"¿TESTAMENTO? ¿HERENCIA? VERDADES DOLOROSAS"
CAPITULO: 18 POR: YADIRA JIM (Yadira Kuran)
— Damas y caballeros. Buenas tardes — saludo el recién llegado — Jeffrey Weber notario del quinto distrito de Londres, soy el notario a cargo del testamento del difunto Duque Richard de Granchéster y me veo en la necesidad a informarles que mañana se solicita la presencia de los familiares en la doceava avenida del quinto distrito en la notaria "Weber & Associations" a las diez de la mañana para llevar a cabo la lectura del testamento.
— A quienes se refiere — pregunto Margaret.
— Por supuesto que a todos los parientes del finado Duque. El señor Terrence Granchéster, la señorita Catherine Granchéster, los señoritos Aarón y Christian Alexander Granchéster, la Duquesa Margaret De Granchéster y la señora Eleonor Bécquer...
— ¡Qué! — Grito la duquesa interrumpiendo al Notario — Esa mujer por qué tiene que estar presente. Ella no es de la familia, no, no y no.
— Esos son los requisitos que el duque dejo y como ya había previsto esta reacción dejo muy especificado que si no se le permitía a la Señora Bécquer estar presente solo se les entregaría una cantidad a los hijos y a usted. Lo suficiente para vivir una vida cómoda. Los títulos pasarían automáticamente al joven Terrence. Absolutamente todos y las demás pertenecías seria donados a beneficencia de la iglesia. Así que sean puntuales, me retiro.
De esta manera y medio colapsada la duquesa al saber que se vería con la mujer a la que más odiaba. El notario se fue y todos los presentes y familiares se retiraron.
La duquesa a casi medio desmayo se fue del brazo de uno de sus hijos. Catherine con una mirada tierna y una sutil reverencia se despidió de su hermano mayor y de sus acompañantes, la chica deseaba platicar con su hermano pero sabía que no era el momento y mucho menos en el estado que su madre se encontraba. Los Granchéster se despedían den esta manera.
Ya de vuelta en el hotel Terry platicaba con su madre la cual se había enterado de todo ya que a lo lejos y escondida tras una gran lapida se presento al entierro del que fuera el amor de su vida, el padre de su único hijo, el hombre que hasta hoy aun seguía amando.
— Terry no creo que presentarme en ese lugar sea lo más conveniente.
— Madre esa fue la voluntad de mi padre y aunque yo tampoco quiero estar presente iré solo para desechar cualquier resultado que mi padre haya decidido. No pienso aceptar nada de lo que él me haya dejado. Madre vamos por favor — le suplicaba — es lo último que podemos hacer por él. Ya no queda más.
— Terry ¡Ah! mi Terry. Que debo hacer Dios mío — se recargo en el hombro de su hijo — si tú así lo quieres iré.
— Gracias madre.
No muy lejos de ahí un pequeña discusión se ocupaba del lugar.
— Candy no te puedes ir así. Tienes que hablar con él.
— No Albert. No es el momento. Él está pasando por muchas cosas ahora, ya tendremos otra oportunidad. Además deje muchos pendientes en Chicago. Lo siento me marcho — decía Candy mientras guardaba sus pertenencias — es mas ya tengo mi pasaje de vuelta y en una hora sale mi vuelo.
— Candy...
— Lo siento Albert. Aun no estoy lista para esto, han sucedido muchas cosas. Estoy confundida, necesito pensar muy bien todo — la mirada de Candy era decidida — en verdad lo siento. Sé que tus intenciones son buenas pero no me siento preparada para tener una confrontación con él, al menos no en este instante, me voy — tomo su maleta — me despides de todos y sobre el favor que me pediste... es la chica que ha estado contigo estos días ¿Cierto? es Mina. Con eso sin duda te ayudare. Así que los estaré esperando a su regreso, nos vemos.
— Candy así que ya has decidido verdad, entonces no hay más que hacer me gustaría ir contigo de vuelta a casa pero aún quedan pendientes sobre los negocios que vine a hacer a Londres y también esta lo del tipo que mato al duque y ataco a Mina. Te llevare al aeropuerto.
— No es necesario. Terry y su madre te necesitan aquí, Mina también. Es suficiente con que George me lleve — sonríe — los estaré esperando, "Chao".
