"Recobrando los recuerdos"

Capítulo: 20 Por: Yadira Jim (Yadira Kuran)

El fin de semana llegó, y aquella enorme mansión en caos se encontraba. Sirvientes, mayordomos, jardineros, cocineros incluso las moscas pasaban precipitadamente atareadas. Por algún motivo o razón el dueño de aquella casona parecía querer echar la casa por la ventana. Mando cambiar las cortinas de todo el lugar pidiendo poner las más bonitas de telas más finas, cientos de flores de las más hermosas y extrañas variedades y olores fueron traídas de los mejores viveros de la ciudad. Por otro lado a los cocineros se les pidieron deliciosos manjares, con ingredientes de primera, que digo de primera calidad. Excelente calidad.

Albert quién jamás gusto de esas ostentosas fiestas llenas de la más grande hipocresía en la sociedad de Chicago. Está vez quería que no sólo sus amigos cercanos, que todos enteraran de la mujer que capturara su aventurero y errante corazón.

Ya casi se cumplían dos meses desde la llegada de Mina a Chicago, la Navidad y el Año Nuevo se habían ido y rodeada de gente buena que le apreciaba se sentía bien. Por otro lado aún era difícil creer para Archie y Candy como Mina había ganado el corazón huraño de la anciana Matriarca de los Andrey. Aunque como siempre no faltó la mala vibra de los envidiosos Legan, ya que ahora no sólo miraban con desprecio a Candy. Ahora no conformes de molestar a la pecosa, también se habían enfocado en molestar a Mina. Claro siempre a espaldas de Albert.

Al parecer en este par de meses Mina ha tenido avances con su salud, ya que tres semanas atrás mientras salía de compras con Annie y Candy, y al caminar por la acera miraban los enormes aparadores con lo último de la moda. Justo ahí fue cuando un cartel mostraba una nueva línea de ropa. Pero eso no fu lo que llamo su atención más bien fue una enorme sorpresa ver a los carteles promocionales.

— Candy, Candy. Ya viste, es Serena y Terry — decía emocionada Mina — Serena en verdad lo está logrando.

— Es verdad, se ven muy bien — decía Candy sin dejar de ver esa nueva faceta de Terry.

— Al parecer Karen o descubrió un gran secreto de Terry o de plano pudo convérselo — bromeaba Annie sorprendida al igual que Candy.

— Quizá Serena fue la que le convenció — dijo Candy con un dejo de ironía — ya que al parecer el siempre hace lo que ella quiere.

— Eso no es verdad Candy — protesto Mina — te lo he dicho muchas veces. Terry, Serena y yo somos muy buenos amigos y dudo mucho que entre esos dos pase algo — no muy convencida de sus propias palabras — Porque me ven así, es verdad. Entré esos dos jamás sucedió ni sucederá algo.

— Ni que me importará — Candy giro comenzando a cruzar la avenida — sí ellos se gustan o no es algo que no me interesa. — Volvió a Girar y se acercó a Mina — Mejor Mina deberías prevenir a tú amiga. Ya que Terry sólo es un jugador, él aún sigue comprometido con Susana Marlowe.

Annie al notar la seriedad de Candy cambio enseguida el tema.

— Chicas ya vieron ese abrigo, es hermoso — se interpuso Annie entre su mejor amiga y su nueva amiga notando lo acalorado de la conversación de estas.

— Es verdad Annie, te quedaría muy bien — igual Candy evito seguir hablando más del tema — ¿Tú qué opinas Mina? ¿Mina? — Insistió y al no recibir respuesta busco a la ojiazul.

Mina miraba fijamente el enorme televisor que se encontraba al otro lado del aparador ¿Que es lo que miraba tan fijamente? ¿Por qué su semblante no mostraba expresión alguna? Todo esto y más es lo que Candy noto y corrió a su lado previendo lo que venía. Una crisis. Justo llegó cuando la ojiazul se desvaneció. Ponta fue su respuesta que apenas pudo sujetarle para que el golpe no fuera tan fuerte. Antes de auxiliar o pedir ayuda volvió la vista a donde Mina veía. Lo que encontró no era algo impactante, simplemente era una entrevista de "Three Light". Acto seguido pidió a Annie mandar pedir el auto mientras ella tomaba el pulso y temperatura, y signos de la chica, el chofer de los Brither no tardó ayudando a subir a Mina al auto, así fue directo a casa de los Andrey.

