Ni los personajes ni buena parte de la historia son de mi propiedad sino de JK Rowling, y no tengo previsto sacar el menor beneficio económico de esto.

Hubo un momento de algarabía y celebración generalizada, todo el mundo pensaba que ambos habían decidido compartir el triunfo, pero fue solo unos segundos de éxtasis antes de caer en la oscura realidad.

Harry estaba llorando abrazado a Cedric, que no se movía y miraba al cielo con los ojos abiertos sin ver nada. Entonces se desató el caos.

Se oían gritos, gente que corría y Ginny pudo ver como Moody se llevaba a Harry de allí. Echó una mirada a Ron y a Hermione y con un gesto de cabeza los tres decidieron bajar e intentar ir con Harry. Sin embargo, sus esfuerzos fueron infructuosos, el caos abajo era total y perdieron a Harry entre la multitud, quedando completamente atrapados.

Pasado un rato, pudieron observar en la lejanía a la señora Weasley y a Bill, que se los llevaron de allí al interior del castillo, donde tuvieron que esperar un rato sentados en uno de los bancos de madera. En medio del silencio del pasillo solo se podía oír el traqueteo del pie de Hermione nerviosa contra el suelo, la respiración entrecortada de Ron y los suspiros intermitentes de la Señora Weasley mirando hacia un extremo del pasillo. Ginny por el contrario estaba simplemente lívida, mirando a un punto fijo de la pared.

Un rítmico golpeteo por el pasillo les anunció la llegada de la profesora Macgonagall antes de que pudieran verla.

-Molly, debéis acompañarme al despacho del Profesor Dumbledore y esperar en la puerta hasta que os diga.

Todos se levantaron para seguirla, pero Ginny permaneció sentada con la vista fija en el mismo punto que antes.

-Profesora, ¿está bien?-Preguntó con un tono que pretendía ser fuerte pero que se tambaleó en la última palabra.

Con un deje de ternura en la mirada, la profesora de Transformaciones se dirigió a ella:

-Está…los daños que tiene no suponen un peligro físico severo en este momento. En cuanto a otro tipo de secuelas…ha vivido una experiencia muy dura esta noche, en nuestra mano (y especialmente en la vuestra) está que seamos capaces de que no sean demasiado severas.

Tras estas palabras la siguieron por los pasillos hasta el despacho del director donde aún debieron esperar un rato hasta que la puerta se abrió y pudieron divisar a Harry, a Dumbledore y a un gran perro negro que Ginny reconoció como Sirius.

Cuando sus ojos pudieron pararse en Harry se le cayó el alma a los pies. Harry estaba hecho una mierda; aparte de la suciedad que le cubría por todas partes tenía heridas y cortes por todo el cuerpo, siendo muy destacable uno bastante gordo en el antebrazo rodeado de una gran mancha de sangre. Vio también que no podía apoyar bien el tobillo, pero lo que más le asustó fueron sus ojos, envueltos en un terror del que parecían no querer salir. Sin embargo, cuando se paró en ellos vio que le miraban y que se desviaban hacia abajo, en concreto una mano metida en su bolsillo. El mismo bolsillo del que un rato antes había sacado el broche que ella le había regalado en Navidad.

La cálida sensación que le embargó al comprender el significado de ese pequeño gesto fue lo único que consiguió apaciguar su espíritu, atacado desde el momento en el que había finalizado la prueba.

Dumbledore les informó de que no debían hacerle preguntas a Harry sobre lo sucedido durante aquella noche en el laberinto y después lo acompañaron a la enfermería, donde la Señora Pomfrey le dio una poción para poder dormir.

Ginny miraba a Harry con sentimientos muy encontrados. Por una parte, estaba aterrorizada. Acababa de regresar nada más y nada menos que Voldemort, el mago más tenebroso de la historia, el que con un recuerdo encerrado en un diario la había poseído, ¿recordaría el Voldemort recordado lo que había ocurrido en la Cámara? Y luego estaba Harry. Harry el chico del que llevaba enamorada 4 años. Harry el que de nuevo había sido llevado a una situación al borde de la muerte y había salido airoso. Al que se había acercado últimamente y que podía asegurar que era su amigo. El que ahora tendría que afrontar ser el objetivo número uno de quien ya asesinó a sus padres. Por una parte, parecía infantil pensar en sus ilusiones amorosas con él en ese momento, con todo el mundo mágico al borde del colapso. Por otra, era completamente imposible no sentirse más enamorada que nunca.

