Capitulo cinco
"Modelaje"
Así sus días pasaban, en la mansión recordó el beso de Iori pasando sus dedos por sus labios, no pudo evitar sentir algo extraño ¿Porque la beso? el la estuvo evitando esos dias. Llegó una invitación por teléfono. Era para ir a un evento de un de sus diseñadores amigos y era esa misma noche, por supuesto que iría además al pelirrojo no le molestaría que saliera un poco y se distrajera. Se arreglo y se puso un vestido negro y salió.
Esa noche era la presentación de los diseños y tendencias de la nueva temporada de la empresa Nikaido, sería un concepto donde la moda occidental antigua y moderna se combinarían. Todos estaban seguros que serían una pasarela sin precedentes y que atraería una gran cantidad de miradas de otros países.
Benimaru Nikaido, joven de 27 años, que ya era el rey y amo de este mundo tan glamuroso y ostentoso, rubio de mirada cálida y sonrisa encantadora. Vio a Athena sentada al lado de su amigo entre la gente y de inmediato se acercó sentadose a su lado.
— Bienvenida hermosa. - la saludo con una sonrisa. Se veía muy elegante con su traje blanco y entusiasmado
— gracias por invitarme, hace mucho que no venía a estos eventos. Pero la ropa que tiene las modelos no es algo ¿incómoda. ?
Benimaru soltó una suave risa
— La moda no es necesariamente algo cómodo, Athena. Es seguir las tendencias que se están viviendo en el presente o en un caso más profundo mostrar algo que deseas gritar al mundo - le informo el
— Por eso no elegí ser diseñador de moda, se ve tan difícil e ilógico- hablo Kyo al lado de ella . — Un jeans, una remera, chaqueta y unas zapatillas, no es tan difícil
— Te explicaría amigo pero jamas lo entenderías. - dijo Benimaru mirando la pasarela. — Esto es arte.
Kyo se levantó para ir por unas bebidas.
—Estoy encantada por el tema que elegiste esta temporada.
Ya con una taza en mano Kyo regreso a su asiento, entregando una bebida a Athena quien observó con cuidado el diseño principal, que cerraría con la pasarela y observa el estampado único que tenía el diseño, una nube y un relámpago.
— ¿Porque siempre la nube y el relámpago? - preguntó Kusanagi
— Kyo ¿crees en la vida después de la muerte?
—No
—Ah, sabia que diría eso. -otra risa salió de los labios de Athena, Kyo era directo y decía las cosas sin rodeos
— Pero yo sí creo en las reencarnaciones. Y es que cuando esa persona que en mis vidas pasadas ha pasado su vida con la mía, observe mis diseños va a saber que la estoy buscando.
Kyo no respondió nada, solo llevo su taza a sus labios y dejo que su amigo terminara su trabajo.
—¡Benimaru! -exclamo una asistente caminando rápido hacia el preocupada. — ¡Samira se torció el tobillo!
—¿Es grave?
— No, no es grave. Pero Samira era la modelo que presentaría el diseño que cerraría con la pasarela. Ahora no tenemos una modelo que le quede la vestimenta.
El rubio se quedó pensando en una solución.
— Debemos de buscar a alguien que sepa lo básico del modelaje, que tenga un físico similar al de Samira que este aquí ya…— la voz de la asistente resonó preocupada. Fue en ese momento que Benimaru miro en dirección a Athena
— Una persona que conozca lo básico del modelaje. - dijo el rubio a lo que Athena lo miró sorprendida
—Que posea un físico similar al de Samira.- la mirada de la asistente se dirigió al cuerpo de Athena.
—Y que este aquí mismo - hablo Kyo con una sonrisa burlesca
— Athena - sentencio el rubio mirando a la psíquica.
Otro asistente llego pálido a Benimaru.
— Ryosuke se desmayo no podrá continuar. - revelo el otro asistente a lo que él rubio quedó blanco como el papel pero de inmediato miró a Kyo quien al ver sus intenciones.
