"Compromiso"

Capítulo: 22 Por: Yadira K.

"Tú eres todo para mí, no hay nada que tú amor no traerá, mi vida es sólo tuya... el único amor que he conocido, tú espíritu tira a través de mí, nada más lo hará. Tú siempre serás mi todo".

Después de degustar tan exquisita comida las luces del enorme salón bajaron su intensidad, solo el fondo mantenía su luz en totalidad, allí mismo frente a un gran ventanal que dejaba ver las hermosas dulce candy del jardín se improvisó un pequeño templete donde el maestro de ceremonia invitaba a Mina y Albert pasar al centro del salón, indicando que ellos tenían que abrir el baile. Justo en ese momento comenzó a sonar The second waltz – de Dmitri Shostakovich a cargo de la pequeña orquesta. La joven pareja no hizo esperar y tomados de la mano dieron inicio a un elegante baile en el cual Albert guiaba. Una pareja un poco mayor estaba dispuesta acompañar a los más jóvenes pero el maestro de ceremonia le indico que los dejaran solos, que en la próxima tonada le señalaba al ondeo de sus dedos índices. Los ancianos comprendieron y volvieron a sus asientos nuevamente.

Al cabo de unos minutos la tonada termino y todos dieron un estruendoso aplauso, Terry miraba de vez en cuando a Candy. Darien hacia lo mismo con Serena y cuando se sentía descubierto llamaba la atención de Candy, hablando secretamente al oído de esta, haciéndole reír. Serena trataba de no verlo, de no ver la atención que brindaba a la chica frente a ella y fijaba su atención a los que bailaba. Candy a su vez coqueteaba de tanto en tanto con su acompañante al obsequiarle sonrisas que afirmaban una complicidad no solo de medico a enfermera, si no de algo que sin duda retribuía las atenciones del pelinegro. Un mar de emociones rodeaba esa mesa donde se percibía una total incomodidad, fue en una de esas veces que su mirada se cruzó con la de Terry. Un sinfín de recuerdos llegaron a ella, recuerdos que pronto fueron disipados por la voz de Albert.

— Agradezco a todos por estar presentes esta noche y ser partícipes de este gran día donde celebramos el cumpleaños número veinte de la señorita Mina Aino — tomo aire y continuo — es para mí un placer compartir tan especial momento con todos ustedes y con mi querida familia.

Un pastel enorme era traído por un par de meseros. El cual situaban frente a Mina, uno de los mozos encendía la vela al centro de la tarta. — pide un deseo y sopla — indicaba Albert. La chica cerro los ojos y juntando sus manos pedía su respectivo deseo. Para luego soplar suavemente. Una nueva oleada de aplausos lleno el lugar cuando el pastel fue partido. Justo en ese instante la orquesta volvió a sonar y Albert se arrodillo recargándose sobre un solo pie. Con mano temblorosa saco lo que guardaba en el bolsillo del saco. Todos estaban fascinados con el acto y Mina se llevó las manos a la boca con los ojos anchados que pronto se cristalizaron. Candy como todos en su mesa olvidaron sus demonios y al igual que el resto de los presentes miraban emocionados.

— Mina — suspiro Albert mientras abría una pequeña caja en sus manos, donde un precioso anillo salía a la luz, un zafiro enorme incrustado de color azul que hacían un rotundo juego con los ojos de la chica — Mina quisiera saber si quieres estar a mi lado hasta nuestros últimos días — miraba con un total amor y sinceridad a su novia — ¿Quieres casarte conmigo? — por fin lo había dicho.

— Claro que quiero — respondía al instante y sin pensarlo la ojiazul — como no querer pasar mi vida junto a ti — la emoción que los invadía había hecho olvidaran todo a su alrededor. Albert tomo su mano derecha y coloco el anillo en el dedo anular, que le venía a la perfección. Un rotundo abrazo mutuo seguido por un intenso pero discreto beso sello esa promesa. Las felicitaciones no se hicieron esperar siendo Terry el que las incitara.

