Disclaimer: El mundo de Harry Potter y sus personajes le pertenecen a J. K. Rowling. Yo no soy dueña mas que de algunos personajes originales y la torcida trama.


Capítulo XIII

-Te daré respuestas- Dijo el hombre sin dejar de mirarla a los ojos-

Dicho esto, se encaminó hacia la habitación de la chica, con esta acuestas.

Esta se dejó perder en el olor y calor del hombre, se acomodó en su pecho y en el hueco de su cuello, metió las manos a través de su túnica de viaje y aferró las solapas de su camisa con fuerza, aprovechando el momento y las sensaciones, unas sensaciones que pensó que jamás volvería a experimentar.

De nuevo, como el día anterior, se percató de que el hombre supo justo donde se encontraba su habitación y de un momento a otro sintió como el hombre apartaba las cobijas de la cama y la posicionaba en medio de esta. Cuando comenzaba a perder el calor y la cercanía de Severus, se aferró aún más a su camisa, no quería volver a la realidad, a la realidad en la que eran ajenos el uno al otro, quería volver a la ilusión que le había causado su proximidad, la ilusión de que aún se pertenecían.

Sirvió porque el hombre ceso de apartarse. Se quedó tan próximo a ella, tal como quería y de la nada sintió un beso en la frente.

Un mínimo gesto, justo el detonante que necesitaba para comenzar a llorar sin control, en silencio. El hombre se percató de ello, no dijo nada, cedió de intentar dejarla en la cama. En cambio, se recostó junto a ella, encajando en el cuerpo de Hermione tanto como el fuerte agarre de la chica se lo permitía.

Ella se acomodó y aunque intentaba dejar de llorar, no podía. Se sentía patética, después de meses alejados al fin estaban juntos, no de manera sexual y ella no paraba de llorar, el dolor que creía sepultado renacía y se apoderaba de ella. Como es que le había amado tanto y como ese amor seguía, aunque su relación ya no… Como es que amaba tanto a ese hombre y eso le causaba tal dolor. Sentía que perdía el tiempo con su llanto y que quizá el hombre se hartaría y se iría.

-No me iré- Dijo de la nada Severus-

La chica sollozó en respuesta, quiso levantar sus escudos para que dejara de usar legeremancia en ella, no pudo, estaba hecha trizas emocional y mentalmente. Tampoco le dijo que cesara, determinó que, si su estúpido llanto y sollozos no la dejarían hablar, se comunicaría a través de su dolor. Se aferró al hombre en todo ese tiempo, su cara pegada a su pecho donde ya sentía la tela mojada, los brazos de el a su alrededor, sus labios en la parte alta de su cabeza…

No supo cuánto tiempo pasó, sus lagrimas se agotaron y los sollozos cesaron, suspiró y en el proceso llenó sus pulmones de la esencia de Severus, lo había extrañado tanto. Volvió a dejarse perder en su aroma, en su calor. Sintió los parpados pesados, estaba tan cansada, se sentía en casa entre sus brazos…. Pegó un salto despertándose de golpe, no se permitiría dormir, no ahora que él había decidido hablarle, quiso soltarse de su agarre para encararlo y hablar.

-Shhhh shhhh shhh- La arrulló el hombre, sin dejar de abrazarla, manteniéndola en el mismo lugar con gentileza- Duerme, necesitas descansar-

-Necesito que hablemos- Respondió Hermione sin intentar apartarse y aceptando con gusto permanecer en su pecho y entre sus brazos-

-Habrá tiempo para eso, no hoy, no estas en condiciones-

-No habrá otro tiempo- Interrumpe la chica, sabe que esta oportunidad será una en un millón, siente que si deja pasar este momento todo volverá a la mierda de realidad en la que se odian y no soportan estar siquiera a un metro de distancia- Lo sé, te conozco-

-Lo habrá, lo haré… Necesitas descansar – Insiste el hombre, por un momento se separa sólo para despojarse de su túnica de viaje y aventarla sobre el hombro, se escucha como cae sin tiento al piso. Después regresa a ella, la pega más a él, su brazo izquierdo, pasa por debajo de la cabeza de la chica sirviéndole como almohada, lo dobla para poder acariciar su cabello con su mano, su brazo derecho pasa por el costado de la chica y la aprisiona por la espalda mientras su mano comienza a hacer círculos en su espalda. La arrulla.