Muchos en esta situación hubiesen recurrido a un hospital, pero Candy le había dicho a Albert que lo mejor era mantenerla en casa. Lejos del hospital, ya que cuando él estuvo en el hospital durante su amnesia se inquietaba y desesperaba constantemente. Así que explico que no había nada mejor que la convivencia familiar y calidez de un hogar. Incluso advirtió situaciones como las sucedidas ese día, grandes jaquecas y crisis nerviosas. Por lo mismo pidió que cuando la chica saliera jamás lo hiciera sola. Claro también seguía las instrucciones de su jefe en turno, Darién aunque no conocía a la paciente estaba enterado ya que Candy siempre consultaba con él. Incluso Darién estuvo de acuerdo que no se le tratara en el hospital como favor a Candy. Y sí las cosas se complicaban él asumiría la responsabilidad.

Mina inmóvil y acostada en su cama comenzó a tener un sueño donde se veía a ella misma correr por las hermosas playas de Hokkaido, radiante y llena de felicidad. Tomaba la mano de aquella figura masculina que muchas veces vio pero que siempre un rostro borroso encontraba. Está vez, el sueño fue diferente.

"Ella corría y corría al lado de ese chico pero en un descuido tropezo soltado sus manos, ella alzó la vista encontrando el rostro sonriente de Yaten, quién tiernamente le miraba mientras ofrecía su mano para levantarla. Mina estiro su mano, pero justo cuando comenzó a sentir las llemas de sus dedos Yaten comenzó a alejarse, ella quedó sorprendida alzó nuevamente su vista al peligris, sin embargo su semblanza era completamente diferente, frío, arrogante y sin una chispa de amabilidad. Giro su cabeza y ya no estaba más en la playa, estaba parada frente a la entrada del apartamento de Yaten. Quién abría en bata de baño.

— ¿Qué haces aquí? Por que no me avisas cuando vienes.

— Es necesario avisar a mi novio cuando le haré una visita sorpresa, entonces ya no sería sorpresa.

En eso un hombre no muy mayor apareció.

— Yaten aún traes mujeres a tú casa, te he dicho que sí un paparazi te descubre estarás en serios problemas.

— Por favor manager entre, tú espérame deja me cambio —dijo a Mina.

Mina quedó sorprendida ante lo que dijo ese extraño hombre, sin esperar su respuesta Yaten entro cerrando la puerta. La puerta no cerro bien y claramente escucho lo que adentro se decía.

— Fuiste muy cruel al decir eso enfrente de ella — reclamaba Yaten al manager.

— Es otra de esas que se pega a ti, que piensa que por una o dos noches ya se siente tú dueña.

— No es eso, calla. Está afuera, te oirá.

— Cuando te ha preocupado eso, ¿Realmente sales con ella?

— Como crees. Sabes que jamás lo tomo en serio, menos con una chiquilla simplona y pegadiza. Crees que yo me enamoraría, eso jamás susedera.

— Eso es bueno, ya que sí quieres que "Three Light" perdure y alcance la cima no debes provocar un escándalo. Recuerda que son idosl que comienzan a escalar, que la mayoría de sus fans son mujeres. Sal y ponle fin a esto —señalaba a la puerta.

— Lo sé, ahora mismo lo arreglo.

Yaten salió al encuentro de su novia, pero en cuanto puso un pie fuera fue recibido por un fuerte bofeton. Mientras una Mina llorando reclamaba.

— Así que sólo soy una más de tus conquistas, alguien que no amas, una piedra que estorba y arruina tú ascenso a la cima. Es eso, todo este tiempo jugaste conmigo.

