Capítulo 69. El jardín de rosas

Dormir junto a Albert es muy grato, mi cuerpo desnudo se amolda al de él, mi piel disfruta de su calor, su brazo rodea mi cintura mientras que yo acarició su mano, lo tomó para llevarlo a mis labios, le doy un beso en los dedos y lo resguardo en mi pecho mientras cierro los ojos con una gran sonrisa en el rostro para luego dormir plácidamente.

En la mañana nos levantamos muy temprano, me puse un vestido sencillo color rosa palo, que tenía un poco de vuelo en la falda, la prenda me llega debajo de las rodillas, para protegerme del frío opte por ponerme un chal de lana color café, Albert se puso unos pantalones cómodos color gris y una camisa azul cielo del color de sus ojos, estando en la planta baja mi rubio hablo — Candy... Que te parece si vamos a cortar manzanas

—es una idea estupenda — conteste con entusiasmo — puedo preparar pay de manzana

— me gusta el pay de manzana — dijo Albert con alegría mientras tomaba una canasta pintoresca de la cocina.

Con los primeros rayos del sol salimos al jardín, al abrir la puerta me quedé quieta por la impresionante vista mientras que mi esposo me abraza por la espalda, los dos nos quedamos en silenció capturando el momento, las rosas estaban en flor, los pétalos de las flores eran envueltos por una ligera brisa que las hacia verse frescas, después se podía apreciar un espacio libre entre la casa y el río que era cubierta por pasto verde, donde se podían ver unos conejos saltando, en el agua del río se reflejaban los rayos del sol lo que provocaba un sin número de destellos blanquecinos en el manto acuífero, sobre el agua estaban unos patos nadando, los árboles majestuosos con varias tonalidades de verdes albergaban a los pájaros multicolores que nos deleitaban con su canto, la diversa vegetación adornaban los cerros, y detrás de estos se alzaba el astro rey en toda su gloria, grande, luminosa, cálida y dorada. La mañana es fresca pero puedo sentir el calor del sol sobre mis mejillas, mi amado esposo me besó el hombro, por unos instantes cruze mis ojos con los de él para sonreírle, después tomé su mano y lo lleve hasta los árboles frutales.

Me quite el abrigo, lo doble, luego lo puse en el suelo para después tomar el talló del árbol con ambas manos y decir animada — quiero trepar este árbol...

— hagámoslo— me contestó Albert

Empecé a subir el árbol con ímpetu, después me percaté de que mi querido esposo me observaba las piernas mientras él estaba parado en el suelo, sin prestar tanta atención a lo acontecido me acomode en una de las ramas para esperar a mi rubio a que me alcanzará, no tuve que esperar demasiado para que Albert hiciera su aparición cargando la cesta que lo coloco en una extremidad del manzano, después se acercó a mí y, me regaló una de sus lindas e inocentes sonrisas al mismo tiempo que yo le clavaba mi mirara de reproche en su persona y le dije — ¿Qué estabas viendo?

— ¡yooo! — dijo un poco nervioso

—si tú...

—¿ Por qué lo preguntas?

— por que me di cuenta como me mirabas cuando trepaba el árbol

Tengo tantas ganas se comérmelo a besos, es tan adorable cuando se sonroja pero me contengo para escucharlo decir mientras sus ojos ven los míos — eres tan hermosa que no puedo dejar de verte — sus dedos rozan mis mejillas y continúa hablando — sabes... Cuando vivíamos en el magnolia me tuve que contener varias veces para no ver más de lo permitido, pero ahora que eres mí esposa, que se que me amas como yo a ti siento que puedo hacerlo sin faltarte el respeto... Pero si no debo solo dimelo y no lo haré

Me permití sonreír para no reír a carcajadas, Albert siempre tan casto — luego dije con la cara roja de vergüenza — a mí me gusta como me miras... Me haces sentir la mujer más bella del planeta

Nuestros rostros se acercaron, nos unimos en un beso largo y placentero, donde yo perdí la noción del tiempo y del espacio, al abrir mis ojos yo estaba aturdida pero luego me surgió una duda y pregunté con curiosidad —¿ Era común de tu parte contenerte en la casa magnolia para no ser irrespetuoso?

— sí — contestó Albert apenado

—¿Por qué? —Pregunté fingiendo ingenuidad

—por que eres muy linda y me gustabas mucho, como mujer... Yo no te veía como una amiga

—¿Desde cuándo te gustaba como algo más que una amiga?

—no lo sé con certeza... Yo trataba de eliminar este amor que me nacía en lo más profundo de mi ser sin conseguirlo

Dije con tristeza—¿ Por qué querías matar el amor que me tenías?