-No quiero dormir – Dice la chica, ya con los ojos cerrados ha comenzado a adormilarse- Te iras y todo volverá a ser una mierda de vida, no podemos estar alejados, nos hace daño…- Dice la chica en pausas por su adormilamiento- Nos pertenecemos…-

No hay respuesta verbal, sin embargo, la chica siente un segundo beso en la frente y es suficiente para que su estómago comience a revolotear y suspire con fuerza.

-Cuando despierte te habrás ido-

No responde, la acurruca en su pecho aún más y continúa acariciándole la espalda para arrullarla.

Despierta alterada, pese a que por primera vez en mucho tiempo no ha tenido pesadillas se levanta de un sobresalto y queda sentada en la cama, no puede ver nada y empieza a buscar a su lado a tientas y con desesperación. Se sobresalta de nuevo al sentir unas manos que la con suavidad la toman de los hombros por detrás.

-Tranquila, aquí estoy- Escucha muy cerca de su oído-

La chica sonríe, porque cumplió su palabra y porque sabe que lo buscaba a él. Inclina suavemente la cabeza hacia el para unir su mejilla a la de él, se siente tan reconfortante.

-Pensé que te irías…-

-Lo consideré, pero apenas me movía te ponías inquieta, no quise despertarte-

-Nada que con magia hubieras arreglado- Responde la chica frunciendo el ceño, algo tan banal podía arreglarse con un par de hechizos para irse calmadamente sin perturbarle-

No responde. En cambio, siente a ausencia de su calor y escucha como se levanta apresuradamente. La chica entra en pánico, se irá y nada cambiaría con ellos después de esa noche. Se levanta de un salto, dice un lumos apresurado y la habitación se ilumina tenuemente. Ve como el hombre, aún sentado en la cama se pone los zapatos con premura, no supo en que momento se despojó de ellos, se levanta con igual premura y tomando del piso su tunica de viaje y vistiéndosela con igual premura, sin siquiera mirarla.

La chica no dice nada, se queda congelada, se irá y aún así no sabe que decir. Reacciona tan solo un instante después y avanza unos pasos para colocarse frente a él. Vuelve a quedarse en silencio, aunque tiene muchas cosas que decir nada sale de su boca.

Sólo se miran por un tiempo que parece una eternidad. El hombre de pronto recompone su gesto arrogante y oscuro, se acomoda una ultima vez las solapas de su túnica y de improviso comienza a avanzar a la salida rodeándola. La chica quiere detenerlo, gritarle que se quede, que necesitan hablar y cerrar esto de una maldita vez, pero se queda muda, ningún solido sale de su garganta, aunque intenta articularlo.

El hombre de pronto se queda frente a la puerta, de espaldas a ella y sujetando el pomo…

-Fue un error quedarme… que me vieras- Severus rompe el silencio sin voltearse, aún frente a la puerta y hablando hacia la misma-

-¿No querras decir "que vinieras"?- Es lo primero que atina a decir la chica, más por corregirle que siguiendo la conversación-

-Siempre vengo… -

-¿Tu?- La chica no se lo cree, pero de un momento para otro cae en la cuenta- Tu… los libros de magia oscura para investigar sobre el estado de Ron…-

-Y las protecciones a este lugar, las de Potter dejan mucho que desear cuando sabe que hay mortífagos sueltos-

-¿Por qué…?- Pregunta la chica en un susurro-

-Porque quise proteger lo único que me interesa en la vida…-

Dicho esto, el hombre abre la puerta y se aleja con determinación y rapidez. La chica tarda en reaccionar, lo que le acaba de confesar el hombre la aturde. Sale a trompicones en busca del hombre tan pronto como cae en la cuenta de su confesión, llega a la biblioteca… No encuentra rastro de él, se ha ido. Piensa en ir a su casa, tiene que escucharlo de nuevo, frente a ella, necesita que se lo diga mirándola a los ojos y no de espaldas.

-¿Mione?-

La chica pega un salto del susto llevándose las manos al pecho y encarando a quien la asustó.

