TAL VEZ
CAPITULO VII
Severus se encontraba desde hace unas horas en la habitación con Tobías, los doctores le habían dicho que cuando el niño despertara podría quitarle las vendas, ya que habían terminado y si todo estaba bien, el vería sin ningún problema, en ese tiempo no había sabido de Hermione, dudaba que se fuera ido del hospital, por muchos problemas entre ellos, Tobías era lo primordial, quizás le habrían avisado que el niño seguía dormido y que él estaba ahí y por eso no había entrado.
Ya el mayor se había resignado, se sentía un poco molesto consigo mismo, no entendía como luego de tantos años la castaña aun lo volviera tan… vulnerable, se había humillado y no solo frente a ella, si no frente a Weasley también, le molestaba pensar que seguramente seguían burlándose de él. Pero ya estaba, le había confesado que él seguía ahí para ella, que quería dejar las discusiones y por lo menos llevar una relación de exesposos, mejor a la que llevaban antes, así viera como la mujer que ama se iba con otro, nuevamente. Severus veía a su hijo, era idéntico a su madre. La música del hospital sonaba de fondo, como una tortura constante.
Qué bonito fue compartir un ratito nuestras vidas
Verle sonreír me arreglaba un mal día
Tuvimos mala suerte o tal vez, no nos convenía
Qué bonito fue despertar y verla dormidita
La mayoría de veces el brazo no sentía
Prefería eso a lidiar con el dolor de su partida
Qué bonito fue tomar su manita
Ver la luz de la luna reflejada en su carita
Qué bonito fue verla arregladita
Incluso, en pijama se veía bien bonita
Qué bonito fue coincidir, aunque no se vuelva a repetir
Supongo que el destino no la quiso junto a mí
Qué bonito fue ver sus ojitos
Bajo la lluvia llenarla de besitos
Qué bonito fue
El tiempo no fue en vano, lo digo en pasado porque era
Cuando me quería
No entendía porque de un momento a otro había comenzado a prestarle atención a las canciones muggles que sonaban en todos lados, pero por aun motivo las letras le dolían. Severus se acercó a la cama y puso mano en el brazo del niño, mientras movía su pulgar lentamente.
-Serás un magnifico mago hijo, tienes como mamá a la bruja más brillante de su generación, no hay nadie en el mundo mágico que no conozca tu nombre, mamá y papá siempre estarán aquí para ti, lamento si no fui el mejor padre estos últimos años, solo quería darte lo mejor, pero ya entendí que no puedo darte lo mejor solo trabajando, también debo estar ahí, viéndote crecer. Solo quiero que sepas que pase lo que pase, todo estará bien, te lo prometo. Te amo muchísimo hijo. -La voz del mago salía en un susurro. Tuvo ese impulso de decirle todo es a su hijo, a pesar de quizás no lo estaba escuchando.
Tobías comenzó a moverse en la cama, indicando que efectivamente estaba despertando. Sus pequeñas manos comenzaron a subir hacia sus parches en los ojos, pero el mayor le sostuvo las manos para evitar que lo hiciera. -Tranquilo, aquí estoy. ¿Cómo te sientes?
-Cansado. -respondió el pequeño. - ¿y mamá?
Severus iba a responder, pero una voz a su espalda sonó. -Aquí estoy. -Snape giro su cabeza sorprendido, ¿Cuánto tiempo tenía ella ahí? Hermione comenzó a acercarse a la cama y se sentó justo al frente de Severus, teniendo el único espacio entre ellos, la cama donde estaba el pequeño. -Aquí estoy mi amor.
El corazón del mago latía muy fuerte en su pecho y tenia un ligero temblor en su mano, pero aun así reunió todas sus fuerzas para hablar y que la voz no le fallara. -Ya casi te vamos a quitar los parches de los ojos, y de pende de como estés todo ya quizás mañana nos podremos ir.
- ¿Y nos vamos a ir juntos?
Ambos sabían con qué intención preguntaba su hijo eso, Severus había dejado de mover su pulgar que ahora estaba encima de las manos de su hijo y Hermione volteo a ver a su exesposo, que tenía la mirada clavada en algún punto de la cama. Había tomado una decisión, muchas personas no iban a estar de acuerdo, pero al fin y al cabo era su vida y su felicidad, solo esperaba tomar la correcta. Levanto una mano y lo colocó encima de la mano del mayor, este volteo a verla sorprendida.
