Volar Seguro
23. Reencuentro
Harry estaba esperando a que fuera la hora de su traslador, se lo habían mandado por correo y no sabía muy bien a donde iba, solo que se iba a quedar dos días. Se lo habían mandado con una escueta nota de Hermione, una de las pocas cosas que había oído de ella.
Bueno, eso no era verdad del todo, oía mucho de ella, la empresa de Snape estaba creciendo mucho, bajo las expertas manos de Neville y de un elfo doméstico llamado Eli, que había dado mucho de qué hablar en el mundo mágico y que estaba ayudando a promover la liberación de los elfos domésticos, acto que tenía el nombre de Hermione escrito por todas partes… Habían abierto dos nuevas tiendas de suministros para pociones, una de ellas en el Callejón Diagon, otra en Hogsmeade, ambas estaban teniendo mucho éxito, y se decían que eran los mejores suministros del mundo.
De Hermione sabía cosas por carta, iban de un lado para otro, descubriendo nuevos ingredientes y lugares, animales incluso, de la mitad de las cartas no entendía gran cosa, y aún menos de los numerosos artículos y libros que estaban sacando, uno detrás de otro, también parecía que estaban dando conferencias en todo el mundo… era difícil seguirles la pista, habían sido cuatro años muy intensos para la pareja.
El traslador vibró en la mesa de Harry, él extendió la mano, agarró su bolsa de viaje y desapareció.
Cuando volvió a abrir los ojos, aterrizó torpemente en una selva, nunca se acostumbraba a viajar así, daba igual las veces que lo hubiera hecho a lo largo de los años. Cuando recobró la compostura miró a su alrededor, sí, definitivamente era una selva, prácticamente no se veía el suelo con la cantidad de plantas que había a su alrededor y no podía ver lo que había a más de cincuenta metros en línea recta, era preciosos, aunque el hecho de que tampoco se viera demasiado bien el cielo era algo agobiante.
A quien si veía era a Hermione, estaba justo delante de él, sonriéndole como una tonta… jodeer habían pasado más de cuatro años…
Recordaba la última vez que la vio, fue cuando se despidieron de ella antes de empezar su viaje, estaba nerviosa, asustada y no se soltaba del brazo de Snape en ningún momento, habían tenido una cena de despedida en Hogwarts con todos los profesores, fue para los dos, aunque la gente parecía más contenta de que se fuera Snape que de que se fuera Hermione, su último año de enseñanza no había cambiado en nada al serio profesor, por lo menos no en sus clases, cualquiera que mirara bien, podía verle sonreír de vez en cuando, incluso cuando estaba solo.
En esa fiesta McGonagall había intentado por decima vez que Hermione aceptara el trabajo de profesora de pociones y Ron había intentado por sexagésima vez que volviera con él, ambos fueron rechazados, aunque el segundo fue mucho más humillante que el primero.
De eso habían pasado cuatro años, cuatro años que no había abrazado a su mejor amiga, por suerte lo estaba haciendo ahora, abrazándola con fuerza…
"Hermione, estás más gordita… Yo que pensé que tanto tiempo corriendo por el mundo te habría dejado más delgadita" Harry dijo sin pensarlo mucho.
"¡Harry James Potter! ¿eso es lo primero que me dices después de cuatro años?" Hermione fingía estar enfadada, podía decirle cualquier cosa que no se podía enfadar con Harry, era el que más le había apoyado en toda la movida con Snape, las presentaciones en la Madriguera, la prensa, gracias a él su vida había sido mucho más fácil.
"te he echado de menos, gordita" dijo Harry con una sonrisa.
"estoy embarazada cacho de idiota" Hermione le dijo sonriendo mucho y dándole un golpe en el brazo.
Harry palideció y luego se puso rojo.
"lo voy a matar" dijo al final exudando ira.
"por Dios, Harry ya somos mayorcitos" Hermione seguía sonriendo, una sonrisa que tranquilizó mucho a Potter, ella estaba realmente feliz.
Hermione comenzó a guiarle a través de la selva, Harry casi se tropieza unas cuantas veces, y no dejaba de pensar que ese no era lugar para una mujer embarazada. Al final de su excursión llegaron al pie de una escarpada montaña, donde les esperaba una escoba voladora.
"¡¿vas a volar conmigo Hermione?!" Harry estaba completamente sorprendido, esto si que era un acontecimiento, Hermione no volaba.
Esta le sonrió, y como si nada comenzó a ascender, en una nube de humo negra "te espero arriba Harry" y este se apresuró a seguirla en la escoba, ascendiendo por la montaña, el fue notando hechizos, unas barreras protectoras, un hechizo para mantener alejada a la gente, uno para ayudarles a respirar… Estaba claro que estaba siendo invitado, esta montaña era prácticamente un castillo impenetrable.
