Ni los personajes ni buena parte de la historia son de mi propiedad sino de JK Rowling, y no tengo previsto sacar el menor beneficio económico de esto.

-¡CUATRO OJOS!¡GIGANTE CHEPUDO!¡ARRIBA!

-¿Qué coño os pasa?-Fue capaz de decir un somnoliento Ron mientras los inesperados atacantes se desternillaban desde la puerta.

-Mamá dice que bajéis, tenéis el desayuno listo y hay que empezar a limpiar.

-Bueno, pues yo tengo que ir a hacer algo de hueco primero.-Dijo Ron dirigiéndose al baño.

Harry, que seguía adormilado, vio en ese momento la oportunidad que no había tenido ayer y aprovechó para levantarse rápido y acercarse a los gemelos.

-Oye chicos, ¿habéis hecho la gestión que os encargué en el tren de vuelta?

Los gemelos sabían perfectamente a qué se refería. Harry les había dado el dinero del Torneo de los tres magos a cambio de que le compraran una túnica de gala decente a Ron y de que se encargaran de gestionar un regalo común a Ginny entre Ron, Hermione y ellos tres. En concreto, Harry les dijo que quería comprarle una cometa 260, para que este año pudiera presentarse a las pruebas con posibilidades reales de entrar en el equipo.

-Sí, de hecho mandaste más dinero de lo que necesitamos al final.-Dijo Fred pasándole una bolsita a Harry.

-Pero Harry, las partes en las que lo hemos distribuido no son equitativas, a mí no me parece muy justo que la tuya sea más grande…

-Pues a mí sí. Ya os dije que cada uno pusiera lo que pudiera y que yo me encargaba del resto, a fin de cuentas, fue idea mía. ¿Lo habéis hablado con vuestros padres? ¿No les ha parecido raro que tengáis dinero de repente?

-Raro les pareció.

-Pero se nos ocurrió decirle que al final pudimos recuperar parte del dinero de lo de Ludo Bagman.

-Y como les dijimos que lo íbamos a gastar en regalos para nuestros hermanos…

-No les ha parecido mal.

-Genial.-Sonrió Harry.

Todos bajaron a desayunar y, tras terminar la comida, Molly distribuyó los grupos de trabajo; Harry y Ginny se iban a encargar de limpiar las vitrinas del pasillo; Ron y Hermione de adecentar uno de los dormitorios para que se pudieran quedar más agentes de la Orden y Fred y George ya que tanto os gusta usar la magia, tenéis que acabar con los doxys de la despensa.

Todos se dirigieron arrastrando los pies hacia los lugares indicados por la matriarca, aunque nadie se quejó más que Ron.

-Bueno, cállate ya. A nadie le apetece limpiar-Le espetó Hermione.

-Que borde eres. Como sigas así no te cuento la charla de ayer con Harry sobre ya-sabes-qué.

-¿Llegasteis a alguna conclusión sobre el arma del que nos hablaron ayer? Yo miré en la recopilación sobre…

-Dije qué, no quién. Me refiero al tema Ginny.

-Espero que fueras delicado.

-Lo fui.

-Y que no le dijeras que todo te lo dije yo.

-¿Por qué no podía decir eso?

-Tienes la sensibilidad de un ladrillo.

-Como sea, acertaste en todos y cada uno de los temas que le echaban para atrás con Ginny.

-¿Y le convenciste?

-Claro. Tiene gracia que estuviera preocupado por cómo se lo tomaría mi familia y que mi madre lo primero que haya hecho haya sido ponerlos juntitos a limpiar.

-Y entonces…¿se va a declarar?

-Sí…aunque dudo que ahora mismo.

-¿Por qué?

-Pues mira, por lo que me ha comentado hoy al levantarnos, mínimo quiere esperar a que pase la vista, y de hecho creo que casi prefiere que sea estando ya en Hogwarts.

-Mierda la vista…se me había olvidado.

