Capitulo tres
"Asahi"
Pasaron unos días y Athena ya se encontraba viviendo en la mansión Yagami, se despertó mirando hacia el techo, era algo incomodo al principio el lugar era enorme, parecía un castillo, además de lo antiguo que estaba, la familia Yagami era multimillonaria, aunque el Yagami tenía negocios turbios detrás de la fachada de empresario. Lo que había dado Iori en la inversión no era nada comparado.
Su habitación era grande y lujoso, con una cama King size de madera, mientras que el color de las sábanas eran de color menta. Al lado de la cama había un pequeño buró de perlas blancas, mientras que también había un tocador de madera con una pequeña silla enfrente. El tapiz de las paredes era de color rosado claro, mientras que las ventanas estaban adornadas con grandes cortinas rosadas y un candelabro de diamantes en el lugar era precioso así que sale de ella una sonrisa, cuando entro al baño, se da cuenta que esté era más grande que su antigua habitación. La bañera era en forma concha y estaba en medio del lugar.
Tenia una habitación para ella sola y las comodidades de las que estaba acostumbrada pero esto era demasiado, se levantó y se puso un vestido celeste bajando hacia el salón.
— Señora aquí esta su desayuno, el señor Yagami la acompañará en un momento. - informó la mujer con una sonrisa.
—Gracias.. ¿Cómo te llamas? - Inquirío, la mujer dio una mirada rápida y se giró
— Kumiko. - contesta y coloca frente a ella una taza de café con leche y tostadas. Athena se dispone a desayunar cuando Iori aparece y se sienta a su lado.
— No pudiste haberme esperado. - comentó el a lo que Athena lo miró confusa asintiendo— No eres muy habladora Asamiya.
— Tampoco creí que tu lo fueras Yagami. -Enarco una ceja viéndolo seriamente, su sonrisa de lado es de burla. En sus ojos azules puede ver como se debate entre decirle algo más o no. — A decir verdad nunca hemos tenido una conversación en el pasado solo perseguías a Kyo para asesinarlo - Soltó con sarcasmo, la sonrisa de Iori desaparece por completo. Sonrío triunfante y se centra de nuevo en la comida.
—Es cierto y tu ¿Por qué lo perseguías?
Athena se atragantó con una tostada cuando preguntó eso.
— ¿A qué te refieres? Kyo y yo solo somos amigos. - contesto algo incómoda.
— Claro, eran amigos. Porque ya no puedes ser amiga de un Kusanagi- respondió terminando su café y levantarse de su asiento e irse. Al parecer hablar de Kyo lo molestaba.
Athena bajo su mirada, no podía soportar la idea de pasar su vida con Iori, era una persona imposible si tan solo tuviera a alguien que lo enamorara tal vez le diera el divorcio pero por desgracia al pelirrojo no se le conocía ninguna novia. Se quedo largo rato pensando en el encuentro que tuvieron. No éran compatibles en nada, y la conversación había sido absolutamente monótona.
Había escuchado que en la mansión había una sala de entrenamiento, la curiosidad por saber como era la llevo a ir y conocer el lugar además que le fascinaban esas cosas de lucha y pelea. Cuando abrió las puertas y se podía observar un Dojo enorme y en las paredes habían diferentes armas desde Katanas y espadas de diferentes tamaños, hasta Kunais y Shuriken.
— Vaya.. - camino Athena vio que la sala estaba rodeada de sellos protectores, además que el suelo era de una madera gruesa resistente. No vio nada de malo entrenar un poco.
Comenzó a hacer unos movimientos en el aire lanzando piñas y patadas repetida mente.
— ¿A eso le llamas pelear? - escuchó a sus espaldas no se había dado cuenta ¿Cuándo entro Iori?
— Lo lamento yo solo quise conocer .
— Aún no contestas a mi pregunta.
— ¿Qué tiene de malo mi estilo de pelea?
— Es demasiado simple, te hace falta bastante práctica
— Bien, enséñame- le exigió ella. — No querrás que tu "esposa" sea una débil mujer ¿Verdad?
