Hola a todos. ¿Les dije que esto se iba a aponer feo? Pues esto se va a poner feo... Saludos a todos!
...
—¡Malditas! —aquel fuerte grito de ira, despertó a Sakura de su sueño— ¡Son unas malnacidas!
—¡No puedo creer que las consideré mis amigas de verdad! —ante aquellas palabras, Sakura volteó su mirada, y vio a Haruka y Kasumi a punto de atacar a unas silenciosas Iris y Serena.
—¡Por qué hicieron algo tan despreciable! —ante la intriga del grito de Mariah, Sakura intentó levantarse, pero Paul se lo impidió.
—Aún no te recuperas —le pidió Paul, notándose cierto miedo en sus palabras.
—¿Qué está sucediendo? —le preguntó Sakura, totalmente confundida por la situación.
—¿Qué esperaban de esas cosas? —intervino Taiyō de forma indiferente— Todos los humanos son unos traidores.
Pero las dos jóvenes no respondían, solo miraban de forma culposa a las cuatro.
—¡No aguanto su indiferencia! —Kasumi empuñó su mano derecha, y lo dirigió con fuerza a la mejilla izquierda de Serena— ¡Mueran!
—¡No lo hagas! —y casi de forma instintiva, Sakura se levantó, partió lo más rápido que pudo para detener el ataque, interponiéndose, recibiendo todo el impacto en su cara.
Sakura salió disparada por la fuerza del ataque, quedando a varios metros inconsciente.
—Que hice… —desesperada, Kasumi corrió hasta Sakura, seguida por Haruka, Mariah y Taiyō, y comenzó a concentrar su energía en la card captor— ¡Curación!
—No puedo creer que haya hecho algo así —comentó totalmente desconcertada Taiyō.
—¡Sakura, te juro que no quería lastimarte! —le rogó Kasumi, al tiempo que la terminaba de curar, y ayudar a recomponerse.
—¡¿Estás bien?! —preguntó Haruka muy asustada.
—¿Por qué querían atacar a Iris y Serena? —les preguntó Sakura muy confundida, con cierta decepción.
—¿De qué estás hablando? —totalmente desconcertadas, las cuatro jóvenes se miraron, y volvieron la vista a Sakura.
—¿Es que no te das cuenta dónde estamos? —le preguntó Taiyō muy extrañada.
—Veo que estamos en la habitación del tiempo y la mente —respondió, como si fuese la respuesta más obvia.
—Amiga… —pero Kasumi le negó muy aterrada— Este es el resultado cuando un ser muy poderoso destruye una dimensión. El después de la destrucción de un universo.
—¿Eh? —Sakura no cayó de primeras en aquellas palabras, así que miró a todas, buscando una respuesta más entendible— ¿De qué están hablando?
—Sakura… tú…
Capítulo 108: "Instinto asesino"
—¡Soy el ser más poderoso del universo, ni todos los dioses pueden contra mí! —declaró triunfante Freezer, después de pisotear por última vez la espalda de Sakura.
—No quiero que termine así —comenzó a negar para sí, muy desesperada—. Quiero que esto termine… Quiero ganar… ¡Por favor!
Aquel último grito fue seguido por una extraña energía, la que comenzó a invadir el ambiente, al tiempo que Freezer salía expulsado con una fuerza abrumadora contra las formaciones rocosas del lugar.
—¡Maldita sea! —con mucha dificultad, Goku intentó levantar como pudo su destrozado cuerpo de Pikachu— ¡No siento ninguna presencia en Sakura!
—¡Sakura! —se escuchó gritar desesperado Paul, perdiéndose su voz en el aire.
De pronto, una fuerte explosión se produjo del lugar donde terminó Freezer, apareciendo el emperador del mal muy molesto.
—Ese golpe me dolió mucho, chiquilla malcriada —avanzó hasta estar a cierta distancia de una Sakura que no parecía reaccionar a ningún estímulo exterior, y comenzó a elevar su poder más allá del que sabía podía permitirlo— ¡No me interesa si este lugar termina destruido, te enviaré al infierno!
Por causa de aquella subida de nivel, muchas grietas comenzaron a notarse en el ambiente, como si la dimensión comenzara a resquebrajarse.
—¡Muere! —y usando su cuerpo, comenzó su embestida contra la joven, quien sólo respondía con un gruñido, como si de una bestia salvaje se tratara.
Ni tocar a Sakura alcanzó Freezer; la joven lo agarró del brazo izquierdo, y se lo arrancó de un tirón, como si rompiera una rama, y de una embestida volvió a mandarlo al mismo lugar donde lo dejó.
—Esto no es la sincronía empática, mucho menos la sinergia afectiva —comenzó a divagar Goku totalmente aterrado—. Es como si una bestia salvaje se hubiese apoderado del poder de un dios… No, es mucho más que eso.
—¡No te dejes controlar por ese poder! —volvió a gritar Paul, pero seguía sin servir de nada.
—¡Maldita! —y con más ira, Freezer se abalanzó contra Sakura.
Pero esta vez, Sakura lo estrelló contra el suelo y reventó su cuerpo, quedando Freezer totalmente aniquilado.
—Es como en la habitación del tiempo, papá —comenzó a decir Gohan muy preocupado—. No es capaz de identificar a amigos o enemigos, cualquier ser vivo es su presa.
