Fic

Candy ¿Dónde estas?

Por Mayra Exitosa

Capítulo 8

Adiós Enfermería

Para los empleados que estuvieron esperándola en Chicago, las cosas no se dieron, cuando Candy les explicaba que por motivos de fuerza mayor tuvo que quedarse, lo comprendieron, John el chofer era un hombre enérgico y mayor, su nana Lily y encargada de la casa, era una mujer solitaria que ahora se la pasaba tranquilizando al cascarrabias de John. Los demás empleados de la casa eran eventuales, ya que solo ellos dos eran fijos y encargados de todo el lugar, Candy así los había estipulado ya que ellos no tenían hogar ahí en Chicago y ambos tenían muchos años de trabajar para sus padres y ahora para ella. - Si, tendremos que ver cómo vamos a poder ir allá, por ahora no me será posible, Nanita. - Cuídate mucho pequeña, aquí todo esta bien y si, nos llega el dinero puntualmente, no nos hace falta nada, ¡Basta John! - ¿Qué sucede? Nanita, - John que esta haciendo berrinches porque tuvo que cuidar jóvenes y no te vio. - Envíale un beso de mi parte.

En el caso de la escuela de enfermería darse de baja no extraño a nadie debido a que apenas regresaban de vacaciones, ella ya no regresaría, Esther no le llamaba y la culpaba de su estado actual. Candy tomaba eso como algo personal, aunque Albert había hablado con ella incansablemente sobre la responsabilidad de ese asunto bajo Aron, la situación más grave era de su amiga al llamarla e involucrarla en un problema tan severo como el que había sucedido, donde ella también pudo haber sido lesionada siendo una menor de edad. Mientras que Esther era mayor. En la dirección de enfermería, Candy era cuestionada y su documentación y avances entregados con sus respectivos sellos y firmas oficiales,

- Si, muchas gracias, mi documentación la hare oficial cuando regrese a mi país. - Fue un placer tenerte aquí y que aprendieras con nosotras el gusto por el servicio. Candy abrazaba a la maestra y encargada de su tutela en la técnica de enfermería.

Esther desde el comienzo había sentido culpable el que Candy no haya llevado a nadie acompañándola y aunque estuvo unas semanas con terapias, su familia la obligo a terminar su curso de enfermería para que se pusiera a trabajar, debido a que no iban a soportar la tontería de estar ofendida, cuando era su culpa tener un novio como ese y para colmo prometerle irse con él, cuando pertenecía a una familia decente y lo que había sucedido era solo su responsabilidad de nadie más.

Para cuando Esther regresaba se daba cuenta que Candy ya se había dado de baja, fue a buscarla a la cafetería y tampoco la encontraba, así se daba cuenta de la agresividad que le había dado en agradecimiento por haberse metido en problemas por ella, cuando Aron bien podía haberle propinado un golpe o hasta matarla, al poner en riesgo su vida por tratar de ayudarla. Hoy semanas después lo asimilaba y se sentía mal porque Candy podía haber terminado sus cursos como todas las demás, al ir a la dirección se daba cuenta que ella era menor de edad y que sus estudios los había realizado por su cuenta, pero sus prácticas médicas ya no podían realizarse al no poder estar cubierta como empleada, con un número de registro y documentación legal para trabajar dentro del país, más los datos de ella no los tenía nadie y su número telefónico por orden de su tutor había sido cambiado.

-Entonces, no saben nada de Candy. - No, la última vez que me llamó dijo que regresaría a Chicago, su hogar.

Las compañeras de Candy ya estaban efectuando sus prácticas y se graduarían con trabajo en varios de los hospitales en Glasgow. Ellas no sabían que Candy estudiaba en la universidad cercana a la escuela de enfermería, al salir sin rodeos ni invitaciones de nadie, subía al coche y se iba a su hogar. La amistad con los chicos fue más vía telefónica y en clases, posterior las salidas en las próximas fiestas navideñas, aseguraba tener planes familiares por lo que no podía asistir a las invitaciones de sus compañeros, con las mujeres que estudiaban era igual, solo que estas si eran mayores y tenían un aspecto más maduro y llevadero a la edad de los jóvenes universitarios, mientras que Candy no solo por su delicadeza física, sino por su edad adolescente es que no podía salir con jóvenes debido a que ellos ignoraban que Candy era menor y que pronto cumpliría los dieciséis años, todavía eso era hasta primavera, mientras que se encontraba en el invierno tan fuerte que tenían en Escocia en esos momentos.