Yaten no artículo palabra alguna, sólo miraba el piso.

— Dime algo, por favor dime que nada de lo que dijo ese hombre es cierto... —su llanto fue más lastimoso —

Yate — Mina, yo...lo sie...

El Manager salió y con unos cuántos billetes en mano.

— "Señorita" no haga tanto escándalo y váyase... tomé, espero sea suficiente, ahora marchese.

— Yo no estoy aquí por dinero, bien lo sabes Yaten. Es él o eres tú quién hizo esto.

Yate no volvió a mirar a la chica y sin decir nada entro.

— Ahora lo entiende, sólo fue para pasar el rato —se guardó el dinero y siguió al ojiplata.

Mina se dejó caer frente a la puerta mientras lloraba, jamás se esperaba esto, los días compartidos, las sonrisas que el le regalo, sus besos, todo, todo era una simple farsa.

La chica comenzó a llorar y Albert quién llegaba subió enseguida a su habitación, al entrar noto que la chica lloraba como sí tuviera una terrible pesadilla. Cuando escucho lo que chica susurraba apreto los puños con furia.

— Yate porque lo hiciste... — inconsciente Mina hablaba.

Albert se sentó a un lado de la cama pidiendo a las chicas salir, cuando estas lo hicieron tomo lugar en la cama. Abrazo a Mina fuerte hacia el y aún desmayada comenzó a acariciar su largo cabello mientras le decía: — Mina olvida los malos recuerdos y despierta, sí algo o alguien en algún momento te lastimaron no sigas atrapada en esos malos tiempos. Sufres y no te das cuenta que yo también lo hago. Te amo y me duele verte sufrir, se fuerte que yo estoy aquí para cuidarte y protegerte. Te amo, en verdad Te amo.

Mina seguía en ese lastimó sueño o realidad reprimida. Se miraba tirada, derrotada, destrozada, llorando mientras veía a Yaten alejarse a la vez que ella estiraba su mano y él alejaba cada vez más. Cuando miro nuevamente esa repetida imagen de Yaten alejarse, mientras ella pedía ayuda, justo en ese momento todo se alumbro con un enorme luz, cegada por el resplandor siguió estirando la mano cuando sintió la presión de otra mano que le tomaba. Busco el rostro del dueño el cual no distinguia muy bien, mientras se levantaba y acercaba a esa misteriosa silueta percibió una fragancia que ella conocía, al estar por fin de pie reconoció de inmediato a la persona que le ayudaba y regalado una tierna sonrisa le abrazaba fuertemente, "Albert" dijo suavemente mientras se dejaba proteger por el rubio mirando de frente y a espaldas de Albert vio a Yaten alejarse, pero esta vez el verlo irse no dolió más. Por fin había dejado ir su primer amor.

La chica hundió su rostro en el ancho pecho del líder de los Andrey. Nuevamente ese aroma llegó a ella no era el aroma de su fragancia, era el aroma de su propia escencia, mientras más aspiraba esa seguridad, esa paz, esa tranquilidad, cientos de imágenes terribles llegaban a ella, todo lo sucedido esa noche en Londres volvían una a una, la muerte del padre de Terry, las últimas palabras de este, la muerte de aquel chico que al final le protegió. El ser herida y casi ultrajada, el hombre que esa vez salvo y protegió. Era su mismo aroma, su misma escencia. No era otro más que Albert.

La chica abrió los ojos, reflejados en en los de Albert que le miraba amorosamente, era como una fusión entre el mar y el cielo.

— ¿Has despertado, estas bien?

— No me sueltes, jamás me sueltes —mientras Mina se aferraba al chico.

— Claro que no lo haré, eso nunca sucederá porque ya estás aquí — se tocaba el pecho justo en la parte del corazón — de ahí jamás te iras, aunque te alejes siempre estarás aquí.

— Albert, yo...yo he recordado todo.

— ¿Es cierto eso?

