Hola a todos. En esta ocasión, los capítulos son muy curiosos y llamativos. Solo eso. Cuídense!
— Desaparece, Sakura Kinomoto… ¡Juicio elemental!
Era un ataque a quemarropa, y Hikari no pareció dudar en el poder usado en este. Sakura solo miraba conmocionada, no movía un solo músculo, ni cuando Charizard, quien fue el único en actuar como si hubiese presentido el ataque final, la protegió.
Finalmente, la batalla había finalizado para la card captor.
...
Capítulo 111: "El camino de la novata. El egoísmo de la arrogante".
Esta historia comienza con una jovencita, la cual había despertado hace unos instantes. Aquel era un día muy especial, y estaba muy ansiosa. Su despertador marcaba las siete de la mañana, quería levantarse muy temprano, o eso tenía en mente.
—¡No! —la joven se sentó de golpe en la cama, miró a su alrededor, entrecerró sus ojos, los abrió de golpe, y volteó a ver su velador—. Creo que fue una pesadilla. ¿Y el despertador? —pero al no verlo, comenzó a desesperarse— No me digas que… —vio al suelo, y ahí lo encontró, destrozado—. Seguro continúa la pesadilla —vio al reloj de muro, y se percató que era mucho peor que una pesadilla— ¡Son las cuatro de la tarde! ¡Me quedé dormida!
La joven se levantó, y bajó rauda las escaleras, en pijama. Abajo, su mamá parecía recién comenzar a servir el "desayuno" para su irresponsable hija.
Hola, mi nombre es Sakura Kinomoto, y hoy comienza un gran momento para el resto de mi vida. Por las ansias, me dormí muy tarde, pero como dicen, los últimos serán los primeros. Vivo con mi madre, su nombre es Nadeshiko, y pese a que es un poco estricta conmigo, es muy buena, y cocina muy bien.
—Hasta que, por fin despiertas, jovencita —le regañó Nadeshiko algo estricta, pero notándose mucho cariño en cómo preparaba el desayuno.
—¡No podía dormir de los nervios! —le respondió, comenzando a comer a toda velocidad.
—Espero sea un buen justificativo para la profesora Mizuki —negó rendida—. Espero que este viaje te sirva de mucho. ¿Ya decidiste con quién comenzarás?
—¡Si mamá, y sé que haré historia en el mundo! —le respondió con mucho orgullo, volviendo a ver la hora— ¡Pero ahora me tengo que ir! —y con un pan tostado en la boca, y sin cambiar su pijama, partió corriendo de la casa.
—Igual a su padre —negó resignada.
Hoy parto al laboratorio de investigación de la profesora Kaho Mizuki a recibir a mi compañero de viajes, con todas las esperanzas de que nos llevemos muy bien, nos hagamos amigos, y hagamos de este lugar, el punto más famoso del mundo… Aún más… ¡Jejejeje!
Cuando los niños cumplimos los diez años, recibimos a nuestro primer acompañante. Puede ser Bulbasaur, Charmander o Squirtle, y son entregados por la profesora Mizuki. ¿Les dije que ella es la más grande eminencia Pokémon? Sea lo que signifique eminencia…
Cómo entrenadores, podemos portar hasta seis Pokémon, y con ellos desafiar a los líderes de gimnasio, ganar sus medallas, y participar en la liga Pokémon. ¿Mi meta? Hacer qué Pallet Town deje de ser un punto perdido en la nada, y que sea famoso en todo el mundo gracias a mí ya conocido talento.
—¡Bulbasaur, Charmander, Squirtle! ¡Cualquiera de los tres, me da lo mismo, pero déjenme uno! —gritaba como disco rayado Sakura, corriendo desesperada en dirección al laboratorio.
Y después de aquel maratón, Sakura llegó hasta la entrada al laboratorio. Apenas se detuvo, comenzó a tocar con desesperación el timbre, mientras gritaba constantemente.
—¡Profesora Mizuki! ¡Profesora Mizuki! —gritaba constantemente, mientras no paraba de tocar el timbre— ¡Soy Sakura Kinomoto, y vengo por mi primer Pokémon!
—Hasta que decidiste llegar —le dijo una voz femenina, demasiado estricta y cuadrada.
—¿Eh? —algo desconcertada, volteó lentamente tras ella, hasta ver con mucha sorpresa a la profesora de cabello pelirrojo— ¡Profesora Mizuki! ¡Profesora, vengo por mi Pokémon!
—¿Que vienes por tu Pokémon? —la profesora simplemente abrió el portón de acceso, y entró— Puedes pasar, si así lo deseas.
—¡Por supuesto que sí quiero! —y con sus entusiasmos aún más altos, la joven siguió a la profesora.
La profesora Mizuki es muy estricta, pero sus alumnos dicen que es un ejemplo para el futuro de los investigadores, y su fuente de inspiración. ¡A mí me tiene sin cuidado, yo solo quiero a mi primer Pokémon!
La profesora caminaba con mucha calma hacia su laboratorio principal, revisaba cada sala monitorizando los estudios que se ejecutaban en aquel instante, pero aquella rutinaria ronda exasperaba a una impaciente Sakura.
—¡Profesora! —la llamaba persistentemente, pero poca atención le prestaba— ¡Profesora!
—Veo que sigues aquí.
—¡Por supuesto! —le volvió a gritar muy molesta— ¡Vine a buscar a mi Pokémon!
—Entonces vamos a mi oficina.
Y de vuelta la ilusión de Sakura, siguió a la profesora hasta su oficina personal. En ella, había un pequeño laboratorio químico, una biblioteca, y un receptáculo donde había tres pokébolas en ella.
—Veo que estás muy segura de tu decisión.
—Así es —le asintió con demasiada seguridad—. Después de analizarlo con calma, decidí comenzar con Bulbasaur —tomó la pokébola, la abrió, y descubrió que estaba vacía.
—Partió con alguien que sí despertó temprano —comentó la profesora Mizuki, entre su sabiduría y burla.
—¡No me interesa! —volvió a decir con la misma seguridad, tomando una segunda pokébola— ¡Todo entrenador sabe que la elección de los ganadores es Charmander! —pero tras abrirla, descubrió que también estaba vacía.
—Debe ser cierto, porque se fue con el primer entrenador que llegó —volvió a comentar la profesora.
—¡Maldita sea! —así que Sakura tomó la tercera pokébola, y la lanzó— ¡Entonces Squirtle será mi acompañante! —pero también estaba vacía.
—Tengo que admitir que llegó al último, pero me acaba de llamar desde Viridian. Eso nos enseña que, no por mucho madrugar, amanece más temprano, pero no aplica si llegas tarde.
—No puedo creerlo —soltó rendida, más decepcionada—. Me quedé sin ningún Pokémon…
—En realidad, aún me queda uno, pero…
—¿Qué le queda uno? —y de golpe, los ánimos de Sakura volvieron— ¡Entonces me lo llevo!
