Ni los personajes ni buena parte de la historia son de mi propiedad sino de JK Rowling, y no tengo previsto sacar el menor beneficio económico de esto.
Ginny Weasley estaba cabreada. Era consciente de que podía parecer algo infantil, pero es que no encontraba otra manera de definir lo que sentía.
Todo iba bien, había acabado el curso con el beso de Harry y, después de una crisis existencial bastante importante tratada por carta con psicólogos Granger acerca de por qué Harry no quería empezar con ella una relación antes de las vacaciones, la verdad es que se sentía bastante ilusionada, y hasta le había mandado a Harry una carta que ella consideraba muy ingeniosa. Además, estaba segura de que Harry podría venir pronto a la Madriguera, y mientras tanto estaba intentando arreglar algo para irse a casa de Demelza, donde podría verle un rato.
Sin embargo, todos estos castillos en el aire se derrumbaron con la llegada de Dumbledore una tarde a la Madriguera. No solo les dijo que tendrían que pasar el resto del verano lejos de casa y en una oscura casa de Londres, sino que además les prohibió contarle nada mínimamente sustancial a Harry en sus cartas. Perfecto, acababan de empezar a ser ''algo'' y ya iba a aburrirse de ella. Todo esto completado unos pocos días más tarde con una espectacular bronca entre Percy y su padre, en la que el desgraciado completó los muchos males que tenía su familia por culpa de su cercanía con Harry Potter alegando que ''Ginny ha desarrollado una enfermiza obsesión con él''. Cuando lo dijo, se hizo un silencio y todos la miraron a ella, que intentó abalanzarse sobre él para meterle los pulgares en los ojos y apretar hasta oír dos chasquidos, pero fue detenida por alguien a quien no pudo ni identificar.
En conclusión, llevaba todo el verano sintiendo que cuando por fin había logrado abrirse un hueco en el corazón del chico de sus sueños, le estaban obligando a perderlo y además, estaba sinceramente preocupada. Habían cogido al chico traumatizado por haber presenciado el asesinato de un amigo y el retorno de Voldemort y lo habían dejado solo todo el verano en casa de unas personas que le odiaban. Todos locos.
Y era todo esto lo que la tenía indecisa. Sabía que era arriesgado, que si la pillaban la mataban, que además era fácil que la pillaran y que era ponerse en el punto de mira de toda la Orden. Pero si le ayudaba valdría la pena.
Una vez tomada la decisión bajó las escaleras y buscó a su padre.
-Papá ¿te importa si cojo el teléfono y llamo a Demelza? Hace ya mucho que no sé de ella.
-Vale, ¿ya sabes cómo funciona no?
-Sí claro.
Su padre había insistido en que si el número 12 de Grimauld Place iba a ser el cuartel general de la Orden eran esencial que estuviera comunicado con los métodos muggles, que para muchas cosas eran más rápidos que los mágicos.
Marcó el número que tenía apuntado en un pequeño trozo de pergamino y oyó dos veces la señal antes de que una voz conocida contestara.
-¿Dígame?
-¡Demelza!
-¡Ginny! ¿Qué tal todo?
-¡Muy bien! Oye te llamaba por lo que me has dicho en tu última carta sobre quedarme a dormir en tu casa…
Le explicó tantos sus intenciones como el día que tenía pensado ir a su casa.
-Ginny, ¿sigues ahí? Acabo de preguntarle a mis padres y el día 1 te puedes quedar a dormir, nos viene perfecto. ¡Lo vamos a pasar genial! Tú sobre todo…
-Bueno, aún queda que me dejen a mí, que fácil no va a ser…luego te llamo con lo que sepa ¿vale?
-¡Vale! ¡Mucha suerte!
Ginny tomó aire y se dispuso a tomar una decisión complicada. ¿Mamá o papá? Normalmente para caprichitos sería papá, pero siendo un tema de seguridad…Es cierto que mamá era más expresiva pero seguramente era más posible convencerla a ella de que necesitaba respirar fuera del cuartel. Decidido mamá. No le vendría mal un aliado, pero claro cualquier varón de su familia quedaba descartado y Hermione ni se prestaría ni sería suficiente...Estaba claro. Sirius.