—por que en aquella época tú estabas enamorada de Terry, no quería sufrir cuando ustedes dos estuvieran juntos

Hablé con pesar—tienes razón, en ese tiempo yo estaba confundida... Pienso que si tal vez me hubieras dicho lo que en verdad sentías por mí, quizás yo te habría correspondido

—no lo sé... Tú estabas muy ilusionada con él

Suspiro y digo — desdé que te encontré en el hospital Santa Juana me pareciste muy guapo... Me sentía tan cómoda contigo que en ningún momento me causaste desconfianza

—tal vez si te hubiera hablado de mis verdaderos sentimientos hacia ti hubiéramos estado juntos desde antes o tal vez te habría asustado, jajaja jajaja, no lo sabremos nunca, lo que si es seguro es que nuestro amor salió triunfante y, hoy por hoy estamos juntos y nada ni nadie podrá separarnos

—¿ ni la tía Elroy podrá separarnos?

— no tendrá oportunidad la tía Elroy... Nuestro amor es más fuerte que sus regaños

Los dos reímos con este comentario, después cortamos varias manzanas jugosas, dulces, de buen tamaño y rojas.

En la casa prepare la levadura y la dejé reposar, luego le ayude a mi esposo a preparar el desayuno, comimos ensalada de manzana con lechuga, luego limpiamos la casa, a medio día preparamos de comer caldo de verduras. Antes de cenar hice los pay de manzana con ayuda de mi esposo, más tarde mientras acomodaba los platos en la mesa del jardín Albert puso música en el tocadisco, luego prendió las velas de las farolas del patio, se veía mágico el jardín a media luz, cenamos lo que sobró de la comida, después comimos el postre, por último bebimos vino tinto, cuando empezó a sonar "claro de luna" Albert me ofreció su mano para bailar, yo acepte con gusto, parados el uno frente al otro mi esposo puso sus manos en mi cintura mientras que yo pasaba mis brazos por su cuello para darle masaje a su cabello, empezamos a balancearnos al ritmo de la música en una noche estrellada y le dije — ¿ Cómo le hiciste para hacer este jardín hermoso lleno de rosas dulces Candy?

—hmmm me estás dando mucho crédito... Cuando en realidad solo di la orden para que construyeran un pequeño jardín en este lugar

— Albert, amor mío... Yo sé que trabajas mucho y que no puedes hacer las cosas tú solo, pero este pequeño paraíso fue tu idea... a lo que me refiero es que si ya habías planeado que nuestra luna de miel iba a ser aquí

— no Candy... La verdad es que todo se acomodo para que así sucediera, creo que fue solo suerte..

después de recuperar la memoria mandé a remodelar la cabaña, aunque debo aceptar que tú fuiste mi inspiración para hacerlo...

— eres extremadamente detallista, aunque no lo hagas a propósito

—me gusta verte sonreír y si para eso debo de construir toda la propiedad de Andrew en un gran jardín de rosas lo aré

—jajaja sabes que no es necesario

— sí... Pero por amor se hacen locuras

— pero no quiero que hagas eso... ¿Por qué después tus animales donde vivirán ?

— buen punto... Aparte de hermosa tienes un noble corazón

— te amo Albert

Al terminar de bailar nos sentamos en una mecedora de madera, el mueble parecía estar hecho a mi medida por que cabía perfectamente en el acostada, era muy cómoda por que estaba acolchonada y tapizada con una tela suave, mi amado y yo estábamos abrazados cubiertos por una manta calientita que nos protegía del frío, rodeados por la oscuridad de la noche.

La mano de Albert levantó mi mentón para atrapar mi boca en un beso apasionado, sus manos recorren mis piernas haciéndome estremecer, me quita la ropa interior e incrementa el beso, yo me pongo ansiosa y me subo a horcajadas sobre él mientras que la frazada se resbala de mi cuerpo, mis manos desabrochan torpemente su camisa para quitárselo, al tenerlo desnudo restregó mis pechos con su cuerpo que me recibe gustoso, él me bajó el vestido a la cintura sin quitarmelo del todo, devoró mis senos mientras yo me arqueaba de placer, sin poderlo resistir por más tiempo busque su mástil con insistencia, desabroché su pantalón y lo saque, lo posicione en mi entrada y me lo introduje sintiendo como me llenaba, en estos momentos de inmenso placer Albert se las arregló para encontrar la manta y cubrirme la espalda para que yo no sintiera frío, me conmueve su proceder por que me cuida de las inclemencias naturales con sus detalles.

Continuará ❤️🙈...