De esta manera y sin que nadie más aparte de Albert se enteraba de la partida de la pecosa. Se fue.
Más tarde por la noche los visitantes a Londres se preparaban para la cena ya todos reunidos en el restáurate del hotel. Todo se tornaba en silencio en el inmenso comedor hasta que Mina rompió con él.
— Albert. Candy no bajara a cenar.
En ese momento Terry fijo su mirada en su amigo.
— No. Candy no cenara con nosotros — miro la reacción del castaño — Terry. Candy me pidió... bueno me pidió que todos la disculparan por no despedirse pero recibió un mail urgente de Chicago donde le pedían volver lo más pronto posible.
— Así que se fue, que lastima — Dijo Serena decepcionada.
— No pude saludarla — Eleonor se sintió igual que Serena — ya bastante tiempo desde que nos vimos, que lastima.
La cena se fue sirviendo poco a poco con una charla muy suave hasta que el salón fue interrumpido por un pequeño bullicio de unas chicas cerca de la mesa de Terry y sus acompañantes.
— Ya viste quien va entrando — dijo una pelirroja.
— ¡Wow! Son los integrantes de "Tree Lights" — agrego una castaña.
— Seiya es tan apuesto — volvió a hablar la pelirroja.
— No es más guapo que Yaten — dijo una morena que estaba con las dos anteriores.
— A mí me gustan los tres — mascullo la castaña — ve que sexy se ve Taiki.
Los hermanos Kou estaban de vuelta.
— Espero no importunemos — Saludo Seiya — Buenas noches señor Andrey. Hola Mina — ondeo la mano derecha. Pero su mirada en seguida descubrió algo que lo hizo sonreír— ¡Serena!
Serena se levantó y se abalanzo contra el pelinegro — Seiya que sorpresa. Taiki, Yaten.
— Buenas noches — se saludaron todos.
— Déjenme presentarlos — Albert se levantó y miro a Terry — Ellos son amigos de Mina y al parecer también de la señorita Tsukino. Seiya, Taiki y "Yaten" los hermanos Kou
Eleonor y Terry saludaron — Mucho gusto.
— Jóvenes Kou él es Terrence Granchéster y la dama es la madre de Terry, Eleonor Bécquer — dijo Albert — siéntense enseguida ordeno para ustedes.
Yaten miro el lugar vacio al lado de la madre de Terry y lo ocupo ya que este quedaba de frente a Mina. Taiki se sentó a su lado y Seiya al lado de Albert.
Poco a poco la cena termino y con un poco de tensión entre las miradas que chocaban entré Albert y Yaten los demás trataron de hacerlo menos tenso.
— Así que están de gira — pregunto Serena a su viejos amigos — en verdad se han vuelto muy famosos chicos.
— Cierto — dijo con vanidad Seiya — Somos el primer grupo asiático que ofrece un concierto en Europa. Empezamos en Londres y seguiremos nuestro Tour por Alemania y por ultimo en parís para continuar en América presentándonos en Nueva York...
— ¿New York? nosotros vivimos ahí — interrumpió la señora Bécquer.
— Sería un honor que pudieran ir a vernos tan prestigiada actriz.
— Claro que iremos — respondió al instante Serena — Terry podríamos invitar a Karen. Verdad Mina que nos encantaría ir.
— Me encantaría pero necesitarían avisarme con tiempo ya que yo...
— Regresas a Japón — Yaten miro a Mina.
— No. Ella viene conmigo a Chicago — Aclaro Albert.
— ¿Qué? — dijeron todos al unísono.
— Cuando lo decidieron. Porque no nos habían dicho nada — Terry parecio molesto con la noticia.
— No puedes ir — protesto Yaten.
— ¿Por qué? Mina tu ibas a Nueva York para estudiar actuación.
— ¿En serio? No lo recuerdo muy bien — la chica no pudo evitar sentir la mirada de Terry y Yaten — Lo que pasa es que voy a Chicago para tratar lo de mi amnesia — explico.
— La puedes tratar en Nueva York — Yaten insistía.
— Totalmente de acuerdo con el joven — añadió Terry.
— Si puede — Dijo Albert — Más creo conveniente que ella venga conmigo a Chicago.