-Además, llevan tiempo sin verse…poco a poco.

Hermione se quedó un momento mirando a Ron con el trapo en la mano y sin moverse ni un ápice.

-¿Qué miras?-Le preguntó el pelirrojo.

-¿Desde cuándo eres tú tan maduro? Parece que has crecido tres años en media hora.

-Uy, como se junta con chicos maduros como Vicky, Hermione es una experta en madurez.

-Ahí está, el idiota que conozco y detesto.-Aunque la sonrisa que tenía impresa en la boca cuando se giró para seguir limpiando indicaba que estaba mucho menos enfadada que lo que quería hacer notar.

Mientras tanto, en las vitrinas del pasillo, Sirius se había unido a Harry y a Ginny en las labores de limpieza y los tres se reían de los comentarios sarcásticos del Merodeador, mucho más animado que en los días anteriores. Sin embargo, una voz salió de la cocina poniendo fin a la diversión:

-¡Ginny! ¡Ven un momento a ayudarme a la cocina!

La chica suspiró, no había hablado con su madre desde la bronca del día anterior y, por lo que la conocía, le esperaba una charla sobre el tema. Se despidió con la mano de Harry y Sirius y se encaminó a la cocina.

-Es una chica única, deberías cuidarla.-Le dijo Sirius a Harry en cuanto la pelirroja desapareció por el pasillo.

-¿A qué te refieres?-Preguntó Harry sonrojándose.

Sirius soltó una carcajada.

-Siempre te dicen que te pareces a tu padre, pero por lo visto en la negación y la vergüenza sobre tus sentimientos eres la viva imagen de tu madre. Es evidente que estás muy pillado por ella.

-¿Y qué se supone que debo hacer en estos casos?

-Ya te lo he dicho, cuidarla. No todos los días vas a encontrar a una chica dispuesta a liar la que ha liado ella para verte un poco mejor, aunque supongo que tampoco es malo remarcar que no es muy normal que un chico de doce años baje a rescatar a alguien de un basilisco. Estáis más o menos en paz.

-¿Te lo ha contado?

-Sí, hemos hablado bastante estos días…en serio Harry, haz las cosas bien.

-Creo que eso es más fácil decirlo que hacerlo.

-Bueno, estoy seguro de que podremos encontrar la forma de apañarnos.-Dijo Sirius con una sonrisa.-¿Cuándo es su cumpleaños?

-El día once.

-¿Y qué tienes pensado?

-He coordinado a todos para comprarle una escoba y que pueda presentarse a las pruebas de quidditch, pero me gustaría hacerle algún detalle que sea solo mío…

-¿Y sabes qué?

-No…

-Bueno, creo que puedo tener alguna idea-Le dijo su padrino mientras lo cogía de los hombros y le acompañaba fuera del pasillo.

Mientras tanto, las dos mujeres Weasley se hallaban en la cocina frente a frente en silencio. La tensión se podía cortar con un cuchillo, pero Molly decidió tomar la palabra:

-Da igual lo que digas, no estuvo bien lo que hiciste. No puedes interpretar a tu gusto las órdenes que te demos con estos temas, es muy peligroso que os toméis la justicia por vuestra mano.

-No es justo que Harry pase el verano incomunicado con esos monstruos y comiéndose la cabeza con Cedric cada noche.

-No lo es-concedió su madre.-Tampoco lo es lo dura que fuiste con nosotros ayer. Sabes que no nos corresponde a nosotros decidir dónde o con quién se queda Harry, y en concreto sabes que tu padre y yo hemos insistido mucho en que se venga con nosotros en verano.

Ginny estaba cohibida. Las explosiones contra todo y contra todos de su madre era algo con lo que podía lidiar, lo llevaba viendo desde que era una cría. Pero este nuevo tono pausado y serio de su madre…le ponía los pelos de punta.

-Lo sé, es solo que…joder fueron muy duras las cosas que me contó.

Molly suspiró.