-¿Por qué estas despierta? Perdón, no quise asustarte–

- Esta bien Harry, yo… yo solo… investigaba- Dice la chica levantando los hombros para restarle importancia

-¿A las 5 de la mañana? –

-Sí… yo tenía insomnio… ¿Cómo te fue con Ginny?- Dice la chica para desviar la conversación-

-Ejem… Bien, todo bien… Te envía saludos… Me aseo, desayunamos y ¿Nos vamos? – Dice el pelinegro con una mano en la nuca, sabe que también está desviando la conversación-

-Claro, nos da tiempo perfecto…-

Ese día en el Hospital las cosas cambian un poco, por un lado, Hermione estaba entre perdida en sus pensamientos, en su encuentro de la noche con Severus en el que ni se dijeron nada en concreto y pese a ello, se aclaraba algo: el aún estaba interesado en ella.

Y por otro lado se perdía entre las reacciones de Ron, el chico había despertado dos veces, se sentaba alterado como si hubiese tenido una pesadilla, mantenía los ojos abiertos hacia la nada, hiperventilaba un par de veces y de la nada volvía a caer sobre la cama en su conocido estado vegetal.

El personal médico tenía la esperanza en que el chico despertaría pronto, su salud había mejorado sobremanera, habían retirado los vendajes por completo, la mayoría de las cicatrices de sus heridas habían desaparecido y las que quedaban aun seguían siendo tratadas por los medimagos. Susurraba en sueños, convenciéndoles cada vez más de que pronto despertaría.

En el segundo episodio en el que el pelirrojo despertó, Hermione sin dudarlo se puso frente a él, lo tomó de la cabeza a cada costado obligándole a mirarla mientras le decía que se quedara con ella. Pudo asegurar que un segundo antes de que se desplomara, el chico hizo contacto visual con ella y pudo percibir un matiz de ira en su mirada "¿Qué demonios?" se preguntó la chica.

Pasó el día, los doctores convencidos de que en cualquier momento el chico despertaría y la Familia Weasley creyéndose con toda la fe del mundo que así sería.

Llegó el momento de irse a casa, Harry por supuesto se había ido temprano, no sin antes encargarle al auror Eaton la seguridad de Hermione, para que la llevara a casa sin contratiempos como era costumbre.

-¿Nos vamos Hermione?- Preguntó Rob Eaton dándole la mano a la chica para ayudarla a levantarse de sillón-

-Sucede que ¿No te dijo Harry?- Le preguntó la chica con mucha seguridad- Que me quedaría hoy, dado los avances de Ron, puede que sea necesario que me quede, no sabemos si en cualquier momento puede despertar-

-No, no me dijo- Respondió el chico extrañado-

-Seguro lo olvidó, me quedaré de cualquier forma. Puedes ir a casa con confianza, gracias como siempre Rob- Lo despidió solo con una tenue sonrisa-

-Mmm… ok, está bien – Dijo el chico algo contrariado y aún sin moverse de su lugar- No será muy cómodo pero al menos, por suerte se han cancelado las visitas "ultra secretas" de McGonagall y Snape…-

-¿Cómo?-

-Si, supongo Harry le dijo, dado que solo nosotros sabemos de ellas…- EL chico ve como se le fue de mas la boca, cuando ve a una Hermione algo desconcertada- Lo siento, yo pensé que lo sabías… los medimagos creen que despertará pronto y han cancelado toda revisión o investigación, prácticamente ya han dado el caso por cerrado…-

La chica se recompone rápidamente.

-Ya veo, sólo que no sabía que tu sabias de las visitas...- Dice la chica restándole importancia al gran descubrimiento que le acaba de hacer el chico-

-Eventualmente Harry me dijo, dado que tengo a cargo tu seguridad y movilización a tu casa en las noches supongo que más de una vez nos los íbamos a encontrar y me parecería extraño, así que sí me dijo bajo confidencialidad…-

-Entiendo… -Se quedan en silencio, ambos contrariados, cada uno por una razón propia. Hermione rompe el silencio- Bueno, que descanses Rob – Se levanta y le da un beso en la mejilla para despacharlo de la habitación. Apenas alcanza a ver como el chico se sonroja y sale de inmediato sin devolverle la despedida.

