Punto y a parte
(El plan: primera parte)
-Explícame eso.- Pidió de nuevo mientras paseaba por el despacho pensando; sus zapatos negros relucientes repiqueteaban contra la piedra con un ruido sordo en su ir y venir.
-No sé que mas quieres que te diga.- Masculló molesto mientras cruzaba los brazos y se sentaba en la silla de su escritorio con la mirada oscura y fría dirigida a algún punto del final de la sala.
-Todo.- Aclaró como si fuera obvio.- De nuevo...- Insistió.
-No sé qué parte no entiendes de lo que te he contado.- Aunque su tono siguiera calmado y aterciopelado tenía cierto deje crispado de fondo. Estaba perdiendo la paciencia.
-Lo he entendido todo a la primera.- Le dejó bien claro. Su voz era tan segura y suave que rozaba la mofa.- ¿Pero quieres que te ayude o no?
-Para empezar…- Escupió.- Yo no he pedido tu ayuda en ningún momento.- Siseó con acidez.
-No, está claro que jamás lo harías.- Le reprochó.- Aún así la pregunta es simple. ¿Quieres que te ayude o no?- Preguntó de nuevo mientras cesaba su caminata y se sentaba de golpe en la silla que había frente al escritorio y frente a él.
El silencio se hizo en el despacho, durante varios minutos no se oyó nada más que las respiraciones cargadas, rasposas, e impacientes de ambos, el crepitar tenue de las velas y antorchas, el rugido del viento contra las paredes del castillo y el frufrú suave de su túnica negra cuando cambiaba ligeramente de posición. Por un momento pareció una competición de desafío y temple Slytherin.
Pero esperó pacientemente a que el hombre procesara la pregunta que le acababa de hacer o su petición anterior; le daba igual si le respondía a su pregunta de si quería que lo ayudara, o si le repetía de nuevo lo ocurrido. Ambos le valían.
Por fin, y tras un buen rato; el hombre asintió quedamente una vez mientras lo miraba a los ojos por primera vez en toda la tarde.
-Pues cuéntamelo de nuevo.- Apremió con la misma paciencia que anteriormente, aunque esta vez había firmeza en su petición.- Desde el principio, y sin omitir detalles.- Ordenó el chico. El pocionista gruñó ante la insistencia y modales de Draco, resopló un par de veces para dejarle claro que no estaba haciendo aquello por placer y que no estaba cómodo; incluso si cabía, estaba más irritado y molesto por tener que decírselo. Malfoy asintió, dando a entender que comprendía lo que significaban sus gruñidos y resoplidos.
Un bufido…
-Está claro.- Gruñó Snape irritado.- Tuvimos tres horas de clase por la mañana. Estuvimos haciendo unos ejercicios de intuición e instinto, y fue sorprendentemente…- De repente bajó el tono de voz y lo miró.- Fue sorprendentemente satisfactorio.- Explicó de nuevo. Draco asintió levemente, aunque por dentro estaba sonriendo.- Acabó la lección y nos despedimos.
-Espera.- Lo cortó.- Antes de eso, ¿dices que la clase fue satisfactoria?- Snape asintió.- ¿Cómo?
-Merlín Draco, la clase fue entretenida, útil y productiva.- Soltó rápidamente.- Fue interesante…
-¿No la insultaste?- Quiso saber. Snape negó.- ¿Ni la humillaste?- Negó de nuevo.- ¿No le echaste en cara nada de Sirius?- Severus empezó a negar, pero rápidamente paró.
-Hice un pequeño comentario.- Confesó. Draco lo miró con reproche, igual que hubiera hecho la señora Weasley ante una trastada de los gemelos.- No me mires así, sólo le pregunté si Black le había dicho lo del castigo.- Se defendió mientras hacía fuerza con sus brazos cruzados y levantaba la ceja.
El gesto de Draco pareció relajarse.
-Sigue.
-La llamé cuando estaba a punto de irse. Granger se giró rápidamente ya en el marco de la puerta; me miró sorprendida pero no hizo nada, levanté los brazos y la abracé.- Explicó mientras fruncía el ceño. Snape parecía contrariado y concentrado, como si en lugar de explicar eso, hubiera tenido que explicar el funcionamiento de la mecánica cuántica; como si contar eso le supusiera un esfuerzo sobre humano.
-¿Te abrazó ella de vuelta?
-No.- Dijo secamente.
-Y…- Insistió.
-Estaba…- Por un momento pareció recapacitar lo que iba a decir y se calló.- Notó que ocurría… algo.
