"Los invisibles átomos del aire

en derredor palpitan y se inflaman;

el cielo se deshace en

rayos de oro;

la tierra se estremece alborozada;

oigo flotando en olas de armonía

rumor de besos y batir de alas; mis párpados se cierran... ¿Qué sucede? –

¡Es el amor que pasa!"

Leía el príncipe sentado en una banca de los jardines del instituto los poemas de Gustavo Adolfo Bécquer, él estaba concentrado en el libro que sostenía en sus manos, su mirada transmitía dulzura mientras que el suave viento acariciaban sus mejillas sonrojadas, su rostro reflejaba tranquilidad pero de pronto sintió un ambiente de tención cuando percibió la presencia de alguien, al alzar el rostro pudo ver a Robert con una actitud burlesca, sostuvo la mirada con cierto reproche, después continúo con su lectura con la misma actitud apacible de antes. Ante este proceder del rubio Robert se quedó perplejo, esperaba disfrutar de sus reproches morales pero en vez de eso solo recibía indiferencia, como si no pudiera provocar malestar en el joven Andrew, como si no pudiera sacarlo de su mundo de paz, sin mostrar su irritación trato de sentarse al lado de Will pero este anticipándose a sus movimientos se acostó con candidez sobre el banco invadiendo todo el espacio para después sonreír con inocencia y decir con tranquilidad —esta ocupado

Robert sonrió con malicia y trato de poner su mano en el hombro del rubio para que le diera espacio pero el príncipe dijo con calma y al mismo tiempo con autoridad —¡No me toques!

El joven Hathaway no había previsto esté proceder del príncipe por lo que decidió empezar la conversación — ¿Sabes quién provocó la expulsión de tu amiguita?

Sin esforzarse ni siquiera en mirarlo el príncipe habló — se que tú eres el culpable de la expulsión de Karen

— y lo dices, así nada más... Tan tranquilo, como si no te importara

—me interesa solo lo necesario... No más

—¿es todo? No vas a defenderla...

—Es todo... no hay nada que defender... Ella ya no está aquí...

Su malsano corazón lo impulso a hablar con malicia— disfruté tanto verla derrotada, no te pereció gracioso como es que luchaba para contener las lágrimas... Estoy completamente seguro de que a de haber llorado por mucho tiempo

El rubio suspiro con resignación y habló — el daño que karen resienta solo será en la medida que ella lo permita...

— tal vez... pero por lo pronto puedo regocijarme con su sufrimiento

—has lo que tú conciencia te permita... Pero eso sí Robert Hathaway solo tú pagarás tus propios pecados

—jajaja pero que poético eres

— todo es muy reciente, pero el tiempo pondrá las cosas en su lugar... — el rubio se digno en ver a los ojos a su acompañante y dijo — se acabó la conversación... Me permites, voy a continuar con mi lectura — Will posó sus ojos de nueva cuenta en los versos del libro para continuar con su actividad. En cambio Robert sentía y sabía que ya no había más que decir, todo estaba claro como el agua, el joven Andrew no caería en sus provocaciones y eso le quitaba lo divertido a su cometido, sin más dió la media vuelta y se dispuso a caminar hacia los edificios del conocimiento mientras que Will observaba sus movimientos de reojo, el joven Hathaway caminaba sintiendo que algo faltaba, y se detuvo para analizar las cosas llegando a la conclusión de que ocupaba ver sufrir al rubio, su orgullo y su soberbia le pedían a gritos conseguir sus objetivos escabrosos, mientras que Will depositaba con cuidado su libro de poemas en el mueble, se paró de inmediato cuando vio a Robert girarse hacia él, camino con ímpetu obstruyendo su paso, lo miro a los ojos, era de admirarse como esa cosita rubia de ojos azules podía llegar a ser tan intimidante, su rostro adorable tenía una mirada fiera y hablo sin inmutarse — deja las cosas como están... No me quieres de enemigo

No debía pero a Robert le calaban en lo más profundo de sus huesos las palabras del príncipe que lo dejaba impactado, sin mostrar su inseguridad empujó al rubio sin que esté se moviera un centímetro y grito — ¡si no quiero, ¿ Qué me vas a ser?!

— voy hacer que te arrastres en la tierra como la sabandija que eres... A Karen pudiste hacerle daño pero a mí ¡noooo!

— seguro te vas a esconder detrás de tu apellido

— si es necesario lo haré como tú lo haces en el tuyo... Solo te recuerdo que el apellido Andrew tiene más poder que el Hathaway... no cometas estupideces

Robert sabía perfectamente que Will decía la verdad, los Andrew tenían más influencia que su familia, se tuvo que guardar su frustración y su coraje para hacer su retirada mientras decía con una sonrisa fingida — solo era una broma... No te lo tomes tan a pecho

El joven Hathaway se alejó del príncipe a regañadientes pero era lo mejor para los dos.

