Mas tarde

Serena junto a Violeta habían llegado a su boutique Moonlight, después del maravilloso encuentro con su familia dejó a su pequeña hija con sus padres para que la cuidaran.

—Estuvo bien poner una aquí -dijo maravillas Violeta observado el movimiento- aunque me negué al principio, creo que fue muy buena idea.

—Como tu lo dices Violeta -menciono orgullosa cruzándose de brazos- esto es un éxito.

—Lo se, me gusta esto.

Las dos entraron al lugar mientras todos los empleados las saludaban ya que algunas eran enviadas desde España por las dos diseñadoras y otros eran amigos de las chicas.

—Alicia -Serena llamó a una de las chicas quien estaba cercana- ven por favor.

—Hola Sere, es bueno volver a verte -saludo sonriendole y entregándole una carpeta- ¿que es lo que pasa?

—Si, me alegra verte -dijo sonriendo y revisando la carpeta que la chica le había dado- ¿ya llegaron nuestros invitados?

—Si, ellos están en la sala de juntas como usted lo indico -anuncio mirando su tableta- por cierto la otra diseñadora viene con algunas visitas.

—No pasa nada mientras no interfieran en él trabajo todo esta bien -contesto suspirando y observó a Violeta- vamos allá Violeta.

—Si -acepto levantándose, ya que se había sentado en lo que la rubia platicaba- adiós Alicia.

—Adiós chicas.

Ella se puso a hacer su trabajo nuevamente y cuando estaban arriba entraron a la sala de juntas viendo a dos hombres de espaldas a ellas mientras la otra estaba de enfrente de ellos.

—Hola y disculpen por la espera -saludo de forma seria y fría dejando su sacó en el respaldo de la silla- tuvimos que hacer algunas cosas antes de venir.

—Oh, no pasa nada señorita.

—Bien para empezar queremos conocer un poco sobre nuestros socios -dijo Violeta dejando sus cosas en la mesa- así que ¿se podrían presentar?

—Claro que si -acepto el primer hombre acercándose e hizo una leve inclinación- yo soy Ryu Tsukisima.

—Y yo soy Miroku Fujimori.

—Ustedes son los costureros ¿verdad? O son la compañía de la señorita que no se ha presentado -dijo la rubia señalandoles con la carpeta de floja seria y suspiro- y ya se lo pedimos ¿no es una falta de educación?

—Es como todos dicen, eres una persona muy fría -respondió bastante burlón provocando que Serena frunciera el ceño- más con los que no conoces.

—No todo lo que dicen tiene que ser verdad ¿o si? -contesto molesta por eso y se cruzó de brazos dando un bufido de molestia, pero decidió ignorar aquel molesto comentario- te puedes presentar por segunda vez, que no soy adivina.

—Yo soy Setsuna Meioh...

Serena rápidamente se tenso por un breve tiempo, pero no dio indicios de ello o eso pensó ya que la única que pudo notarlo fue Violeta por que la rubia sostuvo su mano.

—Ustedes me conocen como la reina de la moda, pero mi nombre de pila es Serena Tsukino -hablo ya que se tranquilizó bajando la carpeta y se señalo con la pluma que estaba en su camisa- solo los que trabajan a mi alrededor saben mi nombre verdadero.

—¿Deberíamos llamarte Reina de Hielo en vez de moda?

—Colmas mi paciencia -advirtió apretando los dientes y tocando su sien visiblemente molesta- no saldrá nada bueno si pierdo la paciencia.

—Princesa... Realmente eres tu -murmuro con asombró observando todo su cambio- eres tu...

—Será mejor que trabajemos antes que ella se enoje y les recomiendo que no lo hagan.

—De acuerdo.

Todos tomaron sus respectivos lugares, ambas chicas esperaron hasta que todos se sentaran.

—Bien -dijo sentándose en su lugar al ver que ella permanecía de pie- ¿Serena estas lista?

—Muy lista, Violeta -respondió por fin tomando asiento a un lado de ella- pero no quiero que te distraigas.

