Capítulo catorce
"¿Riot blood?"
¿Qué haces cuando estás atascado?
Porque el que amas
Te ha empujado lejos
Y no puedes lidiar con el dolor
Y ahora estás tratando de arreglarme
Arregle lo que hizo
Encontraré la pieza que me falta
Pero todavía lo extraño
Lo extraño, lo extraño
Oh, lo extraño, lo extraño, lo extraño
Athena estaba de pie a solas, frente a la baranda del balcón, con las manos se frotaba sus brazos, hacia frio, el cielo en lo alto era de un color celeste intenso, salpicado por unas pocas nubes. Después que recobró el sentido, sus amigas la llevaron a un hotel de Okinawa y las tres se quedaron en un cuarto para esperar a Kyo así pasaron horas, lo tenian planeado ir por ella y salir de inmediato de la mansión ya que la seguridad de la isla estaba rodeada por hombres del Clan Yagami. Recordo a Akira recibiendo la enegia de Benimaru rogando que estuviera bien pero lo que mas le preocupa era Iori. Es fuerte, obviamente va a estar bien, se decia ella y no estaba segura de qué habría pasado si encontraba a Iori y Kyo peleando, un imperceptible ruido a su espalda interrumpió sus pensamientos
— ¿Cómo estas?
Ella se volvió y echó una mirada sobre su hombro. Kyo estaba saliendo al balcón.
— Necesito saber que paso, si las personas en la mansion estan bien
— ¿Quieres saber si Yagami esta bien?
Athena quedo en silencio ante esa pregunta tan repentina, el se detuvo junto a la baranda y contempló la vista al igual que ella a su lado.
— Dime algo ¿Cambio algo después de que te Yagami te llevo a esa Isla?
Volvio a quedar en silencio, no sabia que decir, Kyo estaba impacientándose.
— Por favor dime algo..
— No estaba en mis planes volver a enamorarme.. - La voz era profunda y baja de Athena, pero audible a pesar del ruido de afuera
— Athena, tu nunca dejaste de amarlo - admitió sintiendo un dolor en su interior que ocultaba muy bien
— No fue asi yo.. - Athena interrumpió
— No, déjame terminar. - continuó Kyo, volviendo a alzar la mirada hacia ella — Te convenciste a ti misma que podias olvidarlo conmigo y es por eso que nunca pudiste entregarte completamente a mi. ¿No es asi?
Los labios de Athena temblaron y las lágrimas mojaban su rostro, lo que menos quería era lastimarlo. Pero era algo que no podia evitarlo.
— Perdóname
Athena comenzó a llorar desconsolada dando la vuelta, Kyo escuchaba sus gimoteos y su dolor, el sintió unas ansias por tocarla y abrazarla pero se contuvo, lo mejor para ambos era espacio.
— Estoy embarazada- Soltó de inmediato a lo que Kyo suspiró
—Eso solo complica las cosas
Athena giro lentamente para ver su reacción, el sonrió amargamente.
— Sabes que fuiste una gran amiga -admitió Kyo— Siempre te apoyaré aunque sea de lejos -continuó, esbozando una sonrisa más animada a lo que Athena compartió de inmediato
— Gracias... - luego se acercó hacia el y lo tomo de la mano — Tu eres y serás mi primer amor, una persona admirable -Athena calló después de eso, temiendo haber hablado de más, mientras que Kyo consideró sus palabras y no comentó nada. — y mereces algo mejor - sin mas que decir ella salió de la habitación
Después de que se fue, Kyo no pudo contener sus lágrimas, ya caian libremente por su rostro, sabía que la había perdido, luego entró Benimaru y al ver el rostro de su amigo comprendió, Athena había elegido a Yagami. Luego vio como el castaño saco una cerveza de la mini nevera.
— Beber, no te ayudará en nada - protestó el rubio ganándose una mirada algo irritada de parte de Kyo
— Déjame solo.
El rubio comprendio resignado, tal vez necesita un tiempo.
Y tú estás sentado en la primera fila
Quiero ser el primero en la fila
Esperando junto a mi ventana
Dándome todo tu tiempo
Podrías ser mi héroe
Si tan sólo pudiera dejar ir
Pero su amor aún está en mí
Como una flecha rota
Como una flecha rota
Por otro lado Athena caminaba por las calles de Okinawa sin rumbo fijo, estaba atardeciendo, habia visto a sus amigas bebiendo te en el restaurante del hotel tan plácidamente que no quizo interrumpir, salio sin ser vista, se sentia muy mal, ya su corazón no estaba dividido, lo sabía, siempre fue Iori que estaba en su mente, al decir que amaba a Kyo solo se metia asi misma, lo peor era que jamas volvera hacer su amiga y eso le dolia.