-Me hago cargo de lo dura que ha debido ser su vida Ginny, y no estoy de acuerdo para nada en cómo se ha gestionado lo de Harry este verano, pero tienes que entender que si no seguimos las órdenes de Dumbledore estamos perdidos en esta guerra. Solo con él tenemos alguna oportunidad.

-Lo siento…no pensaba que se fuera a complicar tanto el tema…necesitaba verle.

Con esto terminó de derribar los últimos resquicios de enfado en su madre.

-Ya lo sé hija-dijo sonriendo mientras la abrazaba-y te entiendo. Es un chico maravilloso.

Lo primero que pensó Ginny es que cómo podía saberlo su madre, no pensaba haber sido tan obvia. Sin embargo, en cuanto lo pensó un poco, cayó en que efectivamente lo había sido.

-Bueno…¿y papá está muy enfadado?

-Está dolido…pero ya sabes cómo es, se le pasará rápido. El problema es que le pusiste palabras a una preocupación que hace mucho tiempo que tenemos.

-Intentaré hablar con él.

-Mejor, anda ayúdame a hacer la comida. Si tan mal tratan a Harry sus tíos no me quiero imaginar cómo le alimentan, habrá que darle algo decente.

Lo cierto es que los días en Grimmauld Place pasaban a gran velocidad porque los chicos no tenían demasiado tiempo para aburrirse, se pasaban la práctica totalidad del día librando una guerra contra lo que algún día fue la ancestral mansión de los Black. Los miembros de la Orden iban constantemente de aquí para allá, alguno con estancias más largas y otros con estancias más cortas, pero en definitiva dotando a la casa de un ambiente de actividad constante que hacía que el tiempo se esfumara. El rápido paso de los días produjo una paradoja en Harry, por una parte acercaba una fecha que deseaba con fuerza y por otra también le llevaba a otra que le producía una terrible ansiedad; el día once de agosto era el cumpleaños de Ginny y estaba deseando ver su reacción al recibir tanto la escoba como el regalo que había preparado con Sirius. Sin embargo, la llegada del día once llevaba aparejada consigo de forma inevitable la llegada del día doce, en el que tendría que afrontar la vista disciplinaria que decidiría todo su futuro.

Decidió que, no teniendo solución el tema, intentaría disfrutar lo máximo posible del día del cumpleaños de Ginny, puesto que podía ser su último día como mago, mejor pasarlo bien que amargado ante el horrible futuro que se le venía encima.

-¡TE DESEAMOS TODOOOOS CUMPLEAÑOS FELIZZZZ¡-El variopinto grupo de los magos de la Orden más cercanos a los Weasley, como Lupin, Kingsley y Tonks, unido a los residentes habituales de la casa entonaban las últimas notas de la canción frente a una sonriente Ginny que sopló las velas que había sobre el pastel que había preparado su madre.

Tras esto, llegó el esperado momento de abrir los regalos, empezando por un vestido que le habían regalado sus padres, un libro de defensa cortesía de Remus Lupin, una cazadora de piel de dragón por parte de Sirius, un kit de camuflaje mágico comprado por Tonks y por último llegó al paquete alargado que se encontraba al final de la mesa con una etiqueta en la que se podían leer los nombres de Ron, Hermione, los gemelos y Harry.

-¿Qué es eso?-Preguntó la pelirroja extrañada mientras se dirigía a abrirlo.

-Pues tendrás que abrirlo para saberlo hermanita.-Le respondió Fred con voz socarrona.

Su hermana le sacó la lengua mientras procedía a retirar el papel de regalo, quedándose blanca al bajar la mirada y contemplar lo que contenía el paquete.

-Me estáis vacilando.

-Pensamos en meterte una falsa y regalarte un libro la verdad.

-Pero no teníamos ganas de ser agredidas por tus famosos moco-murciélagos.

Ante las burlas de los gemelos, Harry decidió intervenir.

