Capítulo 25
Como había prometido, Severus hizo el almuerzo, con la ayuda de Hermione.
Cuando Jane regresó, estaba casi listo.
Pronto, luego de haber almorzado, que Severus y Hermione se marcharon para ir a la lección de baile con Victoria y algunos de los invitados. Charles y Jane también estaban invitados a la boda, por supuesto, pero habían acudido a la lección anteriormente y ya habían sido aprobados por la novia, así que ya no necesitaban regresar. Mucho mejor, porque tener que soportar a Victoria y Charles al mismo tiempo era demasiado para que Severus pudiera aguantarlo, en especial ahora, que había abrazado sus sentimientos por la castaña y sentía la necesidad de protegerla. No estaba del todo seguro de poder controlar su temperamento si presenciaba abuso tras abuso dirigido hacia su mujer.
Salieron temprano porque era un largo camino hasta el estudio de danza. Por supuesto, estaba más cerca de la casa de la novia que de la de los Grangers. Y tuvieron que ir en auto, porque no les sería posible explicar otra forma de transporte, en especial estando el vehículo de Jane en el garaje. Además, estaba la cita luego de la lección, lo que significaba que regresarían tarde, y Hermione todavía estaba muy preocupada con eso de no agregar estrés y con evitar las posibles acusaciones y preguntas de su padre.
Así que condujeron hasta el lugar indicado y terminaron llegando más temprano de lo esperado. Luego de saludar a la feliz pareja y a unos amigos de ellos que ya estaban allí, no tenían mucho más para hacer más que esperar a que el resto arribara, incluyendo a la profesora.
Severus y Hermione se quedaron en un rincón que los mantenía a una distancia segura de Victoria y su amiga, y de la conversación que estaban teniendo.
Cada vez era más fácil para los dos el estar juntos. Hablaban de la más variada gama de temas, estando de acuerdo en la mayoría y en desacuerdo con unos pocos, siempre con respeto y amabilidad. Preferían eso a tener que fingir interés y forzarse a sonreír para quedar bien con la mocosa y su amiga. No como que fueron invitados a participar de cualquier manera.
La amiga de Victoria era como ella, exudando esa esencia de bonita niña esnob, al tiempo que el de ser una desgraciada. Era claro. ¿Quién mas era capaz de aguantar esa amistad, más que una persona con la que se podía ser una perra hacia los otros?
Y eso era exacto lo que estaban haciendo. Estaban desollando a los otros.
Aunque no estaban cerca y se interponía un poco de la conversación de Henri con dos de sus amigos, quien hablaba y reía un poco más alto, Severus y Hermione podían escuchar todo lo que se decía por las imitadoras de nenas malas de secundaria, en especial Severus, cuyos sentidos de espía nunca lo habían abandonado. Además, él era el principal blanco.
Al parecer, las dos cretinas estaban bastante convencidas que ambos, Hermione y él, hablaban muy mal el francés y que no serían capaces de entender ni una palabra de lo que decían, en especial si hablaban rápido. Victoria se lo aseguró a su amiga.
La conversación siguió sobre cómo Victoria se había visto obligada a añadirlos al cortejo cuando una emergencia familiar la dejó con una pareja menos, y no había podido conseguir a nadie más en tan corto tiempo, pero ciertamente no habían sido nunca su primera elección, así que tuvo que hacer que tomaran la clase porque ninguno de los dos se veía como si fuera capaz de bailar apropiadamente, Severus en particular, que parecía tener un cierto atractivo a primera vista, pero que si de verdad prestabas atención, era bastante torpe.
Hermione sintió que le subía la furia al escucharla hablar así. No estaba segura si Severus estaba siguiendo la conversación, así que lo dejó pasar, para que no cayera en la cuenta de lo que se comentaba y terminara con los sentimientos heridos. No parecía estar escuchando porque comenzó a hablarle de otro tema, atrayendo su atención otra vez.
Pero Victoria siguió con lo suyo, diciendo que no podía permitir que les arruinaran la fiesta, y el video, porque como miembros del cortejo, serían de los primeros en salir a la pista de baile, después de los novios y su primer baile como marido y mujer. No sería todo lo bueno que ella deseaba que fuera, al cabo de una sola lección, pero esperaba que no fuera tan atroz.
