Capítulo 21
Eventualmente se ducharon, por separado, y luego fueron de regreso a la cama y durmieron pacíficamente.
Severus despertó la mañana siguiente antes que ella, y lo llenó de felicidad ver que la pierna que tan a menudo había admirado en los días pasados, la que siempre escapaba a las sábanas para provocarlo, ahora estaba tendida sobre su cadera, mientras dormía acurrucada contra el costado de su cuerpo. Eso lo hacía sonreír. El hecho de haber elegido dormir desnudos después de la ducha, le permitía sentir la calidez de su piel directamente en la de él, y eso era una bendición.
Le acarició la rodilla, deslizando la mano hacia el muslo, provocando que comenzara a despertarse. Entonces ella se dio la vuelta para quedar de espaldas a él, y su pierna abandonó el cómodo soporte que proveía el cuerpo de Severus, así que él se movió para presionar su pecho contra la espalda de ella, besando suavemente la espalda de la joven, dejando besos aquí y allá, mientras frotaba su miembro contra su trasero.
No quería que su erección matutina se desperdiciara.
Ella se recargó un poco contra él e hizo un ruidito, sin estar del todo despierta aún. La mano de Severus reptó hacia adelante, acariciando el abdomen con la punta de los dedos, arrastrando un poco las cortas uñas sobre su piel, mientras sus labios seguían depositando suaves besos sobre los hombros y sus dientes mordisqueaban ocasionalmente, todo mientras seguía frotando su duro miembro contra el trasero de ella.
Todas esas caricias le estaban erizando la piel a Hermione y su respiración comenzó a profundizarse, aunque aún no estaba del todo alerta. Entonces, la mano de Severus alcanzó su sexo y comenzó a juguetear allí. Ahí si se despertó con un gemido.
"Buenos días." Saludó ella, acariciando la mano que la estimulaba.
"¿Verdad que lo son?" Contestó él con picardía.
"Oh, sí." Dijo ella y abrió un poco más las piernas para permitir que las manos de ambos tuvieran más movimiento, que provocaran más fricción en su sexo y estimular su veloz camino hacia la completa excitación.
Él tomó la oportunidad para meter su miembro entre los muslos de ella y comenzar a embestir suavemente entre los mojados labios de su ardiente sexo. Ella apretó un poco las piernas para darle un poco más de presión y placer, y él gruñó en el cabello castaño para luego mordisquearle el oído y su mano aplicó más presión y más firmeza en el clítoris. Ella guio su mano para que se moviera más deprisa y comenzó a mover la cadera contra la punta de los dedos de Severus. Ese movimiento le permitió al miembro embestidas cálidas y húmedas cuando la lubricación de ella se hizo más copiosa, y el sentir que su duro miembro se frotaba contra los labios vaginales estaba provocando un intenso deseo en ella.
"Sev… oooohhh… te necesito dentro de mí." Jadeó ella mientras giraba la cabeza para poder besarlo. Él sea cercó y aceptó el beso, succionando sus labios con avidez al tiempo que separaba su cuerpo del de ella para alinear la punta de su miembro en la entrada de su sexo y comenzar a penetrarla. Luego puso su enorme mano sobre el abdomen de Hermione para poner el hechizo anticonceptivo. Los dedos luego descendieron para llegar a su clítoris y seguir estimulándolo, haciendo que ella gimiera en medio de profundas respiraciones con los labios pegados a los de Severus.
Ella puso su mano en la nuca de él y hundió los dedos en su cabello, jalando suavemente mientras levantaba una pierna, doblándola y colocando la rodilla en el abdomen, contra la cama.
Él entendió lo que su silenciosa petición indicaba. Quería que estuviera sobre ella, así que se movió, accediendo a su deseo, y ella comenzó a mover la cadera con más vigor contra su mano, la cual estaba alegremente atrapada entre su cuerpo y el colchón, proporcionando una dulce, dulce fricción.
"Voy a venirme." Anunció ella entre jadeos, aferrándose a la almohada. Severus tomó una de sus manos y entrelazó los dedos con los de ella.
