Capítulo 22
Severus y Hermione, finalmente, bajaron a la cocina, naturalmente, mucho más tarde de lo que acostumbraban.
"¡Buenos días!" Saludó Jane. Ya estaba en proceso de hacer el almuerzo para Charles. El marido ayudaba. "¿Durmieron bien, chicos?"
"Muy bien." Respondió Hermione con una amplia sonrisa. Severus tenía una sonrisita atrevida en el rostro.
"Un poco más tarde de lo habitual." Remarcó Charles, pero el comentario no estaba cargado de la agresividad de siempre. Jane lo miró con reproche. Él solo alzó los hombros. Parecía ser que aún no estaba totalmente perdonado por lo del día anterior, y estaba tratando de comportarse lo mejor posible. A Severus no le pasó desapercibido que aún no se disculpaba con Hermione, la persona afectada por su actitud.
Sí, más tarde de lo habitual. Estaba follando a su hija a lo bestia, para comenzar el día con una mamada. Debería intentarlo alguna vez para ver si se le quita el palo que tiene metido en el trasero. Además, es domingo, así que váyase a la mierda.
Eso era lo que estaba en la mente de Severus, pero se tuvo que morder la lengua.
"Si, bueno, no estábamos hambrientos aún, así que… dormimos un poco más." Dijo Hermione con simpleza y a Severus le alegró que su buen humor no se viera afectado por Charles.
La chica se volvió para mirar a Severus. "¿Quieres un capuchino?" Preguntó con una sonrisa y en voz baja. Jane los observaba discretamente, notando que su hija parecía más dispuesta al contacto y más suelta con él, más confiada y menos insegura de lo que parecía ser antes.
Severus también parecía actuar con más naturalidad, acariciando la mejilla de la joven y sonriendo al responderle. "Pensé que tal vez podíamos ir hasta el pueblo y comer algo allí." Alzó una ceja interrogadora. "Vi unos lugares interesantes por ahí ayer."
Jane sonrió para sí, muy complacida por la forma en la que este caballero trataba a su hija. Ya era bueno antes, pero ahora… parecía ser que algo había cambiado… tal vez, finalmente, estaba sintiéndose cómodo con la familia.
"Oh, de acuerdo." Hermione sonreía de oreja a oreja.
"Iremos de paseo." Anunció a sus padres.
"¿Qué hay del desayuno?" Preguntó Jane.
"Comeremos algo en el pueblo."
"No se entretengan mucho. Recuerden que tenemos el coctel de la boda de Victoria."
"Oh, sí. De acuerdo. Regresaremos enseguida."
Aun con la noticia del coctel, el buen ánimo de la chica no se estropeó. Tomó a Severus de la mano y lo arrastró por la puerta.
….
Tuvieron una linda caminata, con las manos entrelazadas o con el brazo de él sobre los hombros de ella y el de ella en la cintura de Severus.
Conversaron, conociéndose más y más, compraron café y un bagel de una pintoresca tienda y siguieron paseando, explorando los comercios y admirando el encanto visual de los caminos empedrados y las casas rústicas con esas coloridas puertas.
Regresaron para el almuerzo, apenas un poco más tarde de lo usual. Jane ya había almorzado con su esposo, pero se sentó a la mesa para conversar con ellas. No pasó mucho para que tuvieran que prepararse para ir a la fiesta. Como ahora eran parte de la comitiva de boda, consideraron que sería de buen gusto llegar temprano, en especial porque el viñedo era el lugar elegido para la boda. Victoria y su familia vivían un poco más alejados y no tenían nada que ver con el viñedo, pero su tío favorito había arreglado para ella una linda boda de exteriores allí.
Hermione dejó que Severus se duchara primero, y cuando salió del cuarto de baño, la chica estaba sentada a los pies de la cama, con los pies sobre baúl a los pies de la misma, mirando a la nada. Ya se había quitado los vaqueros que había estado usando ese día y estaba vestida solo con las bragas y una camiseta apretada.
"¿Qué sucede Gatita?" Preguntó él, quitándose la toalla de la cintura y secándose el cabello un poco más, y luego el pecho. Ella se sonrojó. El ver el miembro de Severus, tan casualmente expuesto, esta nueva intimidad y poca inhibición que compartían, le causaban el sonrojo.
