Fic
Candy ¿Dónde estas?
Por Mayra Exitosa
Capítulo 7
La Ninfa salió sola
Candy regresaba a casa muy preocupada por Esther. Albert por su parte no dejaba de abrazarla y consentirla, había estado angustiado por horas, miraba sus manos y tenía marcas de haberse raspado y hasta algunas pequeñas heridas de puntos por la madera de esa puerta que no la dejaba salir completamente, las tomaba y besaba como la madre de él lo hacía cuando deseaba curarse alguna herida, más ella solo lloraba luego se aferraba a él, soltando lagrimas por la angustia que había pasado.
Los guardias en otro auto y algunos empleados más comentaban al llegar a la mansión, - La encerraron y se escapó sola. - ¿Sola? - Si, ella salió rompió las puertas, tenían pasador por fuera, ella relató algo, pero sabemos que no dirá como lo hizo realmente, tuvo que haber usado todo su poder, además trae marcas extrañas en sus manos. - ¿Como marcas? - Como cometas y constelaciones, algo así, era muy extraño pues no salía sangre. - ¡Dios!
- Definitivamente el jefe fue a buscarla antes de que alguien la descubriera, él debe saber que es una ninfa, ya ves que iban a recibir una niñita de cinco años y resulto ser una mayor, cada vez se ve más mujer, deben crecer diferente a los humanos. - ¿Tu crees? Preguntaba otro de los empleados que aseguraba que no sabía como desaparecía en los bosques. El más engreído con ella agregaba,
-Como sea, tenía los policías hipnotizados, se encontraba declarando y vimos la puerta del departamento donde estaba y se notaba zafado del marco. -¿Crees que la haya expulsado y luego la haya colocado? - No lo sé. - ¿Deberíamos arreglar eso? para que no vengan por ella. - No podemos, están buscando al sospechoso que se llevó a una joven. - Si fuera un hombre normal y viera a nuestra ninfa y a otra mujer, no dudaría en elegirla a ella ¿cómo es que se llevó a la otra?
- Todos lo haríamos, pero ella tiene el poder mental y pudo haberle inculcado que estaba fea y que no la quisiera. - Ahora resulta que no pueden irse de viaje, porque esta la investigación y ella es testigo. Eso también es a favor nuestro, no se devolverá, no puede hacerlo - Casi no ha comido, y hasta la señorita Elroy ahora esta muy preocupada, que manda sus alimentos a su habitación, nunca en todos los años que llevo aquí la había escuchado echarse la culpa de algo y ahora por primera vez se halla nerviosa y preocupada. - Si, ya sabe que, si se enoja con ella, la puede quemar con los fuegos fatuos.
En Chicago, la sorpresa de ver a un chofer con carteles y sus nombres, los hacía sentir como había dicho Candy, que irían por ellos, el buen hombre los trataba de maravilla al pensar que eran amigos de su niña, la que no había vuelto y ahora estaban sus amistades, más ella decía que llegaría después, traía un vehículo elegante y amplio al saber que eran cuatro jóvenes los que recogería, había calculado su equipaje y la nana de Candy se desvivía atendiéndolos y acomodándolos en sus habitaciones. Más la llegada de Candy todavía no se había dado, sin embargo, los llamaba comunicándoles sobre su retraso por un problema de una amiga.
- Si el chofer los llevara a varios lugares, estoy segura de que pronto los alcanzaremos. Candy cortaba la llamada y su sonrisa se apagaba, Albert la abrazaba de nuevo y sentía su preocupación como suya, pues las cosas no habían salido bien. Lo seguro es que ella no podría viajar luego de todo el papeleo y ser testigo directo contra el joven secuestrador.
Para cuando encontraron a Esther habían pasado dos días, había sufrido no solo la forma de secuestro sino el abuso de su novio, por lo que la familia agradecía que Candy hubiera estado al tanto y lo reportara, sin su intervención no se hubiera dado la captura, ni el seguimiento apropiado. Todo ese tiempo Candy no podía viajar debido a ser quien puso la denuncia, ya que fue encontrada y la familia de Esther había intervenido, Candy paso solo a ser una testigo, pero aun con ello se llevaría tiempo y no podría viajar hasta que se finalizara el proceso.
Albert en todo momento apoyaba a Candy, sus tristezas fue de ambos, sus angustias igual, encontrar a Esther fue un paso grande, más ella no respondía con alivio, simplemente Esther se retrajo encerrada en sí misma y no acepto visitas, ni a nadie que la frecuentara, se refugio en casa y el psicólogo que la atendía estuvo en consultas, más fue tan impactante para ella, sobre todo a sabiendas que su novio había estado tomando un medicamento que lo alteró a ese grado, al tener miedo de no ser adecuado para su pareja, ahora estaba encerrado, pero también recibía terapia, aunque se mostró muy arrepentido, su animo bajo por los suelos, sufrió depresión de nuevo, siendo esto muy doloroso para él, ya que ahora se sentía demasiado culpable de lo que había hecho a su novia, se temía que atentara contra sí mismo.
