Capítulo Dos
"Condición"
Parada frente al espejo con lágrimas en los ojos, se encuentra Athena viendo su imagen, lleva puesto un vestido de color marfil; que se ajusta perfectamente a las curvas de su cuerpo, con un encaje en el pecho y espalda. Su cabello está suelto y en hondas con una corona de flores blancas. La boda, al fin se casara con el hombre que ama, era perfecto aunque no sucedió de la mejor manera era su oportunidad de conquistar su corazón y pronto será su esposa eso era lo que importaba. Su destino era estar a su lado. Aunque le hubiera gustado que su madre estuvieran viva para acompañarla en este día tan especial, su padre entregándola en el altar pero este nunca estaba en los momentos felices, siempre en su trabajo, con sus empresa, como si no tuviera hija, tal vez la culpa por la muerte de su madre, pero el lugar de padres lo ocuparán los padres de Kyo quienes se convertirán en su nueva familia cuando ya este casada con Kyo. Siempre fueron muy amables y la trataron muy bien las veces que visitaba a su amigo.
Aunque Kyo no estaba muy seguro de esta decisión el lo acepto y quedaros en dejar que las cosas fluyan por si sola, aun el no sabe que ella lo amaba en secreto. Nada ha sido fácil y nunca más lo será, si, es una decisión que cambiaba el destino de ambos, nunca se sabe el día que tengan que luchar por defender sus vidas. Protección y unión es lo que identifica a esta familia que siempre se ha mantenido fuerte.
— Estás hermosa, se que tus papás estarían felices de ver la gran persona que eres - le dice Shizuka entre lágrimas, la abrazo con fuerza y dejo un beso en su mejilla. Era lo más hermoso que había escuchado. — En verdad agradezco lo que haces por mi familia, se que Kyo te respetará y te hará feliz.
— Pero.. el no me ama.
— El amor llega con el tiempo preciosa. Yo no ame a Saisyu cuando me case y termine adorandolo ya no puedo estar sin él. - confesó ella.
Athena estaba a punto de entrar al auto junto con la madre de Kyo para ir a la iglesia cuando de pronto un auto blindado llego de repente y la tomaron de ambos brazos mientras que el tercer hombre puso un pañuelo en su boca, el sedante hizo su efecto. Lo único que escucho fue el grito de Shizuka antes de quedar inconsciente.
En la iglesia
En cambio Kyo estaba nervioso, ansioso, estresado y de mal humor pensaba que el la estaba obligando a casarse con el pero no tenía opción, ella era la única que podía salvar a la familia del nuevo heredero que reclama su título.
— ¡Athena fue secuestrada!- Aviso Hinako entrando de inmediato y todos comenzaron a murmurar, Kyo se acerco rápidamente a la rubia mientras la señora Shizuka se hacía presente se veía muy afligida.
— Hombres de Iori Yagami se llevaron a Athena- confesó ella tomándose del pecho.
En la mansión Yagami
Cuando Athena despertó estaba recostada sobre un diván, sintió una pequeña molestia en su cabeza y luego recordó lo sucedido, se levantó de inmediato y fue hacia la puerta cuando una voz la detuvo.
— Al fin despiertas.- dijo su padre algo inquieto.
— ¿Papa? - lo miró con asombro hace años que no lo veía. — No puedo creer que volvería a verte
— Sé que he desaparecido mucho tiempo. Los negocios me tenían muy ocupado y mis viajes cada dos semanas yo..
— Papá, estás aquí ahora es lo que importa ¿Por qué estas nervioso?
— Athena estamos en quiebra. Son muchos millones que necesitamos...
— ¿Qué dices? Nuestra fortuna en quiebra.
— Tranquila Princesa encontré un inversionista. Estaremos bien.
Ella parpadeó varias veces, recordando su boda.
— Papá, no tengo tiempo para esto debo ir con Kyo. - dijo volviendo hacia la puerta.
— Hija, no puedes casarte con Kyo. - otra vez el la detuvo, ella voltio a verlo confundida.
— ¿A qué te refieres? ¿Qué esta pasando?
— El inversionista me pidió una condición e hice el contrato con el.
— Es natural, son muchos millones
— La condición es.. que te cases con el.
Athena frunce el seño y sonrió divertida.
— Es broma ¿Verdad?