"Nada." Respondió ella mientras él se ponía un bóxer negro.
Severus frunció el ceño. Sabía que volver a ver a Victoria la ponía nerviosa. Una buena parte de su mente le decía que no era él mismo el problema, que era difícil olvidar esa clase de traición, aun cuando ya no se tenían sentimientos por la persona que te había lastimado; pero una pequeña porción de su mente, la peor parte, se preguntaba si sería suficiente hombre como para hacerla olvidar al cretino.
Hermione sonrió. "De verdad. Solo trato de decidir qué debería ponerme."
"Bueno," Comenzó a decir Severus mientras se acercaba a ella. "Si puedo opinar." Se inclinó y le besó los labios. Siguió descendiendo, obligándola a recostarse sobre la cama mientras la chica reía. "De verdad disfruté ese vestido que te pusiste el domingo pasado. Ese que mostraba tan bien tus fantásticas piernas." Estaba acariciando una de esas piernas mientras apoyaba la frente contra la de ella, mirando los femeninos atributos mientras ella se sostenía con los codos. "Puro material de fantasías."
"Por supuesto que puedes opinar." Dijo ella, enredando la pierna que él había estado acariciando, alrededor de su cuerpo, asegurándola en su trasero, frotándola contra él. "Tengo algo similar que te complacerá entonces." Puso su mano en la nuca de Severus y lo atrajo para besarlo con intensidad, sin que él le quitara las manos de los muslos.
"Deja que vaya a prepararme."
Él se puso de pie con una sonrisita y la vio ir hasta el armario y sacar algo que mantuvo lejos de la visión de Severus a propósito. Luego sacó algo de los cajones y corrió al cuarto de baño.
Severus se puso un traje negro, por supuesto, y una camisa blanca, dejando a un lado la corbata, tan solo llevando el cuello de la camisa abierto. Luego ató su cabello elegantemente con una coleta baja.
Cuando Hermione abrió la puerta del baño y salió, a Severus se le fue la respiración.
Llevaba puesto un vestido de satén verde oscuro, de mangas cortas, que parecía envolverla, atado en la cintura, como el que él mismo había mencionado, con una abertura que mostraba perfectamente las piernas y un escote que mostraba lo justo y necesario. Se había puesto maquillaje suave y tenía el cabello suelto, arreglado en suaves ondas.
"Bueno… ¿qué dices? ¿Te gusta?" Preguntó ella.
"Diablos, Gatita, claro que me gusta."
La chica no pudo evitar sonreír ante la mirada de absoluto asombro que tenía puesta Severus. La quijada del hombre se fue al piso cuando ella caminó a su lado para volver a ponerse el colgante de la llave y los aretes que él le había obsequiado y que iban tan bien con la llave. Luego se sentó en un sillón y cruzó las piernas, mostrando más de ellas, para ponerse las sandalias de taco alto con unas tiras delgadas alrededor de los tobillos.
"Definitivamente necesito follarte mientras llevas eso puesto."
Ella le sonrió con picardía. "Definitivamente puede arreglarse."
"¿Ahora?" Preguntó él con una ceja alzada.
"No." Dijo ella riendo. "Llegaremos tarde."
Jane les había dejado el auto y había salido antes con Charles, quien, como siempre, estaba apresurado.
Cuando llegaron, lograron ubicarse a salvo en una esquina, cerca del bar, en donde intentarían permanecer lo que durara la velada. Por fortuna, Victoria ya estaba muy ocupada con la enorme familia de su prometido, quienes habían llegado con ellos, justo después que Severus y Hermione hicieran su entrada, mientras otros invitados seguían llegando y buscando a la feliz pareja, así que los dos tenían una excusa para esperar en las sombras hasta que la novia estuviera menos… ocupada.
Severus y Hermione estaban conversando, muy tranquilos, cuando llegó Jacques.
Hermione estaba de espaldas a la puerta, de frente a su prometido, así que vio cómo le cambió la expresión para convertirse en una grave mueca de disgusto. Se dio la vuelta e identificó el problema, para luego volver a mirar su hombre.
"Si empieza a molestarte…" Comenzó a decir él.