En la mansión el viaje a américa se había suspendido, la comunicación de Albert y Candy era de mayor confianza. Candy en todo momento se sentía más protegida al estar con él, y eso a él no le era difícil, su atracción por ella lo hacía excederse en cuidados, a sabiendas que estaría con jóvenes de mayor edad si hubiera ido a su casa con sus invitados, los cuales gozaban de una guía turística y gracias a la intervención de Candy y sus amigos en américa, ellos estaban gozando de paseos y nuevas amistades. Sin embargo, para Albert no dejaría de pensar que todos esos amigos podían mostrar intenciones claras de un posible noviazgo, pero esto para él era algo que meditaba últimamente con demasiada frecuencia, mientras que Candy en su cabeza solo sentía la aprehensión vivida por ella al haberse confiado de su seguridad y correr el riesgo frente a un hombre que medicado o no, hizo daño a quien amaba. La tristeza de su amiga fue algo que Candy no podía evitar sentirse culpable, ya que su sufrimiento la hizo no recibir a nadie, a pesar de todo, Esther le había pedido su ayuda y no la había salvado, ella debió llegar acompañada con personal que pudiera detener a Arón, con personas que pudieran salvarlas, eso era algo que Candy cargaría internamente.
Candy por otra parte se sentía tranquila, por ser testigo su viaje quedaría cancelado. Aunque Albert esos días pasaba más tiempo ayudándola y apoyándola, incluso trayendo abogados defensores para decir las palabras apropiadas y no restar importancia al estar medicado, porque al final seguía siendo un delito mayor al haber abusado de su novia y secuestrado, dejando a su amiga encerrada con toda intención sin posibilidad de escapar y que, si lo había logrado, fue por un gran esfuerzo y luego de muchos intentos fallidos por horas.
Candy le contaba a Albert detalles por los que ella sentía tanta tristeza, su culpabilidad interior y cosas que el rubio trataba de disminuir con sus mismas palabras al escucharla porque se había salido sin el chofer. Eso también le hacía tomar las riendas y cambiar sus estudios a manera particular y posponer un tiempo los de enfermería. - Pero Albert, no pudo estar en una burbuja protegida, se lo dije a mi padre. - Si tu padre lo hizo, ahora comprendo porque, yo también deseo hacerlo, me odiaría si ese hombre en vez de solo llevarse a su novia tu hubiese llevado y te dañara, mira a Esther culpando a todo el mundo, es fácil, pero yo soy responsable de ti, no quiero que llores, que lamentes algo que no hiciste con intención y que al menso avisaste a la policía aun a costa de tu bienestar, cuando no era tu responsabilidad.
Candy contaba la personalidad de sus compañeras y compañeros en américa y la nostalgia de cuando niña como ella vivía en su hogar, aun con todas las restricciones que implicaba estar con su padre, y cuidar de él.
- Fuiste consentida Candy, supongo que tu padre no deseaba que sufrieras algún daño y te protegía a su manera. - Si, fue mucho más por la partida de mi madre, por eso cuando vine y pude estar yendo a lugares y salir con mayor facilidad, nunca me imaginé que pasaría algo malo y tan grave, - ¡Exacto! Más a mi favor, mira Candy, de la técnica de enfermería estas a solo unas horas de practica y para eso, requieres trabajar en un hospital y por ser menor de edad no podrás hacerlo aquí en Escocia, mucho me temo que en américa es igual. Y de los estudios de administración, ¿Te has puesto a pensar que puedes pasar lo mismo que Esther?
- No comprendo. - Candy, todos tus compañeros ven lo hermosa que eres y ahora también donde vives, saben que si conquistan tu corazón estarían asegurando su vida económica, son administradores, no son tontos y son mayores que tú. ¿Crees que no ven lo hermosa que eres? -¡Albert! Hablas como mi padre, que un hombre le quitaría mi amor por él y si fuese así te informó, jamás sentiré lo que siento por ti, por nadie más. - ¡Candy! ¡Pequeña! - No siempre seré pequeña Albert, si me escondes no em haré fuerte, no iré a enfermería, pero termino mis estudios para volver a américa y trabajar lo de mi padre. - ¿Y no has pensado manejar aquí lo que tenemos? - No lo había pensado, pero contigo, lo haría.
Candy le hizo una suave sonrisa y él ya no quiso soltarla, estaba recargada en su cortado y le había dicho algo tan bonito, que esperaba que no lo pensara mucho, simplemente le había dicho que sentía algo por él y eso era mucho a lo que ´´el ya no sentía esperar nada.
En América las amistades de Candy atendieron a los jóvenes, Tom y Niel se lucieron, Patricia los había invitado a conocer lugares céntricos y había sido el verano más divertido para ella, pues los compañeros nuevos de Candy gozaban de un tono muy peculiar al hablar y eso los tenía muy entretenidos. Luego el regreso llegaba y Candy por un asunto de una amiga de ella, al final no se había desocupado y había perdido la posibilidad de visitar su hogar en Chicago.
Continuará...
Agradeciendo de antemano la espera, al leer y comentar los capítulos de esta tierna historia, deseando les guste,
Un fuerte abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
