"ENCUETRO PASAJERO"
CAPITULO: 16 POR: YADIRA JIM (Yadira Kuran)
La embriagadora oscuridad empezaba a cubrir los azules cielos londinenses y más que oscuridad una espesa cortina de nubes que indicaba próxima una gran tormenta, el viento comenzaba a correr como queriendo escapar, por instantes los oscuros cielos se iluminaban por los enormes relámpagos, su estruendo era tan terrible que cualquiera diría que el cielo se quebraría en dos. Más aun en la casa de los Granchéster era omiso el tiempo climático de la ciudad, ya que la tormenta que se avecinaba ahí, ante el cuerpo inerte de Richard de Granchéster era más feroz.
— ¿Qué haces aquí? Eres un descarado, como te atreves a pisar mi casa ¡Por favor! Saquen a este tipo — decía a los guardaespaldas — ¡Lárgate, no te quiero ver, no eres bienvenido!
— Ya sé que no soy bienvenido en esta casa pero al igual que tú tengo el mismo derecho de despedir a mi padre — Decía Terry con inmensa seriedad.
— ¡Ja! — Reía sarcástica — ahora si es tu padre ¡Por favor! Terrence a todos engañaras con tu pose de hijo dolido pero a mí no. Te conozco muy bien y se la clase de basura que eres. No eres más que una víbora, si un vil animal rastrero que solo viene por la herencia de mi padre.
— Cathy estas equivocada. No es así... yo, yo en verdad siento mucho lo de nuestro padre y más aún el final tan terrible que tuvo.
Catherine— ¡Cathy! No me vuelvas a llamar así. Desde el momento que dejaste esta casa jure no volver a permitir que nadie me llamara de esa manera, ya no tienes el derecho — su voz sonó quebradiza — no sabes lo que mi padre sufrió con tu partida, no sabes lo fría y sombría que se volvió esta casa desde que la abandonaste — el llanto en la chica comenzó hacerse presente — aunque mi madre jamás gusto de ti por tus orígenes yo te amaba, amaba tu forma de vivir y me dolía la tristeza que siempre guardabas en tu corazón. Yo era muy pequeña para saber cómo acercarme a ti. Eras como un héroe para mí y tú qué hiciste a cambio. Te burlabas por mi complexión robusta y eras cruel cuando yo solo te amaba.
— Cathy... yo no sabía — Terry bajo la mirada avergonzado — Terry bajo la mirada avergonzado — yo solo quería seguir mi camino, quería ser alguien por mí mismo. No quería ser solo un linaje lleno de historia, quería vivir por lo que quería y...
Candy sin darse cuenta había salido de su escondite y solo un par de personas la separaban para estar casi de frente de Terry, ella al igual que todos los ahí presentes estaban asombrados con los reclamos de la joven duquesa. Fue cuando sus ojos se cruzaron con los azulinos de Mina y al verla de lado de Albert enseguida ubico quien era, más aun sus ojos se abrieron como grandes platos al ver a la chica al lado de Terry. Serena miraba con excitación a Catherine, sus puños cerrados temblaban de impotencia al ver cómo era Terry humillado e insultado frente al cadáver de su padre.
— Como siempre decidiste seguir los pasos de tu padre enredándote con una mujerzuela. Aún recuerdo cuando papá se enteró de tu huida del San Pablo. Iba dispuesto a regresarte aun así fuese a la fuerza, pero esa mujercita le rogo porque te dejara ir ¡Maldita! Ella más que tus ganas de ser quien tú ser. Ella fue la que te obligo a partir, esa mujerzuela al igual que tu...
— ¡Cállate! Si realmente querías a tu hermano. Si realmente le conocieras tanto como te ufanas entenderías sus motivos, entenderías que hoy al igual que tú sufre la pérdida de su padre. Deja de comportarte como una chiquilla caprichuda si así te comportas ahora imagino como te comportaste con él en aquel tiempo. Tú no sabes cuánto ha sufrido tu hermano. No sabes lo que le ha dolido dejar a su padre y a sus hermanos, todo por no ser señalado como bastardo. Él solo quiso que lo reconocieran por lo que es. Crees que él no pensaba en ti, en tus hermanos y su padre, crees que él no sufre ahora. Sufre más que tú. Porque tú al menos tuviste el consuelo de estar con tu padre y madre hasta los últimos momentos. Pero él, el solo tuvo por temporadas a su padre y hoy que son los últimos momentos para estar con su padre tú llegas con tus absurdos reclamos. No puedes aguantar tu resentimiento al menos hasta que esto pase, no tienes un poco de corazón para entender su dolor. Lástima de ropas y apellido.