— Porque tiene que ir a Chicago. Porque tiene que ir contigo — dijo furioso Yaten — eres un oportunista. Solo haces lo que tú quieres.
— Disculpe Mr. Kou yo lo he decidido así — alego Mina — Para su informacio el Señor Andrey se ha ofrecido en ayudarme. Y creo que no hay nadie mejor que él para ayudarme.
— ¿Por qué? Mina no vez que es una excusa para estar contigo y engatusarte. No vez que solo quiere pasar el rato contigo, solo quiere divertirse. Realmente no le importas tanto como a mí.
— Yo importarle a usted. Ya lo creo — dijo Mina con cierto dolor e ira.
— Mina has recordado algo — Pregunto Serena Seiya.
— No, no sé.
En ese momento Mina sintió un inmenso dolor de cabeza, algo pasajero y borroso pasaba en su cabeza hasta que todo se nublo y en medio de la oscuridad solo se veía a ella misma derrotada, triste y llorando. Balbuceando palabras que no entendía, solo veía el mover de sus labios y miles de imágenes incomprensibles y borrosas giraban a su alrededor. Ella lloraba y lloraba. En esos momentos Mina había caído desmayada y Albert la tomo en sus brazos saliendo del lugar a toda velocidad y la llevo a su habitación, recostándola en su cama. Tras ellos Serena y Eleonor entraron tras el rubio y le pidieron saliera para que ellas le quitaran sus ropas y la acomodaran cómodamente. Mina no respondía, solo se sentía en su cuerpo la llegada de una leve fiebre. Las mujeres pidieron frazadas y agua fría para controlar la temperatura mientras esperaban la llegada del médico que había sido mandado traer por George.
Afuera nerviosos y llenos de preocupación los hermanos Kou, Terry y William esperaban con ansías a que una de las mujeres o el médico hiciera presencia. Yaten se miraba afligido y culpable ya que claramente sus reclamos habían orillado a Mina a tal estado y no sería hasta que ella volviera en sí que sabría si lo había recordado todo, y como seria nuevamente su reacción al verlo. Seiya y Taiki observaban la desesperación y tristeza de su hermano. No podían decir, ni hacer nada ya que no había palabras para consolarlo pues de antemano sabían el sentimiento de culpa y motivo que provocaba tales sentimientos en su pequeño hermano. Albert al parecer comenzaba a atar cabos y la razón por el cual Mina no recordada al peli-gris, si su intuición no le fallaba entre esos dos hubo algo más que una simple amistad. Un romance, si eso es lo que le pensaba. Un amor que de alguna manera termino en un desagradable final, el mismo que Mina no recordaba y al parecer era parte de que ella estuviera en tal estado. Por sus palabras era lógico que ese chico de ojos grises la había herido de una manera terrible « Que tipo tan despreciable» se decía el líder de los Andrey «como puede estar aquí después de lo que le habrá hecho»
Por otro lado Terry solo se recargo sobre un costado de la puerta en total silencio y ajeno a aquellas confrontaciones mentales de los chicos a su alrededor. Un punzante dolor se hacía nuevamente presente en un lugar muy, pero muy profundo en su corazón. La sensación y la desesperación que sintió en aquella ocasión cuando tuvo el accidente en Japón junto a Mina se hacía presente, esa necesidad de protegerla, esa impotencia de no poder hacer nada le dolía hasta el tuétano de los huesos, esa sensación que tantas veces atrás sintió hasta romper en llanto. Esa misma experiencia de amargura y dolor que cientos de veces experimento sin motivo alguno y hoy nuevamente estaban presentes. De una cosa si estaba seguro Terry que lo que sentía jamás lo había experimentado con nadie. No era como el dolor a la pérdida o el abandono de la persona amada, no era como aquel dolor de tristeza y desconsuelo de un amigo en problemas, no era como el dolor que sintió al dejar a Catherine pequeña en Londres. No. Era algo más que no podía explicarse, algo que solo esta chica provocaba en él. Su mente se aturdía y enredaba sin comprender.
El Médico llego y fue directo a Mina después de un pequeño rato el matasanos salió y todos se acercaron rodeándolo. El médico explico y dio recomendaciones.
— Mr. Andrey la señorita Aino está bien, solo fue una pequeña recaída. Hubo algo que alterara a la paciente o simplemente paso así.