Las mocosas siguieron con comentarios sobre la apariencia de Severus. Al parecer, Victoria estaba molesta porque él no le había prestado ni la más mínima atención, diciendo que era más que asombroso que un hombre con tan poco que ofrecer, apenas le dirigiera la palabra y que tratara a su fea prima como a una diosa. La amiga respondió que era probable precisamente por eso, porque sabía que nunca tendría la más mínima chance con Victoria al ser tan feo y con esa horrible nariz que tenía, y que, como era un absoluto milagro que hubiera encontrado a alguien, quien fuera, prefería aferrarse a lo seguro.
Esa fue la gota que colmó el vaso de Hermione.
La chica ya no pudo aguantar más y comenzó a marchar hacia las dos boconas, con la barbilla en alto de forma desafiante y el ceño fruncido. La tremenda necesidad de defender a Severus, cuando nunca había sido capaz de defender su propio honor frente a su prima, pasó desapercibida para la castaña.
Pero no para Severus.
Logró atraparla de la cintura y detener su avance, apretándola contra su cuerpo, contra su pecho.
"Déjalo Gatita." Ronroneó en su oído.
"¡Pero no puede hablar de ti de esa manera!" A ella se le estrujó el corazón al darse cuenta que él había escuchado todo.
"Me han dicho peor."
Se volvió para ver la tímida y triste sonrisa en su rostro y el corazón se le rompió todavía más.
"No está tan errada. Sobre mi apariencia." Comentó él con un tono casi despreocupado.
"¡Claro que lo está! ¡Eres maravilloso!" Hermione le acarició la mejilla con una dulce sonrisa en los labios.
"No. Tú eres la maravillosa." Contestó él. El hecho de haberse puesto como basilisco por los comentarios sobre su persona no fueron pasados por alto por Severus
Pero ella ignoró el comentario y siguió con los cumplidos hacia él.
"Tu nariz es muy bella, es regia. Te hace ver superior, como un águila." Trazó el puente de dicha nariz con la punta de los dedos. "Además…" la mano se deslizó hasta la nuca del hombre para atraerlo hacia ella y poder susurrarle al oído. "… se siente magnífica en mi clítoris cuando me lames." Ronroneó ella. "Siento especial apego por ella."
Él sonrió y alzó la barbilla de la chica con un dedo para besarla, lenta, sensualmente. Adoraba a esa pequeña peleadora que salía en su defensa. Una sensual, extraordinaria mujer como esa, a su lado… ¿quién lo hubiera pensado? Debido a su comentario al respecto, recordó cómo ella se había estremecido y gozado con sus caricias y atenciones, como su sexo siempre estaba mojado y ávido para recibirlo, apretado y cálido.
Victoria no estaba del todo equivocada.
Debía estar agradecido de tener a Hermione.
Su miembro reaccionó a los recuerdos de su lengua entrelazada con la de él, su dulce sabor.
Tranquilo muchacho. Que moriré de cansancio si las cosas siguen así… pero qué manera de morir…
Henri los vio y los saludó de repente, en cuanto dejaron de besarse.
"¡Severrus! ¡'Ermione!"
La pareja se dirigió hacia donde el pequeño grupo conformado por el novio y dos amigos, estaban.
"Eh… hablan francés, ¿no?"
Severus sonrió y respondió por él y por ella. "Oui, nous parlons français." ¹
"Ah, ¡bon!"
Henri continuó en francés por ni él ni sus amigos hablaban inglés con tanta fluidez o se sentían cómodos hablándolos. Todos, Henri en especial, eran muy amables, aunque Hermione ya lo sabía, habiendo conocido a Henri de cuando salía con Jacques.
Severus sintió pena por el pobre muchacho y se preguntó si de verdad estaba al tanto la clase de mujer con la que iba a casarse, a la que había recibido en su vida, y de la clase de alimaña que tenía por amigo.
En Hermione provocó un deseo de pensar que Victoria había cambiado, y que solo sus propios prejuicios no le permitían verlo.
Victoria los miró con un poco de desdén al saber que podían hablar francés perfectamente, y al ver que estaban siendo amigables con su prometido. Decidió que quería unirse al grupo junto con su amiga, para la consternación de Hermione y Severus.
En un momento, Henri invitó a Severus a su pequeña despedida de solteros, el fin de semana. Severus no pudo negarse sin parecer un grosero bastardo, el cual ya estaba cansado de interpretar, en especial porque la única razón para todavía estar en Francia, era para asistir a su boda, así que dijo que asistiría.
