Candy se encontraba en la habitación de su hermana mientras veía como Annie husmeaba en su guardarropa, luego la pelinegra sostuvo una caja entre sus manos mientras que en su rostro se le dibujaba una sonrisa nerviosa y sincera al mismo tiempo, después dijo _ es para ti Candy
La rubia hablo entusiasmada _ ¡¿es un regalo para mi?!
_ si ábrelo _ hablo Annie impregnándole emoción a su voz
La niña se puso cómoda en una silla, y puso la caja en la mesa de centro para disfrutar desenvolver el presente y quito con cuidado el papel de regalo, estaba tan bien envuelto con ese papel blanco que tenia dibujadas unas lindas rosas rosas, que no quería estropearlo, mientras que Annie observaba con cariño a su hermana por que solo Candy podría valorar sus detalles, cuando por fin destapo el paquete la pequeña rubia saco de su interior una hermosa blusa blanca, sencilla y cómoda, adornada con encaje, luego dijo conmovida _ gracias Annie es realmente perfecta
_ ¿en verdad te gusto?
_ claro que si, es bellísima... pero no comprendo por que me la regalas si no es mi cumpleaños
_es que se me ocurrió que podríamos vestirnos de la misma manera en algunos eventos familiares... a mamá también le compre una blusa exactamente igual a la de nosotras solo que mas grande
_ enserio... pero que buena idea has tenido Annie, entonces te compraste una tu también
—si... — la pelinegra fue directo hacia su cómoda y saco una prenda exactamente igual como la de su hermana, se la mostró y dijo — mira
—que fantástico... y la de mamá
—ya está envuelto, se la entregaré después de la cena
_ hmmm lo que no me gusta es que a papá no lo vamos a excluir
— te equivocas —la niña tímida rebusco entre sus cosas y saco una camisa de caballero color blanco que hacia juego con las blusas de las damas y se la mostró a Candy, la rubia se paro de su lugar y camino hacia su hermana, tomo la prenda y dijo con alegría —Annie esta camisa parece que la hicieron exclusivamente para acompañar a nuestras blusas
—jajaja verdad que si... en realidad son de marcas diferentes pero me tome mi tiempo para buscar las prendas perfectas para nosotros...
—ya veras que les va a gustar
— ¿ quieres ayudarme a envolver el regalo para papá?
_ ¡siiii!_ contesto una Candy casi gritando de alegría
Los regalos de Annie hacia sus padres fueron todo un acontecimiento, ya que tanto el señor y la señora Brighton les había agradado el presente de la niña tímida quien a su manera delicada se había metido a sus corazones.
En Inglaterra se encontraba el príncipe hablando con su madre en el salón del te, los dos estaban sentados juntos, la mujer vio como un mechón rebelde se paseaba por la frente de su hijo y de inmediato lo acomodo detrás de la oreja del chico con sus dedos largos, y suaves, luego la dama dijo _ no se como te gusta traer el pelo largo
_ jajaja tu lo tienes mas largo que yo... _ dijo el rubio en forma de burla mientras que Pauna se sonrojaba y hablo fingiendo enojo _ pero yo soy mujer
El chico mostro una bella sonrisa y hablo _ a mi me gusta traer le melena larga
_ no te acostumbres que este fin de semana te lo vas a cortar
El rubio dio un largo suspiro y dijo _ no deberías de ser tan controladora
_ es por tu bien... te ves mas guapo con el pelo corto
_solo lo dices por que eres mi madre
_ no... es la verdad
_ ya tengo hambre, pero todavía no llega George del trabajo... _ cambio de tema el rubio así de pronto, luego su madre comento _ la cena ya esta lista, si quieres vamos a comer
Will contesto feliz _ ¡siiiiii!
La señora Andrew hablo de forma picara _ además George no vendrá a comer
_ !mamá¡... ¿Qué sabes? ¿por que de pronto siento que tus palabras tienen doble sentido?
_hmmm bueno , te lo voy a decir pero tienes que prometerme que no vas a molestar a tu hermano...
_ te lo prometo, ¿Qué pasa ? que me intrigan los secretos
_ parece ser que George tiene novia
_ mira nada mas, que guardadito se lo tenia... pero hay una cosa que me intriga todavía
_ ¿Qué es?
_ ¿por que estamos cuchicheando si él no esta en casa?
Los dos terminaron riendo alegremente, después Pauna fue a dar la orden para que pusieran la mesa mientras que el príncipe fue al despacho en busca de su padre, los tres tuvieron una cena armoniosa y alegre.
