semejantes al de la familia, no me sorprende que Lord Ballman haya convencido del beneficio del potencial uso de su flota de cargueros mercantiles al servicio militar del gobierno en caso de que el país se involucre en la guerra para que le hayan dejado zarpar, aunque sea mínima la posibilidad, no podemos descartarla.
Siento que sigo cayendo más y más al abismo mientras la luz se va desvaneciendo. Y cada vez siento más frío, si este es el final, me iré con una sonrisa ¡No! ¡No me dejaré vencer Candy! Hasta el último aliento lucharé...la corriente me empuja debilitando mis esfuerzos...una voz desesperada me llama...
Partiré de inmediato.
Thomas.