-¡Mierda!- Dice la chica en un susurro frustrado. Había ideado el plan de quedarse solo con el fin de encontrarse a Severus en esa habitación y apartarlo para poder hablar, no sabía como lo haría, "todo sobre la marcha" pensó. Sin embargo, dado su nuevo descubrimiento, Severus no se volvería a parar en esa habitación y su "brillante" plan se hacia pedazos justo frente a ella.

Se sentó un momento, algo frustrada se llevo las manos a la cabeza, recargando sus codos en sus piernas. Un click en su cabeza y se levantó de golpe, tomó su túnica y comenzó a irse, se detuvo sólo un momento en la puerta para darle un vistazo rápido a Ron, el chico permanecía imperturbable. Salió y avanzó con rapidez y determinación, cuando se hubo encontrado en el patio trasero de San Mungo, convocó uno hechizos de protección mientras se quedaba ahí, estática, reuniendo todo el valor y determinación que podía.

Un momento después se escuchó un sonido de desaparición.

Entró a la ya conocida mansión, el lugar que meses antes había hecho su hogar pensando que lo sería para siempre y por siempre: La Hilandera… tan caprichosa es la vida que ahora se encontraba en circunstancias completamente diferentes, esas circunstancias que la habían hecho dudar la primera vez que había llegado ahí.

Apartó el pensamiento, no se dejaría derrumbar, no tan pronto.

Avanzó con mucho cuidado hacia la biblioteca, intentando no hacer ningún ruido, con la esperanza de encontrarlo ahí, no tuvo éxito. Pudo ver que se encontraba en orden y limpio, aunque no se habían hecho reparaciones, la escalera y otros muebles aún faltaban y el vitral seguía roto. Pensó que la limpieza seguro obedecería a algún elfo doméstico. Caminó a la cocina y tampoco tuvo éxito, sin embargo, pudo notar como sobre la barra se encontraban enfiladas varias botellas de whiskey de fuego vacías y al lado, sí, al lado el ejemplar del profeta en el que aparecían Severus y la rubia exuberante, apretó los dientes y se alejó algo molesta.

Subió las escaleras y entró a su alcoba, pensando que quizás estaba yendo demasiado lejos… el pensamiento se desvaneció cuando encontró la estancia vacía, así como el resto de la casa. Regresó a la que reconocía había sido su alcoba "Nuestra alcoba" pensó y suspiró. Cerró la puerta y se pego a la misma de espaldas, cerrando los ojos y con la cabeza levantada.

No estaba, había sido en vano ir.

Sin dudarlo caminó hacia la cama, en el camino se deshizo de sus zapatos y se recostó de lado, abrazándose a sí misma. De inmediato se llenó del aroma de Severus, cerró los ojos para disfrutar su esencia… se quedó dormida.

La misma pesadilla que la viene azotando por meses, la misma sensación de terror y desesperación cuando ve a Severus derrumbarse en el piso mientras un halo verde se desvanece en su espalda. Se despierta violentamente, grita, escucha el nombre de Severus saliendo desgarradoramente de su garganta, esta sentada, con lagrimas en los ojos aferrando con fuerza las cobijas en su pecho.

De pronto se percata de que unos brazos la sostienen por la espalda, le acarician intentado reconfortarla, reconoce la sensación, el tacto, el olor, la presencia… cae en la cuenta de quien es, mas no dice nada, se enfoca en regular su respiración, se necesita estable para lo que viene.

Ninguno de los dos dice nada. Se mantienen así durante unos largos minutos que parecen una eternidad…

-¿Desde hace cuanto tienes pesadillas?- Severus rompe el silencio con su típico tono formal-

- Yo, uhm… - La chica se aclara la garganta, teme quedarse muda de nuevo, pero hace uso de toda su fuerza para recomponerse- Un par de meses-

-Creo recordar que sabes perfectamente como fabricar una poción de sueño sin sueños- Dice el hombre en un tono reprobatorio y arrogante, le recuerda a su etapa de profesor-

-Lo sé, solo que…- Se queda callada

-¿Qué?-

-Prefiero estar lucida, sentir lo que debo sentir en vivo, en mis 5 sentidos- Se sincera la chica-

-¿Aunque eso implique sufrir?- Reprueba el hombre-

La chica no responde, en cambio se voltea para encararlo, se encuentra tan sólo a centímetros de él, puede sentir su calor, su mirada profunda, sus labios…

De la nada el hombre se aleja rápidamente, se levanta con premura y comienza a avanzar a la salida.