En el pequeño cuarto de Flammy se encontraba George abrazándola en el diminuto sofá, estaban platicando amenamente, pero todo cambio cuando la muchacha pregunto —¿Qué paso con Luisa? ¿por qué se separaron?
Era una pregunta que ponía en jaque mate al caballero y armándose de valor prosiguió a contestar— ella considero que yo era poca cosa como para pertenecer a su lustrosa familia
—eso es absurdo... tu perteneces a una de las familias mas importantes de E.U.
El joven suspiro y contestó —es una larga historia... pero comenzare por el principio... yo nací en Francia, ahí viví con mi madre biológica hasta los diez años — el caballero se quedo en silencio por unos momentos procesando sus recuerdos, se quedo sin habla por que a pesar del tiempo transcurrido todavía le dolían las cicatrices del pasado, después la voz de Flammy hizo que saliera de sus cavilaciones — ¿acaso el señor Andrew le fue infiel a su esposa?
El joven carraspeo y dijo —¡no! eso es impensable... mi padre seria incapaz de tal bajeza, él ama a mi madre, siempre la ha respetado
—¿entonces que paso?
George empezó a hablar como si estuviera viéndose de chiquillo — mi madre y yo vivíamos en un cuarto mas pequeño que este... era un cuartucho deteriorado, este lugar es hermoso a comparación de donde viví mi infancia, éramos tan pobres que había días en el que no teníamos ni un mendrugo de pan para comer, recuerdo que mi madre iba con los vecinos a pedir las sobras de comida por que el trabajo que tenia era muy mal pagado — a George se le quebró la voz pero continuo con el relato — en ese año el frio del invierno fue infernal y ella enfermo de pulmonía, por ese motivo fue despedida del lugar donde laboraba, no teníamos dinero para comprar comida menos para pagarle a un medico ni para comprar las medicinas, no era precisamente una buena madre pero era lo único que tenia, por que a mi padre nunca lo conocí, tampoco le pregunte a ella que había pasado con él, solo escuche rumores de que la abandono meses después de que yo naciera, mi madre era distraída, confiada y era una pésima administradora del poco dinero que le caía en las manos pero a pesar de eso me quería como yo la quería a ella —George no pudo contener mas sus lagrimas y sin que se diera cuenta gotas saladas ya recorrían sus mejilla.
Cuando Flammy escucho el llanto contenido del muchacho rápido volteo hacia a él, le conmovió tanto verlo de esa manera, parecía un niño chiquito e indefenso, sin pensarlo tomo el mentón del joven con su mano, lo obligo a levantar el rostro mientras sentía cierta resistencia por parte de él, lo aprecio a detalle, observando su rostro compungido, con una mirada llena de sufrimiento y empezó a secar esas lagrimas que reflejaban su dolor con sus dedos. Sin saber por que Flammy empezó a llorar con amargura, la chica no sabia que le estaba pasando, pero quería arrancarle la tristeza a George de su corazón para hacerla solo suya, ella no soportaba verlo vulnerable, sin saber que hacer se subió al sofá, se puso de rodillas, tomo la cabeza del joven y lo deposito en su pecho al mismo tiempo que acariciaba el cabello negro de su acompañante.
Cuando pudo hablar la enfermera dijo —si no quieres contarme, lo comprendo... lo puedes hacer cuando te sientas preparado, yo siempre estaré dispuesta a escucharte...
George se sentía complacido por las palabras de Flammy, estaba agradecido por la paciencia y la comprensión de la chica, sabia que ella era totalmente honesta y de que en ningún momento lo juzgaría o lo haría menos, respiro profundo y empezó a hablar en voz baja — yo quiero contarte... necesito sacar esto que me carcome el alma...
—tranquilo... hazlo con calma, yo estoy aquí y no me iré, a lo mejor no soy de mucha ayuda pero quiero que estés bien … quiero verte feliz...
—que cosas dices... pero si tu eres perfecta, eres lo que yo necesito...
—entonces cuéntame sobre tu pasado
—trataba de cuidar lo mejor que podía a mi madre, recuerdo que ese día antes de salir a la calle la deje dormida, parecía un ángel bondadoso con los ojos cerrados, sin saber donde ir, me dirigí al centro de parís, de pura casualidad llegue a un restaurant prestigioso que estaba al aire libre, cuando iba a pedir caridad vi por primera vez al patriarca Andrew, él estaba tomándose un café distraídamente o al menos ese creí en su momento, atrás de su asiento estaba su portafolio que en mi ingenuidad pensé en hurtar, no quiero justificarme por que lo que hice estuvo mal, pero los problemas me aquejaban, el hambre que tenia era brutal, recordar a mi madre enferma nublo mis pensamientos, sintiendo impotencia por no tener los medios para salir del hoyo en donde me encontraba, opte por robarle el maletín a mi padre y corrí lo mas rápido que pude, cuando creí que lo había perdido él salió frente a mi tomándome del brazo, en ese momento pensé que me iba a golpear o que me iba a acusar con las autoridades pero en vez de eso solo dijo con una voz tranquila y con un acento extranjero — ¿ a dónde crees que vas chiquillo?