-Bueno es hora de que todos os vayáis a la cama.-Dijo la Señora Weasley mirando a Ron, Hermione y Ginny tras varias horas sentado a los lados en la cama cada uno perdido en sus pensamientos.

-Yo no me muevo.-Dijo la pelirroja.

-No podemos dejarle solo.-Le secundó su hermano.

La señora Weasley ya estaba tomando aire, lista para la batalla, cuando unos cuchicheos les interrumpieron. Intentaron descubrir de que hablaban, pero no fue necesario mucho esfuerzo ya que Macgonagall entró gritando con Fudge a la enfermería, entre otras cosas despertando a Harry.

La escena fue dantesca, Fudge se enfrentó con Dumbledore y se negó en redondo a aceptar el regreso de Voldemort, insinuando en el camino que tanto él como Harry estaban locos. Tras esto, Dumbledore repartió a cada uno las instrucciones necesarias, pero cuando le dijo a Sirius que tenía que irse Harry intervino.

-Pero Sirius…

El hombre cogió a su ahijado por los hombros le habló mirándole a los ojos.

-Harry tengo que ayudar. Te puedo asegurar que no me separaría de ti en este momento, pero tengo que ayudar contra Voldemort. ¿Lo entiendes verdad?

-Sí claro.

Sirius abrazó a Harry y salió de la habitación a grandes zancadas seguido por Snape, Macgonagall y el resto de personas a las que se había dirigido el profesor Dumbledore, incluido el mismo.

En el momento en que les vio abandonar la estancia, todo lo vivido durante la noche cayó sobre Harry como miles de ladrillos, dejándolo respirando con dificultad al borde de las lágrimas, que empezaban a correr por sus mejillas cuando la Señora Weasley le envolvió en un abrazo de oso que le tranquilizó notablemente y que creó un bello momento que se rompió con el golpe que dio Hermione al atrapar algo con un tarro.

-Lo siento-Dijo la castaña aunque visiblemente satisfecha.

-Bueno, ya está bien de tanto jaleo.-Dijo la Señora Pomfrey entrando en la habitación.-Todos fuera, podrán volver por la mañana. En cuanto a usted señor Potter, el profesor Dumbledore ha decidido que pasarás aquí unos días, al menos hasta que se dirija a todo el colegio, pero no puedo seguir administrándote poción para dormir porque tiene efectos secundarios, tendrás que intentar descansar.

-Está bien doctora-Dijo Harry con un tono de voz que denotaba cualquier cosa menos que estaba bien.

La señora Weasley y los chicos abandonaron la enfermería entre protestas en voz baja que fueron completamente ignoradas por una impasible Señora Pomfrey.

Al día siguiente, Ron, Hermione y Ginny bajaron a ver a su amigo, que aunque se encontraba algo más animado, se veía con grandes ojeras y la cara bastante demacrada.

-No han querido decir nada.-Decía Ron mientras se comía una de las tostadas que le habían traído a Harry.-Pero claro, hay rumores por todos lados y a nosotros no paran de preguntarnos.

-Había algunos que se acercaban algo a la realidad.-Dijo Ginny.-La gente que tiene padres en el Ministerio ha oído cosas sobre un mortífago infiltrado en Hogwarts y eso, pero otros como Zacarías Smith vienen preguntando que si es verdad que la copa estaba detrás de una esfinge y que ella mató a Cedric.

-Bueno, realmente en el laberinto sí que había una esfinge. -Dijo Harry.

Se hizo un incómodo silencio en la sala, era la primera vez que Harry hablaba delante de ellos sobre algo de lo sucedido durante la noche que había culminado en el regreso de Voldemort.