—Verás… —la profesora presionó un botón, y de ella emergió una cuarta pokébola, la cual tenía una marca de rayo—. No hemos podido tener control sobre él, es muy desobediente.
—¡No me interesa, solo quiero tener a mi Pokémon!
—Será como tú digas —presionó otro botón, y el domo transparente que lo cubría, desapareció, provocando que la pokébola se abriera sola, saliendo un extraño roedor—. Su nombre es Pikachu, también conocido como roedor eléctrico.
—¿Pikachu? —Sakura lo miró con sospecha, haciendo que el Pokémon la mirara con mucho resguardo—. Un Pokémon es un Pokémon.
—Solo ten mucho cuidado —comenzó a explicarle la profesora, al tiempo que tomaba entre sus manos a un muy fastidiado Pikachu, quien electrocutó a su entrenadora—. Pikachu es conocido por sus poderosos ataques eléctricos.
—Me vengo a dar cuenta… —le apoyó totalmente chamuscada, y mareada…
—Y aquí tienes tu Pokédex, y pokébolas —continuó explicando la profesora Mizuki—. La Pokédex está actualizada con la información de los Pokémon descubiertos en Kanto. Espero tus resultados.
—¡No se preocupe, los atraparé a todos en compañía de Pikachu! —pero tan solo Sakura tomó las pokébolas y la Pokédex, Pikachu volvió a electrocutar a Sakura… y a la profesora Mizuki— ¡Muchas gracias! —y a los segundos, volver a calmarse.
—No hay de qué… —terminó de agradecer la profesora… igual de chamuscada…
Después de un muy "afectuoso encuentro", Sakura y Pikachu salieron con la profesora Mizuki fuera del laboratorio, donde Nadeshiko la esperaba para su despedida.
—¿Mamá? —sorprendida de su visita, Sakura apuró el paso— ¿Qué haces aquí?
—Como te demorabas en llegar, creí que te habías ido. Por suerte no fue así —Nadeshiko miró a los pies de su hija, y vio al pequeño roedor eléctrico—. ¿Y él?
—Ah, si —y con orgullo, Sakura tomó en sus manos a Pikachu, y lo elevó con alegría—. ¡Él es Pikachu, y es mi Pokémon!
—¿Tu Pokémon? —Nadeshiko volvió a mirarlo, pero ahora con sospecha— ¿No crees que se ve muy extraño?
Entre el maltrato de Sakura, y la fea mirada de Nadeshiko, el Pikachu se enfadó, y volvió a electrocutar a Sakura y la profesora, Nadeshiko incluida.
—No vuelvas a decirle esas cosas… —le pidió Sakura, otra vez chamuscada.
—Ya aprendí la lección… —le asintió Nadeshiko, igual de chamuscada.
Y después de recuperarse…
—Traje todas tus cosas, mi pequeña —decía Nadeshiko, al tiempo que comenzaba a sacar las cosas del interior de la mochila, poniendo en vergüenza a su hija.
—¡¿Quieres dejar eso para después?! —muy molesta, Sakura le quitó la mochila de las manos—. Entendí perfectamente.
—¡Crecen tan rápido! —muy emocionada, la joven madre solo veía como su hija volvía al interior del laboratorio, refunfuñando cada vez que se lo permitía su respiración.
¿Por qué mi mamá tiene que dejarme en ridículo cada vez que puede? Sé que me quiere mucho, pero sus bromas tienen que tener un límite… ¡Buf! Al menos esta es una página que ya di vuelta. ¡Por fin, la talentosa y única Sakura Kinomoto le demostrará al mundo de lo que es capaz! Claramente confío en tener victoria tras victoria, y sé que con Pikachu, llegar hasta la liga será un paseo por la playa.
Y así, vestida de una polera manga corta negra, chaqueta sin mangas roja, unos blue jeans, zapatillas blancas y unos guantes de caucho rosados, comenzó su viaje con un Pikachu atado a un cordel, siendo arrastrado a la fuerza.
—Qué bueno que la profesora Mizuki me recordó que el caucho era un aislante eléctrico —decía, aun refunfuñando, pero ante la nula cooperación del Pokémon, prefirió detenerse, y acercársele—. ¿Acaso nos vamos a llevar así todo el viaje? —pero el gesto de desinterés del Pikachu, la hizo enfadar aún más, por lo que prefirió respirar hondo, y tratar de conversar de nuevo— Si te desato, ¿me seguirás? —el Pikachu la miró de reojo, y se quedó en esa posición, haciéndole creer a Sakura que aceptaba el trato—. Entonces te la quitaré.
Pero apenas Sakura le quitó la soga, el Pikachu salió corriendo a lo alto de un árbol cercano.
—Al menos no escapaste —aceptó de forma conformista—. Como sea. ¡Aquí empieza la historia de la entrenadora más poderosa de la historia! —Sakura comenzó a mirar para todos lados, hasta encontrar un pequeño Pidgey—. Pidgey, a partir de ahora serás parte de mi equipo. ¡Pokébola, atrápalo!
Con más entusiasmo qué inteligencia, Sakura lanzó la pokébola, asestando su tiró, supuestamente atrapando a su primer Pokémon.
—¡Eres mío! —pero su celebración terminó cuando vio que la pokébola comenzó a moverse, hasta que el Pokémon se liberó, y salió volando del lugar.
—Por lo general, debes pelear contra un Pokémon antes de capturarlo —le recomendó la Pokédex, a lo que el Pikachu comenzó a burlarse y reírse de Sakura.
—¡¿Y tú de qué te ríes?! —casi le ladró Sakura, totalmente furiosa— Ya lo sabía —por lo que volvió a buscar en el área, hasta encontrar un segundo Pidgey— ¡De acuerdo, Pikachu, llegó la hora de hacer historia! ¡Impactrueno! —pero el Pikachu no hizo más que acomodarse a descansar en el árbol— ¡¿Así que no piensas cooperar?! Traidor. Yo misma pelearé y lo atraparé— Sakura le lanzó una piedra al Pidgey, y le dio en la cabeza— ¡Lo tengo! —pero al acercarse, se percató de que lo que había golpeado, no fue un Pidgey, exactamente— ¿Spearow? —y reaccionando totalmente distinto al Pokémon pichón, Spearow miró a Sakura con mucha molestia— ¡Jejeje! Lo siento, no fue mi intención.
Spearow abrió vuelo y comenzó a rodear a Sakura, hasta fijarse en el Pikachu que estaba en el árbol, al cual le llamó la atención el ave. Y sin ninguna clase de aviso, el Spearow comenzó a atacar a Pikachu.
—¡Oye, Pikachu no te hizo nada! —comenzó a gritarle muy molesta Sakura, en vano.
Fue tanta la persistencia en el ataque del Spearow, que Pikachu cayó irremediablemente del árbol.