Yaten se apresuró a contestar — Si lo hubo. Fue mi culpa no debí actuar de esa manera.
Ahora te das cuenta —reprocho Albert.
— Okey. Sé que les pedí anteriormente que no debemos forzar a la paciente a recordar, ni alterarla ya que ella está muy sensible. Créanme que ella en estos momentos se siente impotente y temerosa por no recordar — explico el medico — por favor denle un entorno de paz. Les recomiendo que lo más rápido que puedan aléjenla de aquí ya que el ataque que recibió fue en Londres habrá momentos que puede colapsar aun peor y esto nos puede causar una reacción mucho más severa que la de hoy.
— Doctor ella viajara conmigo a Chicago. En dos días volamos a América — hablaba Albert — como le había dicho. Yo tuve una experiencia similar y la enfermera que cuido de mi lo hará con ella. Su experiencia facilitara la rehabilitación, sin mencionar que la enfermera que les digo es mi propia amiga.
— Una magnífica idea y nada mejor que contar con personal capacitado, experimentado y de confianza señor Andrey.
— Así que esa es la razón — Seiya miraba a su hermano menor — si es por su bien es lo mejor ¿No creen?
— ¿Candy cuidara de ella? — pregunto Terry.
— Yo mismo se lo pedí y con gusto acepto. Serena así que no hay de qué preocuparse — Albert miro a la ojiazul — Candy cuidara de ella y cuando gustes puedes ir a verla. Serás muy bien recibida en nuestra casa.
— ¿Nuestra...? —interrumpió Yaten celoso.
— Si. "Nuestra" ya que Candy además de ser enfermera y mi amiga también es una Andrey.
Todos los presentes se retiraron del lugar un poco más tranquilos y como el médico se lo había pedido dejaron pasar la noche sola a Mina para que descansara ya por la mañana todo estaría bien , los tranquilizantes y vitaminas que el médico le dio serian suficientes para calmar los nervios de la chica.
A la mañana siguiente y después de ver y corroborar que Mina estuviese bien Terry y su madre se dirigieron a la notaria para la lectura del testamento. Eleonor más nerviosa que nunca, incluso más nerviosa que en las premiaciones fue en absoluto silencio. Terry noto el nerviosismo de su madre y le cogió la mano apretando fuertemente, haciéndole saber que todo estaría bien, que el estaría con ella. Después de un rato y el atravesar las principales calles de Londres llegaron a su destino. Justo cuando Terry estacionaba el auto que Albert había proporcionado frente al gran edificio donde se encontraba la notaría vio llegar al resto de la familia Granchester, salió del auto y en un movimiento rápido llego al otro lado para abrir la puerta y ayudara su madre a descender.
— Hemos llegado Eleonor — sonrió a su madre — no debes preocuparte esto no tardara.
Eleonor solo miro a los ojos de su amado hijo y bajo sin decir una palabra. Ya con todos presentes y el ambiente más que abrumador que nunca esperaban en la entrada del lugar hasta que jefrey Weber hizo acto de presencia.
— Buenos días, han esperado por mucho. Me disculpo por mi pequeño atraso pero el último requisito para continuar con los deseos del Duque de Granchester tenía que completarlos y cumplido damos paso para dar acto a la lectura del testamento. — invito el notario a sus clientes — Adelante.
Los presentes siguieron al joven notario a una enorme habitación y ofreció a todos tomar asiento.
— Al parecer están todos los solicitados presentes. Comencemos —abriendo una caja fuerte y sacando una gran papeleta informo con un semblante serio — Yo, Jeffrey Weber... Juro ante ustedes y en el nombre de la reina llevar a cabo los últimos deseos del finado Duque de Granchéster ante el fiscal Robert Stevenson y el contador Andres Jones presentes hoy aquí a difundir y llevar a cabo la lectura del testamento del antes mencionado, con honestidad y principios. Pero antes de leer el contenido del testamento el Duque dejo una carta con orden de ser leida antes de todo y ante los testigos correspondientes y autoridades muestro que tal está completamente sellada —mostrando la carta sellada con el sello de la familia Granchéster.
"En el momento en que esta carta sea abierta significara que yo ya no estoy mas en este mundo y significa que todos los presentes son los que yo pedi estar aquí.