"Vamos Gatita. Vente para mí. Haz que ese sexo tuyo estrangule mi polla."
Hermione apretó más la almohada junto con los dedos de él. Su cuerpo se puso tenso para relajarse unos segundos después, en total éxtasis. Él llegó al orgasmo al mismo tiempo, presionando su ingle contra el trasero de ella, sosteniéndose de su cintura y mordiendo suavemente su hombro.
Cuando lograron descender de las alturas del éxtasis, Severus rodó para liberarla y le dio una palmada juguetona en el trasero, antes que ella pudiera rodar también.
"Diablos… Severus…" Ella todavía intentaba normalizar su respiración. "¿Cómo te volviste tan jodidamente bueno en esto?"
Él se rio. "¿Acaso eras de esas personas que pensó que permanecí siendo virgen, guardándome para una mujer muerta?"
Ella se sonrojó. "Bueno… la idea cruzó momentáneamente por mi mente, no te voy a mentir, pero salió volando por la ventana después de saborear ese beso que me diste." Finalizó con una sonrisa y él volvió a reírse.
Hermione se acomodó para recostarse contra algunas almohadas. "¿Cuántas…? Exactamente, ¿cuántas mujeres ha habido en tu vida para que te hayas convertido en un maestro del…" Otra vez estaba siendo tímida. Insegura. Incluso celosa.
Él la miró. "No llevo la cuenta exacta, Gatita. Algunas. Nunca nada serio, nada recurrente o con significado. Fue como si se acordara natural y silenciosamente que así sería."
"Oh, bien." Eso se le escapó sin querer, entonces se cubrió la boca con la mano.
"¿Esos son celos, mujer?" Dijo él con una sonrisa maliciosa.
"No… ¡No!"
Severus puso una mano sobre la mejilla de ella y la acercó para besarla. Saboreó sus labios, suave, tiernamente, casi amorosamente.
Aunque Hermione estaba más que satisfecha, sintió que se le aflojaban las rodillas.
"Cualquier cosa ocurrida antes es nada." Susurró contra sus labios cuando dejaron de besarse, presionando su frente con la de ella. Ella sonrió como colegiala y besó los labios de su amante una vez más.
"¿Y tú? ¿Cuántos has tenido?" Preguntó él mientras volvía a recostarse.
"Ya lo sabes." Masculló ella con timidez.
Severus la miró con algo de sorpresa, alzando una ceja.
"Ron y Jacques. Eso es todo." Y ahora sabía que ninguno de los dos la había follado como era debido. Con Ron había sido bastante obvio, incluso siendo ella virgen entonces. Eso no significaba que fuera tonta. Había leído cosas, escuchado a la gente hablar, y asumió que, si la gente estaba tan obsesionada con eso, era porque el sexo debía ser muy bueno. Pero no sintió lo que supuso que sería con Ron. Pensó que tal vez se debía al período de luto después de la guerra, que las preocupaciones todavía les pesaban, pero como nunca lograron conectarse, ella dejó de intentarlo. En algún punto, ella trató de darle un norte, pero descubrió que lo cierto era que sus habilidades eran mediocres a lo mucho.
Con Jacques, como había sido mejor que Ron por kilómetros y había estado ciegamente enamorada de él, y había logrado venirse un par de veces con él, había pensado que era maravilloso. Pero ahora… ahora que había descubierto lo increíble que podía ser el sexo en realidad, que había logrado entender por qué la gente quería hacerlo todo el tiempo, y que las veces que había logrado alcanzar un orgasmo con Jacques o sola, no habían sido todo lo intensos y placenteros que podían llegar a ser, lo veía claramente. Severus era fenomenal.
Seguramente una mujer tan increíble como tú…"
Ella sonrió ante el cumplido. "No sé nada de eso… pero después de Jacques ya no tuve la urgencia de… de… buscar eso… Hizo que lo sintiera tan barato… tan desagradable y sin sentido. Quería que tuviera un significado. Tuve algunas citas, pero nunca sentí el deseo de volver a ver a alguien en particular, y ciertamente no iba a acostarme con ninguno, siendo que no tenía ni ganas de volver a verlos."