— No lo es. Y acepte.
Esto no era verdad, esto no podía ser verdad. Sus manos temblaban y su respiración empezaba a fallar. Todo empezaba a darle vueltas después de escuchar lo que acaba de decir su padre.
— Ni siquiera pediste mi opinión al respecto. Estoy a punto de casarme con Kyo Kusanagi
—Hija no hay otra opción, llevo seis meses buscando inversionistas, en unos meses no quedará nada. Esa información de ser esposa de Kusanagi me hubiera echo util antes pero ya es tarde.-le explicó su padre con desespero — No deseo ver como rematan nuestra casa y la herencia que dejo tu madre se vayan al diablo.
— ¿Y si no me caso?
— Simple mi pequeña niña perderemos la compañía legado de la familia Asamiya y la fundación brilla conmigo que abrió tu madre cerrará definitivamente. Eso pasará si no te casas con el.
Ella no podía creer lo que estaba escuchando. Un remolino de sentimientos.
— ¿Quién es ese hombre?
— Su Clan es uno de los más poderosos en todo Japón, me propuso ese trato y no me pude negar. - la psíquica lo miró con tristeza.
— ¿De quien se trata?
— Iori Yagami.
— ¿Iori Yagami? - Preguntó sorprendida, mientras su garganta intenta no cerrarse.
— Participa también en los torneos Kof.
— Sé quien es papá. Pero no lo entiendo.. ¿Por qué el te propuso eso?
— No lo se cariño, pero esa fue su condición
Athena suspiro entendiendo todo, claro lo hace para fastidiar a su rival ¿Tanto lo odia para hacer ese disparate?
— Llévame con el, arreglare las cosas
Mientras tanto un hombre pelirrojo veía por la televisión a la mujer con la que sería su esposa, ella se encontraba en unos de sus recientes conciertos, con ropa extravagante bailaba al compás de sus bailarines a su lado mientras cantaba en el escenario, no lo hacía nada mal a pesar que cantaba música pop y sus fans gritaban su nombre a lo alto. Suspiro, desde que se entero que Kyo Kusanagi iba a casarse con su mejor amiga porque su liderazgo estaba en riesgo al aparecer un nuevo heredero pensó en arruinar sus planes, si odiaba a Kyo con todo su ser después de todas las humillaciones que le hizo pasar en los torneos, el muy orgulloso y arrogante pensó que todo estaría bien y que toda su solución estaba en ella. Pero no siempre se gana Kyo, que equivocado que estaba.
Athena seria su esposa a como de lugar, ella también lo había humillado, ella lo sabía muy bien y cuando el señor Yosuke Asamiya buscaba inversionista tubo la idea de aprovechar la situación y ayudar al hombre en su situación y pedir una condición a cambio.
De gira por Europa y muy emocionada por esa gran oportunidad en su vida pero hace unos días que no sabia nada su representante y estaba preocupada de que le haya pasado algo y su instinto no le fallo apenas lo vio cuando abrió la puerta se impresionó.
— ¡Oh por dios!
— No te preocupes estoy bien. - le dijo su representante dejando que pase a su departamento.
El tenía un ojo cerrado a caja de un golpe en su ojo hinchado como también su boca, sus labios abiertos por una herida, apenas pudo sentarse en el sofá caminando despacio, aún le dolía su pie.
—¿Qué te pasó? ¿Quién...?
— Fue la mafia italiana, ellos me pidieron algo que tan asqueroso, desgraciados... - contesto recordando lo sucedido con bronca. Athena se sentó a su lado mirándolo con atención apretó sus manos. —Esos malditos hasta amenazaron con matar a mi hija..
— La mafia, ¿Porqué?
— Saben que te represento... - dudo en decir el. —Quieres que bailes en una reunión en un bar por él cumpleaños de un socio de la mafia , quiere sorprenderlo.
—¡Que!
— ¡Me negué! Y me golpearon, dijeron que si no aceptaba iban a matar a mi hija. - dijo algo inquieto tomándose de la cabeza.
— Pero... - Athena no quería que el sufriera más entonces solo bajo su cabeza. — Lo haré, diles que iré a esa reunión pero aclárales que solo bailare nada más.
El la miro con sorpresa sintiéndose culpable. Se niega.
— No la haré, no puedo permitir que te humilles así..
