Renuncia de derechos, los personajes que salgan aquí son de sus respectivos autores.
Flashback.
Goku caminaba en un vasto páramo mientras indagaba, hacía unos instantes que aceptó a los hermanos Phenex para que fueran entrenados.
Quería pensar que había hecho lo correcto, tanto Raiser como Ravel necesitaban una corrección y esa corrección no llegaría por arte de magia.
Así que por eso les aceptó, quería enderecer su senda porque ellos dos formaban parte del inframundo. Él no estaría siempre en aquel lugar.
Tenía pensado ir a visitar a Azazel a Grigori ya que llevaba tiempo sin hacerlo, pero antes decidió salir para despejar su mente y estirar las piernas.
Justo entonces vio lo que parecían ser varias chabolas alrededor de un gran área, como si se tratase de una localidad propia de un suburbio.
"No pensé que en el inframundo pudieran existir lugares así"- discurrió Goku dirigiéndose a aquel lugar movido por una gran sed de curiosidad.
Se adentró en el suburbio y lo que vio no le gustó nada: chabolas sin espacio entre ellas, personas desnutridas que mendigan a pie de calle, niños semidesnudos que corrían alrededor del lugar...
"¿Qué es esto?"- se preguntó Goku indignado, si le decían que la capital Lilith y este lugar formaban parte del mismo mundo no lo hubiera creído.
¿A qué se debía semejante diferencia?
No le gustó para nada, pero no obtendría respuestas si no seguía caminando. Así que se adentró en la calle principal de aquel lugar.
Goku fue testigo de cómo varios mendigos se acercaban a rastras a él clamando piedad, él hizo cuanto estaba en su mano y les dio unos billetes.
"Espero que aquí cerca haya un mercado, o no podrán hacer nada con ese dinero"- indagó el rubio con un aire pensativo mientras seguía caminando.
Flush.
Goku sintió algo siendo extraído de su bolsillo y en menos de una milésima de segundo supo que eran dos niños que robaron su billetera, pero él decidió que lo mejor era dejarlo pasar. Sólo eran niños.
"Si esta situación ha llegado al punto de que dos simples niños se ven obligados a robar para poder sobrevivir... es bastante grave"- discurrió Goku con un gesto facial que reflejaba su gran indignación.
Su curiosidad no se desvaneció, y eso le llevó a seguir a los dos niños para ver a qué lugar iban.
Goku iba caminando entre chabolas donde había escasa distancia entre ambas, hasta que vio que ambos niños se adentraban en una de ellas.
"¿Es aquí donde viven?"- cuestionó Goku viendo que era una casa de madera con techo de paja, que a simple vista no se veía en buen estado.
Entonces, vio cómo se acercaba una chica de piel morena, cabello blanco y ojos violetas con cuerpo atractivo pero marcado por la pobreza con la que vivían en aquel lugar paupérrimo del inframundo.
-Oh chicos, ya vinieron -habló la chica al ver que ambos infantes acababan de cruzar la "puerta" si se podía llamar así, ya que sólo había un marco.
-Rachel-chan, mira lo que trajimos -habló Shen, el mayor de los dos niños, enseñándole los billetes que habían robado que aquel hombre rubio.
-Sí, sí hermana, con esto podremos comer, ¿verdad? -preguntó Kai, el menor, mientras apretaba el vestido de Rachel sonriendo.
Rachel se agachó a su altura y les acarició el cabello. Lamentaba que ellos se vieran obligados a robar pero no había de otra si querían sobrevivir.
Eran demonios, después de todo.
Ella les encontró a ambos abandonados en un basurero y desde entonces cuidó de ellos tanto como pudo, sacrificándose a sí misma con tal de que ellos pudieran comer para sobrevivir.
-Iré a comprarles comida, con toda esta cantidad estaremos bien estos días -habló Rachel tomando el dinero y guardándolo bien en su escote.
Tanto Shen como Kai se miraron con una sonrisa y chocaron sus puños fervientemente, por lo menos hoy sí podrían llevarse alimento a la boca.