—¡No! -dijo Kyo.
—Por favor- pidió el rubio.
Kyo se negó.
—¡Kyo! Eres mi mejor amigo. - menciono el rubio.
— Vamos Kyo es solo un desfile- dijo Athena la terquedad del Kusanagi duro solo unos segundos, pues un suspiro salió de los labios del castaño y todos festejaron y comenzaron a moverse.
—Gracias, amigo - una sonrisa suave y a lo que Kyo le dijo que le iba a costar. — y a ti preciosa juro que te sacaré a comer al mejor restaurante de esta ciudad.
Las mejillas de la psiquica ardieron, Nikaido era un joven muy coqueto.
— No tienes que hacerlo, lo hago con gusto.
Kyo y Athena fueron arrastrados por los asistentes mientras Benimaru quedaba en su asiento en primera fila.
La pasarela estaba llegando a su fin, el rubio observaba como todos estaban cautivados por los distintos diseños. Los fotógrafos, invitados y representantes estaban más que emocionados, como siempre Nikaido nunca decepcionaba.
—Debí de ir a darle un consejo, ver que el maquillaje estuviera bien…
Antes que el rubio se pusiera de pie, las luces bajaron de intensidad, la plataforma destelló luz, el silencio reino y todos contuvieron la respiración ante la imagen que daba. Una mujer psiquica era la belleza en persona. Al dar el primer paso, la luz de las cámaras no se hizo esperar. La música de fondo, la luz, esa ropa, su caminar, todo lo que pasaba y estaba en ese momento solo hacia resaltar el arte andante.
Sus pasos eran seguros, el sonido del tacón se podría escuchar; su barbilla estaba en alto, su espalda recta y porte elegante, nadie dudaría que era una experta; su cabello recogido ahora era una larga y hermosa trenza; sus bocas en una línea recta y relajada, esos labios siempre en un color rosado pálido ahora tenían un brillo que atraería a cualquiera, un vestido con bolados brillante color oro se movía al compás que dejaba descubierto su espalda y cuello en v el nacimiento de sus atributos.
Ese hombre que caminaba hacia ella, vestía un pantalón negro y una camisa semi abierta del mismo color pero con toques blancos dejaba ver parte de sus pectorales y tenía el pelo de un estilo rebelde, su mirada fría, arrogante y que detonaba una orgullosa superioridad, derritió a todos. Se acercó centímetros de Athena se detuvo y con una sonrisa en sus labios la tomo de la cintura de inmediato pegandola a su cuerpo y le dio un leve beso en su mejilla.
La psíquica quedó muda. Sentía cara roja y caliente. Sus manos sudaban, Kyo nunca la había besado de esa manera. Un Flash de la cámara y Athena regreso a la realidad. Entre el público vio a Iori, se encontraba mirándola con esa frialdad pura. El solo se dio vuelta y salió del lugar.
Cuando Athena llegó a la mansión Iori no estaba en su despacho como de costumbre subió a su habitación para explicarle lo sucedido, sentía que se lo debía. Tocó la puerta y al verla entré abierta entró, entre la penumbra lo vio sentado sobre un sillón sosteniendo una copa de vino en su mano mirando a la nada. Athena se acercó y se puso enfrente de él quien dejó la copa sobre la mesa y la tomo del brazo, la miro y uso una sonrisa mortal, sus dedos largos haciendo que Athena temblara hasta la médula.
— Iori, fui al evento de Benimaru porque me invito no creí que te molestaría. -Dijo aún tratando de soltarse de su fuerte agarré.
— En verdad creíste que no me molestaría verte en brazos de mi rival. - la hace sentar en el sillón que estaba frente de él. Sus ojos recorren todo su cuerpo, de arriba hacia abajo, y luego volviendo a subir. — Sabes que ante la ley eres mi esposa
— Ya te dije que no hay nada entre Kyo y yo. Si me dejas explicarte...