—No te prometo nada -dijo sonriendo y Serena negó con la cabeza divertida- y lo sabes muy bien.

—Bien vamos a trabajar.

Unas horas después.

Serena se encontraba con Setsuna el aire era muy tenso en la oficina, unos momentos atrás Violeta las había dejado solas ya que iba a despedir a los costureros a la salida y también le había llamado Alicia por algo importante, pero cuando Setsuna iba hablar la puerta se abrió.

—Setsuna es tarde -menciono la rubia un poco cansada a su amiga- ¿ya terminaste?

—Haruka -le llamo señalando a Serena sintiéndose nerviosa por la mirada de la rubia quien solo se dedicaba a mirarle- creó que no podré irme aun...

—¿De que hablas? -preguntó confundida y miro detalladamente a Serena- ¿eres tu Gatita?

—Hola Haruka, Michiru y Hotaru -saludo sentándose sobre el escritorio cruzando sus piernas- un gusto verlas de nuevo.

—¡Princesa! -exclamo muy feliz y se acercó a abrazarla- ¡hola!

—Hola pequeña -saludo sonriendo devolviéndole el abrazo- ¿como has estado?

—He estado muy bien.

—De eso me alegro -dijo tocándole la nariz de forma juguetona- que estés bien cariño.

—Princesa -le llamo y la rubia miro a Michiru quien le miraba sorprendida- ¿donde estuviste?

—Estuve en algún lugar de esta gran mundo.

—¿Qué estuviste haciendo? -preguntó Haruka saliendo del shock.

—Bueno Haruka -dijo moviendo sus piernas de forma inocente como cuando era una adolescente- es muy obvia la respuesta.

—¿Porque te fuiste?

—¿Que acaso no lo saben? -preguntó ahora burlona cruzándose de brazos- ¿o ustedes se hacen? para verme la cara de tonta.

—No sabemos de que hablas princesa.

Serena no podía creerlo ¿ellas no lo sabían? Pensó que era mentira sus palabras, pero la confusión en sus rostro le demostró que en verdad no sabían nada.

—Yo creí que lo sabían... -murmuro levantándose de su lugar sintiéndose desorientada- digo seria muy obvio la razón de mi desaparición...

—No entiendo nada -dijo Haruka sintiéndose más confundida- ¿de que hablas?

—Es una larga historia -respondió tocando el puente de su nariz- y una muy larga de contar.

—No te preocupes, nosotras tenemos mucho tiempo para escucharla.

Pov. Serena.

Suspire pesadamente y me revolví el cabello no quiero contarles ahora estoy muy frustrada como para hacerlo.

—Yo no tengo tiempo para contar.

—¿No confías en nosotras?

—No es eso Haruka sabes que solo confió en ustedes -respondí muy molesta al escuchar esas palabras por parte de Haruka ¿porque lo hacen mas difícil?- ustedes nunca me fallaron, pero no es fácil de contar es simplemente doloroso y nunca digan que no confió en ustedes.

—Serena...

—¿Me darían tiempo? -pregunte suspirando cansada y ahora toque mi cabeza sintiendo punzadas- pero no ahora.

—¿Otros tres años mas?

—Que graciosa Haruka... Bien les contare -dije rendida después de unos minutos de duda y Violeta entró a la oficina- ¿que pasa?

—Sere es hora de irnos -anunció observando su reloj y cuando levanto la mirada encontró a las demás- perdón, mejor me adelanto a casa.

—Esta bien Violeta -acepte volviendo a suspirar un poco cansada y antes de que se fuera volví a hablar- asegurate que duerma bien por favor y no le des dulces antes de ir a la cama.

—No prometo nada.

—Violeta -gruñi molesta... Se que Rini se pondrá muy imperativa si le dan dulces en la noche- has lo que te digo.

—No te enojes era una broma, claro que yo lo cumpliré.

Violeta se retiro con rapidez de mi oficina esperó que cumpla en no darledulces a Rini, mientras me quedaba con ellas y sobe la sien un poco frustrada.

