Capítulo 14

Charles se les unió en la sala luego de ver a su esposa.

Por primera vez, Severus se sintió agradecido de la presencia del hombre. Eso le daba la excusa perfecta para seguir masajeando los pies de la castaña y despreocupadamente acariciar las piernas de la chica, mientras él seguía recibiendo esas tiernas caricias en la nuca y la cabeza.

Sentía que se erizaba la piel de la espalda.

Era posible que estuviera disfrutando de aquello más de lo que debía, pero tenía que tomar ventaja mientras pudiera.

Nunca había sido mimado de esa manera, nunca había sentido caricias tan dulces, y solo dios sabía si alguna vez volvería a sentirlas. Como estaba obligado a estar con ella, era mejor sacar partido de la situación. Estar siempre enojado requería mucha energía y ya estaba cansado, después de haber pasado toda una vida en esa pose. Y esta mocosa… le estaba dificultando mucho permanecer enfadado, a pesar de haberse impuesto en su decisión.

Sin embargo, una vez que Jane se levantó de su siesta, todo terminó.

Ya casi era hora que los invitados comenzaran a llegar para lo noche de juegos, así que la dama comenzó a preparar los refrigerios. Hermione se levantó y fue a ayudarla, y Severus se preguntó con pesar si era porque ya no quería estar cerca de él, si ya se había cansado.

La gente rara vez lo toleraba por mucho tiempo.

Pero, al cabo de una corta conversación con Charles sobre fútbol, Snape no pudo evitar excusarse para ir a ayudar a las damas a la cocina.

Tal vez, Hermione no se había retirado debido a él, más bien debido a su padre y su evidente impaciencia con el filme que estaban mirando.

La esperanza hizo que Severus se aferrara a esa posibilidad, por alguna razón.

La verdad era que ella podría haber pasado la eternidad sentada junto a él, sintiendo su lustroso cabello deslizándose entre sus dedos, sintiendo sus suaves pero fuertes manos en sus pies y sus piernas. Pero se sintió atemorizada, y ese temor le estrujó el pecho.

Comenzaba a sentirse sobrepasada y confundida por lo que sentía, insegura de lo que estaba pasando.

Deseaba negar las cosas que comenzaban a nacer en ella. Quería empujarlas lejos, pero una pequeña duda siempre permanecía en alguna parte de su mente.

¿Qué tal si dejaba que todo aflorara? ¿Qué resultaría de eso?

Estaba ayudando a su madre preparar los sándwiches, cuando Severus apareció en la cocina.

"¿Puedo ser de ayuda?" Preguntó él, y ella alzó la cabeza al escuchar su voz. La pequeña duda creció y tomó control, esparciéndose en todo su cuerpo como calor, haciéndola sentir que era correcto, que estaba bien que diera rienda suelta a esos crecientes sentimientos. Ahora, lo que había quedado como pequeña duda, era otra cosa.

¿Y qué tal si terminas herida y todo el plan se va a la mierda?

Pero ella solo le sonrió, y él respondió con esa tímida media sonrisa, mientras que su madre le indicaba al hombre lo que debía hacer.

Dividida entre la duda y el deseo, Hermione decidió que dejaría que las cosas ocurrieran y ya.

Lo más probable, era que él no estuviera interesado, solo hacía lo que debía para que el plan funcionara y no tener que terminar en Azkaban. Ella sería la única que acabara herida. Le había pasado antes y había sobrevivido. Y con respecto al plan… siempre había formas de reforzarlo. Él también tenía intereses que cuidar.

Todo estaba casi listo para recibir a los invitados, así que solo quedaba esperar.

Y allí estaban, Jane, Charles, Severus y Hermione sentados en el gran recibidor, en donde se había recibido a los invitados de la fiesta de bienvenida de Hermione, acomodados en los cómodos sillones del fondo, junto a la pared cubierta de libros. Conversaron un rato y bebieron algo, pero después de un tiempo, se quedaron en silencio, y Hermione tomó la oportunidad de sentarse al piano que estaba en la esquina.

Comenzó tocando algunas notas inconexas, con una mano sola. Evidentemente se estaba entreteniendo, no era nada serio, pero, aun así, se podía reconocer la melodía, Para Elisa. Severus se quedó mirándola con una sonrisa, sin darse cuenta que lo estaba haciendo.