— Eso ya lo se, si tuvieras amoríos con ese infeliz ya estarías muerta.- Suelta despreocupado levantándose de su asiento ella hace lo mismo un poco nerviosa.
— Creo que es todo. - Athena quizo irse pero el la jaló de la muñeca, pegándola a su duro pecho, sus ojos ven sus labios entreabiertos
— Espero que no olvides quien eres ahora. -Susurra en su oído, un temblor la recorre de pies a cabeza. Athena no quería verse débil, levanto su cara mirándolo a los ojos feroces e intimidantes.
— Yagami, sabes que puedo anular nuestro matrimonio porque nunca fue consumido. No me desafies - lo amenazó.
Iori pensó por un momento.
— Eso no es problema para mi -De un ágil movimiento le arranco su vestido rojo y con ello su ropa interior y la arrojó a la cama, ella lo mira con sorpresa. Sus ojos lo ven llenos de furia.
Eso no le importó en lo absoluto ya que se arranco la camisa blanca que tenia puesta y se subió arriba de ella comenzando a besarla con desespero mientras tocaba su cuerpo con todo derecho sobre ella quien comenzó a empujarlo pero era imposible. El bajo por su cuello llegando a sus pecho. Su piel esta siendo una perdición. Athena sintio que su cuerpo la esta traiciobando. Jamás había estado con una mujer de clase como ella, ni siquiera Saori que fue su prometida solo con mujeres distintas de una noche, pero ella tenia algo que lo atrae y le hace querer probar su delicioso cuerpo.
— Iori no es necesario que hagas esto ya entendí- dijo ella relajada mientras que el dejo un casto beso en sus pechos antes de mirarla. Sus rostros quedaron a escasos centímetros.
— No puedo evitarlo. - reclamo los labios mientras se deshace de su pantalón y la penetro de golpe a lo que ella grito de sorpresa mordiéndose los labios.
Luego comenzó a hacer movimientos leves dentro y fuera de ella, su interior se siente muy apretado que le hacia perder el control haciendo movimientos más rápidos, la cara de Athena neutra sin rastro de emoción, sólo jadea levemente, Iori frunció el ceño. Ni siquiera se esforzaba.
— ¿Que pasa contigo?
— Yo no.. - Susurra con voz ronca, su pupila se empieza a dilatar, el se incorpora y ve sus mejillas rojas pensando que habia cometido gravisimo un error. Ella sin más que decir lo besa asombrandolo mientras cerró sus ojos deja que el vuelva tocar sus cenos, sus piernas mientras el movía sus caderas, su cuerpo vibra de deseo y ella comienza a gemir al sentir como besaba su piel. Entregándose completamente. No podia evitarlo, Iori es un hombre muy atractivo.
Iori aceleró los movimientos de arriba hacia abajo con rapidez y se aferro a sus caderas, hundiéndose más en ella. La levanto un poco y empezo con las embestidas duras y profundas, soltó un gemido fuerte y se aferró de la cama chocando fuerte contra su cuerpo.
— Estas demasiado apretada - Murmuro por lo bajo Iori. Ella bajo su rostro al de el y se movió lentamente, provocandole corrientes, que el pelirrojo se sintió a punto de estallar.
— Y tu demasiado grande- Gimoteo en su oído. ¡Maldición!, ¿Donde estaba esta mujer? Pareciera que lo fuera atravesar.
Trago saliva, le gusta su sinceridad, la tomó de una pierna poniéndola en su hombro, entra y sale con precisión y rapidez. Se muerde los labios mientras su cuerpo sube y baja. Aumenta la velocidad y sus piernas tiemblan hasta que llega a su clímax, sigue con sus arremetidas fuertes hasta que se corre en su interior. Cae en su pecho cansado, tratando de recuperar aire. Sale lentamente y una electricidad los gobierna a ambos. Lo puede sentir.
— Ahora si está consumido. - Murmura el con una sonrisa. Ella se levanta rápidamente y sale de la habitación sin decir nada.— ¡Athena!- Grito, pero no le hace caso. dejó caer la cabeza en la cama y volvio a sonrír. Esa mujer lo volvió loco en una noche.