Ginny era la persona que más había conectado con Sirius desde que habían llegado, quizás con la obvia excepción de los gemelos. No era idiota, sabía que se había acercado a ella solo porque sospechaba que tenía ''algo'' con Harry y quería estudiarla a fondo, pero había conectado mucho; tenían un sentido del humor muy parecido y personalidades muy parecidas por lo que solían matar las horas muertas hablando de quidditch o con historias de cuando los Merodeadores sembraban el terror en Hogwarts.
Se dirigió a la cocina y allí encontró la oportunidad perfecta: Sirius sentando en una silla leyendo el periódico y su madre cocinando en los fogones.
Entró en la cocina y con un exagerado gesto de melancolía apoyó su cabeza en la mano al tiempo que se sentaba en una silla junto a Sirius.
-¿Te pasa algo hija?
-Es que…he estado hablando con Demelza y me ha invitado a su casa, pero ya le he dicho que no puedo. Ya sé que las medidas de seguridad no nos lo permiten…
Sirius levantó una ceja por encima del periódico.
-No se puede Ginny-Suspiró su madre.-Es demasiado arriesgado.
-Ya si lo sé, es solo que llevo tanto sin poder estar fuera…es el verano que más blanca he estado de mi vida.
La mirada de su madre le hizo ver que estaba muy cerca de convencerla, pero no sabía que decir para culminar el trabajo.
-Lo cierto Molly-terció Sirius-Es que Arthur podría acompañarla y dejarla en la casa de su amiga, solo tendríamos que estar seguros de que esa casa es un lugar seguro ¿no?
-Supongo…
-Ginny, ¿los padres de tu amiga han aceptado el regreso de Voldemort?
-Sí claro, y han puesto hechizos en la casa.-Afirmó Ginny rápidamente.-Su madre es hija de muggles y no quiere correr ningún riesgo.
-Bueno…lo hablaré con tu padre ¿vale?-Dijo su madre mientras salía de la cocina.
Ginny se disponía a seguirla con una sonrisa en la cara cuando Sirius habló.
-¿Demasiado exagerado lo de sentarte no? Te ha salvado la pinta que llevas de niña buena, no habría colado con ninguno de tus hermanos.
Solo obtuvo una sonrisa que pretendía ser adorable en respuesta.
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El día 1 de agosto después de comer Ginny tenía todas las cosas preparadas y esperaba a su padre en la puerta de Grimmauld Place.
-¡Venga papá que vamos a llegar tarde!
-Ya voy hija-Dijo su padre apareciendo por el final del pasillo que llevaba hasta la puerta.
Ambos abandonaron el edificio, cerraron la puerta con cuidado de no despertar al cuadro de la madre de Sirius y se dirigieron a un callejón que se encontraba a pocos metros
-Ginny, es tu primera vez con la aparición conjunta si no me equivoco, es normal si estás nerviosa o…
-Estoy bien papá. Venga, explícame cómo hacerlo.
-Mira, solo tienes que cogerme de la mano e intentar dejar la mente en blanco para no interferir en mi magia.-Le dijo Arthur mientras la agarraba-Sientes un tirón raro en el estómago, pero es perfectamente normal.
-Entendido.
-Pues vamos a ello. Una, dos y
Ginny sintió el tirón del estómago del que había sido avisada y apareció mareada frente a una casa unifamiliar donde un par de figuras borrosas se dirigían hacia ella.
-¡Ginny! ¿Estás bien?
Poco a poco fue capaz de enfocar y vio a su amiga Demelza junto a ella intentando levantarla.
-Bueno, es normal la primera vez que te apareces-Dijo su padre mientras la cogía también para terminar de levantarla.
-Encantado de conocerle Señor Weasley.-Saludó el hombre que estaba en la puerta mientras le estrechaba la mano.
-Llámeme Arthur. Para mí también es un placer Señor Robins.