—Para decirles lo que paso -dije tomando mis cosas del escritorio y también mi suéter- ¿quieren ir a tomar un café?

—Claro que si.

Minutos Después.

Todas estábamos ya en una cafetería cerca de la boutique, pero desde que llegamos nadie se atrevía a hablar y yo solo tenía mi vista sobre mi café.

—Bien -dijo y suspire mentalmente cuando Michiru hablo- ¿qué fue lo que paso?

—¿Resumida o toda completa? -pregunté sin verlas mi vista estaba muy centrada en mi café- elijan cualquiera de las dos y yo hablare...

—Queremos resumida.

—Eres muy madura para tu edad -mencione sonriendo y acariciando su rostro, pero suspire nuevamente- Darien y yo cumplíamos tres años de estar juntos.

Tome una bocanada de aire y mis ojos empezaron a nublarse... Creí que ya no lloraría por contarlo... Pero estaba muy equivocada... Entendí que me daba una advertencia de que estoy por llorar y no quiero hacerlo.

—Fue el mismo día que ya no supimos de ti...

—Así es, fui a su departamento donde lo encontré teniendo relaciones con Rei, yo solo les reclame y salí corriendo -seguí hablando apretando mi boca podía sentir dolor por lo que estoy haciendo- cuando quise hacer una reunión con todas y les avise a las chicas para que fueran a mi casa... Ellas sabían de esto... De como ellos salían a escondidas de mi, para que no me enterara hasta creo hablaban a mis espaldas y mi única opción al enterarme fue la muerte... Ya saben cuando uno esta enamorada hace lo que sea cegada... -dije soltando un risa muy seca- pero no quise ella no tenía la culpa como para que hiciera eso.

—¿De quien hablas gatita?

—Es fácil de deducir lo que estoy diciendo -dije ahora sonriendo hablando en voz baja- ella es mi luz de mis ojos.

Agarre mi bolso buscando una fotografía que siempre cargo, esta fotografía que Violeta me tomó mientras me encontraba arrullando a Rini cuando ella tenía mucha fiebre.

—Es lo que creo es -dijo sorprendida al entender mis palabras- Gatita...

—Creo que si es lo que crees, Haruka -respondí cuando por fin la encontré y la coloque sobre la mesa- la verdad ella no tenía la culpa de nada y era una estupidez hacerlo.

—Es la pequeña dama -menciono Michiru asombrada y viendo la fotografía- es algo impresionante.

—Ese día le iba a decir que también estaba embarazada, pero él me salió una sorpresa mayor y dolorosa -mencione con un tono de tristeza y melancólico mirando aquella fotografía en manos de Michiru- solo decidí irme a España con mi prima donde las dos nos apoyamos mutuamente ya que ella también estaba embarazada y también fue dejada por su pareja.

Ahora observe la ventana donde se apreciaba la lluvia caer estrepitosamente por alguna razón siempre me pone melancólica y a la vez feliz, siempre me gusto apreciarla.

—Pero no fue fácil, estuve casi todo el tiempo de mi embarazo en una gran depresión... -dije tomando la fotografía de la mano de Michiru tocándola con suavidad- pero pude salir de eso poniendo una máscara de frialdad y me cerré ante todos.

—Pero hubieses acudido a nosotras.

—Ya lo se Michiru, pero ustedes estaban de viaje por lo que supe y realmente no lo tuve en cuenta ya que mi mente era un total caos ese día.

—Serena...

—Solo volví porque tenía asuntos de trabajo aquí en Japón y por mi familia.

Todo se sumió en un gran silencio nuevamente que fue roto gracias a una gran explosión que sacudió el lugar y fue realmente cerca de aquí me levante de mi lugar, pero las chicas me detuvieron.

—Tu no puedes princesa, recuerda que tu broche se rompió en la batalla de Galaxia.

Me dijo Michiru y con eso se fueron dejándome aquí... Yo sonreí satisfecha tengo un az bajo la manga y hoy la ocuparé ¡Ya no soy la misma!

Continuará...