Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es Hotteaforme, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is Hotteaforme, I'm just translating her amazing words.


Thank you Hotteaforme for giving me the chance to share your story in another language!


Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.


N/A:

¡Hola! Esta historia complementaria fue escrita para la compilación de Fandoms for Hope and Relief en ayuda a los incendios forestales australianos. Recaudamos mucho dinero por una causa muy buena, ¡así que muchas gracias si donaste para poder leer esto antes!

Si estás aquí, probablemente ya leíste Ruido Blanco. Si no, puede que quieras ir a leer esa historia primero ya que no estoy segura de que esto funcione bien como una historia independiente. Esto empieza en el capítulo 11, ¡por si quieres ir a refrescarte la memoria!


Música de este capítulo:

Grandson – Darkside

The Score – Stay


Dualidad

Chicago - Agosto de 2007

Ben está en su carro en los muelles, el lugar de siempre, cuando finalmente llego. Me quedo ahí sentado durante un minuto, enciendo un cigarro, aviento la cajetilla al asiento del copiloto, mi mente arde con pensamientos de Bella. Se metió bajo mi piel y está punzando a través de mis venas, el sabor de ella sigue en la punta de mi lengua. Ella ha sido todo en lo que he pensado durante las horas más oscuras por semanas.

Sería un mentiroso si dijera que no estaba jodidamente enojado con Benny justo ahora, con esa mierdecilla interruptora.

—¿Qué carajos te pasó? —dice Ben cuando me bajo del carro, azotando la puerta a mis espaldas. Mira mis manos vendadas y mis ojos que se oscurecen más cada minuto.

Pronto va a descubrir esta mierda, así que se lo digo directo.

—James.

—Oh, hombre. —Sacude la cabeza mientras yo exhalo una nube de humo—. Alec se va a enojar.

Alec puede irse al carajo.

—¿Le diste una buena paliza, Mase? —pregunta con cierto brillo en su mirada. Le encanta pelear casi tanto como a mí.

—No tanto como quería.

Si Bella no hubiera estado ahí… no me habría detenido. Habría seguido hasta que su cerebro manchara la banqueta.

Le doy otra larga calada a mi cigarro, el humo arde en mis pulmones, me vuelvo a sentir tenso; recuerdo la forma en que ella le gritaba que se detuviera, todas las mierdas que él le estaba escupiendo. Y no fue la primera vez.

La idea de ella sola, lidiando con él por quién sabe cuánto maldito tiempo… me hierve la sangre.

Su objetivo de esta noche fue claro. James es ese tipo de hombre: si él no puede tenerla, nadie puede. La habría acuchillado una y otra vez para asegurarse de ello.

Empezamos a caminar hacia la oficina y estoy listo para arremeter contra Waylon. Dos cargamentos esta semana: retrasados. Le pagamos lo suficiente para que esto no pase; él mantiene todo en movimiento, pero se está yendo por una pendiente resbaladiza.

Y a Alec no le agrada lo resbaladizo, a menos de que involucre un coño.

Ben abre la boca y sé que va a seguir con su línea de cuestionamientos porque es el cabrón más chismoso que existe.

No me decepciona.

—Entonces, ¿cómo sucedió todo? ¿Eh?

Lo ignoro.

»Vamos, hombre. Quiero los malditos detalles. James y tú se pelaron, ¿por qué?

—No estamos en la escuela; no te voy a dar un maldito reporte escrito.

Se detiene y me analiza, luego una sonrisita se apodera de su cara, separando sus regordetas mejillas.

—Es por la chica, ¿no? La puta de James.

Me giro bruscamente hacia él, la irritación se prende.

—¿Qué dijiste?

Alza las manos mientras seguimos caminando.

—Oye, hombre, relájate, sabes que no me refería a esa mierda. Pero es por ella, ¿no? ¿Le pegaste por su jodido culito? ¿O estabas enterrado hasta las bolas cuando te encontró?

—Esto no es así con ella. —Exhalo.

No estoy seguro de cómo es.

Ben se detiene y me mira como si me hubiera crecido otra cabeza.

—¿A qué te refieres? "Esto no es así con ella". ¿Estás completamente loco?