De repente un auto freno al lado de ella, un hombre salio de el, Athena le reconoció ¡Era Igniz! Su cuerpo temblo, un golpe en la cabeza y cayó de repente inconsciente, el se apresuro para abrazarla y la levantó al estilo nupcial la metió al auto.
Después de una hora Athena despertó estaba en un vehículo estacionando y ya era de noche, la puerta se abrió de golpe y fue sacada a rastras por Igniz y comenzó a llevarla hacia un viejo edificio roto y espeluznante. Athena seguia temblando con solo el contacto del rubio las imágenes de la muerte de su madre pasaban por su mente.
— No... no... no ... n-no ... -Empezó a entrar en pánico —"¡No! ¡Suéltame, BASTARDO!- grito mientras la arrastraba al interior del edificio que parecia salida de una película de terror, la siguio arrastrando hacia las escaleras y el corazón de Athena estaba martilleando en su cabeza ahora. El se acercó a ella y le dijo.
— oh por dios ya deja de llorar. No querras que tu padre te vea en ese estado - le dijo mientras sus dedos empujaban los mechones púrpura, detrás de su oreja.
Athena quedo perpleja, ¿Su padre? ¿Tenia a su padre?
— ¿Que dices?
Dicho eso, arrastró bruscamente a la habitación más oscura y no había nadie a la vista, la empujó dentro del cuarto. Había un olor desagradable en la habitación. Entonces se encendieron las luces. Athena cerró los ojos hasta que se acostumbró a la luz, se levantó y miro a su alrededor
Pareciera como una sala de tortura, con tantos tipos de cosas de tortura como látigos, cuchillos, tijeras en una de las paredes. Mientras había sangre y esposas en la otra pared. Algo se agitó en la esquina de la habitación hizo que sus ojos se agrandaran y la respiración se detuviera. Allí, en la silla, estaba su padre atado a la silla con cuerdas, y su cabeza colgaba baja, su ropa estaba toda ensangrentada.
Ella estaba a punto de correr hacia su padre. Pero dos fuertes brazos rodearon su cintura y la detuvo, Athena empezó a gritar.
— ¡NO! ¡¡¡Suéltame !!!! ¡¡Papá!
El padre de Athena la escucho y levantó su rostro, tenía moretones en la cara y sangre por todas partes, tenía los ojos enrojecidos, trató de hablar.
— ¡No.. la lastimes! - el señor Asamiya tartamudeó
Athena comenzó a sollozar.
— Oh, qué hermoso reencuentro. - Igniz se burló.
— ¡Déjala ir! Ella es inocente, no hizo nada. ¡Déja a Athena, bastardo! - el señor Asamiya temblaba de rabia en la silla. Igniz apreta con fuerza a Athena y reia como un loco.
— ¡ES IGUAL A ELLAAA!!! - Igniz gruñó liberandola de su agarre pero sostiene una mano llena de su cabello y tira de él con fuerza. Y la pone cara a cara con su padre. — Si yo hubiera sido Iori Yagami la hubiera matado apenas lo dejo por Kusanagi ¡PERRA!- dicho esto sujetó su brazo con fuerza mientras que un hombre vestido de negro aparecía, tenia una cicatriz en la cara y una mirada aterradora. — Tu y tu padre pagarán por lo que la maldita de Mina hizo conmigo, jamás debió romper el corazón de un asesino
El hombre le dio un fuerte puñetazo en la cara al padre de Athena quien escupió un poco de sangre. Mientras que Athena lloraba y trataba de liberarse, era obvio que se aprovechaba de su estado mental.
—¿Qué sucede quieres salvarlo? - se burlo de ella, su padre la miraba con miedo escrito en todo su rostro.
— Si la llegas a tocar a mi hija.. te hare daño Igniz- el escupió
Igniz se rió entre dientes. La ira se apoderó de Athena mientras veia como su padre era golpeado una y otra vez. Hasta que dejó de moverse. La sangre manaba de él por todas partes, se quedó inmóvil allí
— PAPAAA ¡Maldito asesino déjame!