— Recuerdo a Yaten y el por que borre todo de él, como también recuerdo esa espantosa noche en Londres, la muerte del padre de Terry, todo ahora lo recuerdo todo. Gracias. Todo ha sido gracias a ti.

Albert recosto de nuevo a Mina y salió en busca de Candy, bajo las escaleras de dos o tres escalones a la vez. Las chicas y la Tía aguardaban en la sala cuando lo vieron llegar más que agitado, con una amplia sonrisa.

— Ha despertado Mina — se levantó de inmediato Candy.

— No sólo eso, ella ha despertado y su memoria está de regreso.

— Eso es bueno William — decía la señora Elroy.

— Voy a revisarle para luego ir con el doctor Darien.

— Entonces sí sus recuerdos volvieron —reflexionaba Annie — eso significa que ella está recuperada, a consecuencia ella se irá.

Albert quedó congelado ante las palabras dichas por su futura sobrina. Hasta este momento y debido a la emoción no había pensado en eso. Mina tenía un sueño, el motivo de su venida a América y no era él. Albert sabía que su sueño era convertirse en actriz. Él estaba consiente que al recuperar Mina la memoria iría a Nueva York. Estando allá se enteraría de todo y querría estar al lado de su familia. Eso pasaría en otro momento, ahora avisar a Terry era lo más importante.

Albert entro a su despacho y tomo el teléfono y después de discar algunos números espero a que le contestaran. — Bueno, Sra. Bécquer... habla William Andrey.

— Joven Andrey, gusto saludarlo. A que debo tan inesperada llamada, susedió algo con Mina ¿Le pasó algo? —la notable preocupación se oía en las palabras de Eleonor.

— No se preocupe ella está bien, sólo que hoy por la tarde tuvo otro desmayo.

— ¡Oh, Dios mío! Pobre de mi niña.

— No se preocupe. Ella está más que bien. Más bien si pudiese hacerme el favor de avisarle a Terry y a la señorita Tsukino que Mina ha recuperado la memoria y al parecer ha sido por completo.

— ¡Es verdad! — Grito emocionada y feliz Eleonor — Lo que me dice Albert es maravilloso, por fin podré tener a mi hija ¡Gracias Dios mío! Enseguida avisare a Terry y de inmediato tomaremos el primer vuelo a Chicago.

— Sé que es muy egoísta de mi parte pedirle lo siguiente, también se la desesperación y preocupación de usted como madre. Pero por favor permita que Mina se quedé un poco más, sólo un poco —suplicaba Albert.

— Pero... Terry — la mujer miro a su hijo quién llegaba en ese momento — Terry ven pronto, es el Joven Andrey.

Terry cogio el teléfono tomando la llamada, Albert contó y explicó la situación pidiéndole el mismo favor que a su madre. Terry al saber los motivos de su buen amigo acepto sin ninguna condición. Colgó.

— ¿Que más te dijo? ¿Empacó, salimos de inmediato?

— Lo mismo que a ti madre y por el momento no iremos a algún lado.

— Por qué eres injusto Terry. Por qué me haces esto —lloraba — eres igual...

— Eleonor cálmate y no soy igual a mi padre, su carta sus confesiones y sus errores me han demostrado lo cobarde y equivocado que he estado. En verdad no quiero ser como él —decía con pesar el castaño.

— Lo lamento, pero entiende quiero decirle que es mi hija, que me es realmente feliz saber que es mi hija. Contarle todo. Recuperar, bueno el tiempo no vuelve. Quiero a partir de hoy entregarle una familia entre tú, ella y yo.

— Por lo mismo, ya no sólo somos tú y yo, es ella también. Madre le di mi palabra a Albert, esperemos hasta dentro de tres semanas.

— ¿Tres semanas? Entonces será tú cumpleaños.

— Lo sé, pero también es el cumpleaños de Mina. Albert me pidió esperemos hasta entonces. La familia Andrey ofrecerá una fiesta en honor a ella y Albert ese mismo día propondrá matrimonio.

— Ahora entiendo, su insistencia. — el corazón de Eleonor se sosiego al saber los intereses del patriarca de los Andrey.

