~España, Madrid~

Una bella joven de veinte años de edad, cabellos rubios como el oro y ojos azules como el cielo, se encontraba leyendo tranquilamente en el marco de la ventana de su habitación.

—Hey, Serena -ella levantó la vista al ser llamada y se encontró con su prima- perdón por interrumpirte.

—No pasa nada Violeta -contestó tranquila dejando el libro a un lado y suspiro- ¿qué sucede?

—Tienes que bajar a firmar para que las cosas faltantes lleguen bien a Japón y si sucede algo, hacer responsable a los encargados -comento señalándolo hacia atrás de ella mientras se recargo en la puerta- pero vuelvo a preguntar desde hace días ¿estarás bien en volver?

—Estoy bien, ya te lo dije millones de veces... -dijo dando un suspiro cansado levantándose- mas daño no me pueden hacer.

—Serena... -le llamó bastante preocupada por su tono áspero e irritado- deberías quedarte aquí en España, donde nadie puede hacerte daño o obligarte a algo que no quieres... Por favor hazlo por su bien.

—Ya ha pasado casi tres años desde que me fui de Japón -dijo con seriedad y su mirada se torno perdida en la ventana- es hora de volver a casa, quiero ver mi familia y enseñarles a ellos que no soy la misma de antes.

—Pero Serena...

—Lo se, pero es momento de volver ellos no sabían nada de mi hasta hace un año -dijo volviendo a mirarle con una sonrisa cansada y triste- además es hora de enfrentarlas y Rini debe de conocer a su padre aunque yo no quiera, ella es quien quiere saber quien es...

—Serena...

—También algo se avecina a Japón... Algo muy peligroso y yo debo estar ahí, es mi deber -siguió hablando ahora con seriedad y se acercó a la castaña tomando su rostro- como Sailor protectora de la tierra y como Princesa de la luna.

—Ya se eso -dijo con un suspiro tomando la mano de la rubia- y es mi deber también, pero...

—Lo se ¿que puedo hacer no puedo ocultarme todo él tiempo? -cuestionó con seriedad sin dejar de mirarle- y sabes que deberíamos ir por nuestros trabajos.

—Mejor ya dejemos esto para otra ocasión... -pidió rendida ante lo dicho por ella, sus palabras eran muy ciertas- vamos a la sala.

—Si, claro...

Ambas bajaron a la sala donde encontraron a una pequeña pelirosa y una castaña de tres años de edad jugando con unas muñecas quienes al verlas le sonrieron con ternura.

—Mi princesa ¿ha que juegan? -preguntó curiosa Serena tomando unos papeles de la mesa- se ve muy divertido.

—Jugamos a las princesas con muestras muñecas -respondió riendo y enseñándole sus muñecas- ¿quieres jugar con nosotras?

—No amor -negó observando los papeles en sus manos- y recuerda que no debes sacar tus muñecas de las cajas ya que se nos pueden olvidar.

—Y va lo mismo para ti Yumiko.

—Si, mamá ya las guardamos.

—Ahora las guardan -ordenó señalando la caja y Violeta se acercó a la cocina- vayanse a bañar para comer.

—Si tía, ya vamos.

Ambas infantes hicieron lo que les pidieron sus madres y cuando desapareciendo de la vista de ambas, Serena suspiro.

—Violeta... -le llamo con una leve sonrisa melancólica- extrañaré este lugar...

—Yo igual lo haré... -contestó recargándose en la isla de la cocina- fue mi hogar durante un tiempo.

—El mío también recuerda que mi hija creció aquí -murmuró aun sonriendo y miró su reloj- mejor sirvamos la comida.

—Si.

Pov. Serena.

Ha pasado ya tres años desde que me fui de Japón... Tres años desde que me entere que estaba embarazada... Además de cuando supe de la relación de Darien y Rei... Esa vez sentí como mi corazón se rompía en pedazos, todavía recuerdo ese día como si fuera ayer.

Flash back

Había terminado de hacer una bufanda para Darién que hice con tanto amor, así que llegue a su departamento sintiéndome muy feliz ¡hoy es nuestro aniversario de tres años de novios! además de que habían pasado ya medio año desde que el mal había sido derrotado y la paz ha estado reinando la tierra, le diría algo que le alegraría mucho y esto lo anhela desde hace mucho tiempo, abrí la puerta ya que no necesitaba tocar porque tenía su llave.