Yo estaba aterrado gritando mientras trataba de zafarme de su agarre — ¡suéltame! ¡suéltame!... _ sabiendo que él era mas fuerte que yo opte por tranquilizarme y suplicar — déjeme ir por favor, que mi madre enferma me espera en casa — pero no me soltó, lo que hizo fue obligarme a verlo a los ojos y no se que vio en ellos pero lo que yo vi fue a un hombre compasivo y bueno, después hablo — ¿ cuales fueron tus verdaderos motivos por querer robar mis pertenencias?
Jajaja que pregunta tan larga para un niño, pero la entendí y conteste aguantando las lagrimas — mi madre esta enferma y necesito llevarla al medico pero no tengo dinero
— ¿ que le pasa a tu madre?
— la aqueja una enfermedad respiratoria
El miro su reloj y luego hablo — bueno... tengo unas horas libres. Dime ¿esta lejos tu casa?
—no... esta a solo unas cuadras de aquí
—si me lo permites puedo acompañarte... tal vez pueda ayudarte con tu problema
Yo tenia un poco de desconfianza por eso le pregunte —¿Por qué quiere ayudarme? ¿Qué ganaría usted con eso?
— no se como explicarte... pero tengo un presentimiento y me trasmites confianza. Hay algo en ti que me hace admirarte
Sus palabras me desubicaron, yo siendo un desparpajo de la sociedad no creía que pudiera trasmitir admiración, mas bien creía que lo único que podía causar era lastima, sobre todo estando frente al patriarca del clan Andrew, un señor poderoso y lo único que pude decir desconcertado fue — ¡no diga mentiras!... ¿admiración de qué?
Luego él me contesto —de tu fuerza, tienes carácter, no valoras lo que tú eres pero a pesar de todo sigues luchando hasta el último momento... me sorprende que seas un guerrero, la verdad que no cualquiera sobrevive ante las adversidades de tu país, robar no es correcto pero creo que no encontraste otra opción
— esta bien ya me convenció, vamos a mi casa...
En el camino me dio un retorcijón de estomago y no pude evitar quejarme, él se dio cuenta y me compro una tarta salada que me lo empecé a comer con gran rapidez, mi padre al percatarse de como devoraba el alimento me detuvo y me dijo _ tranquilo... come despacio
Yo le hice caso a regañadientes, después me pregunto —¿ hace cuánto que no comes?
—desde hace dos días... creo, no lo recuerdo bien
— trata de comer lento para que tu estomago lo pueda procesar sin ningún problema
Al llegar a la vecindad le dije al señor Andrew _ no se valla a espantar, pero el lugar donde vivo es desagradable
— jajaja ya veraz que soy difícil de ahuyentar
—jajaja ya lo veremos
— con que estás sonriendo... Eso es bueno
— pues ya comí, y no cualquier cosa, tal vez para usted no sea importante ya que se ve a leguas que tiene mucho dinero, pero para mí es célebre por que ya tenia años que no había podido comer una tarta, hasta se me había olvidado su sabor... — después fui corriendo hacia donde vivía, lo recuerdo perfectamente, yo estaba sonriendo por que tenía la certeza de que el gran caballero con acento inglés nos iba a ayudar a mi madre y a mí, así que después de abrir la puerta fui directo a su lecho con gran entusiasmo pero mis ánimos empezaron a decaer por que por mas de que le hablaba no despertaba, muy en el fondo de mi sabia lo que estaba pasando pero todo parecía tan irreal que deseaba engañarme para no sentirme mas vulnerable de lo que ya era, me acerque a ella, la sacudí mientras le decía una y otra vez — ¡mamá despierta...! — a pesar de sentir su cuerpo pesado, de percibir su piel fría y pálida con esos ojos que no volverán a abrirse nunca más para verme reflejado en ellos, sin poderlo evitar empecé a llorar desconsoladamente ante mi cruel realidad, estaba tan absorto en mi sufrimiento que no me di cuenta cuando el patriarca Andrew entro al recinto para estar a mi lado dándome un apretón en el hombro. Pasados unos momentos que no se si fue mucho o poco escuché la voz de mi padre William que me decía — fuerza muchacho
