Ni los personajes ni buena parte de la historia son de mi propiedad sino de JK Rowling, y no tengo previsto sacar el menor beneficio económico de esto.
-¿Estás completamente seguro? Que nunca he montado en una escoba tan rápido y me da miedo darle un golpe o…
-Por séptima vez, sí. No te vas a caer ni va a pasar nada, vuelas perfectamente.
-Bueno, está bien…
Ginny pasó con cuidado su pierna por encima del palo de la Saeta de Fuego de Harry y dio una patada al suelo para elevarse sobre el terreno de juego que estaba tenuemente iluminado por las primeras luces del día.
Harry observó cómo empezaba a volar, primero temerosa y luego cogiendo cada vez más velocidad hasta que la siguió hacia arriba con la escoba del colegio sosteniendo una quaffle en la mano.
-Venga-le dijo arrojándole la bola- te vas unos metros para atrás e intentas marcarme. Yo me pongo de guardián.
Ginny aceptó y pasaron una hora entrenando a todo lo que les dio el cuerpo, antes de bajar cansados al césped para ducharse antes de ir a desayunar.
-Tienes un talento natural-Le dijo Harry a la pelirroja.
-Bueno, es que tu escoba es alucinante…
-No, la que vuela de forma alucinante eres tú, te lo digo en serio he visto a muy poca gente volar de esa manera, deberías intentar entrar en el equipo cuando vuelva el quidditch.
-¿Y en qué posición?
-Yo diría que tu posición ideal es de cazadora, regateas bien y tienes una gran puntería, pero también podrías ser una gran buscadora.
-Sinceramente disfruto más de cazadora, aunque las tres plazas las ocuparán las tres jugadoras que estaban el año pasado seguramente, y lo mismo me vale para el puesto de buscador-Respondió Ginny encogiéndose de hombros.
-Es cierto que lo de la experiencia juega en tu contra el año que viene-Dijo Harry pensativo-pero de todas formas no pierdes nada por probar y si no seguro que entras el año siguiente.
-¿No te da miedo que te quite el puesto de buscador?
-Dije que eres buena, pero nunca tan genial como yo.-Contestó con el chico intentando mantener una cara seria pero con una sonrisa asomando entre los labios.-Pero bueno, tienes una esperanza todavía porque queda una tercera prueba, es posible aún que me maten y tengas el puesto para ti el año que viene.
Ante este comentario Ginny se detuvo en seco y su sonrisa se le congeló en la cara para dar paso a un semblante muy serio
-No bromees con eso-Dijo Ginny en un tono de voz que no admitía réplica.
-Lo siento, no lo decía en serio.
Ginny tomó aire antes de responder.
-Lo siento si he exagerado un poco, pero es que tú no sabes cómo pasamos estas cosas los que estamos fuera.-Explicó la pelirroja.-Cuando vi por primera vez el colacuerno casi me da un ataque de ansiedad, y no te puedes hacer a la idea del miedo que pasé…pasamos cuando vimos que no salías del agua. Tienes que tener cuidado.
-Tranquila, te prometo que regresaré sano y salvo.-Afirmó Harry mirándola a los ojos.
Tras esto ambos se sonrieron de forma un poco nerviosa y continuaron caminando hacia la sala común hablando sobre quidditch.
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Durante las siguientes semanas se instaló un clima de paz y normalidad entre Harry, Ron, Hermione y Ginny que hizo que se pasaran volando entre clases, deberes, partidas de ajedrez y entrenamientos matutinos para Harry y Ginny.
Estos últimos, que se repetían un par de veces por semana y que Harry aún no comprendía como podían seguir siendo ignorados por Ron, estaban haciendo que los dos jóvenes pasaran mucho tiempo junto y que cada vez tuvieran más confianza, lo que producía en Harry sentimientos muy contradictorios: por un lado, era muy agradable poder confiar en alguien más y tener puntos de vista diferentes a los de Ron y Hermione, además de que se lo pasaba genial con la pelirroja. Por otro, notaba que la amistad con ella no llevaba el mismo camino que con sus dos amigos originales; nunca se había sorprendido pensando en lo bonito que era el pelo pelirrojo de Ron, y si alguna vez Hermione se había apoyado en él como lo hacía Ginny con frecuencia cuando estaban sentados en la Sala Común, no había sido ni la mitad de consciente de su contacto físico ni le había puesto ni una quinta parte de lo nervioso que le ponía este. ¿Le gustaba? Era posible, pero una respuesta afirmativa a esta pregunta lo único que hacía era abrir otras nuevas y más inquietantes: ¿Sentiría ella lo mismo? ¿Cómo se lo tomaría Ron? Y sus padres, ¿seguirían considerándolo como lo consideraban si saliera con ella?