—¡Pikachu! —desesperada, Sakura corrió a agarrarlo para evitar que se estrellase contra el suelo, lográndolo sin mayores dificultades— ¿Estás bien? —pero el roedor eléctrico estaba más pendiente del enfadado Spearow— ¿Crees que lo mejor será huir? —el Pokémon le asintió, a lo que Sakura salió corriendo desesperadamente del lugar— ¡No te preocupes, no dejaré que te haga daño!
De pronto, el Spearow gruñó tan fuerte, que toda una parvada salió de muchos puntos.
—Creo que son sus amigos —Sakura los vio aún más espantada que antes, a lo que aceleró su carrera— ¡El último es comida de Spearow!
Sakura corría lo más rápido que le daban las piernas, pero los Spearow eran mucho más veloces. Pikachu se dio cuenta de esta situación, por lo que decidió bajar de los brazos de Sakura, y tomar la decisión de arrancar por su cuenta, dejando atrás a su entrenadora.
—¡Oye, no arranques, cobarde! —comenzó nuevamente a gruñir.
Pero al ver que a ella la ignoraban, yendo los Spearow a atacar directamente a Pikachu, el mal genio desapareció, pasando a la preocupación.
—¡Les dije que lo dejen! —ante el constante ataque de las aves, Sakura aceleró desesperadamente el paso, lanzándose a ahuyentar a los pájaros.
Sakura se sacó su chaqueta, tomó a un muy debilitado Pikachu, lo envolvió en su prenda de vestir, y arrancó con él en brazos, nuevamente.
No fue mucho lo que alcanzó a correr hasta llegar a un río, donde parecía terminar su desesperado camino.
—Te pido que resistas, Pikachu —le pidió Sakura muy desesperada—. ¡Qué suceda lo que tenga que suceder!
Sin ninguna duda, Sakura se lanzó al río, dejándose llevar por su fuerte corriente, logrando así, por fin, huir de los Spearow.
Mientras, río abajo, un joven de cabello castaño, quien vestía una camisa verde, pantalón café, y zapatillas negras, pescaba tranquilamente a la orilla del río. Parecía muy entusiasmado, tenía la esperanza de pescar algo, y es lo que pasaría.
—Creo que no fue buena idea pescar en este lugar, no pica nada —comentó decepcionado el joven—. Me quedaré un momento más, sino iré más al sur.
Pero de pronto, la caña comenzó a moverse muy fuerte.
—¡Por fin! —con mucho entusiasmo, el joven comenzó a tirar del sedal, listo para reclamar su premio a la paciencia, pero cuando terminó su lucha, la decepción fue grande— ¿Pesqué una niña? —y de un tirón muy fuerte, el joven "rescató" a la niña.
Se le acercó, notó que la joven aún respiraba, y cuando se percató del pequeño Pikachu, comenzó a preocuparse.
—¿Estás bien? —le preguntó muy preocupado.
—Si, estoy bien. Gracias por preguntar —respondió Sakura muy agradecida por la preocupación.
—¡Tú no, niñita! —le gritó más que molesto— Le preguntaba a Pikachu. ¡¿Qué le hiciste?!
—¡No fue mi culpa! —intentó excusarse, volviendo su atención al Pikachu— ¿Qué puedo hacer ahora?
—¡Llevarlo a un centro Pokémon! ¡¿Qué otra cosa más?! —ante el poco atino de Sakura, el joven había comenzado a perder la paciencia.
—¿Centro Pokémon?
—Si te apresuras, llegarás antes que termine el día —le indicó el joven, señalando río abajo.
Pero de pronto, la parvada de Spearow apareció río arriba, al tiempo que nubes de tormenta comenzaban a invadir el cielo. Claramente, aún no habían olvidado a la entrenadora y el Pokémon.
—¡Otra vez esos Spearow! —algo desesperada, Sakura comenzó a mirar para todos lados, hasta encontrar una bicicleta— ¡Vámonos, Pikachu, te llevaré a un centro Pokémon! —y sin pausas, la joven puso al Pokémon en la canastilla, y se subió para partir lo más rápido posible.
—¡Oye, esa es mi bicicleta! —comenzó a quejarse el joven, muy molesto.
—¡Algún día te la devolveré! —y partió al instante.
—¡¿Cómo que algún día?! ¡Regresa acá! —pero el joven escuchó los gruñidos de los Spearow, volteó tras él, y comenzó a preocuparse— ¿Qué fue lo que hizo esa niña?
La joven pedaleaba lo más rápido que le daban las piernas, pero los Spearow estaban a su acecho. Poco a poco se acercaban, hasta que ya los tenía encima.
—¡Largo de aquí! —la joven solo movía su mano derecha de un lado a otro para alejarlos, pero por causa de esto y la lluvia que recién había comenzado, perdió el control de la bicicleta en un desnivel, cayendo ambos al suelo pesadamente.
Los dos quedaron tirados en el suelo; Sakura miraba muy angustiada a un Pikachu que no podía siquiera moverse de lo lastimado que estaba.
—¡Por favor, Pikachu, dime que nada de esto está sucediendo! —le pidió la joven al borde del llanto, pero un "Pi" fue todo lo que salió del Pokémon eléctrico.
Sakura levantó la mirada, y vio que los Spearow nuevamente estaban sobre ellos.
—Sé que no te caigo bien, pero te suplico que solo por esta vez me hagas caso —Sakura sacó la pokébola de Pikachu, y la dejó a un lado de él—. Sé que odias estar dentro de tu pokébola, pero sabré que ahí estarás bien —Sakura se levantó, se abrió de brazos, y volteó a ver al Pikachu—. Ya verás que todo saldrá bien —declaró Sakura, al tiempo que comenzó a desafiar a los Spearow—. ¡¿Saben quién soy, Spearow?! ¡Soy Sakura Kinomoto, mi sueño es ser maestra Pokémon, y prometí atrapar a todos los Pokémon y ganar todas mis batallas, y les juro que esta no será una que perderemos! ¡Así que, si quieren enfrentarse a nosotros, tendrán que venir! ¡Jamás nos rendiremos, ni Pikachu ni yo, y así será siempre!
Muy sorprendido el Pikachu, por su propia voluntad, corrió hacia los Spearow, saltó sobre el hombro derecho de Sakura, y una poderosa descarga eléctrica, amplificada por los rayos que caían, acabaron con todos los Spearow.
Totalmente rendidos por su peligrosa primera batalla, Sakura y Pikachu terminaron rendidos en el suelo, sucios por el lodo, pero muy felices por el resultado.
—Eso estuvo bien para ser nuestra primera vez —le dijo Sakura a Pikachu a los ojos, quien le asintió con la misma felicidad.
De pronto, un ala arcoíris cayó del cielo, provocando que entrenadora y Pokémon se sentaran, la tomaran, y vieran al cielo, logrando divisar una enorme ave desconocida.
—¿Quién es ese Pokémon?
—Pokémon desconocido. No todos los Pokémon han sido descubiertos —le respondió la Pokédex—. Del mismo modo, uno mismo también descubre algo nuevo de sí mismo todos los días.