-Llámeme David a mí en ese caso. Pasar a mi casa por favor.
Unas horas más tarde, Demelza y Ginny se encontraban en la habitación de la primera.
-Bueno, ¿y cuál es el plan?-Preguntó la invitada.
-Mira, esto es un televisor y sirve para ver imágenes en movimiento.
-¿Cómo las fotografías mágicas?-Ginny la miraba como si fuera un alienígena.
-No, esto tiene sonido y reproduce cosas mucho más largas. En la televisión puedes ver películas, mira te lo enseñaré.
Demelza introdujo una cinta en el aparato que había al lado del televisor y pulsó el play, haciendo que se empezaran a reproducir imágenes en la pantalla.
-Es genial…-Dijo Ginny mientras lo miraba embobada.
-Pues venga, voy a hacer palomitas y ya tenemos plan.
-¿Palomitas?
Estuvieron horas viendo películas y hablando un poco sobre todo. Demelza intentó indagar sobre lo que sabía Ginny acerca de Quién-tú-sabes, pero solo consiguió sacarle que era mejor no supiera ni siquiera lo poco que sabía ella misma.
-Buen vale, pero hablemos de algo un poquito relacionado. ¿Vas a ir mañana a ver a Potter enserio?
-No debería…pero vamos que voy a ir, no quiero que muera lo poco que puede existir entre nosotros.
-Bueno pues mañana tendremos que ponerte preciosa, queremos que se quede impresionado.
-Oye, ¿y tú?
-Yo ¿qué?
-Bueno, mi no-romance con Potter es interesante, pero creo que deberíamos explorar un poco tu vida sentimental ¿no?
-Eso no existe.
-Pues lo creamos.
-En realidad…tenía un pequeño plan para este año.
-¿Enserio?-Ginny sonrió con malicia.-Cuenta.
-A ver, yo no tengo nada en contra de que Mary y tú tengáis decidido que queréis un cuento de hadas y hayáis cerrado ya el casting para príncipe azul, pero no es lo que yo quiero ahora mismo.
-¿Y qué es lo que quieres?
-Enrollarme con todo chico alto y guapo que pueda.
Ginny abrió los ojos como platos.
-¿Enserio?
-Sí. Me apetece pasármelo bien, y oye si me enamoro de alguno genial, pero de momento prefiero no plantearme las cosas de esa manera.
-Bueno, si es lo que quieres me parece bien. ¿Y tienes alguno en mente?
-Unos cuantos…
Estuvieron toda la noche elucubrando sobre con qué chicos iba a ligar Demelza y riéndose mientras veían otras películas hasta que se quedaron dormidas.
Se levantaron tarde al día siguiente y tras la comida y un té con los señores Robins, que a Ginny le parecieron muy divertidos y simpáticos, llegó el momento en el que Ginny había pensado dirigirse a casa de Harry.
-Bueno, deberías estar aquí para las nueve, que es la hora a la que te vienen a recoger-Le dijo Demelza desde la puerta.-Pásatelo bien, pero no demasiado, no queremos que aparezcas en las portadas en las revistas con un bombo enorme en la barriga.
Afortunadamente, la casa de los Dursley no estaba lo suficiente cerca de la de Demelza como para que Petunia viera el gesto que Ginny le dedicó con la mano a su amiga.
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Harry Potter estaba tumbado en la cama de su habitación intentando concentrarse en el libro que estaba leyendo, pero sin conseguirlo. Miró al techo frustrado.
Llevaba todo el verano esperando una señal, ya poco importaba que fuera de Voldemort y sus secuaces o de los autodenominados ''buenos''. ¿El porqué de las comillas? No sólo los ''buenos'' de Dumbledore le obligaban a pasar el verano con unas personas que lo detestaban profundamente, no solo no le daban ninguna información relacionada con el regreso de Voldemort que ÉL había tenido que presenciar. No, encima sus ''amigos'' le mandaban una basura de cartas que lo único que le daban a entender es que ellos sabían muchas más cosas que él, pero que alguien al mando estaba realizando un esfuerzo consciente para que se mantuviera en la más absoluta de las ignorancias.