-Tal vez mi vida, ya veremos. -respondió la castaña aun con la mirada fija en Severus con una pequeña sonrisa.
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El timbre de la casa sonó. Un hombre alto vestido con una camisa negra espera detrás de la puerta. Hoy Tobías se iba a Hogwarts, y la casa era un completo desastre. Hermione abrió la puerta, y dejo entrar a Severus.
- ¡Tobías, tu papá ya llegó, vamos a llegar tarde!
- ¡Ya vooooooooooy!
-Hizo su baúl hace una semana, y hoy se le ocurrió la brillante idea de vaciarlo, porque según el estaba mal. ¿puedes creerlo?
Severus tenía una sonrisa burlona en su rosto, haciendo que la castaña lo fulminara con la vista, porque sabia que iba a decir. -Ni se te ocurra Snape.
-Tienes que admitirlo Hermione, Tobías es tu copia. Estoy casi seguro de que así fuiste tu en tu primer año.
Hermione continúo mirándolo de la mala gana, pero con un brillo divertido en sus ojos, mientras se quedaba callada, dándole la razón al mayor. Tobías llego a donde estaban ellos arrastrando un pesado baúl. Severus con un movimiento de varitas encogió el equipo y lo guardo en su bolsillo.
- ¡No quiero que se me olvide nada!
-Hijo, si se te olvida algo, nosotros te lo podemos mandar, no hay problema, pero hay que irnos. -La voz del mayor hizo entender al más pequeño, logrando sacarlo de la casa para ir rumbo a la estación. Severus iba conduciendo mientras Hermione le iba diciendo lo grande que era la biblioteca y advirtiéndole que no debía meterse en problemas.
Severus tuvo el impulso de regresar a dar clases en Hogwarts, luego de que le quitaran las vendas a Tobías ese día en el Hospital y verificar que todo estaba bien, se había vuelto más sobreprotector con él, quería cuidarlo a toda costa, pero sabia que no estaba en condiciones de regresar a estar encerrado en el castillo, ya tenia demasiadas responsabilidades con las boticas como para hacerlo, además estaba Hermione, no iba a cometer el mismo error dos veces.
Y si, antes de que lo pregunten, si, lo estaban intentando nuevamente, Severus aún vivía en la otra casa, aunque no habían conversado sobre ellos y no estaba seguro si ella había dejado al pelirrojo, quería hacer las cosas bien, recuperar su confianza y demostrarle cuanto la amaba. Luego de regresar de Francia, habían salido a caminar, comer, incluso al teatro un par de veces, en su mayoría solos, las primeras fueron raras, estaban ambos muy nerviosos y no querían hacer algo que arruinara las cosas y se colocara incomodo, el ambiente se fue relajando con el paso de los días, Severus solía ir a cenar todos los días, luego veían una película los 3 y ya a la hora de dormir de Tobías, regresaba a la otra casa.
Las cosas iban demasiado bien, que a veces el mayor sentía que era una clase de broma, pero luego de unos minutos intentaba serenarse, ella no era así y aunque no habían hablado abiertamente de que iba a pasar con ellos, las cosas parecían ir bien, solo debía tomarlo con calma. Su nueva preocupación era, ¿Qué iba a pasar con ellos ya que Tobías se iba a Hogwarts? Ya se estaba acostumbrando de verlos todos los días, ¿y si todo era para que Tobías no se sintiera mal?, ¿ya no saldrán más?
-Severus, ¿nos estas escuchando?
El mayor salió de sus pensamientos y de sus miedos, para darse cuenta que todo había quedado en silencio en el auto, y estaban a solo unas calles de la estación. -No, perdona, ¿Qué decías?
La castaña frunció el ceño, Severus estaba hoy distante, sacando a flote sus inseguridades, porque claro, no solo él tenía inseguridades, ella también. -Tobías, preguntaba si yo fui tu alumna favorita.
Una carcajada salió de la boca de Severus. -Hijo tu mamá fue la alumna más molesta que tuve en todos mis años de docencia. -Respondió con una sonrisa en los labios.
- ¡Ey!, ¡Yo no era molesta! -Respondió una Hermione indignada. Tobías solo observaba divertido.