— ¿Y tú quién eres qué te crees tener el derecho de cuestionarme en mi propia casa?
— Pues creo que ella tiene más derecho que tú. Ella en verdad sabe comprender como me siento en estos momentos. Ella es...
Candy no pudo soportar la manera en la que Terry defendía a Serena, la defendía más que defenderse a sí mismo. No resistió verlo actuar de esa manera por esa chica y no quiso escuchar como él decía que era la persona más importante para él o quizá decir que era la mujer que amaba y por eso tenía tanto derecho. Salió corriendo para no oír. No estaba preparada para eso, no aún.
Albert noto la presencia de su pupila y salió tras ella justo cuando la rubia pedía a George traer el auto Albert la tomo por brazo y la hizo virar hacia él descubriendo su rostro empapado en lágrimas. Que solo pudo sentir pena por ella. Se dio cuenta que no era el único en creer que Terry y Serena eran más que amigos. Recordó su charla anterior con el castaño, ver como Serena defendió a Terry. No había que especular. Todo era tan obvio. Un amor sincero el uno por el otro.
— ¿A dónde vas? ¿Por qué saliste así?
— ¿Qué no lo ves? Yo no tengo lugar aquí. No debí venir, fue un error, me regreso a América en este momento.
— Candy debe de haber una explicación —trataba de convencerse a sí mismo — habla con él. La verdad no creo que este sea el momento, quizá estamos equivocados.
— ¿Estamos? Vez tú también piensas lo mismo que yo. Terry ha olvidado su promesa de estar con Susana, él no fue capaz de dejar su honor por mí pero si por ella. Él ya no me ama y por lo visto hace mucho dejo de hacerlo, quizá desde antes de que pasara lo de Susana él ya tenía a esa chica y por eso cuando el accidente paso él no dudo en dejarme escudándose con Susana — dijo sarcástica y dolorosa — ese solo fue su pretexto, él pensaba seguir viendo a esa chica y en el momento preciso dejar a Susana.
— No creo que fuera así Candy. Si hubiese sido de esa manera el enseguida hubiera abandonado a Susana. Pero mira han pasado ya cuatro años y por lo que tengo entendido a Serena la conoció hace un par de meses.
— ¡Ja! Si así fuera crees que en un par de meses se conocerían tanto. Ella mismo alego conocerlo mejor que su hermana y él mismo declaro que ella tenía más derecho ¿Cómo llamas a eso? Un par de meses por favor Albert. En verdad hace honor a su profesión. A todos nos engañó, es un hipócrita.
— Eso no es verdad —intervino Mina quien salió tras Albert al verlo tan apresurado y oyó la disputa de tutor y pupila— es un malentendido. Ellos no tienen esa relación a la cual ustedes refieren. Terry es muy bueno y sincero, es todo un caballero y jamás jugaría con nadie. Es un hombre bondadoso. Pocos como él, eso se los puedo asegurar y tal como dijo Albert hace apenas cuatro meses que nos conocimos en Tokio y desde el primer momento en que lo vi descubrí su sinceridad. Por eso es que Serena y yo decidimos estar con él y Karen a Nueva York.
— ¿Mina? ¿Qué haces aquí? — pregunto Albert sorprendido.
— Perdón es que te vi salir tan apresurado que imagine que algo sucedía y solo te seguí.
— En verdad no mientes. Entonces por qué se comportan así — ahora fue Candy quien curioseo.
— Porque en este poco tiempo ellos han pasado por muchas cosas. Solo se han tenido ellos para apoyarse. Serena a sufrido tanto y solo Terry, Karen, los de la compañía y yo hemos estado apoyándola. Su amistan se ha fortalecido tanto en poco tiempo porque los dos han abierto su corazón — Mina tomo las anos de Candy y la miro a los ojos — Si tú le amas como parece no deberías permitir que los celos te confundan. No te vayas. Espera a que esta tormenta se acabe y habla con él, sé que el estará feliz de verte ya que tú le amas tanto. Dudo que él no te amara o te amé aun.
— Pero yo...