—No vamos a poder contra ella, y lo peor es que la dimensión se está cayendo a pedazos —reflexionó Goku muy preocupado—. ¿Qué podemos hacer?
—La única opción que nos queda —Gohan se recompuso con lo que le quedaba de energía, y se preparó para pelear—. Puede que aquella leyenda sea cierta, y puede que Sakura sea aquel ser, y mientras ella siga con vida, existirá la posibilidad de ganar.
—¿Qué estás intentando decir? —le preguntó Paul.
—No hay victoria sin sacrificio —contestó Iris, quien con Serena lograron levantarse.
—Con que logres dejar inconsciente a Sakura, será suficiente —comentó Serena muy seria—. ¿Crees que podrás lograrlo?
—No tengo más opciones —le respondió con seguridad, al tiempo que se lanzó contra Sakura—. ¡No importa que mi cuerpo no lo resista, Zekrom! ¡Más allá del máximo!
Pero a la dimensión se le notaba que no le quedaba mucho más, se caía a pedazos.
Gohan daba todo lo que podía, pero mientras más usaba tal poder, más se autodestruía.
—Aún no puedo creer que, incluso usando todo este poder, no logre estar a su par —divagaba Gohan, quien sólo buscaba un punto abierto.
—¡Gohan, ahora! —gritó rápidamente Serena, mientras caminaba en dirección a Paul.
—Lamento mucho que la despedida sea de este modo, Sakura —terminó muy triste Gohan.
El joven saiyajin chocó sus puños con los de Sakura, y algo ayudó a dejar fuera de combate a la joven; fue como si se desplomara de forma natural. La lanzó hacia Serena, quien ya estaba reunida con Goku, Iris y Paul, y un campo verdoso los envolvió, sellándolos.
—¡Recuerden lo que prometimos! —fue todo lo que gritó Gohan, al tiempo que la dimensión, con todo lo que tenía, implosionó, dejando un espacio vacío.
Los cinco, envueltos en aquel campo, era todo lo que existía, hasta que desapareció, y reapareció en un bosque.
—¿Qué fue lo que sucedió? —preguntó totalmente desconcertado Paul.
—No voy a ir con rodeos contigo —le respondió muy seria Iris—. Freezer y Sakura contribuyeron en la desaparición de una dimensión y todo lo que vivía en él.
—Tiene que ser una broma —intentó cuestionar—. ¡Serena!
—Es la verdad, hermanito —le respondió con tristeza—. Todos murieron, todo desapareció.
—No puedo decirte si es una derrota o una victoria, pero te tengo que pedir que no le cuentes nada a Sakura —le pidió Goku.
—¡Ustedes están locos! —les respondió el joven con rabia— ¿Que pretenden haciendo esto?
—Con el paso del tiempo, lo sabrás —respondió Iris.
—¿Tiene que ver con esa estúpida leyenda? —Paul miró con rabia a Sakura, y volvió a ver a las dos jóvenes y al Pokémon—. ¡No pienso prestarme a esta estupidez, mucho menos si la solución a todo es creernos dioses!
—¡Tú eres un dios…!
—¡No soy un dios, soy un simple entrenador que está maldiciendo su destino! —interrumpió a Serena con mucha rabia.
—¡Paul! —le gritó Goku con cierta cautela— Escúchame, no sé si tendrás algún tipo de cariño a Sakura, pero si mínimamente quieres que no sufra, no la aflijas.
—Dime, ¿cómo crees que se sentiría Sakura si se entera que es una genocida? —volvió a preguntar Iris con la misma cautela.
—Solo confía en nosotros, por favor —le pidió Serena—. Lo que viene será mucho más doloroso de lo que podrías imaginar, y no es algo que disfrutemos ni en lo más mínimo.
—No hay victoria sin sacrificio… —simplemente miró a los tres con rabia, y tomó en brazos a Sakura—. ¿No se supone que nos están esperando? ¡Avancen!
—Ya lo sé todo, Paul —pensó muy preocupado Goku—. No te preocupes, si algo llegase a pasar, te libraremos de toda culpa. Espero que la sigas protegiendo, incluso después de ese momento.
Los hechos sucedidos en aquel lugar, detonaron desde el primer engaño a Sakura, hasta la batalla contra Naraku. Esperaban no tener los mismos problemas que con Freezer, pero…
—¡Estás peleando conmigo! —aún con mucho valor, Sakura le gritó a Naraku de forma desafiante.
—Hablas demasiado —pero, un fastidiado Naraku agarró de la boca a Sakura, y comenzó a introducir veneno por ella, notándose el efecto en cómo su garganta comenzaba a deformarse—. Con eso no podrás llamar a esas cartas —la soltó, la dejó caer pesadamente, y le dio una fuerte patada, mandándola a volar contra Kagura y Kanna, quienes sufrieron del golpe del cuerpo de la pelicastaña.
Pero un último ataque golpeó a Naraku, quien, al voltear, pudo ver cómo Muk seguía listo para continuar.
—Son como moscas. Fastidiosas —y sin usar mucha energía, golpeó con el aire a Muk, también dejándolo fuera de combate—. Ninguno de ustedes, ni en equipo, pudo, aunque sea darme un desafío —comenzó a decir en voz alta, muy molesto—. ¿O tal vez el poder de Arades es demasiado para cualquier mortal? Del modo que sea. Acabaré con ustedes ahora, y les ahorraré el sufrimiento.