-Es una Cometa 260, no es la más rápida del mercado pero…

Solo ante esto Ginny pareció reaccionar.

-Es perfecta-Respondió con rapidez, pero sin embargo seguía pareciendo desconcertada.-¿Cómo supisteis que quería una?

Esta vez fue Ron el que tomó la palabra.

-Un pajarito gafotas nos dijo que querías entrar en el equipo de la casa.

En ese momento los ojos marrones de Ginny se pusieron sobre Harry y sintió una gran necesidad de abrazarlo. Sin embargo, cuando sus conexiones nerviosas apenas habían dado orden a sus músculos de moverse, tomó consciencia de todos los magos de la Orden que en ese momento la observaban con sonrisas suspicaces, lo que transformó el abrazo en plan koala que su cuerpo pedía en un cortés beso en la mejilla seguido de un fraternal abrazo al resto de los participantes.

-Muchas gracias a todos, es el mejor regalo que me han hecho nunca. Intentaré aprovecharlo-Aseguró la pelirroja con los ojos llenos de lágrimas.

La celebración continuó después de los regalos con tarta, música y las divertidas transformaciones de Tonks, pero Harry no fue capaz de disfrutar de nada de esto, nervioso como estaba ante la perspectiva de tener que darle su regalo a Ginny. No encontraba el momento de apartarla de la celebración, en la que evidentemente ella era el centro de la mayoría de las miradas.

De repente, vio su oportunidad: Ginny se dirigía sola fuera del salón. Se apresuró a seguirla disimuladamente y la alcanzó cuando se encontraba en el pasillo.

-¡Ey Ginny!

-Harry ¿quieres algo?

Harry observó que la chica parecía incómoda, pero decidió que en ese punto tenía que seguir adelante.

-Verás es que quería darte algo….

Ginny suspiró

-Harry, ¿no puede esperar un poquito?

El chico estaba sorprendido y un poco amedrentado, la verdad es que no se esperaba una reacción tan mala.

-Bueno, da igual…

Sin embargo, Ginny leyó bien su expresión y se apresuró a aclarar las cosas.

-¡No! Es que verás, tengo que ir al baño con…bastante urgencia.

-¡Ah! Vale, te espero aquí.

Ginny asintió con la cabeza y se dirigió sonrojada hacia la puerta que había a la derecha, dando un portazo un pelín más fuerte de lo normal.

Harry permaneció unos minutos al otro lado de la puerta, intentando concentrarse en sus pensamientos y meditando sobre si se cargaría el momento romántico que tenía planeado el momento escatológico. Tenía que conseguir deshacerse de lo embarazoso situación, decidió mientras escuchaba como corría la cisterna.

-Disculpa…es que no podía más.-Dijo la chica más sonrojada si cabe que cuando había entrado al servicio.

-Tranquila, creo que fueron las sardinas que trajo Mundungus ayer, anoche tu hermano y yo parecía que estábamos haciendo una carrera de relevos en el inodoro.

Hubo un momento de silencio mientras Harry se pateaba mentalmente por introducir las defecaciones propias y de su amigo en una conversación que pretendía ser romántica.

-¿Harry?

-¿Si?

-¿No querías algo?

-¡Ah sí!-Harry se volvió a patear mentalmente.-Verás solo quería darte un regalo que te he preparado…

-Pero Harry, la escoba…

-La escoba es un regalo de todos-La interrumpió Harry-Esto es algo más…personal. Y tranquila, apenas me ha costado dinero.

El chico extendió un pequeño paquete rectangular hacia ella, que se había quedado sin palabras y lo observaba con los ojos muy abiertos. Cogió el paquete y su expresión cambió a un leve sonrojo y una tímida sonrisa.

Cuando terminó de retirar el papel, se encontró con un trozo de vidrio que estaba completamente oscuro, lo que hizo que la cara de Ginny pasara a ser de indecisión.

-Harry, ¿qué es esto?