En todos estos pensamientos andaba Harry cuando observó como sus compañeros empezaban a abandonar sus asientos en el aula de Transformaciones y se dirigían a la salida mientras la profesora Macgonagall le hacía señas con la mano para que se acercara a su mesa.
-No ha estado muy atento al final de la clase señor Potter.-Le recriminó ella mientras se acercaba.
-Disculpe profesora.-Respondió él, incapaz de elaborar una excusa creíble y con poco ánimo de contarle lo que le tenía distraído.
-Lo dejaré pasar por esta vez. En cualquier caso, solo quería decirle que tendrá usted que dirigirse con el resto de los campeones al campo de quidditch hoy a las 9 de la noche. Allí se les dará toda la información relevante para la tercera prueba.
Siguiendo las instrucciones, a las 8 y media Harry abandonó a Ginny, Ron y Hermione en la Sala Común, para volver casi tres horas más tarde bastante desaliñado y con pintas de haber corrido bastante.
-¿Qué ha pasado?-Preguntó Hermione incorporándose junto a Ginny en el sofá y dándole una patada a Ron que estaba dormido en un sillón cercano.
Harry les narró todo, desde en qué consistía la tercera prueba a el ataque del señor Crouch, pasando por la conversación con Krum sobre Hermione, parte que hizo sonrojar profundamente a la involuntaria protagonista y a Ron poner cara de haber chupado un limón.
Estuvieron horas comentando todas las aristas que se les ocurrieron al tema hasta que finalmente Hermione sentenció:
-Bueno, creo que debemos ocuparnos principalmente de lo más urgente, que es Harry y el laberinto. A partir de mañana debemos ponernos a estudiar hechizos que puedan resultar útiles a Harry, de lo demás lo único que podemos hacer es escribirle una carta a Padfoot para que esté informado.
-Está bien.-Dijo Ron mientras bostezaba y se levantaba del sillón-Yo te espero arriba Harry, que me está dando vueltas la cabeza con tantos líos simultáneos.
En cuanto Ron desapareció por la puerta que daba acceso a las escaleras de las habitaciones de los chicos, Hermione se dirigió hacia Ginny y Harry.
-Chicos, lo siento pero tenéis que dejar vuestros entrenamientos mañaneros para otro momento. Ha desaparecido una persona dentro de los terrenos del castillo y en esos momentos que no hay nadie levantado podéis ser muy vulnerables.
-¿Y tú cómo sabes eso?-Le preguntó una estupefacta Ginny.
-¿Enserio pensabais que yo me creía esas mierdas que le contáis a Ron?-Bufó Hermione.
-De todas formas-Dijo Harry con tristeza.-Han plantado los setos para el laberinto en el campo, asique no podremos jugar de momento.
-Sí-dijo Ginny aún más amargamente-no creo que nos quede más remedio.
-Bueno, me alegra que seáis razonables-les dijo Hermione mientras se levantaba y les miraba con un aire maternal-Deberíais iros a la cama, mañana mismo me voy a poner a buscar hechizos útiles para que Harry aprenda de cara a superar la prueba del laberinto. Buenas noches.
Una vez que estuvieron solos, Harry se atrevió a mirar a Ginny y vio que parecía muy triste por la suspensión de los entrenamientos.
-Oye…estoy seguro de que después de la prueba podremos retomar los entrenamientos, sé que es poco tiempo, pero quizás si este verano tus padres me vuelven a invitar podamos volver a jugar.
-Eso sería genial la verdad-Le respondió la pelirroja algo más animada, y aunque parecía dudosa de lo que iba a decir finalmente decidió continuar-aunque sinceramente el no poder jugar no es lo único que me entristece, me gustaban nuestras charlas.
-Bueno, eso no tenemos por qué perderlo-le respondió Harry con una tímida sonrisa.