— Nadie mejor que él para cuidar de tú hija y mi hermana — una mirada de tranquilidad se reflejó en los azulinos ojos de Terry — Ahora me voy, avisare a Serena y terminare unos asuntos antes de la fecha de partida a Chicago.

— Esperare hasta entones, ve con cuidado hijo.

Terry salió con dirección a casa de Karen para encontrarse con Serena. Al llegar invitó a la rubia comer fuera, yendo a un restaurante de comida francesa. Pidieron un lugar en la parte trasera del lugar, donde las mesas se ubicaban en un hermoso jardín.

— La especialidad de hoy... — el mesero daba las recomendaciones y entregaba la carta del menú.

— Entonces yo tomaré el segundo menú — señalaba Terry — la carne a punto medio por favor.

— ¿Usted señorita?

— Lo mismo que el joven, sólo que para mí la carne bien cocida.

— ¿De tomar?

— Una botella de vino tinto, el mejor por favor.

— En un momento les traigo su orden.

Al cabo de unos minutos los chicos disfrutaba su comida en medio de una platica relacionada a su último trabajo, en el cual ambos debutaban como modelos.

— Al parecer todo salió bien, la línea de ropa de Karen se está vendiendo como pan caliente. Ahora Terry dime a que debo tan glamurosa comida.

— En serios estas hecha para esto... — Terry sorbió un poco de vino — has cambiado Serena, ya no eres tan infantil y llorona — la miro de reojo — No has sabido nada de él.

— No. Incluso ya no pienso tanto en él, gracias por preocuparte.

— Por qué. Tú lo has hecho todo, por el contrario gracias por estar a mi lado y defenderme.

— Que buen caballero necesita ser salvado por esta humilde chica ¡jajaja!

— ¡Jajaja! Sabes hoy estoy muy contento, tanto que siento que mi corazón estallara.

— Y a que se debe tanta emoción.

— Traigo muy buenas nuevas para ti también.

— Muero de la curiosidad ¿Dime que es?

Más curiosa estoy yo — interrumpió una tercera voz — ¿Estas son tus cosas importantes? —Apuntaba con el índice derecho a Serena — Terry estuve más de dos horas esperando por ti en tú casa.

— ¡Susana! ¿Que haces aquí? ¿A caso eres una acosadora?

— ¿Qué hago aquí? Soy tú prometida, pero eso no te importa. ¡Por tú culpa estoy así! — tocaba su pierna derecha. — Y que haces tú a cambio, te vez a escondidas con está tipa —tomaba la copa de vino y la vertía sobre el rostro de Serena.

— ¿Estas bien Serena? Perdón — Terry ofrecía una servilleta — Susana muestra un poco más de educación — se levantaba — vamos a hablar a otro lugar —le decía a su "prometida" —

— Espera — Serena sujetaba la mano de Terry — yo hablaré con ella, permitenos.

— Serena... —la chica lo miro tiernamente dándole a saber que estaría bien — esperare en el auto.

— Terry a dónde vas.

— Por favor toma asiento.

— Lo hago, no por que tú me lo digas, sí no por que yo también tengo algo que decir.

— ¡Perfecto! Oiré todo lo que tengas que decir y luego me escucharas.

— Antes que nada Terry es mío, me pertenece el debe estar conmigo hasta el final — fueron las primeras palabras de Susana y al no tener queja u objeción quedo confusa.

— Continua, te escucho — impulso Serena a su elocuente agresora.