-Tendré que enseñarte la otra mitad para que lo entiendas, claro…

Harry extrajo de su bolsillo otro espejo similar al que Ginny sostenía en la mano, y enfocándolo en él se dirigió hacia ella.

-Son dos espejos comunicados, cuando mires en él verás lo que se refleje en el mío y también podremos hablar. Me vas a poder avisar cuando tengas pesadillas y tenga que bajar a la Sala Común o incluso en verano…

La explicación de Harry se vio interrumpida por la chica, que se lanzó a abrazarle con pasión y casi lo derriba al suelo.

-Es genial-Fue capaz de articular Ginny cuando después de unos segundos por fin se separaron.

-Sirius me dio la idea en realidad…-Explicó el chico muy sonrojado-tenía uno igual con mi padre.

Mientras hablaban, la distancia de los dos se redujo, y cuando Harry ya había tomado la decisión de lanzarse…

-¡Eh, estáis ahí!-La voz de George llegó desde el fondo del pasillo mientras se acercaba-No interrumpo nada, ¿no?

-Imbécil-Le respondió su hermana que, al igual que Harry, había retrocedido al oír la voz.

-Mamá preguntaba vosotros para cenar.-Respondió el pelirrojo omitiendo el insulto, haciendo que ambos se dispusieran a seguirle. Sin embargo, Ginny aún tuvo tiempo de susurrarle algo al chico que le había hecho tan feliz con su regalo.

-Harry.

-¿Si?

-No hace falta que uses el espejo mientras hagas carreras de relevos con mi hermano en el baño.

⃝⃝⃝

Una vez entregado el regalo, la perspectiva, apartada de forma deliberada a un rinconcito de su mente, de la vista que tenía que afrontar al día siguiente le golpeó con toda su fuerza. Era posible que este fuera el último día de su vida como mago. ¿Qué pasaría si lo condenaban? ¿Tendría que volver con los Dursley o podría quedarse con Sirius? También estaba la posibilidad de que la condena incluyera ir a la prisión de Azkaban…

-Harry-Hermione abrió la puerta en la que Harry le daba vueltas a la cabeza en la cama y Ron roncaba en la de al lado-Ginny me ha dicho que vayas a la habitación, que así podréis hablar hasta tarde sobre la defensa de lo de la mañana. Quédate en mi cama y yo me quedo aquí.

La primera reacción del pelinegro fue sentir una ola de afecto hacia su amiga, pero seguidamente dirigió una mirada hacia la cama de al lado, donde Ron despierto ya, tenía una expresión suspicaz.

-¿Solos toda la noche? No sé si…

-Sabes perfectamente que Ginny va de testigo al juicio, no van a hacer nada. Es muy importante y evidentemente va a dormir en mi cama.

-Vaaaaale.

Harry se levantó de la cama, pero cuando estaba llegando a la puerta, decidió tentar un poco a su suerte.

-Hermione, ¿y tú en qué cama vas a dormir?-Preguntó con sorna justo antes de salir corriendo un segundo antes de que la zapatilla de Hermione volara hacia él y Ron soltara un improperio.

-Será subnormal.-Murmuraba el pelirrojo dentro de la habitación.

-Lo es-concedió Hermione mientras se tumbaba en la cama que había ocupado el susodicho hasta hacía un momento.-Pero necesito con toda mi alma que mañana gane el juicio.

-Yo también, ¿te imaginas como sería volver a Hogwarts sin él?

-Me costaría mucho volver a acostumbrarme a estar sola otra vez la verdad.

-¿Sola por qué?-Preguntó Ron.

-¿Bromeas? La única razón por la que eres capaz de soportarme es porque está Harry, sin él no duraríamos siendo amigos ni quince minutos.

-¡Yo si te soporto!

-¿En serio? Pero si te parezco repelente desde la primera semana en Hogwarts.