Ambos se quedaron mirando durante unos segundos y Harry sintió el impulso de cogerle la mano que estaba a tan solo unos centímetros de la suya, pero cuando sus conexiones nerviosas dieron la orden a su mano un montón de alarmas empezaron a sonar en su interior y unas luces de neón rojas aparecieron en su mente dibujando sobre la pelirroja las palabras ''Hermanita de Ron'' haciendo que Harry se levantara rápidamente y abandonara la Sala Común murmurando una apresurada despedida y dejando a Ginny algo confusa en su asiento.
A partir de la mañana siguiente, los cuatro amigos se escapaban cada vez que podía a aulas vacías para practicar hechizos que podían resultar útiles en la tercera prueba. Aprendieron el hechizo obstaculizador, otro que dejaba inconsciente al contrincante, un encantamiento brújula…Harry se sentía mal porque estaba privando a sus compañeros de tiempo para estudiar de cara a los exámenes finales que tenían en ese mismo mes, pero ellos le tranquilizaban diciéndole que con los conocimientos que habían cogido estudiando para las distintas pruebas no iban a tener excesivos problemas para superar sus respectivos exámenes.
Tras un día especialmente duro ensayando los hechizos aturdidores, Harry se encontraba en la clase de Adivinación observando a la profesora Trelawney fijamente mientras su mente vagaba por otros lugares. Hoy estaba seguro de que Ginny le había pillado mirándola mientras entrenaban, más que nada porque le había sonreído. Quizás si le decía a Ron que la había visto hablando con Corner no le importaría que…
Volaba como búho por el cielo estrellado hasta llegar a una casa donde había dos figuras oscuras en un sillón.
-Has tenido suerte Colagusano, está muerto y tu error no tendrá consecuencias mortales para ti, pero eso no significa que no debas sufrir consecuencias por ejecutar mal las órdenes de tu señor.
-Mi señor le suplico clemencia yo…
-¡Crucio!
Los gritos de Colagusano resonaron en la mente de Harry mientras el dolor de su cicatriz crecía exponencialmente.
-¡Harry despierta!-Vio Harry que gritaba un preocupado Ron a su lado mientras toda la clase le miraba. Tomó la decisión de acudir derecho al profesor Dumbledore antes incluso de abrir la boca.
Más tarde, Harry les contó a sus tres amigos todo lo que había visto en el sueño, en el pensadero y lo dicho por Dumbledore, exceptuando lo relacionado con los padres de Neville.
Sus amigos se mostraron preocupados, pero como siempre priorizaron la tercera prueba y le dijeron que tenía que centrarse en eso para poder acabar por fin con el peligro constante que suponía el torneo.
Sin embargo, más tarde esa noche no podía dormir pensando en Neville, que descansaba unas camas a su lado. Pasado un rato, observó una mancha pelirroja en la rendija de la puerta y supo que no era el único con problemas para conciliar el sueño.
Un rato después, ya ambos acomodados en su sofá de siempre en la Sala Común, fue Ginny quien tomó la palabra.
-Pensé que cómo te habías echado una siesta en Adivinación ya no tendrías sueño y podrías acompañarme un ratillo.
-Pensabas bien-Dijo Harry con un pequeña sonrisa.-¿Pesadillas de nuevo?
-Sí, creo que el rollo este de que Voldemort esté recobrando fuerzas me ha afectado un poco…
-Es comprensible.-Dijo Harry antes de que ambos se sumergieran en un silencio pensativo.
-Harry, ¿puedo hacerte una pregunta?
-Claro.
-¿Tú qué harías si Voldemort volviera a su antiguo poder?
Harry meditó un poco la respuesta antes de responder con voz firme.
-Luchar.
Ginny hizo un intento de sonrisa que no terminó de resultar convincente.
-Mentiría si dijera que esperaba una respuesta diferente, pero me gustaría saber un por qué.
-¿Un por qué?
-Sí Harry, tienes 14 años, te falta aún mucho conocimiento y sinceramente tienes una diana puesta en la espalda desde que era un bebé. ¿Por qué luchar? ¿Por qué no esconderte? No me malinterpretes, no es que quiera convencerte para que no lo hagas, es que cada vez que hablamos de Voldemort recuperando poder siento el mismo impulso que tú: luchar, y además sé que es el mismo que tienen Ron y Hermione y seguramente sea el mismo que sentirían los gemelos si finalmente ocurriera, pero necesito algo que justifique que estemos todos dispuestos a poner nuestra vida en riesgo sin que esté tan claro que vayamos a aportar algo útil.