Cuando llegaron arriba, Harry no pudo contenerse "¿ese no es un hechizo de Voldemort?"
Hermione rio un poco por lo bajo "quizá antes, ahora está muerto, es un hechizo Snape"
Harry la miró sin estar muy convencido "no hacemos daño a nadie" concluyó ella sin hacerle mucho caso.
"no me has dicho que hacemos aquí" dijo Harry recobrando la sonrisa "no es que me queje, esta siendo un viaje fascinante, pero por algo me habrás hecho venir"
"ya lo he hecho todo"
"¿todo?"
Hermione asintió "oh" fue lo único que llegó a decir su amigo.
Harry recordó entonces a una nerviosa Hermione, el día antes de examinarse para conseguir su título de maestra de pociones, estaba tan adorablemente pesada, como cuando hacía los deberes en Hogwarts, solo comía porque Snape prácticamente le forzaba a tragar la comida y dormía prácticamente cuando se desmayaba, o cuando le colaba una poción para dormir en el té, ese hombre había tenido mucha paciencia.
Todo había sido por un objetivo, el día que Hermione se lo contó, Harry casi se desmaya en el asiento, una cura, una prevención, algo en contra de la maldición asesina, tantas vidas que se podrían haber salvado, Dora, Remus… quizá incluso Sirius… Era el objetivo más noble que se podría tener ¿acaso Hermione lo había conseguido? ¿sería eso posible?
Por supuesto, el examen lo había bordado, consiguiendo una nota espectacular, incluso superior de la que consiguió Snape, el hombre lo llevó con gracia, aunque la comida en la Madriguera al día siguiente fue divertida, esa fue la primera vez que George le hizo una autentica broma al profesor, incluyéndole definitivamente en la familia.
También le dieron un premio a Hermione en la gala de navidad del ministerio, lo que supuso un aluvión de ofertas de empleo para la bruja, una tanda de inseguridad de Snape, que sinceramente no quería saber cómo Hermione borró de su mente.
Ahora tenía la maestría de cuidado de criaturas mágicas y de encantamientos, gracias a la experiencia practica que había conseguido en el viaje y los artículos que había publicado.
Sí, sin duda Hermione lo había hecho todo.
Se detuvieron en un pequeño claro, no había árboles, solo piedras, unas extrañas rocas de color morado.
"¿Dónde estamos?"
"Estas piedras son la respuesta a todo Harry, alejan a la muerte, son de lo que estaba hecho el Santo Grial, se pueden incrustar en la varita y cuando un mago las lleva encima, la maldición asesina no hace efecto" Hermione las estaba mirando como si fueran la cosa más preciada del mundo, porque probablemente lo eran.
"La priedra filosofal" los recuerdos de Harry del primer año volvieron todos de golpe, el comienzo de todo.
"sí, es uno de los ingredientes que usaron en la alquimia, por eso hemo llegado hasta ellas, aunque no ha sido fácil, pero con éstas si que puedes morir, solo que no de una muerte violenta… hay algunos problemas que aún hay que resolver, pero eso ya lo haremos en Inglaterra" Hermione se acariciaba la poco notable panza, y Harry entendió que quería darle una vida tranquila a su hijo.
Antes de irse Hermione le dijo a Molly que ella lo tendría todo, solo necesitaba hacer esto, seguir investigando, lo hizo y ahora lo tenía todo, Hermione siempre se lo mereció todo.
"¿problemas?" preguntó Harry al final
"es finita, Harry, no sabemos la cantidad de esa piedra que hay aquí, no es una solución para siempre… ya se lo que me vas a decir, que se pueden pasar de generación en generación… Eso dejaría en desventaja a los nacidos de Muggles, ya que no podrían heredarlo, tengo que seguir investigando, seguro que hay algo en ella que se puede recrear, pero eso lo haré en un laboratorio" Hermione no paraba de hablar.
"lo entiendo Hermione, este yacimiento hay que protegerlo, ver como anunciarlo al público" dijo Harry siendo el gran auror que era.
Hermione asintió y ambos se quedaron embobados, mirando las piedras.
"¿por esto me has traído?" preguntó Harry "Gracias, me alegra ser el primero en estar aquí"
"no exactamente" dijo una voz detrás de ellos.
"¿Kingsley?" preguntó Harry
"ese soy yo" dijo el hombre alto, que caminaba hacia ellos con una sonrisa, acompañado de un Severus Snape ligeramente cambiado, llevaba el pelo cogido hacia atrás en una coleta, seguía vistiendo de negro, pero su piel estaba bastante morena, tenía un aire de vitalidad que nunca le había vito al hombre, por mucho que ha Harry le costara admitirlo el hombre estaba muy bien para su edad…
"Profesor Snape creo que felicitaciones están en orden" dijo Harry llevando una mano para saludar al hombre.
Snape llegó a su lado y estrechó su mano con firmeza, luego se puso al lado de la bruja y colocó una mano ligeramente sobre su tripa, rodeándola, convirtiéndolo en un pequeño abrazo.
"Ya no soy tu profesor, Potter, pero me alegra tu buen recibimiento, pensé que ibas a querer matarme" dijo completamente serio, pero hizo sonreír a Hermione
"esa fue su primera reacción"
Kingsley se rio con ganas, con esa carcajada tan estrambótica que le caracterizaba.
"¿tu qué haces aquí Kings? ¿llevando esto para el Ministerio?" preguntó Harry mirando al hombre que ya era casi un amigo.
"Sí, bueno, veo que aún no te han dicho, los incontestables han estado aquí, ya están gestionando todo con la máxima discreción, también estamos hablando con el departamento de relaciones internacionales, esto está todo gestionado" dijo Kingsley con cierto orgullo, su administración estaba funcionando de maravilla.
"¿entonces?" preguntó Harry
"Te he pedido que vinieras para que fueras testigo" dijo Hermione completamente roja, mientras se escondía aún más en el abrazo de Snape.
"¿testigo?" Harry se sentía un poco inútil ahora mismo
"De nuestra boda, Potter" Snape estaba un poco alterado.
Aaaah… Harry estaba boquiabierto… Kingsley volvió a reírse y Hermione estaba roja.
"Hace mucho tiempo que estamos prometidos… ya es momento, quiero volver a Inglaterra como una mujer casada, más ahora que nunca" dijo Hermione que si hubiera podido meterse en el pecho de su futuro marido lo hubiera hecho.
"y por eso estoy yo aquí, para casaros" dijo Kingsley
"¿aquí? ¿ahora? ¿así?" Harry había ido a través de la selva y estaba un poco sudado y sucio, Snape iba con un pantalón y una camisa negra y Hermione iba en vaqueros, estaba preciosa, pero en vaqueros.
"No necesitamos nada más, nuestro descubrimiento y nosotros" dijo Hermione sonriendo de nuevo.
Kingsley se acercó al final de la montaña, detrás de él el vacío y una preciosa vista de la selva y el cielo despejado, aún faltaban unos minutos para el anochecer, los colores eran maravillosos, granates y morados, a su lado, franqueándole dos piedras moradas, haciendo una imagen muy interesante. Entonces fue cuando Harry lo entendió, el cielo, la tierra, su descubrimiento, ellos dos y él mismo, no se necesitaba nada más y él podía sentirse halagado y afortunado, por ser escogido para acompañar la pareja en este momento.
Snape y Hermione se acercaron a Kingsley y él lo hizo poco después.
"Estamos aquí reunidos para celebrar la unión en cuerpo, alma y magia de dos personas muy importantes para el mundo mágico, pero sobre todo muy importantes el uno para el otro"
Kingsley seguía sonriendo, Snape y Hermione se miraban intensamente.
"unir vuestras manos" …
Harry asistió a la ceremonia completamente desorientado, Snape sonreía y Hermione lloraba en silencio, él solo rompía el contacto para capturar alguna de sus lágrimas con el pulgar, las palabras de Kingsley se perdían ante el contacto de la pareja.
Era una mezcla entre una ceremonia muggle y mágica, Kingsley se lo estaba pasando de maravilla, siendo el mismo, sin ser el Ministro, y ante las reacciones y el llanto de Hermione.
"lo siento, son las hormonas" dijo ella haciendo sonreír de nuevo a los dos hombres.
Cuando Harry se quiso dar cuenta, ya se estaban besando… y besando… y besando.
Harry sonrió, tenerlos de nuevo en Inglaterra iba a ser muy divertido, y con suerte sería padrino dentro de poco, tendría que convencer a Hermione de que él era la mejor opción… Sí, esto iba a ser muy divertido.
Harry se dio la vuelta para darle algo de intimidad a la pareja, que seguían besándose.
Fin
N.A: El final del primer FanFiction que he escrito… Que penita me da, aunque noto mi inexperiencia en la historia, me ha hecho muy feliz… Y me ha animado a escribir… Uff que penita.
Gracias a todos por acompañarme en este proceso, espero que os haya gustado.
Sigo activa y seguiré publicando, historias nuevas... Espero que sexys y románticas.
Creo que aquí no lo he dicho nunca, si escribís y queréis ganar algo de curriculum escribiendo... si estáis haciendo un trabajo interesante, os apasiona algún periodo histórico, literario, artístico, vuestra ciudad tiene tradiciones curiosas que la gente por lo general no conoce, podéis escribir sobre esto y mucho más en . a mi me publican bajo mi nombre original y me ha ido muy bien como CV para entrar en el máster. Podéis hablar con su directora de contenido en el correo
Un besito
BookyBuku