-Claro que si, además siempre querías llamar mi atención, ¿en qué año comencé a gustarte?, porque estoy seguro de que ese era el motivo.
Las mejillas de la castaña se tintaron de rojo. - ¡Claro que no! Yo… no, ¡sabes que no!
-No tiene que avergonzarse Srta. Granger, ya han pasado varios años de eso, pero si me siento alagado. -Volteo un segundo para giñarle el ojo y ya aparcar el carro porque habían llegado a la estación.
-Tonto. -respondió avergonzada, mientras le daba un suave golpe en el hombro. La verdad si había comenzado a verlo distinto los últimos años de la escuela, ¡pero ese no era el motivo para ser atenta en sus clases! Ya iban caminando a la puerta de embarque, Tobías no cabía de la emoción.
-Hijo vas a escuchar muchas cosas en Hogwarts sobre nosotros, sobre todo de mí, no dejes que eso te afecte, tu sabes la verdad y eso es más que suficiente.
-Pero ya ha pasado muchos años papá.
-Si, pero las personas son tontas, así que enfócate en estudiar, mira que tu mamá obtuvo las mejores notas en sus Éxtasis, así que sin presión. Solo por favor no te metas en problemas, tu mamá tenia la impresionante habilidad de meterse en todos los problemas existentes, además de tener un pésimo gusto con las amistades. -Su hijo solo asentía frenéticamente.
- ¿Solo yo obtuve las mejores calificaciones en mis Éxtasis? Creo que estas siendo demasiado modesto. Hijo tu papá fue un excelente alumno, con mejores notas que las mías.
-Papa, ¿te molestaras conmigo si quedo en Gryffindor?
-Para nada, porque es obvio que eres un Slytherin, no tengo nada de que preocuparme. -Al llegar al vagón se veía Potter con Teddy Lupin. -Hijo, por el amor de Merlín, por favor no te juntes con el hijo de Lupin y Nymphadora.
Ambos padres se despidieron de Tobías y esperaron a que el tren arrancaba. A medida que los minutos pasaban el mayor se sentía más nervioso, ¿ahora qué? Se repetía una tras otra. Su corazón no dejaba de palpitar de prisa mientras veía como el tren se iba. Hasta que todo quedo en silencio, uno que comenzaba a incomodarlo.
- ¿Tienes algún plan para hoy? -Hablo en un susurro el pelinegro.
La castaña volteo a verlo sorprendida, la verdad no esperaba alguna invitación de parte. -La verdad es que tengo que hacer unas cosas en el ministerio con Ron…
Así que si seguía con el pelirrojo… Tantos años siendo espía hizo que pudiera mantener su cara impasible, pero algo por dentro de el se derrumbó. El en verdad creía que estaban mejorando, llegando a algo, pero simplemente fue un iluso en pensar eso. El asintió con la cabeza y respondió. –¿Necesitas que te regrese a la casa?
Hermione sintió el cambio de ambiente entre los dos, sentía el impulso de darle una explicación, pero realmente no tenia que. -No, voy a aparecerme desde el callejón, pero gracias Severus.
Con una inclinación de cabeza se despidió Severus y se dirigió a su auto. Estando en esa caja con ruedas, ahora solo se sentía tonto. El manejando algo muggles, como si no pudiera aparecerse, pero ya estaba ahí, tenia que regresarlo a su casa, por algún motivo no podía solo hacerlo chico e irse, además por lo menos le daba mínimo una hora y media para llegar a la casa y así retrasaba el estar encerrado en esas cuatros paredes.
Pero es que así no lo evitara, no podía dejar de pensar en lo mucho que había cambiado su vida. Ahora su hijo, su pequeño ya iba camino a Hogwarts, ¿Cuándo paso tanto tiempo? Aun recuerda su carita tan dulce cuando nació, sus primeras palabras, sus primeros pasos, como fue su primera explosión de magia, el tiempo pasa y no se detiene en ningún momento. Con respecto a su vida sentimental, no le gustaba pensar absolutamente nada de ahí, estaba solo, si bien su estatus de Héroe de Guerra, lo colocaba en una buena posición, él no quería gastar su tiempo y energía con cualquier persona, había dañado lo más bonito que tuvo en toda su vida, la mujer que le dio su primogénito, la mujer que amaba con su vida, había cometido demasiados errores, más bien ella duró mucho con él, así que su castigo era ese, estar solo mientras veía como ella se iba con alguien más. Quizás Weasley no estaba para nada cerca a lo que la castaña merecía, pero era alguien que le dedicaba todo su tiempo y atención.