De pronto, una extraña niebla oscura comenzó a invadir todo el lugar, el cual comenzó a desintegrar plantas y las hojas de los árboles. Parecía la técnica final de Naraku.
—¡No más! —susurraba muy desesperada May, quien apenas lograba volver a la conciencia— ¡No quiero... más esto...! ¡Por mi vida, salven a mi amiga! ¡Salven a Sakura!
Todo lo que quedó, fue como la niebla desapareció, y una fuerte energía azulada invadió el lugar. Al segundo, una inconsciente Sakura se levantó totalmente recuperada, como si jamás hubiese pasado nada.
—¡Sakura, detente! —comenzó a gritar desesperada May— ¡Despierta!
—Así que tenías más energía —Naraku avanzó hasta estar frente a ella, y la miró de forma triunfante—. Me sorprende que hayas anulado el efecto del veneno. ¿Pero qué te hace creer que me ganarás con eso? —pero la única respuesta que recibió de Sakura, fueron gruñidos— Ya veo. Perdiste tu propia conciencia y voluntad para obtener más poder, lástima que en ese estado me sea más fácil manipularte.
Naraku intentó usar sus hilos para manipular la voluntad de Sakura, pero no sucedía nada.
—¿Por qué no puedo tener control sobre esta bestia salvaje? —se preguntaba Naraku muy extrañado, y nervioso—. ¿Cuánto poder tiene? ¿Acaso no es suficiente?
—¡Sakura, no lo hagas! —gritó Paul con desesperación.
—De acuerdo —de pronto, Naraku comenzó a utilizar más poder del debido, a tal nivel que la dimensión comenzó a resquebrajarse—. Si me apodero de tu cuerpo, podré sobrevivir a la destrucción de este lugar.
Y Naraku intentó tomar posesión del cuerpo de Sakura, pero antes que pudiese hacer algo, la card captor aplastó con facilidad el cuerpo del híbrido.
—¡Maldita sea, incluso usando el poder total de Arades, esa niñita me aplastó como si fuese cualquier cosa! —en un intento desesperado, Naraku intentó huir, pero los mismos hilos que había intentado usar contra Sakura, se habían vuelto en su contra.
Sakura tomó esos hilos, atrapó totalmente a Naraku, lo acercó a ella, y usando sus manos como si fuesen espadas, comenzó a cortarlo, quedando nada del mitad-demonio como para que volviese a vivir.
—¡Kaioken aumentado mil veces! —desesperada, y desgarrando todos sus músculos, May se lanzó contra Sakura, no con intenciones de atacar— ¡Resiste, por favor! ¡Te sacaré de ahí, Sakura!
—¡No podrás sola! —le gritó desesperado Paul.
—¡Ni se te ocurra venir! —gritó May, quien claramente intentaba buscar un punto crítico para dejar fuera de combate a su amiga— ¡Si te llega a pasar algo, no podremos purificar la energía de Arades, y la señora Ketchum se enojaría mucho por permitir que a su sobrino le haya pasó algo malo!
Pero la dimensión no aguantaba más la situación, estaban a punto de desaparecer. Hasta que un punto ciego apareció a los ojos de May.
—¡Groudon, ahora! —por un segundo, las ropas de May habían sufrido un cambio, aumentando aún más su poder, lo suficiente para golpear con fuerza la boca del estómago de Sakura, mandarla a volar en dirección a los demás, y caer sin su transformación, totalmente destrozada, al suelo— ¡¿Que esperas?! ¡Llévatelos de aquí, ahora!
Y antes que la dimensión implosionara, los cuatro jóvenes y el Pikachu desaparecieron, reapareciendo al interior de un edificio.
—Volvió a suceder… —Paul miraba a su alrededor, y fijó su vista en Iris y Serena— ¿No van a decir nada?
—Te dijimos todo lo que debíamos —le respondió Iris con rabia.
—Te lo pido, hermanito, confía en nosotros —le pidió bastante preocupada.
—No —les negó—. Despertaré a Sakura y le contaré todo.
—¿Por qué de pronto te comportas tan preocupado con ella?
—¡Iris! —le detuvo Goku de golpe—. Si tiene algo que decirnos, el mismo encontrará el momento de hacerlo —volteó a ver a Paul, y con más tranquilidad le dirigió la palabra—. ¿Tú crees que tus padres harían algo que los exponga a algo peligroso?
—Sé que mi madre me protegería de cualquier cosa —Paul tomó a Sakura en brazos, y comenzó a caminar, no sin antes dar una advertencia—. Una siguiente vez, y no dudaré en dejarlos en evidencia. ¿Me escucharon?
—¿No me digas que a Paul le gusta Sakura? —le preguntó Iris a Goku, muy seria.
—Caminen, nos dejará atrás —y desentendiéndose totalmente de la pregunta, el Pikachu siguió a Paul.
Pero el instinto y el presentimiento del joven le decía que esto era solo el inicio de una pesadilla aún más grande.
—Espero no mueras antes que me aburra —decía Myotismon con mucha malicia, mientras seguía azotando su látigo en una Sakura que parecía en estado de coma, aún de pie, solo por su motivación de proteger a sus amigos.