Los demonios podían pasarse días y días sin comer ni beber y subsistir a base de sus reservas mágicas, que venían siendo los lípidos o reservas energéticas del cuerpo de los seres humanos.
Pero llegaba un punto en que las reservas mágicas se agotaban y ahí el demonio empezaba a desfallecer... si no las reponía pronto a base de una ingesta calórica morirá tarde o temprano.
Goku escuchó todo y apretó sus puños... no le hizo pensárselo dos veces para saber que debía ayudar no sólo a aquella familia sino a todo el lugar.
Él no era un héroe pero no se quedaría de brazos cruzados cuando tenía la opción de ayudarlos, así que dio un paso al frente y entró en la casa.
-¡Aaahhh es ese hombre! -gritaron los dos pequeños reconociendo al rubio al que robaron dinero de su bolsillo. Estaban bastante asustados.
-¡Hola! Mi nombre es Goku, vine para... -iba a hablar el rubio cuando de repente un cuchillo apareció frente a él a manos de Rachel.
-¡Aléjate de estos niños! Como des un paso más juro que te cortaré el cuello y aplastaré tu corazón con mis manos -habló muy agresivamente Rachel amenazándole y atrayendo a los niños hacia ella.
Rachel estaba harta de que esos cabrones de mierda no sólo se aprovecharan de ella sino de la aldea también. No confiaba en nadie más que ella.
-Oye tranquila, no vengo para hacerles daño.. -Rachel no titubeó a pesar de esas palabras y corrió hacia Goku para poder acuchillarle.
Goku sin ninguna dificultad esquivó aquel movimiento y tomó el cuchillo de las manos de la bella diablesa para después echarlo a un lado.
Shen se puso delante de su hermano menor y aunque estaba muerto de miedo debía hacerlo. Era su deber como el hermano mayor de ellos.
-Escuchen, vengo en son de paz, lo que quiero es tratar de ayudarles -habló Goku relajando su postura pero Rachel no parecía atender a razones.
Ante aquello Goku exudó un poco de su ki, lo suficiente para que el cuerpo de Rachel se quedara anclado al suelo. A ver si así le dejaba hablar.
-Rayos, cuánta intensidad -habló Goku con una gota de sudor mientras se rascaba la nuca- Sé que fueron ustedes quienes me robaron antes pero no les culpo, vivir en este lugar no debe ser fácil.
Goku se agachó a su altura y Shun endureció su expresión facial. El rubio sonrió viendo esa muestra de valentía desplegada por el niño.
-¡Maldito, cómo les hagas algo yo...! -Rachel, oprimida por el ki de Goku, se calló al ver que el chico acariciaba la cabeza de los dos niños.
-Tengan -Goku sacó otros fajos de dinero de sus bolsillos y los depositó en las manos de ambos- Compren cuanto quieran y disfruten hoy, mañana me encargaré yo del resto. No se preocupen.
Rachel tartamudeó al observar la suma de dinero que aquel rubio había dejado en las manos de los pequeños... ¿Qué intenciones tenía ese sujeto con ellos? No se fiaba para nada de sus palabras.
-M-muchas gracias señor -agradeció Kai esbozando una sonrisa amable y Rachel se sorprendió ante aquella reacción del niño.
Shen, un tanto avergonzado, bajó la cabeza como señal de agradecimiento hacia Goku, pues pese al robo ese hombre no les increpó ni nada de eso.
-No es nada chicos, supongo que mañana nos veremos de nuevo. Cuídense -habló Goku acariciando su cabello una última vez y se dio la vuelta para irse, no sin antes relajar su ki.
En aquel momento todo peso desapareció de Rachel y se levantó rápidamente haciendo ademán de ir tras Goku pero no lo hizo y se quedó ahí.
Pronto se corrió el rumor de que milagrosamente apareció un rubio en el lugar que empezó a repartir dinero, y al día siguiente el rubio se dio a conocer y dio a conocer sus intenciones en la aldea.