"Si tiene un poco de decoro, no lo hará… no después de la pequeña… charla que tuviste con él el viernes."
Severus se puso rígido. "Entonces lo sabes." No quería mirarla, así que bebió un poco de su escocés. Temía que lo encontrara desagradable, violento, demasiado agresivo, y lo regañara por actuar de esa manera frente a su familia.
Pero ella rio y acarició su mejilla. "Gracias por defender mi honor, Sev."
Él la miró, con la sorpresa plasmada en el rostro.
"¿De verdad le dijiste que era tu mujer?" Preguntó ella con una sonrisa tímida, desviando un poco la mirada.
"Tal vez." Había recuperado el buen semblante y se inclinó para hablarle al oído. "¿Te complace pensar que eres mía?"
Ella le miró los labios cuando él se retiró un poco y deslizó el pulgar sobre ellos. "Sí." Dijo ella en un susurro apenas audible.
Severus sonrió ampliamente antes de besarla, sin toda la pasión que hubiera querido, pero no quería estropearle el maquillaje.
Luego volvió a vigilar la zona, buscando al bastardo con la mirada.
"No nos molestará Sev. He visto lo temible que puedes ser. Tendrá el buen sentido de permanecer alejado."
La castaña puso su copa vacía sobre la mesa del bar y él la abrazó por detrás, deslizando la nariz sobre su cuello, haciéndola sonreír. "Si tuviera una pizca de sentido común, no hubiera engañado a una mujer tan maravillosa y preciosa como tú, Hermione."
La sonrisa de la joven se hizo más ancha y de inmediato giró en sus brazos para besarlo. Cuando volteó de nuevo, el barman ya había puesto otro Cosmopolitan sobre el mostrador.
Estaba a punto de tomarlo cuando una mano se lo arrebató.
Victoria.
"Esto se ve bien, prima." Dijo la mocosa mientras bebía un sorbo.
Hermione suspiró, tratando de mantener la paciencia y la serenidad. Severus, quien seguía sosteniéndola desde atrás, le dio su escocés. Victoria era la clase de persona que inducía a la bebida, era seguro. La castaña tomó el vaso ofrecido.
"Hola Victoria." Saludó y luego bebió un sorbo de whiskey, y solo entonces fue capaz de esbozar una sonrisa de cartón.
Victoria sonrió de esa seductora y falsa manera, jugueteando con el revolvedor y la lima en su bebida. "Hola Severus." Canturreó.
Severus solo masculló, "Victoria", con absoluta frialdad, y apretó un poco más su brazo alrededor de la cintura de Hermione. Luego miró al barman y pidió otro Cosmo para su chica.
"¿No está todo increíble?" Comentó Victoria, todavía con esa falsa sonrisa y mirando alrededor.
"Sí, mucho." Contestó Hermione.
"Casi no puedo creer que tenga la boda de mis sueños." Siguió hablando la mocosa consentida, sin prestar atención a la opinión de su prima.
Lo que más disfrutaba en el mundo era ser el centro de atención.
El barman puso un Cosmopolitan junto a la pareja y Severus lo tomó, envolviendo el cuerpo de Hermione con el otro brazo para presentarle el trago. "Aquí tienes Gatita." Le dijo y ella puso el vaso con escocés sobre el mostrador para tomar la copa ofrecida.
"Gracias Sev."
Él volvió a tomar su whiskey.
"Oh, te lo iba a devolver, ¡codiciosa, codiciosa! ¡Solo lo estaba probando!" Dijo Victoria.
"Puedes quedártelo. No me gusta compartir." Dijo Hermione con un poco de acidez y Severus rio por lo bajo, bebiendo un sorbo de su trago para disimular.
Victoria pareció confundida por un momento.
"¿No es espléndido que las cosas hayan resultado tan bien que puedas estar en la fiesta? Siempre quise que vinieras, pero es que te mudaste tan lejos, y no estaba siquiera segura si llegarías a la boda…"
"Claro, claro, entiendo completamente." Hermione respondió con un dejo de falsedad en la, aparentemente, alegre voz. Severus se dio cuenta de inmediato, y la sostuvo más cerca, acariciándole el abdomen para calmarla.