El rubio sopesó unos segundos y frunció levemente el ceño.
-¿Pero no se apartó de ti?- Severus negó con la cabeza. Se quedó en silencio mientras miraba concentrado la llama que titilaba suavemente sobre su escritorio.
-Creo que quiso devolverme el abrazo… No estoy seguro.- Susurró lentamente con la voz más aterciopelada que habitualmente.
Draco lo miró tratando de analizar la situación.
-Es posible que solo estuviera sorprendida por tu gesto y; que de seguir abrazándola te lo hubiera devuelto tras la sorpresa inicial.- Comentó el rubio tranquilamente mientras seguía estudiando la información que Snape le daba a cuenta gotas. Debía ser listo, y a parte de procesar todo lo que Severus le estaba diciendo… Tenía que; (sin saber lo que opinaba realmente ella) averiguar o intuir lo que Hermione sentía y pensaba en ese momento. Después, debía extrapolar ambos datos o puntos de vista y procesarlos, para tener una visión más global de lo que había ocurrido, y todo eso… Cómo ya había dicho; sin saber exactamente si era así.
Fuera cual fuera el resultado de aquel trío amoroso después de todo, iba a merecerse una estatua por todo su esfuerzo. Aunque un gracias por parte de su padrino podría ser incluso mejor que un monumento.
-Luego le di las gracias.- Siseó con voz ronca.- Le enseñé el libro que me había regalado, y me disculpé…
-Perdón… ¿Qué hiciste qué?- Preguntó Draco atónito.
-Que me disculpé.- Gruñó de malos modos.
-Le diste las gracias y te disculpaste.- Confirmó sin creérselo.
-¿Estás sordo?- Espetó enfadado. Si ya estaba molesto por tener que encontrarse en aquella ridícula situación con su ahijado, lo estaba aun mas por tener que repetir algo que estaba claro que había oído a la primera. Draco alzó las manos levemente en señal de paz.- Me disculpé por mi comportamiento de esos días, y le pedí que aceptara mis disculpas… O algo así.- Murmuró mientras arrastraba las palabras con aquel tono tan suyo. Draco lo observó, Severus parecía avergonzado por tener que haberse rebajado a aquello. Pero no sabía exactamente si era por contárselo o por disculparse. Desde su punto de vista, que Snape se hubiera disculpado había sido un movimiento inteligente. Había sido, para empezar; lo correcto. Y en segundo lugar, una buena jugada.- Puede que primero me disculpara y luego la abrazara.- Masculló molesto.- No lo recuerdo con exactitud.
-¿Y qué pasó después?- Preguntó con curiosidad. Snape alzó una ceja, pero llegados a aquel punto, no tenía sentido dejarlo ahí.
-Granger se quedó ahí, quieta, parada en el umbral…
-¿Y tú?
-Me marché.- Sentenció encogiéndose un poco de hombros. Draco chascó la lengua en señal de desaprobación, pero no tenía más objeciones; que su padrino se hubiera disculpado con ella, significaba que, si conocía un poco a Granger (que creía que un poco si la conocía), ese paso de Snape había sido un avance extraordinario. Y ahora que lo analizaba por segunda vez con más calma…
El avance había sido para ambos.
-Muy bien…- Dijo al fin Malfoy, cogió aire y lo miró.- Esto es lo que hay.- Hizo una breve pausa.- A pesar de todas tus meteduras de pata, de tus celos y tus insultos, parece que le gustas a Granger mucho más de lo que dice, ¿cómo? no tengo ni idea, cualquier otra mujer te hubiera mandando a la mierda mucho antes…
-Esa lengua.- Recriminó. Aunque Draco lo ignoró.
-No nos desviemos de lo que de verdad importa.- Recordó.- Lo importante es que a pesar de todo, te entregó tú regalo.- Hizo una breve pausa.- Además fuisteis capaces de pasar tres horas juntos en clases sin mayores indicentes… Por así decirlo.- Respiró de nuevo.- La abrazaste y te disculpaste.- Lo miró y sonrió abiertamente.- Bien… esto es lo que vamos a hacer….
-¿Vamos?- Snape alzó una ceja.
-O vas a hacer… Da igual.- Se encogió de hombros.- Vas a hablar con ella, sin tapujos, sin segundas intenciones, directo, sin insultos.- Ordenó.- ¿Vas a retractarte?
-¿De qué?
