En la mañana cuando George se estaba despidiendo de Flammy dijo — nos vemos en la noche en el mismo lugar

— no creo que sea posible — contestó la joven todavía adormilada

—¿Por qué no? — pregunto George con tristeza

— por que hoy es mi día de descanso — dijo la dama con una linda sonrisa

El joven hablo con entusiasmo — muy bien... Entonces te invito a cenar fuera de casa, también podríamos ir al teatro

A Flammy nunca la habían invitado a salir que la propuesta del caballero fue una grata sorpresa, a pesar de que la dama era más de estar en casa leyendo libros la oferta del joven no le pareció tan descabellada, más bien le sonó entretenida, ella se preguntaba ¿ Cómo le hacía George para que la salida lo hiciera ver divertida? Sin más que pensar Flammy contestó — de acuerdo... ¿ A qué hora nos vemos?

— que te parece si pasó por ti a las seis de la tarde

—me parece bien

— entonces tenemos una cita

La mujer solo pudo asentir con la cabeza mientras sonreía espontáneamente, el joven salió de la casa para irse a la suya y después ir a trabajar, en cambio la enfermera se acomodo en su cama cerrando los ojos sin poder creer lo que estaba viviendo, después de haber sufrido una crisis emocional frente a George, ella pensó que él la juzgaría por desmoronarse en su presencia, pero no había sido así, todo lo contrario, la relación se había fortalecido y en el corazón de la mujer surgió la confianza hacia el joven, sabía que podía encontrar en George un apoyo, un amigo que no se atrevería a criticarla ni a burlarse de sus debilidades.

En Chicago se encontraba una pequeña rubia en la sala de su casa tratando de terminar el tejido que su madre le había encargado, la niña observaba desilusionada su trabajo por que el contorno de la servilleta no estaba quedando del todo bien, a comparación con lo que había hecho Annie la encomienda de Candy era un desastre.

La niña tímida de casualidad pasaba por el cuarto de su hermana, como escucho ruido decidió entrar para saber quien estaba provocando el escándalo por que Candy no podía ser ya que la rubia la había dejado en la sala con su labor. Cuando vió a su madre acomodando el guardarropa de su hermana habló — mamá...

— Annie... Acaso ya terminaste con lo que te encargué

— sí

—¿y Candy?

— todavía no acaba... La dejé en la sala

Con una sonrisa cansada hablo la señora Brighton —era de esperarse

—¿Qué haces mamá?

— estoy sacando la ropa que ya no le queda a tu hermana... Tú y ella han crecido mucho en tan poco tiempo

— así

— claro que sí mi amor... El tiempo pasa rápido

Con entusiasmo Annie contestó — ¿cuándo sea una señorita podré maquillarme?

— si Annie... Pero para eso todavía faltan unos añitos

La niña vio el bulto de ropa y habló — ¿está es la ropa qué ya no le queda a Candy?

— sí

La pequeña husmeo un poco en el montón de vestidos y encontró las cintas que el príncipe le había regalado a la rubia, después comentó — estos son los listones favoritos de Candy

— ¡Annie! Tú hermana tiene tantos accesorios para el cabello... Que no se dará cuenta si regalamos esos listones

La pelinegra se puso a pensar y dijo con gran seriedad — le gustan tanto que ella misma los lava, los dobla y los acomoda en el primer cajón de su comoda, cuida tanto de ellos que no deja siquiera que la servidumbre los toque... Yo creo que sí de pronto desaparecen si se va a dar cuenta

—¡Hay Annie! Lo dices como si fueran una reliquia... Solo son un pedazo de tela

— para Candy si es importante... Además están tan bien cuidados que siguen conservando su color original

— ¿que quieres decir?

—que deberíamos dejarlos en su lugar

—es una exageración... pero ponlas en la cajonera

Annie sonrió, luego puso las prendas en el mueble, después madre e hija pasaron un momento agradable.

En la casa de los Andrew George salió de su habitación muy alegre, cuando se encontró de casualidad a su madre dijo — voy a salir... No tardo...

Pauna contestó con diversión — ¿Dónde vas?

El joven se aclaró la garganta y dijo — ah... Iré a cenar con una... Digo con unos amigos...

—hmmm Por eso te pusiste toda la colonia

Con nerviosismo el caballero contestó — no me puse toda la colonia — luego habló con pesar — ¿Huelo mal?

— jajaja jajaja claro que no hijo... Estás muy guapo — Pauna le acomodo la corbata a su hijo y dijo mientras guiñaba un ojo — sal y diviértete con tus amigos

— si madre

La dama saco un pequeño estuche de la bolsa de su vestido y dijo — ten hijo mío

George estaba sorprendido, tomo la cajita de terciopelo y preguntó aturdido— ¿es la rosa azul?