"Si hubieras venido sola, como pensé que sería, ¡no sé qué hubiera hecho! ¡Seguramente tendría que haberte emparejado con Jacques!" Dijo Victoria, riendo con falsedad. Hermione no dijo nada, solo bebió de su copa, pero Severus le echó una mirada amenazadora a Victoria.
"¡Oh! ¡Deben venir a la clase de baile esta semana! ¡Así conocerán al resto de la comitiva!"
"Oh, no, no, no creo que podamos…" Hermione comenzó a protestar lo más calma que pudo.
"Por favor, es mi boda. Insisto. ¡Tienes que venir! Además, no quiero que nadie se vea mal en la pista de baile y ustedes dos parecen necesitar un poco de entrenamiento de baile." Victoria sonrió con esa expresión de 'soy una perra, pero me hago la buena'. "Severus, en especial, parece un poco torpe."
Hermione abrió la boca para protestar, pero él la detuvo, apretándola un poco más contra su cuerpo y hablando primero. "Di qué día y a qué hora y allí estaremos… ahora, creo que tienes más invitados a los que molestar… digo, recibir." Severus indicó un grupo de mocosos que acababan de entrar y miraban en todas direcciones, y al novio que estaba acercándose a ellos.
"¡Oh! ¡qué bien!" Exclamó la niñata y se fue en esa dirección.
"Severus, no tenías que…" Comenzó a decir la castaña.
"Pensé que eso pondría un alto veloz a toda su incesante cháchara."
Hermione rio, casi atragantándose con su bebida, luego acarició su mejilla. "Gracias. De verdad. Por tolerar todo esto cuando no tienes obligación, y…" La culpa por haberlo forzado comenzaba a pesarle de nuevo, de repente. Pero ahora, parecía ser una carga todavía más pesada.
Antes que ella pudiera comenzar a denigrarse y decirle que podía dejar el acuerdo cuando quisiera, los labios de Severus encontraron los de ella, justo cuando ella tenía la mirada perdida en el triángulo que formaba la camisa en su pecho y se podía ver la piel. El beso se hizo más profundo, mas intoxicante, quitando la culpa del medio, junto con el deseo de facilitarle las cosas para que la dejara por completo.
Cuando finalizaron el beso, ella estaba sonriendo. "¿Puedo decirte un secreto?" Preguntó ella mientras la fiesta seguía su curso alrededor de ellos y la suave música del piano era casi ocultada por el ruido que generaba la muchedumbre en sus oídos.
"Espero que siempre puedas."
Con suavidad lo atrajo hacia ella con su mano libre, para poder hablarle al oído, sin soltar la copa que todavía tenía en la otra mano. "No llevo puestas las bragas." Susurró con tono sensual.
Él alejó la cabeza para mirarla con las cejas arqueadas y una expresión traviesa. Deslizó su mano suavemente sobre el satén del vestido, desde la cintura hacia abajo, hasta donde comenzaba su trasero y la cadera, donde debería poder percibir las líneas de las bragas. No sintió nada. Se le escapó un grave y sensual gruñido, mostrando los dientes como un depredador, embargado por la lujuria.
Alguien golpeó una copa con una cuchara y comenzó a hablar sobre la feliz pareja en francés, así que la gente se acercó para escuchar. Severus tomó la oportunidad para quitar la copa de la mano de Hermione y lo puso sobre el mostrador del bar y comenzó a llevarla hacia la puerta que llevaba a otra sala enorme.
"Severus… ¿qué estás haciendo?" Susurró ella.
"Llevándote a donde pueda follarte como corresponde."
"¡Sev! Están comenzando los discursos…" Dijo sonriendo.
"Me importan una mierda. No nos extrañarán. No eres una de las damas de honor o eres tan cercana a la novia, así que no te pedirán que hables… probablemente." Severus estaba detrás de ella y le hablaba al oído. "Vamos." Siguió guiándola hacia otra puerta y ella se dejó llevar, sonriendo como una colegiala que está a punto de hacer una travesura.
Severus la llevó a través de la enorme habitación por la que habían ingresado cuando llegaron, la cual estaba ahora desierta, y encontró las escaleras que llevaban a la cava. Paredes de piedra y el piso de tierra. Barriles y barriles de vino alineados, similar a la cava que habían visitado cuando recién llegaron. Este era más elegante, con vitrinas que mostraban muchas botellas de diferentes bebidas.