Llegó a su casa y por primera vez desde que tiene memoria, solo quería dormir, dormir y olvidarse de todo por unas horas, siempre había dicho que dormir durante el día era una perdida de tiempo, tiempo que podía invertirse en investigaciones, preparar pociones, leer, cualquier cosa, pero hoy, no quería nada. Así que solo cerro los ojos, y se dejo llevar por sus sueños. Donde el seguía junto a Hermione, unos años atrás hiciera aplacado sus penas con un whiskey, pero él era otro hombre ahora, no volvería a caer en ese vicio nuevamente.
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Pasaron unas horas que para el fueron minutos cuando un sonido lo despertó, ¿Qué hora era? Ya estaba oscuro afuera, así que calculaba que era como las 8 de la noche, ¿tanto tiempo durmió?, se levantó desorientado, se sentía destruido, al parecer dormir no fue buena idea, se sentía demasiado cansado, sabia que tenia un aspecto desaliñado, ¿pero eso que importaba? El sonido volvió a sonar, alguien estaba en su puerta. ¿pero quién?, nadie lo visitaba.
Sus instintos de espía estaban apagado, quizás fue el sueño, o que ya le valía la vida, pero abrió la puerta sin importarle en verificar primero quien era y que era seguro. Creo que no se hubiera sorprendido de encontrar una banda de mortifagos con ganas de asesinarlo, o hasta el mismísimo Voldemort, pero lo que tenia frente sus ojos, si lo sorprendió. Era una castaña con una sonrisa tímida y unas bolsas en sus manos.
- ¿Hermione? -La voz del mago salió carrasposa, debido a la siesta. Tosió un poco para intentar arreglar su voz y volver a hablar - ¿Ocurrió algo?
-Terminé con las cosas del ministerio temprano y pensé que no tendrías planes y podríamos comer juntos, claro, si no tienes algún compromiso. ¿puedo pasar?
Severus estaba en blanco. -Eh… no, digo si… no, no tengo planes. Pasa. Disculpa, me agarraste desprevenido, no tengo nada que ofrecerte, pero si me permites un minuto podríamos salir y comemos fuera. -Sentía que el corazón se le iba a salir del pecho.
Hermione veía con ternura a Severus, se veía nervioso, tenia unas marcas en la mejilla ¿había estado durmiendo?, tenia un aire relajado, definitivamente no tenia la fachada de profesor Snape, este era el, Severus, sin armadura, sin muros. -Traje comida, italiana, como te gusta. -Comento con un poco de sonrojo en sus mejillas.
Con un movimiento de varita la ropa arrugada y el cabello desorganizado de Severus quedaron a la perfección, el único indicativo que quedaba de su larga siesta era la marca de la sabana en su mejilla, pero el no estaba al tanto de esto, y a Hermione se le hacia tan lindo que decidió no decirle nada, además sabía que sentiría avergonzado, más porque Severus no era un hombre que se permitía esos lujos llamado descansar.
Cenaron tranquilos en silencio, pero no era un silencio incomodo, era ameno, como lo eran antes, no necesitaban estar hablando, con solo sus presencias se sentían bien, luego de comer, Hermione saco de su bolsa una película muggle, y comenzaron a verla, esta vez ella se había sentado en el mismo sillón que él, no el sillón que estaba a un lado como siempre. Podía llevar unos 30 minutos más o menos la película cuando el mago dejo de prestarle atención a la pantalla, ella estaba ahí con el pero quería saber algo, escucharlo de boca. ¿Seguía con el pelirrojo? El pánico le inundo cuando se puso a pensar sus palabras, "tengo que hacer unas cosas en el ministerio con Ron…" ¿y si se casaron?, ¿Qué más podía hacer en el ministerio?, pero si se había casado ¿Qué hacia en su casa?, ¿no debería estar en su luna de miel? Y si estaba ahí para decirle, comenzó a moverse inquieto, la ansiedad y el pánico se estaba apoderando de él. ¡Cálmate Severus!, ella no te puede ver de este modo.
- ¿Estas bien Severus?