No puedo explicarlo, no sin sonar como un marica, así que le doy lo que quiere.

—Ella lo dejó. Fui con ella para que pudiera sacar sus cosas de su apartamento. Él nos vio juntos, pensó que sucedía algo, así que nos metimos en una pelea.

—¿Y qué? ¿Ella se quedó con él después de eso?

Sonrío.

—No, hombre. Vino conmigo. Está en mi casa.

Mi sonrisa se desvanece.

Está en mi casa.

—Oh, mierda.

—Terminemos con esto —digo, avanzando dos escalones a la vez, tiro mi cigarro por la barandilla que lleva a la pista que está abajo.

Waylon está sudando mientras paseo por la oficina. Ben está dando los golpes. Su cara ya se está llenando de moretones.

—¿Para qué carajos te está pagando Alec?

Hace una mueca.

—Mira, hago lo que puedo, pero a veces las cosas salen mal, ¿sabes? No tengo control de la madre naturaleza.

—Me importa un carajo. Tienes reportes de envíos, ¿eh? Avísanos. No nos dejes jodidamente expuestos a esa mierda. A los policías. Cualquier cabrón pudo haber visto a los chicos esperando y pudo haber avisado. ¿No crees que se ven sospechosos esperando ahí así? La próxima vez que lo jodas será Alec el que esté aquí abajo cortando partes que apuesto que quieres conservar.

Ben arremete con sus puños en su estómago otra vez, enfatizando el punto.

—De acuerdo, de acuerdo —resuella Waylon, dolorido, alzando las manos—. Lo entiendo. Has-has dejado claro tu punto.

—Bien. Ahora deja de desperdiciar mi jodido tiempo. —Abro la puerta con fuerza y subo los escalones de dos a la vez con Ben siguiéndome de cerca.

—¿Hay algún incendio o algo? —dice al alcanzarme, incapaz de contener la alegría en su rostro—. ¿Tienes que estar en algún lugar?

No le respondo porque ya sabe que sí.

—Solo avísame cómo se ven esas tetas cuando te la tires. Las fotos son un extra.

No es que no hayamos hecho esta mierda antes —compartir… fotos, coño— pero no puedo quitarme la sensación que tengo con Bella que la hace diferente.

De buena manera.

Me voy sin responderle. Si tengo la suerte suficiente para terminar enterrado en ella, no voy a compartir esa mierda con nadie.

Ella se despierta de golpe cuando entro al apartamento, entra en pánico antes de decirle que soy yo. Acostándose otra vez, sus carnosos labios se separan, su cabello oscuro cae sobre el sofá. Mis ojos vagan lentamente sobre ella, se quedan sobre las apretadas curvas que tiene en su cuerpo. Decía en serio lo que le dije. Es locamente hermosa. La tapo con una manta y antes de saber qué estoy haciendo, le beso la frente, inhalándola.

Sentándome con pesadez a sus pies, la miro durante un rato como un jodido acosador. Su pecho sube y baja constantemente mientras yo enciendo un cigarro bajo la media luz de las noticias que está viendo, echo la cabeza hacia atrás y hago una mueca al exhalar. Jodido James.

Minutos, u horas después, ella me despierta con un sollozo que se arranca de su boca, se sienta de golpe y sus manos se rasguñan el cuello.

Para cuando le aparto gentilmente los dedos y ella tira de la manta con lágrimas en los ojos diciéndome que no son malos sueños, sino recuerdos, sé que la cagué.

Debí haberlo matado.

—¿En serio escuchas a Foo Fighters?

Está sentada al otro lado de la barra de la cocina frente a mí, todavía tiene el cabello húmedo debido a su ducha. Pudo haberse ido cuando despertó, pero sigue aquí. Quiero que sea inteligente, que se vaya… que me pida que la lleve a casa de su amiga o algo así, pero no lo ha hecho. Todavía no. Y a pesar de que sé que no soy bueno para ella, una parte de mí se siente muy feliz de que ella siga aquí.

Asiento hacia la desgastada camiseta que tiene puesta, un hombro desnudo se asoma por ahí. En realidad no me parece de ese tipo de chicas, pero tal vez me equivoco.

Sonríe en grande, y eso causa mierdas muy extrañas en mi interior.

—No tanto ahora como en preparatoria. Pero ¿a quién no le gusta Learn to Fly como un himno para estar bien?

—Un clásico —coincido, le entrego un vaso de agua y saco un par de pizzas del congelador—. ¿De pepperoni o hawaiana?

Su nariz se arruga y hace una mueca, como si la hubiera ofendido.

—¿Tienes que preguntar?

Guardo la hawaiana. De pepperoni entonces.

—No hay nada de malo con tener piña en tu pizza —le digo, cruzo los brazos y me recargo en la encimera.

—Uh… no hay que empezar con eso. Eso está simplemente mal.

Está sonriendo otra vez, actúa como si hace apenas unas horas no hubiera estado llorando histéricamente… como si James no la hubiera perseguido con una navaja. Como mamá. Finge que todo está bien.

Carl y yo oíamos a mi viejo maltratándola. Éramos demasiado jóvenes, estábamos demasiado asustados para hacer algo al respecto. Luego ella hacía esto; pretendía que no había pasado nada, incluso si la evidencia estaba sobre toda su cara.

—¿Qué más está simplemente mal? —le pregunto.

—¿En general o respecto a la comida?

—El que sea.

Lo piensa por un segundo y alza una mano, contando con sus dedos.

—Jugo de naranja con pulpa, crocs, macarrones con queso y Nickelback.

—¿Macarrones con queso?

—De lata. —Su cara hace una mueca, asqueada, y tengo que reírme—. ¿Qué es simplemente malo para ti?

—Dientes con joyería, Words With Friends*, y helado de vainilla.

—¿Helado de vainilla?

—¿Te gustan las cosas vainilla? —Me inclino hacia enfrente un poco más.

Me entrecierra los ojos.

—La vainilla no tiene nada de malo.

El pequeño sonrojo en sus mejillas me indica que sabe a qué me refiero y me hace querer decirle todas las cosas sucias que quiero hacerle.

—Si tu favorito es el de vainilla, no estás siendo lo suficientemente aventurera.

—No dije que fuera mi favorito —replica retadora—. Dije que no tenía nada de malo. A diferencia de la piña en la pizza y Words With Friends. Te concederé eso.

Me río y luego hago una mueca porque me duele cuando muevo mucho la cara. La sonrisa desaparece de su rostro y de repente se ve muy triste y con ello, jodidamente joven.

—¿Qué edad tienes? —pregunto, curioso.

—Cumplo veintidós en septiembre. ¿Por qué?

Jesús.

Saco un cigarro, ofreciéndole uno. Aceptándolo se mete el filtro entre los labios.

—Creí que eras mayor —le digo con honestidad, enciendo su cigarro y luego el mío.

Se encoge un poco de hombros, como si no fuera para tanto. Pero le llevo nueve años, así que sí es para tanto. Soy jodidamente viejo en comparación. Terminé la preparatoria incluso antes de que ella la empezara. Tenía sangre en mis manos antes de que ella tuviera tetas.

—¿Qué edad tienes tú?

Cuando le digo que tengo treinta, no hace escándalo por eso, exhala y sacude la ceniza en una bandeja de cristal.

—No le llevas muchos años a James. —Se mete el labio entre sus dientes—. Él es solo un par de años más joven que tú.

Le doy una larga calada a mi cigarrillo, de repente me pongo serio.

—No creo que él sea un punto de referencia para lo que es correcto, Bella.

Me dedica una media sonrisa temblorosa, sus ojos se mueven a sus uñas pintadas, frunce el ceño.

—Lo sé.

—¿Cuánto tiempo estuviste con él? —Inhala una respiración de humo antes de responder, su comportamiento ha cambiado, ahora está tensa.

—Estamos juntos desde que tengo diecisiete.

Mi mano libre se retuerce en mi costado; lo que daría por ahorcarlo hasta dejarlo sin vida justo ahora. No dudo que él se haya aprovechado de ella a esa edad. A los diecisiete puedes creer que sabes qué es lo que quieres, pero no es así. Yo lo sé. Ella todavía ni siquiera era adulta, pero él sí, ese imbécil enfermo.

—Lo sé. Solo… no digas lo que sea que estás pensando. Lo sé. —La súplica en su voz me mata.

—De acuerdo —le digo.

Está apática, resignada. No quiero que dude de su decisión de dejarlo, que sienta culpa sobre lo que pasó anoche.

—Tomaste la decisión correcta.

Le da otra calada, sus ojos nunca dejan los míos. Y es algo profundo esto con nosotros. No sé por qué, solo lo es. Una conexión. Ella me ve, y yo la veo.

—Gracias —dice, sus ojos se mueven sobre mi cara golpeada.

No necesito su agradecimiento, así que le quito importancia, me siento como un cabrón por intentar algo con ella anoche cuando estaba así de confundida. No pude detenerme. Nunca puedo hacerlo con ella. El deseo que siento cuando estoy cerca de ella… pero la realidad es que no puedo darle mucho más de lo que tengo, y no quiero tratarla como si fuera cualquier otra chica.

Una aventura y a seguir adelante.

Ella no se merece eso.

Comemos pizza y ella cambia entre estar muy parlanchina y mostrarse ansiosa. Yo fluyo con la corriente cuando ella desaparece dentro de su cabeza, dejando oraciones sin terminar, distraída.

Lo entiendo. La mierda que he hecho en mi vida, si no estuviera tan insensibilizado, estaría igual. Nunca dormiría, carajo.

Cuando finalmente dice que debería irse, que su amiga va a estar preocupada, me ofrezco a llevarla. No he sabido de Alec desde esta mañana cuando me reprimió por lo de James, así que tengo tiempo. La idea de que ella tome el autobús u otra cosa no me sienta bien. Quiero asegurarme de que a donde sea que vaya, esté a salvo.

Está más callada en el carro, juguetea con sus manos. Me pregunta por Kate y solo puedo hacer una mueca. Loca, loca Kate. Desearía no haberme metido con ella, eso está claro.

Cuando finalmente nos detenemos afuera de la casa de su amiga, la obligo a aceptar los cuatrocientos dólares que tengo en mi cartera, sé que ella no tiene más.

—Gracias. Esto es… solo… gracias. ¿Tal vez pueda pagarte algún día?

—No necesito que hagas eso —le digo.

La acompaño por el camino de entrada hacia la desgastada puerta. Este vecindario no es el mejor, pero es mejor que donde estaba viviendo antes.

El impulso me lleva a girarla antes de que abra la puerta, para besarla otra vez. Hay algo adictivo en su lengua sobre la mía, la sensación de ella debajo de mis manos, los ruiditos que hace. Me deja dolorido por ella y si no estuviera intentando ser alguien decente, la presionaría para hacer mucho más justo ahora.

Mi celular suena y lo ignoro esta vez, incluso ella se ríe.

Y sé que no puedo simplemente dejar esto aquí. A ella.

Así que le digo que quiero volver a verla, si ella está de acuerdo. Cuando dice que sí, le digo que encienda su celular, que la llamaré. Porque por primera vez de verdad quiero esto.

La quiero a ella.


*Words With Friends es un juego para celular.


N/T: ¡Hola! El día de hoy les traigo una nueva historia, por así decirlo. Este es un mini fic de 5 capítulos en EPOV que es complemento de mi otra traducción: Ruido Blanco. Son capítulos cortitos, más o menos todos son igual que este.

Si leíste Ruido Blanco, este capítulo se centra en el tiempo en que Edward estuvo lejos de Bella y termina cuando se reencuentran en el club de Paul. Podremos ver qué fue lo que hizo y pensó Edward al estar lejos de ella, y por qué no la llamó. Si quieres refrescarte la memoria, los sucesos de este capítulo empiezan en el capítulo 11 de Ruido Blanco.

Si no has leído Ruido Blanco, te sugiero que la leas primero, es una traducción de 33 capítulos y ya la puedes encontrar completa en mi perfil ;)

Como siempre, espero que les guste y no olviden decirme qué les pareció :)