-Y...¿sabes cuándo te van a dejar salir de aquí?-Preguntó Ginny para romper el momento.

-Pues creo que en un par de días, cuando Dumbledore hable para todo el colegio. Supongo que será para evitar que todo el mundo me pregunte sobre el tema.

Hermione había permanecido seria durante un buen rato con una expresión ausente, lo que hizo que sus tres amigos se sobresaltaran cuando se levantó tan decidida que tiró la silla en la que estaba sentada.

-Me tengo que ir, lo siento.-Dijo en voz baja antes de salir disparada por la puerta.

-Voy a ver que bicho le ha picado.-Añadió un desconcertado Ron antes de seguirla.

-¡Eh Hermione!-Gritó el pelirrojo por el pasillo siendo ignorando por ella, antes de alcanzarla y obligarla a detenerse.-¿Se puede saber qué te pasa?

Para su sorpresa, al darse la vuelta vio que en la misma mirada de determinación que había visto en los ojos de Hermione al salir de la enfermería, asomaban ahora un par de lágrimas.

-Necesito hacer algo, no puedo estar parada mientras él cobra fuerza, mientras destroza la vida de más gente y mientras mata o tortura a mis amigos. Tengo que hacer algo.

-Claro que haremos algo, ninguno de nosotros nos vamos a quedar con los brazos cruzados.

-Bien, pues entonces yo voy a ponerme manos a la obra en este momento, voy a buscar información sobre la guerra y como actuó Quien-Tú-Sabes la primera vez para saber qué podemos esperar ¿me ayudarás?

-Eso siempre.-Respondió Ron con decisión-¿Adónde vamos?

-A la biblioteca.-Contestó la chica antes de darse la vuelta y sin poder ver la pequeña sonrisa que el destino elegido había provocado en su amigo.

Mientras tanto, en la enfermería el cerebro de Ginny trabajaba a toda velocidad. No sabía qué decir para ayudar a Harry, y no podía soportar la idea de decir algo que pudiera hacerle más daño, por lo que estaba callada mirando hacia el suelo y maldiciendo internamente a su elocuencia por desaparecer en ese momento.

-Oye Ginny, ¿podría pedirte un favor?

La cabeza de Ginny subió tan rápido que pareció activada por un resorte.

-Ssí, claro.

-Verás, no soy capaz de dormir. No he sido capaz de hacerlo en toda la noche, en cuanto lo hago me despierto con pesadillas, es horrible...¿Podrías venir a acompañarme por las noches?-Fue capaz de preguntarle Harry a pesar enrojecer un poco más con cada palabra que pasaba.

En cuanto fue capaz de procesar sus palabras Ginny respondió sin dudarlo.

-Me gustaría mucho, aunque habría que pensar cómo hacerlo para que no me pillaran podríamos meternos en un…

-No te preocupes por eso-le cortó Harry resolutivo.-Verás, solo tienes que aprovechar y entrar a mi habitación cuando los chicos vayan a cenar. Dentro de mi baúl tienes la capa invisible y el Mapa del Merodeador, que se lo di a Ron para que lo dejara allí el otro día. Con eso es imposible que te pillen.

Ginny observó que aquello no se le había ocurrido en ese momento, si no que el plan estaba pensando minuciosamente por el chico que tenía enfrente, lo que le provocó un mar de emociones que la dejó sin palabras, solo siendo capaz de asentir con una pequeña sonrisa, lo que provocó que Harry sonriera también de forma nerviosa.

-Muchas gracias…no sabes lo que significa para mí.

-Bueno-bromeó Ginny buscando rebajar un poco el ambiente.-me compras una escoba con la que pueda pelearte el puesto de buscador el año que viene y hecho.

-Trato hecho.

Las horas pasaron y con la llegada de la media noche Harry empezó a ponerse nervioso. En su cabeza había varias opciones, ninguna buena. La primera que a Ginny la hubieran descubierto, en cuyo caso tendría que responder ante Macgonagall, Dumbledore y posiblemente la Señora Weasley de por qué le había pedido a la chica que deambulara por los pasillos de Hogwarts en plena noche. La segunda, era que ella finalmente hubiera decidido no ir, bien por pereza o por tener algún plan mejor, cosa que por algún motivo le generaba más ansiedad si cabe.