Karen sin muchas ganas se arregló para asistir al bautizo de uno de sus sobrino, el hecho de que su familia no sabía sobre su expulsión del prestigioso colegio San Pablo hacia que la convivencia con ellos sea tolerable.

La misa se celebró sin ningún contratiempo, el bebé se veía adorable con su risa angelical.

Karen sonreía a los invitados sin ánimos, con su mirada triste y lejana. Sentada en una de las mesas del jardín empezó a observar sin querer a su hermana mayor, se dió cuenta de que ella a pesar de mimar a sus hijos tenía un rostro agrió, su ceño siempre estaba fruncido, su voz expresaba irritación, después vió como él esposo que le impusieron la maltrataba, ese hombre era gordo y viejo, además de que había rumores de que le era infiel, de pronto sintió lástima por la vida que llevaba su hermana mayor, que por lo regular siempre la había hecho llorar cuando eran solo unas niñas. Más tarde sus pensamientos fueron interrumpidos por su otra hermana que dijo con una sonrisa — ¡Karen! ¿En qué piensas?

—en nada...— la castaña contestó distraída

—Parecía que si

Karen no quería hablar de Sara por lo que cambio de tema rápidamente—que bonita te ves embarazada Violet ¿Cuántos meses tienes?

La hermana de Karen se sentó junto a ella y dijo con entusiasmo — gracias por el cumplido, tú también estás muy guapa... ya tengo seis meses, pronto nacerá, estoy tan feliz por eso

— a poco, que agradable noticia— después vió un moretón en el brazo de Violet y hablo con preocupación sospechando que su esposo la golpeaba — ¿Qué te paso? ¿Por qué tienes el brazo lastimado

Violet sonrió y dijo divertida — ¡Ah! Esto, no es nada... Lo que pasa es que soy muy torpe y me golpeé con la puerta

Karen no quiso pensar mal de su cuñado y decidió olvidarse del tema para pasar un rato agradable con su hermana preferida, por que Violet a diferencia de su madrastra y su hermana mayor siempre había sido amable con ella.

El festejado era abrazado por su madre que también estaba embarazada, su panza no era prominente por que apenas tenía cuatro meses de gestación, su cuñada aparte del bebé ya tenía seis hijos, su sola familia provocaba un laberinto auditivo, Emily se veía estresada tratando de poner orden pero como eran muchos le costaba trabajo hacerlo, mientras que su esposo solo platicaba y tomaba con otros caballeros, la señorita Kleist esperaba nunca tener esa vida, no quería convertirse en una vaca que solo la utilizarán para traer hijos a este mundo, se reusaba a que le impusieran a un esposo machista como su hermano que era incapaz de ayudar a cuidar a sus propios hijos, la señorita Kleist no quería ser un objeto para la decoración. La celebración continúo sin ningún contratiempo.

En lakewood la competencia de cometas llegó, la tarde era adecuada por que había ráfagas de viento que ayudaban a que los papalotes volarán en lo alto del cielo.

El joven Steer también estaba dentro del concurso junto a su hermano Archie que lo observaba aguantando la risa, cuando el inventor colocó un globo lleno de gas butano a la estructura del volantín, su hermano hablo — no creo que funcione, se van a dar cuenta de que estás haciendo trampa

Steer miró con reproche a su hermano y contestó — todo saldrá bien... confío en que no se darán cuenta

El castaño hizo volar el papalote aunque el artefacto tenía un pequeño defecto que el chico de lentes pasaba desapercibido, los organizadores del evento empezaron a evaluar cada uno de los participantes hasta llegar junto al joven Cornwell que trataba de apaciguar su nerviosismo.

Las personas responsables de dar legalidad al concurso estaban extrañados por que efectivamente el papalote que volaba Steer estaba suspendido en el aire, pero no había armonía por que tenía una inclinación diferente a los otros, no sabiendo que pasaba, decidieron bajar el cometa, al ver que tenía el globo pegado descalificaron a Steer del concurso, el castaño estaba un poco triste por que pensaba que él estaba adelantada a su tiempo y que la gente no podía apreciar su ingenió, en cambio Archie estaba riendo a carcajadas por ver otro invento fallido de su hermano, Steer no quería reír pero la alegría de su hermano lo contagio y termino riendo junto a Archie, después el joven elegante pregunto — no te sientes mal por que te descalificaron

— no Archie... Estoy conforme con lo logrado

— pero no lograste nada

— si Archie

—¿Qué conseguiste?

— darme cuenta de que para un problema... Hay muchas soluciones

— a sí...

— Archie no podré elevar un papalote de forma tradicional pero lo hice volar... Tal vez fue con trampas, pero de acuerdo a mis propios medios logré suspender un cometa por los aires

— si Steer, si lo hiciste

Los hermanos Cornwell se fueron a su casa con alegría por lo vivido recientemente.