— Regresemos Terry necesita de todos los que lo queremos en este momento — sonrió con Ternura Mina — ya que todos están en su contra, no es justo que los pocos que estemos de su lado le demos la espalda. Ahora entiendes porque Serena lo defiende de esta manera. Porque ella sabe lo que se siente cuando todos los que la rodeaban te miran mal, te dan la espalda. Asi como Terry y yo estuvimos con ella. Ella quiere estarlo con él.
De esta manera los tres rubios volvieron al interior de la casona y como era de esperarse la lluvia de reclamos por parte de Catherine no cesaba y más aún ahora tanto como la Duquesa y sus hijos arremetían con palabras hacia Terry y su joven acompañante.
— ¡Largo, no quiero ver a este bastardo! — Grito Margaret la madre de Catherine — ¡Vete que haces en mi casa!
— No oíste a mi madre — Esta vez se fue Aarón el mayor de los gemelos Granchéster.
— Lo siento pero esta vez no los complaceré. Ya no soy aquel chiquillo de 16 años al cual manipulaban a su antojo — una mirada decisiva se podía notar en los azulados ojos de Terry — esta vez me quedare hasta decirle adiós a mi padre.
— Eres peor de lo que esperaba. Te odio y si tú no te vas yo me largo.
— ¡Silencio! — Se oyó una aguda y fuerte voz— Su majestad la reina hace su presencia.
Al oír estas palabras todos los presentes miraron hacia la puerta principal y abriendo paso una mujer de cabello cano y refinada postura caminaba con elegancia pero erguido andar. La madre de toda la patria inglesa hacia su presencia ante el yacido cuerpo del duque de Granchéster. A medida de que avanzaba todos los presentes hacia suma reverencia y Candy como los otros "aliados" de Terry imitaban a los demás. Terry, Serena y la familia Granchéster que estaban frente al féretro se orillaban para darle paso a su majestad. La tataranieta de la reina Victoria mostraba sus respetos ante aquel ataúd colocando un arreglo pequeño de rosas blancas y olivos sobre la caja, inclino su cabeza para después caminar unos paso quedando aun lado de Terry. Su sequito le imito y después de un par de minutos el pastor comenzó a cantar alabanzas y ofrecer el recito correspondiente a un funeral. Para esto ya habían pasado treinta minutos después de la llegada de la reina y todos los presentes dieron sus respetos al finado duque uno tras otro pasaba y después se dirigían a los familiares ofreciendo sus condolencias. Fue en eso cuando Terry miro a Mina y Albert seguidos por una chica la cual no alcanzaba a distinguir bien por la espalda de Albert y el velo que cubría su rostro pero al pasar Albert y darle paso Terry sintió temblar su corazón. Ahí estaba ella, tan hermosa como la recordaba o quizá más aún. Ya no era aquella chiquilla revoltosa e introvertida. Era una hermosa mujer. Una endiablada y deseable mujer. Candy al igual que todos dio sus respetos y al llegar frente a Terry sus manos temblaban.
— Mi más sentido pésame joven Granchéster — Hizo una pequeña reverencia al igual que el resto — Al menos lo que aprendió en el Colegio San Pablo le era de utilidad.
— Gracias señorita Andrey.
Candy saludo nerviosa a Terry tanto que se olvidó por completo de la reina que miraba la escena un poco extrañada pero conmovida que hizo omiso el gesto de la chica al no saludarla. Solo noto su nerviosismo y temblar al retirarse detrás de algunos caballeros.
De esta manera el lugar se fue quedando solitario.Solo los Granchéster incluyendo a Terry, Serena, Albert, Candy, Mina, la reina y unos cuantos quedaron en el lugar.
— Así que vino a despedir a su padre joven Terrence o más bien debería llamarlo Duque aunque no sea oficial supongo que este será su título en cuanto se lea el testamento y se hagan los honores correspondientes.
— Como más se sienta cómoda su majestad de llamarme.
— Usted siempre tan educado. Aún recuerdo cuando corría por los hermosos jardines de Palacio de Buckingham junto a mi nieto Guillermo. De igual manera lo lamento Duquesa al igual que ustedes — esta vez se dirigió los tres hermanos restantes. Estos daban las gracias al igual que su hermano mayor — Por hoy creo que hemos tenido suficiente no quiero más escándalos ante su padre — miraba a la joven Granchéster — me retiro y mañana los veré durante el sepelio.