— Yo desde un inicio, desde que le vi por primera vez me enamoré de él. Aunque Terry siempre se mostró frío, insolente... Jamás me miro como yo a él, sus ojos siempre se mostraban añorando algo o alguien, con el corazón dolido comencé a aceptar que él no me amaria. Luego una tarde fría mientras ensayábamos la nueva obra él se le veía tan feliz, como sí interpretar Romeo fuera el papel que por centenares esperara. Como sí su vida dependiera de ello. Terry al actuar simplemente te atrapa, te lleva a inmensos mundos de fantasía, fue cuando me enteré involuntariamente de ella, de Candy. Ya que mientras Terry ensayaba un telegrama para el llegó, era ella a la cual había conocido anteriormente en una presentación en Chicago. Quise destruir el papel y celosa volte a verlo fue cuando vi caer los reflectores, corrí con todo mi ser para protegerlo, y vaya que lo conseguí —se tocaba la pierna — sufrí, no sólo por saber a Terry de otra. Mi vida, mi carrera estaban terminadas. Solas, mi madre quién dependía de mí. Me aterrorizo el pensar como saldríamos adelante, fue cuando mi madre escudandose con el accidente presionó a Terry diciendo que era su deber el estar conmigo. El cuidar de mi hasta el último día de mi mísera vida —los ojos de Susana se llenaron de agua y una afligida expresión fue lo que Serena encontró al mirarla — al final Terry acorralado por mi madre, su educación y el gran corazón de Candy término quedándose a mi lado. Aunque no demostraba amor, era tierno y gentil conmigo, me cuidaba y trataba generosamente. Una tarde el ya no vino y a la siguiente y la siguiente, el rumor de su desaparición rápido llegó a casa. Un mes y medio después el regreso, durante su ausencia creí que sólo había ido en busca de Candy, pero al verlo volver a mi, supe que estaba equivocada —Serena sólo se limitaba a oír con perspicaz silencio. — Dos años después del accidente mi madre murió de cáncer, sólo Terry, Eleonor y yo estuvimos en su funeral. Terry siguió igual, frío y cortante a la vez gentil y amable. Su carrera comenzó a dar frutos siendo el mejor, ofertas y agendas llenas y se fue alejando por las giras. Un buen día el apareció con lo de la operación, los médicos dijeron que volvería a caminar y debido a que ya tenía un tiempo desde la lesión quedaría una casi nula cojera. Tras una difícil operación y un largo tratamiento de recuperación, volví a caminar —Comenzó a llorar y Serena tomo sus manos con ternura — cuando salí del hospital caminando por mi misma y Terry a mi lado me sentí la mujer más dichosa del mundo. Pasaba el tiempo a medida que yo me iba superando, dependiendo solo de mí y no de él y a la vez Terry se alejaba cada vez más y más. Luego vino su gira por el extranjero que me alegro mucho el saber de sus logros y triunfos, yo también en ese tiempo conseguí un papel en la puesta de un pequeño teatro, cuando lo conseguí fui de prisa a contarselo a Terry, pero mi carrera paro en seco al verla nuevamente después de que prometió no volver a Nueva York. Candy estaba aquí, así que desidi esperar por ella en el hotel del cual salió. Espere alrededor de dos horas cuando la vi, iba dispuesta a alejarla, decirle que se marchara pero no hubo necesidad ya que al saludarla ella quedó sorprendida al verme de pie y casi perfecta. Aunque más sorprendida quede yo cuando un chico muy guapo se acerco y yo al preguntar sí salían dijeron que sí, así que mi mayor miedo había desaparecido. Ahora llegas tú e intentas quitármelo. Por favor ya sabes mi triste y penosa historia, te ruego que no me lo quites.