-¿Cómo que de qué?- Draco alzó el tono de voz ligeramente.- Sobre lo que dijiste que no querías nada con ella.- Severus Snape no dijo nada, se quedó callado mirando fijamente a su ahijado con la más absoluta de las indiferencias, mientras enmascaraba su irritabilidad incipiente.- Conociéndote… ¿Eso es un sí?- Probó. El jefe de Slytherin gruñó.- Muy bien. ¿Qué tal un puede?- Snape gruñó de nuevo.- Está bien, dejémoslo en poco probable, pero probable a fin y al cabo.- Susurró lentamente a modo de tregua.- Ahora bien… Tendrás que tener en cuenta que en caso de retractarte…- Snape bufó.- He dicho en caso de hacerlo.- Confirmó suavemente.- Como decía, en caso de retractarte, Granger puede ignorarte, puede mandarte a la mierda de nuevo o puede ponerte condiciones.- Explicó.- Pase lo que pase, Merlín, no se te ocurra echárselo en cara.- Pidió.
-¿Pretendes que ponga buena cara si me rechaza por el chucho ese?
-Si.- Dijo llanamente.- Eso es exactamente lo que quiero que hagas.- Snape bufó enfadado. Una cosa era intentarlo de nuevo y ser rechazado por segunda vez, y otra muy distinta dejar que lo humillasen de esa forma.
-Ni hablar…- Se negó.
-Ay padrino…- Le sonrió mientras se levantaba y se acercaba un poco a él.- Tienes muy poca visión de futuro.- La comisura de Draco se alzó con diversión y esa soberbia Malfoy inconfundible. Sus ojos grises brillaron con la inteligencia y astucia que caracterizaba a los Slytherin.- Si la rechazas tu también ante su negativa, se cerrará en banda para siempre y se volcará y refugiará en la persona más cercana en este momento; que será Black.- Explicó.- Y tú no quieres reforzar ese vínculo, si discutís, le estarás dando la razón y Granger correrá a los brazos de Black sin que tú puedas hacer nada mas al respecto. Pero si te rechaza, pero lo aceptas y le deseas lo mejor, no te habrás cerrado las puertas…- El rubio amplió la sonrisa.- De momento no es nada estable, ¿quién no te dice que Black no la engaña en un futuro? ¿O vuelve a sus andadas de merodeador? ¿O simplemente no sale bien? Si ahora quedáis mal… No acudirá a ti… Y no es eso lo que quieres, necesitas dejarle claro a Granger, que estarás aquí…
-No soy el segundo plato de nadie.- Le advirtió con seriedad, casi con rabia.
-Te recuerdo que fuiste tú el primero, y si no hubiera sido por tú carácter; Granger seguiría contigo, por lo tanto no… No eres tú su segundo plato.- Le hizo ver mientras lo observaba.- ¿Alguna pregunta?
-No.
-Perfecto. Luego te veo, sin excusas.
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-¿Hermione Granger?- Preguntó un niño tímidamente mientras se acercaba a la mesa del comedor.
-Sí.
-El profesor Snape me ha dicho que te entregue esto.- Informó diligentemente mientras le entregaba una pequeña nota lacrada. Acto seguido y sin esperar un respuesta, el niño se fue a sentar a la mesa de Slytherin con el resto. Hermione miró la nota con curiosidad, tratando de adivinar de qué se trataba; como si fuera un gran misterio, como si no supiera quién era el remitente. La giró en sus dedos un par de veces observando el sello lacrado con interés.
-Bueno…- Dijo Ginny impaciente.- ¿Vas a abrirlo o no?
-Puede…- Susurró.
-¿Puede?- La ceja de la pelirroja se alzó en automático.- ¿Hay algo que no me hayas contado?- Hermione negó lentamente.- ¿Hay algo que deba saber?- De nuevo negó con la cabeza.- ¿Esperas algo importante?- Insistió. Hermione negó otra vez.- ¿Entonces porque no lo abres ya?- La joven se encogió de hombros mientras fruncía el ceño.
Ginny tenía toda la razón del mundo. ¿Por qué de repente le daba tanto reparo abrir una simple nota?
-¡Bueno!- Se quejó Weasley.- Ya está bien, dame eso.- Comentó impaciente mientras cogía la nota y la abría. Sus ojos azules volaron sobre la escueta nota varias veces para después poner cara de incredulidad, cerrar el pequeño pergamino sin más y entregárselo.- Tú y yo vamos a tener una pequeña conversación. Ahora.- Dijo tajantemente mientras cogía a su amiga de la mano y la sacaba del gran comedor casi a trompicones. La empujó a una esquina y se cruzó de brazos.- Te lo preguntaré otra vez… ¿Tienes algo que contarme?
Hermione frunció el ceño pero negó con la cabeza.