Harry se quedó pensando un momento como a punto de tomar una decisión, hasta que al final miró a Ginny a los ojos y habló.
-Supongo que estáw esperando un discurso emocionante sobre que crecí sin familia porque mis padres lucharon contra Voldemort y murieron en ello y que si yo tengo que hacerlo de la misma manera no me importará, y es verdad, pero no es por eso. De hecho, nunca he tenido del todo claro lo que me gustaría luchar de verdad si volviera al poder hasta hace un rato en el despacho de Dumbledore, no os lo he contado todo antes, pero te lo voy a contar a ti si me prometes que no se lo vas a decir a nadie, ni siquiera a Ron y Hermione.
Ginny tragó saliva antes de responder.
-Te lo prometo.
-Antes os he hablado del juicio de Barty Crouch Jr y os he dicho que fue condenado por atacar junto con otros mortífagos a dos aurores después de la caída de Voldemort, pero no os he dicho ni el resultado ni la identidad de estos aurores. Los dos aurores eran Frank y Alice Longbottom, los padres de Neville y fueron torturados hasta la locura, ni siquiera reconocen a su propio hijo, por eso vive con su abuela.
-Pero…eso es horrible.
-No he terminado. Barty Crouch Jr nunca fue acusado antes de eso de ser un mortífago, ni siquiera Dumbledore ha sido capaz de asegurarme que fuera culpable, pero fue encerrado en Azkaban con un juicio que fue un mero trámite y murió dentro y al poco tiempo su madre murió de pena.
-Pero, si era hijo de una de las personas con más poder en esos juicios, ¿por qué no le hicieron uno más exhaustivo?
-Ya sabes lo que nos dijo Sirius, solo le importaba su imagen.
-Creo que llevas razón.-Dijo Ginny con determinación.-Si algún día Voldemort regresa deberemos luchar, es la única persona de que todos podamos tener un futuro y de que no haya tantas vidas rotas.
Harry miró a Ginny con admiración y ambos se sumergieron en un cómodo silencio del que solo salieron rato más tarde cuando empezaron a hablar de cosas más triviales hasta quedarse dormidos.
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Los entrenamientos siguieron avanzando y Harry fue capaz de dominar prácticamente todos los hechizos que Hermione había seleccionado como recomendables para el laberinto, y antes de que se hubieran dado cuenta había llegado el día de la tercera prueba.
El comienzo del día no fue prometedor, con un nuevo artículo de Rita Skeeter, con la novedad de que este en vez de presentar a Harry como un héroe trágico lo dibujaba como un peligroso desequilibrado con problemas de ego que además coqueteaba con las Artes Oscuras.
-Sigo sin entender cómo puede ser que se entere de todo teniendo la entrada prohibida al colegio…a no ser que…¡Pero eso es ilegal! ¡Creo que la tengo!-Exclamó Hermione pasando del enfado a la excitación.
-Pero nos vas a decir que es o…
-¡Me voy a la biblioteca!
-Bueno, pues le debe tener mucha manía, va a llegar tarde al examen de Binns.-Dijo Ron viendo cómo se alejaba la castaña.
Los dos amigos se disponían a dirigirse hacia la clase de Historia de la Magia cuando Macgonagall indicó a Harry que debía seguirla para un encuentro de los campeones con sus familiares, que habían venido a pasar el día a Hogwarts y disfrutar de la prueba. Harry se sintió bastante confuso cuando le dijeron que sus familiares habían venido, no podía imaginarse ni loco a los Dursley por allí, pero sintió una enorme sensación de calidez cuando vio a la Señora Weasley y a Bill en la sala de los familiares.
Más tarde estuvieron comiendo con los gemelos, Ginny, Ron y Hermione y cuando después decidieron dar un paseo, la Señora Weasley aprovechó para hablar con Hermione un poco apartada del grupo.
-Oye Hermione…ya sé que Rita Skeeter solo publica tonterías…¿pero puede ser que hubiera algo de verdad en lo que escribió sobre Harry y mi hija?
No había muchas diferencias entre la Hermione petrificada por un basilisco en su segundo año y la que se encontraba hablando con la Señora Weasley en ese momento.
-N..no, no están saliendo como dijo ella.
-Ah, asique no están saliendo…-Dijo la mujer con una gran sonrisa en la cara-Muchas gracias por tu ayuda Hermione.