No podía creer que Hermione, que siempre quería saberlo todo, le tuviera sin noticias todo el verano después de lo ocurrido. No podía creer que Ron, su hermano prácticamente, no quisiera compensar todos los problemas del año pasado con algún gesto en esta materia. Pero sobre todo, y lo más doloroso, era pensar en que Ginny, SU Ginny, tampoco le mandaba más que cartas insulsas. Quizás se había cansado de esperar por él. Sería un idiota si no confesara que llevaba más o menos desde 15 minutos después de dejar la estación de King Cross arrepintiéndose de no haber empezado una relación con ella en ese momento, porque vamos si en algún momento tuvo duda de la atracción que sentía por ella, a estas alturas se había transformado en una certeza.
Debía estar loco, porque hasta se imaginaba que estaba pasando por la calle a la que daba la ventana de su habitación. No fue hasta la tercera piedra que golpeó en su cristal que reaccionó y se dirigió a la ventana, encontrando al asomarse a una bonita chica pelirroja que le sonreía de medio lado, con la cuarta piedra levantada aún en la mano.
-Si no estás abajo en 25 segundos esta irá a tu cabeza, Potter-Le soltó Ginny.
Superado un primer momento de consternación, Harry salió corriendo escaleras abajo.
-¡Me voy!-Le gritó a Tío Vernon que estaba viendo la televisión en el salón.
-¡No vuelvas!
Salió y ahí se encontró con la chica que le llevaba quitando el sueño todo el verano.
-¿Nos vamos a dar una vuelta?
Harry asintió von la cabeza, sin resuello aún por la carrera. Empezaron a andar y cuando por fin recuperó el resuello alcanzó a preguntar:
-¿Qué haces aquí?
-¿No te alegras de verme?-Respondió Ginny intentando no dejar ver lo mucho que temía la respuesta.
-Claro que quería verte-Dijo Harry un poco más rápido de lo debido.-Es solo que se me hace extraño, sino porque me había dado la impresión de que teníais todos órdenes de no comunicaros conmigo.
Ginny miró al suelo al responder.
¿Y por qué pensabas eso?
-Hombre, me habéis estado mandando los tres cartas todo el verano, pero no me habéis puesto nada medianamente sustancial ni sobre Voldemort ni sobre nada relacionado ¡Pero si Hermione me escribió dos párrafos contándome la fiesta de cumpleaños de su tía abuela!-Harry estaba enfadado y eso le dio el valor suficiente para decir algo que ya había decidido que no diría-Y estoy siendo generoso con lo de ''habéis'' porque en concreto tú apenas me has enviado dos.
-No quería aburrirte y tampoco me dejaban contarte nada interesante.-Contestó la pelirroja con un hilo de voz.
En el transcurso de la conversación habían llegado a un pequeño parque, en el que sin mediar palabra ambos se sentaron en los columpios. Cuando llevaban un par de minutos, Harry se decidió a romper el incómodo silencio:
-¿Y qué es lo que no te dejan contarme?
-¿De verdad quieres saberlo?
-¿Qué clase de pregunta es esa?
Ginny había estado pensando en esa conversación en concreto durante bastante tiempo, por lo que habló con la confianza de quien tiene la lección bien aprendida.
-Mira, tenemos órdenes de Dumbledore de no decirte nada, habló con Ron, Hermione y conmigo al principio del verano específicamente para ello. Ahora, yo no estoy de acuerdo y si realmente quieres que te lo cuente te lo contaré, pero si me pillan me va a caer una buena. Y ya sabes cómo es Dumbledore, se entera absolutamente de todo.
Harry permaneció pensativo un momento, en una evidente encrucijada interior.
-Bueno, está bien no me lo cuentes. Pero quiero que conste que estoy hasta los cojones de todos.
Ginny sonrió para sus adentros, sabía que Harry no se arriesgaría a meterla en un lío.
-Bueno ¿y cuántas muggles poco precavidas han caído en las redes del poderoso Harry Potter durante este verano?