Llegó más gente, con Jacques en medio, quien de inmediato se acercó al novio y sus amigos. Esa fue la excusa de Hermione y Severus para retirarse y fue algo que no le pasó desapercibido a Henri. Victoria hizo lo mismo, pero ella tenía la excusa de tener más gente a la que saludar.
La lección comenzó poco después, con la llegada de la profesora.
Hermione no podía negar que estaba preocupada.
Le preocupaba que Severus en serio fuera un mal bailarín. No parecía del tipo de persona que sabe bailar o que le importara saber. No como que eso iba a cambiar lo que sentía por él, pero no quería que se sintiera avergonzado o humillado, como tampoco quería ver esa sonrisita de triunfo en la cara de su prima, que podía ver claramente en su mente.
Hacía que se sintiera enferma de enfado.
La profesora tomó la mano del novio y mostró algunos pasos. Luego puso música y animó a todos a buscar parejas.
Severus tomó la mano de Hermione. "¿Me permite esta pieza?" Preguntó, inclinándose exageradamente y besando la mano de su amante.
Ella rio. "Sí."
Al punto la tomó entre sus brazos y, de inmediato, con toda naturalidad, tomó el control. La guiaba con mucha gracia, y ella lo seguía sin esfuerzo, sin necesidad de pensar demasiado en lo que estaba haciendo. Era fácil. Confiaba en él, así que se entregaba por completo, y él podía hacerla girar o moverla como quisiera. Encajaban perfectamente bien juntos y se movían con gracia, con suavidad, como si estuvieran sobre el agua. La verdad, él estaba montando un show, haciendo más de lo que la profesora había demostrado, ganándose los aplausos y las sonrisas de la dama.
Victoria los miraba con envidia y enfado, en especial porque lo estaban haciendo mejor que ella y su prometido.
"¿Cómo es que sabes bailar así?" Preguntó Hermione con una sonrisa de sorpresa.
Severus la hizo girar y de nuevo la pegó contra su cuerpo.
"Bueno…" Comenzó a decir un poco tenso. "… hubo bailes a los que tuve que asistir cuando…" Suspiró. "Era una forma de sacar a relucir el status y el poder, y yo…"
"Lo sé." Lo interrumpió ella. Era muy claro lo doloroso que le resultaba, lo vergonzoso que era para él hablar de esos días, y ella lo sabía. Sabía que él lo lamentaba y que solo había querido encajar en alguna parte, que había querido ser aceptado. "Lo sé, Sev." Le dijo ella con ternura. Lo único que la detuvo de acariciarlo fue que no quería perder ni un solo paso en el show que los dos estaban dando.
Luego llegó el momento para que los novios practicaran su primer baile. Iba a ser un tango. Severus rio para sí mismo. Por supuesto que una mocosa esnob como ella querría algo como eso.
La profesora les mostró los pasos a Henri y Victoria mientras el resto simplemente aguardaba, sirviendo como la audiencia que tanto le gustaba a la mocosa tener.
La música comenzó y la pareja procedió a bailar.
Severus, con maliciosa picardía, sacó a Hermione del rincón y la puso en posición, en el semicírculo formado por sus brazos, y tomó una de sus manos. Ella se puso muy nerviosa. No sabía cómo bailar tango, para nada. Solo sabía los pasos que había demostrado la profesora. Pero en el momento en el que la música comenzó a sonar, él la presionó contra su cuerpo, y ella lo siguió con gracia, justo como había hecho anteriormente.
Lento, lento, rápido, rápido, lento.
Hermione sonrió, encantada porque estaba siguiendo los pasos perfectamente, y le hizo gracia que Severus levantara una ceja, claramente queriendo fanfarronear y molestar a Victoria.
La atrajo hacia sí, muy cerca, nariz con nariz, con los femeninos labios tan cerca que parecía que iban a besarse, solo para alejarse un segundo después, siguiendo el ritmo de la canción. Ella estaba por completo bajo su control, con su cuerpo moviéndose como él ordenaba, moviéndola de aquí hacia allá, para luego volver a pegarla a su pecho.
Hermione no supo cómo sucedió, pero de repente, Severus estaba empujándola hacia abajo sensualmente, junto con el lento ritmo de la canción, y su pie se arrastraba entre los de él. Rápidamente, él la levantó y la puso a su nivel de nuevo, nariz con nariz, y ella solo deseaba besarlo.
El baile la estaba excitando, no podía negarlo. Sentir el muslo de su amante entre las piernas llevó a su mente a rememorar los más apasionados e íntimos momentos entre los dos, cuando frotaba su cadera contra sus piernas.