Athena corrió a su cuarto y cerró la puerta ¿Qué había pasado? Lo que lamento fue que le había gustado desde el principio, su cuerpo aún sentía su calor y su olor masculino, el semen caía sobre su pierna, se fue directo a la ducha y mientras él agua pasaba por su cuerpo meditaba.
"Vamos Athena solo fue sexo y no se volverá a repetir haré de cuenta que nada paso y listo todo volverá hacer como antes. "
Luego de bañarse se puso ropa interior y se metió a la cama dispuesta a dormirse, había quedado agotada.
Al día siguiente se despertó vio su reloj eran las diez de la mañana, tenía que ir a las fundación de su madre para ver como iban. Se levanta de la cama cuando de repente la puerta se abre sin darle tiempo de cubrirse.
— ¿Qué te pasa? ¡ Acaso no puedes tocar!
Iori entra sin contestar nada. Trae consigo una cobija la cual extiende hacia ella.
— ¿Qué sucede?
Suspira pesadamente y señala la mancha de sangre que ahí en ella, sus ojos parecen destellar cierto brillo de ¿Satisfacción? u ¿Orgullo?. El caso es que con las cejas enarcadas espera de una respuesta sin haber hecho alguna pregunta.
— Porqué no me dijiste que eras virgen - Inquirió luego de un largo silencio donde sólo estuvieron mirándose. .
— No creí que te importará. Además tu solo lo hiciste para consumar nuestro matrimonio bien ¡Ya lo hiciste! - Resopla con molestia.
— Pude haberte lastimado...
— Pero estoy bien y entera. No solo tu familia es tradicional Yagami- respondió con sus mejillas rojas.
Iori dejo caer la manta y se acercó a ella quien examinó por unos segundos sus ojos, es imposible que sienta algo más que atracción por el son muy distintos pero el deseo y la química era explosiva solo con estar cerca se siente ese magnetismo que es tan extraño. ¿Porqué sentirse de tal manera? No quería enamorarse de él pero el sexo es más que una atadura para llegar pronto al amor.
— A partir de esta noche, dormirás conmigo.
— ¿Qué? ¡No! Necesito tener mi privacidad - Refutó ella.
— Me importa una mierda, eres mi esposa desde hace un mes
Pestañeo varias veces, lo tenía tan cerca. ¿Acaso este hombre de trastornos muy serios, o es impresión?. Desde que se casaron la ignoro y ahora quiere que duerma con el. Athena se rio secamente y sin gracia alguna. Dejo un beso corto en sus labios y se separo un poco.
— Iori Yagami ¿Acaso te enamoraste de mi en tan solo una noche?
El soltó una sonora carcajada, Athena sintió como su pecho vibró. Y hasta le pareció extremadamente sensual al verlo reír de aquella manera.
— Solo obedece. - Y con eso dicho se adueñó de sus labios con un posesivo beso, dejándola sin aire en los pulmones. Luego la suelta saliendo de la habitación.
"Pero que idiota "
Pensó Iori, creyó que al tener veinte y siete años y con desarrollado cuerpo era una chica experimentada. Y ahora, no sabe cómo sentirse al respecto, de cierta forma no puede evitar sonreír al saber que ha sido el único que ha pasado por ella. Ahora entendia porque la sintió tan apretada y su rostro se mostraba de aquella manera cuando le preguntó ¿Qué le pasaba?, como iba a gemir de placer si le estaba doliendo. Suponía ya que nunca estuvo con una virgen.
Pero porque con ella se siente diferente, ahora que la ha probado su cuerpo es un imán y le atrae con mucha fuerza, su piel es hermosa, simplemente la desea, deleitarse con su sabor, no parar de besar sus labios que a la par se mueven con los suyos. En un hambriento beso, donde su lengua juega con la suya que al igual quiere tomar el control.
Continuara...