Iori esbozó una sonrisa y tomó posición de combate que Athena conocía muy bien, ella siguió con su juego y separó los pies, uno delante del otro, su mano izquierda se posicionó sobre su frente y la derecha la estiró para atrás en forma de puño se impulsaron con un salto para lograr impactar en el centro. Athena iba a por su oponente esperando medir sus fuerzas en el choque y le permitiera tomarlo por las manos y ver que tanto puede hacerlo retroceder, pero este aprovechó el momento para sujetar su brazo izquierdo y lanzarla contra la pared. Ella se detuvo antes de ser golpeada y salto por el aire dando una vuelta entera como acróbata fue hacia el Yagami empuñando su puño lo lanzó hacia el quien lo tomó de inmediato apretándolo con fuerza lo lanzó a un lado. Ahora era el quien la atacaba y ella con dificultad esquiva sus golpes
—¡Pensé que me darías pelea! ¡Solo huyes de mi! —siguió luchando sin ceder Iori
—No estoy escapando —respondió ella con una sonrisa. Claramente estaba en desventaja pero aún no se desanimo, el hizo aparecer sus garras.
Athena dio un giro veloz evitando que Iori la tocará y propinando una patada que el defendió muy bien hasta que ella acertó un golpe en el abdomen y luego otro en la cara, y otro, esto abrió sus defensas y Iori no se quedó atrás respondiendo de la misma forma; ninguno cesó su arremetida y siguieron hasta ver quien de los dos se rendía primero. Ella dio un salto atrás y lanzó una psicho ball hacia Iori quién esquivó saltando por el aire, Athena con su técnica para trasladarse frente a él y propinarle una patada, sin embargo el la sujeto bien de la pierna y la lanzo contra el suelo. Ella callo de espaldas y vio que Iori lanzó sus llamas purpura hacia ella que sólo podía cubrirse con su escudo psíquico. Los ataques cesaron, luego se acerco a ella.
— Debes practicar más mujer o nunca pasaras de la segunda ronda - le aconsejo Iori al ver como ella se levanta.
— Es cierto, daré más que eso la próxima vez. Eres fuerte Yagami- admitió mientras se limpiaba las heridas del rostro sin más salió del lugar seguida por la vista de Iori
Kyo la esperaba en el bar de King sentado en unas de las mesas mientras tomaba una taza de té, su vista de se iba a la entrada, necesitaba verla, saber que estaba bien, al fin llegó a su encuentro, apenas vio su rostro se tornó alegré, se acerco a él sentándose al frente de él.
— Kyo, me alegra verte. - susurró ella apenada, el solo la miro con decepción y tristeza.
— Con que ahora eres una Yagami. - dijo entre dientes.
— No tuve opción, como te explique por teléfono mi padre acepto una gran suma de dinero..
— Athena, yo te hubiera dado ese dinero.. ahora Yagami te tiene en sus malditas manos. - hablo con desprecio apretando sus puños.
— Crees que no lo se lo sugerí. - Ella comenzó a molestarse, Kyo era muy duro con ella. — El te odia tanto que planeo todo y me culpas haber firmado ese contrato ¡La reputación de mi familia también estaba en juego!
Kyo suspiro, era cierto.. ella estaba casada con su rival era por parte su culpa, el pelirrojo siempre lo odio a pesar que en algunas batallas pelearon juntos ,el nunca dejo de odiarlo y al enterarse la situación de la familia Kusanagi, aprovecho la oportunidad para dañarlo, aun así sigue el problema del heredero que quiere arrebatarle su legado.
— Lo lamento, pero me duele saber que te casaste con ese maldito - contesto suavizando su mirada.
— Sé que es complicado pero no estaré casada por siempre con Iori. - le aseguro con una sonrisa confiada — Se que terminara dándome el divorcio y volveré a mi vida de siempre lo que me preocupa es tu situación con el nuevo heredero.. - recordó ella.
— Aún debo casarme en menos de un año.. - esa respuesta hizo estremecer a la peli morado, no quería verlo casado con otra pero si debe hacerlo no tendrá opción al igual que ella. Es hora de acelerar su divorcio con Yagami.