-No que yo sepa.- Afirmó con más seguridad.
-Entonces explícame porque no querías abrir la nota.
-¿Qué pone?- Quiso saber curiosa, casi empezando a ponerse nerviosa.
-Que la directora les ha canjeado el castigo por horas extras, y que se reanuda el trabajo normal de asistente.
-¿De verdad pone eso?
-Si.- Dijo sin más.- Así que por enésima vez… ¿Tienes algo que contarme?
-Creo que no.
-¿Crees? Interesante, ya no es un no rotundo, ahora es un crees.- Comentó divertida.- ¿Entonces, qué pensabas que iba a poner?- Preguntó con algo de picardía.
-No lo sé… La verdad…
-¡Mentirosa!- Se burló.- ¡Habla de una vez!- La apremió mientras una pequeña risa juguetona se posaba en sus labios. Los segundos pasaron interminables, Ginny se estaba empezando a impacientar con Hermione cuando por fin levantó la cabeza.
-Después de la última clase me dio un abrazo y se disculpó por su comportamiento.- Susurró quitándole importancia.
-¡Hermione!- Gritó casi eufórica.- Y eso que me dijiste que no tenías nada que contarme.- Le medio reprochó.
-Ya bueno…- Volvió a encogerse de hombros, había hecho ese gesto tantas veces en lo que iba de mañana que temía que se le fueran a quedar los hombros en esa posición permanentemente.- No he querido darle importancia…
-Pues la tiene, desembucha…
-Ya te lo dije, me estaba yendo de clase, y justo cuando estaba en la puerta se acercó, se disculpó por su compartimiento, me agradeció su regalo de cumpleaños, me abrazó y se fue.
Los ojos de la pelirroja refulgían con entusiasmo, como alguien a quien le cuentan el mejor cotilleo del año.
-¿Así que os abrazasteis?
-No exactamente.
-¿Pero no me acabas de decir que os abrazasteis? ¿En qué quedamos?
-A ver si, lo que dije es que me abrazó.
-¿Y tú?
-Me quedé a cuadros y no supe que hacer.- Comentó avergonzada. Cogió aire un segundo y la miró.- Cuando vi la carta por un momento se me pasó por la cabeza que quizás quería decirme algo sobre eso, no se… Quizás me decía que había sido un error su abrazo, o que en realidad se arrepentía de haberse disculpado, o que…
-Vale, vale… Para.- Indicó suavemente.- ¿Por qué te afectó tanto?
-No lo sé.
-¿No será porque estás con Sirius?
-Puede…
-Pero no es una relación formal.- Recordó tranquilamente.- ¿No?
-No, claro que no es formal lo mío con Sirius. Pero me conoces…- Habló tratando de que su cerebro se recompusiera.- Sabes que estoy con Sirius porque de verdad me gusta y porque quiero, pero también sé que estoy con él porque el profesor Snape dijo que no quería nada conmigo.
-Ya, lo entiendo. Como Snape te sigue gustando. ¿Ahora tienes dudas de tú decisión de estar con Sirius?
-No, no es por eso. No me arrepiento de haber salido con él; mi problema es que no se que pretende el profesor Snape.- Confesó al fin. Ginny le obsequió una gran sonrisa mientras la abrazaba con fuerza.- ¿Y si ahora cambia de idea yo que hago?- Preguntó agobiada.- Sirius no es un segundo plato, no estaba uno primero y el otro después, estaban los dos a la vez… Sólo que Snape…
-No te preocupes.- La cortó tratando de calmarla.- Mira.- Ginny la cogió de las manos y la obligó a sentarse en uno de los bancos de piedra.- Si Snape pretende algo, el tiempo lo dirá. Mientras tanto tú sigue disfrutando, haz lo que creas correcto, lo que te sientas más cómoda y sobre todo lo que más disfrutes y quieras. y recuerda….- La joven bruja sonrió de nuevo.- Hagas lo que hagas y pase lo que pasé siempre voy a estar aquí.
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-¿Qué hace una chica como tú en un lugar como este?
-¡Sirius!- Gritó asustada pero sonriendo.
-Hola preciosa.- Saludó tranquilamente mientras le sonreía.
-Voy a las mazmorras, como os cancelaron lo del castigo, vuelvo a tener mi trabajo de asistente.- Recordó Hermione mientras lo miraba.- Y ya llego tarde.
-Aún te falta más de media hora.- Sonrió Sirius mirando su reloj.