Evidentemente todos se pusieron contentos ante aquella noticia pues tenían la esperanza de que su vida fuese a mejor. Todos salvo Rachel.
Ella creía que Goku se iba a aprovechar de ellos como lo hacían todos aquellos que tenían poder. No confiaba en él, aun con las ayudas que Goku había hecho no sólo por ella sino por la aldea.
Fin del flashback.
Goku volvió en sí luego de haberse sumergido en sus recuerdos. Fue un sólo segundo donde recordó cómo inició todo ese proceso.
En estos momentos estaba frente a los descendientes de los cuatro Maou después de que Azazel le llamara diciéndole que según Sirzechs estaban presionando en la cámara para retomar la guerra contra el cielo y los caídos.
Esto desencadenaría de nuevo una guerra civil en el inframundo y con eso vendría más derramamiento de sangre, que era lo que Goku quería evitar. Por esa razón iba a intervenir.
Su paciencia había colmado.
Los tres se bajaron de la limusina para ver qué había causado el accidente y se sorprendieron al ver a un rubio parado enfrente del vehículo.
-Ustedes y yo tenemos mucho de qué hablar -aseveró Goku apretando sus nudillos mientras miraba a los descendientes de los Maou.
Los cuatro Maou se miraron entre sí, pero Katerea algo enojada quiso reprender a ese idiota rubio por haberles interrumpido.
"Este es un lugar demasiado abierto, tendré que llevar esto a otro sitio"- pensó Goku viendo que a su alrededor habían bastantes infraestructuras.
Antes de que Katerea pudiese decir alguna palabra Goku estiró sus brazos y generó una onda de ki tan fuerte que los cuatro demonios salieron volando por los aires rápidamente.
"¡¿Qué está sucediendo?!"- se preguntó Shalba alterado ya que no podía moverse por la presión que el aire ejercía sobre él en lo alto del cielo.
Para Cruzerey y Katerea sucedía lo mismo, sentían cómo eran empujados por aquella onda y no podían hacer nada por detener su curso.
Goku se alzó al vuelo siguiendo su rastro, según calculó ellos aterrizarían en un bosque que había al sur, ahí podrían arreglar bien sus asuntos.
Transcurrieron los segundos y tal como había predicho el rubio los descendientes de los Maou cayeron en lo profundo de un bosque creando un pequeño cráter en la zona debido al impacto.
-Perdonen, debí calcular mejor el aterrizaje -habló Goku en tono de burla mientras aterrizaba tranquilamente en el mismo lugar que ellos.
Cruzerey fue el primero en levantarse y rápidamente se sacudió el polvo de la ropa. Katerea y Shalba hicieron lo mismo que él.
-Así que tú eres el guardaespaldas de la niña Phenex, ¿verdad? -preguntó Cruzerey sonriendo- Supe que no eras alguien normal desde que te vi derrotando al monstruo que enviamos ese día.
-Ya veo, fueron ustedes quienes enviaron al demonio renegado a secuestrar a Ravel... -habló Goku cerrando sus ojos y cruzando sus brazos.
Shalba con una sonrisa arrogante iba a decir algo pero entonces cayó de rodillas y se llevó ambas manos al cuello, como si le faltara aire.
-Shalba qué... -exclamó Katerea antes de ser presa de la misma sensación que su viejo amigo y caerse de rodillas debido a la falta de aire.
"Q-qué nos ha hecho ese maldito"- Katerea pensó con serias dificultades ya que estaba más concentrada en mantenerse con consciencia.
Cruzerey cayó sobre una rodilla haciendo el titánico esfuerzo de mantenerse con los ojos abiertos, pero le estaba resultando una odisea.
"¿Sólo es su intención asesina la que está haciendo todo esto?"- se preguntó Cruzerey sintiendo cómo todo el peso de la tierra caía a sus hombros y le era imposible levantarse.
Shalba sintió cómo era engullido por una oscuridad interminable donde era incapaz de escapar por más que él quisiera hacerlo.
Katerea tuvo la sensación de que era arrastrada al fondo del mar y un leviatán se enrollaba alrededor de su cuerpo listo para devorarla.