Era gracioso cómo deseaba abrirse con él, a pesar de sus inseguridades. De alguna forma, ella sabía que él no la juzgaría ni la pondría en ridículo, aunque esa fuera la marca registrada Snape. Ahora, Hermione confiaba plenamente en Severus.
"Incluso tratar de… masturbarme solo produjo magros resultados. Se sentía absurdo y… triste. Hasta pensé en darle a Ron otra oportunidad, porque ya lo conocía. Pensé que estaría segura con él, pero fue un peor error, porque todo se sintió aún más barato."
Eso explicaba las flores que de vez en cuando enviaba el pelirrojo, que tanto le había intrigado a Severus, por alguna desconocida razón.
Tomó la pequeña mano y se la llevó a los labios, besándolas suavemente. Se sentía feliz con la información que ella brindaba, porque eso significaba que confiaba en él, que é de verdad significaba algo para ella.
"Entonces… no habías tenido sexo en… ¿qué? ¿Dos años?"
Ella se sonrojó intensamente. "Algo así… hasta el viernes."
"¿Y no habías sido capaz, siquiera, de… complacerte a ti misma?"
Diablos… ¿por qué había compartido tanto? Iba a terminar pensando que era una loca, o peor, estaría muy henchido de orgullo porque en las últimas
36 horas, más o menos, la había hecho venirse tantas veces.
Pero no. Lo que hizo fue simplemente cubrirla con su cuerpo, hundiendo los dedos en su cabello, y saboreando su boca de nueva cuenta, como si se tratara de un exótico placer que debía ser saboreado lentamente, como si quisiera almacenar el sabor de sus labios en su memoria. Luego, los labios de Severus descendieron hasta la clavícula y más abajo… lamió un pecho… jugueteó con el pezón con su lengua, observó cómo eso la hacía arquear la espalda y sisear… besó su abdomen… siguió descendiendo hasta llegar al sexo de la joven. Severus se puso cómodo con la cabeza entre sus piernas, con los brazos envolviendo los muslos, deslizando las uñas sobre la piel o sobre el abdomen, mientras dejaba suaves, húmedos besos en el interior de los muslos.
"Severus… ¿Qué? ¿qué estás haciendo?" Preguntó ella, humedeciéndose los labios por la excitación que comenzó a sobrepasar la leve vergüenza que sentía.
"Tenemos tanto tiempo por el que ponernos al corriente, Gatita." Ronroneó él con voz sedosa, y luego dejó un húmedo beso en el pubis antes de moverse hacia el otro muslo. "Y te voy a ayudar. Tenemos que recuperar dos años de orgasmos, y quiero darte cada uno, si es posible."
La risita que se le escapó a ella se mezcló con la laboriosa respiración, que luego se transformó en un gemido. Severus siguió dejando besos sobre la parte interior del muslo, hasta que regresó al centro y comenzó a brindarle su atención. Ella estaba desesperada por contacto directo en el clítoris, así que movió la cadera hacia adelante, tratando de rozar algo, lo que fuera. Estaba muy inflamado, tanto que sobresalía de los labios, rogando atención.
Severus se rio. "La Gatita está sacando la pequeña lengua." Jugueteó suavemente con su lengua en el clítoris, so aplicando la punta, y ella casi lloriqueó mientras sus piernas temblaban como si les hubieran pasado un choque eléctrico.
"Parece que la Gatita está sedienta… debo mojarla un poco." Él seguía sonriendo y Hermione solo podía morderse el labio para tratar de controlar su desesperación por él.
Finalmente, Severus comenzó a lamerla, deslizando su lengua sobre cada recoveco de su sexo, acariciando el clítoris con su lengua y ella no podía dejar de gemir y mirarlo, pero él no se detenía, succionando todo lo que podía, incesantemente lamiendo y succionando el clítoris.
"Oooh… ¡SI! Severuuuuuuuus… ¡Mierda!"
Hermione echó su cabeza hacia atrás y golpeó la cabecera con un ruido seco, y soltó un pequeño gemido de dolor mezclado con placer.
