Capítulo 26

En lugar de conducir hacia la marina, en donde habían abordado el yate la semana anterior, que estaba más cerca, Hermione condujo hasta mitad de camino hacia casa. Esperaba que las aventuras en el yate no fueran demasiado rápidas, así que pensó que era mejor aparcar el auto en algún lugar seguro, a medio camino de casa y aparecerse de regreso, una vez estuvieran listos para… volver, de esa manera, no les tomaría mucho llegar.

Y eso fue lo que hicieron.

Una vez que dejaron el vehículo a salvo en el estacionamiento de un mercado 24 horas, encontraron un pequeño lugar desierto desde donde aparecerse rápidamente hasta las cercanías de donde el yate había zarpado. Estando aún bajo el amparo de la oscuridad del desierto callejón, Snape puso un hechizo desilusionador sobre los dos, para poder acercarse a las embarcaciones sin ser vistos.

Caminaron por el muelle de madera con muffliatos en los pies, y se dirigieron al área de la marina, en donde el bote de la compañía de chárter fondeaba sus embarcaciones. Reconocieron de inmediato el yate en el que habían estado la semana anterior, y subieron a bordo.

Ninguno de los dos estaba muy familiarizado con los botes, así que pasaron un rato dando vueltas por ahí y abriendo puertas hacia otras cabinas antes de encontrar la de la suite principal. No era como si el resto de la embarcación no fuera lujosa, para nada, pero la suite principal…

Wow.

Hermione fue la primera en encontrarla, así que llamó a Severus, que estaba revisando otro pasillo.

"¡Sev! ¡Creo que la encontré!"

Él llegó hasta donde estaba la castaña parada y miró alrededor con asombro. La reacción de Hermione era bastante entendible, porque era en verdad una habitación impresionante, sobre todo teniendo en cuenta que estaban en un bote. La suite se veía digna de cualquier mansión elegante y muy cara.

Temía una forma ligeramente oval, con una gran y cómoda cama en el medio, hecha en tonos de grises y colores pastel, con almohadones de diferentes tamaños y formas encima. Las paredes también eran claras y de colores pastel, con adornos hechos de madera oscura y columnas. Lo que debería ser la pared frente a la cama, era un enorme ventanal, con columnas de madera oscura, cubierto por unas cortinas claras. Los gabinetes que hacían las veces de clóset, estaban hechos de la misma oscura madera, con detalles dorados. La iluminación consistía en numerosos focos empotrados, que podían ser regulados en intensidad. La forma en la que Hermione había encendido las luces, accidentalmente, brindaba una iluminación tenue y muy romántica.

El baño era otra maravilla.

Todo hecho de mármol, con gabinetes hechos de caoba, como la madera del dormitorio. Solo el interior de la enorme tina circular y el lavabo doble eran de porcelana.

"Esto es muy hermoso." Dijo Hermione.

"Claro que lo es. ¿Por qué no le pides a tu viejo querido que nos pague uno de estos para nuestra luna de miel?" Preguntó Severus con tono sarcástico y con una sonrisita acorde al tono de voz.

Hermione rio también. "Sí, claro. Como si fuera a hacer algo así por mí. Además, no es así de rico." Se volvió hacia Severus y deslizó la mano sobre su pecho, ascendiendo hasta encontrar la nuca del hombre. "Así que hay que aprovechar la oportunidad." Ahora sonreía con picardía. "¿Cuándo tendremos otra chance así?"

"Cada vez que te sientas como una gatita mala y desees cometer allanamiento de morada." Murmuró él, inclinándose para besarla.

"¿Acaso eso es una queja, Severus?" Ella todavía usaba ese tono juguetón, incluso mientras él succionaba su labio inferior y la llevaba hacia el lavabo de mármol.

"Para nada, Gatita." Siguió guiándola, apretando su cuerpo contra el de ella, acariciando los costados y la espalda de la chica. El contacto entre los cuerpos, los besos, sensualmente lentos, provocaban el aumento en la excitación de los dos.

"¿Por qué no llevamos esto a la ducha?" Preguntó Hermione, casi sin aliento, cuando dejaron de besarse.

"Sí. Qué idea excelente."

Ella fue a sentarse en la orilla de la tina y puso el agua a correr. Algunas velas habían sido estratégicamente colocadas alrededor, y Severus las encendió con un chasquido de sus dedos, de pie junto a ella.