-¡BUAGH! -la diablesa vomitó no pudiendo contener las ganas y se sostuvo el estómago como si las nauseas aún siguieran presentes.
Goku entonces abrió sus ojos y por suerte, la pesadilla para los descendientes de los Maou se acabó. Todo ese dolor había terminado.
-Espero que con eso se hayan desecho de las ganas de pelear contra mí, es inútil que lo intenten -dijo Goku viendo a los tres demonios.
Apenas estaban recuperando el aire ya que fue una experiencia bastante fuerte, Cruzerey lamentaba no haber aceptado la propuesta de Ophis porque según él era demasiado pronto.
Esperaba poder salir de ésta...
-¿Q-quién eres y qué quieres de nosotros? -preguntó Cruzerey levantándose lentamente, hasta dudaba de que este guardaespaldas fuera un demonio por lo que les hizo experimentar.
Goku suspiró con tedio y dio unos pasos al frente y agachó a la altura de los tres, ya que de momento ninguno se había levantado hasta ahora debido al golpe mental que recibieron.
Goku sólo liberó un poco de su Ki y algo de intención asesina. La mente era un factor muy decisivo en una pelea y si te la destruían desde un inicio estabas perdido, y es lo que hizo Goku, aunque de todas formas ellos no podían hacerle la gran cosa. Sólo evitó una pelea innecesaria.
-Yo sólo soy alguien que quiere paz en el inframundo, y ustedes atentan contra ella al querer iniciar una nueva guerra -respondió el rubio tranquilamente- Por ende me he visto obligado a intervenir en este asunto... por las malas antes de que causen un desastre.
-¡¿Acaso eres idiota?! ¡Ahora que el dios bíblico está en vida somos la única facción que está en desventaja! El Sephirot crea más ángeles y por lógica surgen más caídos, ¿pero y los demonios qué? -demandó Katerea con mucha molestia.
-Entonces, ¿pretenden retomar la guerra con el objetivo de reducir el número de miembros de cada bando para reajustar el equilibrio...? -preguntó Goku en base a lo que habló Katerea.
-Vaya, al final va a resultar que eres menos idiota de lo que pensaba -comentó la descendiente de Leviathan poniendo las manos sobre su cintura.
-Me parece muy estúpido... -todos jadearon ante aquellas palabras- ¿Crear una guerra para causar bajas? Es lo más absurdo que he oído en muchísimo tiempo en verdad -añadió el rubio.
Katerea estuvo a punto de increparle por sus palabras pero Cruzerey Asmodeus la tomó del brazo deteniéndola de hacer alguna locura.
-En primer lugar, ustedes están recreando exactamente la guerra civil que sucedió hace cientos de años, eso sólo traerá más bajas de las que ya tienen; segundo son los únicos que poseen métodos para reencarnar a otros seres en demonios, tercero; ¿creen que si van a la guerra tienen alguna opción de ganar contra los ángeles o los caídos? -preguntó Goku relatando con crudeza los defectos de aquel estúpido plan para hacerles entender de una vez por todas.
-Estoy seguro de que no eres un demonio, así que es lógico que no entiendas el peso que conlleva la pureza de sangre -habló el descendiente de Asmodeus tranquilamente.
-Para nosotros los demonios más conservadores lo más importante es generar una descendencia de sangre pura, por eso nos oponemos al uso de las Evil Pieces, eso es una deshonra para nuestra especie... -agregó Shalba y Goku estuvo tentado a golpearse la frente.
¿Tan estúpidos eran?
-Mientras yo esté aquí no dejaré que causen ninguna guerra -sentenció Goku volviendo a cruzarse de brazos- Oye tú, nieta de Leviathan, toma tu teléfono y llama a Serafall Leviathan.
-Jajaja por qué llamaría a una perdedora tan patét... -las burlas de Katerea cayeron sobre sí misma cuando nuevamente cayó presa del poder que emanaba Goku para mantenerla en tierra.