—¿Eh? —ante aquellas palabras extrañas, Sakura tomó la Pokédex, pero vio que estaba apagada—. ¿Qué clase de información es esa? —ambos se miraron muy confundidos, pero Sakura sonrió, y le dijo—. Espero nos convirtamos en los mejores amigos del mundo.
Les juro que jamás imaginé que mi aventura como entrenadora comenzaría de esta forma. Por un segundo temí por mi vida, y todo por confiarme… por confiarme, casi meto a Pikachu en problemas. Por suerte, está experiencia me sirvió para entender que él solo quería a alguien de confianza, y no a una chiquilla arrogante… ¡No digo que él no lo sea! Pero sé a la perfección que, con solo entendernos, llegaremos muy lejos. Me pregunto qué habrá sido ese extraño Pokémon, y si volveremos a verlo otra vez. ¿Habrá algún mensaje o presagio en su aparición? Mejor dejo aquellas preguntas para otro momento, ahora lo importante es atender a Pikachu, mi mejor amigo a partir de ahora.
El sol se ponía, y la joven ya divisaba su lugar de destino.
—Llegamos a Viridian —Sakura, muy agotada, abrazó a Pikachu con algo de fuerza, y comenzó a correr—. ¡Resiste un poco más, hasta que un médico pueda verte!
Corrí como jamás había corrido, mi miedo a que Pikachu tuviese algo grave por mi culpa, me atormentaba. Era mi turno de hacer algo, y no quería fallarle.
Después de mucho correr, y por fin dar con el centro Pokémon, entró a toda velocidad, gritando desesperada.
—¡Por favor, que alguien me ayude! —comenzó a gritar desesperada Sakura, corriendo hasta el mesón de recepción, donde una joven de cabello rosado parecía mirarla con extrañeza— ¡Se lo suplico, ayude a mi Pikachu!
—Se ve muy mal —la enfermera lo tomó en brazos— ¡Chansey, una camilla! —y del interior, el Pokémon salió de forma urgente con una camilla, donde la enfermera lo recostó, y lo enviaron dentro del recinto— ¡No puedo creer que hayas traído a tu Pokémon en tan mal estado! ¡¿Qué fue lo que sucedió?!
—¡Yo no…! —pero Sakura suspiró resignada, y corrigió su respuesta— Fue mi culpa. Es mi responsabilidad lo que le pasó.
—Luego hablaremos de eso. Iré a atender a tu Pikachu. Tú espérame en la recepción —e igual de apurada, partió al interior del recinto.
Entre que vio desaparecer a la enfermera, se sentara en un banco, y un joven entrara totalmente furioso al centro Pokémon, no pasó más de un minuto. Sakura no había alcanzado a procesar todo.
—¡Oye, niñita! —entró furioso el joven, con algo que parecía una bicicleta, o al menos lo intentaba— ¡Por fin te encuentro! ¡Mira lo que le hiciste a mi bicicleta!
—Yo… Pikachu… —pero la pena y rabia de Sakura no la hacía hilar palabras.
—Oye, ¿cómo está Pikachu? —ahora le preguntó más calmo.
—La enfermera me dijo que se veía muy mal, se lo llevaron adentro, y ahora yo no sé qué hacer.
—Tranquila —intentó calmarla el joven—. Ya verás que la enfermera Joy hará lo que sea para que esté bien —de un segundo a otro, el joven sonó mucho más amable y conciliador, haciendo que Sakura lo viera muy sorprendida—. Mi nombre es Shaoran Li, y soy entrenador de Pokémon de agua.
—Soy Sakura Kinomoto, y hoy empecé mi viaje para convertirme en maestra Pokémon.
—¿Maestra Pokémon? —el joven la vio muy curioso— Eso suena muy ambicioso, Sakura.
—Dime, ¿de dónde eres? —intentó preguntarle Sakura, mucho más tranquila.
—¡No me cambies el tema! —pero Shaoran la interrumpió de golpe— ¡Págame la bicicleta que destruiste!
—¡Ya te dije que te la devolvería! ¡Espera a que sea maestra Pokémon, gane dinero, y te daré una más bonita!
—Entonces tendré que esperar muchos años —le contestó de reojo, acercándose muy cerca del rostro de la joven—. No sé dónde vives, así que denunciarte por robo sería más sencillo —aquellas palabras aterraron a la joven.
—¡Oye, espera un momento! —intentó detenerlo— ¡No quiero ir a la cárcel!
—Tampoco pensaba hacerlo —le avisó, aliviando mucho a la joven—. Me tomaría menos tiempo volver a comprarme una, a esperar a que te encarcelen —Shaoran se alejó de Sakura, sin quitar la vista de la joven, y comenzó a caminar de un lado a otro—. No confío siquiera un poco en ti, así que te tendré los ojos encima.
—¡¿Acaso piensas seguirme?! —le increpó furiosa Sakura— ¡Lo siento mucho, pero con Pikachu viajamos solos! ¡No queremos a un tipo de desconocidas intenciones con nosotros!
—No te estoy preguntando —le recalcó muy fastidiado—. La de la deuda eres tú, no yo.
—¡Ya te prometí que te la devolvería, no sé qué más esperas de mí! —volvió a reclamarle.
—Lo mismo me pregunto de ti, Sakura —aquellas palabras dejaron muy extrañada a la entrenadora—. Del modo que sea, de lo único que estoy seguro, es que me vas a pagar mi bicicleta.
—¡¿Cuántas veces vas a repetir lo mismo, chiquillo insoportable?!
Y después de unos minutos de discusión, la enfermera Joy apareció.
—¿Sakura? —ante el llamado, Sakura se deshizo de Shaoran, y se le acercó.
—¡¿Cómo está Pikachu?! —le preguntó bastante desesperada.
—Está en perfectas condiciones, ahora está descansando. Para la mañana estará el alta.
—¡Qué bien! —Sakura se le acercó por inercia a Shaoran, y se puso a celebrar— ¡Qué bien, no le pasó nada grave!
—Te dije que la enfermera Joy sabría hacer su trabajo —le apoyó en la celebración el joven.
Pero cuando se dieron cuenta de la posición en la que estaban, se separaron, se miraron con desprecio, y desviaron sus miradas a lados contrarios, provocando una pequeña risilla en la enfermera.
—Descansen, niños. Yo me retiro a trabajar —y con una sonrisa cómplice, la enfermera Joy se fue.
—Tiene razón la enfermera, mañana iré al gimnasio de Viridian, tengo una medalla que ganar —y sin despedirse, Sakura partió a dormir.
—Desapareció la preocupación y humildad, y apareció la arrogancia y el desinterés —cuestionó muy molesto Shaoran—. Tampoco es mi problema, yo también me voy a dormir.
Y el siguiente día llegó, Sakura se había levantado muy temprano, y partió muy ansiosa a ver a su Pikachu.
—¡Enfermera! —muy ansiosa, Sakura se puso a gritar frente al mesón de recepción.