Pido perdón a todos por mi falta y cobardia, pero principalmente a Terry y a Eleonor, pues de ante mano se que el contedido de este escrito romperá sus corazones al punto de odiarme mas de lo que tal vez ya lo hacen.
Todo comenzó en la época donde vivi mi idilio junto a la mujer que hasta el dia de mi muerte ame, que por cobardia y temor a mi familia, al que dira la sociedad abandone, y no conforme separe de nuestro hijo haciéndole vivir un dolor incomparable que no solo nos dañó a ambos. Arruine la vida de mi hijo..."
— No puedo soportar estar mas aquí, escuchando el adulterio de mi marido y esta —dijo alterada Margaret y levantándose seguida por sus hijos.
— Está completamente en todo su derecho de retirarse Madame, pero si usted da un paso fuera de este lugar en ese momento perderá todo.
La duquesa al oír esto y pudiendo mas su ambición de no dejarle las cosas al hijo bastardo y a su madre, de mil pesares tomo nuevamente asiento.
— Continuamos — Señalo Weber
"Pero con todo y eso, esto no es lo que a aflijido mi corazón durante tantos años. Aún recuerdo que era una fría noche donde la nieve cubria aun las calles londinenses, el frio era tan feroz cuando la mujer a mi lado encinta de nuestro hijo me sonreía dulcemente. Fue en esa larga, si la más larga e interminable noche que he vivido cuando mi padre llego a casa. Eleonor cansada y agotada por el embarazo siguió recostada mientras yo salí atender a mi padre. Esa noche mi padre llego con un par de mozoz y tres doncellas quien traian en mano lo necesario para un laborioso y forzado trabajo de parto, al momento quise oponerme ante los deseos de mi padre pero debido a mi corta e inesperta edad no fui en contra de su voluntad y solo vi como la mucama subia con un extraño brebaje a la habitación de mi esposa. En realidad nunca supe con exactitud lo que era, solo escuche a mi padre decir que hicieran que Eleonor lo bebiera todo. Acto seguido mi padre me dijo que estas bebidas amargas eran para provocar un parto forzado, y pues fuera lo que fuera el resultado si la criatura sobrevivía seria aceptada siempre y cuando fuera un varón ya que de lo contrario una mujer no sería bien recibida y moriría antes de ver la luz con sus propios ojos. Si, así era mi padre. Estaba dispuesto a asesinar a la criatura si fuese mujer, fue en ese momento cuando oí los gritos de mi esposa y corrí a la habitación pero los hombres de mi padre que guardaban la puerta me evitaron el paso, después de un largo rato de forcejeos, y escuchar a mi esposa parir grite y llore de impotencia. Fue en un momento de ventaja que con todas mis fuerzas aleje a los guardias de la puerta y entre, justo en ese instante un chillido fuerte y lleno de vida inundo la habitación a la vez que el médico que nunca vi entrar corto el cordón umbilical diciendo: "Es una niña, ya saben lo que hay que hacer" mientras una de las mucamas preparaba una inyección, corrí y arrebate el letal liquido a la extraña mujer. Ahí descubrí el rostro del médico.