En Chicago se encontraba Candy jugando ajedrez con su padre, con la práctica la rubia había obtenido más destreza en el juego y se había convertido en un contrincante digno de su padre, al finalizar la partida la pecosa grito eufórica — ¡Jaque maté! — ella estaba complacida por que era muy difícil ganarle a su padre, que cuando lo conseguía disfrutaba del dulce sabor de la victoria.

Annie al llegar al despacho de su padre pudo ver la sana convivencia que tenía su hermana y su padre sintiendo sus celos malsanos que no podía evitar y dijo con mal humor — ¡ Candy! Mamá solicita tu presencia

La rubia al escuchar a su hermana decidió pararse y dijo con educación — ya voy Annie... — hizo una pequeña reverencia a su padre mientras decía — mil disculpas padre... Voy a ver que necesita mi madre

— si, pasa hija

Candy salió del despacho, antes de que Annie se fuera el señor Brighton dijo — hija ven

La niña pelinegra se acercó a su padre y dijo — ¿ Qué pasa papá?

— siéntate

La niña obedeció, después el caballero habló — ¿ Quieres jugar?

— no se jugar

—te puedo enseñar

Annie no muy convencida acepto, los dos se la pasaron jugando, el señor Brighton no se divertía tanto como lo hacía con Candy pero Annie también era su hija, aunque la niña tímida no mostrará interés en ese juego su padre sentía que debía enseñarle.

Candy llegó a la sala y encontró a su madre que estaba esperándola con la modista para que le hicieran unos vestidos.

En la privacidad de su alcoba el patriarca Andrew se deleitaba con la risa alegré de su esposa, él sonreía mientras observaba a detalle los ojos azules de su mujer, acarició con sus dedos las mejillas suaves de su amada, después puso su mirada en los labios de Pauna para finalmente besarla con delicadeza.

Después de unos instantes deshizo el beso para abrazarla y decir — eres hermosa

— ¡oh! William mi amor tú siempre tan galante

El caballero metió su nariz en el cuello de la dama para impregnarse de su aroma, cuando encontró el tirante del camisón lo tomo con sus dientes y lo deslizó suavemente por el hombro para no tener nada que obstruyera al momento de besar la piel cálida de su mujer, luego ella dijo embelesada — soy feliz, siempre lo he sido a tú lado...

—lo sé

— William está convirtiéndose en un jovencito encantador, es culto, fuerte y muy buen hijo... No hemos tenido queja alguna en el colegio de él

— es mi orgullo

— y George cada vez lo veo más alegre

— creo que tiene novia

—¡ Noviaaaa! ¿Por qué lo dices? ¿ Él te ha dicho algo?

— me dijo que está saliendo con alguien especial, pero no dió detalles, es discreto

—que gusto me da saber que se está dando otra oportunidad en el amor

— estoy completamente seguro que la vida le tiene preparado a alguien que sabrá valorarlo

Los esposos enamorados pasaron una noche apasionada.

Como todas las noches George y Flammy se encontraron en el mismo lugar, estando en el lecho de la enfermera, George se perdió en las sensaciones placenteras del amor, Flammy tenía el corazón desbocado al sentir las manos del joven por su cuerpo, el caballero metió la mano por debajo de la falda para poder tocar el muslo de la dama. Flammy se tenso, tuvo miedo al recordar la cicatriz que cubría la mayor parte de su pierna, sin pensarlo lo empujó, se libero de él y luego se paró dándole la espalda, George se quedó sorprendido por la actitud de Flammy y dijo con preocupación — discúlpame... No debí de ir muy rápido

La mujer no sabía cómo explicarle al joven que no era su culpa, no podía articular palabras por que estaba aterrada de mostrarse tal cual era, se sentía fea como si no mereciera el amor de un buen hombre, nunca la catalogaron como tal por que siempre había sido bonita pero su inconciente la traicionaba implantando la idea de que ella era poca cosa y que no merecía ser feliz.

La sociedad a lo largo de la historia a enseñado que la fealdad es solo física, pero tal vez es algo más complejo, quizás erróneamente algunas personas lo adoptan, le hacen una casa y lo albergan en su corazón para hacerlo parte de su vida. Flammy no era fea pero lo vivía y no dejaba que la felicidad entrará a su vida, de pronto los recuerdos surgieron como una avalancha que cubrían a la pobre niña que sus padres nunca quisieron, sin poder contenerse, sus lágrimas empezaron a resbalar caudalosas por sus mejillas sonrojadas, George se acercó a ella para quedar de frente, nunca la había visto tan vulnerable que verla así lo conmovió en lo más profundo de su ser, impulsado por consolarla la resguardo en sus brazos cálidos oyendo los quejidos de la mujer de sus sueños, sin preguntar nada para no ser imprudente empezó a acariciar su cabello, Flammy no esperaba esa reacción de George que sintió como su corazón se derretía por tanta compresión, él no le pregunto nada solo le ofreció su pecho para llorar y cuando por fin se calmo durmieron tranquilos abrazados en ese noche fría que el amor convirtió en una noche cálida.

Continuará ❤️...