Cerró la puerta tras él.
"Severus, detente, no podemos hacerlo aquí." Ella trató de llegar a la puerta para salir, pero él la abrazó por detrás antes que llegara. Podía sentir el calor de su deseo en la espalda. Se sentía tan bien ser deseada así.
"No puedes esperar que no quiera follarte ni bien divulgas información tan deliciosa como esa." Deslizó su mano sobre el frente del cuerpo de Hermione, en camino hacia donde la tela del vestido se sobreponía una capa sobre la otra, y la abertura de la prenda más abajo. Allí pudo sentir el femenino sexo desnudo y cálido, y no pudo detener el gruñido que le nació.
"Sev… podemos hacer esto en casa…"
"Te deseo ahora. Así vestida." Siguió acariciando suavemente el cada vez más caliente sexo.
"Qué tal si… que tal si alguien viene…"
"Espero que eso sea lo que ocurra… que alguien… se venga… los dos, de ser posible."
"No… quiero decir, si alguien entra…" Estaba perdiendo el enfoque en lo que quería decir y sus protestas eran cada vez más débiles, porque la mano de Severus ya estaba acariciando la abertura de su vagina, estimulándola suavemente, buscando el calor y la humedad de su excitación. Hermione comenzó a respirar pesadamente.
Severus movió su mano en dirección a la mesa que estaba en medio de la habitación, que repentinamente estaba contra la puerta, al tiempo que la cerradura giraba, cerrando la entrada efectivamente.
"Ahora…" Había dejado de acariciar la entrepierna de la chica y ahora acariciaba su brazo. Tomó la mano de Hermione y la puso en su propia nuca. Adoraba cuando ella deslizaba los dedos en su cabello.
Y fue justo lo que hizo cuando comenzó a acariciar su cabeza mientras él se acercaba para besarle el cuello.
Los nudillos de Severus acariciaban la parte interna del brazo de Hermione, el que se enroscaba en su cuello para acariciarle el cabello, y arrastró los dedos sobre la piel para llegar hasta sus pechos. Apretó con suavidad un pezón sobre la tela del vestido y ella arqueó la espalda, presionando su trasero contra el endurecido miembro de él. Hermione giró un poco la cabeza para buscar los labios de su hombre y besarlo, compartiendo un lento y apasionado beso, mientras la mano de Severus buscaba el otro pecho, metiendo la mano bajo el vestido. La única barrera entre su mano y la piel, era el sostén de encaje.
Con pasmosa habilidad, Severus la hizo girar en sus brazos y con la misma facilidad, la tomó del trasero y la levantó, para depositarla sobre la mesa que había usado para trabar la puerta. Con ambas manos, abrió el escote del vestido y lentamente comenzó a develar las copas del sostén de encaje verde y negro y liberar sus pechos.
Hermione sonrió y se mordió el labio cuando lo vio observar sus pequeños pechos como si estuviera hambriento.
Los labios se encontraron nuevamente y él comenzó un camino de besos por el cuello de la joven, siguiendo sobre la clavícula y, finalmente, cubriendo por completo un pecho, cuando la recostó totalmente sobre la mesa.
"Severus…" Ella estaba casi sin aliento al sentir el cálido aliento y la húmeda boca que la estaba volviendo loca. Abrió bien las piernas para darle espacio a su amante, y la mano de Severus hizo a un lado las capas superpuestas del vestido para exponer su sexo completamente. Se retiró un poco para admirar su sexo completamente expuesto y deslizó dos dedos sobre la empapada abertura, atrapando el clítoris entre los dos dedos.
"Diablos, Sev… mete esa deliciosa polla dentro."
Severus sonrió. "¿Qué tal si alguien viene?" Preguntó en tono burlón.
"Seré yo. Quiero venirme. Haz que me venga Sev… prometo devolver el favor." Respondió ella con expresión traviesa.
Él puso su mano sobre el abdomen de la chica para poner el hechizo anticonceptivo y un segundo después estaba penetrándola despacio.
Los dos gimieron al unísono al unirse, y Severus comenzó a moverse con lentitud, saboreando cada centímetro de ella al tiempo que acariciaba uno de los pechos desnudos.