Y así siguieron hasta el final de la canción.
Estaban haciendo un excelente trabajo, a pesar que la coreografía que llevaba Severus a cabo no era una difícil. Los demás los observaban a ellos en lugar de a los novios, y hasta la profesora no pudo evitar admirarlos por el rabillo del ojo de tanto en tanto.
Severus la hizo girar para presionar la espalda de ella contra su pecho, deslizando las manos sobre su cuerpo, moviéndole la cabeza un par de veces. Diablos, se sentía tan excitada. Esa noche, él iba a tener mucha suerte.
Las agudas notas del violín, indicaron el inminente final de la canción, y Severus la alejó de él por un instante, solo para atraerla de regreso, justo a tiempo para el final de la canción, y el beso con el que los dos habían estado fantaseando todo el baile, finalmente sucedió. Lento, suave, tierno.
La gente aplaudió, y Victoria parecía mucho más que furiosa porque ellos dos eran el centro de atención y no ella.
Cuando llegó el final de la lección, la mayoría de los hombres salieron para charlar. Algunas chicas fueron al baño, y Hermione y Severus estaban yendo hacia el auto para ir a su cita, cuando Severus anunció que necesitaba ir al baño antes de retirarse. Hermione, sin tener ningún deseo de quedar atrapada en el baño con Victoria y sus amiguitas, dijo que lo esperaría en el auto.
Mientras Severus iba al baño de caballeros, dos chicas salían del baño de las damas. Cuando él se aproximaba a la puerta del de hombres, pudo escuchar voces que salían del de las chicas. Allí estaban las mujeres que habían estado hablando mal de él y su mujer más temprano, y por alguna extraña razón, se detuvo para escuchar lo que decían. Era algo sumamente interesante, razón por la cual hablaban en voz baja y hablaban en inglés en lugar de hacerlo en francés, para que la parte interesada pudiera entender menos aún.
"Ahora cuéntame lo que dijiste que me dirías más tarde. Ya es mas tarde. ¿Qué sucedió entre tú y Jacques?" Preguntó la amiga con acento pesado. "Es un galán, ¡pero no me presta ninguna atención!" Al parecer, la amiguita era la contraparte de Jacques en el cortejo. Había interés y sensualidad en su voz al hablar del cretino.
"Nosotros… jugueteamos un poco por un tiempo."
"Ça veut dire..." ²
"Oui, significa que follamos."
"¿¡Cuándo!?"
"Ah… comenzó hace años. Solo era sexo. Sexo grandioso. A través de él conocí a Henri."
"Así que terminó cuando conociste a tu prometido, ¿no?"
Se hizo un silencio, y luego la amiga exclamó. "¡Oh! ¡Chica mala!" Lo dijo con risa en la voz.
"Tal vez se sobrepusieron un poco." Dijo Victoria, y Severus casi podía escuchar esa desagradable sonrisa suya. "Y tal vez pude haberme… revolcado un par de veces desde entonces…"
"¡Vic!"
"¿¡Qué!? Fueron momentos de debilidad. Henri es un gran tipo, lindo, pero… los hombres lindos no siempre saben… ya sabes… poner en marcha el motor."
"Tsk tsk." Dijo su amiga, todavía con tono burlón.
"Pero quiere más. Jacques dice que está enamorado de mí. Ha estado acosándome por un par de días. Pero de ninguna manera voy a dejar a Henri por él, aun cuando Jacques es…" Se oyó un gruñido. "Pero Henri es seguro, rico, puede darme estabilidad, y es muy lindo… y me adora. Eso me gusta." Suspiró. "Tal vez una última follada para el camino." Finalizó desvergonzada y su amiga se rio.
Severus escuchó sus pasos acercándose a la puerta y rápidamente se echó un desilusionador.
Pasaron junto a él riendo a carcajadas, par de idiotas, y él pudo entrar al baño.
Severus se sentía asqueado por todo ese asunto.
Era peor de lo que había imaginado. No solo había traicionado la confianza de su prima, también lo había hecho con la del hombre con el que iba a casarse, repetidas veces al parecer.
Hermione notó que él estaba un poco callado cuando regresó al auto y ella comenzó a conducir. Callado y taciturno.
"¿Qué sucede Sev?" Preguntó con suavidad, con un repentino e irracional miedo, pensando que tal vez él había reconsiderado las cosas y ya no quería ir a una cita con ella, o que tal vez ya no quería tenerla cerca.