—Sakura… —Dawn levantó su mirada con la nada de energía que tenía, y logró ver la expresión de sufrimiento de Sakura, dejando caer lágrimas de su rostro— Por favor… detente… ¡No lo hagas!
Y de un segundo a otro, Dawn vio el cambio en el rostro de Sakura; de alguien que sufría, a alguien que perdía su propia voluntad. Y mientras Myotismon seguía con el castigo, Sakura dio la vuelta, tomó el látigo, se lo quitó, y absorbió su energía.
—Así que si te quedan energías… —pero su tono triunfante desapareció cuando vio a Sakura encima de él, en clara posición de querer comérselo.
—¡No permitiré que hagas algo tan aberrante! —con las energías nulas que le quedaban, Dawn se lanzó a abrazar por la espalda a Sakura, sin lograr nada.
—¡¿Y esperan que esto lo tome con calma?! —y con un odio que jamás había sentido, Paul se lanzó a detener a Sakura, con los mismos resultados.
—¡Si así lo quieren! —Myotismon comenzó a elevar tanto su poder, que, al igual que en las anteriores batallas, era la dimensión la que pagaba las consecuencias.
Era tanta la presión, que mandó a volar a Dawn y Paul con una enorme facilidad, no así a Sakura, quien ni se inmutó.
—¡Desaparece! —pero antes que lograra hacer algo, Sakura comenzó despedazar a mano limpia el cuerpo del Digimon, quien desaparecía por cada ataque, hasta no quedar nada de él.
—Esto es… horroroso… —fue todo lo que pudo soltar Iris, quien ya levantada, no daba crédito de lo que veía.
—Creo que también estoy comenzando a dudar de este plan —comentó Serena, quien algo más débil, igual se levantó—. Tenemos que detener esto ahora.
—Es demasiado tarde para retroceder —les avisó el Pokémon—. Incluso para mí esto es horrible, pero si nos detenemos ahora, todos nuestros esfuerzos habrán sido en vano.
Pero Sakura había comenzado a ver a sus amigos con una expresión de asedio.
—Esperaba hacer esto en caso de emergencia, y creo que esta lo es sin duda alguna —invocando toda su energía, Dawn comenzó a concentrar en su ser todo el poder posible, hasta que sus ropas cambiaron—. ¡No quería hacer esto, pero no me dejas opción! —enfocó su concentración en Sakura, y la atacó de forma repetitiva— ¡Nos hiciste prometer, y no pienso fallarte!
Goku, Iris, Serena y Paul, se veían sorprendidos por cómo Dawn si lograba dar pelea sin mayores problemas a Sakura. Pero a la dimensión no le quedaba mucho más tiempo.
—¿Cuándo obtuviste tanto poder? —le preguntó Goku muy sorprendido.
—Lamento no poder responder a esa pregunta —le respondió con miedo, más a la situación en la que se encontraban—. ¡No pierdan el tiempo, y rescaten a nuestras sucesoras!
Dawn dejó inconsciente a Sakura, la lanzó con los demás, y nuevamente un campo verdoso los cubrió.
—Todo saldrá bien, confiamos en que ganaremos esta guerra —terminó Dawn con orgullo.
Y de un segundo a otro, los jóvenes aparecieron en una lujosa mansión.
—Una vez más, sucedió —Paul ya miraba a las dos jóvenes y al Pikachu con ira—. Algo me dice que, están utilizando a Sakura como un arma de guerra que necesita pulirse de la peor forma posible.
Ninguno de los tres respondió, era como si hubiera acertado a lo que estaban haciendo.
—¡No son más que unos cobardes! —y con rabia, comenzó a sacudir a Sakura para despertarla— ¡Oye, despierta!
—¡Paul, ella fue quien se ofreció! —se escuchó gritar con cautela— ¡Ella fue quien propuso esto!
—¿Mamá? —Paul volteó a mirar con mucha sorpresa, y vio a una Misty muy seria— ¿De qué estás hablando?
—Fue la misma Sakura quien pidió que la ayudaran a controlar ese poder descontrolado —le respondió mientras se le acercaba—. Algo en ella era consciente que tenía el poder para terminar por fin esta guerra y salvarnos a todos.
—¡¿Destruyendo existencias completas inconscientemente?!
—Tranquilo, ya verás que todo saldrá bien —le respondió Misty, abrazando al joven de forma maternal—. Si fue la misma Sakura quien quiso empezar esto, quiere decir que debe saber cómo remediar todo.
—Pese a todo, no encuentro justo que no le digan lo que sucede cuando pierde su conciencia —dijo con tristeza.
—¿En verdad te gusta tanto la pequeña Sakura? —le preguntó al oído Misty, sonrojando al joven—. Independiente de tus sentimientos, te doy la tarea de que Sakura jamás deje de sonreír.
—Yo…
—Ese es su mayor tesoro, y a todos nos gusta, ¿O me equivoco?
—Yo… solo… —pero Paul comenzó a sentirse cansado, hasta quedarse dormido.
Y después de todo, lo que realmente necesitaba Sakura, no era más que el apoyo de sus amigos, el valor para luchar, y defender lo que creía justo. Después de todo, perder lo que uno más aprecia, es lo peor que a cualquier ser vivo le podría pasar.
—Tal vez ninguno de ustedes me odie, pero yo me odio desde el fondo de mi corazón —terminó diciendo Sakura, enterrando en su barbilla una pistola que creó después de lograr controlar su instinto asesino—. No quiero seguir sintiéndome miserable.
