Aeropuerto de Japón
Serena y Violeta llevaban a sus hijas tomadas de las manos para que ellas no se separaran, ambas acababan de llegar a Japón después de horas de viaje.
—Nos debe de estar esperando el chofer -menciono mirando su reloj y señalo la salida donde de veía un auto- así que debemos apurarnos.
—Esta bien -dijo acomodando sus lentes- vamos.
—Cuando lleguemos tenemos que buscar a los costureros para los nuevos diseños y a la persona que nos ayudara.
Pov. Violeta.
Es bueno volver a mi lugar de nacimiento después de... ¿Diez años? ¿Cuantos años ha pasado? Ni idea de cuantos años han pasado desde que mamá peleó con la tía Ikuko que perdí el tiempo de los años que estuve en España y de los que viví en Japón.
—Violeta -mire de reojo a Serena cuando me llamó- ¿en que piensas?
—En nada -respondí sonriendole mientras miraba las calles- solamente en algo sin importancia.
—Mami -me llamaron y mire a Yumiko cuando jalo mi ropa- quiero una malteada.
—¡Yo también quiero!
Exclamó mi sobrina, ambas nos miraban con ojitos de cachorro, nosotras solo reímos ante su chantaje y le pedimos al chofer que se detuviera en el Crow ya que estábamos muy cercas de ahí.
—Esto me es muy nostálgico... -hablo mi prima observando el local con melancolía- y sigue igual que siempre...
—Al deducir tu mirada -dije mirándole y cruce mis brazos- dices que pasaste muchos momentos aquí ¿no es así?
—Te mentiría que no, pero si tuve muchos recuerdos aquí -dijo ella frunció el ceño y suspire irritada... Se que ella sufre con tan solo estar aquí se que le duele- tanto felices y tristes.
—Vamos antes de que a las niñas se les antoje algo más y que no sea una malteada.
—Si, vamos por eso -dijo con una sonrisa y ambas comenzamos a reír- y no podemos retrasarnos en comprar dulces por capricho de estás niñas.
¡Si! logre hacerle reír tomamos a la niñas de las manos y entramos al Crow, al momento un joven rubio se nos acerco... Él es bastante apuesto a mi parecer.
—Hola sean bienvenidas.
—Hola Andrew -Serena le saludo sonriendo... ¡no ese es mío prima! consiguete el tuyo- ¿que tal?
—¿Quien eres tu? -preguntó mirando a Serena de arriba a abajo y abrió la boca sorprendido- ¿eres tu Serena?
—Si claro que si, soy la misma Andrew.
¿Acaso ellos dos se conocen? Aunque no es de extrañar Serena siempre es muy sociable entonces no sería raro de que ella lo conociera ¡aunque sigue siendo mío! Yo lo vi cuando entre y quien ve primero se lo queda.
Pov. Normal.
Serena se levanto del asiento y ambos se abrazaron tan fuerte, mientras Violeta sonrió aunque seguía pensando que seria suyo.
—Andy -le llamo por su apodo con una sonrisa- te extrañe mucho.
—Yo igual pequeña ¿donde estuviste?
—Es una larga historia -comentó Serena con un suspiro triste- larga y triste historia.
—Entiendo... -acepto el rubio revolviendo su cabello- luego me cuentas y mejor les tomaré su orden ¿que es lo que quieren?
—¡Yo malteada de fresa!
—¡Malteada de frambuesa!
—Bien -dijo apuntando mientras reía divertido y observo curiosa a la pelirosa- por cierto Serena esta pequeña ¿es tu hija?
—Si es mi hija y ella es mi sobrina Yumiko, es hija de ella.
—Son realmente hermosas -alago sonriendo encantado por las niñas que jugaban en la mesa- bueno Sere, todo corre por mi cuenta por tu bienvenida.
—Muchas gracias -agradeció sorprendido y él se fue de la mesa de las mujeres- siempre tan generoso.
—Es tan guapo ese joven.
—Sí lo se, él ha sido un huy gran amigo desde hace años.
—Es lo que veo -respondió Violeta quien le miro curiosa- ¿él no estará casado?
—Violeta deja esas hormonas de lado y ahora solo dedicate a cuidar de tu hija.
—Te dejó saber Serena, que yo tengo derecho a enamorarme.
—Cuantas veces he escuchado eso y nunca has conseguido a alguien bueno.