—si — contestó la mujer con ilusión

—no puedo aceptar... Esta joya representa la promesa de amor de mi padre para ti

La señora Andrew hablo con sinceridad — este dije es muy importante para tu padre y para mí por eso te lo doy de corazón... Para que se la des a esa persona especial

— pero está alhaja es para Will, yo no quiero quitarle lo que por derecho le pertenece

La rubia tomo las manos de su hijo y hablo — las joyas ya están repartidas en tres partes iguales y está quiero que te la quedes tú... Confío en que harás buen uso de la rosa azul

George beso las manos de su madre con afecto y hablo conmovido — muchas gracias... Ten por seguro que así será

Madre e hijo se unieron en un cálido abrazo, después el joven se retiró mientras que la señora Andrew daba las últimas indicaciones para tener lista la cena.

Flammy estaba totalmente nerviosa frente a un pequeño espejo que tenía en la pared de su casa, se acomodaba el vestido plateado que tenía puesto, no se reconocía en su reflejo, esa mujer sonriente le parecía que no era ella, recordaba que no quería comprar esa prenda por que a pesar de no ser tan elegante ni ser de diseñador para ella había sido un gran gastó que no le ayudaba en nada a su escasa economía. Ella veía con frecuencia el reloj, a medida que corrían los minutos crecía su desesperación, de pronto la dama se sobresalto cuando escucho que tocaban la puerta, como nunca recibía visitas pensó que era George por eso se apresuro a abrirla, cuando lo vió ella no pudo evitar sonreírle con nerviosismo. En cambio él quedó deslumbrado por la belleza de la muchacha, que utilizaba unos zapatos negros con un ligero tacón que la hacía verse más alta y le estilizaba las pantorrillas, el vestido tenía un escote discreto en forma de corazón, con unas mangas que solo cubrían parte del brazo por debajo de los hombros, le quedaba ceñido de la cintura y la falda era amplia llegándole por debajo de las rodillas, el cabello lo llevaba suelto que le caía como cascada por la espalda sujetado únicamente por un broche sencillo del lado izquierdo, él joven la observaba embobado y dijo — que hermosa te ves

—gracias

George llegó con un ramo de flores amarillas que Flammy recibió gustosa, después las puso en agua, luego los dos salieron del departamento, cuando llegaron a la calle Flammy estaba renuente a utilizar el coche del caballero, no quería subirse al vehículo por que no deseaba acostumbrarse a las comodidades que ofrece el dinero, por que a pesar de que estaba saliendo con una persona con solvencia económica ella no olvidaba lo que era, solo una jovencita pobre, con un trabajo que la ayudaba a solo rentar un cuarto pequeño carente de lujos, y tampoco olvidaba su humilde orígen. Pero a pesar de su incomodidad no dijo absolutamente nada, solo se limitó a abordar el auto.

En casa de los Andrew se encontraba el patriarca, su esposa y el pequeño príncipe comiendo tranquilamente, Pauna estaba muy animada y dijo con alegría — amor... Ya vi las calificaciones de Will y son excelentes

El señor Andrew vió a su hijo y habló con satisfacción — Will estoy orgulloso de ti, por que eres un estudiante ejemplar

— Papá... me esforcé en estudiar por que...Yo quiero ser como tú cuando sea grande

William se acercó a su hijo, le revolvió el cabello con una mano y dijo con una enorme sonrisa — serás mejor que yo

La dama veía con amor a su esposo y a su hijo, por que el señor Andrew siempre había sido un buen padre y Will era un jovencito muy noble.

Flammy caminaba del brazo de George para entrar a un restaurante pintoresco, no era demasiado ostentoso pero si tenía un ambiente agradable, los dos comían con tranquilidad platicando sobre tonterías hasta que George dijo — se mi novia

Flammy se atragantó con el pedazo de carne y empezó a toser, cuando se recuperó hablo en un susurro — ¿ Qué dijiste?

—¿Quieres ser mi novia? —pregunto el joven con entusiasmo

La chica estaba halagada, sentía como las mariposas revoloteaban en su estómago por la propuesta del pelinegro, pero también tenía miedo de creer lo que estaba viviendo, todo era perfecto y hermoso que pensaba erróneamente que todo debía ser solo una broma cruel de la vida, la dama pensaba que si abría los brazos para darle entrada a esa enorme dicha para abrazarla y retenerla en su vida, toda esa felicidad de pronto se desvanecería frente a sus ojos, el terror se apoderó de su corazón recordándole que siempre había estado sola, su vida y su persona a nadie le importaba, ella quería decir que sí aceptaba ser novia de George, quería sentir la dicha de tener a alguien especial junto a ella pero de manera inconciente y llena de temor de sus labios salieron un amargo —¡No!

