Ya habían llegado a la casa de Serena después de que le dieran el alta a Rini, una juguetona Yumiko recibió a su prima haciéndole todo tipo de preguntas provocando la risa de las mayores, pero pronto los chicas llegaron para mala suerte de Serena.
—¿Que hacen ustedes aquí? -preguntó mirando a las chicas en la entrada de su puerta- ¿que hacen en mi casa?
—Vinimos porque nos enteramos que Rini estaba en el hospital.
—Demonios -gruñó molestia al saber quien le contó- ese hijo de su...
—¡Princesa ese vocabulario!
—Lo siento -se disculpó hacia Setsuna mientras alzó las manos y miro nuevamente a las chicas- fue Darien quien les aviso ¿no es así?
—Si, él fue quien nos avisó.
—Este tema es entre los padres, no con la amante -menciono mirando a Rei y se cruzó de brazos- solo nosincumbe a nosotros dos que somos los padres.
—¡Ya basta con esto! -exclamó Rei molesta por el reclamo de la rubia- ¿no crees Serena?
—Yo no lo cause, yo no fui la traicionera con la que era su mejor amiga -respondió mirándole indiferente y se encogió de hombros- soy otra persona y ahora ya no me callaré lo que pienso.
Toda la discusión estaba subiendo de grado Serena estaba lista de darle un golpe a Rei, pero no lo hizo por que Rini apareció junto a Yumiko, quien estaba agarrando de la mano a la pelirosa, Serena se alejó de Rei y miró a su hija.
—Cariño -le llamo cargándola en brazos- ¿que pasa?
—Tengo mucha hambre mami.
—Así que es eso, bueno vengan mis amores -les pidió acercándose al sillón y las sentó sobre sus piernas- comerán algo muy delicioso, pero nada de dulces por ahora cariño ¿bien?
—¡Si! -gritaron al mismo tiempo.
—Pero ahora tu reposa mi amor -ordeno dándole un beso en la frente- ¿te parece bien?
Rini asintió sentándose a lado con sus juguetes, Serena soltó una leve risa quitando de los cojines dejando solo uno para que la pelirosa estuviera mas cómoda, todas veían los movimientos de Serena quien reía, excepto Haruka que ya los había visto y sonreía.
—Serena -le llamo Violeta que se acerco decepcionada a ella una vez que revisó la cocina- debemos de cocinar algo, la tía no esta y no dejo nada de comer.
—Debió avisarnos que se iría... Aprovechó que salimos al hospital para irse -contesto suspirando y les miro decepcionada- ¿se quedan a comer?
—Claro -acepto una sonriente Haruka- quiero ver como cocinas
—Cocino delicioso, Haruka -exclamó orgullosa y sonriendo- se muchas cosas y aprendí mucho.
Al rato todos comían en un silencio bastante incómodo para todas, más para Rei quien aun seguía molesta por lo dicho de Serena y de que casi la golpeaba aunque ella estuviera en lo cierto su orgullo no le permitía aceptarlo, pero él silencio fue interrumpido por él celular de Serena.
—¿Es un mensaje? -pregunto confundida tomando su teléfono y lo leyó frunciendo el ceño- es un mensaje de Takeshi ¿como consiguió mi número?
—Yo no fui.
Pov. Serena.
Le mire buscando las respuesta Violeta negó cuando le mire, pero luego dirigí mi mirada a Haruka para ver si ella se lo dio y negó ¿como diablos lo consiguió? No entiendo quien se lo dio...
—No busques quien se lo dio, mejor dime -me hablo Violeta recargándose en mi- ¿que dice el mensaje?
—Me dice que si adelantábamos la... -dije lentamente, pero mejor me quede callada- creó que no iré no puedo.
—¿Qué paso?
—Le pidieron una cita, un chico bastante apuesto -dijo Violeta quitándome el celular y le mire sorprendida- claro que si iras, no puedes negarle eso.
—¡Dame mi celular Violeta!
—No me grites, ya toma -exclamó haciendo un puchero así que me lo dio y recibí otro mensaje- solo arreglate que te vas de cita.
—No dejare a Rini sola y es mi última palabra.
(...)
—Ustedes están realmente locas.
Dije bajando las escaleras ya arreglada las locas me terminaron de quitar la ropa, pero tienen un punto me dieron un conjunto bastante lindo además acogedor.
—No tiene nada de malo ir a una cita -me dijo Setsuna riendo y gruñi molesta- además hasta Haruka esta de acuerdo.
—Es raro que acepte a alguien a tu lado.
—Lo se -dije volteando los ojos divertida ante el comentario de Michiru- yo misma me sorprendí ese día.
—¡Bueno ya, solo me cayó bien!
—Toma.
Le mire cuando me hablo ella traía en su mano un collar seria muy grosero que no se lo aceptara, no soy como ellas bueno si me estaba comportando como ellas... En sí ellas se lo merecían ¿cuando me volví de esa manera? Bueno deje que me la colocarán a pesar de todo esta muy lindo el collar y una vez listo escuche la bocina de un auto mire a Violeta.
—No sería un caballero sino vine a buscarte.
—Gracias Violeta gracias, ahora él sabe donde vivo -agradecí sintiéndome un poco incomoda y muy molesta- por favor que no se te olvide el medicamento.
—Si se le olvida nosotras le acordamos.
—Muchas gracias Hotaru.
Sonreí aunque suspire nerviosa ya que nunca tuve una cita ni nada por el estilo ¡ni siquiera con Darien! Esto me ponía los pelos de punta... Abrí la puerta y ahí estaba con un ramo de rosas rojas.
—Hola lindura -me saludo y me las dio, sonreí por el detalle... Hace tiempo que no recibía esto- son para ti.
—Cuidala o te castro -ella lo amenazó y yo reí, esa es mi Haruka de siempre- ahora vayanse.
—Esa es la Haruka que yo conozco -comenté por lo que se sonrojo y reí- adiós y cuidate mi amor.
—Si mami, ve con cuidado.
Salí seguía nerviosa aun sonrojada, me encanto mucho las flores es un bonito detalle y más las rosas rojas, nos subimos al auto emprendiendo camino, pero estando a su lado me sentía tan bien como su hubiera extrañado su calor además hizo que unas imágenes me vinieran a la cabeza por instantes, unas imágenes o más bien recuerdos donde yo estaba en mi forma de princesa y donde me estaba besando con alguien que no era Endimion.
—¿Qué demonios fue eso?
—¿Qué cosa? -me preguntó mirándome de reojo- ¿pasa algo malo?
—No es nada...
Él me sonrió yo se la devolví para seguir con la vista al camino ¡si esa sonrisa la he visto! Me siento en paz con ella, aunque ese recuerdo es de mi pasado como princesa... ¿Acaso es alguien que yo ame? Y nunca fue Endimion el hombre que era mi verdadero amor... Bien le preguntare a Setsuna.
Continuará...