—¿Una? -respondió inocente recargando su barbilla en sus manos- sí creó solo fue una.
—¡¿Una Violeta?! -exclamó intrigada y molesta por eso- fueron como seis veces, seis veces donde cortaste aseis novios porque no aguantaban a Yumiko -respondió sarcástica mirando a la niña también- si solo es una...
—Yumiko me quiere solo para ella, soy su mami.
—¡Si tía! -exclamó abrazando a Violeta con entusiasmo- mi mami solo es mía.
—La volverás una malcriada -contestó bufando cruzándose de brazos- que tendrá mamitis y luego no podrás quitarla de encima.
Serena ya no siguió hablando por que Andrew llego con las malteadas y unos pasteles de chocolate para luego irse de nuevo.
—Esta bien ya no digo nada, mamá perfecta.
—Yo no digo que soy perfecta, Violeta -dijo encogiéndose de hombros sin interés alguno- yo solo estoy diciendo que no la acostumbres mucho a ti.
—Mejor comamos que tendremos que ver primero a los costureros -menciono rodando los ojos y moviendo la mano- y luego iremos a ver a la tía Ikuko.
—¿Que tal si vamos primero a ver a mi familia y después a los costureros?
—Me parece bien... -acepto emocionada después de pensarlo unos momentos- entonces Serena ¿les llamamos?
—Si -dijo levantando la cuchara se dedico a darle a Rini de comer mientras Violeta marcaba- puede que te deje con tus abuelos y la razón es que iremos a ver lo del trabajo así pasas más tiempo con ellos ¿si cariño?
—¡Si! -exclamó entusiasmada con la cara manchada de pastel- ¡podré jugar con mi tío del cual me hablaste mucho!
—Claro que puedes hacerlo.
—¿Yo también podría jugar, Tía?
—Claro que si Yumi, ambas podrán jugar con él.
—¡Si!
Serena empezó a reír mientras las niñas hablaban de como jugar con Sammy o más bien torturarlo la rubia solo escuchaba atenta y por fin Violeta termino de hablar por teléfono.
—Dicen que si podemos -menciono guardando su teléfono mirando a la rubia- pero que no lleguemos tan tarde.
—Entonces... Por fin hoy veremos a mi familia de nuevo.
—Hoy veremos a mis tíos por fin...
(...)
Estuvieron platicando durante un rato mientras las niñas solamente se dedicaban a dibujar, Serena miro su celular y observo la hora.
—Violeta -le llamó bebiendo su poca bebida que le quedaba- ya es hora de irnos.
—Oh si es cierto -dijo mirando su reloj- vámonos.
—Mi princesa -le llamó con ternura ganándose su atención- es hora de irnos, por favor guarda tus cosas.
—Si.
—También tu Yumiko, no debemos perder tiempo.
—Si mami.
Ambas guardaron todo en sus mochilas para luego despedirse de Andrew e irse a la casa Tsukino, el trayecto se le hizo largo y una vez afuera Serena ya no sabía si tocar o no tocar.
—Llevamos cinco minutos aquí fuera -dijo sonriendo divertida al ver como Serena estaba muy dudosa- ¿estas lista Serena?
—Si, Violeta -respondió dando un suspiro hondo y la castaña soltó una risa- estoy lista...
—Esta bien, ya lo haré -hablo dando otro suspiro y tocó la puerta- bien...
—Si... -acepto dándole un leve apretón a la mano de Rini- todo estará bien.
—Así es, todo ya cambio así que todo estará bien.
—Lo se, aunque estoy un poco nerviosa...
Después de unos minutos la puerta se abrió mostrando a una señora pelimorada ya algo mayor, quien al ver a las dos chicas en frente de ella sus ojos se llenaron de lágrimas y se tapó la boca ahogando los sollozos.
—¿Eres tu Serena? -pregunto en tartamudeos- ¿en serio eres tu?
—Hola mamá...
—¡Hija eres tu! -grito de alegría abrazándola con gran fuerza- ¡mi niña, te he extrañado demasiado!
—Me aplastan -contesto Rini en medio de las dos mujeres- mami no respiro...
—Lo siento Rini -se disculpó riendo mientras se separaba y la cago cuando lo hizo Rini se aferró a ella- se me olvido que te encontrabas en medio de nosotras.
—No se queden ahí, pasen a la casa.
Invito haciéndose a un lado, Serena entro a su antigua casa detrás de ella venía Ikuko y una vez dentro Serena detallaba su casa.