¡Se dio cuenta!, cálmate, duraste muchos años en las filas del señor oscuro, esto no es nada para todo lo que viviste. -Si. -Su voz fue un sonido lamentable que salió con dificultad gracias al nudo de garganta que tenía.
- ¿Seguro? -Hermione había girado su cuerpo completamente para observarlo mejor, era claro que el no estaba bien, ¿le habrá sentado mal la comida?
-Hermione se que esto no es de mi incumbencia y que tu tienes todo el derecho de hacer lo que te plazca con tu vida, pero dime por favor que no lo hiciste.
- ¿Disculpa? ¿a que viene todo esto? -La castaña no entendía nada.
- ¿Por qué estás aquí? -Susurro el pelinegro viéndola finalmente. -Mejor no… no me digas nada. Deja que me entere mañana por el periódico, pero no me lo digas, en verdad no quiero escucharlo, no puedo escucharlo de ti. -Severus se levanto y se fue a la cocina por una taza de té, la mano le temblaba, respira Severus… respira.
- ¿Severus, que ocurre?, en serio no entiendo a que te refieres. ¿Por qué estoy aquí? Por que me preguntaste en la mañana si tenia planes, y quise cenar contigo. ¿No hice qué?
En un hilo de voz apena audible se escucho en la cocina. -Te casaste con él, verdad. Por eso estabas en el ministerio. -Mas que una pregunta era una afirmación, por algún motivo para él era un hecho.
La castaña ahora entendía, Severus tenía una mirada cargada de dolor, quería abrazarlo, se veía tan frágil, solo lo había visto así una vez, cuando fue a su botica sin avisar luego de su divorcio. Claro que no se había casado con Ron, el mánager de Ronald le había hecho firmar una cantidad absurda de documentos para separar los bienes que habían adquirido durante el tiempo junto, ella no quería nada, se sentía como si se estuviera divorciando nuevamente, pero Ron no quería que su reputación se viera manchada por machista al quedarse con todo. A eso había ido al ministerio. Ese día en el hospital cuando Severus se le declaró frente al pelirrojo, decidió ser sincera con él, decirle que aun sentía algo por el mayor y que no veía correcto seguir la relación, si bien no le había fallado, (exceptuando ese pequeño beso que compartieron) no era correcto ya que el pelinegro ocupaba la mayor parte de sus pensamientos.
Ron para su sorpresa lo tomó bien, por algún motivo sentía que eso iba a ocurrir en algún momento, sabia que el mago seguía enamorado de ella, lo podía notar, sabia como había sido su separación, ninguno de los dos quería divorciarse, pero ambos eran tan obstinados que ninguno dio su brazo a torcer. Pero no podía negar que se sentía un poco traicionado.
Ella decidió darle tiempo al tiempo y dejar que todo fluyera.
Como la castaña se había quedado en silencia, el decidió hablar nuevamente. -Hermione, si pudiera hacer algo, lo habría hecho todo diferente. No se si esto te duele como a mí, pero yo no puedo respirar sin ti.
-Severus…
- Yo no te culpo, yo sé que vas a rehacer tu vida, lo único que quiero que tú sepas es que yo no puedo rehacer la mía.
Hermione no soporto más su parloteo, termino de acercarse a él, lo tomo del rostro y lo beso, un beso cargado de tanto sentimiento para ambos, ella quería hacerle entender que estaba ahí para él. Severus puso sus manos sobre las de ellas y corto el beso, separándose solo unos centímetros, apoyando su frente con la de ella. -No me hagas esto, por favor… -Tenia los ojos cerrados, queriendo memorizar el beso, pero también para no verla y aceptar la realidad.
-No me case Severus, Ron y yo terminamos ese día en el Hospital.
El mago abrió los ojos finalmente y la miro sorprendido, alejando su rostro para observarla mejor. -Pero estabas en el ministerio con él.
-Su mánager quería que dejáramos todo legalmente, para evitar malentendidos y rumores de la prensa. No me case Severus. -Repitió la bruja con una bruja tímida.
- ¿Entonces porque estas aquí? -Severus no entendí, su hijo no estaba, no estaba ahí para darle una noticia, no había motivo para que ella estuviera ahí.
-Porque quería estar un rato contigo, tonto. -Sin esperar respuesta se abalanzo en sus labios nuevamente.
ALERTA DE LEMMON, SI NO QUIEREN LEERLO, PUEDEN SALTARLO. ESTA MARCADO MAS ABAJO.