-Sabes que no me gusta ir justa de tiempo.- Se excuso con una sonrisa.- Además… Así puedo ir dando paseo y disfrutar un poco del sol invernal antes de que vuelva a nevar otra vez.
-¿Te importa que te acompañe?- Preguntó cortésmente con la clase típica que desbordaba siempre Black.
-Encantada.- Aceptó risueña.
-Sabes…- Susurró Sirius clavándole la mirada con intensidad. Hermione se estremeció, la cercanía del hombre la desestabilizada a pesar de todo. Se acercó un poco más, acorralándola contra una pared, el hombre se apoyó en la piedra, una mano al lado de la cintura de la chica, y la otra a la altura de su cabeza, lo suficientemente cerca de ella como para sentir su calor, pero lo suficientemente alejado como para no tocarla. El punto perfecto. Hermione tragó saliva y cogió aire, la colonia del hombre inundó sus sentidos.- Últimamente tengo muchos antojos.- Ronroneó.- Tú… por ejemplo.
-¿Soy un antojo?
-Eres más que eso…- Siseó con sinceridad.- Lo sabes.- Sus ojos grises brillaron al hacer aquella confesión.- Eres mucho mas Hermione. Eres… Siempre…- La altivez y seguridad de Sirius se esfumó en unos segundos. Tragó saliva en un intento de serenarse. ¡Parecía un adolescente inseguro!- Quiero estar contigo a todas horas, tengo la necesidad de estar contigo a todas horas.- Se corrigió.- Perdona, no quiero asustarte.- Se lamentó. Black negó unos segundos con la cabeza y se alejó un poco. ¿Qué le estaba pasando con ella?
Hermione alzó la mirada solo para ver unos ojos grises. Era increíble lo mucho que había cambiado Sirius, era increíble lo diferente que era de Severus, y, aunque las comparaciones fueran odiosas; no podía evitar pensar que aunque el profesor Snape fuera, en un principio, mucho más compatible con ella (en todos los niveles). No podía obviar que con Sirius, eran casi polos opuesto, y sin embargo sentía que él se adaptaba a ella, que la completaba de algún modo y además, y lo más importante…
Era muy fácil estar con él. Muy fácil…
No tenía que estar pendiente de lo que pensaba, de cómo actuaba, no tenía que averiguar ni adivinar el siguiente paso.
Hermione se tensó apenas unas milésimas de segundo al ver ese atisbo de ligero nerviosismo. Se acercó a él con más decisión y entonces su mundo cambió. Se vio de nuevo acorralada suavemente contra la pared. No con posesión, si no casi con cuidado. ¿Tenía escapatoria?
Espera…
¿Escapatoria de qué? Ni que en realidad quisiera irse. Llevaba queriendo besarlo de nuevo desde que lo había hecho la primera vez. No sabía de dónde salía ahora ese nerviosismo. O quizás simplemente era excitación, anticipación, no lo sabía; solo estaba segura de no haber sentido nunca nada similar.
Sirius agachó la cabeza, y suspiró en su cuello, realizando un sensual recorrido hasta el mentón, en realidad no la estaba ni tocando. Oyó a la bruja soltar aire de pronto y pegar la cabeza a la pared. El hombre sonrió y la besó, atrapando sus labios con los suyos. Las piernas de la castaña temblaron, se iba a caer. Sirius la sujetó con su cuerpo y un gemido de placer se escapó de la boca de Hermione.
Black sonrió con satisfacción contra los labios de la bruja.
Tras el asombro inicial la bruja lo empujó con firmeza hacia atrás.
-¡Profesor Black!- Lo reprendió.- ¡Nos pueden haber visto!- Se quejó mientras se ruborizaba y Sirius sonreía con diversión.
-¿Dónde está tu sentido de la aventura?
-Alguno de los dos tiene que tener madurez.- Le recordó, aunque sonrió a pesar de que lo que opinaba era verdad.
-Buen punto, tú siempre serás la madura de los dos.- Bromeó.- De todas maneras no venía nadie.
-¿Cómo lo sabes?
-Lo hubiera oído.- Respondió con seguridad, casi con altanería.
-¿A si?- Preguntó la chica cruzándose de brazos.
-Remus no es el único que puede oír bien ¿sabes?- Le recordó cruzándose de brazos mientras le imitaba la pose y el tono de reproche.
-Vale, lo podías haber oído pero… ¿También tienes ojos en la nuca?- Bromeó.
-Ahí me has pillado.- Admitió.
-¡Ves!
-Pero te puedo asegurar que no hay nadie.
-¿Eres adivino?