Severus dejó de saborearla de inmediato y comenzó a subir por su cuerpo, hacia su cabeza, preocupado, pero antes de poder hacer cualquier cosa, ella lo miró intensamente a los ojos.
"¡No te detengas!" Ordenó la chica con desesperación. "Mierda, Severus, por favor, sigue" Dijo casi en un sollozo.
Él hizo un gesto pícaro, y con sus brazos aún alrededor de los muslos de la chica, la jaló, alejándola de la cabecera de la cama, para evitar que volviera a golpearse, luego volvió a lamer y succionar su clítoris, una y otra, y otra vez, cada vez más rápido.
Hermione se aferró del cabello de su hombre y é la miró sin dejar de lamerla. Se estaban mirando a los ojos con intensidad, y ella inhalaba y exhalaba pesadamente, lamiéndose los labios mientras observaba como él lamía sus otros labios.
"Siiii… Seeev… Oooohhh… ¿Sabe bien?"
"Delicioso." Respondió él, momentáneamente dejando a los dedos a cargo. Cuando volvió a lamerla, dos dedos se hundieron en el sexo de ella y estimularon ese dulce lugar. Hermione puso los ojos en blanco y le tomó un rato el poder volver a enfocarlos en ese hombre maravilloso entre sus piernas.
"Sí… sisisisisisisisi…" Comenzó a maullar y su cadera comenzó a moverse involuntariamente. "Lame mi sexo, sí… Severus, sí… mete fuerte tus dedos… lámeme amor… ¡maldición! Quiero venirme tan fuerte…"
Él no respondió, solo siguió con lo suyo, mirándola mientras lo hacía. Las piernas de Hermione comenzaron a temblar y amenazaban con apretar la cabeza de Severus hasta ahogarlo, pero él las mantuvo abiertas. Las cosas que decía la castaña comenzaron a perder sentido, solo le tironeaba del cabello mientras asentía y movía la cadera, acompañando los movimientos de él. Puso los pies en la espalda de su amante, moviendo la cadera con más intensidad contra su boca y sosteniendo su cabeza bien cerca. El cuerpo se le tensó y los dedos de los pies se contorsionaron contra la piel de la espalda de él mientras gemía a todo volumen y todo su placer fluía hacia los labios de él.
Al final, su cuerpo se relajó y quedó laxo sobre el colchón, mientras él se lamía los labios y luego volvía a lamerla para limpiarla, haciendo que ella temblara. Severus, luego, comenzó un camino de besos hacia el abdomen.
"Oh Severus… eso fue… tan, tan increíble…" Jadeó ella.
"Entonces, ¿le darás un reporte a Nana? ¿confirmando sus sospechas?" Preguntó él con malicia.
"¡Ay dios mío! ¡No puedo creer que hayas escuchado eso!" Se cubrió el rostro con las manos, mortificada, pero él solo rio, mientras tanto, buscaba el lugar en su cabeza en donde se había golpeado. La chica hizo un gesto de dolor cuando sus dedos encontraron el lugar exacto.
"Te quedará un gran chichón Gatita."
"Y valió la jodida pena." Sonrió ella.
De nuevo, él le ofreció esa sonrisa medio de lado, cargada de picardía.
Luego se levantó de la cama y fue al armario para buscar una poción para ella.
"Bebe esto." Le entregó un frasquito y ella lo bebió sin un segundo de duda, sin inspeccionarlo, sin sospechar nada. Eso le llenó el corazón de calidez a Severus. Ella de verdad confiaba en él. "Calmará el dolor y evitará la inflamación."
"De acuerdo." Le dijo ella con una sonrisa luminosa, tratando de tentarlo para regresar a la cama moviendo las rodillas que seguían dobladas, de lado a lado con suavidad.
Él se inclinó hacia ella y le dio un beso en los labios, luego se dirigió al baño.
"¿Dónde vas Sev?"
"A la ducha." Replicó él y cerró la puerta.