-Te llevaré a tu casa- Escucha como le dice antes de salir de la estancia sin siquiera esperar una respuesta o mirarla.

La chica corre tras el, un deja vu de lo que fue ayer… Lo encuentra en la cocina, se detiene en el marco de la puerta mientras lo ve vaciando un vaso de whiskey de fuego que se encontraba a la mitad, toma su capa y comienza a dar unos pasos, pero ella se adelanta poniéndosele de frente.

-¿Qué quisiste decir con que "querías proteger lo único que te interesaba en la vida"? – pregunta la chica, no sabe de donde sacó el coraje para abrir la conversación, demonios ni siquiera estaba preparada-

-Vamos, se hace tarde-Responde el hombre evadiendo la pregunta y comenzando a alejarse-

-No- Responde la chica con firmeza, se voltea hacia el pero no se mueve de donde está- Te dije que necesitaba respuestas y dijiste que me las ibas a dar, habla ahora Severus, ahora o nunca-

Puede ver como el hombre se pone tenso, levanta los hombros y ve como aprieta la mano que tiene libre. Se voltea y avanza hacia ella. Le toma un rizo rebelde y lo coloca detrás de la oreja, después desliza el dedo por su mejilla y llega hasta su barbilla donde la toma con suavidad, la levanta para que lo mire. La chica cree que ha vencido y que finalmente el hombre hablará y podrán arreglar todo…

-En ese caso elijo nunca- Responde el hombre-

Su respuesta deja a la chica fuera de lugar, no esperaba eso, le duele, siente como comienza a derrumbarse. Así que esa es su respuesta, así que era esta toda la conversación que iban a tener, así que después de todo esta era la despedida.

- Supongo que, entonces este es el adiós- Alcanza a decir la chica y su voz se quiebra, siente que comenzará a derrumbarse emocionalmente ahí mismo, por enésima ocasión. Quita la mano de su barbilla de un manotazo y antes de su primer sollozo se aleja a trompicones de ahí, sin embargo, es detenida con fuerza del brazo, tan rápido se disponía a ir y tan fuerte le afianzo Severus, que el brazo y el hombro le duelen. La chica evita pensar en ese dolor, el emocional comienza a ahogarla, no voltea, en cambio comienza a halar su brazo y a ciegas intentar zafarse de su agarre usando su otra mano.

El hombre la afianza con más fuerza e incluso tira de ella para que queden frente a frente. La chica se niega y comienza a manotear para que se aleje de ella y en todo caso ni siquiera alcance a atraparla. En el forcejeo la chica escucha sus propios sollozos.

- Hice lo que hice porque quise proteger lo único que me interesa en la vida…- Escucha como dice el hombre en alto, intentando hacerse escuchar entre el forcejeo y su llanto-

La chica deja de forcejear, aun la tiene tomada del brazo, pero no voltea y se lleva su mano libre a la boca para intentar acallar su llanto. Escucha como el hombre suspira y después emite un gruñido.

-Y lo único que me interesa en la vida eres tú-

La chica no puede creer lo que escucha, una confesión que no esperaba. Se quedan estáticos, la suelta, pero no dicen nada, escucha un suspiro del hombre y ella por su parte puede escuchar los sollozos de un llanto imparable, se lleva ambas manos a la boca para intentar acallarlos.

De un momento a otro el hombre se para frente a ella, la toma de los brazos, la mira profundamente haciendo que ella le devuelva la mirada y no se despegue de ella. La chica apenas lo ve a través de lo nublado de sus ojos.