-¡Merlín, no!- Se rió divertido.- Eso se lo dejo a Sybill.- La mirada de Hermione era divertida, pero tenía ese brillo de desafío tan típico de los Gryffindor.- Es tan sencillo como esto.- Susurró.- Estamos en un corredor aislado, con tres puntos del acceso, el patio, y las entradas y salidas de este y oeste.- Señaló hacia los lado.- El patio no tiene acceso desde el exterior a menos que tengas alas, una escoba o saltes desde la torre de Adivinación, lo cual a estas alturas de curso lo veo todavía improbable. Si fuera final de curso y tocara exámenes con Snape, lo vería más que probable.- Bromeó de nuevo.- El acceso por el que has venido tú, da a un pasillo deshabitado al que se accede por un pasadizo apenas conocido. Reconozco que para buscar caminos largos y deshabitados eres una experta, nos hubieras venido bien cuando creamos el mapa.- Puntualizó brevemente antes de y sonreír con seguridad.- Y el otro acceso por el que vas a ir sólo está habilitado para elfos y la directora. Además, aunque nos viera un elfo daría lo mismo y Minerva no nos va a ver porque está ahora mismo tomando un té con Pomona en su despacho. Tarde de chicas.
Sirius se cruzó de brazos con chulería mientras soltaba una suave carcajada.
-Yo no soy elfo, y desde luego no soy directora y siempre he podido pasar por ahí.- Comentó Hermione de repente pensándolo.
-Cuando creaste el P.E.D.D.O hiciste algo más que sólo pensar en los derechos de los elfos.- La sonrisa de Sirius se convirtió en una de orgullo. Lo que esa mujer había logrado a su corta edad, pocos lo habían hecho.- Ellos te dieron permiso.
-¿Qué ellos qué?
-¿Pensaste que podías interceptarlos porque si? Aunque muchos no quisieran estar en el P.E.D.D.O te apreciaban Hermione.
Un breve silencio se apoderó del lugar. La bruja cogió aire frunció el ceño brevemente. La verdad es que jamás se había planteado porque podía pasar por algunos sitios, y desde luego, aunque se lo hubiera planteado; ni en sus sueños habría podido averiguar qué se debía a eso.
-Vale…- Susurró atónita y dándose por vencida.- Yo puedo acceder por aquí, porque tengo permiso ¿Y tú qué?- Le echó en cara.
-Soy un merodeador.- Le guiñó un ojo con complicidad.- Pero no se lo digas a Minerva, me gusta mantener mis privilegios.
Hermione no pudo evitar reír ampliamente, relajada, a gusto de estar con él. Porque otra cosa no, pero estar con Sirius siempre le garantizaba una sonrisa en el algún momento, estuviera como estuviera y pasara lo que pasara. Él siempre se las ingeniaba para hacerla sonreír.
-Merlín Hermione… Me encantas.- Confesó Sirius acercándose a ella y besándola de nuevo como si no existiera nada más. Esa mujer lo volvía loco.
La bruja se apartó de él a los pocos segundos, después de asegurarse de que sus piernas pudieran sostenerla sin la ayuda de nadie. Su corazón latía fuera de lo normal y sentía un agradable nudo en el estómago, esa excitación adictiva.
Sonrió de nuevo, mientras trataba de calmarse tras esa pequeña revolución de hormonas.
-Por cierto…- Susurró suavemente.- Ese análisis que acabas de hacer hace un momento ha sido impresionante.- Le felicitó.- Digno de un espía a decir verdad y pensé que el único de la orden era el profesor Snape.- Bromeó alzando la comisura de la boca.
A veces Hermione podía resultar más Gryffindor y Slytherin a la vez que cualquiera.
-No soy espía, sólo merodeador. ¿Recuerdas?- Afirmó con diversión.
Las campanas de una de las torres más alejadas del castillo repiquetearon suavemente.
-Llegaré tarde, y por tú culpa.- Le recriminó suavemente mientras corría hasta el fondo.
-¡Te lo compensaré!- Le gritó justo cuando la joven desaparecía de su vista. Sirius sonrió, sonrió como un niño tonto e inocente al que le acababan de dar su primer beso.
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Hermione se detuvo cuando literalmente chocó contra la puerta del despacho de Snape. Sus mejillas estaban coloradas y su respiración agitada se oía claramente.
-Adelante.- Invitaron con desdén. La bruja cogió aire y entró.
-Perdón por la… ¿Malfoy?- Granger se quedó un poco sorprendida al ver a Draco en el despacho. No es que fuera algo nuevo, lo había visto más veces en horario escolar en su despacho. De hecho solía visitarlo bastante.