Charles no paraba de ir y venir, con una bebida en la mano, y también se detuvo para observar a la chica, bebiendo sorbos.

"Qué bueno saber que todo el dinero tirado en lecciones, ayudaron a crear una pianista mediocre como mucho." Dijo con acidez, y Hermione ni siquiera se volvió para mirarlo, pero Severus pudo ver que la joven exhaló suavemente y sus hombros descendieron.

"¡Charles!" Dijo Jane con firmeza, regañándolo. "¡Por dios! ¡Ya detente! ¿Es que estás determinado a hacer de esta una noche miserable?"

Mientras Jane seguía con su cruzada, y Charles trataba de disculparse y tranquilizarla, Severus fue hasta el piano. Hermione dejó de tocar.

"Hazme lugar." Dijo él, poniendo su bebida sobre el piano, sobre un posavasos que había llevado hasta allí desde la mesa de café, luego se sentó en el banco, junto a ella.

"Toca lo de antes."

"Oh, no, no… yo…"

"Toca, Gatita." Le ordenó él, con un poco de dureza, pero ella rio de cualquier manera. "Seremos mediocres juntos."

Ella comenzó a tocar de nuevo, con una sonrisa divertida en los labios, y él encontró su lugar, siguiendo las notas con su mano izquierda, completando la canción, aunque fuera un poco más lenta e inconexa.

"¿Tocas?" Preguntó ella, sonriendo.

"Leí libros, me interesaba. Pero nunca tuve acceso a un piano tanto como hubiera querido como para practicar. Tampoco tenía tiempo."
"¿Hay un piano en Hogwarts?" Preguntó la chica. Todavía tocaban con torpeza, pero se estaban divirtiendo.

"No. En la Mansión Malfoy." Dijo él un poco sombrío, pero no dejó de tocar. Ella no siguió preguntando, tan solo disfrutó de su compañía, su cercanía, y el hecho de haberse acercado a sentarse con ella, que la defendiera y la alentara de alguna forma.

Karen y su esposo Paul fueron los primeros en llegar.

Mientras la pareja se ponía cómoda, Jane conversó un poco con ellos, antes de irse a la cocina, con Charles siguiéndola, para terminar de preparar todo, incluidas las bebidas.

Karen sacó el Twister, que estaba bajo una pila de juegos, en una esquina, juntos a los estantes de los libros.

"Comencemos con la diversión." Dijo ella, con una sonrisa maliciosa, sosteniendo la caja en alto.

Severus exhaló audiblemente y puso los ojos en blanco, pero hacia Karen, solo lo hacía por la elección del juego.

"¿Qué sucede Severus? ¿No eres lo suficientemente… flexible?" La chica sonrió, obviamente, así como en broma, insinuando que era viejo.

"¡Karen!" La reprendió Hermione, muy enojada. "¡Ya deja de ser una perra!"

Severus sonrió con suficiencia, complacido por la defensa de su chica ante el presunto ataque de su prima, aun cuando Karen no estaba atacándolo de verdad ni estaba molestando a Severus.

"¡Jesucristo, Hermione! ¡Cálmate! Solo estoy bromeando."

"Pues no está bien y es ofensivo."

"Gatita… gatita… está bien. Tranquila. Karen prepara ese juego para que pueda patearte el trasero y te enseñe algunos modales." Dijo Severus, sonriendo de lado, mientras se arremangaba la camisa.

"¡Oooooohhhh!" Karen fingió temor, todavía sonriendo. "Pero debo advertirte que jugamos con reglas diferentes." Comenzó a desempacar el juego.

"Ah, ¿sí?" Masculló Hermione.

"Las reglas normales no aplican, pero las parejas pueden interactuar y tratar de hacer que su media naranja caiga primero. Ya sabes, algunas caricias suaves y dulces para desviar la atención del otro." Ahora, Karen estaba sonriendo con picardía. "El que logre que su compañero caiga primero, gana el juego. Así que, obviamente, deberías intentar quedarte junto a tu media naranja mientras la pareja opuesta intenta separarte o interponerse entre ustedes."

