Antes que nada agradezco infinitamente todo el apoyo recibido desde el inicio de este proyecto hasta estos momentos finales, asimismo gracias a todos los que se hayan tomado un tiempo para leerlo en el anonimato. Quería subir el final en el cumpleaños de Anthony, pero ya no me dió tiempo :(

Como se habrán dado cuenta, son 3 cartas para redondear el final. Puede ser apresurado que haya terminado el fic con tan poco y sin definir la suerte de algunos personajes secundarios, pero el objetivo era que no quedara inconcluso, sobre todo para los protagonistas principales. Espero de corazón que les haya gustado, que siga siendo de sus favoritos y sigan mandando reviews.

Una vez más gracias y seguiremos aquí en FF, con el epílogo de esta historia y con el ánimo de empezar una nueva próximamente. Hasta pronto.

OOOOO

Primavera 1916

Querida Anne:

¡Que feliz estoy de tener noticias tuyas! ¡Y de Escocia! Quería escribirte, pero no sabía a qué dirección enviar esta carta. Me alegra mucho saber que aún en esta situación de conflicto, en tu lugar de origen haya algo de paz, también me alegra que tu salud se haya recuperado y que tengas noticias de tu hija. Espero que me cuentes con más detalle en la siguiente.

Te agradezco infinitamente todo lo que has hecho por mí desde que te conocí. Tú me ayudaste en cada momento con tu aliento y tus consejos, sobre todo en esos meses de ansiedad y desesperación por él, aún sin saber el origen de todo.

Para todos en la familia fueron terribles esos meses y más con el pavoroso hundimiento de esa embarcación, afortunadamente logramos estar ahí en ese barco hospital que estaba por zarpar y llegar poco después del desastre. No te imaginas la impresión que nos produjo esa catástrofe, sin embargo mayor fue nuestro desconsuelo y dolor al hallar su cuerpo desvanecido sobre un baúl que flotaba en medio del caos, que me quedé paralizada con mi corazón roto imaginando lo peor. De ahí en adelante todo pasó ante mis ojos de forma lenta, Albert y George lo subieron de inmediato y el médico del Aquitania le realizó los primeros auxilios advirtiendo una gran herida en su hombro Sentí que desfallecía, pero no me iba a dejar vencer, él no habría querido que lo hiciera. Al ayudarle, el médico murmuró que unos minutos más y no habríamos podido evitar su muerte. Gracias a Dios mi Anthony había sobrevivido, mis lágrimas acompañaban los rezos en mi interior por haberle encontrado. Posteriormente supimos que él lo había salvado de morir.

La alegría de verle cada día, me hace sentir de alguna manera como si estuviera soñando, y si lo fuera desearía que fuera un sueño del que nunca despertaré. Las incontables lágrimas derramadas en aquellos días ahora son un recuerdo luminoso, por lo que no temo al mañana si estoy junto a esta persona maravillosa.

Sigue tomando medicamentos por su enfermedad del corazón, el médico viene a verlo regularmente, sin embargo su semblante es distinto, muy diferente a la palidez de antaño, ya sin alguna crisis y eso trae calma a todos quienes lo queremos. Aunque se ha dedicado a seguir cultivando en el jardín, ha pedido hacerse cargo de alguno de los negocios de la familia, ya que tiene bastantes nociones de administración adquirida en los últimos meses y no le desagrada, sin embargo el médico le ha recomendado no esforzarse, evitar en lo posible la ciudad y respirar aire del campo. Su primo le dice que con él y Albert basta y sobra, la Tía Abuela se lo prohibió estrictamente y a mí me dice que soy una enfermera regañona y cabeza dura con una dulce sonrisa en su atractivo y varonil rostro. Sé que no se quedará de brazos cruzados y hará algo para sentirse útil y forjar su futuro. Anne, me siento tan afortunada de que sea amada por él, que sea digna de su amor.

Lakewood con su cielo azul y nubes blancas, sus colinas reverdecientes, su viento acariciante, con sus botones de rosas abriéndose y sus noches tranquilas como ésta con miles de estrellas…ha sido nuestro remanso de paz.

Las cosquillas por sus suaves besos en mi cuello y en mi hombro están tratando de hacer que no escriba más. Le he dicho que si no me deja terminar de escribirte no cumpliré con la promesa que le hice para mañana después de terminar mi turno en el hospital. Se ha enfurruñado pero se ha limitado a acurrucarse más junto a mí frente al fuego de la chimenea donde estamos tumbados en la alfombra y simula leer un libro. Creo que se ha vuelto muy consentido.

Espero de corazón que algún día nos visites en Lakewood durante la estación de las rosas y de las hermosas Dulce Candy que siguen floreciendo en manos de su creador. Rezaré por tu salud y por favor también reza por nosotros.

Tu amiga

Candice

PD. Anthony dice que utilices esa parte de la herencia como lo creas necesario, tan solo conservará el relicario de plata.