El joven sentía incertidumbre de esperar tanto tiempo por la respuesta de Flammy, con cada segundo que pasaba la sonrisa se desaparecía y las palabras dichas por la enfermera termino por matar el buen humor que tenía, un poco confundido habló —¿ Por qué no? Tú y yo tenemos algo especial... No es una simple amistad

La mujer se humedeció los labios y contestó perturbada — no creo que sea conveniente... Por que no me conoces, no sabes nada de mí, no sabes ni mi nombre

—cierto... Pero para eso es el noviazgo para conocernos mejor... cuando veo tus ojos me pierdo en ellos y se perfectamente que estamos diseñados para estar juntos, se que tú sientes lo mismo que yo, ¡por eso me permitiste entrar en tu vida, en tu casa y hasta en tu cama¡

— George... Con lo que dices me haces sentir como si yo fuera una mujer sin decencia

— estoy molesto por que eres importante para mí y quiero demostrártelo pero no me dejas

Flammy agachó la cabeza mientras unas lágrimas se asomaban por sus ojos y hablo con dificultad — yo eh tenido una vida solitaria... A nadie le he importado y nadie me a importado, de pronto apareces tú y cambias mi perspectiva de lo que es la vida y me paraliza lo que tú me haces sentir, cuando estás a mi lado el sol es más radiante, los colores se vuelven más intensos y alegres, me haces sentir que merezco ser feliz y si te vas de mi vida así de pronto como apareciste no se si podría soportarlo

—y crees que si no le ponemos nombre a lo que hay entre tú y yo lo que sentimos va a desaparecer

— al menos habré intentado sobrevivir

— ¿ Qué sugieres? ¿ Cómo quieres que siga nuestra relación?

La dama se limpio las lágrimas, dio un gran suspiro para finalmente hablar —como hasta ahora... Conocernos poco a poco

— hmmm conocernos... Esta bien, mi nombre es George Andrew... ¿Cuál es el tuyo?

Flammy otra vez se quedó callada, después de unos momentos dijo — no estoy preparada para ésto

— solo tienes que decirme tu nombre... No puede ser tan difícil o sí

— no me gusta mi nombre... Dame tiempo, por el momento no quiero que sigamos con este tema, además ya quiero irme... No me siento a gusto

— de acuerdo

Los dos salieron del sitió, cuando estaban en el coche Flammy habló con pesar— George disculpame por arruinar la noche

— puedes remediarlo

— ¿Cómo?

— vallamos al teatro... De todos modos ya hice el gasto comprando los boletos

La mujer mencionó — está bien... Tienes razón, vamos

Al llegar al teatro George le abrió la puerta a Flammy para que bajará, estando los dos parados uno frente al otro alumbrados por la luz de la luna él la miro a los ojos, le acarició las mejillas y la beso con sutileza, cuando el beso terminó ella habló — en verdad lamento no sentirme preparada para avanzar en nuestra relación

— eres una chica difícil mi limoncito agrió...

Flammy lo veía con reproche, luego George la envolvió en sus brazos para rodearla por la espalda como si la protegiera del frío y dijo divertido — estoy conforme y halagado con tu declaración de amor... Todo lo que dijiste en el restaurante fue muy hermoso, jamás me habían dicho palabras tan dulces y tan profundas

La dama iba a negar todo pero el joven tomo sus labios de nuevo y empezó a besarla hasta hacerla olvidar sobre lo que estaban hablando.

La obra fue disfrutada por la pareja de jóvenes, al terminar el espectáculo los dos se fueron al hogar de la enfermera, estando en la habitación George se acercó para ayudarle a Flammy a quitarse el vestido, ella miro con desconfianza al caballero y dijo — no sé si pueda poder corresponder a tus deseos

Con una sonrisa inocente el pelinegro contestó — no tengo ningún deseó... Solo te ayudo a quitarte el vestido, no te pido más de lo que no me puedes dar, y no quiero que nuestra convivencia se vuelva estresante

La mujer acepto la ayuda del joven, se dispusieron a dormir juntos, George le dio a su acompañante un beso casto en la frente mientras la abrazaba sin intentar algo más, cuando la mujer ya estaba dormida George observaba con melancolía la rosa azul que sostenía en la palma de su mano que era alumbrada por la luz lunar haciéndola ver más brillante de lo que era mientras pensaba con tristeza que la mujer que estaba dormida a su lado era la dueña de la reliquia pero que su rechazo provocó su cobardía para entregárselo, solo esperaba que el momento idóneo para entregarle la joya a Flammy no demorará demasiado.

Continuará ❤️...