Severus alzó una ceja. Esto podía ser interesante. Deseaba tocarla, y lo había deseado desde el momento en el que se habían sentado solos en la sala, para mirar la tele. Sabía que no era honesto, pero necesitaba tomar ventaja de esto, sobre todo de esta situación. Estando frente a todos, ella no podría mostrar repulsión cuando él la tocara. Y, aunque sabía que nunca llegaría muy lejos, debido a que lo que había entre ellos era solo un contrato, Severus decidió que dejaría de pelear con los sentimientos que crecían dentro de él.

Había pasado tanto tiempo, y sentía calidez y bienestar en su interior, algo que de verdad no había sentido en mucho, mucho tiempo, y, además, el único que saldría herido del asunto, era él mismo. Al menos esta vez, estaba advertido. Esta vez tenía la certeza que no tenía oportunidad, y esa verdad era algo que podía controlar.

Se quitaron los zapatos y se pararon sobre la alfombrilla de colores.

Karen dijo que, como Severus era el más viejo, él debería comenzar.

Hermione advirtió a su prima una vez más, pero Severus le restó importancia al comentario de la prima.

Ella indicó el color y el miembro que correspondían y así se hizo.

Él no se alejó demasiado de Hermione, y tontamente se permitió tener la esperanza que ella hiciera lo mismo.

Tomando turnos nombrando colores y miembros, el juego siguió su curso.

Desde muy al principio, Severus se encontró parado directamente detrás de Hermione.

Había estado observando a la otra pareja, y cómo Paul depositaba suaves besos detrás del oído de Karen, provocando unas risitas, o le hacía cosquillas en alguna parte del cuerpo.

El hombre era francés, pero había aprendido bien el inglés, así que entendía bien las bromas y el objetivo del juego.

Así que, mientras Severus se encontraba detrás de Hermione, se atrevió a hablarle al oído. Si no jugaban de la misma forma que la otra pareja, las sospechas comenzarían a correr, así que solo hizo lo que debía hacer.

"Qué divertido, ¿no?" Susurró en el oído de ella, con esa sedosa voz y exhalando el aliento en su cuello, que provocó que ella arqueara la espalda y gimiera por lo bajo, como si un escalofrío le recorriera la columna. Tal vez Severus no sabía sobre amor y complicidad, pero esa reacción que acababa de ver, estaba seguro, era una buena señal. Sonrió con picardía, divertido por el entretenimiento que brindaba el tener ese efecto en ella.

Incluso se atrevió a preguntar, en voz todavía más baja. "¿Eso fue debido a la repulsión, Gatita?" Y otra vez, ella se estremeció, en silencio esta vez.

"¡Detente Seeev!" Dijo en voz más alta, en un tono de voz dulce, pasándose la mano sobre el cuello, tratando de apagar la sensación que todavía sentía sobre la piel, al mismo tiempo que movía la otra mano para darle una palmadita en el abdomen a Severus.

"Yo no hago las reglas del juego, Gatita." Dijo él, para que todos pudieran oír. Ella pensó que el gesto de suficiencia ahora sería permanente en el rostro de Severus.

Y así continuó.

Ella tuvo que avanzar un pie e inclinarse, alejándose una fracción de él, pero Severus se las arregló para acercarse de nuevo.

Cuando Hermione se inclinó, el flojo top que llevaba puesto dejó a la vista un poco de la piel de la cintura, y él no desperdició la oportunidad y deslizó sus dedos con toda suavidad sobre la piel, ascendiendo por la columna, y ella dobló un poco las rodillas, casi perdiendo el equilibrio por completo, pero logró mantenerse en su lugar.

Ni siquiera Karen reaccionaba así con Paul, y ellos estaban casados, y era un hecho que habían tenido intimidad.

Sí, ellos han tenido intimidad, constantemente, así que no es nada nuevo, esa es la explicación.

Pero lo que Hermione de verdad quería hacer, era olvidarse del dichoso juego y darse la vuelta para besarlo, saborear sus dulces labios otra vez, más profundo esta vez, pero el pensar que él solo estaba haciendo esas cosas para mantener las apariencias, incluso para molestarla, frenó sus deseos.

Finalmente, él también tuvo que inclinarse, y una vez que lo hizo, vio que su blusa se abría un poco mientras tenía el trasero en el aire, y dejaba al descubierto su sostén rosa que contenía sus pequeños y firmes pechos. Era un magnífico sostén bordado, que se vería aún mejor si lo veía en el suelo del dormitorio, mientras él lamía sus pechos desnudos…

¡Detente! No te atrevas a seguir pensando en esas cosas. Nunca llegarán tan lejos como eso.

Severus miró la alfombrilla de colores, aguantándose las ganas de mordisquear los deliciosos muslos que tenía justo frente a sus ojos.

Pero entonces, ella tuvo que poner su mano debajo de él, en el círculo rojo, así que su hombro quedó justo al alcance de sus labios. El dulce aroma de su piel invadió el olfato de Severus, y no pudo evitar depositar un suave beso sobre la tela del top que cubría un poco su hombro.

Ella rio y trató de mover su cuerpo lejos de su alcance.

"Severuuuuuuuuus." Canturreó ella, y miró atrás. "Me voy a caer."

Sí, me voy a caer sobre ti. Esto se está poniendo jodidamente peligroso.

"¿Y no es ese el punto?" Preguntó Severus con una linda sonrisa en los labios. Aunque no era la sonrisa más amplia, posiblemente era la más amigable y más genuina que había visto jamás en su rostro. Y era maravillosa.

Ay, mierda… eso no te ayuda para nada, Hermione…

Finalmente, Hermione logró juntar coraje para jugar como se suponía debía hacerlo, de acuerdo a las reglas de Karen, claro.

Las manos de Severus eran grandes, y parte de sus dedos escapaban del círculo en el que estaba apoyado. Ella puso su mano en el círculo junto a ese, y suavemente acarició la punta de los dedos de él con los suyos. Severus miró las manos haciendo tan breve contacto y sus ojos se cerraron al sentir la delicada caricia. Alzó los ojos para mirarla. Ahora, Hermione estaba frente a frente con él, con un comentario sarcástico en la punta de la lengua y una mirada atrevida, pero lo que fuera que tuviera preparado para decir, quedó en el olvido cuando ella besó la punta de su nariz en cuanto él alzó la cabeza.

Por un segundo, Severus no pudo ocultar su sorpresa. Ambas cejas se alzaron de inmediato, para luego hacer descender una, lentamente, seguido de una sonrisa, haciendo que ella se riera pícaramente.

"No será tan fácil, Gatita." Masculló él.

Ella le sonrió y se mordió el labio inconscientemente para evitar lanzarse hacia él y besarlo, que era algo que repentinamente deseaba hacer con todas sus fuerzas. Él se regocijó al verla morderse los labios y su mente le obsequió la misma imagen, pero mientras él la penetraba despacio y la hacía sentir el más extremo placer.

Ay, demonios…

Muy pronto, los dos se encontraron en la más comprometida posición.

Hermione se vio obligada a ponerse en cuatro patas, pero mirando hacia arriba, como si se hubiera congelada intentando sentarse en el suelo. Él quedó justo sobre ella, a pesar de los mejores esfuerzos de Karen y Paul para hacerlo caer y evitar que ganara el juego.

Se quedó allí, mirándola a los ojos y sonriendo por un rato, mientras su aliento acariciaba las mejillas y los labios de Hermione, hasta que él se atrevió a besar la orilla de su boca.

"Aguanta un poco más Gatita." Dijo con suavidad, con los labios presionados contra su piel, y ella podía sentir que sus brazos y piernas se estaban dando por vencidos. Por instinto, se aferró del cuello de Severus, pero, de cualquier manera, cayó. Él mantuvo su posición lo suficiente como para anunciar su victoria. "Parece ser que gané." Y luego, su rodilla tocó el suelo en medio de las piernas de ella, mientras ella seguía aferrada a él y se reía, observándolo sonreír.

Hubo un momento en el que todo pudo haber evolucionado en algo más, mucho más, porque, definitivamente, una chispa se encendió entre los dos, pero el instante fue interrumpido por Karen, que mascullaba y se quejaba por haber perdido.

Judith y Edward llegaron, así que pasaron a jugar al Scrabble, un juego en el que todos podían participar, en parejas, por supuesto.

Todos se pusieron cómodos alrededor de la mesa de café, en donde el tablero fue ubicado.

Judith y Edward se sentaron juntos en el sofá, analizando las letras que les habían tocado. Jane se sentó en el suelo, cerca de la mesa, con Charles sentado en el sofá, inclinado hacia adelante y masajeándole los hombros. Karen también se sentó en el suelo, con Paul justo a su lado.

Hermione se sentó sola en el suelo, con Severus detrás, en una butaca, pero él estaba bien reclinado hacia atrás, bebiendo un escocés.

La decisión previa de dar rienda suelta a sus sentimientos se había aplacado un poco, al pensar en lo muy altas que eran las apuestas y lo muy bajas que eran las probabilidades de ganar algo. De hecho, casi podía afirmar que no ganaría nada.

Hermione se entristeció mucho ante la falta de contacto, después de lo muy abundante que había sido en el juego anterior, apenas unos minutos antes, así que tomó una profunda inhalación y no permitió que la decepción se reflejara en su rostro. Probablemente era lo mejor. No tener esa clase de confusiones en su cabeza.

Por dos rondas, Hermione deletreó la palabra que tenía en mente con las letras que le tocaron. Miró a Severus. Él solo miró la palabra y asintió una vez, casi con estoicismo, y siguió en la misma posición en la butaca, mirando cómo ella ponía las letras en el tablero.

Pero en la tercera ronda, Hermione recibió una andanada de letras de mierda, que incluían una L, una K y una R. No se le ocurría ni una sola palabra, ni una buena, que incluyera esas letras o alguna que ya estuviera en el tablero. Volvió a mirar a Severus, por completo desesperada y él ni siquiera reaccionó. Volvió a mirar sus letras, aguantando las ganas de llorar de frustración, cuando sintió que Severus se deslizaba al suelo y se ubicaba en el espacio entre ella y la butaca, acunándola con las piernas. Se acercó lo más que pudo, hasta que la espalda de ella estaba en contacto con su pecho.

La frustración rápidamente se convirtió en alivio y regocijo, y sonrió sin darse cuenta. Severus acomodó las letras para deletrear KR*LL, dejando un espacio entre la R y la L.

"Usa la I del tablero." Susurró él, con los labios presionados contra su cabello, detrás de su oído.

Ella casi tembló de placer y fue más fuerte cuando volvió un poco la cabeza para mirarlo interrogadoramente. ¿Krill? ¿Siquiera era esa una palabra?

"Confía en mí." Susurró él otra vez, con el cuerpo completamente en contacto con el de ella.

Una vez que estaba de nuevo en pleno contacto con Hermione, Severus no tenía la fuerza de voluntad para alejarse. Y a ella parecía que no le molestaba, así que no se movió de su nueva posición.

Ella puso las letras en el tablero, tal cual le había indicado Severus, y fue cuestionada por Paul, quien buscó el pequeño diccionario inglés / francés que solía llevar consigo para poder comunicarse mejor con la familia de su esposa.

"Creo que vas a necesitar un diccionario más grande, Paul." Comentó Severus con un poquito de acidez.

Karen se levantó y sacó un enorme diccionario de los estantes detrás de Severus. Buscó la palabra.

"Dice que es un tipo de camarón."

Hermione rio y se recostó contra el pecho de Severus. Él envolvió la cintura de la joven con su brazo y la sostuvo con firmeza contra su pecho.

Y así se quedaron todo el rato. Incluso, él apoyaba el mentón sobre el hombro de la joven de vez cuando, para mirar las letras disponibles o el tablero.

Obtuvieron nuevas letras y, de inmediato, Hermione vio la palabra 'quijote', y acomodó las letras con una sonrisa triunfante, pero él movió un poco más las letras, formando 'quijotesco', usando todas las letras que tenían y algunas del tablero. Ella lo miró con admiración. ¿Cómo no había visto eso? Era tan brillante que podía besarlo allí mismo. Él solo sonrió con calidez, medio leyendo los sentimientos en los ojos de la chica.

Por supuesto, la palabra fue puesta en entredicho, solo para ser aprobada segundos después.

Karen estaba comenzando a molestarse por perder, igual que Charles, pero Judith y Edward sonreían con dulzura, junto con Jane, al ver la evidente ternura entre Severus y Hermione, así como la obvia conexión entre los dos.

Andrea finalmente llegó con su esposo, Jean después de haber dejado al bebé Nicholas con la madre de Jean. También llegó Kate, la madre de las chicas, junto a su esposo, Jeffrey.

Como ahora había mucha gente para jugar Scrabble, decidieron terminar el juego y darle la victoria a Hermione y Severus. Y eso significaba que el juego que seguía, eran las charadas, pero todavía jugarían en parejas.

Ahora sí que Hermione se puso nerviosa, porque ese juego podía exponerlos mucho.

Tendrían que pararse frente a todos y hacer mímicas, y aunque todos los presentes eran familiares, ella era muy tímida e insegura. Además, requería de cierto nivel de sincronía entre los dos, que se conocieran un poco.

Ser expuesta no era lo que la preocupaba más, ya que no estaban obligados a hacer todo perfecto. Ni siquiera sus abuelos eran tan buenos y habían estado casados por 50 años. Lo que de verdad la molestaba, era que la cruda realidad destruyera la pequeña fantasía que había estado creando en su cabeza, con todo el contacto que habían estado compartiendo y la forma en la que se estaban llevando últimamente. Temía que la deliciosa calidez a la que secretamente se había estado aferrando, se congelara.

Severus tampoco estaba muy entusiasmado con eso de hacer monerías frente a estas personas y ser juzgados, teniendo en cuenta que nunca había hecho algo así. De hecho, nunca había tenido una noche de juegos.

No tenía familia, ni amigos. Nadie con quien hacer algo por el estilo. En su vida no había habido mucha calidez. El único contacto que alguna vez había tenido con algo así, había sido ver un programa en la tele, y lo cierto era que nunca había pensado que aquello pudiera existir en la vida real. Siempre había pensado en que eran cosas de gente cochinamente rica.

Los juegos anteriores no habían sido tan difíciles, ya que no requerían mucha habilidad, solo un poco de cerebro y haber leído un poco en la vida.

Ahora sí que estaba frito.

Se sentó en la butaca que había elegido antes, y como no había más espacio, tuvo que compartirla con Hermione. Ella trataba inútilmente de justificarse, pensando en que de verdad no quedaba más espacio. No admitiría que lo que deseaba era la cercanía con él, sentir más de sus caricias. Se sentó en el apoyabrazos de la butaca y se sostuvo del respaldar.

Así ubicados, vieron pasar pareja tras pareja tomar su turno y adivinar dos y hasta tres palabras en el minuto que duraba la ronda.

Hermione masticaba con nerviosismo los bocadillos y bebía un poco de vino.

Finalmente fue el turno de ellos.

"¿Quieres empezar tú?" Preguntó ella con un poco de temor, pero tratando de verse tranquila, mirando a Severus que permanecía sentado.

"Nunca, jamás." Respondió gravemente.

Todo el mundo estaba riendo y él no se sentía incómodo con eso, tal vez porque sentía la leve certeza de que no estaban riéndose de él, y eso hacía que se sintiera parte de la fiesta, aunque solo fuera un poco.

Hermione se puso de pie y fue hasta la fuente en donde estaban los papelitos doblados con las palabras del juego. Evidentemente rellenaban la fuente constantemente, porque era un juego recurrente, y de cuando en cuando, a alguien se le ocurría alguna idea y agregaba un papelito.

Habían palabras sueltas o acciones, expresiones y refranes, canciones y películas, todo mezclado en la fuente.

Hermione escogió una tira de papel y alguien dio vuelta el reloj de arena para marcar el tiempo.

Ella comenzó haciendo un gesto como si se cepillara los dientes. Solo pudo empezar luego de haber tomado una gran inhalación.

"Cepillo de dientes." Dijo Severus despreocupadamente, y ella se sintió complacida cuando él acertó a la primera.

Bueno, esa había sido fácil, pero él había acertado de inmediato. Podría haber dicho dientes, pasta dental, cepillar, o cualquier otra cosa, antes de acertar.

Tomó rápidamente otro papel. Oh, este era difícil.

Comenzó haciendo un movimiento como de olas con el brazo y él dijo 'serpiente'. Ella indicó que estaba cerca, sorprendida que hubiera acertado tan pronto. Repitió el movimiento. Él frunció el ceño y ella abrió los ojos bien grandes, haciendo el mismo movimiento una vez más.

"¿Deslizarse?"

Hermione alzó ambos pulgares y tomó otra tira de papel, entusiasmada al ver lo bien que iban.

Así pasó el minuto entero y ellos habían logrado acertar seis palabras, adelantándose al resto de las parejas y dejando a todos boquiabiertos y, tal vez, un poco frustrados.

Hermione misma se sentía sorprendida. Era como si fueran uno, como si estuvieran compartiendo los pensamientos, como si… Achicó los ojos cuando fue a sentarse a su lado.

"¿Usaste legeremancia?" Le susurró al oído, acercándose bien a él, mientras Judith se preparaba para su turno. Él la miró y negó con la cabeza. Había sinceridad en sus ojos.

Tenía que admitir que no lo había sentido invadiendo su mente.

Comenzó otra ronda y se divirtieron viendo a los otros gesticulando.

Hermione, necesitando, deseando cercanía, comenzó a susurrarle al oído sobre lo que pensaba estaba tratando de representar el que fuera que estuviera al frente haciendo las mímicas. Él le prestaba atención, pero no respondía, pero al cabo de algunas palabras, comenzó a contestar también, creando un pequeño juego privado, y ver cuántas palabras adivinaban mientras las otras parejas tomaban su turno.

De nuevo fue su turno, y Severus se levantó de su asiento, caminando hacia la fuente de los papelitos como si estuviera en el corredor de la muerte.

Hermione se sentó en la butaca, viendo lo sexy que era el trasero de Severus mientras se alejaba.

Él tomó una gran inhalación y escogió un papel. No le gustó nada lo que le tocó, y fue evidente, solo para Hermione, por la expresión de su rostro.

Bueno, parece que seré humillado desde el inicio, ¿eh?

Bufó.

Comenzó lentamente, alzando los brazos hacia el cielo, con un poco de torpeza, sintiéndose tan jodidamente humillado, sin siquiera haber visto las reacciones de los demás. Pero nadie parecía estar haciéndole burla. Hermione era la única que lo miraba con absoluta atención y se reía por lo bajo, pero se veía tan… dulce, tan tierna… y había algo más en sus ojos… un cierto brillo. Hacía que quisiera sonreír también.

"¡Dios!" Dijo ella.

Él asintió e hizo un gesto con la mano, contando la punta de sus dedos y señalando a todos en la habitación.

"¿Gente?"

Severus alzó los pulgares y comenzó a gesticular como si juntara cosas con las manos.

Ella inclinó la cabeza y luego preguntó. "¿Juntar?"

Él asintió y volvió a señalar al cielo, luego a la gente y el gesto de juntar cosas con las manos.

"Eh… eeehhh… ¿Dios los cría y ellos se juntan?"

Severus sonrió con timidez, complacido, luego tomó otro papel.

Cuando se terminó su minuto, habían logrado adivinar más palabras que las que los otros habían sido capaces.

Severus fue hasta la butaca en donde estaba sentada Hermione, y ella se levantó para dejarlo sentarse. Él tomó asiento y ella se quedó como perdida por algunos segundos, tratando de encontrar su lugar de nuevo. Fue entonces cuando sintió sus manos en la cintura, que la acercaban a él, para que se sentara en su regazo, poniendo las piernas sobre el reposabrazos.

Él se dijo a sí mismo que lo hacía porque se vería raro si no parecía que estaban a gusto y cómodos con la cercanía íntima, pero lo cierto era que quería sentirla cerca.

Ella rio y se puso cómoda en su regazo, con el corazón latiendo desbocado por la cercanía que tanto deseaba.

El juego continuó, además de la secreta competencia entre los dos, y Severus y Hermione masacraron a todos, como si fueran capaces de leerse las mentes, y como si tuvieran una relación tan larga que se conocían demasiado bien.

Cualquier palabra o expresión era adivinada de inmediato, entusiasmándose con cada ronda y dejando a los demás, en especial a Andrea y Karen, echando humo, tanto, que incluso llegaron a darle palmadas a los brazos de sus maridos un par de veces, cuando el tiempo se les acababa y no habían logrado adivinar la palabra que les tocaba.

Severus incluso se atrevió a flirtear un poco. Bueno, en realidad, se le presentó cuando sacó un papel con el filme 'Mujer Bonita'. Él solo indicó que era una película con dos palabras. Luego rápidamente se señaló a sí mismo, luego a ella, estableciendo la diferencia entre uno y otro, y ella, velozmente, gritó '¡mujer!' Severus alzó los pulgares, para luego señalar a Hermione otra vez, para indicar la segunda palabra, con una dulce sonrisa en los labios y con un poco de picardía en los ojos. Ella sonrió y se enrojeció al punto rojo Gryffindor, antes de mascullar con timidez el nombre correcto de la película.

Cuando Severus fue a sentarse nuevamente, con ella en el regazo, Hermione acarició una mejilla y depositó un beso en la otra.

Él trató de combatir el sonrojo, pero no lo logró. Puso su brazo alrededor de la chica y comenzó a acariciarle el brazo.

Al cabo de algunas rondas más, el hecho de que Hermione no había dormido bien y el vino que había estado bebiendo, hicieron efecto en la chica. Cuando les llegó el turno nuevamente, Severus se encontró con que Hermione estaba dormida con la cabeza en su hombro, una mano en su pecho, perfectamente acomodada en su regazo. Esa noche habían compartido una gran intimidad, sin duda.

Severus sonrió, inhalando disimuladamente el cabello de la joven que le hacía cosquillas en la barbilla.

"Creo que ya nos retiramos." Dijo con suavidad a la familia.

"¡No! ¡Tienen que darnos la oportunidad de la revancha!" Protestó Andrea, pero Severus rio.

"Ni aun estando toda la noche tendrías oportunidad."

Andrea arrugó la nariz y le mostró la lengua. Él solo rio más. "Continúen ustedes, la llevaré a la cama."

Ni siquiera se molestó en tratar de despertarla, temiendo que ella quisiera seguir jugando. Él mismo se sentía cansado, aun cuando pesaba que la noche de juegos no fue para nada todo lo mala que pensó que sería. Además, si despertaba, caminaría por su cuenta y él no tendría la oportunidad de sentir su cuerpo contra el suyo.

Con gentileza, pasó un brazo bajo las piernas de la joven, esperando que no despertara. No lo hizo. EL vino había hecho su trabajo. Luego se puso de pie con ella en brazos. "Que tengan buena noche." Saludó mientras se dirigía a la escalera. "Y gracias por una hermosa velada y una maravillosa racha ganadora." Dijo con un dejo de sarcasmo, pero a nadie le molestó, de hecho, hubo risas junto con las buenas noches.

Severus puso a Hermione en la cama y se quedó admirándola por un momento, debatiéndose consigo mismo si debería quitarle la ropa o no. Decidió que era mejor que no lo hiciera. Dormir vestida por una vez no la mataría.

Se veía tan hermosa cuando dormía. Se acurrucaba contra la almohada de la misma manera en la que lo había hecho con él.

Podía observarla toda la noche.

No lo hagas. No te permitas meterte en esto muy profundo. Solo es una distracción.

Luego fue a tomar una ducha, para enfriar el cuerpo y cambiarse de ropa. Cuando salió del cuarto de baño, mientras ponía un hechizo en su cabello para secarlo, ella se movió y despertó un poco.

"¿Severus?" Se sentó un poco en la cama y lo miró, somnolienta y sosteniéndose con un codo. "¿Ganamos?"

Él rio. "Por supuesto."

Ella sonrió. ¿Viste la cara que pusieron?"

"Sí." Respondió él con una sonrisa propia.

"Hacemos un buen equipo." Comentó ella, dejándose caer sobre la almohada nuevamente. Un segundo más tarde, estaba dormida otra vez.

"¿Sabes, Gatita? Estoy empezando a pensar que tienes razón." Murmuró distraídamente, para sí mismo.

N/T: Y sí que hacen buen equipo, ¿verdad?