— Pido un brindis por esta pareja de enamorados, que su vida a partir de este momento este lleno de dicha y felicidad — decía a la vez que se levantaba de su asiento y llevaba dos copas para los anfitriones — es un gusto para mi dejar a mi hermana en tan buenas manos — pronto un mozo le entrego una copa mas a Terry quien la levanto y seguido de todos los presentes brindaron — felicidades a ambos — sonrió.

— Gracias — dijeron al unísono los rubios.

La música no se hizo esperar y pronto la pista fue llena por las parejas del lugar.

— ¿Ustedes sabían de esto? — pregunto Archie a su novia y prima.

— Cariño era más que obvio.

— Archie no puedo creer que no estabas enterado, hasta la tía abuela lo sabía — refería Candy.

— ¿Ustedes también? — Archie miraba a Terry y sus acompañantes. Y todos asentían con una sonrisa. El chico se avergonzó de no haberlo notado antes, bueno sí. Pero no creyó fuera tan pronto, no para esta noche — sin duda he estado demasiado ocupado últimamente — se rasco la cabeza.

— Vaya sorpresa — musito Darien — nadie sabe dónde encontrara el verdadero amor diciendo esto se levantó— ¿Bailamos? — ofreció su mano a Candy.

— Pensé jamás lo pedirías — tomo aquella mano que le ofrecían y caminaron al centro de la pista, posando su mano derecha sobre el hombro izquierdo del pelinegro y este a su vez ponía su mano derecha en la bien formada cintura de la rubia. Para luego entrelazar su mano restante. Moviéndose al ritmo de la música parecían disfrutar el momento.

— Hoy sin duda alguna te vez hermosa — susurraba al oído.

— Y tú no te quedas atrás — respondía la pecosa tratando de ocultar el leve sonrojo que las palabras de Darien provocaron en ella.

Nadie sabia que pasaba en la cabeza de esa joven pareja y sin duda ellos no lo darían a notar. Sin siquiera hablar de sus conflictos internos ambos parecían entender lo que deseaba cada uno. No demostrar su dolor por aquellos que sentados los estremecían con su sola presencia.

Por otro lado, Terry y Serena vieron todos y cada uno de sus movimientos. Serena sentía se ahogaría, sentía que en cualquier momento se derribaría, sintió no poder mas así que sorbio todo el resto del vino en su copa para levantarse y salir hacia el jardín. Terry se preocupó más que por él y salió tras de ella siguiéndole hasta un pabellón rodeado de hermosas rosas blancas, donde una banca de piedra yacía, fue ahí donde Serena paro su andar para sentarse a la vez que recargaba sus manos en sus rodillas dejando caer su cabeza en medio de ellas. Sintiendo la presencia de alguien quien se acomodaba a su lado — ¿Cómo puede ser esto posible? — pregunto al ver de quien se trataba.

— No lo sé Serena, al igual que tu estoy tan confundido ¿No sé qué está ocurriendo? — decía desconcertado el castaño — no lo sé— repetía — por que entre tantos hombres sobre la faz tuvo que ser justo ese ¡Bastardo! — grito a la vez que golpeaba la banca entre el espacio que había entre la chica y él, para inmediatamente disculparse — lo lamento conejillo de indias — su voz se atenuó y una leve risilla enmarco sus labios al recordar el por qué comenzó a llamarla así después de su debut como modelo para la recién inaugurada marca de ropa de Karen. Ya que siempre opinaba que su colega de tablas la estaba usando como experimento de su ahora famosa línea Moon. Él siempre bromeaba con las dos, aunque pronto se volvió conejillo también al ser convencido por esas dos, Blue world blue eran llamados por el intenso del azul en sus ojos que ambos compartían, con ese título fue como la revista Elle imprimió sus portadas el mes pasado cuando pronto vieron la luz, conquistando todos los aparadores de Manhattan. La quinta avenida estaba llena de espectaculares de ellos, no solo Nueva York se convertía en testigo de su triunfo. Incluso Chicago sucumbía a la moda inspirada en su ultimo viaje a Japón de la creadora, ese concepto visual kei que los nipones adoraba estaba siendo muy bien aceptado en este lado de la esfera terrestre. Pronto Terry fue arrancado de sus pensamientos al oír nuevamente la voz frágil de la chica.