Esta vez Cruzerey ni Shalba se quedaron de brazos cruzados y extendiendo sus alas volaron rápidamente hacia Goku dispuestos a atacarles.
PAM.
Así sonaron los golpes de Shalba y Cruzerey que Goku se encargó de interceptar con sus dos manos fácilmente. Ni siquiera le hizo cosquillas.
-Lo avisé antes, ustedes son... ¡demasiado débiles! -exclamó Goku girando sobre sí mismo para después lanzar a ambos demonios al aire.
Ambos fueron lanzados a los aires y mientras tanto Goku creó una pequeña esfera de Ki y la arrojó hacia los descendientes de los Maou.
La recibieron de lleno y por suerte Goku sólo lanzó la cantidad de energía justa para noquearles. Así que comenzaron a caer.
Con la gravedad haciendo su efecto como de costumbre nuevamente crearon un cráter, pero esta vez más grande que el anterior cráter.
-¡M-maldición... no puedo ir a ayudarlos! -Katerea se lamentó ya que le era imposible moverse debido a la energía de Goku.
Goku caminó hacia ella y se agachó a su altura, mirándola con condescendencia y con curiosidad. Hasta casi le daba pena.
-Nunca jamás te atrevas a decirle "patética" a Serafall... -le advirtió Goku con una mirada bastante severa- Bien, lo que decía... coge tu teléfono y le llamas explicando que se anula el plan que habían trazado y lo que conllevaba.
Katerea quiso protestar pero al ver la mirada severa que estaba impregnada en el rostro de Goku decidió callarse y obedecer lo que dijo.
Shalba y Cruzerey estaban noqueados tras el golpe de Goku, e incluso con su poder Katerea sabía que no tenía ninguna opcion de ganar.
Por lo tanto no tuvo otra que obedecer, sacó el teléfono de su bolsillo derecho y seleccionando el contacto de Serafall... la llamó por fin.
Con Serafall.
Serafall caminaba de forma apresurada ya que hacía unos minutos que recibió una llamada de Misla diciendo que Goku había pasado ahí.
Le intrigaba enormemente saber de qué habían estado hablando. ¿De ella? Si era así Misla tenía muchísimo que contarla respecto a eso.
De hecho todavía tenía mucho que hablar con Goku pero todavía no hallaba la oportunidad de que quedasen para aclararlo su relación.
Ella no sabía cómo dar el paso ya que era la primera vez que le sucedía algo así, y parecía que Goku no iba a animarse a hacerlo.
Y francamente odiaba estar distanciada de Goku. Odiaba que cada vez que le veía tuviera que desviar la cabeza... sin Goku sus días eran monótonos y tediosos hasta cierto punto.
Serafall abrió la puerta de la habitación y vio que Misla estaba sentada de cara a la ventana observando el horizonte con nostalgia.
-¡Mislaaa-chaaaaan! -gritó infantilmente Serafall para llamar la atención de su mejor amiga, quien se giró con una gota de sudor en la cabeza.
-Serafall, qué bien que viniste amiga... pero hay algo que te tengo que decir y es muy importante -añadió Misla yendo directamente al grano del asunto y Serafall asintió ante aquello.
Su corazón estaba latiendo como muy pocas veces lo había hecho, una de ellas en su cita con Goku. Realmente estaba bastante nerviosa.
-Goku te necesita más que nada amiga, me contó cosas sobre su vida pero creo que es mejor que las oigas por ti misma -le aconsejó Misla a su amiga recordando aquella charla.
Serafall abrió sus ojos, ¿qué cosas le había contado Goku a Misla como para que ella dijera eso? Eso confirmó que sí estaban que hablando de ella. La diablesa se sonrojó al pensar eso.
-Es que yo... no sé cómo acercarme a él, hay veces que lo intento pero luego recuerdo esa noche y... -se sinceró Serafall bajando la cabeza.
-¿Sabes? Creo que Goku en el fondo teme decepcionarte, teme no estar a la altura de lo que esperas de él... pero bueno, será mejor que ambos lo hablen -agregó la matriarca Bael.