Igniz la tomo de los brazos y empezó a arrastrarla hacia la puerta. Ella empezó a luchar cuando la empujo a otra habitación, estaba todo oscuro, solo tres paredes y una de ellas era completamente de vidrio donde podía ver a su padre, sintió una mano en su hombro, Athena comenzó a gritar mientras sentia que su espalda estaba presionada contra el pecho de Igniz quien acarició su rostro en su cuello desde la espalda y ella comenzó a luchar. Le estaba faltando el aire y sus lágrimas comenzaron a formarse en sus ojos, luego habló mientras le olfateaba el cuello.
— Eres una chica sexy. Quiero disfrutarte asi como lo hice con Mina.
Athena quedo congelada cuando lo escucho, con mas fuerza ella lo alejo de ella y trato de escapar pero la tiró con fuerza del brazo, hacia él. Ella lo miro con los ojos muy abiertos llenos de miedo, él le devolvió la mirada con sus ojos negros vacíos.
— Soy la esposa de Kyo, te arrepentiras ¡Déjame ir!
Él solo sonrió y dijo.
— Lo sé pero ni el ni tu amante estan aqui., además me importa una mierda - Athena temblo, luego el la sostiene con fuerza por la cintura y con la otra mano la tira del cabello para tener más acceso a su cuello, y comienza a besar su cuello.
¿Dónde estaban sus fuerzas? Luchaba y gritaba con desespero, no podia dejar que ese infeliz la violara, no podia, de pronto comenzo a respirar rápidamente y su corazón se aceleraba, tenian espasmos era como si algo o alguien queria poseer su cuerpo y con una fuerza sobre natural lo rascuña y se aleja de el quien quedó muy confundido, la buscaba en la oscuridad.
— ¿Donde estas pequeña idiota? No pienses en escapar
Igniz se detuvo cuando escucho a Athena retorcerse del dolor y luego su risa, pero esa risa era divertida y cada vez alzaba la voz, ¿Acaso se ha vuelto loca? Penso Igniz cuando vio en la oscuridad se veían dos llamativos puntos rojos los cuales de inmediato se percato que eran ojos que la observaban.
Por primera vez el rubio temblo, los ojos rojos desaparecieron de repente para luego sentir que alguien le respiraba y gruñía en su espalda con un extraño aliento cálido, Igniz quizo huir pero esa cosa de atrás lo tomó del brazo, sintiendo como las uñas se clavaron en su piel, la sangre comenzó a filtrarse, se dio vuelta lentamente para encontrarse cara a cara con esa cosa pero no era mas que Athena que disfrutaba verlo sufrir, sus ojos rojos, su piel pálida y demacrada le hizo recordar al riot blood.
¿Pero eso que tenia que ver con ella?
— ¡Suéltame, maldita! - se soltó de repente
Y en un acto de reflejo quiso salir huyendo pero la cosa se lo impidió empujandolo contra el vidrio con un manotazo, lo rompió completamente con su cuerpo, Igniz grito de dolor se había cortado la pierna y tenia pequeños cortes por algunas partes del cuerpo, trato de parase pero fue inútil, la poseida fue hacia el con rapidez y lo tomó del cuello lo levantó con una fuerza sobre natural y apenas el podia tocar con las puntas de su pie el suelo, las uñas de esa cosa fue lastimandolo y asi lo presiono más su mano y sintió la sangre de su captor recorriendo su mano, su brazo.
Este trataba de todos los medios defenderse pero sin Respiración se le complica pensar hasta que sintió que se estaba por quedar inconsciente y escucho un crujido, la muy maldita le habia roto el cuello y lo dejo caer, lo siguiente que escucho fue una risa maniática que comenzaba a golpearlo, arañarlo y sintió como ella lo mordia y desgarraba sus carnes hasta la muerte.
Esa cosa siguió golpeando el cuerpo de Igniz a pesar ya era un cadáver y luego entro el mismo hombre de negro a la habitación, se encontró con la sorpresa de que su amo estaba aún más que muerto, el hombre aun en la silla inconsciente y a la mujer, ella lo vio de inmediato con esos rojos ojos y su cuerpo bañada en sangre de Igniz, parecia un demonio, este salio corriendo del lugar pensando que ella lo seguirá pero no paso eso, la cosa salió del lugar y miro hacia el cielo encontrándose con la luna mas grande que haya visto.
Continuará...