Hermione puso su mano sobre la de él, mirándolo a los ojos. La sonrisa solo era interrumpida por las veces que la castaña se mordía los labios y cada vez que su rostro se contorsionaba de placer con cada dulce embestida. La sortija que había puesto en su dedo captó su atención cuando la pequeña mano de ella cubrió la suya, cubriendo el corazón. Las manos se movieron y se entrelazaron y se ubicaron a un lado de la cadera de ella. Él seguía admirando el cuerpo de su mujer sin dejar de moverse como una sola persona, lentamente, y el vestido de ella seguía atado en la cintura, pero abierto, exponiendo los pechos, el abdomen, su sexo. Y con el suave movimiento de sus cuerpos, el hueso púbico de él estimulaba el clítoris de ella con cada movimiento, haciendo que la castaña gimiera despacio, que casi maullara su nombre. Severus pudo sentir que el orgasmo ya estaba acercándose. Él ya conocía tan bien su cuerpo. Y justo cuando el femenino cuerpo comenzó a explotar en éxtasis, Severus sacó despacio casi todo su miembro de su interior, dejando solo la punta, para que los espasmos vaginales no provocaran su propio orgasmo.
"Ahora te toca a ti follarme." Dijo él en tono juguetón mientras ella lo miraba con la vista un poco nublada.
La sonrisa de ella se hizo atrevida cuando soltó su mano y se aferró con ambas de la orilla de la mesa cercana a su cabeza, para poder empujar su cuerpo hacia él y penetrarse completamente con su miembro. Él se quedó quieto, o todo lo que le era posible, mientras ella movía su cuerpo rítmicamente.
Hermione enredó sus piernas alrededor del trasero de él para llegar más adentro, aumentando de a poco la velocidad de los movimientos. Severus comenzó a acariciar las piernas de ella.
"Tus piernas son jodidamente maravillosas." Jadeó él y tomó la cadera de la chica para animarla a moverse.
Cuando la respiración de Hermione se hizo más agitada, con un orgasmo aproximándose de nuevo, él comenzó a estimular el clítoris con el pulgar, provocando que el placer se elevara. Y era más que evidente que la chica estaba muy, muy excitada otra vez, porque estaba jadeando y gimiendo su nombre.
"Severuuuuuussssss… siiiiii… mierda… eso se siente… taaaaaaaaan bieeeeen…"
Comenzó a mover la cadera mucho más rápido y él acompañaba los movimientos. Todo lo que podía escucharse eran sus laboriosas respiraciones, cada jadeo, cada gemido, cada gruñido y siseo. Y entonces, ambos alcanzaron la cúspide del placer juntos, gimiendo al mismo tiempo.
Severus atrajo el laxo cuerpo de ella hacia el de él, apretándolo contra el suyo y la besó hambrientamente, enredando su lengua con la de ella, explorando su boca como si fuera la primera vez. Luego se quedaron en esa posición, frente contra frente, mientras recuperaban el aliento.
Cuando finalmente se separaron, Severus puso un hechizo limpiador sobre los dos, para evitar que sus fluidos corporales mancharan el vestido de Hermione. Mientras él acomodaba su miembro en los pantalones, en medio de esa bruma post coito la adoración entre ambos comenzaba a diluirse despacio, finalmente pudieron escuchar que alguien estaba golpeando la puerta e intentado ingresar, obviamente sin éxito.
"Excusez – moi! ¹" La voz de Jacques acompañaba el incesante golpear de la puerta y Severus sonrió con malicia mientras se abotonaba los pantalones. Era obvio que el imbécil había tenido que escuchar al menos sus últimos gemidos de placer mientras copulaban. "Qui est la? ²" Preguntó a quien estuviera dentro de la cava con urgencia.
Hermione puso cara de espanto mientras se acomodaba el vestido y se bajaba de la mesa de un salto para cerrarlo como era debido. Jacques golpeaba sin cesar y no dejaba de farfullar en francés, mientras Severus con toda la calma del mundo movía su varita en el aire, la cual había sido extraído del bolsillo de su pantalón, para devolver la mesa a su lugar original. Luego se acercó a la puerta con una mueca maliciosa y abrió el cerrojo sin usar magia, abriendo apenas una rendija porque Hermione aún estaba adecentando su ropa.