-Llega tarde.- Espetó Snape fulminándola con los ojos. Hermione iba a disculparse cuando notó la mirada inquisitoria que Malfoy le estaba mandando al jefe de Slytherin sin cortarse un pelo.
Eso, definitivamente si era nuevo.
-Hablamos más tarde.- Soltó el rubio mirando fijamente al hombre.- No hemos acabado de hablar.- Le dejó bien claro.
-Fuera.- Ordenó Snape tratando de recuperar su autoridad, aunque Hermione ya se había dado cuenta de que ahí había algo diferente, el ambiente era… No lo sabía con exactitud, pero ahí había algo que no estaba como siempre.- Cierra al salir.- Espetó zanjando la conversación.
Draco se cruzó con Hermione en la puerta y sonrió con superioridad.
-Señorita Granger…- Siseó con brusquedad. Draco ya con la mano en el picaporte, giró la cabeza rápidamente para recriminar al pocionista por algo que claramente la bruja no conocía. Snape le lanzó una mirada rápida a Malfoy y gruñó. Después resopló brevemente antes de dirigir su mirada oscura a la bruja que se encontraba bastante confusa por la situación en la que estaban.- Pase…- Susurró en un tono más neutro, algo que se veía claramente que había forzado. Malfoy dejó salir una medio sonrisa de satisfacción.
-Nos vemos profesor… Granger…- Miró a ambos y tras unas milésimas de segundo hizo una leve reverencia de cabeza y desapareció.
-Siéntese.- Comentó con un tono extraño, era una especie de mezcla entre una orden y una petición.
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Hermione resopló nuevamente sin darse cuenta. Corregir aquellos trabajos interminables de tercero se le estaban haciendo cuesta arriba. No es que ella tuviera algún problema por el trabajo extra, adoraba el trabajo extra, y desde luego (y a pesar de todo) disfrutaba siendo su asistente. El problema tampoco era por el ambiente en el despacho de Snape. Aunque los primeros minutos habían sido raros, en realidad la tarde estaba como siempre, Severus no había dicho gran cosa, pero no es que fuera una persona muy conversadora; así que estaba todo dentro de lo habitual. Estaba a gusto, sinceramente; en aquel silencio se entendían.
El problema estaba claro, se trataba básicamente del tema de trabajo en sí que tenían que presentar los alumnos:
Diferencia y usos de los diferentes tipos de calderos.
Leer trabajos bien desarrollados, y creativos resultaba interesante. El tema no era lo más emocionante del mundo, pero si los trabajos tenían un buen nivel, su trabajo se volvía divertido y gratificante. Disfrutaba cuando eso era así.
La cuestión era que los trabajos eran lamentables. No estaban ni de lejos a la altura de un alumno de tercer año. Eran mediocres, simples en el mejor de los casos. El nivel era alarmantemente bajo. Apenas había podido leer un par de trabajos decentes. Tres… si lo estirábamos un poco, y cuatro si obviábamos el de Jessica Grant, donde el planteamiento estaba bien, pero, (sin saber exactamente como lo había hecho) a la hora de redactarlo había escrito mal el nombre de casi todos los componentes, incluyendo su propio nombre.
Bufó de nuevo. Era realmente frustrante, aunque no fuera ella la profesora, estaba preocupada.
Repiqueteó con la pluma sobre uno de los pergaminos y tachó un párrafo entero de un chico de Hufflepuff que le hablaba de cómo hacer un plato de pasta en uno de esos calderos. ¿Cocinar en un caldero de pociones? ¿Acaso quería acabar con una intoxicación en la enfermería? No quería limitarse a los tópicos, pero esos Hufflepuffs siempre pensando en comer…
Después tachó una página entera de una Gryffindor que se había dedicado a explicarle porque creía que las pociones estaban sobrevaloradas. Sentía vergüenza del nivel de los de su propia casa.
Y por último tachó un trabajo entero de un Slytherin, porque directamente se había equivocado de tema, y había presentado el trabajo que debía haber presentado la semana pasada. De casi cuarenta alumnos, pocos lograban superar las expectativas.
¿En qué demonios pensaban esos chicos?
¡Se salvaban un par! Y eso siendo optimistas…
Esperaba que el profesor Snape (quien era quien tenía la última palabra) opinara igual o similar a ella, de lo contrario; ni esos dos trabajos se salvarían.
-Señorita Granger…- Siseó con voz áspera.- Cómo siga resoplando así me va a tirar los tarros de enfrente.- Masculló sin ni siquiera levantar la vista de su escritorio. (Algo con lo que Hermione estaba más que acostumbrada).