—Buenos días, Sakura —saludó la enfermera, demostrando mejor educación que la entrenadora—. De inmediato te traigo a Pikachu.
—¡Muchas gracias! —agradeció la joven, demostrándole a la enfermera que si tenía algo de educación.
Y después de unos minutos, la enfermera volvió con un Pikachu que comía muy feliz una manzana.
—¡Amigo! —Sakura se lanzó al Pokémon, y lo abrazó con mucha fuerza, causando la incomodidad del roedor eléctrico— ¡No sé cómo pagarle por lo que hizo por mi Pikachu!
—Los centro Pokémon están a disposición de los entrenadores, y son de uso gratuito —le recordó cierto joven, ya muy desagradable para la joven—. Eso debería saberlo cualquier entrenador novato.
—Ya lo sabía…
—¿Pensabas escapar antes de pagar mi bicicleta? —le preguntó Shaoran muy molesto—. ¿En verdad creíste que lo lograrías?
—¿Te crees el centro del universo? —le preguntó de reojo—. ¡Hoy comenzaré mi leyenda, y el gimnasio de Viridian es el primer paso!
Y cuando llegó al gimnasio…
—¡¿Cerrado?! —entre la rabia y la decepción, Sakura cayó de rodillas al suelo—. Esto no es justo…
—El líder de este gimnasio no ha venido desde hace meses.
—¡¿Y por qué no me lo dijiste antes?! — le gritó furiosa.
—Te lo dije todo el camino, pero tus gritos fueron más fuertes —le respondió decepcionado, haciendo que Pikachu le diera palmadas de apoyo a su entrenadora.
—¡Gracias por el apoyo, Pikachu! —le agradeció muy emocionada— ¡Si el líder no ha aparecido en tanto tiempo, quiere decir que debe ser un debilucho!
—El gimnasio de Pewter es el más cercano, ¿por qué no comienzas desde ahí? —le propuso Shaoran— Es un buen inicio para un principiante.
—Si no me queda otra opción —Sakura desvió su mirada a Shaoran, y se despidió con la mano— ¡Muchas gracias por tu compañía, pero a partir de ahora, seguiremos los dos solos! ¡Qué te vaya bien!
Y así, Sakura continuó su viaje.
En estos momentos, Sakura y Pikachu se encontraban internados en el bosque Viridian.
—¡¿Hasta cuándo me vas a seguir?! —parecía protestar Sakura desde hace mucho— ¡Y tú, traidor, vuelve acá!
—Primero, hasta que me pagues mi bicicleta; segundo, no te sigo, solo coincidimos el mismo camino; y tercero, Pikachu me considera su amigo, y está muy agradecido de ayudarlo.
—No puedo creerlo… —pero Sakura parecía más molesta a cada segundo.
—Te sugiero que te concentres —le sugirió Shaoran de forma muy estricta—. El bosque Viridian es un laberinto, podrías perderte por días, y si te pica un Pokémon tipo insecto, no creo que tu carrera dure mucho.
—¡Eso ya lo sé!
Parecía que a Sakura le fastidiaba cada palabra que le decía, parecía que estallaría en cualquier segundo, pero un pequeño ser verde la desconcentró de su rabieta, corriendo a por él.
—¡Miren lo que encontré! —Sakura corrió a ver, hasta encontrarse con una pequeña oruga, tomó su Pokédex, y se puso a leer la información— ¡Genial, un Caterpie! ¡Pikachu, por fin llegó nuestro gran momento! —al aviso, Pikachu bajó del hombro de Shaoran, y tomó una postura ofensiva.
—¿Qué planeas hacer?
—¡¿Qué no es obvio?! ¡Pikachu, impactrueno!
Pikachu atacó con todas sus fuerzas con su electricidad, pero el Caterpie se defendió con su disparo de seda, anulando el ataque.
—¡Pokébola, atrápalo! —Sakura lanzó su pokébola, asestando en el Pokémon, y después de moverse un poco, está se detuvo por completo— Lo hicimos… —Sakura caminó hacia la pokébola, la tomó, la miró aún sin creer lo que había sucedido, miró a Pikachu, quien subió a su hombro, y con más entusiasmo del que habían tenido, celebraron— ¡Tenemos a Caterpie! ¡Capturé a mi primer Pokémon!
—¿Tanto escándalo por un simple Caterpie? —comenzó a quejarse, hasta que se vio abrazado por Sakura, quien seguía muy feliz.
—¡Capturé a mi primer Pokémon! —seguía celebrando, empezando a dar vueltas con el joven, tomados de la mano, al tiempo que Pikachu tomaba la pokébola que Sakura soltó irresponsablemente— ¡Hoy es un gran día!
—¡Oye, suéltame! —agobiado por la situación, Shaoran se liberó de la celebración, cayendo pesadamente al suelo— ¡¿Quieres tener más cuidado?!
—Lo siento —se disculpó sin prestarle mucha atención, al tiempo que tomaba la pokébola y la lanzaba— ¡Caterpie, sal ahora! —y apenas salió, Sakura le extendió su mano—. A partir de ahora, serás parte de nuestro equipo, y nuestro amigo —y asintiendo con cierta confianza, Caterpie subió a su hombro derecho, al tiempo que Pikachu subía al hombro izquierdo.
—¿Y qué piensas hacer con ese Caterpie? —preguntó muy dudoso Shaoran.
—Se supone que los Pokémon evolucionan, y Caterpie no es la excepción —tomó su Pokédex, y comenzó a revisar—. Mira, puedes evolucionar en Metapod, y después en Butterfree. ¿Qué tal si lo intentamos? —ante tal proposición, Caterpie le asintió con más seguridad, mostrándole su total interés en la propuesta—. ¡Entonces tenemos muchas batallas que ganar! ¡A hacer historia, muchachos!
—¿En verdad crees que es tan fácil como lo dices? —le negó resignado Shaoran, manteniendo sus ojos cerrados—. Lograr una evolución requiere de mucho trabajo y dedicación, no puedes pensar que es solo ganar batallas, una tras otra —pero cuando abrió los ojos, se dio cuenta que estaba hablando solo— ¡Sakura, regresa aquí!
Nos recorrimos todo el bosque Viridian, peleamos contra cualquier Pokémon que se nos atravesara, y si les digo que fue fácil, les mentiría; siquiera dio para eso, y eso es porque nos hicimos, con Pikachu y Caterpie, muy fuertes, a tal extremo, que como lo tenía previsto, Caterpie evolucionó a Metapod. Y, hasta que llegamos a Pewter, donde supuestamente ganaría mi primera medalla, si es que el líder no huyó como un cobarde. ¿O sabrán que llego, y huyen despavoridos por mi increíble talento? Del modo que sea, de aquí no me voy sin esa medalla.
—Se te ve muy confiada, tonta —comenzó a increpar Shaoran—. Batalla contra entrenadores, cero. ¿Cuál es tu estrategia para vencer a Tomoyo?