— Quiero acabar con esta mentira de una vez.-Le contesto con palabras amargas.
— Hazlo, sabes que puedes contar conmigo siempre.-Él la tomó de los hombros y acarició su mejilla haciendo que ella se sonrojara, Kyo lograba confórtala.
La puerta de la habitación se abre lentamente, dejándome ver a Kumiko.
— Buenos días, Señora Yagami- la saluda siempre muy educada.— Hola.-Dijo malhumorada y mirando a la ventana.
— ¿Bajara a desayunar?
—No, no me siento bien- excusó Athena, no quería ver al Yagami a lo que la empleada se dio cuenta pero era mejor mantenerse al margen. —Esta bien, le diré al señor que se encuentra indispuesta
Iori se había despertado como todos los días, había usado una de sus camisas color vino ajustada pero semi abierta en su pecho y pantalón beige, se había aseado como todas las mañanas. Al llegar al comedor, él se sentó al lado de su desayuno mientras veía su periódico, en ese momento Kumiko bajo.
— La Señora Athena se encuentra indispuesta.
— ¿Indispuesta? -Escupe con fuerza, mientras deja su taza de té en la mesa. — Eso nunca me detuvo para hacer mis obligaciones, solo es una excusa para no verme -Él gruñe con fuerza, claro si fuera su amor imposible Kyo bajaría corriendo —Dile a esa mujer...-Se detiene para corregir. — No, más bien exígele que baje de inmediato.-Dice con su decisión bien puesta.
— Señor, ella necesita tiempo para adaptarse.. creo que debería no presionarla. - le dijo Kumiko algo asustada por su reacción. Iori pareció pensarlo suavizando su mirada. Ella tenía razón, no era fácil para Athena su nueva vida pero tarde o temprano tendrá que adaptarse.
— Bien, cuide de ella entonces.-Dice el, Kumiko se sorprende al verle cambiar tan rápido, luego se fue.
Luego de que vio por el balcón como Iori se iba en su vehículo, Athena sale de la recámara y bajo a la sala, mientras todas las empleadas estaban ahí hablando entre ella con mucha naturaleza, pero cuando notaron su presencia, se miraron entre sí y empezaron a limpiar de inmediato, creyendo que la regañaría.
— ¡Buenos días!-Les digo entusiasta y con una sonrisa en sus labios, intentando mejorar su humor.
— Buenos días, señora Yagami.-le contestan todas en un canto con mucho respeto. Parecían ser parte de una legión, daba un poco de miedo que todas hablaran al mismo tiempo.
— Me pueden decir Athena.-Les respondio algo preocupada, tratando de borrar el "Yagami" de esa oración, pero definitivamente Kumiko era la más preocupada de su interacción con las chicas de limpieza, así que corrió tras de ella y tomó de su brazo.
— Señora, el señor no nos permite esas libertades. Usted es la señora de esta casa. - le dijo seria.
— Pero ahora yo soy su esposa, o lo que sea por el momento. -Aplaudió llamando la atención de las sirvientas.— ¡Chicas, todas tienen el día libre hoy!. Todas empezaron a gritar con felicidad, mientras Kumiko intentaba detenerla.
— ¿Pero qué ha hecho señora?-le pregunta preocupada, mientras las sirvientas se quitan sus delantales y corren por sus cosas.
— Tranquila Kumiko, todo esta bien. Ahora ve a pasar tu día libre con tu familia.-Athena sonrió al ver a Kumiko feliz.
— ¡Gracias! -le dice pasando sus manos por sus mejillas.
— Vamos ve.-Le dijo como si me estuviera despidiendo de su hija, en su primer día de escuela. Ella corrió rápidamente, saliendo del lugar. Le daba felicidad saber que ellas salían, aunque se quedaría en casa sola. Al verlas partir, suspiro profundamente para tomar una bolsa de papas fritas y varias botellas de soda de cola, para luego ir a la sala a ver películas hasta quedar completamente dormida.