— «Dr. O'Brien — bufe — como puede ser capaz de hacer esto, como se a prestado a tal bajeza...» arrebate a mi hija de brazos de aquel inumano hombre y abrazandola tan fuertemente lleno de alegría le acaricie la mejilla. Una hermosa niña de cabellera dorada como su madre pensé, pero mi orgullo fue interrumpido por mi padre quien entraba al cuarto preguntando que sexo era la criatura. El medico movio negativamente la cabeza haciéndole saber con ese gesto que era una niña. Mi padre intento arrebatarme a mi hija pero no se lo permití así que tome un par de frazadas y envolví a mi hija que aun desnuda la sostenía en mis temblosorosos brazos, cuando el medico dijo —
"Rápido prepárense no es solo uno, ahí viene. Por lo visto son gemelos"
Voltee mi mirada hacia donde la cama y el medico recibía un segundo crio, atemorizado por lo que se venia encima, pues no sería una vida inocente la que se sacrificaría sino dos. Fue justo en ese lapso que el médico informo "Es un Varón, han sido mellizos" el ver a aquel niño de escasa cabellera castaña sonreí y sin pensarlo salí corriendo de la habitación con mi hija, tome un saco y mi billetera corriendo lejos de aquella pequeña casa. Hasta llegar a las calles más humildes de la capital inglesa. Me dirigí a una pequeña casa que pertenecía a un joven amigo de infancia, el cual había perdido la vida a muy temprana edad siendo hijo único. Le explique a los padres de mi difunto y amado amigo la situación y rogué por que se llevaran lejos a mi hija, lo más lejos que pudiera estar de las garras de mi padre. La pareja acepto al ver mi desesperación. Recordé que el padre de mi amigo era de procedencia oriental, les pedí fueran a su país para proteger a mi hija. Dios mío, el recordar estos momentos aun perturban y lastiman mi corazón. Lo último que hice antes de partir y entregara mi hija fue darle un beso en la frente diciéndole "Mina, perdona a tu padre por ser tan cobarde, no guardes rencor a tu madre ya que ella es una inocente como tú. Tanto que no sabe siquiera de tu existencia y algún día cuando yo ya no esté toma tu lugar y protege a tu hermano" me aleje y nunca mas volvi a verte, no fue hasta hace apenas un tiempo cuando Terry abandono la casa que sentí pena por mi mismo y un dia oi la noticia del medico familiar que no me quedaba mucho tiempo de vida, el cáncer que me habían detectado estaba ya muy avanzado. Carcomido por la conciencia comencé a buscar por todos los medios posibles y a mi alcance el paradero de Mina, no importaba acabar con mi fortuna o quedar en la pobreza pero antes de morir tenia que entregarle y confesarle a Eleonor la existencia de su hija mayor, como así a Terry una hermana. Después de tanto buscar la encontré. No me atrevi a pararme frente a ella, pero al menos tuve el consuelo de verla sonreir al lado de buenas amigas, el verla feliz me hizo sentir tranquilo y si hoy están leyendo esto es por que tampoco tuve el valor de mirarte Eleonor y confesarte esta amarga y triste historia. Pero hoy frente a ti, a nuestro hijo y frente a toda mi familia, Catherine y los gemelos pero en especial Mina perdónenme.
Hoy ante todos y gracias a Weber les presento a Mina Granchéster"
— Esta fue la carta que el duque pidio leer antes que el testamento y en su nombre me disculpo por tanto dolor.
Los sollozos de Eleonor intrrumpieeon al joven notario, Terry con los ojos desorbitados no alcanzaba a comprender lo que estaba pasando. Catherine lloraba al igual que Eleonor. La duquesa expresaba furia en su rostro y los gemelos no comprendian nada, la habitacion estaba llena de sentimientos encontrados.
— Eso significa... ¿Que tenemos una hermana mayor? — Dijo Catherine.
— ¿Dónde está ella? ¡Quiero verla! — exigió Terry.
— ¡Quiero a mi hija! ¿Dónde está? — Grito Eleonor.
— Otra bastarda más — explicito la Duquesa.
— ¡Basta Madre! Comportese y sea mas piadosa, demuestre que realmente es una dama de la nobleza y actue como lo haría la misma reina. Creo que Terry ni su madre tienen culpa de nada, al final solo son los errores de mi padre...nuestro padre, su esposo. No sea tan inhumana ó olvidare el respeto que le debo como madre.
— ¡Jovencita insolente! —Abofeteando a la chica — eso es lo que querías verdad Terrence, poner a mi propia hija en contra mia...
— Pueden comportarse, por favor damas — intervino Weber.
La duquesa exaltada y tratando de ser calmada por sus hijos, tomo asiento una vez más.
— Ahora responderé a la pregunta de la Sra. Becquer. Pero necesito pongan demasiada atención. La señorita Mina Granchéster todos los presentes aqui la conocen.
— ¿Puede ser que Mina, es la misma Mina? Dios... — si las suposiciones de Terry eran ciertas. Encontraría la respuesta a tantas cosas recién ocurridas. Ahora todos esos sentimientos y sensaciones tenían una explicación.
— Así es joven Granchéster. Es la misma. En verdad no esperabamos que se conocerían de esta manera pero al final sus destinos estaban entrelazados.
— ¡Esa jovencita es mi hija! —Levantándose Eleonor con todas las intenciones de salir — necesito verla, quiero verla — dijo con desesperación. Con una infinidad de sentimientos jamás sentidos.