-Muy graciosa…
Al principio Harry seguía algo molesto y respondía un poco seco, pero era imposible para él resistirse al encanto de la chica, aún más después de llevar semanas sin relacionarse con nadie que le tuviera un mínimo de aprecio. Pronto ambos estaban riendo como hacía meses que no lo hacían hasta que una voz truncó de raíz la risa de Harry.
- Hombre Potter, ¿tienes novia?
La sonrisa se le congeló en los labios y se giró para ver a Piers, que junto con Malcom y el resto de los amigos de su primo se dirigían hacia ellos, aunque este iba algo más rezagado y con indecisión en la mirada.
-Piérdete Piers.
-Pero si es muy guapa-intervino con sorna Gordon-¿Qué hace con alguien como tú?
-¿En vez de con unos cerdos como vosotros?-Intervino Ginny interponiéndose.
-Anda mira si la perrita sabe ladrar.
No se desapareció, pero teniendo en cuenta el tiempo que tardó Harry en interponerse entre los amigos de su primo y Ginny podría haberlo hecho perfectamente.
-Te voy a lavar la boca esa de mierda que tienes Piers.
-¿Vas a dejar que nos hable así Big D?-Le dijo el interpelado al líder del grupo
-Harry cállate la puta boca.-Dijo el interpelado aunque mirando al suelo.
-Perdóname Big D. Por cierto, me gusta más el mote de tu madre, ''Diddy''
Dudley se puso rojo y sus amigos se quedaron en silencio, pero sus ojos relampaguearon al asestar el siguiente golpe.
-Es un alivio verte con una chica por fin-dijo Dudley realizando un exagerado gesto de limpiarse el sudor con la mano.-Tantas noches gritando el nombre de Cedric…pensaba que era tu novio.
Las risas de los amigos de Dudley no compensaron las expresiones de Harry y Ginny. El primero parecía que acaba de recibir un golpe en el pecho y no podía respirar, pero la Weasley era pura furia. Se acercó a Dudley y sin pensarlo ni un momento le clavó una varita en el cuello.
La primera reacción de la pandilla fue reírse, pero pronto todo se tornó oscuro y la temperatura cayó más de 15 grados. Empezó a soplar un fuerte viento, y como si les hubiera arrastrado los amigos de Dudley desaparecieron diciendo frases inconexas presas de un gran pánico.
-No puede hacer eso, t-te expulsarán de la escuela.-Dijo Dudley con voz entrecortada.
-¿No te ha dicho tu primo que hay más de una escuela mágica?-Repondió Ginny con más aplomo del que sentía.-Estoy dispuesta a pagar el precio
-¿Ginny?-Preguntó Harry desde atrás.-¿Eres tú la que estás haciendo esto?
-No, pensaba que eras tú.-Contestó la pelirroja alejándose un poco de Dudley.
-Mierda.-Dijo Harry mientras desenfundaba también su varita.
-¿Qué estáis haciendo?-Preguntó un aterrorizado Dudley mientras el viento, la oscuridad y el frío se hacían cada vez más intensos.
Pero Harry ya había tomado el mando de la situación.
-Vamos a casa de los tíos. Dudley mantén la boca cerrada si sabes lo que te conviene.
-Papá no va a dejar que ella entre en casa.
-No sé si te ha parecido lo contrario, pero no tengo pensado preguntarle.- Respondió el chico dándose la vuelta violentamente con la varita levantada.-Te repito que me hagas caso si quieres que todo esto acabe medianamente bien.
-Harry vámonos.-Dijo Ginny mirando alrededor.
El chico obedeció y avanzaron por un callejón que desembocaba cerca de la calle en la que vivían. Sin embargo, de repente sintió como algo le golpeaba la cabeza y cayó al suelo, viendo por el rabillo del ojo como Ginny se desplomaba a su lado. Cuando fue capaz de enfocar, vio cómo su primo corría hacia el final del callejón, derecho a una de las figuras encapuchadas.
-¡No vayas hacia allí imbécil!-Gritó mientras corría hacia su primo.