—Espero le guste... -murmuré con entusiasmo- la hice con gran dedicación.

Entre al departamento, pero cuando lo hice encontré ropa regada haciendo un camino hacia la habitación de mi querido Darien se escuchaban ruidos venir de ahí aunque lo quisiera negar ya sabia que eran... Un gran nudo en mi garganta se formó... Entre a la habitación y de forma inmediata mi mundo se vino abajo Darien teniendo sexo con Rei, lance un quejido haciendo que los dos se detuvieran y me miraran con sorpresa.

—Serena -me llamo y yo cerré mis ojos ya que empezaban a llenarse de lágrimas- no es lo que crees.

—¡¿Por que?! -grite sintiendo como mi garganta se desgarro por el grito que di- ¡¿por que lo hicieron?!

—Serena no es lo que piensas es una confusión...

—Una confusión es ver a mi mejor amiga teniendo sexo con mi novio -dije tratando de ser sarcástica, pero no salió ya que lágrimas empezaron a salir con mas intensidad- ¡son unos traidores, nunca espere esto de ustedes!

No les di tiempo de hablar solo salí rápidamente de ahí tirando la bolsa de regalo con la bufanda, yo no quería estar ningún segundo más... Mi mente esta hecha un caos total tome el comunicador y le marque a las chicas.

—¿Que pasa Serena?

—No les puedo decir aquí, pero hay reunión en mi casa.

—¿Un nuevo enemigo?

—No Lita... Es sobre Rei y Darien...

Les dije con esfuerzo por el nudo en mi garganta, las tres abrieron los ojos tome un taxi y me subí dándole la dirección de mi casa.

—Entonces ya te enteraste, Serena... -susurro pensando que no lo había escuchado... No lo puedo creer... Ellas- no creí que te enterarás tan rápido.

—Chicas ¿ustedes lo sabían? -les pregunte sentí como mi respiración se volvió irregular- ¡respondan! ¡¿ustedes lo sabían?!

—Si lo sabíamos...

—No puede ser Lita -murmuré aun más asombraba y luego mire a las demás con dolor- ¿porque no me dijeron?

Ellas sólo voltearon sus rostros avergonzadas... No aguante más verles el rostro y les colgué metí mi comunicador a mi bolso, comencé a sentirme muy mal y el taxi me llevó a mi casa luego de pagar entre a mi casa tome algunas pastillas del cuarto de mis padres, pero cuando me las iba a tomar... Yo vi el pequeño test que había en el lavabo y las lágrimas salieron con mas intensidad.

Fin del flash back

Ese día le iba a decir que seríamos padres, pero por lo que vi y la confesión de todos me hicieron pensar en el suicidio... ¿Que estaba pensando en ese momento? Demonios me iba a matar y en el proceso a mi pequeña Rini quien me había olvidado por completo de ella, pero no tenía la culpa de nada sentí un leve golpe en mi frente y mire a la culpable.

—Serena.

—¿Qué? -pregunte tocando mi frente y gruñi molesta- ¿Que pasa?

—Y todavía te enojas, te perdiste por unos minutos -me respondió volteando los ojos fastidiada- ¿que pensabas?

—En viejos tiempos -conteste mientras mi mirada se endureció- y son malos recuerdos.

—Mejor come y no pienses en cosas desagradables.

—Pero esos recuerdos desagradables me hacen sentir fuerte y que no debo ser pisada por los demás...

—Para ser fuerte primero tienes que sufrir -comento mirándome de forma triste y yo asentí- es lo principal para volverse alguien inquebrantable.

—Eso me paso, Violeta... -hable cruzándome de brazos y suspire- pero de la peor manera que me he podido imaginar.

—Quisiera golpearles hasta que pidan piedad, pero tu no me dejas.

—Violeta...

La mire acusadora ella solo levantó los brazos a los costados de su cabeza y se rió de mi tono de amenaza, suspire de forma frustrada para luego tomar mi sándwich y comerlo ya que no quería otra cosa para comer, tengo mi mente en otras cosas como regresar a Japón y el nuevo enemigo que esta por llegar a la tierra.

Continuará...