— Entiendo su desesperación Sra. Becquer, pero tranquilícese y tome asiento. Debe ser paciente. Esto es un pedido para todos ¿Duquesa? Aquí todos los presentes somos conscientes de la salud mental de la señorita Granchester, asi que devido a su estado actual no es conveniente enterarla aun. Imaginen el shock que resibiria al enterarse de que estuvo presente en la muerte del que fuera su verdadero padre. El mismo que la abandono apenas nació. Ella no recuerda nada, quiza ella ya lo sepa y debido a eso ella está bloqueando su mente. Quizá fue una impresión muy grande. Así que no lograriamos nada bueno por el momento y solo empeoraríamos su salud, deben ser pacientes hasta que la señorita Mina este completamente recuperada ¡Por favor! — explico y suplico el joven notario.
— ¡Sí! — se oyó al unísono.
— Ahora daremos lectura del testamento.
"Yo, Richard de Granchéster apto y conciente de todas mis facultades mentales ante el fiscal Robert Stevenson, el contador Andres Jones y redactando y entregando mi ultima voluntad al notario Jefreyd Weber, la reparticion de mis bienes y titulos seran de la siguiente manera:
El título nobiliario como "Duque de Granchester" deberia ser para Mina por ser la mayor, pero por protocolo se lo entregare a Terriuce por ser el primer varon.
El titulo de "Condesa de Edimburgo" es para Mina.
El titulo de "Condesa de Liverpool" es para Catherine.
Y por último el de "Condes de Southampton y Stratford" es para los gemelos.
De esta manera quedaran asentados ante nuestra gobernadora La reina Isabel II.
-Duque de Granchéster, Terriuce Granchester.
-Condesa de Edimburgo, Mina Granchéster o bien Mina Aino.
-Condesa de Liverpool, Catherine Granchester.
-Conde de Southampton, Aaron Granchester.
-Conde de Strafford, Alexander Granchester.
Las propiedades se repartirán así:
El castillo en Londres quedara en manos de Margaret mi esposa, la Villa en Escocia quedara a manos de Eleonor, a Eleonor se le entregara el valor estimado de la Villa en Euros. A Margareth se le dara lo mismo en cuanto al valor del castillo, mas a parte una pension mensual estimada para sus gastos. La casa en Tokio,y las acciones en la compañia de autos y celulares es para Mina. El Resort en Manhattan es para Terriuce, como todas las acciones. La casa, la boutique y las acciones de la linea de ropa "Fashion Meride" en Paris son para Catherine. La casa en Italia como la cadena de restaurantes es para el intrépido Aarón. La casa en Alemania y las acciones en la compañia cervezera son para el pequeño Alexander. Por ultimo la Mansión en el centro de Londres queda a dispocicion de mis cinco hijos al igual que el resto de mi fortuna se repartira equitativamente entre los cinco, ni mas ni menos.
En el caso de los gemelos las acciones y compañias correspondientes se les entregara cumplida la mayoria de edad y terminada la universidad. Mientras tanto su madre administra sus bienes.
En el caso de Catherine solo le hace falta dos años de universidad asi que ella ya puede disponer de todo, al igual que Mina y Terry.
Espero que todo se cumpla tal y como a mi deseo y voluntad.
Perdónenme todos.
— Cumplida la encomienda del Duque de Granchester, titulos, propiedades seran legalmente entregados ante nuestra Gran Madre la Reina Isabel II, pero devido a las circustancias actuales solo lo material y economico se entregara ya terminado el papeleo legal y correspondiente, lo nobiliario se obtendra hasta que la señorita Aino este completamente sana entonces nos volveremos a reunir. Por su tiempo gracias — expuso Weber — Solo pasen con el contador Andres Jones a firmar los papeles correspondientes, y entrega de sus posesiones ¡Ah! En el caso de lo correspondiente a la Srta. Aino, se ha convenido quede a manos del Joven Terriuce. Él sera designado como su guardian.
Todos hicieron lo que les correspondia y salieron del lugar, Catherine pidio a Terry ir con ellos para ver a Mina pues al preguntar por ella se enteró de la situación. Así que quiso ir a verla. Terry y su madre aceptaron aun en contra de la duquesa.
Todos tomaron su rumbo.
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