—¡Eres una estúpida! —pero de pronto, Sakura recibió una fuerte bofetada, dejando su mejilla derecha muy roja— ¡Ditto, amárrala!
—¡¿Qué haces?! —de pronto, Sakura se vio amarrada por lo que parecía una extraña soga, la que le quitó la pistola— ¡Suéltame!
—¡No lo vamos a hacer hasta que mi amiga vuelva en sí! —le negó furiosa, volviendo la mirada a Joe— Hay casos en los que la psicología no funciona. Perdón por la intromisión.
—¡Duplica, ¿Por qué me haces esto?! —Sakura parecía fuera de sí, quien trataba de zafarse, sin éxito.
—¿Eres consciente que podrías desatarte en cualquier momento? Eres un millón de veces más poderosa que todos nosotros juntos —aquellas palabras paralizaron a Sakura, quien miró a su amiga con sorpresa—. Significa que la pequeña Sakura aún quiere mucho a sus amigos, y sabe que quieren ayudarla.
—Yo…
—Sabes que el mejor resultado que esperábamos de cada batalla era la muerte. ¿Cierto? —le preguntó Duplica con mucha calma.
—Si.
—Has logrado algo que jamás había pasado —continuó con entusiasmo—. Nosotros jamás te abandonaremos. Haz que todo el esfuerzo de Ash haya valido la pena, y no entregándote en un ataúd.
—¡Pero volverán a sufrir por mis errores!
—No sufriremos por tus errores. Sufriremos si perdemos a nuestra líder —le negó con más calma, acercándose a acariciar su cabello—. Siempre mantén esto en mente. No pienses en el sufrimiento de quienes ya aceptaron ese camino, piensa en el sufrimiento de quienes vendrán en el futuro. Seguramente, nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos.
—Darles un bonito futuro… a nuestra familia… y a todo el mundo —cuando terminó de hablar, Ditto liberó a Sakura, quien al instante se lanzó a abrazar con fuerza a su amiga, y llorar desconsoladamente—. ¡Lo siento! ¡Lo siento mucho!
—Ninguno de nosotros te abandonará. Jamás.
Y de un segundo a otro, Sakura se desmayó, así perdiendo la transformación que había obtenido.
—Lamento haberte mentido, amiga del alma —terminó Duplica muy triste, al tiempo que la dimensión se desmoronaba—. Paul, Iris, Serena, Goku… Cuídenla, y cuídense mucho.
—¿De qué estás hablando? —le preguntó Paul muy sorprendido, sin entender nada.
—Paul, mientras existamos, esas niñas no podrán luchar con todas sus fuerzas —intervino Misty—. Estuvimos pensando en que, cuando aceptamos ser guerreras elementales y guerreros sagrados, intervenimos en su futuro.
—¿Lo sacaron por conclusión después de la batalla de Hoenn? —le preguntó Goku.
—Creo que sí —le asintió—. Paul, Iris y Serena te darán más detalles, pero lo que hacemos todos, es por nuestra voluntad, y porque cada vez creemos más que Sakura es quién debe terminar con esto.
De pronto, nuevamente un campo de energía verdoso rodeó a Iris, Serena y Goku.
—¡No pierdan el tiempo! —les ordenó Misty de forma dictatorial— ¡Aún les queda mucho trabajo!
—Si… —con mucha confusión, Paul tomó a Sakura, y entró al campo de energía.
Y de un segundo a otro, los jóvenes se vieron en lo que parecía el pasillo de una escuela.
—Otra vez nos salvamos… Solo nosotros nos salvamos… —comentó con rabia Paul, al tiempo que sintió un golpe en su cuello, cayendo inconsciente al suelo.
—Tus aventuras de chico justiciero quedan suspendidas hasta que despiertes, cariño —comentó muy molesta quien le pegó—. Pensé que te mantendrías indiferente hasta el final, pero resultaste más sentimental que Saku.
—No debiste pegarle así a tu novio, te van a acusar de violencia de género —le dijo Iris algo complicada.
—¿Sucedió algo, Sakura? —preguntó Goku, muy extrañado de la actitud violenta de la joven peli morada.
—Si cayó con ese golpe, y ni siquiera fue capaz de verlo, significa que no le queda más energía para pelear —le respondió muy seria—. ¿Cómo va lo planificado?
—No sé si decir que va bien o mal —le respondió muy molesta Serena—. Estamos teniendo muchas dudas éticas sobre lo que estamos haciendo.
—Piensen en eso cuando esto termine —les respondió—. Al menos, puedo sentir que Sakura logró controlar sus sentimientos, conciencia y energía en un solo pensamiento —tomó a Sakura, y se la llevó con ella—. Me encargaré de que se recupere del todo, y que no pelee al menos por hoy.
—Ahora le llama descansar —comentó de reojo Iris—. ¿Qué haremos ahora?
—También debemos descansar —les comentó Goku—. Incluso yo estoy agotado física y mentalmente.
—Sé que eres un saiyajin, así que debe sentirse muy extraño, y debe ser muchísimo más agotador, estar dentro del cuerpo de un Pikachu —le comentó con mucha curiosidad Serena—. ¿Le costó mucho trabajo acostumbrarse?