-Eres tú… - Dice Severus completamente convencido, la acerca a ella y la chica posa las manos en su pecho, sentirlo la convence de que lo que está pasando es real. Después el hombre lleva las manos a los costados de su cara, la toma con firmeza y se acerca a ella- Te quiero y quiero que seas mía…-

-Soy tuya- Le dice la chica en un susurro Hermione poniendo sus manos sobre las de él, con mirada implorante mientras sigue sintiendo lágrimas correrle por su mejilla-

-Sólo mía y de nadie más- Le responde el hombre con algo de fiereza en su voz-

-Lo soy, me tienes por completo…-

-No entiendes- le dice el hombre cerrando los ojos por un segundo, los aprieta, niega con la cabeza y vuelve a abrirlos para mirarla con tanta profundidad que la chica casi no puede soportarlo- Toda mía, solo para mí, no soporto verte al lado de alguien más…-

-Soy tuya por completo, de nadie más…- Responde la chica con toda la certeza que le puede dar-

-Y aún así tu mente esta ocupada por el niño Weasley o por Potter o por Eaton…-

-Ellos no significan nada más que… - se interrumpe, se da cuenta del significado de sus palabras, demeritándoles, rectifica- Sólo son…

-Podría soportarlo si no supiera que podrían tenerte, solo si tu quisieras…

-¡Pues no quiero! ¡Quiero… te quiero a ti Severus! - Grita la chica llevándose las manos a la cabeza por la frustración-

-Tu me tienes a mi yo no tengo la certeza de tenerte a ti…-

-Podría decir lo mismo- Interrumpe la chica apuntando el titular del Profeta-

Severus mira la foto de él y Viorel ocupando media portada, levanta la cabeza con los ojos cerrados, se lleva una mano a la cabeza y niega esbozando apenas una tenue sonrisa de lado.

Se quedan en silencio. Severus la suelta por completo y se aparta unos pasos.

-¿Y eso en dónde nos deja?- La chica rompe el silencio-

-De nuevo en la nada, no somos nada… -Responde el hombre de golpe, hablando antes siquiera en pensar en lo que dice-

-¿Eso deseas? ¿Nada? ¿Nada de mi?...- Pregunta la chica sumamente dolida apenas con hilo de voz -

-Quiero todo de ti-

-Lo tienes, te lo ofrezco sin dudarlo… pero no lo quieres-

-No de la forma en que lo ofreces…

-¿Cuál forma Severus?-

-A medias, a escondidas, en las noches… mientras en el día será el idiota pelirrojo o el idiota de Eaton que no puede quitarte la mirada de encima, Potter y su estúpido paternalismo, y no sé quién demonios más…

-¡Escúchate! ¡Escucha lo que dices Severus! Dices quererme, querer todo de mi… y terminas ofendiéndome, asumiendo que salto de unos brazos a otros ¿Realmente eso piensas de mí?-

-Tienes todas las oportunidades para hacerlo-

-¿Cuáles oportunidades? ¿De qué demonios hablas?- Dice la chica, completamente desencajada y genuinamente sin entender nada-

-Olvídalo…-

-¡No! No voy a olvidarlo… No te entiendo nada, explícate ¡¿De qué demonios hablas?¡-

-Te quiero para mí, sólo para mí, no te quiero compartir con nadie, quiero que todo el cariño que seas capaz de dar sea mío, que solo tengas ojos y palabras para mí, que yo sea el único que llene esa mirada y sienta el calor de tu cuerpo…-

-Lo tienes, soy tuya tanto como tú lo quieras… -

-Te quiero exclusivamente para mí… y sé que no está bien, no es sano, pero es la única forma que lo quiero…- Al terminar la frase el hombre se acerca de golpe a la chica, le vuelve a tomar la cabeza con una mano a cada lado, solo para acercarla y besarla, con fiereza, con ardid, con necesidad. La chica responde de la misma forma y tantos sentimientos hacen que siga derramando lágrimas sin cesar.

Es Severus quien se separa, tan solo un poco, solo sus labios y dejando sus frentes pegadas, sin dejarle ni un momento de tomar las mejillas con sus manos.

-De esa forma, así es la única manera como lo concibo- Dice el hombre con los ojo cerrados- Sólo mía- La besa de nuevo y la chica responde sin ningún reparo.


Capítulo corto pero muy significativo.

Gracias por seguir leyendo, no saben cuánto lo aprecio.

Por favor dejen su review, háganme saber si les gusta, alimenten mi hambre de escritora.

Besos

Bal Sayre