Severus puso el agua a correr. Cuando el agua que caía sobre su cuerpo estuvo tibia, se volvió y vio a Hermione en la ducha con él, sonriéndole. En una exhalación, cerró la distancia entre los dos, envolviendo el mojado cuerpo con sus brazos para acercarlo a ella. Se puso de puntillas para alcanzar sus labios, y él se inclinó hacia ella, besándose bajo el agua que caía. Y mientras se besaban, una de las manos de ella se deslizó sobre el pecho y abdomen de Severus, hasta alcanzar el aún dormido miembro, acariciándolo. Una mano de él se cerró como un cepo en la muñeca de ella al tiempo que dejaban de besarse.
"Hermione…" Dijo él como advertencia, y ella lo miró con el ceño fruncido, confundida al escuchar el tono de voz tan serio. "Ya no soy un joven… como otros hombres con los que has estado. No funciona de esa manera."
Cierto, había estado teniendo erecciones bien duras bastante a menudo en los últimos días, pero con algunas horas en medio de una y otra y habiendo dormido. Y acababa de llenar su maravilloso sexo con su semilla. Y ahora, no se estaba poniendo duro… ni de cerca, así que la inseguridad hizo acto de presencia en su mente, detrás de sus ojos, porque no quería hacer nada que arruinara lo que había logrado con ella. Con su historial, era posible que estuviera destinado a fracasar otra vez, pero deseaba disfrutarlo mientras durara, tanto como fuera posible, hasta que ella volviera a solo soportarlo, aguantando por el bien de su acuerdo, o hasta que ella sintiera que cualquier tipo que le asignara el ministerio era preferible a él.
Pero ella lo vio. Vio la inseguridad en sus ojos y le sonrió con picardía. "¿Y qué tal si… hacemos un poco de magia? ¿Por qué no me dejas intentarlo? Sin compromiso. Y si tengo éxito, que bueno, y si no, tendré que esperar un poco más para tener tu deliciosa polla en mi boca."
Logró liberar su muñeca de la mano de él y comenzó a masturbarlo de nuevo, besando al mismo tiempo, el cuello de su hombre.
"No quiero que sientas que me lo debes… te lamí porque he querido hacerlo por un buen tiempo…" Y si se ponía a pensar en detalle, tal vez era mucho más tiempo que el que quería admitir. Tal vez, al principio, sus deseos no estaban acompañados por los tiernos sentimientos que tenía ahora, pero sí que lo había pensado. La había imaginado en esos trajes que usaba en la oficina del ministerio, y lo que podían esconder. Había fantaseado con poder domar esas maneras mandonas de ella, a fuerza de tener orgasmos deliciosos, pero ella siempre destrozaba esos pensamientos al segundo.
Era más sano para él mantenerse furioso y resentido con ella.
"Oh, no. De verdad deseo chupártelo, Sev." Susurró ella contra su piel, ahora besándole el pecho, sin dejar de acariciar su hombría con suavidad. "Es tan grande, tan grueso, y se pone tan jodidamente duro para mí. Si te voy a ser honesta, me hace agua la boca. Quiero meterme esa gorda punta rosada en la boca. Solo puedo imaginar lo rico que sentirá en mis labios. Me pregunto cuanto tardaré en hacer que te vengas. ¿Quieres ver cómo te vienes en mi boca y lo trago todo? Diablos, Severus, apuesto a que sabes tan dulce que voy a querer tenerte como postre a diario."
Severus soltó un gruñido grave y su miembro comenzó a estremecerse en su mano mientras él imaginaba lo que ella describía. Apoyó una mano sobre la puerta de vidrio de la ducha.
"¿O preferirías venirte en mis tetas?" Dijo con una sonrisa cargada de intensión, mientras lo miraba y frotaba su mano libre sobre su propio pecho y alcanzaba un pecho, apretando un poco el pezón, y se mordía el labio inferior, sin dejar de sonreír.
"Diablos, Gatita…" Su miembro ya estaba duro como roca en la mano de su amante.
"¿Ves, Severus? Te lo dije." Ella todavía le sonreía como una niñita. "No tienes nada de qué preocuparte. Maduro o no, eres el mejor que he tenido jamás."