Hermione lo tomó de la cintura del pantalón, mirando hacia arriba y mordiéndose el labio inferior mientras lo desabotonaba. Ya podía notar su miembro endureciéndose bajo la prenda. Lo sentía haciendo presión contra la tela, y antes de bajar el zipper, lo acarició un poco, sintiendo la rigidez del órgano a través del pantalón. Frotó un poco y provocó un gruñido en él, al tiempo que Severus se desabotonaba la camisa y se la quitaba bruscamente, con urgencia.

Hermione sonrió al ver la avidez que demostraba, y con lentitud, abrió el zipper, dejando que el miembro saliera.

"¿Ya te he dicho que tu miembro es… simplemente magnífico?" Preguntó ella, teniendo al mencionado órgano frente a la cara. Envolvió el grosor con sus dedos y comenzó a masturbarlo lentamente, mientras él dejaba caer el pantalón con una sonrisita.

"¿Puedes mantenerlo duro para mí toda la noche, Sev? Quiero que me folles sobre cada superficie de este barco." Se quitó el vestido por la cabeza y reveló su cuerpo, con unas pequeñas bragas verde bosque que apenas cubrían su sexo.

"Mierda, claro que sí." Puso su mano en la nuca de la chica, bajo la salvaje melena, y la levantó para besarla hambrientamente. La otra mano se deslizaba sobre la suave piel para poder apretar el trasero. "Este mágico trasero puede mantenerme duro toda la noche."

Ella sonrió, luego se inclinó, levantando el trasero en el aire y muy cerca de su miembro, rozándolo con su piel. Él lo palmeó haciendo que ella diera un gritito y luego riera, para que luego Severus pasara su dedo sobre la tira de la braga y jalara un poco hacia arriba, estimulando a la castaña y provocando que ella gimiera dulcemente. Luego, movió la diminuta braguita a un lado para tener una perfecta vista del apretador orificio anal y un poco de su sexo, el cual estaba ya casi listo para recibir a su muy complaciente polla. Jaló un poco más de la prenda, para ver más del sexo de la chica, y la tira de la braga se rompió, quedando colgada del dedo de él.

"Oh… Ooops." Dijo él sin ninguna pena, solo exhibiendo esa ávida sonrisa y un brillo lujurioso en sus ojos oscuros al observarla, totalmente abierta para él.

Ella se metió en la tina y descendió hasta el agua. "Trae esa deliciosa polla aquí." Llamó ella, flexionando los dedos provocativamente, abriendo bien las piernas bajo el agua, para que él pudiera verla.

Severus también se metió en el agua y se sentó en el extremo opuesto a ella.

"¿Por qué tan lejos?" Preguntó Hermione, poniendo los pies sobre el pecho de él y separando las rodillas. Él emitió un gruñido, admirando la vista y la pícara sonrisa de la joven.

"Si vamos a follar toda la noche, sobre cada superficie del lugar, necesitamos regular los esfuerzos." Severus tomó uno de los pies sobre su pecho y comenzó a lamerle los dedos. Ella sintió que le temblaba el cuerpo y luego los espasmos en su sexo. Él sonrió al escucharla gemir, echando la cabeza hacia atrás, así que Severus comenzó a masajearle los pies.

Hermione disfrutó de aquello por algunos minutos, murmurando sobre sus habilidades y elogiándolas, pero pronto, retiró los pies de sus manos y se acercó por completo a él, montándose sobre la cadera de su hombre. "Todo eso está muy bien y me gusta, pero hay otra parte de mí que necesita de un buen masaje, así que…" Se aferró de la nuca de él y comenzó a frotar su sexo sobre la erección de Severus.

Se mordía el labio, disfrutando de la fricción, mientras las manos de él la sostenían de la espalda y se inclinaba hacia adelante para cubrir sus pechos con la boca, deslizando la lengua sobre un erecto pezón. Ella hundió los dedos en el cabello de él y echó la cabeza hacia atrás y las puntas de su cabello rozaban el agua.

Severus la levantó de su regazo y la puso a su lado.

Si seguía frotando su dulce sexo sobre su miembro, la noche no sería todo lo larga que los dos deseaban.

Teniéndola sentada a su lado, se acercó de nuevo hacia ella y comenzó a acariciarle el cuello con la nariz, mientras que una mano se encargaba del pecho, acariciando, apretando suavemente, estimulándola.