Sin embargo, cuando iba por la mitad del callejón vio algo que le dejó helado; Ginny estaba en el suelo a pocos metros de él con un demento acercándose poco a poco a su boca. Sintió como se le secaba la boca y le faltaba el aire en los pulmones.
-Exp-p-ectro pa-tronu-m-No salió ni siquiera un poquito de humo blanco de la varita y Ginny cada vez estaba más blanca...Piensa en tu primer partido de quidditch…
-Expectro patronum-Un humillo blanco salió de la varita, pero insuficiente. Pensó en Ron y Hermione, pensó en el abrazo de la Señora Weasley en la cama de la enfermería, pensó en Ginny y en su beso en el tren…
-¡EXPECTRO PATRONUM!-Un ciervo plateado salió disparado hacia el dementor que estaba sobre Ginny y lo expulsó volando por el aire. Más tranquilo al ver como Ginny abría los ojos, Harry dirigió el patronus hacia donde su primo estaba en el suelo, atacado por el otro dementor que estaba muy cerca de su cara.
Para alivio de Harry, Ginny se levantó del suelo aunque con alguna dificultad, pero su primo permaneció tendido en el suelo. Harry trato de levantar a su primo, pero él solo era capaz de gemir y temblar.
-Harry viene alguien.-Dijo Ginny con una voz tomada mientras señalaba a la entrada del callejón.
Harry se incorporó con la varita en alto, señalando hacia donde miraba Ginny, pero la única que aparecía por allí era su vecina chiflada con sus zapatillas de andar por casa, la señora Figg.
-Hola señora Figg, mi primo se encuentra un poco mareado…-Explicó con poco convencimiento mientras guardaba la varita en el bolsillo.
-¡No guardes la varita! ¡Y tú chica, saca la tuya también! ¿Acaso no os enseñan nada en Hogwarts?
-Pero ¿es usted una bruja?
-Soy una squib muchacho. Después de tantos años vigilándote por encargo de Dumbledore…
-¿Conoce a Dumbledore?
-¡Claro que lo conozco! ¿Quién no le conoce? Venga, intentar levantar a tu primo, está un poco afectado.
Entre Harry y Ginny fueron capaces de levantar al chico y llevarlo a duras penas, con la señora Figg a su lado.
-¿Tú eres la chica Weasley no?-Ginny asintió con la cabeza-Bien, lo suponía. Conocí a tus tíos Fabián y Gideon, eran los mejores. Ahora sin embargo en la Orden aceptan a cualquier inútil, como Mundungus Flectcher.
-¿La Orden?-Preguntó Harry, pero fue ignorado.
-Sabía que si pasaba algo sería con él de guardia. Bueno, entrar-en el transcurso de la conversación había llegado a la casa de los Dursley.-Ahí estaréis seguros, aunque os espera una noche movida. Tú tendrás que dar explicaciones a tus tíos y al Ministerio por hacer magia siendo menor, y tú a la Orden porque o mucho me equivoco o has venido haciendo caso omiso a todas las instrucciones que se te habían dado.
Los dos chicos asintieron con la cabeza en señal de despedida y se dirigieron hacia la puerta de la vivienda.
Bueno pues aquí os dejo otro capítulo. Sinceramente, he tardado en publicar muchísimo más de lo que esperaba, el inicio de curso y eso me ha tenido muy mal, pero ahora ya he pillado rutina y creo que volveré a actualizar una o dos veces a la semana más o menos.
Este capítulo originalmente no acababa aquí, pero me estaba quedando demasiado largo y he tenido que partirlo, como tengo el otro medio escrito supongo que actualizaré dentro de muy poco
Espero que os guste, y que me dejéis vuestras opiniones en comentarios, me encanta leerlas y es probablemente lo que más me motiva para seguir escribiendo (Cuantos más comentarios más rápido actualizaré xD). Me gustaría agradecer especialmente a la siempre fiel patriciamartin151197 y a Saariitaa por sus comentarios en el último capítulo, me alegro de que os gustara.
Nos leemos pronto!
