Fic

Buscando a

La mami de Candy

Por Mayra Exitosa

Pasados los días nadie sabía que William había salido de viaje de negocios, más Johnson se enteraba de que la señorita Candy White era su hija, al recordar que William le había pedido adoptarla para protegerla, y que desde hacía tiempo eran pareja, se extrañaba de la libertad que tenía para poder convivir y haber conocido a William, así investigaba y buscaba sobre el lugar que había enviado los documentos para la adopción al Clan Andrew, por fin encontraba a Polonia.

- Buenas tardes. - ¡Señor Johnson! - Vaya, me recuerda. -Si. Poli bajaba su rostro apenado y este pasaba para tomar el té con ella, ahí comentaba donde se encontraba su hija, a lo que la duda salía sobre Candy, y esta aseguraba que siendo Elroy una Andrew era de esperar. - Elroy era una hermanastra de William Andrew, al igual que Gray, Poli, la única con sangre de los Andrew eras tu. Y no has pensado que pudieron haber cambiado de niñas para contigo. Poli se puso a meditar, y comentaba que al dar a luz había estado su hija al cuidado de Elroy, posteriormente aseguraba que Candy era una niña muy amada por ella, y que la consideraba su madre, siempre que volvía de visitas, ahora que pertenecía al Clan Andrew tenía constantes salidas y regresos y ella lucía ilusionada, le recordaba a su madre. - Si, la señorita Candy es una niña muy dulce. - Es tu hija George. Al igual que Annie. - Si y es probable que Elroy te la haya cambiado, es muy feliz cada que invita a los Britter a tomar el te y veía a la niña en los jardines, fue astuta de su parte Poli ¿No lo crees? - En todo caso, Candy estuvo conmigo todo el tiempo y… la amo más que a mi vida y… no me gustaría confesarle que soy su madre. - ¿No? - No.

Sabes, ella fantasea mucho, tiene la idea de una madre luchadora y buena y … lo que te hicimos dista mucho de la verdad, es cierto que mi primo William había realizado ese convenio de matrimonio con el viejo Brown, pero no podía arriesgarse la fortuna del heredero, era lo único que nos sostenía a todas, incluso me beneficie de ello. - Comprendo, lo que me tranquiliza es como has cambiado y… verte con tantos niños. - Ayudarlos y encontrarle un hogar es un buen momento. - Tratare de ayudar con eso, solo recuerda que los niños requieren amor, no solo nivel socioeconómico, algunos no necesitan ser abandonados en un colegio, sino tener a sus padres con ellos. - Me gustaría que, le inventes a Candy una madre, no quisiera que supiera que lo soy. Y… dile a Elroy que sé que Annie es su hija, que lo supe después, pero que mi cuñada es muy estricta como ella. - De eso me encargo yo, no te preocupes, en cuanto regrese de África Candy, le daré mi apellido y hablaré con ella. - George, perdóname. - Si, Poli. No hay más que ver a Candy y todo queda olvidado, ella me recuerda a Rosemary desde que la conocí, es tan parecida a mi Rose.

- Sé que la amabas y que se quedo en tu corazón, nunca fue tuya. - Siempre lo fue, cuando la invite a ese cuarto, ya habíamos yacido juntos un par de veces, ese viejo no se la merecía. Nos dejó a Anthony y soy feliz al tenerlo como mi protegido gracias a ella, y ahora tener a Candy, es un milagro para mí. Gracias Poli. - Gracias a ti, Candy es la más valiente, la más fuerte y siempre será mi hija, en mi corazón y ahora que lo descubriste, también en mi sangre. George se levanto y le dio un abrazo ella se recargaba en su pecho y lloraba agradecida de tener el perdón de ese hombre que creía que la odiaba y ahora sentía una carga menos en su mente, porque al final solo a él había engañado de esa manera tan cruel.

De regreso meditaba que su otra hija estaba adoptada por el hermano de Polonia Britter y que no la recuperaría, ahora lo que tenía que hacer era traer a los chicos y ponerlos a estudiar en las oficinas, debido a lo que se venía con esa guerra en Francia, William tendría que volver antes de lo pensado.