Había una canasta en una esquina de la tina, conteniendo bombas de baño, sales, burbujas y aceite, todo lo necesario para que el baño fuera más placentero. Severus tomó el aceite con una indecente expresión en el rostro, y derramó una buena cantidad sobre los pechos y clavículas de Hermione, y luego siguió con las caricias, masajeando los pechos, apretando suavemente los pezones, todo mientras seguía acariciando el cuello de la joven con la nariz, dejando tiernos besos sobre la húmeda piel o mordisqueando la garganta. Ella solo dejó caer hacia atrás la cabeza, emitiendo gemidos.

"Severus…" Hermione ya estaba jadeando. Puso su mano sobre la de él, mientras que la otra se ocupaba de masajear el miembro. Se volvió para quedar cara a cara con él, y Severus, rápidamente, puso su pierna en medio de las de ella mientras la besaba. Ella gruñó en su boca, apreciando la fricción que el muslo de Severus proveía a su clítoris.

Mientras sus lenguas luchaban en una dulce batalla, ella apretaba su sexo contra la pierna de él, estimulándose más. No era todo lo que necesitaba, pero era algo.

Tenía el sexo en llamas y el calor se estaba esparciendo por todo su cuerpo, tan solo por los lentos y concienzudos besos de Severus, y el ardiente contacto de su piel presionada contra la suya.

La mano de Hermione ascendió sobre el costado del torso de él y las uñas rozaron la mojada tetilla. Él vibró y su miembro se estremeció, todavía envuelta en la mano de ella, mientras él mordía delicadamente el labio inferior de ella. La miró a los ojos. Los bellos orbes ambarinos brillaban de deseo y lujuria. Se veían como si hubieran llamas. Su deseo, su necesidad por él, solo hicieron que Severus se excitara más.

Volvió a tomar el aceite y puso más sobre el cuerpo de ella. Siguió masajeando su pecho, llenándose la mano con el líquido. Luego metió la mano en el agua, retirándose un poco de ella, para estimular su sexo.

Aun estando bajo el agua, los dedos de Severus estaban muy bien cubiertos por el aceite, así que hundió el anular y el dedo medio en la vagina de ella, sintiendo lo bien lubricada que estaba.

Ella comenzó a mover la cadera al mismo ritmo de los movimientos de la mano de él, expresando su aprobación con gemidos y jadeos. "Diablos Severus… Mierda… estoy tan caliente."

"Puedo sentirlo Gatita." Dijo el con voz grave, con los labios presionados sobre la mejilla de ella. Dejó un beso allí. Sus dedos seguían penetrando la apretada vagina sin detenerse.

Las manos de ella fueron a enredarse en el cabello de él, humedeciéndolo al hundir los dedos en el brillante cabello negro. Por su parte, él retiró los dedos de su sexo y se los ofreció para chuparlos, algo que ella hizo con avidez, para luego volver a metérselos, esta vez también estimulando el clítoris, mientras la besaba una vez más.

A medida que los dedos seguían penetrando el apretado sexo de Hermione, alcanzando ese punto tan estimulante, ella dejó de besarlo para gemir a todo pulmón, aumentando la velocidad de los movimientos de su cadera.

"Salgamos del agua Sev." Dijo ella casi en un suspiro. "Te necesito." Le apretó un poco el miembro y el gruñó.

"Sí, salgamos ya." Dijo él con la voz ronca y ella saltó del agua como un corcho.

Había tomado una toalla para secarse cuando la mano de él la detuvo. "No Gatita. Quiero tenerte toda mojada y bien aceitada."

Ella soltó la toalla, pero lo miró con picardía mientras él mismo salía de la tina. "Voy a buscarnos algo de beber." Y salió en busca de una bebida, totalmente desnuda y mojada como estaba. Él no le dio demasiada ventaja.

Hermione llegó hasta donde estaba el bar, construido en una madera color caramelo, y trató de llegar al otro lado pasando por encima de la barra. Terminó doblada sobre el mostrador, con las piernas colgando, mientras buscaba una botella de algo del otro lado, algo delicioso y, tal vez, demasiado costoso.

Él tomó su oportunidad y le palmeó el trasero, que estaba brillando de mojado y era tan atrayente, así que volvió a palmearlo, provocando un gritito y una risa, antes que él tomara la cadera de la castaña y la bajara para acomodarla sobre uno de los taburetes forrados.

Acarició la enrojecida piel y luego apretó el trasero mientras ella lo miraba por encima del hombro, mordiéndose el labio y meciéndose suavemente.