—¿Tomoyo? —aquel nombre sí que llamó la atención de Sakura— Que nombre tan extraño. ¿Y esa quién es?
—Es la líder del gimnasio de Pewter. Es conocida por ser tan dura como la roca, y no por ser entrenadora de Pokémon tipo roca, exactamente.
—Así que tipo roca…
—Y tú no tienes nada contra ella, así que te aconsejo que tengas una muy buena estrategia.
—¡Si que la tengo! —celebró con entusiasmo, corriendo hacia el gimnasio— ¡Patearle el trasero y dejarla llorando!
—Esto no va a resultar —negó rendido el joven, partiendo a su siga.
Tengo que admitir que tuve algo de ansias cuando llegué a la puerta de acceso al gimnasio, y no era para menos. ¿Qué clase de estrategia usaría la líder? Solo puedo confiar en lo fuerte que nos hemos hecho.
—Es un pequeño paso para mí —comenzó a decir Sakura muy ansiosa, pero Pikachu le dio unas palmadas, cosa que recibió muy feliz la joven—. Pero para nosotros, el paso más grande de nuestra historia. ¡Vamos a darlo todo, Pikachu!
Sakura cruzó la puerta de acceso, y entró al edificio. El interior estaba muy oscuro, cosa que intimidó a la entrenadora, y olvido rápidamente con su arrogancia.
—¡Soy Sakura Kinomoto de Pallet Town, futura maestra Pokémon, y vengo a reclamar la medalla de este gimnasio! —comenzó a gritar de la forma más arribista posible— ¡Exijo una batalla de gimnasio!
—Me gusta tu entusiasmo —se escuchó de fondo una voz desafiante—. Debo admitir que tienes mucho valor para entrar de esa forma, pero tú arrogancia no permitirá que pases de este gimnasio.
De a poco, las luces comenzaron a encenderse, hasta que el campo de batalla quedó a la vista de Sakura, y una joven de edad similar apareció desde las gradas. De pantalón café, polera manga corta verde, y una chaqueta naranja, la joven de cabello oscuro, muy largo, bajó de un salto, y avanzó hasta quedar frente a la entrenadora.
—Será una batalla a dos Pokémon, sin límite de tiempo —le informó muy seria, para después caminar hasta su puesto—. Comencemos.
—No tengo problemas —le asintió con demasiada confianza.
—¡Hasta que por fin te encuentro! — se sintió gritar a Shaoran, muy molesto por la actitud de su "compañera".
—Shaoran —bastante sorprendida, Sakura volteó la mirada a la entrada, y vio al joven, quien aún se veía muy agitado— ¿Viniste a ver cómo gano?
—¡¿Acaso eres idiota?! —le gritó furioso— ¡¿En verdad pretendes ganar con Pikachu y Metapod?!
—Lo dices como si fuese algo tonto —comentó, como si fuese algo demasiado obvio, al menos para ella.
—Metapod no puede realizar ataques, y la electricidad de Pikachu no afectará a los Pokémon de Tomoyo. Deja que te preste uno de mis Pokémon de agua.
—¡Me niego! —le gritó furiosa—. Confío ciegamente en Pikachu y Metapod, y queremos demostrarle al mundo que los tres podremos contra cualquier clase de desafío, sin depender de nadie más.
—Sakura… —Shaoran estaba muy sorprendido con la madurez con la que hablaba.
—Si los tres no podemos pasar de este gimnasio por nuestros propios méritos, quiere decir que debemos hacernos más fuertes —empuñó su mano izquierda, y Pikachu lo imitó—. ¡Si queremos hacer historia, debe ser por nuestros propios méritos!
—Creo que tienes razón —suspiró resignado el joven—. Espero que tu estrategia funcione sin problemas.
—¡Me gusta tu convicción! —le gritó Tomoyo con entusiasmo— ¡Veamos si tienes la misma convicción en el campo de batalla!
—Comencemos.
Sakura y Tomoyo se pararon en sus respectivos puestos, se miraron a los ojos, y mientras Tomoyo lanzaba su primera pokébola, de la cual salió Geodude, Sakura miró con decisión a Pikachu.
—Creo saber cómo podemos ganar, solo confía en mí —le pidió la joven con seguridad, Pikachu le asintió, y saltó al campo de batalla.
—Tengo mucho interés en lo que harás, Sakura —comentó con mucho más entusiasmo Tomoyo.
—Creo que haré de juez, si no les molesta —y al recibir la aprobación de ambas chicas, Shaoran se puso a mitad del campo de batalla—. ¡Esta será una batalla a dos Pokémon! ¡Sakura ha decidido retar a la líder de gimnasio, Tomoyo, por la medalla roca! ¡Quien debilite los dos Pokémon de su rival, será el ganador! ¡Comiencen!
—¡Hora de silenciar a la arrogante, Geodude! ¡Tacleada!
—¡Pikachu, doble equipo! —ordenó rápidamente Sakura, sorprendiendo a la líder de gimnasio, más al ver que su primer movimiento falló— ¡Confunde a Geodude con tus espejismos!
—¡Increíble, hiciste lo que un novato jamás hace, guardar distancia ante la desventaja! —le felicitó Tomoyo— ¡Pero, ni creas que con eso ganarás! ¡Geodude, magnitud!
Geodude cambió completamente su forma de atacar, decidiendo por un fuerte golpeteo en el suelo, haciendo temblar con fuerza el suelo.
—¡Usa impactrueno en Geodude!
—Los ataques eléctricos son inútiles contra Geodude, ¿acaso olvidaste lo que te dijo tu amigo? —preguntó Tomoyo, mostrando un tono de completa seguridad.
—¡¿Y quién te dijo que lo usaría para atacar?! —pero la seguridad y prepotencia de Sakura desconcertó mucho a la líder de gimnasio.
Pikachu dio un salto para evitar por unos segundos el ataque telúrico, y comenzó a impactar su ataque eléctrico alrededor de Geodude, distrayendo su golpeteo en el suelo.
—¡Ahora, combinación metálica!
—¿Combinación metálica? —muy extrañada, Tomoyo cambió su estratagema— ¡Rizo defensa!
Geodude se cubrió con sus manos, con tal de crear una especie de escudo, y en cuanto Pikachu lo embistió con su ataque rápido, este retrocedió.
—¡Termínalo con cola de acero!
—¿Cola de acero? —muy sorprendida, Tomoyo no hizo más que ver cómo la misma fuerza del ataque rápido aumentaba el poder del ataque de acero, estrellando al Pokémon roca contra las murallas del gimnasio.
—¡Geodude no puede continuar, Pikachu es el ganador! —anunció Shaoran, al tiempo que pensaba con mucho entusiasmo—. Fue tanto lo que peleó contra los Pokémon salvajes del bosque, que Pikachu se hizo muy fuerte, al extremo de que aprendiera cola de acero en tan poco tiempo. Realmente tiene un talento innato, y no porque nació con él, sino porque pese a su propia arrogancia, no quiere que sus Pokémon sean débiles, y no los ve como herramientas, sino como compañeros de viaje con los que tiene que crecer. Pero, ¿qué pasaría si esa confianza se desmorona por una derrota?