El día transcurrió con pasmosa rápidez, y sin quererlo ni beberlo llegó el momento en el que Harry debía separarse de los demás para dirigirse al laberinto y comenzar la que sería la última prueba, por lo que todos se despidieron de él.
-Bueno, pues espero ver otra exhibición tuya-Le dijo Bill con un apretón en el brazo y una sonrisa.-Lo vas a hacer genial.
-Harry ten cuidado, me da igual que ganes o no, y te puedo asegurar que a todos los demás también. Has sido muy valiente con esto que te ha tocado vivir y lo más importante es que termines sano y salvo.-Le dijo la señora Weasley mientras lo achuchaba.
Los gemelos también lo abrazaron y le susurraron al oído.
-Nos comprometemos a que si ganas…
-Esta noche llenamos la copa de whisky de fuego…
-Y te invitamos a la primera borrachera de tu vida.
Luego llegó el turno de Hermione, que le abrazó tan fuerte que le pareció que las costillas le iban a reventar.
-Recuerda los encantamientos que hemos estudiado.-Le dijo Hermione con la voz algo temblorosa.-Y haz caso a tu instinto Harry, tu instinto nos ha sacado de más aprietos que todos los conocimientos juntos. Lo vas a hacer genial.
Mientras Hermione se separaba se acercó Ron.
-Tío, ahora sé que tú no querías ganar la Copa…y creo que nunca me perdonaré por haberte fallado durante los primeros meses, pero el que metió tu nombre en el Cáliz va a comerse una buena mierda porque esta noche vas a dormir como campeón. Ah, y no te acostumbres a vivir aventuras como la de hoy tú solo porque en todas las siguientes vamos a estar a tu lado hermano.-El discurso de Ron y sucedido por un abrazo en el que ambos nunca confesarían haber derramado más de una lágrima y tras el que a Hermione tuvieron que darle una botellita de agua para evitar un riesgo extremo de deshidratación.
Ginny se acercó a Harry mientras su madre murmuraba a Ron que no había sido necesario el uso de palabras malsonantes.
-Bueno,-le dijo la pelirroja al oído con voz temblorosa-yo solo te voy a decir que me hiciste una promesa volviendo de entrenar. Cúmplela.
Harry se separó un poco de ella y le sonrío levemente.
-He traído una cosilla que seguro que me ayuda a cumplirla.-Dijo Harry sacando del bolsillo el pequeño broche con forma de snitch que la pelirroja le había regalado en navidad.
Ginny se le volvió a echar al cuello y le dio un beso en la mejilla sin poder disimular algunas lágrimas que caían por sus mejillas, tras lo que Harry haciendo un gesto con la mano a todos, se dirigió hacia donde estaba Ludo Bagman y el resto de los campeones.
Los Weasley y Hermione se dirigieron hacia las gradas, donde cogieron asientos reservados para los familiares y a los que se unió Demelza a una señal de Ginny.
-Bueno tranquila-le dijo a Ginny su compañera-Ver a Harry salir moderadamente ileso de situaciones muy peligrosas es una de las constantes de Hogwarts, es como que Filch castigue a alguien o que Myrtle llore...te hace sentir un poco como en casa.
Sin embargo, la confianza de Demelza empezó a tambalearse conforme iba pasando el tiempo, y con ella la de todos los demás. Primero fue Fleur y luego Krum los que fueron rescatados desde dentro del Laberinto, para que después pasara un rato muy largo en el que el ambiente cada vez se ponía más tenso sin que nadie tuviera noticias de lo que estaba pasando en el interior.
Finalmente, hubo un fogonazo de luz a la entrada del Laberinto, y vieron a Harry y Cedric tumbados en el suelo con la Copa del Torneo.
Bueno, pues aquí os dejo otro cap, espero que lo disfrutéis. Iba a ser más largo y a terminar con el cuarto año, pero la verdad es que me estaba quedando demasiado largo y he decidido cortarlo aquí para dejar además un poco de suspense, aunque el siguiente cap no tardará porque está ya a medias.
Me gustaría agradecer especialmente a la siempre fiel patriciamartin151197, a Melistryder y a Diane PW por sus reviews, y os animo a todos a dejar los vuestros porque son lo que más me motiva para continuar y además me encanta saber vuestras opiniones y consejos.
Un abrazo y nos vemos pronto!