Severus tomó su miembro con una mano y con la otra abrió el trasero de ella y frotó la punta de su órgano en el orificio anal de la castaña cuando ella arqueó la espalda para abrirse más para él. Entonces, Severus deslizó su miembro hacia la vulva y la penetró, mientras ella se aferraba de la barra y gemía a todo volumen.

Embistió lentamente en ella, apretándole las mejillas del trasero, abriéndolo mientras ella se mecía sobre el taburete en el que estaba montada, frotando el clítoris sobre el asiento acolchado, aumentando su placer.

El pulgar de Severus comenzó a migrar hacia el orificio posterior nuevamente, murmurando un hechizo de limpieza. Ahora era libre de estimularla con más libertad, acariciando el apretado orificio, abriéndolo un poco al meter la punta de su dedo con suavidad.

"Sí, Severus… sí…" Dijo ella con la respiración pesada, aumentando la velocidad de sus movimientos sobre el taburete y aun sosteniéndose de la barra del bar y empujando su trasero hacia él lo más que podía.

Él se inclinó y fue a besar el húmedo hombro de Hermione, recorriendo el camino de la columna con la lengua, todavía aferrado a su trasero y apretándola más contra su miembro, palmeándola de vez en cuando.

Ella se aceleró cuando una oleada de placer la golpeó, provocando gemidos y haciendo que presionara más los muslos contra los costados del taburete.

Severus la atrajo hacia su cuerpo, apoyándola contra su pecho y le lamió el oído, masajeando un pecho. "Mi dulce y recatada Gatita." Su voz era casi como un suave rugido en sus oídos. "Vas a estar gritando a voz en cuello para cuando termine la noche."

La mano de ella encontró el cabello de su hombre y comenzó a jalar suavemente, para luego girar la cabeza y besarlo. "Hagámoslo entonces." Le dijo ella cuando dejaron de besarse. "Quiero venirme por completo sobre tu polla, Sev."

Severus sacó su miembro del interior del cuerpo de ella, todavía duro como roca, y le palmeó el trasero. Ella le regaló una sonrisa y se bajó del taburete. El deseo de buscar algo para beber, por completo olvidado. Hermione se dejó llevar por su amante de la mano, hacia el lujoso dormitorio.

Sin embargo, él se detuvo en el baño, y cuando le soltó la mano para inclinarse en la tina, ella lo abrazó por detrás y le mordisqueó la piel del hombro, mientras sus uñas se arrastraban sobre su pecho, y Severus se deleitó en los sentimientos que ella proveía. Trató de recordar cuándo se había sentido así de bien, así de aceptado y tan… feliz, y se dio cuenta que nunca, jamás, se había sentido así. Había sentido algo cercano, muy leve en comparación, con Lily, pero siempre parecía faltar algo, como era siempre con todo junto a su pelirroja amiga. Todo eso terminó por convertirse en auto desprecio y frustración o pena, sin importar el mucho empeño que le pusiera. Pero ahora… ahora era como si estuviera completo, totalmente, y de verdad aceptado tal cual era.

La mano de Hermione descendió sobre su pecho hasta el bajo abdomen, usando las uñas, sin dejar de besarle la espalda, y suavemente deslizó los dedos en el bien arreglado vello que descendía hasta llegar al duro miembro.

"Seeev…" Canturreó ella, "¿vamos a meternos en el agua otra vez?"

"¿Quieres meterte de nuevo?" Preguntó él mientras se enderezaba con el aceite en la mano, todavía disfrutando la forma en la que el cuerpo de su chica se envolvía alrededor del suyo.

"No me importa dónde estemos, solo me interesa que estemos juntos, tan cerca como sea posible." Dijo ella suspirando, luego besó su hombro otra vez.

¿Podría ser eso amor? ¿Verdadero amor? ¿Uno que tuviera oportunidad de sobrevivir? ¿Era así como se sentía?

Su miembro se suavizó un poco al pensar en eso, debido a la confusión que le llegó, justo cuando la mano de ella estaba yendo a acariciarlo, así que detuvo su progreso antes que pudiera darse cuenta de lo que ocurría, y se volteó para mirarla, y lo que vio fue la ternura en los acaramelados ojos, mezclados con el fuego del deseo y la sinceridad, y como parecían reflejar la sonrisa de sus labios. Fue entonces cuando la confusión se fue.

Le mostró el aceite. "Vamos a la cama." Dijo con un gruñido grave y cargado de deseo, y ella dio la vuelta para marcar el camino.