—No tienes opción, ellos pueden hacerle daño a tu hija además yo me se defender bien si algo pasa no te preocupes. - siguió hablando Athena y las lágrimas del representante se hace presente tomándola de las manos.
— Gracias...
Athena suspiro después de recordar ese episodio mientras tomaba el valor de entrar al despacho de Iori, al hacerlo lo vio sentado detrás de su gran escritorio, el también recordó esa noche en Italia.
Entró por las puertas del ostentoso bar nocturno, mujeres bailando en un escenario, hombres bebiendo y apostando, hasta lo que no tenían. El frío hombre entró a pasó intimidante, su gran belleza fue blanco para las presas que buscaban placer por una noche, pero eso a él, no le interesaba, sólo entró en ese lugar porque uno de sus socios le debía dinero y este le dijo que tenía una sorpresa de cumpleaños. Subió las escaleras junto a dos de sus hombres, rumbo a la sala Vip, una sexy camarera con poca ropa les sirvió dos tragos y los acomodo en el mejor reservado, el pelirrojo sacó un cigarro del bolsillo de su chaqueta, se lo llevó a los labios y cuando estaba a punto de encenderlo, la voz del socio se hizo que prestará toda su atención en él.
—Sea bienvenido Yagami, he escuchado que es su cumpleaños y le traje una sorpresa. - le dijo el hombre obeso de aspecto asqueroso abusador y dueño de aquel bar
— No necesito ningún obsequio suyo, solo quiero ver los billetes que debes hace tiempo que debiste haberme pagado. - le dijo fríamente mirándolo.
— Mi obsequio lo dejara alucinado señor, hasta podría perdonar cualquier deuda... solo observé - de inmediato hizo una señal y las luces se apagaron.
Iori vio sólo una luz roja muy tenue alumbraba el pequeño escenario, una despampanante mujer salió, vestida con un traje de lentejuelas amoldado a su hermosa figura, su larga cabellera purpura como la noche sobrepasaba su redondo trasero, de espaldas a ellos la música empezó a sonar y aquella bella mujer, sus caderas empezó a mover, suelta, con delicadeza y muy sensual se movía de arriba hacia abajo, el dueño del bar se mordió los labios al ver a la joven bailarina. Iori la miraba con asombro, era la bailarina más hermosa que había visto, además japonesa lo volvía loco. Su cuerpo, su belleza..
Aunque su rostro hermoso estaba cubierto con una máscara y solo se podían apreciar sus carnosos labios, pintados de rosados, la bailarina de curvas preciosas, que movía su cuerpo muy sensualmente, no por gusto, si no porque esa fue el trato con el dueño del bar que amenazaron y golpearon a su representante. Su trato terminó y salió de la habitación.
— Pero que hermosa.. - exclamo uno de sus hombres a lo que Iori lo miró de reojo y salió tras ella. El dueño del bar sonrió complacido Yagami terminara perdonando su deuda por traer a una hermosa chica. Todo el mundo sabía la fama de mujeriego que era el pelirrojo .
— ¡Espera! - Una ronca y potente voz hizo que Athena levantará la cabeza, quedó pérdida unos segundos, contemplando al hombre: si era Iori Yagami, el pelirrojo atractivo de ojos azules muy profundos y fríos como el hielo, se clavaron en ella.
Aun llevaba su antifaz, El deseo del hombre aumento.
— Quién eres..
Ella se sacó su antifas dejando que el comprobara su identidad. Era Athena Asamiya, pero ¿Qué hacía en ese lugar? La heredera de una de las familias más respetadas en Japón había bailando para el en un bar.
— Usted es el causante de que este aquí. No se equivoque conmigo Yagami yo no me vendo y el trato ya estaba hecho- Inquirió la chica, de ojos lilas, Iori levantó un poco la comisura de sus labios, se quedó viendo fijamente los de Athena quien trato de irse pero este la tomo del brazo.
— No finjas desinterés, te gustó ¿No es así?
Athena rio divertida.
— Es usted arrogante y presumido. Pero no me gusta en lo absoluto.
Iori apretó sus labios con molestia ninguna mujer lo había rechazado antes.