Un ruido la despierta, lentamente Athena abrió sus ojos cansados, para ver la puerta lentamente abrirse. Era Iori ya que su perfume la envuelve desde algunos metros. Así que volvió su cabeza para mirarlo, dándose cuenta que él lucía bastante sensual con su saco en mano y con la camisa a medio abierto dejando ver su pecho trabajado
— ¿Qué haces?-Pregunta mientras llama la atención.
— Hola.-Dijo tratando de parecer desinteresada en lo que le decía, mientras tenía el control del televisor en la mano, jugando a ver que recomendaciones le tenía Nexflix.
— ¿No te sentías mal?-Preguntó moviendo un poco su manzana de adán.
— Me empecé a sentir mejor cuando tú te fuiste- dijo burlona, mientras intentó mirar el televisor, había tantas películas y series, que podía seguir jugando con el control para distraerse
— ¿Y Kumiko? -Preguntó mientras ve que nadie le recibe con respeto.
— Les di el día.-Trato de lucir desinteresada, mientras ve la sorpresa en los ojos de Iori
—¿Y tú quién eres para darles el día libre?-le pregunta con su voz gruesa que es intimidante, pero aún puede con él.
— Tu esposa - contesto ella sin pensar a lo que luego agregó rápidamente — No es lo que quise decir ...-Pero él no pareció enojado, a pesar de que les había dado el día a todo su personal.
— No dices nada que no fuera cierto
En ese momento escucha maullar a un gatito color naranja detrás de él pelirrojo.
— Me siguió- dijo el tratando de ignorar al pequeño que pasaba frotando por sus piernas.
—¡Dios, es tan lindo y pequeño! - dijo enternecida con el pequeño gato y lo tomó en sus brazos y le rascó la cabeza y el lomo.
— Le agradas. - contempló la escena por unos segundos, su mirada yendo de Athena hacia el gato.
— Tómame una foto con el para Instagram - pidió con ansias manteniendo al gato contra su pecho y rascándole el pelaje del cuello. — Vaya, tiene el color de tu cabello es raro ver a un gato así. - bromeo ella acercando al pequeño al pelirrojo.
—Es un gato atigrado- Si la broma le fastidió, no lo exteriorizó, sacó su teléfono y lo apuntó hacia Athena. El gato miró hacia la cámara, como si estuviera contento por tanta atención mientras que Athena posaba con una sonrisa tan hermosa. Luego de la foto ella comenzó a darle mimos al gatito como si fuera un bebé.
—Oh ahora cuando te presuma en las redes sociales, serás un gato famoso -dijo Ella, hablándole al animal al ver que éste se acomodaba mejor en sus brazos con un ronroneo contento. Luego miro a Iori — Es tuyo, ya que a ti te agradan los gatos.
—No es mío - indicó Iori.
—Pues, ya eres dueño de él. - rio Athena —¿Qué nombre le pondrás?
—Ya te dije que no es mío, quédatelo
—Pues, tu te lo pierdes Yagami, se llamara Asahi
Iori podía ver la felicidad en los ojos de Athena después de que se casaron, ese gato logro sacarle una sonrisa que no fuera forzada y la tristeza en sus ojos lilas. Momentos así le hacían sentir bien como si en verdad tuviera una amiga.
El gato maulló débilmente y Iori extendió una mano hacia él en brazos de Athena tocando su pelaje y una sonrisa tan natural sorprendiendo a la psíquica, ver sonreír al gruñón de Iori Yagami era algo extraño que tal vez no ocurre con frecuencia, lo hacía ver más atractivo dejando que ese momento se congelará sintiendo algo extraño en su interior pero cuando la mirada del pelirrojo se poso en ella apartó su mirada fingiendo cansancio.
— Creo que debería ir a dormir. - dijo ella.
— Mañana vendrás conmigo a la Productora Yagami.
Athena abrió sus ojos grandes.
— ¿Debo ir?
— No tienes opción, tienes que conocer la empresa. - le dijo serio despidiéndose del gato con algunas caricias y luego irse dejando a una resignada Athena.
—Como quieras.
continuará...