Hermione trepó a la cama y se acomodó cerca de la cabecera acolchada. Mientras aún estaba trepando, Severus volvió a palmearle el trasero y ella soltó un gritito de sorpresa. Se detuvo y se dio la vuelta para abrirse para él. Se metió un dedo en la boca y luego lo usó para juguetear con su clítoris lentamente, para que Severus pudiera mirar. Luego introdujo más dedos en su sexo y los sacó para llamar a su amante con los dedos cubiertos de lubricación, mostrándole lo muy caliente que estaba por él.

Severus trepó a la cama a toda prisa, sobre Hermione, y la botella de aceite se perdió en algún lugar de la cama, y ella envolvió el semi erecto miembro con los dedos húmedos, estimulándolo suavemente sin dejar de mirarse a los ojos. Eso fue suficiente para que su órgano volviera a ponerse duro como piedra, en especial cuando sintió el calor y humedad de su sexo en la punta de su pene. Ella misma se encargó de frotarlo contra su sexo empapado, mientras lo masturbaba con suavidad.

"Maldita sea, Hermione... tu sexo es tan delicioso…"

Ella sonrió y siguió estimulándolo, pero él la tomó de la muñeca, deteniéndola, para luego usar esa misma mano para meter los dedos en su vagina y frotar el clítoris.

"Tan caliente y mojada." Gruñó él contra la piel del cuello de ella. Comenzó a besarle el cuello mientras frotaba el empapado sexo una y otra vez. "Diablos… se va a sentí tan bien cuando me aprietes la polla con tu vagina y me dejes seco."

"Sí, sí, mete esa enorme polla dentro de mí." Gimió ella.

"Todavía no. Quiero que estés mucho sema mojada. Quiero que estés bien lubricada. Quiero que supliques." Ronroneó Severus.

La mano buscó el aceite mientras sus labios reclamaban los de ella lánguidamente, y una vez que se separaron, derramó aceite sobre todo el pecho y abdomen de ella, en especial entre sus piernas. Comenzó a deslizar la mano sobre su cuerpo, esparciendo el aceite.

Se besaron otra vez y ella comenzó a arañarle la espalda y los costados, y luego fue a buscar el duro miembro otra vez.

Los labios de Severus se apoderaron de un aceitado pezón mientras que su mano hizo algo similar con el otro, poniéndolos bien duros antes de deslizar la misma mano sobre el abdomen hasta alcanzar su sexo. Desparramó más aceite sobre los húmedos labios vaginales y ella abrió las piernas con avidez, con el clítoris inflamado y rogando por atención. Y él le dio toda la atención que quería.

Usando dos dedos, comenzó a masajear el necesitado clítoris, pero luego descendió hasta la abertura, hundiendo los dedos mientras seguía estimulando el clítoris con la palma de la mano, esparciendo más aceite y mientras ella comenzaba a mover la cadera contra la masculina mano, necesitando más y perdiendo el enfoque en su estimulación para él.

Él siguió masturbándola, observándola con una sonrisita. Ella se mordió el labio para apagar sus gemidos mientras movía la cadera al unísono con la mano de él. La mano se deslizaba con toda suavidad debido al aceite y parecía que se movía sola. La propia lubricación de ella comenzó a correr como una cascada, haciendo que el movimiento fuera todavía más fluido y placentero. Los dedos de Severus atraparon un poco de esa lubricación y la esparcieron sobre toda la vulva, para luego regresar para brindar más atención al inflamado clítoris.

"Mierda, Severus… oh, diablos…" Gimoteaba ella. "Estoy tan mojada… se siente tan rico."

"Claro que sí." Respondió él, con la sonrisa todavía pegada a los labios al escuchar los suaves gemidos. "¿Quieres que pruebe el dulce néctar de tu sexo?"

Ella solo asintió son dejar de soltar unos ruidos incoherentes. Él quitó su mano y puso los dedos cerca de la boca de ella, quien los chupó con avidez, mirándolo directamente a los ojos, provocando un estremecimiento en su miembro. Los dedos regresaron al clítoris, y la cadera de ella no dejaba de moverse, aun cuando no la estaba tocando, para seguir frotando, aumentando un poco la velocidad.

Ella podía sentir que los fluidos comenzaban a empapar el interior de sus muslos.

Miró a su hombre, pudiendo apenas levantar la cabeza y abrir una fracción los ojos, y él… la estaba admirando.