—Geodude, regresa —Tomoyo volvió a Geodude a su pokébola, le agradeció con mucho entusiasmo—. Hiciste un excelente trabajo —y miró a Sakura—. Tienes mucho talento para ser una novata, y te felicito, pero lamento decirte que, con solo talento, no se llega hasta la cima —lanzó su segunda pokébola, y de ella salió una enorme serpiente de piedra—. Lo siento, pero no tendrás la misma suerte con Onix.
—¡Es gigante! —gritó muy sorprendida Sakura, sorpresa que imitó Pikachu— ¡Pero no nos intimidará! ¡¿Cierto, Pikachu?! —Pikachu le asintió con la misma arrogancia, y se preparó para atacar— ¡Doble equipo!
—Onix, excava.
Apenas Pikachu comenzó a usar su doble equipo, Onix cavó un agujero, dejando desconcertado al Pokémon, quien paró sus movimientos.
—Primera lección para una batalla oficial. Nunca uses dos veces el mismo truco —comenzó a decir Tomoyo, al tiempo que Onix salió desde la tierra, atrapando a Pikachu con su cuerpo—. ¡Atadura!
—¡Pikachu! —Sakura por fin se encontraba desesperada, no sabía qué hacer— ¡Usa impactrueno! —pero el ataque eléctrico no hizo nada— ¡Ya comprendí, detén la batalla! —le suplicó Sakura— ¡No sigas lastimando a mi amigo!
—¿Amigo? —Tomoyo se sorprendió mucho ante tal calificativo, por lo que cumplió su petición— ¡Onix, déjalo! —cuando detuvo su ataque, dejó caer al roedor eléctrico, cayendo pesadamente al suelo.
—¡Pikachu! — desesperada, Sakura corrió a verlo y atenderlo— ¡Perdóname por lo que te hice! ¡Lo siento mucho!
—¡Pikachu ya no puede continuar, Onix es el ganador!
—Tienes algo que no tiene todos los entrenadores —comenzó a decir Tomoyo con orgullo—. Jamás pondrías a tus Pokémon por encima de una victoria. Tienes un orgullo enorme, y si quieres seguir adelante, jamás debes mostrar debilidad.
—Quiero ser la mejor, pero mis amigos son mucho más importantes —comentó Sakura—. ¿De qué sirve ser fuerte, si no tienes a nadie con quién compartirlo? —tras aquellas palabras, Pikachu se dejó abrazar, y lamió la cara de su entrenadora— ¡Prometo que nos haremos más fuertes, para que esto no vuelva a pasar!
—Aún te queda mucho que demostrar —intervino Tomoyo—. Esta batalla aún no ha terminado.
—Es verdad —Sakura se retiró con Pikachu en brazos, y sin soltarlo en ningún segundo, envió a su segundo Pokémon— ¡Metapod, es tu turno!
—¿Estás segura de lo que haces, Sakura? —le preguntó Shaoran, más preocupado de la joven y el Pokémon, qué de cualquier otra cosa, a lo que Sakura vio a Metapod, y ambos asintieron— Estás contagiando tu orgullo a tus Pokémon —negó resignado— ¡Será Onix contra Metapod! ¡Comiencen!
—¡Metapod, fortaleza!
—Lo lamento, y más por alguien tan admirable, pero así funcionan las cosas. ¡Onix, tumba de rocas!
Al tiempo que Metapod comenzaba a endurecerse, varias piedras grandes comenzaban a caer sobre el Pokémon, quien resistía cómo podía.
—¡No puedes seguir simplemente defendiéndote! —comenzó a gritarle muy molesta Tomoyo— ¡La única forma que tienes para que tus amigos no sufran más, es romper el cascarón, liberarte, y demostrar que ese orgullo no es simplemente un defecto! ¡Sabes de lo que eres capaz, así que demuéstrame tu verdadero valor!
—¿Eh? —por alguna razón, Sakura comenzó a sentirse muy extraña por aquellas palabras, como si recordara algo de su pasado— ¿Romper el cascarón? —vio a Metapod, y volvió a concentrarse en la batalla— ¡Usa hilo de seda en Onix, fastidiemos sus movimientos!
Sin muchas dificultades, Metapod comenzó a hacer llover su seda por todo el campo de batalla, y después directamente a Onix, deteniendo en gran medida sus movimientos.
—¡Fortaleza!
—Vuelve a excavar.
Onix volvió a cavar un agujero en el suelo, y mientras Metapod continuaba endureciéndose, Sakura miraba expectante el siguiente movimiento.
—Fue un honor conocer a tan inspiradora novata —le agradeció muy feliz Tomoyo—. ¡Atadura!
—¡Metapod! —nuevamente, totalmente desesperada, Sakura vio como Onix embestía, y también apretaba al Pokémon capullo— Terminará igual que Pikachu… —Sakura estaba lista para volver a tirar la toalla, pero Metapod parecía no rendirse, aún—. ¡Es suficiente, lo intentaremos de nuevo la próxima vez!
—Esta batalla ha terminado —concluyó Tomoyo muy seria, cerrando sus ojos—. Onix, azótalo contra el suelo.
—¡De acuerdo! —le asintió a Metapod, al verlo no rendirse— ¡Si tú confías en mí, yo también lo haré, amigo del alma! —gritó Sakura, intentando mantener su fe con lo que sea.
Inesperadamente, y para la gran sorpresa de los entrenadores y Pokémon, Metapod comenzó a brillar con fuerza, al tiempo que aquel capullo comenzó a romperse, divisándose una criatura con alas; y cuando dejó de brillar, una mariposa emprendió vuelo sobre el campo de batalla.
—Metapod evolucionó a Butterfree… —Shaoran estaba muy sorprendido por la repentina evolución del Pokémon.
—Butterfree… —Sakura estaba igual de sorprendida, y a la vez estaba muy emocionada—. Evolucionaste… ¿Por mí? —ante aquella pregunta, Butterfree comenzó a revolotear alrededor de ella, con mucha felicidad.
—Esto sí que representa un gran cambio en la batalla —comentó Tomoyo entre la decepción y la emoción—. Lamento haber proclamado mi victoria antes de tiempo, un líder de gimnasio jamás debería hacer algo así.
—La verdad es que yo también veía perdida la batalla —comentó muy nerviosa Sakura—. ¿Pero no es contra las reglas que un Pokémon evolucione durante una batalla oficial?
—Las reglas no pueden interferir en la naturaleza de los Pokémon, por ejemplo, la evolución —comenzó a explicarle Shaoran con entusiasmo—. Muy al contrario, es un fenómeno muy extraño durante una batalla.
—Ya veo. Entonces, ¿terminamos la batalla? —le pidió Sakura con más entusiasmo que antes.
—Por supuesto —aceptó Tomoyo, con el mismo entusiasmo.