Serafall iba a decir algo cuando entonces su teléfono comenzó a sonar. Le pidió disculpas a su amiga Misla y lo tomó para responder.
-¿Katerea? -Serafall preguntó al oír la voz de la persona que clamaba ser la verdadera Leviathan.
Ahora sí estaba bastante desconcertada, ¿abandonaban la idea de provocar una nueva guerra? Eso le alegraba y mucho, ¿pero por qué?
Lo siguiente fue la guinda del pastel.
-Dile que ha sido una decisión repentina -Serafall pudo escuchar por lo bajo la voz de Goku y los latidos de su corazón aumentaron al momento.
Su confusión y desconcierto se hizo bastante palpable en aquel momento y Misla esperó a que terminase la llamada para poder preguntarla.
"¿Qué quiso decir con que estaban arrepentidos? ¿En verdad... Go-chan tiene algo que ver?"- eran los interrogantes que circulaban por su mente.
-¿Qué ocurre Sera? Justo cuando Goku estaba aquí recibió una llamada y su rostro se puso tan pálido como el tuyo -mencionó Misla y Serafall abrió sus ojos al oír aquellas palabras.
"Es posible que..."- Serafall no descartó ese pensamiento y apretó sus puños, gesto que no participó desapercibido por Misla Bael.
-Ve Sera, entiendo que necesites despejar las dudas que tienes ahora mismo -comentó Misla sonriendo de manera comprensiva y Serafall le devolvió la sonrisa a su mejor amiga.
-¡Te prometo que mañana estaremos todo el día! -Serafall le besó en la mejilla y rápidamente salió de la sala para resolver su misterioso enigma.
"Suerte amiga"- discurrió Misla viendo cómo Serafall se alejaba. Presentía que sería una tarde intensa pero le deseaba lo mejor a su amiga.
Minutos después.
Goku suspiró entrando en su cabaña y tumbándose en el sofá, había sido un día bastante largo pero por fin consiguió su meta.
Esperaba que con esta advertencia los principales lideres de la facción de los Maou abandonaran sus ideas de retomar la guerra.
No tuvo de otra que recurrir a la 'violencia' para hacerles ver que estaban errados, sólo esperaba que esto no le acarrease severas consecuencias en el futuro. Lo más probable era que no...
No creía que los descendientes de los Maou se atrevieran a buscarle después de lo sucedido, sería rogar por su muerte directamente.
En el caso de que no hubiera guerra, Goku no tendría nada más que hacer en el inframundo pues habría cumplido su misión en el lugar.
Volvería a la monotonía de siempre, sin una Ravel a quien molestar, una Serafall con quien pasar el rato, o una Seekvaira con la que ver animes... perdería todo eso al irse de ahí.
-Todavía es muy pronto para pensar en eso... Sigh -un suspiro lleno de tedio surcó sus labios mientras buscaba una forma de relajarse.
En medio de esa búsqueda oyó como alguien tocaba la puerta y con pereza se levantó para abrirla. Quería dormir para trabajar esta tarde.
Abrió la puerta y se sorprendió al ver quién era.
No era otra que Serafall, su amiga. El rubio jamás se esperó que ella fuese a visitarle hoy después de lo sucedido hace ha varias noches.
-¿Seraf...? -Goku no pudo terminar de salir de su sorpresa cuando una mano voló hacia su rostro en dirección clara a su mejilla derecha.
PLAFF
Así sonó aquella bofetada.
Serafall tenía los ojos llorosos en aquel instante, tal vez se debió a que le dolió en el alma golpear a Goku... pero era algo que debía hacer sí o sí.
Goku se quedó en un silencio sepulcral ante la bofetada que Serafall le acababa de propinar. No sabía porqué pero sentía que se lo merecía.
Fin del capítulo.
Muchas gracias por el apoyo. Sigan con los rewiews y favoritos y habrán más actualizaciones rápidamente.
Ah, Rachel apareció en el capitulo 8. Tendrá participación en el fic y por eso introduje un poco más sobre ella.