Severus salió de su estado de trance contemplativo. No quería preocuparla ni llenarla de inseguridad, en especial luego de saber que Victoria y Jacques seguían follando, sin preocuparse por si ella lo había notado o si la habían lastimado, sin importarles que había casi huido. Eso no haría ningún bien. Ella no sería capaz de decir que el pobre chico estaba siendo engañado, preocupada porque su padre la culparía a ella, y ella no tendría más remedio que sentirse mal por el chico y por ella misma. "Nada, Gatita." Le dijo con tono suave.
Recordó con una sonrisa cuando ella había demostrado preocupación con respecto a la forma en la que habían comenzado la relación. Desde que habían llegado, lejos de la amenaza de perder la libertad y lejos de la presión, ella había mostrado su verdadera personalidad, suave por dentro, oculta por esa coraza dura y combativa. Ella se sentiría mal por el pobre Henri.
Recordaba vagamente que Reynolds había dicho algo sobre aparecer de repente y se preguntó por qué no había aparecido aún. ¿Había sido solo para amenazarlos y mantener las correas cortas? ¿Para obligarlos a decir la verdad? Y si el infeliz aparecía, ¿volvería ella a ser esa mujer dura y mandona debido al estrés? ¿Lo trataría de manera diferente? Ya estaba demasiado metido en el asunto para salir indemne. Esperaba que la relación durara. Merecía un poco de alegría en su vida. Y deseaba llevar alegría a la vida de Hermione también.
"¿A dónde iremos?" Preguntó la castaña. La ubicación de la cita seguía siendo una sorpresa para ella, aun cuando era ella la que conducía. Su madre no había soltado detalle, así que la chica se había limitado a preguntar qué debía ponerse, y le fue dicho que no era necesario que se vistiera elegante, solo algo cómodo, porque se veía hermosa sin importar qué llevara puesto.
Eligió un vestido suelto de verano, con unas sandalias muy discretas y de taco bajo, perfectas para bailar. El atuendo servía bien para la clase de baile y para ir luego a un restaurante o el cine, o lo que fuera que Severus tuviera planeado hacer.
Él sacó su varita y tocó el tablero del vehículo y un resplandor se esparció sobre él, hasta llegar al volante.
"El auto sabrá qué hacer, solo deja que te guíe." Dijo él con una sonrisa, entendiendo la frustración de la castaña por no saber aún a dónde la estaba llevando.
El auto los llevó hasta una playa aislada. Se acercó lo más posible y se aparcó solo.
Hermione podía ver que había una pendiente rocosa antes de llegar a la arena, y que entre el auto y la pendiente había una hilera de arbustos y plantas. Era absolutamente hermoso.
El sol todavía estaba en el cielo, aunque pronto se pondría en el horizonte, reflejando el turquesa del calmo mar. Unos acantilados más o menos altos cortaban la playa a ambos lados, haciendo del lugar como una joya oculta, tanto que solo podía verse a una persona sentada en la arena, observando el mar, y una pareja que ya estaba ascendiendo de su paseo vespertino.
Severus salió del auto. "Abre la cajuela por mí, Gatita."
"¿Qué?" Ella no sabía que había algo allí.
"La cajuela." Inclinó la cabeza hacia la parte posterior del vehículo.
Ella presionó el botón y salió del auto también, yendo hacia atrás.
Severus alzó la tapa de la cajuela para revelar una canasta de picnic, un gran mantel, almohadones, y todo lo necesario para un agradable y cómodo picnic. Ella ni siquiera había podido ver cuándo había puesto todo eso en el auto o cuando había preparado la canasta. Debió ser cuando tomó esa breve siesta o mientras se vestía, y debió tener la ayuda de su madre.
"¿Qué es todo esto?" Preguntó ella, agradablemente sorprendida.
"Pensé que se puede ir a un restaurante en cualquier momento, pero la playa…"
"Sev…" Ella sonrió ampliamente mientras decía su nombre como canturreando. Luego se puso en la punta de los pies para llegar a besar sus labios. "Esto es tan lindo… ¡es perfecto!" Severus podía ser un romántico, como bien había descubierto Hermione.
Él tomó la canasta y varios almohadones, mientras ella llevaba el mantel. Hermione puso, disimuladamente, un hechizo en sus sandalias para hacerlas por completo planas, mientras descendían por la arena.