Serena quién hasta el momento se había mantenido callada e inmóvil, propino tremenda bofetada a Susana. — Eres estúpida o que susede contigo, antes que nada por que ruegas por un hombre que no te ama y jamás te ha pertenecido. Crees que yo soy igual que ellos que con tus lamentos y penurias te cederé todo. No Susana, al igual que tú todos sufrimos de una u otra manera, yo fui traicionada por el hombre que amaba y rechazada por mis amigas y cuando el mundo entero me dio la espalda sólo Terry y Mina estuvieron conmigo. En esos momentos estaba tan vulnerable, tan lamentable. Terry me protegió y defendió apoyandome en momentos difíciles, y no por eso me ha obligado a estar con el, aunque yo no le pedí nada el ha hecho mucho por mí. Yo simplemente le he pagado de la misma manera, por que nos apreciamos y queremos. Entiendes, es verdad que lo que histe por el fue genial, le salvaste la vida y eso se que él siempre te lo agradecerá — Serena tomo aire y calmo su furor — al final él no te lo pidió y sin embargo el dejó a la mujer que amaba para cuidarte. Lidio y peleo y en los momentos difíciles estuvo contigo, te devolvió lo que por él perdiste, te lo devolvió a costó de su propia vida. Que más quieres Susana seguir amarrándolo a un compromiso carente de todo. Quieres ver nacer odio y repudio hacia ti, desde un principio estuviste mal Susana, lo forsaste más no lo ganaste. Es tiempo de que lo dejes ir, no sigas lastimándote ni lastimándolo — en verdad Serena había madurado y crecido después de lo vivido — al final sólo tú serás la más dañada. No estas sola a partir de hoy cuenta conmigo como una amiga y se que sí lo haces correctamente Terry ofrecerá su amistad. — Serena abrazo a Susana quién en silencio lloraba y en susurro le decía —"No estás sola, niña caprichosa".

Unos minutos después Susana detuvo el llanto levantándose miro a Serena. — ¡Gracias! Entrega esto a Terry —era el anillo de compromiso que dejaba sobre la mesa — Dile que me perdone, que perdone todo el daño que le hice. También espero que tú encuentres la felicidad que ambos la encuentren.

— Por qué no se lo entregas tú personalmente.

— Ahora no podría, quizá más adelante cuando el corazón este sanado y riendo compartamos una taza de té.

La chica salió dejando a una Serena satisfecha quien esbozando una tierna sonrisa se levantó casi después de que Susana saliera del lugar. Al salir del lujoso lugar Terry le vio, pero está vez su semblanza lucía diferente, una chispa de alegría y emoción mezcladas con un dejó de tristeza, sus ojos brillaban como nunca los vio. Minutos después miro a Serena e inmediatamente salió del auto para abrirle la puerta del copiloto.

— Que pasó, estas bien, acabó de ver salir a Susana aunque lucía diferente —ladeaba la cabeza confuso.

— No pasó mucho —sonreía mientras tomaba la mano de Terry — sólo dijo que la perdonaras, que fueras feliz —entregaba el anillo para subir al auto.

— ¿Esto es...? —Corría para dar la vuelta y entrar al auto — Serena. Susana, en verdad te dio esto —la chica afirmaba con un ligero movimiento de cabeza — ¡WoW! Eres sorprendente ¿Cómo lo hiciste, con que la amenazaste? Nunca creí que viviría para ver esto. Aunque ya no importa cómo fue solo queda decir gracias, gracias. No se lo que hiciste o que le dijiste pero te agradezco el ayudarme a quitar este peso.

— Sólo le dije la verdad, que no la amas y que simplemente estas agradecido con ella. Así que no debes preocuparte más por ella. Ahora dime lo que tenías que.decir antes de su interrupción.

— Cierto —Enciende el auto y lo echa andar — Pronto iremos a ver a Mina.

— ¡En serio! —Mira hacia arriba pensativa a la vez que se lleva un dedo a la comisura de los labios — lo había olvidado —grito — ¡Se aproxima su cumpleaños, eso significa que también es el tuyo! Tendré que comprar doble regalo.

— Espero algo bonito, grande y muy caro ¡Jajaja! Aunque no es sólo eso, hay más.

— ¿Más?

— Sí. Serena... Serena. Mina, mi hermana ha recuperado la memoria. Albert me lo acaba de informar está tarde.

— ¡Júralo!

— Palabra de inglés.

— Que felicidad. Gracias Dios mío. Por cierto porque tenemos que esperar hasta entonces.

— Es un pedido especial de Albert, también hable con mi madre así que esperemos hasta entonces.

Los días pasaron rápidamente Terry, su madre y Serena abordaron el avión que los llevaría a encontrar su destino o al menos saber lo que les tenía preparado.