—Solo te puedo decir, que Henry sabía lo que hacía —respondió con tranquilidad—. Iris, y muy en especial tú, Serena, confía en tu papá.
—En usted puedo ver que no quería nada malo para ninguno de nosotros —comentó totalmente conflictiva con sus sentimientos—. Quiero creer, y creía por el hecho que nadie había muerto hasta antes de este viaje, pero ahora…
—Lo estamos pensando demasiado —negó desesperada Iris—. ¡Maldita sea, esto nos tiene totalmente locas!
—Regreso de inmediato, luego las alcanzo —Goku dio la vuelta, y se fue corriendo hacia donde las dos Sakura partieron.
En cuanto llegó, antes de entrar, se asomó por la puerta, y pudo ver a la peli morada al teléfono.
—Si —asintió con seguridad—. Por el momento, todo va según el plan.
Claramente hablaba con alguien, aparentemente de todo lo que había estado pasando.
—Lo sé, no es necesario que me lo repitas —comentó con algo de rabia—. Pronto tendrás noticias, mientras tanto, sigamos con esto —y cortó la llamada.
—¿Estás segura que seguirás ciñéndote al plan, tal cual como lo ideaste? —le preguntó Goku muy preocupado.
—No te pongas sentimental en estos momentos —le respondió de muy mala forma—. Tú mantén tu papel de maestro, y todo irá bien.
—No me gusta para nada, ni tu actitud, ni lo que te haces —comentó el guerrero, muy fastidiado con la joven.
—Nadie te preguntó —la entrenadora se desvistió y también a la entrenadora, quedando ambas bajo las frazadas de la cama que había—. Solo una cosa te puedo asegurar, que jamás permitiré que le pase algo malo a mi amiga, por nada del mundo.
—Nadie lo quiere, Sakura —le negó—. Ahora, solo pregúntate qué pasará cuando se entere que mató a todos por no saber controlar su poder, y cuando se entere que mató a sus queridos amigos.
No parecía que los planes de la entrenadora de Ecruteak fuesen algo positivo para ellos mismos, pero algo si era seguro, es que había algo más que proteger, y querían protegerlo a toda costa. Tenían a alguien a quien salvar, y esa meta era mucho más importante en ese momento, mucho más que salvar a cualquier otro.
—¿Puedo dormir un ratito? —le pidió Sakura, quien comenzó a debilitar su abrazo.
—Duerme tranquila, Sakura —Paul la tomó en brazos, y vio a la pelicastaña dormida profundamente—. Más que cualquiera de nosotros se lo merece.
La terrible batalla contra Metal Sonic había terminado, y a diferencia de las otras, aquella dimensión se había salvado gracias a la constante información entregada por Kasumi, y muy en especial por Axis.
—Nunca creí que, algo que se suponía debía proteger, se volvería en contra de lo que debía proteger —comentó muy preocupada Kasumi—. Lamento muchísimo los malos momentos que les hice pasar, no sé cómo podría compensar lo que hice.
Pero de un segundo a otro, Kasumi comenzó a caer inconsciente al suelo, siendo atrapada por Lyra.
—Oye, ¡¿qué te pasa?! —le preguntó muy preocupada.
—Tengan cuidado, fue por un momento, pero sentí la presencia de alguien más —avisó muy preocupado Paul, quien comenzó a pegarse a Sakura de forma recelosa.
Y de un segundo a otro, fue Paul quien terminó inconsciente, cayendo desde una gran altura, siendo atrapados por Iris y Dragonite.
—La liberación de poder que tuvo Paul, provocó que fuese más sensible a su entorno —Lyra entregó a Kasumi a Serena, y se despidió de mano—. Mucha suerte en lo que queda de batalla.
—Si Paul volvía a descubrir que está sucediendo, esto se comenzaría a caer a pedazos —comentó muy pensante Serena.
—Cada vez que esto sucede, las chicas del futuro se hacen más poderosas, aunque parezca extraño —comentó muy seria Iris—. ¿Será correcto hacer que nuestros enemigos se hagan más poderosos?
—La única forma de saberlo, es poniéndolas a prueba —le respondió Serena, al tiempo que el grupo de siempre, ahora con Kasumi, era envuelto en un campo verdoso, y reaparecía dentro de un antiguo castillo—. Antes que las incluyamos en nuestro grupo, las obligaremos a traicionarnos.
—Si Phil y Sakura te escucharan, se enojarían muchísimo contigo —le recalcó Goku—. No hagas que el esfuerzo de Paul y Sakura haya sido en vano.
—La única forma de saber si fue en vano o no, es ver qué tan leales pueden llegar a ser, y quiero verlo por mi propia cuenta.
Pero por esas vueltas del destino, quien piensa que es más leal, termina siendo el traidor. El deseo de querer demostrar algo, muchas veces hace tomar decisiones muy difíciles, y una de esas, es arrepentirse de querer ser fiel al orgullo propio.
—Ya se lo había mencionado a los demás, si libero todo mi poder real, podría destruir toda la dimensión. No lo haré jamás, y menos ahora que por fin me aceptaron como su amiga.
—Kasumi… —Serena parecía muy sorprendida por aquellas palabras, y con mucha vergüenza se le acercó, y se paró a sus espaldas—. Lamento mucho haberme comportado como una cretina celosa y vengativa.