Esta vez el mago no la aparto, se sentía en el cielo, la tomo por la cintura y la acerco más a él, cuanto la extrañaba, su sabor seguía grabado en su mente, sentía que estaba soñando, ¿acaso si era un sueño?, ¿seguía tomando su sienta? No, claro que no, sentía como las manos de ella recorrían su cuello y espalda, esto se sentía demasiado real para ser un sueño.
En algún momento de ese apasionado beso, Severus acorralo a Hermione en la pared, la castaña se sentía en las nubes, la verdad si había extrañado la intensidad del pelinegro, no sabia como hacia para ser tan intenso y trasmitirle tanto amor al mismo tiempo, quería más, quería lanzarse, así se estrellará nuevamente, quería estar nuevamente a su lado.
Severus solo movía sus manos de la cintura a la espalda, no quería sobrepasarse, pero tenia un gran problema en sus pantalones que estaba haciendo todo lo posible para que ella no se diera cuenta, pero claro que ella se dio cuenta y en vez de alejarse se presiono más a él, robándole un gemido bajo al mayor.
El pelinegro no iba a dar el primer paso, ella lo sabía, era demasiado respetuoso para hacerlo, fue por eso por lo que comenzó a desabrochar su camisa, mientras repartía besos por todo su rostro hasta llegar a su cuello. Severus sintió como casi se corría, pero una alarma se encendió en su cerebro ¡no!, no puedes acabar sin ni siquiera empezar, había pasado mucho tiempo sin este tipo de contacto que sentía que no podía, necesitaba tomar el control de la situación, si no todo acabaría demasiado rápido para su humillación.
Faltando solo un botón de su camisa, Severus tomo a Hermione por las piernas y se la engancho en su cadera, si iban a estar juntos nuevamente luego de tanto tiempo, no lo harían en la cocina, quería hacerlo bien, así que comenzó su rumbo hacia la habitación, mientras ella no dejaba de repartir besos y mordidas, sabia que le estaba dejando marcas, pero ya en ese punto, poco le importaba.
Lograron llegar a la habitación sin ningún accidente, él la recostó con sumo cuidado en la cama, su camisa y la blusa de ella habían sido olvidados en el camino, quizás fue la destreza de ambos, o magia, ¿Quién sabe? El mago repartía besos por su cuello, las clavículas, en medio de los senos hasta llegar a su abdomen, la bruja no dejaba de retorcerse bajo el, ¿Cómo había renunciado a esto? El era tan atento en la cama, siempre lo había sido, si bien el sexo no lo es todo en la relación, esto definitivamente lo extrañaba. Recorría su espalda, sentía lo irregular de su piel gracias a todas las cicatrices, siguió bajando hasta que llego a su trasero, si esto también lo extrañaba, lo apretó y lo acerco más a ella, haciendo que pelvis presionara su centro, ambos gimieron sonoramente.
Severus comenzó a quitarle los pantalones, se sentía ansioso, le dolía demasiado su miembro, sentía que en cualquier momento iba a explotar, pero eso no iba a ser excusa para no disfrutarse y darle placer a ella, él podía esperar. Le bajo los pantalones, arrastrando con él su ropa interior, mientras Hermione se quitaba el sostén. Ahí la tenia completamente desnuda frente a él, su miembro salto al verla, era perfecta, ella tenía sus complejos después de que Tobías nació, que si estaba más gorda, que su vientre ya no era firme, que si sus senos y pare de contar, pero para él, ella era perfecta.
Bajo hasta sus piernas y volvió a retomar su camino de besos, subía y bajaba sin dejar de besar y dar pequeños mordiscos, la bruja no dejaba de suspirar, hasta que finalmente llego a su centro, paso su mano para sentir cuan mojada estaba, haciendo que su miembro saltara nuevamente y tener que hacer de todo su autocontrol para no venirse en ese momento. Comenzó a jugar con su clítoris en su boca, mientras un dedo solitario entraba y salía de su entrada, con su mano libre alternaba su atención a sus senos y repartir pequeñas caricias por su cuerpo.