En el barco llevaban un par de días conviviendo, hablando y conociéndose, Fleming estaba muy apenada, dormía junto a ella y la respetaba a pesar de ser su mujer, pero había amanecido abrazándolo y él la tocaba y besaba en su frente. Sabía que no tardaría en consumar lo que por derecho le correspondía. - Buenos días Flamie. - Buenos días. - ¿Dormiste bien? - Si. - Sé que nos hemos estado conociendo y que te sientes bien conmigo, yo… quisiera labrarme un camino por mi cuenta, no estar a despensas de si mi padre me da un título o no. - Me parece bien. ¿Qué te gustaría hacer? - He estado pensando en algunas posibilidades, y a ti que te gustaría hacer, somos libres, puedes contar conmigo y eres mi esposa. - Si, tal vez pueda ejercer como enfermera, así me prepararía y podría cuidarte y cuidar de … - ¿nuestros hijos? - Si. Flamie se bajaba el rostro avergonzado el sonreía, los lentes al descansar no los traía puestos, por lo que su rostro en la mañana con el leve movimiento del barco y juntos en su camarote, solos podían tocar temas más delicados. Terry se acercaba y le daba un beso respondiendo, - ¿quieres que tengamos hijos? Ella asentía, y él al ver que aun no se colocaba el vestido, la abrazaba llevándola hasta donde se encontraba su cama, - No quisiera lastimarte, - No soy tan frágil. Esa respuesta fue suficiente, ella deseaba consumar su matrimonio, y él ya no deseaba esperar hasta llegar a américa, el viaje era largo y no podía imaginarse cada mañana y cada noche deseando hacerlo.

La pasión despertaba, con caricias y besos, hasta quedar desnudos bajo las cobijas asegurando que comerían tarde ese día, la disponibilidad de Flamie, le sorprendió agradablemente, no tenía mucha experiencia, pero podrían darse uno al otro la necesaria y conocerse sabiéndose correspondidos. Tomar a Flamie fue algo que no había imaginado, ella era muy receptiva y le provocaba reacciones más satisfactorias de las inimaginables, poseerse uno al otro fue la mejor entrega que había imaginado, ella o apoyaba en todo, su primera vez fue un poco incomoda, pero también lo fue para él, y hacerse el conocedor, no era necesario, ambos estaban jugando al amor y lo estaban logrando, ella deseaba hacerlo feliz y él había adquirido su libertad con haber saboteado los planes de su padre, estaría cerca de su madre y ella no se oponía, por el contrario, estaba más que satisfecha con él, solo sería pedirle que le dijera más de lo que sentía y aprender a hacerla feliz. - Lo mejor será que bajemos a cenar. - ¡Oh! ¿Cena? - Si, nos hemos pasado mucho aquí, ya no creo que… lo mejor será pedir servicio aquí en el camarote. - Pero ellos podrían enterarse. - Somos un matrimonio joven Flamie, era lógico que lo pensaran. - ¡Oh! Sí, será mejor cenar aquí, esta vez. El soltaba una carcajada, le daba un beso efusivo y bajaba besando su cuerpo, ella se apenaba y él le comentaba - ¿quiero saber todo lo que te gusta que te haga, estos días estaremos aquí juntos y nada me agradaría más que hacerte muy, muy feliz. - Ya lo has hecho, soy tu mujer y… lo hicimos. - No es suficiente, quiero que aprendamos más uno del otro.

En un trayecto muy lejos de ahí, se encontraba Albert y Candy, cada lugar era algo nuevo y deslumbrante ante sus ojos y eso lo amaba de ella, verla feliz y a su lado era bueno y a la vez una tentación, eran novios, más ahora estaban como pareja y ella dormía junto a él, sabía que podían hacerlo, pero deseaba que ella lo quisiera más, lo anhelara y se sintiera más plena y segura. Comprar algunas cosas, no era nada con lo que ella se sentía feliz era solo caminar y ver los cálidos parajes a los que estaban encontrando en el trayecto, la vista del atardecer, los besos y esa valentía de ella al subirse y abrazarlo le dio la pauta para proponérselo a lo que ella lo besaba en cuestión de aceptarlo. - ¿estás segura pequeña? - Solo si me prometes que siempre seremos nosotros, no habrá nadie más. - Nunca lo ha habido. - Entonces estoy muy segura, te quiero mucho y nada me gustaría que ser tu pareja para siempre. - Ya formas parte del Clan, ahora solo será que nos casemos legalmente y lo haremos en una capilla como debe hacerse. -¡Si! - Pronto llegaremos y estaremos unos días en Escocia, luego tomaremos un barco para nuestro viaje. - ¡oh Albert! estoy muy feliz, a tu lado me siento libre de hacer lo que queramos y… - ¿amarnos? - Si. Amarnos.

Continuará...


Gracias por continuar leyendo esta historia y comentarla, a lo que se actualiza,

deseando sea de su agrado,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa