Capítulo 20
Cuando bajaron para cenar, todo parecía más tranquilo y más o menos arreglado entre Charles y Jane. De hecho, él había preparado la cena. Pero lo que no escapó del atento ojo vigilante de Severus fue que Charles nunca se disculpó con Hermione.
Comieron conversando placenteramente. Luego, y por insistencia de Jane, fueron todos a la sala a mirar una película.
Así que allí fueron, a ver una película, y esta vez, las dulces demostraciones de afecto entre Severus y Hermione, ya no tenían que ser fingidas ni para contentar a su padre.
Como los Grangers se sentaron en el sofá frente a la tele, con Jane apoyando la cabeza en el hombro de Charles, mientras la abrazaba, Severus y Hermione se acomodaron en el gran sofá reclinable que estaba a un lado, haciendo cucharita, con el trasero de Hermione perfectamente colocado contra la entrepierna de Severus, mientras uno de los brazos de él quedaba sobre la cintura y abdomen de ella, y Hermione lo acariciaba suavemente, mientras él depositaba suaves besos en su cuello de cuando en cuando.
Cuando la película terminó, Charles y Jane siguieron con otra, pero Severus y Hermione se despidieron y subieron a la alcoba.
Hermione ya estaba en la cama cuando él salió del cuarto de baño, después de cepillarse los dientes.
Como no quería ser un completo cretino y presumir demasiado, se detuvo en medio dela habitación y miró entre el lugar en la cama junto a ella y el sofá, en el que había estado durmiendo toda la semana. Miró entre los dos lugares veces, como si preguntándole a ella qué debía hacer, y ella sonrió y retiró las sábanas, para darle la bienvenida en la cama.
"No seas tonto." Dijo ella, palmeando el espacio vacío a su lado. Solo entonces, él fue hasta ahí.
"Es solo que no quería presumir nada, Gatita." Comentó él mientras se metía en la cama y se ponía cómodo.
"¿Por qué aun me llamas Gatita?" Tuvo que juntar coraje para preguntar eso.
"¿Qué quieres decir?" Como Severus ya estaba acomodado en su lugar, ella se recostó a su lado.
"Sé que comenzaste a llamarme así para fastidiarme, por el incidente en segundo año." Ahora, ella estaba haciendo pucheros. "Ni siquiera te gustan los gatos porque eres alérgico."
"Cada regla tiene una excepción." Dijo él con picardía. "Tú me gustas mucho, Gatita."
Ella sonrió con timidez.
"Además," Dijo él, bajando el tono un poco más. "Cada vez que te toco, maúllas." Comentó con voz grave en su oído.
Ella se puso roja como un tomate, pero no rehuyó de las suaves caricias, pero de nuevo, no hubo respuesta a su lenguaje sexual.
"¿No te gusta que hable sucio, Gatita?"
Ella se mordió el labio inferior, como si estuviera nerviosa, desviando la mirada un poco.
"¿Qué? Dime."
"No es nada."
"Entonces, dejaré de hacerlo."
"¡No! ¡Por favor, no!" Farfulló ella, solo para quedar sorprendida consigo misma, y sonrojarse intensamente otra vez, al tiempo que sus ojos se abrían como platos.
"¿Qué pasó con eso de saber todo del otro? ¿Hmmm? Palabra más, palabra menos, fue lo que dijiste tú."
Hermione suspiró. "Yo… parece ser que tengo sentimientos encontrados al respecto. Solía disfrutarlo, y cuando eres tú el que dice esas cosas… provoca cosas en mí…"
Eso ya lo sabía. Podía verlo, podía sentirlo. Pero la inseguridad y el sonrojo de la cama lo estaba poniendo un poco incómodo. Y no era porque le molestara el acto de la dama tímida.
"Pero…" Continuó ella, "una parte de mí siente que… bueno… no se siente del todo bien después que… después de haber… de haber descubierto que me engañaban. Él le estaba diciendo cosas así a ella… cosas que pensé solo me decía a mí, y…"
La chica estaba avergonzada por su propia estupidez y gruñó de pura frustración. "Sé que soy estúpida." Unas lágrimas amenazaban con caer. Seguro se veía como una paciente mental con problemas de ansiedad de separación.
"Ya veo." Dijo él, luego, puso su mano en la mejilla de la chica y con suavidad, hizo que dejara de mirar el techo. "Pero verás, Hermione, cuando digo esas cosas sucias, quiero que sepas que, para mí, significan algo. Quiero que tengas un orgasmo no porque me levanta la autoestima, sino porque quiero que sientas placer. Porque verte excitada en medio del éxtasis, me lleva a mi propio orgasmo." Le dio un beso en los labios.
"Para mí, esto no es solo follar, Gatita. Estoy aquí, contigo, por tanto tiempo como me desees a tu lado."
Las lágrimas de Hermione comenzaron a caer en respuesta a las dulces palabras.
"Y si decidieras mañana que ya no quieres verme, no iré a buscarme otra mujer ni a follar con otra, porque estaré penando por haberte perdido. Esto… significa mucho para mí." Otro beso, esta vez en la mejilla, siguiendo el rastro de las lágrimas, tratando de detenerlas. "Así que cuando digo que tu sexo es delicioso, no es algo genérico. Lo digo de verdad. Y cómo se siente envolviendo mi polla, es jodidamente incomparable. Y adoro cómo te mojas, solo para mí." Estaba susurrándole al oído y ella se estaba excitando solo de escucharlo decir esas cosas, con esa sedosa voz, con ese tono…
Severus se colocó sobre ella, bien acomodado entre las piernas de Hermione. Luego comenzó a besar sus labios, despacio, provocativo, porque ya había escuchado cómo había cambiado su respiración, indicando que estaba excitándose. "Quiero hacer que te empapada a diario, Gatita. Se siente muy bien cuando estás así de mojada y mi polla penetra tu apretada vagina." Otro beso. "Y es… es tan, tan apretada… se siente maravillosa… ajustada caliente alrededor de mi miembro. Nunca tuve nada mejor. Hace que ponga tan duro que me resulta casi imposible no llenarte con mi semen en la primera penetración." La respiración de él también comenzaba a complicarse.
Ella abrió bien las piernas para que él pudiera acomodarse mejor. Se mordió el labio y acarició su mejilla, mirándolo directamente a los oscuros y profundos pozos que eran sus ojos. Comenzó a frotarse contra él, para poder hacer contacto con su miembro, que aún estaba cubierto por los pantalones.
"Nunca me sentí tan bien como cuando estoy dentro de ti. Tu sexo es maravilloso, Gatita, y nunca lo olvidaré."
"¿En serio?" Dijo ella con la respiración entrecortada, con sus labios contra los de él, sonriendo.
"Ssssssiiii…" Siseó él justo antes de besarla profundamente otra vez. "Pero si quieres que deje de hablar…" Dijo en cuanto dejaron de besarse.
"No, no, no, no, no te detengas." Jadeó ella.
"Entonces dime algo tú." Retrucó Severus, frotándose contra su vulva, friccionando de buena gana su inflamado clítoris.
"Tu polla…" Intentó ella entre suspiros.
"Hmmmmm… ¿qué hay con mi polla? Ya está muy dura y estremeciéndose para ti. ¿La sientes?"
Ella asintió. "Es tan grande… me sorprende lo bien que entra en mi pequeña y apretada vagina."
Severus gruñó mientras le besaba el cuello, todavía frotándose vestidos como adolescentes.
"Me abre tanto y me llena tan deliciosamente. Me hace querer pasar todo el día cabalgándola, cada día. Quiero montarla hasta que no pueda caminar derecha."
"Carajo, sí… claro que puedo hacer eso, Gatita. Quiero follarte tan fuerte que ya no puedas caminar."
Comenzaron a besarse con más intensidad, respirando pesadamente por la nariz. Severus dejó de besarla para volver a hablarle. "Quiero saber dónde te masturbaste pensando en mí… dime Gatita." Y succionó sus labios.
"Cuando estaba en el baño… en la ducha." Susurró ella, luego lo besó otra vez.
"¿Aquí mismo?"
"Sí." Dijo ella casi sin aliento, porque su duro miembro frotándose contra su sexo la llenaba brutalmente de deseo por él.
"¿Y yo estaba aquí, en el cuarto?"
"Sí."
"Mierda, eso es muy ardiente."
"Estabas golpeando la puerta, y el sonido de tu voz llamándome hizo que me viniera más rápido, con tanta intensidad." Hermione se estaba aferrando de la cadera de él, sosteniéndolo bien cerca de ella y poder apretar su sexo contra su miembro.
"¿En serio?" Preguntó él con una sonrisa pícara, luego besó suavemente sus labios, su mejilla y su cuello.
"Si."
"¿Y qué hacía yo en tu pequeña fantasía?" Severus todavía estaba acariciando el cuello con la nariz y mordisqueándole el lóbulo de la oreja, sin dejar de frotar su duro miembro contra el progresivamente más mojado sexo de ella.
"Entraste de repente en el baño y me viste masturbarme. Disfrutaste viendo mis dedos jugueteando con mi vagina."
"Por supuesto que si… ¿qué clase de idiota no lo haría?"
"Prometiste lamerme si me venía fuerte por ti." Dijo ella jadeando, todavía sosteniéndose de la cadera de él, disfrutando de la fricción que le proveía.
"¿Y qué tan fuerte fue ese orgasmo, Gatita?" Él también estaba jadeando, dejando suaves, mojados besos en su cuello y mejillas, alternando lados, y ocasionalmente, en los labios.
"Muy fuerte."
"¿Sí?"
"Muuuuy fuerte… me mojé por completo… nunca me había pasado antes…"
"Mierda, Gatita… quiero hacer que te mojes así de nuevo. Te lo prometo. Yo también me masturbé en la ducha, pensando en ti."
Ella abrió los ojos enormes por la sorpresa. "¿En serio?"
Severus sonrió con dulzura por lo sorprendida que se veía y besó sus labios tiernamente. "Claro que si… imaginaba lo apretada y caliente que estarías, con esas fantásticas piernas envolviendo mi cadera mientras te la metía bien profundo."
Hermione gimió a todo volumen, sin dejar de frotarse contra él y mirarlo a los ojos.
"Y déjame decirte, Gatita, que también me vine muy fuerte. Pero no fue todo lo increíble que fue estar dentro de tu mágicamente deliciosa vagina."
"Oooohhh… ¡diablos! Severusssss…"
"Ahora muéstrame… muéstrame cómo te metiste los deditos mientras pensabas en mí." Se sentó en la cama frente a ella para darle espacio. Fue entonces cuando vio que estaba usando unas braguitas muy atrevidas y transparentes para él.
La noche anterior ella había estado usando las bragas cómodas para dormir. No le había molestado para nada, pero ver lo que tenía puesto ahora era magnífico.
Ella comenzó a tocarse por encima de la prenda, pero Severus podía ver la humedad que se permeaba por la tela y el inflamado clítoris que asomaba en medio de los mojados labios, excitado solo por la charla sucia.
Ella se tocaba con timidez, gimiendo bajito, mientras él se masturbaba sobre el pantalón.
"Estoy seguro que estabas completamente desnuda en la ducha, Gatita. Quiero una reproducción fidedigna de los hechos."
Ella le obsequió una sonrisa pícara y se quitó el camisón, sentándose en la cama. Volvió a recostarse y arqueó la espalda para quitarse las bragas, empujándolas despacio sobre su trasero hasta las rodillas, levantando las piernas en el aire para quitarlas por completo. Con las piernas todavía levantadas, las abrió al máximo, para luego bajarlas así abiertas.
Severus tenía los ojos pegados a los rosados labios en medio de las femeninas piernas y miraba con avidez.
Estaban empapados por la excitación y ella frotaba sus dedos hacia arriba y abajo, apretando el clítoris de vez en cuando, abriendo los labios con los dedos para que el viera lo muy lubricada que estaba.
Él aspiraba el aire con los dientes apretados, con los ojos tan brillantes como el sexo de ella, fijos en ella, ardiendo con el fuego del deseo, tocándose el miembro sobre el pantalón, sin cesar.
Ella siguió tocándose y estimulándose con suavidad, deslizando los dedos sobre los labios, hasta que presionó con firmeza dos dedos sobre el clítoris, con un movimiento circular, echando la cabeza hacia atrás y soltando un largo gemido.
"Sí… frota ese maravillosamente rosado clítoris, Hermione… frótalo para mí."
"Mnnnnnn… sí, Sev… Mira lo mojada que estoy para ti… ¿puedes escuchar lo empapada que estoy?" Alzó la cabeza para mirarlo y vio cómo se tocaba la polla sobre el pantalón mientras la observaba con atención.
Un segundo más tarde, se quitó la camiseta cuando una insoportable oleada de calor lo inundó. De inmediato, volvió a tocarse.
"Claro que puedo… es una dulce melodía para mis oídos… también puedo oler lo caliente que estás."
"Saca esa polla bestial… quiero ver cómo te la tocas." Pidió ella entre jadeos y él al punto accedió.
"¡Oh…! ¡Sí!"
Hermione se lamió los labios al ver cómo la mano de él se deslizaba sobre su duro miembro con lentitud. Estaba ardiendo y se dio unas palmaditas en la vulva mientras lo miraba.
"¿Te gustan las palmaditas cuando estás así de mojada? Diablos Gatita… déjame ayudarte." Dijo él con la respiración entrecortada mientras se recostaba junto a ella y se ocupaba de frotar y acariciar el clítoris y la vulva.
La estimuló con suavidad mientras deslizaba su nariz sobre su mejilla y cuello, y ella gemía y movía la cadera contra la mano de él.
Severus se puso a succionarle los labios mientras ella respiraba pesadamente y él deslizaba su lengua sobre los labios de ella. De alguna manera, Hermione logró obligar a su lengua a ir al encuentro con la de él, a pesar de su intensa necesidad de expresar verbalmente lo muy excitada que estaba. Fue entonces cuando él le dio una firme palmadita en la vulva y ella emitió un gritito de sorpresa y placer.
"¡Mierda Severus! Haz eso otra vez." Jadeó ella, aferrándose de su cuello sin dejar de mover la cadera contra la mano que todavía la frotaba.
Él sonrió con malicia y la palmeó dos veces más sucesivamente. Ella siseó y trató de montarse sobre él, pero Severus la mantuvo firmemente en su lugar.
"¿Quieres mi polla?" Preguntó sin dejar de estimularla, metiendo los dedos en la ya muy lubricada entrada y encontrar ese punto esponjoso dentro de ella.
"Sí, sí, Severus… ¡SI!"
"Ruega por ella, Gatita." Dijo él con voz grave.
"Sev… oh, mierda… Sev…" Gemía ella. "Te necesito dentro, Sev… por favooooor… quiero tu polla… la quiero… métela dentro." La chica sollozaba desesperada.
Por un momento, él retiró su mano del sexo de ella para lamerse los dedos, y eso fue suficiente para que ella de nuevo tratara de montarlo, pero él fue más rápido y la atrapó justo a tiempo, para ponerla sobre la cama y colocarse entre sus piernas, penetrándola en un solo movimiento, con los pantalones apenas bajos como para permitirle hacerlo.
Ambos gimieron de alivio en cuando se unieron, pero ella comenzó a sisear por la lentitud de los movimientos de él mientras ella le acariciaba las mejillas y hundía sus dedos en el negro cabello.
Hermione cerró los ojos y comenzó a asentir mientras los sinuosos movimientos continuaban, aprobando el ritmo, para luego volver a abrirlos y clavarlos en los de él.
A pesar del lenguaje sucio que habían estado compartiendo, la conexión que habían sentido la noche anterior estaba aún presente, e incluso, había aumentado un poco. Todavía podían sentirla ternura y la confianza y el respeto.
Hermione puso su mano en medio de los cuerpos y conjuró el hechizo anticonceptivo que él había olvidado. Ambas manos regresaron al cuerpo de Severus, solo que fueron las dos a apretarle el trasero para obligarlo a follarla más fuerte y mantenerlo bien cerca de su cuerpo. Él sostenía una de las piernas de ella por detrás de la rodilla, embistiendo deliciosamente contra ella, mientras que sus gemidos, jadeos, gruñidos y pesadas respiraciones componían una sensual sinfonía. Ocasionalmente, un beso podía interrumpir esa sinfonía, como una breve pausa entre actos.
"Fóllame fuerte, Severus." Le ordenó ella una vez que dejaron de besarse.
Severus deslizó los dedos sobre la parte trasera del muslo que se enroscaba en su cintura, provocando que ella se estremeciera y echara su cabeza hacia atrás, todo sin dejar de penetrarla.
"Tienes que pedirlo bien." Remarcó él, con una sonrisa pícara.
Ella lo tomó de las mejillas y lo miró a los ojos.
"Severus… Sev," Jadeó ella. "Por favor, ¿podrías enterrar esa increíblemente deliciosa polla tuya fuerte y profundo en mi muy apretada y muy mojada vagina? ¿Por favor?" Dijo ella con un gesto de niña traviesa.
Severus gruñó con voz grave, pero también sonrió de la misma forma, acelerando las embestidas de a poco. Ella comenzó a seguirlo hasta que estaba frenéticamente empujando su cadera contra la de él, gimiendo, casi sollozando, sosteniéndose de los hombros de él, manteniéndolo cerca de su cuerpo.
"Siiiiiii… Ssssev… hmmmmmm… mierdaaaaa… Se siente tan bien… ay, cielos… fóllame bien fuerte Sev…. Hmmmmm… necesito venirme… haz que goce…"
"Eso es Gatita, maúlla para mí." Jadeó él en su oído. "Quiero que quedes por completo empapada, ¿te mojarás para mí?"
"Sí, sí, ¡mierda! ¡Diablos!" Ella seguía gimiendo en medio de los frenéticos movimientos. Las piernas le temblaban, hasta que todos sus músculos se tensaron y los dedos de sus pies se contrajeron. El placer fluía desde dentro de ella, empapando por completo el miembro de Severus. Soltó un fuerte grito, más fuerte de lo que jamás había logrado, pero lo ahogó mordiendo el hombro de él.
Severus embistió dos veces más en medio de los espasmos de su vagina y sintió ese cosquilleo en la base de la columna un segundo antes que su placer explotara dentro de ella. El orgasmo de Hermione ya había alcanzado su punto culminante y ahora estaba disfrutando los efectos posteriores, viendo brillantes luces con los ojos cerrados. Sin abrir los ojos, succionó y besó el hombro de Severus, donde lo había mordido, para aliviar el dolor.
Él descansaba su cabeza sobre los pechos de ella, tratando de recobrar el aliento y ella le acariciaba el cabello, sonriendo cuando él besó un rosado pezón y mordisqueó un poco la piel. Luego, rodó a un lado y ella de inmediato hizo lo mismo para acomodarse en su costado. Él la envolvió con su brazo.
"Necesito otra ducha. Has hecho que me moje de nuevo." Dijo ella, pero se estaba quedando dormida.
"Qué bueno… me pregunto si esos detalles serán parte del interrogatorio del Ministerio."
Ella le dio una palmadita juguetona en el pecho y él se rio. "Es solo que, si dices que solo yo te hecho gozar así, el que te hayas quedado prendada de mí no será cuestionado." Él todavía tenía ese tono de broma, pero a ella no le gustaba que se denigrara.
"No digas eso. Tienes muchas cualidades."
"Hmmmm."
"Es cierto."
"De acuerdo."
"Sev…"
"Está bien, hechicera, vamos a dormir."