En la habitación solo se escuchaba la respiración agitada y los gemidos de ella, cuando lograba conectar su cerebro con sus extremidades, acariciaba el cabello y la espalda de Severus, tenia la vista nublada de lo bien que se sentía, hasta que sintió como su centro se tensaba. El orgasmo la lleno por completo. Cuando los espasmos se detuvieron el mago comenzó a subir repartiendo beso, eso le dio tiempo a la castaña de recuperarse, se sentía como una mujer nueva y eso que sabia que aún no habían terminado.
Cuando el mago iba por sus senos, ella lo tomo del rostro para besarlo, mientras comenzaba a desabrocharle los pantalones, lo sentía duro bajo la tela, introdujo su mano y comenzó a bombear, Severus seguía besándola, pero ya su respiración estaba entrecortada.
-Hermione… para, me voy a correr.
La bruja sonrió con picardía, pero se detuvo, en cierto modo ella tampoco quería que la fiesta se acaba todo tan rápido, lo quería dentro, así que lo empujo para que quedara acostado boca arriba en la cama y así quitarle los pantalones junto a los boxes, el miembro estaba erguido frente a ella, bajo solo un segundo para darle un pequeño beso y se sentó a horcadas en sus piernas, ya tendría tiempo para devolverle el favor, pero ya le había avisado que no aguantaría mucho, así que no quería arriesgarse.
Alineo el miembro en su entrada y bajo lentamente, se sentía tan jodidamente bien y si, su tamaño no tenia comparación, comenzó un vaivén lento, pero continuo, ambos sabían que no era solo sexo, había mas ahí. Severus se sentó para estar a la misma altura, la tenia abrazada muy pegada a el mientras la besaba. Sus brazos parecían un pulpo, haciendo que se le dificultara moverse un poco, pero se sentían completamente.
Ella podía sentir como el corazón de el le palpitaba velozmente y no era precisamente por la actividad física. El mago teniendo la misma posición, logro girarla para colocarla bajo de él, sin dejar de estar dentro de ella, ahora era el, el que tenia el control. Las embestidas comenzaron a ser más intensas sin dejar de ser lentas. Hermione comenzó a apretarlo, estaba cerca, lo podía sentir, cerró los ojos para dejarse llevar, pero una voz conocida, pero se escuchaba tan lejos en estos momentos, la hizo abrir los ojos nuevamente.
-No, quiero verte cuando acabes, quiero que me mires.
Hermione solo asintió, su cerebro no podía hacer más que eso. Severus siguió embistiendo, el mismo ritmo, sentía que ya no aguantaba más, estaba memorizando cada uno de los ingredientes para la poción mata lobos, no podía acabar aun, Hermione tenía que acabar nuevamente, comenzó estimularle sus pezones, hasta la sintió, como se contraía a su alrededor, Hermione acabo nuevamente y el no pudo aguantar más, estaba atrapado en su interior, pero no iba a quejarse, podía estar ahí de por vida. Dio unas 3 embestidas más hasta que se recostó, rodando con ella, para que quedar acostada en su pecho, aun dentro de ella.
Ambos estaban sudados, pegajosos, con el cabello alborotado, pero felices. -Te amo Severus. -Hablo en un susurro la castaña, cuando su respiración se normalizo. Severus la apretó más a él.
-Por favor no te vayas nuevamente, cuando las cosas se pongan difícil, no te vayas. -Hablo el mayor.
-No lo hare…
-Te amo… -susurro el mayor, mientras se acomodaba un poco, pero la castaña tenía otros planes.
- ¿Estas cansado?
Severus sonrió, sabia que significaba esa pregunta, mañana le dolería todo, pero quien podría dormir con una mujer hermosa a su lado.
FIN DE LEMMON
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Los rayos de sol comenzaron a darle en la cara, haciendo que despertara molesto, quería seguir durmiendo. Hermione estaba abrazada a su torso, cuanto la había extrañado, no era solo tener relaciones con ella, era esa felicidad que sentía al despertar y verla a su lado, de despertar y saber que estaban juntos, despertar y saber que la persona que sigue durmiendo a tu lado, te ama con el alma, eso era lo que más había extrañado, sentarse y que las horas pasaran mientras ambos leían, cocinar a su lado, esos momentos, no los cambiaria por nada. Hermione comenzó a moverse en sus brazos, los rayos de luz estaban haciendo que despertara también.
-Buenos días. -Susurro el mayor mientras acariciaba su cabello enredado.
-Buenos días Severus. -Su voz sonó aplacada, porque seguía apoyada en su pecho.