— ¿Qué pasa? ¿No está cansada de correr tras Kyo? Si sigue así se quedará sola Asamiya
— Prefiero la soledad que estar con un mafioso como usted señor Yagami
— No sabes lo que dices, no me conoce, además pagaron por sus servicios ¿No es así?. - dijo apretando su cuerpo contra la de ella.
Athena frunció el ceño, y su cara se tornó furiosa, se acercó hasta llegar sus labios rosados los pego contra los suyos pero ella lo empujó con fuerza dándole un fuerte golpe en la cara, este gruñó, ese golpe no dolió pero si lo había afectado emocionalmente, su ego. Sus ojos lilas lo miraban con desprecio. Era la mejor amiga de su rival y eso le gustó aun más.
— No te pases de listo, si quieres sexo ve a buscarlo en otra parte pero no vuelvas a tocarme. - le advierte ella comenzando a correr.
Iori de inmediato tomo su celular y le indico dijo a sus hombres que cerrarán el lugar para que ella no escapara pero buscaron por todo el lugar, nunca la encontraron. Era como si se hubiera esfumado.
Athena cerró la puerta caminando hacia el pelirrojo quien se levantó de si asiento para verla, vestida de blanco, lucía hermosa, como salida de un cuento de hadas. En cambio el frío hombre e intimidante, su gran belleza era blanco para cualquier mujer ¿Por qué tenía que buscar esposa de esa forma?
— Señorita Asamiya -la voz de Iori la saca de sus pensamientos. Le indico que se sentara
— Hola. - Ella obedeció, luego fue silencio incomodo.
— Firma este papel y ya eres mi esposa, en cuanto te instales en la mansión hablamos de las condiciones - Dejó el papel con un lapicero en sus manos.
— En realidad debe haber otra forma en que hagamos negocios sin la necesidad de casarnos. - le respondió ella a lo que él frunció el ceño
—El trato ya esta hecho señorita Asamiya. Si no te interesa su padre debe devolverme los millones que transferí a su padre para que su empresa no se vaya a la ruina.- hablo sin mucha importancia al asunto a lo que ella se quedó callada sin saber que responder, era obvio que su padre ya había invertido ese dinero y era mucho dinero del que estaban hablando.
— Le devolveremos todo solo necesito tiempo...
— No.
— ¿Por qué quieres casarte conmigo? Eres bien parecido y no creo que tengas que tengas problemas de encontrar a esa mujer indicada. - contesto algo incómoda pero necesitaba una respuesta. El pareció pensarlo pero sonrió de lado por un momento.
— Debo casarme en menos de un año sino mi familia me reemplazarán con un nuevo heredero como líder del Clan. Como puedes ver no cuento con el tiempo para encontrar a la "Indicada" -Respondió el alzando una ceja, parecía estar divertido viendo como a ella comenzaba a enojarse al reírse de la situación
— ¿Tanto odia a Kyo? - preguntó ella más bien lo afirmo. — Sabe que el legado de su familia está en juego.
— No me interesa. El puede buscar otra esposa, tu ya no estas disponible. - le aseguro el a lo que ella insistió pensando que podría hacerlo cambiar.
— Yo puedo hablar con Kyo y devolverle todo su dinero por favor no me haga esto. Le suplico no lo haga.
— Dije que no -Su voz es ronca y puede hacer que la gente se sienta amenazada, pero aun así, Athena no bajo su mirada, no había forma de convencerlo. No tenía opción. — Si quieres irte, vete y olvida todo tu legado, mañana todo el mundo sabrán que los Asamiya están arruinados. -Dijo con nada de sutileza en sus palabras
—Entiendo. - Suspiro viendo el documento en sus manos, su firma ya se encuentra en el papel. Lo dejo sobre la mesa y se agachó para plasmar su nombre allí, adiós libertad, debía dejar que su fortuna se vaya al diablo y dejar a su padre con la vergüenza social pero no tenia tan mal corazón de dejarlo en la runa, había perdido a su madre, no quería ser la culpable de otra desgracia, al final terminó casada pero con el hombre menos esperado, maldito Iori Yagami.
Kyo caminaba por la sala de la mansión de un lado a otro, no podía creer lo que él mensajero le acaba de decir de parte de Athena, ¿Qué no estaba secuestrada? Y que se había casado con Iori que espere su encuentro. No entendía nada solo quería verla para que le explique lo sucedido.
Continuara...