—Todo sigue igual... -murmuro melancólica al ver cada detalle en aquel lugar- desde que me fui.
—Violeta estas muy grande -dijo Ikuko asombrada tomándole del rostro- ¿como ha estado tu madre?
—Bueno... Como se le digo tía... -dijo sonriendo muy nerviosa rascando- ella murió hace seis años.
—Lo siento cariño... -se disculpo apenada agachando la mirada al escuchar esas palabras- yo no quise...
—No pasa nada tía -comento con una sonrisa tranquila sosteniendo el hombro de la mujer- mamá no sufrió, ella falleció de forma natural.
—Ya veo... Por lo menos ella descansará con mi hermano en paz.
Serena quien se había mantenido callada mirando el lugar y escuchando la platica de ambas mujeres se acerco a abrazar a Ikuko.
—Mamá, sabes yo te extrañe mucho... -menciono con la voz entrecortada manteniendo un firme agarre en la mujer- me hacías mucha falta estos tres años.
—Mi niña, yo igual te extrañe -dijo acariciándole el cabello con ternura y más al sentir las lágrimas de Serena sobre su hombro- ¿porque desapareciste? Acaso fue ¿porque estabas embarazada?si fue eso nosotros te hubiéramos apoyado amor...
—No fue eso... Yo sabia muy bien que iban a apoyar en mi embarazo... -respondió aun sin separarse de ella- fue por otra cosa...
—Cuentame Sere, yo te escucharé... -pidió alejándola un poco de ella y le beso la mejilla- sabes que siempre lo haré.
—Violeta -llamo a su prima quien ahora se mantenía callada observando la escena de madre e hija- lleva a las niñas a dormir ya sabes que ahora estarían dormidas por la hora.
—Claro -acepto con una sonrisa y observo a las infantes- vamos niñas.
Violeta inmediatamente entendió la indirecta de la rubia y se llevó al cuarto que eraanteriormente de la rubia.
—Que linda es ella... -dijo Ikuko enternecida cuando la pelirosa abandono la sala- ella se parece mucho a ti hija.
—Muchas gracias mamá... -agradeció con una sonrisa y suspiro sentándose en el sillón- bien te contare.
Serena le contó todo lo sucedido, la rubia ya no lloraba todo su relato la voz salia sin sentimientos y muy fría como si lo hubiera superado, pero por dentro aún le dolía con solo recordarlo y después de unos minutos Violeta bajo nuevamente.
—Ya se durmieron -menciono Violeta dando un suspiro mientras se sentaba- fue muy fácil hacerlo.
—Ellas tendrán que acostumbrarse al horario nuevo de Japón.
—Si, porque es muy diferente él horario.
—Ahora que dicen los horarios, me queda la duda -hablo muy confundida Ikuko y las dos chicas le miraron- ¿a donde se fueron?
—Estuvimos en España -explico Serena confundida y observo a Ikuko quien parecía aclarar su duda- ¿tu no sabias que la tía y violeta se habían ido allá?
—Nunca supe eso -negó suspirando mientras tocaba su frente- pero si estuvieron en España ¿en que parte estuvieron viviendo?
—España, Madrid.
—He escuchado que es un lugar muybueno.
Dijo sonriendoles al recordar que cuando era joven tuvo la oportunidad de viajar a ese país y ambas le regresaron la sonrisa.
—Tanto estuvimos platicando -dijo apurada levantándose del sillón y les observo- ¿quieren comer?
—Si, hace poco comimos un pedazo de pastel -acepto nerviosa tocando su estómago y soltó una risa pequeña- pero no nos lleno para nada.
—Habla la glotona -comento sarcástica Violeta y la rubia le fulminó con la mirada- ¿porque me ves así? Si es la verdad.
—No peleen de todos modos debo hacer la comida -les regaño Ikuko colocándose su mandil- por que en un rato llegan Sammy y Kenji.
—Se me habían olvidado, me gustara ver sus caras -comento la rubia mientras se reía- se que ellos no se esperan que hayamos vuelto.
—Yo también, Serena.
Unas horas después
Kenji y Sammy tenían la boca muy abierta mientras las lágrimas caían sobre sus mejillas, pronto Serena era envuelta por brazos masculinos era un tierno momento para las dos mujeres que estaban detrás de ellos, apreciando el hermoso encuentro entre padre e hija.
Continuará...