—No te culpo —le negó de palabra Aqua con la misma vergüenza—. Se que nos portamos de la peor forma posible con ustedes, no deberíamos recibir el perdón de nadie. Me siento horrible por haberme dejado manipular.
—¿Crees que podamos empezar de nuevo? —le preguntó Serena con mucho miedo.
—Creo que Sakura diría, no es necesario comenzar de nuevo con nada, porque cargar el pasado de los amigos es la mejor parte de la amistad.
Pero hasta el corazón más orgulloso, arrogante y mezquino, tiene el derecho de dejarse querer.
—¡Haruka! —ante el grito de Sakura, la pelicastaña se le acercó.
—¿Sucede algo?
—Me preguntaste que es lo que más amo de mi —aquella pregunta la desconcertó mucho—. Lo que más amo de mí, es que soy tan poderosa, que puedo proteger a mi familia, mis amigos, a todos los seres vivos —vio a los ojos a Paul—, y puedo proteger a mi Paul —lo besó con mucha paz interna, y lo abrazó—. No pienso dejarte solo nunca más.
—Pero por ahora, tendrán que dejarnos —le aclaró Marina—. Aún tienen mucho trabajo que hacer, y te sugiero que aproveches que no te desmayaste en esta ocasión.
—Tienes razón —le asintió con seguridad, al tiempo que aquel campo de energía verdoso volvía a aparecer, esta vez no cubriendo al grupo—. Mientras más rápido terminemos con esto, menos personas sufrirán.
Y con Haruka en el equipo, Sakura y los demás volvieron a transportarse, esta vez al interior de un edificio.
—¡Por fin llegan! —les gritó de forma exagerada una jovencita rubia.
—¡Que escandalosa! —le regañó Iris, dándole un fuerte coscorrón en la cabeza.
—¿Por qué esa desesperación, Usagi? —le preguntó muy preocupada Serena.
—No querrán ver qué está sucediendo —les negó muy preocupada.
—¡No te preocupes! —le alentó Sakura— ¡Ya verás que lo solucionaremos!
—Quisiera tener tu entusiasmo, pero…
Pero apenas Usagi puso un vídeo de lo que sucedía, las jóvenes se pusieron rojas de vergüenza, al tiempo que Serena tapaba los ojos de su hermano.
—¡Ni se te ocurra mirar, Paul! —gritó espantada Serena.
—¿Mirar que cosa? —preguntaba algo nervioso y desesperado.
—¡¿Ya quieres detener esa cosa?! —le pidió desesperada Iris.
—Espera un segundo, quiero ver un poco más —le pidió Kasumi.
—¿Veían películas pornográficas mientras nos esperaban? —le preguntó muy ansiosa Haruka.
—¡Por supuesto que no, pedazo de animal! —le respondió desesperada Usagi—. Comenzó de un momento a otro, y no sabemos su origen.
—Puedo detectar energía en el aire, pero no su origen —Kasumi levantó su brazo derecho, y gritó—. ¡Campo sagrado!
—¿Nos van a ayudar? —muy sorprendida, Usagi las miró con entusiasmo.
—En todo lo que podamos —le asintió con seguridad—. Pero necesito que Sakura y Paul me ayuden.
—¡Dinos que hacer, y empezaremos de inmediato! —aceptó con demasiado entusiasmo Sakura, al tiempo que abrazaba a Paul.
—¿Que tanta confianza se tienen entre los dos, como para ir más allá de sus sentimientos?
—¿Eh? —ambos se miraron muy extrañados por aquella pregunta, sin entender a dónde quería llegar.
Y justo en aquel momento, cuando menos lo piensas, cuando menos te lo imaginas, sin ninguna planificación, es cuando dejas que toda tu lujuria se apodere de tus pensamientos y acciones. ¿Pero con quién confiarías algo tan íntimo como las dos caras de tu moneda?
—¡Sakura! —Tomoyo se veía muy preocupada, pero, aun así, sostuvo a Sakura para que no cayera.
—¡Luz, oscuridad, confío en ustedes! —comenzó a decir con seguridad Sakura— ¡Háganse uno con la verdad y los sueños!
—Tomoyo, en cuanto Sakura termine, se quedará dormida por el cansancio —comenzó a explicarle Axis—. Usó demasiada energía en la batalla, más de la que planeaba usar.
—Entonces nuestro deber el protegerla —terminó Tomoyo muy seria, al tiempo que Sakura terminaba desmayada.
¿Qué necesitas de otra persona para confiar en tu estado más frágil e indefenso?
—¡Lo siento mucho, es la costumbre! —le pidió Sakura a Paul, después de percatarse que estaba con el torso desnudo, con toda intención de taparse, arrepintiéndose a último segundo de hacerlo.
—¡Yo… yo creo que me voy de aquí! —y con los nervios más o menos calmados, Paul salió por la ventana con tanta torpeza, que se tropezó, resbaló por el techo, y terminó estampado en el suelo.
—¡Esto está resultando peor de lo que creía! ¡Axis, modo estudiante! —y de la nada, su uniforme escolar volvió a vestirla— ¡Me salvaste la vida, Axis! ¡Algún día te lo pagaré como corresponde! —y salió corriendo de su cuarto.
Sin pensarlo, Sakura salió corriendo al patio, y llegó hasta donde había caído Paul. Bajo la ventana de su cuarto.
—¡Perdóname, no calculé la altura! —le pidió desesperada la pelicastaña.