"¿Lo soy?" Preguntó él con una pequeña sonrisa, sintiendo que su miembro volvía a responder a las suaves caricias de ella.
"Sí. Haces que tenga los orgasmos más increíbles cada vez que me follas. Me estoy volviendo adicta a ti." Se sentó en el borde más ancho de mármol y lo tomó de la cadera. "Quiero hacer que te vengas tan poderosamente como haces que me venga yo."
Acarició el miembro una vez más, sin dejar de mirarlo a los ojos, se mordisqueó el labio inferior antes de besar la punta del órgano. Ahora, el miembro se movía por sí solo. Fue entonces cuando ella comenzó a lamer la punta, deslizando la lengua sobre toda la superficie, sin quitarle los ojos de encima. Un segundo después, se metió la cabeza completa del miembro en la boca, y su mano seguía masturbándolo.
"Oh, Gatita… ¡DIABLOS!" Severus comenzó a acariciar la cabellera de la castaña, ya húmeda por la cantidad de vapor en la ducha, luego acarició la mejilla con suavidad con los nudillos. La lengua de ella ahora estaba acariciando cerca de la base, y su mano cerca de la punta, deslizando la lengua sobre cada detalle. Luego, su boca regresó a la punta y se metió tanto como pudo y él enterró sus dedos en el cabello de ella, alzando la cabeza y emitiendo un gruñido casi animal. Se obligó a mirarla, para admirar cómo lo saboreaba con gusto sin dejar de mirarlo a los ojos.
Se quitó el órgano de la boca y comenzó a lamer el costado lentamente, desde la base hacia la punta, luego de regreso, para lamer y succionar los testículos. Y de nuevo, lamiendo hacia arriba y todo lo que él podía hacer era gruñir en medio de pesadas inhalaciones.
Ella se metió el miembro de nuevo en la boca y él no pudo evitar enredar sus dedos en el cabello castaño y empujar en su boca. Ella parecía sonreír con sus ojos cuando la miró. No embestía profundo y ella deslizaba su lengua sobre la piel tan a menudo que hacía que su respiración se agitara más y más.
Hermione controlaba el ritmo manteniendo una mano en la cadera de él y con la otra mano, acariciaba el muslo, deslizando las uñas sobre la piel hasta llegar al pecho. Acarició las tetillas mientras succionaba su miembro. Recordó que le gustaba eso y lo confirmó cuando la cadera de Severus comenzó a moverse involuntariamente y lo escuchó sisear ante el estímulo.
Las cálidas cosquillas que comenzó a sentir en la base de la columna anunciaron lo que venía, y él tuvo suficiente presencia de ánimo para tratar de avisarle. "Gatita… yo… esto es…" Balbuceaba mientras le soltaba el cabello, tratando de retirarse de su boca, pero ella de inmediato se aferró de su cadera más fuerte y mantuvo el órgano en su boca, metiendo tanto como le era posible sin molestar y sin dejar de mirarlo a los ojos.
Sin embargo, él cerró los ojos cuando se vino en su boca, gruñendo y poniendo su mano en el cabello de la chica una vez más. Ella se quitó el miembro de su boca y lamió juguetonamente la punta, luego lo soltó y cayó pesadamente sobre el muslo.
"Diablos Gatita… eso fue… maldita sea…" Sus ojos aún estaban un poco desenfocados y todavía podía ver esos destellos de luz.
"Sabía que serías delicioso." Ella se había puesto de pie, lamiéndose los labios, y él la atrapó en un beso.
"¿Es necesario que dejemos el cuarto hoy?" Preguntó cuando dejaron de besarse.
Ella rio con picardía. "Creo que es necesario que al menos mostremos la cara."
Chalupitabonita: ¡Gracias a vos por leer! Le paso tu agradecimiento a la autora! Abrazo!
NotaWriter: ¡Es que buenas cosas aguardan para los pacientes! Jajajajajajja ¡y estos dos se están llevando TODAS las cosas buenas!
Muchas gracias por los cumplidos. Me encargaré de decirle a la autora, aunque ella lee los comentarios también. ¡Muchas gracias!