Terry y sus amigos se retiraron de igual manera imitando a la gran monarca y cada uno sin perder tiempo tomo el auto en que habían llegado. Candy fue la primera en salir y abordar. Terry en cuanto pudo salió lo más rápido tras ella pero no le alcanzo regresando por los mismos medios que había llegado. Sintió eterno el viaje con dirección al hotel, durante el camino guardo silencio y sus acompañantes tampoco preguntaron nada, pues sabían que no era el momento. Solo Albert y Mina comprendían su ahora desesperación del castaño. Ya que bien se dieron cuenta de la reacción del chico al ver a Candy.
— Serena. Gracias por lo de hoy... No ha sido mi día. Ahora no soy yo el que te protege...
— No fue nada. Sé que tú hubieras hecho lo mismo por mí ¿Cierto? — Sonrió ligeramente — Para que somos los amigos, claro que para apoyarnos cuando lo necesitamos — Serena sintió que sus mismas palabras le dolían, no se explicaba el por qué pero dolía el pronunciarlas.
— Gracias una vez más — y volvió su vista a perderse por el vidrio de la ventana.
Al cabo de unos minutos llegaban a su destino y en cuanto el auto fue parqueado por Albert, Terry ayudo a bajar a Serena y corrió dentro del hotel dejando a tras a sus acompañantes. En el preciso momento que Terry entraba al Lobby del hotel vio a su madre que esperaba impaciente por su llegada.
— ¿Cómo te fue?
— Madre, más tarde te cuento. Ahora dime llevas tiempo esperándome.
— Si. Paso algo ¿Porque estas tan agitado?
— ¿Viste llegar a Candy?
— ¿Candy? ¿Esta aquí?
— Si — estaba totalmente desesperado — la has visto llegar.
— Tengo rato esperándote y no la he visto entrar. Te lo puedo asegurar. Ella no ha venido ¿Terry? Estas seguro de que ella está a Londres.
— Si — en eso entro Albert con las chicas y corrió hacia ellos — Albert ¿Dónde está Candy?
— Se supone que ya debe de estar aquí. Permíteme — Albert se dirigió a la recepción — Disculpe la señorita Andrey, Candice White Andrey se encuentra en su habitación.
El chico de la recepción le hizo un ademan indicándole que esperara mientras revisaba el registro de los huéspedes.
— No Señor Andrey. Aún no ha llegado, por la tarde sus pertenencias fueron traídas sin embargo ella aun no hace uso de su habitación.
— Gracias — regreso con los demás — Aun no llega. Qué raro salió antes que nosotros.
— Y si le paso algo
— Eso no puede ser — sonaba desesperado — Albert donde crees que este ¿Porque no está aún aquí?
— ¿Quién es Candy? Terry — pregunto Serena.
— Esperen un momento, dejen localizo a George. Él me daría donde están — Albert tomó su móvil y marco a su secretario, el aparato dio tono de llamada y en un parpadeo George contesto — ¿Dónde están?
— Perdón señor, pero la señorita Candy me pidió la llevase a casa de los O'Brien justo ahora estoy llegando al hotel le explico en un momento. Cuelgo.
— Se fue a casa de Patty.
— Voy para allá.
— Espera Terry no te precipites. George acaba de llegar, él nos dirá los motivos del porque Candy no vino al hotel.
— Es simple. No quiere verme ¡Perfecto! — Los celos lo cegaron. Pensó «Si Candy no le quería ver, era porque lo que Susana había dicho era verdad. Candy amaba a alguien más» Por eso mismo no quería verle, por ese chico, que sin conocerle ya le odiaba — me voy a dormir estoy muy cansado. Hasta mañana.
Terry dio media vuelta dejando de pie tanto a su madre como a los demás. Subiendo al ascensor. Ya dentro golpeo con furia una de las paredes metálicas, su peor pesadilla se había hecho realidad. Candy no le quería ver, lo que significaba que no le amaba más. Ahora no demostraría su dolor como aquella vez cuando dejo de actuar y emprendió tremenda borrachera. No más. Hoy tenía una buena razón para no caer.
Por otro Albert sorprendido por la reacción de Terry salió enseguida al encuentro de George, el cual iba entrando al hotel.
— ¿Qué ocurrió? ¿Por qué Candy no quiso venir al hotel?
— No lo sé. Solo me dijo que había quedado con la señorita O'Brien y se quedaría esta noche ahí.
— Está bien. Ya mañana veremos.
oW%pC,