Yo estaba en shock, sentí que me quedé sin corazón cuando murió mi madre biológica, siempre le estaré agradecido al señor Andrew por no dejarme solo en medio de mi desgracia, esa misma tarde me llevo con su familia que se hospedaban en un prestigioso hotel de la ciudad, ahí conocí a mi madre Pauna, ella era verdaderamente hermosa, bueno sigue siendo bella a pesar de los años, con su mirada dulce, pero lo que en verdad me sorprendió fue su calidad humano, por que a pesar de mi humilde origen me cobijo con su amor de madre y nunca me hizo menos frente a sus hijos, no he olvidado de donde vengo por eso estoy más agradecido con la vida por darme una familia que sin duda es más importante que el dinero. Mi padre se hizo cargo del papeleo y de los gastos del funeral, asistimos todos juntos al entierro, en ocasiones voy a dejarle flores a su tumba para platicar con ella. Así pasaron las cosas, yo soy el hijo adoptivo del matrimonio Andrew y esa fue la razón por la que Luisa no quiso estar conmigo
George sentía el abrazo como la cercanía de Flammy, estaba esperando el rechazo de la mujer pero dicho acto nunca llegó, solo escucho que ella decía — ¡gente estúpida que piensa que por tener dinero es más importante que los demás!
El joven no quería levantar el rostro por que tenía miedo de encontrar el repudio o la lástima de la enfermera, su gran sorpresa fue que al verla a la cara solo encontró una mirada dulce llena de amor y comprensión.
El que George haya desnudado su alma y haya desbordado sus sentimientos los dejo agotados mental y emocionalmente, que optaron por asimilar con tranquilidad el pasado trágico del joven juntos y abrazados en el diminuto sofá que esta en el pequeño cuarto de Flammy.
Karen pensó mientras se le dibujaba una sonrisa malvada "quiero ver la cara de mi madrastra cuando sepa que eh sido expulsada del prestigioso colegio San Pablo"
Y el destino la escucho contestando con hechos crueles y no con palabras "ten cuidado con lo que deseas"
En un día normal, tranquilo y soleado, a la señora Kleist le llego correspondencia del instituto donde estudiaba su hijastra Karen, en la sala la dama estaba parada al lado de la mesita de estar desenvolvía la hoja donde estaba escrito " la señorita Karen Kleist a sido expulsada..." al mismo tiempo que ella leía la misiva la joven pasaba por ese lugar de pura casualidad y si pudo presenciar como a su madrastra se le descomponía la cara al enterarse de que la corrieron de la escuela.
La señora al sentir la presencia de alguien levanto la cara con una mirada furiosa, al darse cuenta de que era la persona que le causaba tantos dolores de cabeza, su ira se incremento expulsando de su boca un grito estruendoso _ ¡Karen! _ después aplasto la carta con sus manos para tirarlo al suelo con gran desprecio, para luego ir directo hacia la chica como un toro embravecido, Karen debía de huir ante semejante amenaza, pero todo paso tan rápido que no tuvo tiempo para reaccionar, solo pudo sentir el ardor en su mejilla por el golpe que le estamparon, las lagrimas no se hicieron esperar y rodaron caudalosas por sus mejillas rojas por el golpe, por la impotencia y por el enojo al mismo tiempo que le gritaban _ ¡imbécil, no sabes cuanto hemos gastado para pagar tus estudios que no valoras por que eres una inepta!_ la respiración de la joven era entrecortada que se le dificultaba poder absorber aire para llenar sus pulmones, ¿debía de defenderse? ¿debía de atacar por ser agredida?, quizás si, pero el miedo hacia la mujer que tenia enfrente con un cuerpo corpulento que tan solo hace algunas semanas consideraba como su madre la detenía, ese amor y ese respeto, que Karen le profesaba y que todavía había rastros de ese cariño en su corazón la volvía vulnerable e indefensa ante esa la dama que no correspondía a sus sentimientos. La joven al sentirse derrotada por ese apego hacia una madre inexistente y por su moral opto por cubrirse la cara con los brazos mientras cerraba con fuerza los ojos esperando el siguiente golpe, y luego el otro hasta que que su madrastra se cansara, pero al darse cuanta que no recibía mas agresión física abrió los ojos para encontrarse con su padre sosteniéndole las manos a la señora Kleist.
Continuara ❤...