-Buenas noches Harry.

-JODER-Gritó el chico a la forma pelirroja que se había materializado a su lado.-¡Vaya susto me has dado Ginny!

-¡Lo siento! No quería asustarte. He tardado un poco porque Peeves estaba por ahí tirando cosas y casi me pilla Filch cuando ha ido a por él.

-Bueno, pues si te quieres sentar…

Ginny cogió una de las almohadas de la cama de al lado de la de Harry se acomodó a los pies de la cama, tal y como hacían en la Sala Común en las noches de insomnio de la chica.

-Bueno, ¿y de qué quieres hablar?¿De Quidditch?

-No, realmente…-Harry tragó duro-Me gustaría contarte lo que pasó hace unas noches si no te importa.

Ginny se quedó anonadada.

-Claro que me gustaría saberlo, pero…¿crees que es bueno para ti hablar sobre ese tema ahora?

-Lo necesito, necesito sacar todo esto de dentro, necesito compartirlo con alguien.

-No me malinterpretes, tengo muchísima curiosidad y quiero ayudarte en todo lo que pueda pero es que…¿no podrían ayudarte más Hermione y Ron?

-Ese es el problema con ellos. Van a intentar ayudarme, y los quiero muchísimo, pero ellos no han estado en una situación así y tú sí, y además no sé…

Harry dudó un poco antes de continuar avergonzado, pero los ojos fijos de Ginny mirándole le hicieron avanzar, aunque fuera mirando a la puerta de la habitación.

-Es solo que… en estos momentos de charla contigo así de noche, con las mantas y eso siento…una sensación como de hogar. Siempre he considerado Hogwarts mi casa por encima de donde mis tíos, y estos momentos son como una parte segura que me aísla de todo lo malo de fuera.

Ginny estaba sin palabras y sin saber reaccionar con un torrente de emociones atravesándola de lado a lado.

-No sé si me he explicado bien…

-Sí, creo que lo he captado.-Dijo ella recuperando el aplomo con una confianza nacida de algún lugar de su interior desconocido hasta entonces y media sonrisa.-Puedes empezar cuando quieras.

Sin embargo, la sonrisa de Ginny no duró mucho, porque Harry habló. Habló sobre el laberinto, como Krum atacó a Fleur y a Cedric bajó la maldición imperius y como él y Cedric llegaron juntos a la Copa. Habló sobre como Voldemort regresó y sus secuaces volvieron a él. Habló sobre cómo le torturó y sobre como creyó que iba a morir irremediablemente tras aquella lápida y de cómo sus padres aparecieron ante él. Y, por último, le contó cómo se lo llevó Barty Crouch Jr y este había sido atrapado.

Al final de la historia, Ginny tenía la cara surcada de lágrimas y un miedo atroz a lo que venía. Pero había un pensamiento que se había empezado a abrir paso en su mente en el momento en que Harry había empezado a hablar de cuando él y Cedric cogieron la copa y que ahora le era imposible contener.

-Tienes que dejar de culparte.

-Pero…

-Pero nada. Tienes 14 años, no puedes culparte porque uno de los magos más poderosos de la historia te tienda una trampa.

-Pero Cedric no tenía culpa de…

-No, y tú tampoco.

Y acto seguido le abrazó y ambos permanecieron en silencio hasta que se quedaron dormidos.

-¡Habéis estado tres noches durmiendo juntos en la enfermería! Me parece increíble que dudes que existe algo entre tú y él.

-Bueno, puede que ahora mismo tenga cierto interés, pero el verano es muy largo y puede conocer a otra, no nos hemos dado ni un beso…-Le respondió la pelirroja a su amiga.

Ginny y Demelza caminaban por el Expreso de Hogwarts hablando del monotema de los últimos días.

-Siempre he oído que Harry odia donde viven sus tíos.

-Y es cierto, pero basta con que yo lo tenga medio cerca para que alguna chica de Privet Dive.