—Entonces… —y con mucha seguridad, y su Pokédex a mano, continuó la batalla— Con esto será suficiente. ¡Butterfree, tornado! —y ante la orden, la mariposa volvió a la batalla, comenzando a levantar una fuerte corriente de aire.
—Sabes que los ataques voladores no son efectivos contra el tipo roca —comenzó a regañarle Shaoran.
—El tipo no lo es todo, mocoso —le respondió con prepotencia.
—Es la seguridad que esperaba —comentó Tomoyo— ¡De nuevo, tumba rocas!
—¡Lleva la tierra levantada a la vista de Onix!
—¿Que? —tanto Shaoran como Tomoyo estaban muy sorprendidos de tan improvisada estrategia, lo suficientemente efectiva como para que Onix fallara.
—¡Tacleada! —ante la sorpresa, Tomoyo optó por la ofensiva total.
—¡Paralizador! —y Butterfree, sin ninguna dificultad, logró esquivar el errado ataque, se elevó al techo del gimnasio, y comenzó a soltar un polvillo amarillo, el cual comenzó a afectar a Onix, dejándolo inmovilizado— ¡El golpe final! ¡Eleva lo que más puedas en el aire a Onix con confusión!
—¡Rápido Onix, excava! —pero el paralizador no permitió que lograra moverse, dejándolo una presa fácil para Butterfree, quien lo elevó por los aires.
—¡Suéltalo! —y cuando la confusión terminó, Onix cayó pesadamente al suelo, dejándolo muy débil, pero no fuera de combate— ¡Con todo lo que tengas, amigo!
Butterfree comenzó a usar su confusión de forma tan persistente ante un débil Onix, que cuando finalizó su ataque psíquico, Onix cayó rendido al suelo.
—¡Onix ya no puede continuar, Butterfree es el ganador! ¡La chiquilla es la ganadora de la batalla! —anunció muy sorprendido Shaoran.
—¡Oye, te escuché! —le gritó furiosa, para después caer en la realidad— ¿En verdad ganamos? —Sakura se quedó mirando a Pikachu, lo que provocó que bajara de sus brazos, y Butterfree se acercara— ¡Díganme qué es cierto, chicos! ¡¿De verdad ganamos?!
—Y con mucha justicia —le asintió Tomoyo—. Desde hace mucho que no disfrutaba tanto de una batalla, y tú me has dado la inspiración para seguir mejorando. Es toda tuya, la medalla roca.
—En verdad lo hicimos, chicos —al tiempo que Sakura tomaba la medalla, Pikachu subió a su hombro izquierdo, y Butterfree se posó sobre su cabeza—. Nuestro primer paso en nuestra historia —y despertando de su sueño, la mano en la cual tenía la medalla, la estiró arriba, y después adelante, como si fuese una pose de victoria— ¡La medalla roca es toda nuestra!
—¿Y qué piensas hacer ahora? —ante la pregunta de Tomoyo, Sakura se le quedó mirando muy intrigada—. El gimnasio más cercano está en Cerulean.
—Creo que iremos al centro Pokémon a descansar, un poco de turismo en la ciudad no nos vendría mal, y mañana a primera hora partiremos a Cerulean.
—¡Las cuatro de la tarde no es primera hora! —le gritó en burla Shaoran.
—¡¿Quieres dejar de fastidiarme, y volver a tu casa?! —nuevamente le gritó furiosa.
—Entonces te deseo mucha suerte —le deseó Tomoyo, levantando su mano en saludo.
—Muchas gracias, Tomoyo —le agradeció Sakura, recibiendo el saludo con un apretón de manos.
Y de esa forma; una forma muy desesperante y angustiante, ganamos nuestra primera medalla. Como me decía el mocoso que me sigue hasta no sé cuándo, tenía todo en mi contra, pero logré demostrarle que el tipo no interesa, sino el talento y la seguridad de ganar, y de esas dos cosas nos sobran a montones.
Nos quedamos a descansar en el centro Pokémon, y después de una muy rápida recuperación, decidimos dar una vuelta por la ciudad. Debo admitir que nos dedicamos más a comer que comprar recuerdos, ¿pero que puede ser más importante que la comida? Pasamos al museo de arqueología, donde vimos muchos fósiles de Pokémon extintos, y un mapa del monte Moon. Volvimos al centro Pokémon nuevamente, y ahí estaba el mocoso, esperándome. ¿En verdad piensa seguirme hasta el fin del mundo? Como sea, mañana será otro día; estoy muy cansada, y Pikachu y Butterfree también merecen un buen descanso.
Y al día siguiente…
—¡Hoy es un nuevo día para hacer historia, chicos! —gritó Sakura con mucha arrogancia, y muchas energías, recibiendo una respuesta positiva de sus Pokémon.
—Veo que te levantaste con muchas energías —le felicitó Shaoran, muy avergonzado y fastidiado— ¡¿Pero podrías dejar de hacer el ridículo frente al centro Pokémon?!
—¡Ay, Shaoran! —le negó rendida Sakura— Eres un mocoso sin ambiciones en la vida —prefirió ignorarlo, y retomar su camino—. Paso dos para hacer historia, derrotar al líder del gimnasio de Cerulean.
—Demasiada energía —negó resignado, para retomar su camino.
—¡Por favor, deténganse! —gritó desesperada una voz femenina.
Sakura y Shaoran voltearon a ver, y vieron a una muy agitada Tomoyo, la cual parecía haber corrido un maratón.
—¡Creí que no los alcanzaría! —soltó la joven, totalmente agitada, apoyando sus manos en sus rodillas.
—¿Sucede algo, Tomoyo? —le preguntó muy preocupada Sakura.
—¡¿Puedo viajar contigo?! —aquella sorpresiva pregunta sorprendió al grupo, valga la redundancia.
—¿Qué quieres viajar con nosotros? —Sakura no entendía a qué se refería.
—La verdad, es que desde hace mucho que quería emprender un viaje, pero hasta hoy, no había encontrado la motivación —comenzó a decirle con mucho entusiasmo—. Tu entusiasmo y fuerza son increíbles, y tu visión de cumplir tus sueños, era lo que buscaba para cumplir mis sueños de ser criadora.
—Ya veo —le asintió, sin saber realmente de lo que hablaba, pero haciéndose una idea clara—. Eres bienvenida, Tomoyo. Verás que haremos todo lo posible para que tus sueños también se hagan realidad.
—¿En verdad crees que Sakura sea una fuente de inspiración correcta? —le preguntó Shaoran en voz baja—. Ten cuidado, a veces no es capaz de cuadrar sus ideas con su avaricia, y se transforma en una mocosa malcriada.
—¡Te escuché, Shaoran Li! —y completamente furiosa, Sakura comenzó a perseguir a Shaoran para matarlo.
Y así, con mis compañeros de viaje, seguiré adelante, hasta demostrarle a todos que nadie puede ganarme.
Esta historia continuará...