— Terry que debería hacer, no conseguiré soportar esta semana y saber que esta tan cerca — miro con preocupación al chico — no quiero verlo, fue tan poco lo nuestro para él eso ya lo sé — bajo la mirada — Pero verle coquetear tan descaradamente después de lo que me hizo. Es admisible se pare frente mío como si nada. Creo que Rei fue la escusa para deshacerse de mi — miro con total congoja al pelinegro — acaso es tan difícil decir ya no te amo. Por que hacer todo un espectáculo para poder terminar una relación, que gran cobardía — se llevo las manos al rostro el cual estaba a punto de colapsar. Terry soportaba verla en ese estado y olvidando sus propios miedos e ira abrazo a la chica, con una mano la atrajo hacia su pecho, la otra mano la poso sobre las blancas y suaves manos de la rubia.

— Serena, tonta Serena. No eches a la borda lo que has logrado estos meses, no flaquees justo ahora — sujeto su barbilla e hizo que lo mirara — que no te vea frágil como lo desea. Me tienes ahora junto a ti y sabes que siempre te voy a proteger porque — Terry no sabia realmente el por que siempre estaba dispuesto para todo lo que la ojiazul necesitara perdido en su mirada no sabía por qué no soportaba verla herida. Es verdad que siendo educado de la manera como lo hicieron podía responder su pregunta, pero desde el momento en que la conoció hubo algo mas que cortesía y caballerosidad, algo tan diferente a lo que sentía cuando de proteger a Mina o Catherine se trataba. Estaba consciente que no solo se trataba de lo que sus principios se aferraban a decirles. Quizá, si tal vez cabía la pequeña posibilidad que ella esta tocando ya su corazón, dolió sin duda cuando esto cruzo su mente, esto que comenzó a descubrir lo estaba desarmando totalmente, su caparazón, su barrera se desplomaban frente a sus ojos sin que él pudiera detenerlo. Verla así por Darien lo volviendo loco. Que estaba ocurriendo justo ahora cuando minutos atrás su atención estaba enfocada a su pecosa. Le dolió verla llegar al lado de ese chico, dolía no ser más su centro de atención, pero ver a Serena así por el mismo que robara las atenciones de la hija de su futuro cuñado lo estaba desquiciando aún más. Su conciencia se perdió, su razonabilidad se esfumo y sin saber el por que tomo por la nuca a la chica atrayéndola, posando sus labios sobre los de ella con tal desesperación, la misma que poco a poco se fue disipando al sentir como se le permitía explorar mas de lo que él estaba necesitando.

Cuando Serena creyó estar acorralada sin una salida posible sintió el cálido brazo de Terry rodearla, acto que la lleno de calidez y esa armonía ya tan conocida para ella, sentir su mano tibia posarse sobre sus heladas manos, abrigándolas y llenándolas de ese calor apaciguador que desde unos meses hacia hoy solo encontraba con él. Toda su angustia sin duda comenzaba a disiparse al embriagarse de ese aroma a maderas y arándanos que ella ya conocía. Ese remolino de emociones poco a poco se tranquilizaba, fue cuando sus ojos se ancharon tanto que creyó saldrían de sus orbitas, lo que acababa de ocurrir la dejo en blanco por mas de un segundo y totalmente fuera de combate. Terry la besaba y ella estaba a apunto de alejarlo cuando este se aferró mas de ella y por inercia más que por conciencia sus labios se armonizaron con los del chico dando paso a un apasionado y demandante beso. Un beso que les acarrearía grandes cambios en su ya conflictuada vida.

La semana se fue volando y aquella velada de dicha y felicidad para la futura señora Andrey se había vuelto un desastre total para su mejor amiga y no solo para ella su hermano estaba hecho añicos por las noticias recientes. La confusión y falta de comunicación eran un monstruo que carcome lentamente. Mina repasaba lo ocurrido la noche anterior mientras leía el mail de Lita.

Hola aquí de regreso con un nuevo capitulo que espero les haya gustado. No se déjenme en sus comentarios si les publico por lo menos una vez a la quincena aunque sean capítulos cortos o una vez al mes pero mas largos, comenten igual si la trama les esta gustando.

Nos leemos pronto.