- ¿Tienes hambre?
-Me duele todo, no quiero moverme de aquí.
Severus sonrió orgulloso. -Estaba pensando que podríamos pedir comida con la carcacha esa muggle que tienes.
-Me parece una buena idea.
En eso dos búhos tocaron la ventana, tenían cada uno en su pata una carta. Ambos reconocían que eran búhos de Hogwarts así que eran de Tobías.
Hermione tomó la suya y la comenzó a leer en voz alta.
Hola, mamá, Hogwarts es increíble, no exageraste en nada a lo que me dijiste todos estos años, debo confesarte que estaba muy nervioso al momento de la elección, no quería decepcionar a ninguno de los dos, solo podía ver a mi papá desmayado si quedaba en Gryffindor, pero ¿qué crees? RAVENCLAW, el sombrero dijo que a pesar de que tenia muchas cualidades para estar en Gryffindor o Slytherin, gracias a mis padres, tenía todo para ser un Ravenclaw, sé que ambos estarán felices con esta noticia, los profesores les envían muchos saludos,
Te quiero y ya extraña mucho
Tu hijo Tobías.
- ¡Te lo dije! No es un Slytherin. -Comento con aires de orgullo la castaña
-Ya lo escuchaste, tenia las cualidades para ser un Slytherin, pero su cerebro prevaleció más.
Hermione le saco la lengua de una forma infantil, pero juguetona. -A ver, que dice la tuya. -Intento arrebatarle la carta al mayor, pero esta la alejo.
-Dice lo mismo.
La castaña lo vio con el ceño fruncido. -No puede decir lo mismo.
-Bueno, tiene la misma información con un poco de variación en la redacción.
- ¡Déjame leerlo! Yo te leí la mía. -Hermione parecía una niña a la que le acaban de quitar un caramelo y antes que el mayor pudiera reaccionar, la carta salió volando de sus manos, directo a las manos de ella.
- ¡Tu carta tiene un PD!
Te quiero y ya extraña mucho
Tu hijo Tobías
PD: "¿Ya somos 3?"
- ¿Ya somos 3?, ¿Qué significa?
-Secreto de hombres. -respondió el pelinegro evadiendo el tema.
-Severus…
-Bien… en el Hospital cuando aún no le habían quitado los parches a Tobías, estuvimos hablando un rato y me comentó que él quería que volviéramos a ser solo nosotros 3 y yo le comente que yo también lo quería, que quiera volver a ustedes nuevamente y el me hizo prometerle que te diría y que haría todo lo posible para que eso se volviera una realidad y supongo que ya quiere saber.
- ¿Y qué crees tú?
-No lo sé. Tu dime. -respondió el mayor viéndola intensamente.
-Tal vez… -respondió la castaña sentándose a horcadas en las piernas de él, mientras posaba sus manos en su cuello. -Creo que podríamos responderle más tarde…
-Me parece una buena idea…
FIN
Holaaaa, aquí estoy por fin, dije que el viernes, pero no cual jeje, lo siento. La verdad he estado super ocupada, estuve trabajando horas extras, y sacando documentación aquí, así queeee bueno, no tengo excusas. También lo estuve aplazando porque es primera vez que escribo un lemmon y estaba en plan aaggggh, pensé muchísimas veces no ponerlo, como llegue a escribir muchas veces, peeeeero varias de ustedes me escribieron que lo querían como parte de la reconciliación, así que si tiene algún error, mil disculpas, solo le di una revisión superficial, porque si lo leo mucho lo borro jajajajaja.
Bueno hasta aquí esta historia, la verdad me gusto y disfrute muchísimo escribiéndolo, pero también me di cuenta que me estresan las historias largas, porque no sirvo para entregar los capítulos a tiempo, si llego a escribir otro longfic, lo comenzare a publicar cuando ya tenga varios capítulos terminados, porque en verdad no sirvo jajajajajaj, gracias a todas las personas que se tomaron el tiempo de dejar su favorito, su comentario o escribirme por privado, la verdad no pensé que este fic lo llegaran a leer, pero sí, mil gracias.
Díganme si quieren un epilogo, o lo dejamos hasta aquí, si es por mi lo dejo hasta aquí, peeeeeero si quieren digan no más.
Nos leemos en otra historia, cuídense mucho.