- Candy ya sales de vacaciones navideñas. - Si a tiempo, hoy fue mi ultimo día y cayo una nevada que solo había visto en mi ciudad, no aquí. - El invierno es muy agresivo en ocasiones, me alegro de que estés en casa, ¿querrás decorar para Navidad? - Si, me dijeron los empleados que será este fin de semana que llegue el árbol y sacaran las decoraciones. Candy bajaba su rostro y entraba a su habitación, Albert notaba que su tristeza se debía quizás a haberse salido de enfermería, pero era lo mejor, no podía enfrentarla con su compañera que solo la atacaba y culpaba en cada que podía por no haberla salvado de la situación.

Las salidas al bosque en el fresco invierno eran extrañas, el frío era fuerte, más Candy de manera fruitiva continuaba yendo al bosque, ya no escalaba los árboles, por la lógica de las piezas con hielo y que podían ser peligrosas, pero si llevaba muchos frutos secos y nueces de castilla entre otras variedades, mismas que había estado revisando para ver podían ser factibles para las ardillas que ahora estaban con el inicio de la hibernación. Desde los ventanales Albert la miraba bastante abrigada y caminando hacia el helado lugar donde sus huellas eran parte de su andar, luego de un par de horas regresaba con la cabeza baja y su nariz enrojecida de haber estado expuesta tanto tiempo en el frío. - Por favor, llame a Candy aquí al estudio. - Si, señor.

- ¿Sucede algo, Albert? - Si, que noto que estás triste y… pensé que podíamos ir a tu hogar ahora que ya terminaron los estudios de administración, estaré libre durante quince días y… nada me gustaría que llevarte a Chicago. El rostro de Candy se iluminaba, las lagrimas saturadas de pronto brotaban y ella corría hasta él abrazándolo por la hermosa sugerencia que había realizado. - ¡Si! ¡Si! ¡Si!

Albert la tomaba y la elevaba con él y giraba al sentirla reír y llorar solo por ir a dar un paseo al que fue su hogar, él tenía que hacerlo, definitivamente tenía que llevarla, porque ella se lo merecía, había estado involucrada en problemas legales, testificar y estar presente en las audiencias junto a él para protegerla y posterior que el abogado continuara al demostrar que era menor de edad y no era justo haber perdido la oportunidad de ir a su casa, si echaba de menos a los que consideraba su familia, tenía que resolver algunas cosas si deseaba mantener feliz a su pequeña en el hogar. - Cómprales algo Candy, toma tu tarjeta y llévales cosas bonitas para esta navidad. - ¡Si! Les gustará. Aunque… habría algún problema si nos traemos a Lili y John a trabajar acá, mientras regreso, podemos cerrar la casa. Sería una mejor posibilidad. Albert lo meditaba sonriéndole, jamás le negaría nada y estaba meditándolo para poder responderle.

Los guardias estaban asombrados, el jefe se llevaría a solas a la ninfa a quien sabe dónde, lo estaban manejando de manera muy privada y tenían que ver que ahora se encontraba feliz y se secreteaban constantemente como una pareja de cómplices, el solo deseaba que viajar en esas fechas fuera posible, más no le confirmaba a nadie, que se la llevaría a américa, sabía que Johnson se pondría con la negativa y para Albert era mejor pedir perdón que avisarle, solo mencionaba una salida de vacaciones algo cercanas por Navidad. - Si, parece que la ninfa hizo algo, o le dio un hechizo al jefe, porque ambos se traman algo. - ¿Tu crees? ¿Sería capaz? - Por supuesto las ninfas cuando se proponen algo lo logran, incluyendo al jefe, lo trae en la mira, algo se trae y el esta muy sospechoso.

Las compras y los viajes serían algo dificultosos, más si la nieve lo permitía salir antes de los inviernos agresivos que se aproximaban y les permitían llegar apenas a Chicago, el cual lucía igual de blanco y nevado si no es que más helado, pero valía la pena. Mientras que en Escocia Elroy ignoraba el viaje fuera del país consideraba que William había sacado a Candy para dejarle a cargo a ella, venía el pino y todo el material navideño con el personal trabajando para la mejor fiesta de William y ahora de Candy que sería ahí su primera Navidad.

Continuará...


Gracias por continuar leyendo y comentando cada capítulo de esta y otras historias deseando sean de su agrado,

Un fuerte abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa