Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es Hotteaforme, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is Hotteaforme, I'm just translating her amazing words.
Thank you Hotteaforme for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani B por ser mi beta en esta historia.
Música del capítulo:
Twenty One Pilots – Chlorine (Versión de Ciudad de México)
Dualidad
Chicago - Noviembre de 2007
Ya llevo media botella de Jack con el número de Bella iluminando mi teléfono. El teléfono que dejé aquí para evitar que alguien pudiera rastrear dónde estábamos mientras estábamos de viaje.
Lo encendí cuando regresé hace un par de semanas, con la esperanza de que ella me hubiera enviado un mensaje, pero no lo ha hecho. No desde su último mensaje donde me avisaba que ese era su nuevo número.
Es extraña la sensación que tengo en el fondo del estómago. No puedo identificarla. Mierdas como esta no me molestan. No usualmente. Pero esto me molesta. El que ella no se haya comunicado hace que se me retuerzan las entrañas.
Quiero saber cómo está. Quiero saber si está con alguien o no. No me sorprendería, a pesar de que me hace sentir de mierda. Pero no tengo derecho a sentirme enojado o molesto al respecto porque yo ya me follé a una mujer sin rostro y sin nombre desde la última vez que la besé.
Y aun así no me la puedo sacar de la mente y no sé por qué.
Cierro mi celular. Recostándome en mi cama en la oscuridad, me paso una mano por el cabello. Tengo recuerdos fugaces de ella aquí conmigo. Su peso en mi costado, lo jodidamente bien que se sentía eso, a pesar de todo.
Mi celular vibra y durante medio segundo pienso que podría ser ella.
No es.
Tanya llamando.
Espero antes de contestar. La he estado ignorando desde que regresé. Es inevitable.
—¿Sí?
—¿Sí? ¿Te desapareciste por meses y todo lo que recibo es un "sí"? ¿Tuve que enterarme por Esme que no estabas? ¿Luego que regresaste de donde quiera que estuvieras?
—Tan —digo, agarro la botella y le doy un trago—. No tengo que darte explicaciones.
Chasquea una risa amarga por el teléfono y ya no sé qué carajos decirle.
Ella era mi chica en la escuela. Éramos la pareja dorada en último año, solo que terminamos después de la graduación, después de empezar a trabajar para Alec a tiempo completo. Ella no sabía. Sigue sin tener ni idea de lo que hago, de qué tan metido estoy en esto.
Desde entonces ha habido un ciclo que se extiende durante meses o años. Nos encontramos, follamos, hacemos ese asunto de amigos con beneficios durante unas cuantas semanas o meses, luego ella siempre quiere más. Etiquetas, compromiso. Cosas que no quiero ni necesito.
Ni siquiera sé si me gusta o si lo que me gusta es el hecho de que ella es alguien conocida. Sé que le gusta mi dinero. Mis carros. ¿Yo? Creo que me odia tanto como me ama.
—Te extraño —dice suavemente.
¿La verdad? Yo no la extraño. En absoluto. Y eso me hace sentir como el patán que soy.
—Tanya…
Mi falta de respuesta es todo lo que se necesita para hacerla estallar.
—Dios, soy una jodida idiota. Te dejo volver una y otra vez y tú solo… me aplastas cada maldita vez.
—Siempre has sabido que no quería algo más —le digo, las palabras son tan bruscas como suenan.
—Entonces, ¿para qué regresar a mí una y otra vez, Masen? ¡Hemos estado haciendo esto desde la preparatoria! Y siempre terminamos juntos otra vez. Y eso siempre me hace pensar que deberíamos darle a esto una oportunidad de ver…
—No. —Me pellizco el puente de la nariz—. No. No quiero eso. Nunca lo he querido. Carajo, Tanya. Somos igual de malos y lo sabes. Te lo dije la última vez que te vi, deberías encontrar a alguien más. Alguien que pueda darte lo que quieres.
Cuando vuelve a hablar su voz tiembla, no estoy seguro de si es por enojo o por lágrimas. Estoy diciendo todas las cosas equivocadas y lo sé, pero nuestra historia es solo eso. Historia. No hemos estado juntos desde hace meses. Es como si ella estuviera descartando todo el tiempo que ha pasado desde la última vez que nos vimos al mencionar esto ahora, como si no hubiera pasado nada de tiempo.
—¿Hay alguien más? ¿Se trata de eso?
No sé por qué lo digo, pero no quiero volver a este punto con ella otra vez. Soy un cabrón por hacerlo, pero sería más cabrón si la dejara con la impresión de que hay una oportunidad.
—Sí —le digo—. Hay alguien.
Inhala bruscamente. Luego cuelga.