"¿Puedo ayudarte?" Preguntó Severus, tapando la visión del interior con su cuerpo y su rostro.
"¿Qué está haciendo aquí?" Preguntó el mocoso luego de retroceder un poco después de ver a Severus allí. "¡NO puede estar aquí!" Trató de empujar la puerta y abrirla a la fuerza, pero Severus la mantenía con firmeza.
Fue entonces cuando Hermione acarició su brazo para advertirle que ya estaba lista, vestida y en orden, y él giró la cabeza para ver que en verdad ya estaba bien vestida y apropiadamente cubierta, así que soltó la puerta de repente, y Jacques, que seguía empujando para entrar, entró dando tumbos.
"Hubiera pensado que la hija del dueño podía ir donde quisiera." Retrucó Severus mientras pasaba un brazo sobre los hombros de Hermione. "Pero bueno, ya está, el lugar es todo tuyo ahora."
Comenzaron a alejarse y Severus deslizó su mano sobre el trasero de ella, a la vista de Jacques.
"Qué lástima que no dejamos la puerta abierta." Murmuró él y Hermione se rio, palmeando suavemente el pecho de él.
"¡Compórtate Severus!"
"No me digas que no sería algo poético."
"No vale el tremendo terror de la posibilidad de ser encontrados por mi padre."
Severus solo rio con sorna.
Mientras subían las escaleras, uno de los mellizos estaba descendiendo con una chica del brazo. La pobre chica se veía tímida cuando la cruzaron y todos se miraron, así que se soltó del brazo del joven y corrió escaleras arriba sin decir ni una palabra.
"¡¿Qué estabas haciendo ahí con mi prima, viejo?!" Preguntó Maxwell en un tono que mezclaba la picardía y el horror.
Severus se rio. "Probablemente lo mismo que estabas planeando hacer con esa chica."
Hermione le palmeó el pecho con el dorso de la mano y Maxwell hizo una mueca de disgusto.
"Como sea, te recomiendo buscar otro lugar." Severus continuó subiendo las escaleras, dejando a Maxwell , en la escalera, duro de horror con sus propios pensamientos.
La fiesta continuó y Severus y Hermione tuvieron placenteras conversaciones con los gemelos y sus padres. Cenaron y pasó suficiente tiempo como para poder largarse sin parecer groseros, aun siendo los primeros en retirarse.
"¿Nos vamos?" Ofreció él.
"¿No es un poco temprano?"
"Creo que ya hemos cumplido con nuestras obligaciones. Hasta la novia parece haber desaparecido." Era cierto. Victoria no estaba por ninguna parte.
"Bueno, iré a decirle a mamá."
Severus siguió la mirada de Hermione y vio que Charles estaba muy cómodo, conversando con su hermano, su hermana y sus respectivos cónyuges. Jane también estaba allí. Gracias a todos los dioses había llegado en vehículos separados.
"Iré por tu chal." Se separó de su mujer para ir hasta la recepción, en donde los abrigos y esas cosas habían sido dejados. Al acercarse, escuchó una discusión en francés, que salía del cuarto en donde se colgaron los abrigos. Cuando ingresó para recuperar el chal de Hermione, fue testigo de una escena interesante. Jacques sostenía a Victoria de las muñecas, con una expresión en los ojos que parecía de súplica, y Victoria intentaba liberarse, lo que ocurrió sin esfuerzo en cuanto vieron a Severus.
"¡Severus!" Dijo la mocosa, como si no hubiera pasado nada, pero había cautela en su tono de voz, miedo a ser expuesta. Tanto le preocupaba que todo el flirteo había desaparecido. "¿Ya te vas?"
"Sí." Dijo él con frialdad mientras encontraba el chal de Hermione y lo tomaba.
"Entonces debería despedirme de Hermione." Dijo Victoria. "Y acordar el día de la lección de baile." Y pasó a su lado, escurriéndose apresuradamente.
Severus se quedó con Jacques, quien lo miraba enfurecido. Snape solo alzó una ceja con desdén y se retiró para encontrar a su… prometida.
N/T: Al parecer, hay algo no resuelto entre Vicky y Jackass…
¹ Disculpe
² ¿Quién está ahí?