La bruja se limitó a fruncir el ceño y tachar un pergamino con tanto entusiasmo que la pluma chirrió contra la superficie del trabajo casi como si se estuviera rasgando.
-Se acabó.- Espetó Snape de malos modos levantándose y quitándole el montón interminable de pergaminos que tenía cuidadosamente apilados en un lateral de su escritorio.- Ya ha acabado un bote de tinta roja, es más que suficiente.- Sentenció quitándole también la pluma ante la mirada atónita de Hermione.- Continúe con la organización del temario de segundo.
La bruja protesto un momento, pero rápidamente cambió de tema y se enfocó en la nueva tarea. Al fin y al cabo quizás estaba siendo muy exigente ¿Verdad?
En unos segundos Hermione ya estaba completamente concentrada en las anotaciones que tenía del pocionista, un libro en la otra mano, y su varita moviéndose rápidamente mientras los temas cambiaban de posición sobre una pequeña pizarra que tenía sobre su escritorio.
-Señorita Granger.- La llamó de nuevo. La joven asintió conforme había oído la llamada, pero continuó moviendo los temas para cuadrar todos los requisitos que pedía el jefe de Slytherin.- Granger.- Habló con firmeza y algo de impaciencia.
-¿Lo he corregido mal?- Preguntó rápidamente levantando la cabeza, su tono de voz era preocupado.
-No.- Dijo llanamente. Dio media vuelta, como si no hubiera pasado nada, y se sentó en su escritorio a acabar de corregir los trabajos que ella previamente había corregido y clasificado pendiente de su nota final.
Apenas unos minutos después, sintió de nuevo el resoplar frustrado e impaciente proveniente de la pequeña mesa auxiliar de enfrente. Levantó la varita con un movimiento rápido e impaciente e hizo desaparecer todos los papeles que Hermione tenía sobre el escritorio.
-Se acabó por hoy.- Ordenó secamente.
Hermione se quedó estupefacta, aún con la manos de la varita levanta y la mano izquierda levantada sobre las notas que ya no estaban. Parpadeó varias veces hasta darse cuenta de que debía parecer idiota con las manos levantadas en el aire para nada, y las dejó caer lentamente, tratando de no llamar más la atención.
¿A caso había hecho algo malo hoy? Estaba un poco frustrada, pero lo llevaba perfectamente bien. Como siempre, no veía la diferencia hoy.
-Váyase.- Espetó molesto.
La bruja seguía confusa, pero algo se había aclarado. No era ella…
¿Qué demonios le pasa hoy a Snape?
Si tenía que ponerse a pensar porque ahora el hombre actuaba así, iba a necesitar terapia, whisky y un par de décadas.
Esperó unos segundos, y tras no recibir ninguna señal de él, decidió seguir sus órdenes y salir del despacho.
-Señorita Granger.- La llamó justo cuando ya estaba de espaldas con la mano en el picaporte.- Mis palabras del otro día eran ciertas.- Confirmó secamente. Hermione se quedó paralizada, en el sitio, con la mano en el picaporte sin saber que decir.- Puede que no haya tenido la mejor actitud, pero…- El ambiente pareció enrarecerse, el oxígeno se volvió denso y las piernas de Hermione empezaron a temblar ligeramente.- No seré un ejemplo de amabilidad, pero cuando le dije que entre usted y yo no había nada ni lo iba a ver…- El silencio reinó de nuevo en las mazmorras.- Quizás me precipitara, sólo quiero que lo sepa. Cierre al salir.- Soltó rápidamente antes de desaparecer de su propio despacho.
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.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- Fin del capítulo.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
No sé los meses que han pasado desde mi última actualización, me ha costado mucho sacar este capítulo, (por múltiples razones, directas e indirectamente relacionadas con la escritura).
He rehecho el capítulo varias veces y aplazado y cambiado la trama tantas veces que perdí la cuenta. Peeeeeeeero…. Espero que haya merecido la pena.
Quiero recordarle a mas de una (no voy a mencionar a nadie María) que pase lo que pase, sabes el final. Y también echarte en cara que al final he cambiado parte de la trama por ti. (Pero no te vengas arriba, que no la he cambiado tanto)
Gracias por la espera y recordar que esto es solo la primera parte del plan de Malfoy.
Ah… Y gracias por los reviews, los mensajes y el apoyo.
Saludos de Cloe.
Hermione y Sirius segunda cita la lleva a un espectáculo circense y se acuestan juntos en Grimmauld Place.
