Capítulo 70. El caballero blanco
Veo al amor de mi vida dirigirse a la cocina y camino detrás de ella, cuando veo que saca la harina de trigo de la alacena le pregunto — ¿ Qué harás?
Contesta con amabilidad— pay de manzana
—que bien... Yo quiero ayudarte
—gracias... A mí me gusta que seas acometido
— ¿hmmm Qué hago?
—¿no sabés?
—no
— me sorprende que no sepas hacer una tarta...
—¿Por qué? Acaso debería estar obligado a saber
—jajaja, no, lo que pasa es que conoces muchas cosas que pensé que sabías
—cocino algunas cosas, pero la repostería no es mi fuerte
—hmmm entonces pela y pica seis manzanas en cubos pequeños...
Fuí por la fruta y tomé seis manzanas de buen aspecto para pelarlas, mientras les quitaba la cáscara me llevaba a la boca pequeños trozos de fruta para deleitarme con su sabor, puedo sentir la mirada de reproche de mi esposa al mismo tiempo que ella dice — así me ayudas... Comiéndote las manzanas
Levantó la cara con un gesto divertido, me llevo a la boca otro pedazo de fruta y le contesto — ¿Quieres?
— ¡No!... Bueno sí... Dame un poco
Con una sonrisa le empiezo a dar pequeñas rebanadas de fruta en la boca a la rubia más hermosa del mundo, por que ella tenía las manos ocupadas amasando la harina, después de pelar y picar la fruta en cubos pequeños pregunté — ya terminé¿Qué sigue?
—pon una sartén a fuego medio para que calientes la mantequilla, después saltea las manzanas
Hice lo que me indicaron, luego le agregué azúcar y cocine por cinco minutos hasta que el líquido se redujo, sazone con canela y cardamomo, mientras tanto Candy ponía la cama de la masa en un refractario previamente engrasado y enharinado, cuando el dulce de fruta ya estaba frío Candy puso el relleno, después hizo el trenzado, yo partí un huevo y con una brocha barnice el postre, al mismo tiempo que Candy revoloteaba a mi alrededor, cuando se acercaba mucho la sorprendía con un beso, por último metimos al horno el pay hasta que estuvo listo, el olor que desprendía era esquisto, era una mezcla a pan recién hecho con lo dulce de la manzana y lo relajante de la canela.
Después de cenar comimos el pastelito que preparamos juntos, el sabor era agradable, por que el pan de la parte de abajo era suave y sólido al mismo tiempo, el relleno de mermelada de manzana tenía un sabor dulce y cremoso, mientras que la capa que lo cubría era crujiente, al mezclar todo en el paladar surgía una explosión de sabores que te envolvía en un ambiente de relación. Disfruto ver como el amor de mi vida se deleita con el sabor del pay cada que se embute pedazos pequeños de tarta.
Los días pasan muy rápido en este lugar, que es nuestro pequeño paraíso mágico. Por lo regular en las mañanas me distraigo viendo a mi hermosa esposa en el jardín de las rosas, es un placer verla a lo lejos, ella es como un hada que vive en los bosques, por lo regular se pone vestidos primaverales con colores pasteles, su sola presencia trasmite tranquilidad mientras acaricia con delicadeza los pétalos de las rosas como tratando de no dañarlas, absorbe el aroma de las flores con los ojos cerrados, cuando ella siente mi presencia dirige su mirada hacia mí al mismo tiempo que yo la desvió sin poder contener una sonrisa, se acerca a mí para abrazarme y regalarme su tiempo.
Después de comer me gusta rebanar sandía en forma de sonrisas para refrescarnos, las comemos en el jardín para apreciar el paisaje mientras hablamos de cosas sin importancia.
Más tarde cuando el sol está en su punto más fuerte en el día Candy y yo nos metemos al río para nadar, mi amada se ve como una hermosa diosa con la ropa mojada y pegada a su escultural figura, que no pierdo tiempo para tomarla en mis brazos y hacerle el amor, tocar su piel es alucinante, besar sus labios es un vicio que tengo, no puede detener está pasión que surge de nuestros cuerpos para derrochar fuego a nuestro alrededor.
Cada que pasan los días estoy más ansioso, se que pronto van a acabar, y no me equivoqué por que podemos escuchar el motor de un coche a lo lejos mientras estamos en el patio de la casa comiendo fruta fresca. Cuando el vehículo se estaciona frente a la casa mi esposa se para abruptamente de su lugar, en el momento en que George baja del carro Candy se dirige a él para darle un caluroso recibimiento— George que agradable sorpresa... Me da tanto gusto que nos visites
Veo la incomodidad de mi asistente por recibir demasiada atención por parte de mi esposa, ya que él no está acostumbrado a ser el centro de atención y contesta con educación — señora, señor Andrew muy buenas tardes
— George no seas tan formal... Estamos en confianza — Candy lo tomó del brazo y lo llevo a sentarse en la mesa de jardín mientras seguía hablando — además tú eres mi caballero blanco que me a ayudado en momentos difíciles de mi vida y por eso le estoy muy profundamente agradecida
— señora no tiene que agradecer yo lo hice con gusto
— tome asiendo... Le apetece limonada o desea consumir otra cosa
— limonada está bien
Mi amada le sirvió el agua de sabor a mi amigo y luego dijo — aquí está
George se aclaró la garganta y hablo — la cuestión es que está no es una visita social
—!no! — dijo Candy confundida
— no — confirmo George, luego me miró a los ojos y continúo con la conversación — señor Andrew
— George dime solo Albert
— prefiero llamarle señor
Sin contradecirlo de nuevo le hice un además con la mano para que continuará hablando — se requiere su presencia en las empresas Andrew
Con estas palabras dichas por mi asistente a Candy se le borro la sonrisa mientras que yo hacía una mueca tratando de fingir buen humor pero fallando en el intento.
Continuará 🌼...