—Yo fui torpe. Olvidé que estaba en un segundo piso —intentó calmar a la joven.
—¡No deberías confiar tanto en mí! —le pidió muy preocupada —Por dejarme llevar por los nervios, casi te matas.
—Yo debería decirte eso —le negó algo asustado—. Por favor, prométeme que, si descubres algo terrible de nosotros, nos eliminarás.
—¡¿Qué cosas tan terribles estás diciendo?! —Sakura realmente estaba espantada por aquellas palabras—. Sabes que jamás los presionaría a decir algo que no quieren, y si alguna vez quieren hacerlo, con mucho gusto los escucharé y buscaré alguna forma de solucionarlo.
—Pero, Sakura…
—Paul, tranquilo. Ya verás que todo saldrá bien.
Esta historia continuará…
—Imposible… —Sakura miraba a Kasumi y sus amigas, después a Iris y Serena, y por último a Paul—. Te lo suplico, Paul, dime qué es mentira… ¡Dime qué se pusieron de acuerdo para jugarme una broma de muy mal gusto!
—Giratina… —fue lo único que pudo decir Paul, sin mirarla a la cara, al tiempo que las almas de todos aparecían envueltas en una especie de burbujas, en lo que parecía una visión del purgatorio—. Es verdad.
—¿Por qué no me dijiste nada desde el inicio? —totalmente traumatizada, Sakura se levantó, se paró frente a Paul, y preparó su mano derecha para darle una bofetada.
—¡No lo inculpes, Sakura! —gritó con desesperación Serena— ¡Nosotras lo obligamos a callar, y cuando quiso hacerlo, lo forzamos a callarlo!
—¡No fue ni cómplice, ni estuvo de acuerdo! —también comenzó a confesar Iris—. Al igual que a ti, nosotras dos los estábamos usando como herramientas… Todo fue culpa de las dos.
—Niñas… —Goku, quien se acercó con Axis, intentó detener a Iris y Serena.
—Todo fue nuestro plan para terminar esta batalla, sin importar las consecuencias —finalizó Serena.
—¿Que esperabas, Kinomoto? —alzó la voz Taiyō, ciertamente furiosa por la situación—. Te traicionaron a ti y a tu novio. Jamás les importaron más que unas simples herramientas. ¿No es eso lo que hacen todos los humanos?
—Esperan muy poco de los humanos, ingenuas —sonrió maliciosamente Serena, al tiempo que accionaba algo desde su teléfono—. Ciertamente aprendimos más en estas batallas, que en la misma vida.
—¡No aguanto más, pagarán por lo que les hicieron a Sakura y a Paul! —pero de un segundo a otro, las cuatro perdieron sus transformaciones, volviendo a ser chicas comunes y corrientes.
—Ciertamente han entrenado más tiempo que nosotros, pero hasta un dios tiene puntos débiles —declaró triunfante Iris.
Tanto Iris como Serena se lanzaron a gran velocidad contra las cuatro jóvenes, y sin que lograran reaccionar, fueron atacadas, mandándolas a volar.
—¿Qué nos sucedió? —Mariah parecía muy angustiada— ¿Por qué perdimos nuestra transformación?
—¿Acaso lo olvidaron? —les preguntó Serena, con un tono de voz que helaba a cualquiera— Nuestro objetivo siempre han sido ustedes, desde el primer segundo que aparecieron a acabar con nuestro futuro.
—Solo fue tener paciencia, para encontrar el momento exacto para acabar con ustedes.
Pero en el segundo que Iris iba a asestar el siguiente ataque.
—¡Deténganse! —se escuchó gritar con desesperación a Sakura, a quien todos vieron— ¡¿Por qué hacen todo esto?! ¡¿Acaso no somos amigos?! ¡Lo prometimos, nos protegeríamos como una familia!
—Eres muy ingenua si te crees las patrañas de estas niñas —le increpó Serena—. ¿Qué te hace creer que no nos traicionarán cuando esta batalla termine?
—¡Creo en ellas porque son mis amigas, y creo en ellas hasta el final! —respondió con demasiada seguridad—. Pero ustedes, a quienes también creí mis amigas… —y con prisas, avanzó hacia el grupo, quedando entre Iris y Serena, y las jóvenes del futuro—. Si quieren hacerles algo, primero tendrán que pasar sobre mí. Si no me van a hacer caso como su líder, tendrán que hacerlo como su superior.
—Bien —y de un salto, Serena e Iris retrocedieron—. Pelea de la forma que prefieras, objeto.
—¡Sakura! —pero el grito de Haruka la hizo mirar tras ella—. No te ensucies las manos aún más por culpa de esas malnacidas, tú nos has ayudado mucho, y ahora nosotras queremos devolverte la mano.
—Pero…
—¡No necesitamos transformarnos en nada para pelear contra unas niñitas arrogantes! —intervino con seguridad Mariah.
—¿En verdad piensas que se van a salir con la suya? —preguntó muy ofendida Taiyō—. ¡Nadie insulta el honor de las guerreras elementales y se sale con la suya!
—No… —pero Sakura seguía negada de la situación.
Pero de un segundo a otro, las cuatro jóvenes se lanzaron contra Iris y Serena.
—Ya… No más… —casi tartamudeaba Sakura—. Esto… es peor que… una pesadilla...