-A ver, al principio no me caíste bien, pero creo que hemos pasado las suficientes cosas como para…

-¿Ves? Eres mi amigo porque pasamos muchas cosas con Harry. Incluso con él a veces somos insoportables…

-Hemos estado aquí unas semanas sin él.

-Con tus hermanos, que en el colegio se juntan menos con nosotros. Podría decir que aún me quedaría Ginny, pero va a otro curso y tiene sus amigos…

-Pero es que no llevas razón, si dejamos de ser amigos yo también me quedaría solo.

-Estás de broma, ¿no? Tú te llevas bien con mucha gente de la casa, para la mayoría yo soy una sabelotodo repelente, me aguantan porque soy amiga vuestra.-Hermione no había tenido intención de soltar todas las inseguridades de repente pero, muy a su pesar, era algo que llevaba rumiando desde que Harry había llegado a la casa y le habían hablado de la vista que tendría que afrontar. –Cuando por lo que sea he estado a malas con vosotros, como pasó en tercero cuando le quitaron la escoba a Harry, me he pasado días sin hablar realmente con nadie.

La expresión de Ron era un poema pero, sorprendentemente, aún demostró alguna energía para intentar apaciguar su conciencia.

-El año pasado cuando yo discutí con Harry nos llevamos bien…

-El año pasado cuando discutiste con Harry, yo estuve fundamentalmente con él y tú con Dean, Seamus... y a ratos hablabas conmigo…sobre Harry. No pasa nada, siempre he sabido cuál es mi papel en nuestra amistad, al igual que fui consciente de que el año pasado Harry y yo estuvimos mucho peor solos de lo que estuvisteis cuando estabais peleados conmigo. Simplemente digo que, aunque evidentemente para los dos será duro si echan a Harry, y tú lo vas a notar muchísimo, yo siento que además de perderle a él también te perdería.

-Tú eres una parte esencial de todo Hermione, si no fuera por ti hubiéramos estado perdidos mil veces. Hasta en segundo cuando…

-No me refiero a que me necesitéis por mis conocimientos Ron, es otra cosa. Pero da igual, es algo que tengo ya asumido.

-Pero es que…

-Ron-le cortó la chica con una mirada cansada.-De verdad, es suficiente.

Tras esto se produjo un duro silencio en el que Hermione pensó que se había terminado la conversación, subestimando claramente la cabezonería del pelirrojo.

-Nosotros no tenemos la misma relación que la que tengo con Harry, pero eso no significa que me importes menos que él o que te dejaría sola.

Hermione contuvo la respiración un momento.

-¿Y por qué la relación no es la misma?

-Harry es como mi hermano.

-Y yo…

Hermione prácticamente podía oír como los engranajes de la cabeza de Ron chirriaban bajo la mata de pelo roja que los cubría.

-Tú…a ti no te veo como una hermana. No es que seas menos cercana, pero desde luego no te veo como una hermana.

-Gracias Ron, de verdad. Deberíamos dormir ya ¿no crees?-Hermione decidió que había presionado lo suficiente por aquella noche.

-Si, buenas noches.-Dijo un pensativo Ron, con una expresión que indicaba que estaba muy lejos de poder dormir.

-Buenas noches.-Devolvió Hermione con una sonrisa y un espíritu mucho menos agobiado que al empezar la conversación.

Bueno, pues un capítulo más de esta historia, de nuevo más tarde de lo que me hubiera gustado, pero espero que decidáis que ha merecido la pena la espera y que dejéis vuestra opinión en los comentarios.

También me gustaría pediros que alguien que haya escrito fics me aconseje por dm o en comentarios sobre un tema; tengo una idea en mente para otra historia larga, pero no sé si empezarla porque creo que puede ser que me cueste concentrarme en ambas a la vez y además eso haría que publicara con menos regularidad en esta historia, lo que podría hacer que la perdierais interés. ¿Cómo lo veis?

Muchas gracias a los que comentasteis en el anterior cap, ¡nos vemos pronto!