-¿Privet Dive? ¿En Surrey?

-Sí ¿por?

-¡Eso está a menos de 15 minutos de mi casa! Vaya nunca había imaginado que Harry Potter pudiera vivir allí.

-Pues por desgracia lo hace.

-Bueno, esto enlaza con el plan que te iba a proponer y seguro que ayuda a que me digas que sí. Mi madre no quiere desprenderse del todo de su vida muggle, y ha convencido por fin a papá de que ponga teléfono en casa. Como me dijiste que en tu casa también teníais un que arregló tu padre ¡Podremos hablar! Y no solo eso, quiero que me llames y te vengas unos días a dormir a mi casa, así de paso te pasas por Privet Dive y recuerdas a ese mojigato pelinegro lo que tiene.

-Bueno, lo intentaré.-Le dijo Ginny con una sonrisa.

Acto seguido se despidieron, puesto que ya habían llegado a la puerta del compartimento en el que estaban Harry, Ron y Hermione. Por las caras que traían los dos últimos, era fácil de saber que Harry acababa de contarles todo lo sucedido en la noche de la tercera prueba.

Fue por esto que Ginny decidió amenizar el viaje con unas cuantas bromas para levantar el ánimo, empezando por estamparle a su hermano una rana de chocolate en toda la cara. Las risas empezaron a llenar el compartimento, y el ambiente terminó de encenderse cuando Hermione les relató cómo había descubierto y atrapado a Rita Skeeter.

Finalmente, cuando quedaban unos pocos kilómetros para llegar a King Cross, Hermione se levantó de su asiento.

-Ron, se me ha olvidado pedirle a Parvati que me devuelva mi cepillo, ¿me acompañas?

-¿Yo por qué?

-Pues porque no quiero ir sola, yo te acompañé la semana pasada a por un estúpido libro de quidditch a la biblioteca.

-Eh perdona pero yo he ido contigo muchas más veces a la…

Pero el resto de la discusión se perdió por el pasillo a través del cual los dos se iban alejando.

Harry y Ginny se miraron incómodos, sin saber ninguno de los dos cómo despedirse.

-Bueno pues Harry espero que pases muy buen verano y que me escrib…

-Ginny te tengo que decir algo.-La cortó él visiblemente sonrojado.-Me gustas.

Hubo un colapso nervioso dentro del Ginny seguido de una explosión que culminó en saltar a besar a Harry como si no hubiera un mañana, obteniendo como resultado un choque de labios que, aunque de primeras no, fue correspondido cuando la mente del chico fue capaz de procesar lo que estaba sucediendo.

Sin embargo, cuando sus labios se separaron la mirada que encontró no le gustó nada.

-Hay un pero, ¿verdad?

-Es que Ginny, me gustas muchísimo, es decir, me han gustado otra…sss chicas y no he sentido nada de lo que siento contigo, pero es que he vivido demasiadas cosas estos días y…simplemente no puedo afrontarlo ahora. Y menos justo antes de encerrarme tres meses con mis tíos.

-Vaaaaaale lo entiendo.-Dijo una Ginny que intentaba sonar más comprensiva y menos apenada de lo que realmente se sentía.

-Muchas gracias por entenderlo.-Le respondió Harry con una sonrisa.

Y ambos se dieron un abrazo de despedida mientras se anunciaba la llegada del Expreso de Hogwarts a la estación de King Cross.

Buenoooo, pues aquí os dejo el capítulo con el que acaba el cuarto año. He tardado en subirlo más de lo que pensaba, pero entre viajes y las fiestas de mi pueblo ha sido imposible hacerlo antes. A partir de ahora recuperaré el ritmo anterior a este pequeño lapsus.

Me gustaría agradecer a las personas que siempre me comentan y me dan sus opiniones (por cierto suelo contestar por MD, ¿igual debería hacerlo aquí?). Me encantan vuestros comentarios y que dejéis vuestras opiniones, es lo que más me anima a escribir.

Poco más, espero que os guste el cap y ya en el siguiente empiezo con el quinto año, tengo muchas cosas pensadas ya y estoy deseando ver qué os parecen!