Encontraron un hermoso lugar, en donde la vista de los alrededores era perfecta. Hermione puso el mantel sobre la arena y depositó los almohadones que Severus cargaba sobre el mismo, mientras él ponía la canasta en medio del mantel y ofreció la mano a su chica para que pudiera usarlo de soporte mientras se sentaba, para luego sentarse él mismo junto a ella. Estaba tan feliz que ella sonriera como lo hacía. Por un momento, le preocupó que su propuesta fuera demasiado simple y que sus expectativas se vieran frustradas.
Abrió la canasta para 'poner la mesa', consistiendo en una sencilla tabla de quesos, champaña y sándwiches. Comieron, se alimentaron mutuamente, bebieron y observaron el atardecer. Todo era muy romántico, aun bebiendo champaña en vasos desechables.
Hermione prefería poner su cabeza en el regazo de Severus, en lugar de usar los almohadones que había llevado, y él procedió a darle uvas en la boca. Ella las aceptaba con deleite, succionando la punta de sus dedos cuando le ponía cada fruta en la boca, y ella también le daba frutas en la boca, mientras la luz del día se desvanecía.
"Creí que habías dicho que no me acostumbrara a esto." Comentó él con una sonrisita pícara, recordando el último picnic que habían compartido, el primero que habían tenido juntos.
"Bueno…" Ella también sonrió, poniendo otro pedazo de fruta en la boca de su amante, "tal vez si debas acostumbrarte, después de todo." La voz de la joven estaba llena de timidez. Severus se inclinó y tomó sus labios para besarlos tiernamente.
Ella se movió para acomodarse entre las piernas de él y recostarse contra su pecho. Severus se recostó un poco en los almohadones, mirando como aparecían las estrellas en el firmamento nocturno. Hermione sentía calidez y confusión en su interior, y se preguntó si era el destino que la acorraló en una situación que provocó que lo arrinconara a él también, para que los dos pudieran, finalmente, darse cuenta de lo que sentían el uno por el otro. Era bastante traído de los pelos, pero tal vez sí era el caso.
Con sus brazos envolviendo su cintura, y los brazos de ella sobre los de él, acariciándolos, deslizando los dedos sobe su piel, provocando que se le erizaran los vellos. Severus deslizó su nariz sobre el cuello de Hermione, haciendo a un lado el cabello, besando suavemente la piel, mordisqueando su oído. Ella se sintió vibrar, y esa calidez que sentía constantemente en su corazón, se esparció sobre su cuerpo. Giró un poco la cabeza para poder encontrar los masculinos labios, para luego girar completamente y yacer sobre él.
Los besos y las caricias continuaron. Las manos de Severus se hundían en su cabello o acariciaban sus mejillas, y así siguieron hasta que la respiración de ambos se hizo entrecortada y el cielo estaba por completo oscuro, tanto que la pequeña llama que ella había conjurado y atrapado en un uno de los envases de comida vacíos, no hacía nada para ayudarlos.
"Tal vez deberíamos regresar a casa." Dijo él con voz ronca, con el tono indicando que deseaba hacerle cosas muy indecentes.
Ella sonrió. "Tal vez no tengamos que ir tan lejos." Replicó ella, con un brillo en sus perfectos ojos ambarinos.
"¿Dónde? ¿El auto?" Preguntó él, sin sonar opuesto a la idea. "¿O te refieres a justo aquí? No soy muy fan de eso del sexo arenoso, pero si es alguna de tus fantasías, estaré más que feliz de…"
Ella rio y le dio una palmadita en el pecho. "¡No!" Todavía se estaba riendo por lo que Severus había dicho.
"¿Entonces?"
"¿Recuerdas cuando sugeriste que tuviéramos sexo ardiente y animal en el yate?"
Los oscuros ojos brillaron como brasas. "Así que nos sentimos vengativas, ¿eh?"
"No… esa desgraciada ya no me importa. Y debería agradecerle por despejar el camino que me llevó a ti."
El corazón de Severus alcanzó proporciones épicas.
"Pero…" Continuó ella, "¿cuándo tendremos la oportunidad de tener sexo en un yate otra vez?"
N/T: Esa Victoria me provoca ganas de darle un puñetazo… me resulta muy desagradable, mucho más que Jackass, porque ella es la prima de Hermione y le importó un bledo lastimarla y seguir haciéndolo. Bueno, debería saber que el karma siempre viene a cobrar las deudas.
¹ Sí, hablamos francés.
² ¿Quiere decir…?