No había otra forma de describir la mirada en sus ojos mientras la observaba contorsionarse e placer contra su mano. Solo provocó que lo deseara más.

"Ten necesito Sev. Por favor." Dijo ella entre suspiros. "Mete tu polla en mi empapada vagina."

Él le regaló una sonrisa pícara y se movió para alinearse y penetrarla.

"Aguarda." Dijo ella. "¿Me dejas estar arriba? Deja que te monte, Sev. Señor, por favor, déjeme montarlo."

Severus soltó un gruñido casi animal y se sentó sobre el colchón, rápidamente tomándola de los muslos para colocarla sobre él, para que lo montara.

Devoró sus labios, deslizando las enormes manos sobre la espalda de la joven, casi cubriéndola por completo mientras ella comenzaba a empalarse ella misma con su duro miembro. Hermione hizo un ruido de satisfacción en la boca de él al sentir cómo el miembro la abría y llenaba por completo. Severus llevó una de sus manos en medio de los cuerpos parra poner el hechizo anticonceptivo.

Hermione comenzó a moverse lentamente, arrastrando las uñas sobre la espalda de él hasta llegar a la cabeza. Una vez allí, la sostuvo contra su cuerpo, hundiendo los dedos en el negro cabello, ahora suelto porque la bandita que lo sostenía se había perdido en algún lugar de la cama, y cuando no se estaban devorando las bocas, sus frentes se unían y se miraban intensamente a los ojos, viendo las chispas de excitación en ellos.

Las manos de Severus se aferraron a la cadera de ella, acercándola más, manteniendo suave el ritmo de los movimientos. Luego las manos ascendieron hasta los hombros y quitaron el cabello del rostro de la joven, para poder admirar mejor las maravillosas facciones de su amante.

Besó el mentón y lo mordisqueó, luego descendió hacia la clavícula, trazándola con la lengua. Hermione echó hacia atrás la cabeza para animarlo a mas, sin quitar las manos de su cabello, y él decidió que quería mordisquearle los pechos. El contacto de su lengua en sus pezones, su ardiente aliento y la humedad de su saliva sobre todo el pequeño pezón rosado, el estímulo de los dientes en el delicado tejido eréctil y los estremecimientos de su miembro dentro de su cuerpo, fue demasiado para ella.

Puso sus manos sobre los hombros de Severus y empujó para obligarlo a acostarse sobre los almohadones. El cuerpo de él obedeció, pero él no estaba muy de acuerdo con eso de alejarse del calor de su mujer de esa manera. Ella se sostuvo apoyando las manos sobre el pecho de Severus, sosteniéndose de los muslos de él con los pies, y comenzó a cabalgarlo más rápido. Necesitaba más.

Con el aumento de sus movimientos también vinieron los constantes gemidos que escapaban de sus labios. Severus sonrió y la tomó de la cadera para hacerla moverse más y más sobre su miembro. Las uñas de Hermione arañaron las tetillas de él y apretó los músculos vaginales al mismo tiempo, y la visión de él se puso momentáneamente nublada. Puso los ojos en blanco.

"Rayos, Gatita…" Jadeó él y le palmeó el trasero.

Ella sonrió sin dejar de gemir.

Fue entonces cuando Severus también comenzó a embestir, en perfecto contrapunto con los movimientos de ella, y los únicos sonidos que podían escucharse en la quietud de la noche en el océano, eran gemidos y pesadas respiraciones, de los dos, y el sonido de sus pieles rosándose.

Ella estaba tan mojada que el duro órgano de Severus escapó de su vagina, pero ella lo tomó y lo frotó en su abertura antes de volver a empalarse con él.

Él puso sus manos en los muslos de ella y los movimientos se hicieron más veloces y duros, provocando que ella gimiera más fuerte y gritara.

Estaba temblando. Todo el cuerpo le temblaba, en especial sus piernas. Iba a tener un orgasmo furioso, Severus podía sentirlo, pero ella se las arregló para inclinarse un poco hacia atrás y encontrar sus testículos, acariciándolos, antes de venirse ella misma.

Severus siseó al sentirlos contraerse, y los dos alcanzaron el orgasmo al mismo tiempo, explotando y quemando todo a su alrededor, él con un gruñido animal y ella con un grito.

Ella colapsó sobre el pecho de él y Severus la mantuvo bien cerca de su cuerpo. Sus respiraciones parecían estar en sincronía mientras trataban de serenarse y descender del intenso placer que habían experimentado. Cuando él retiró su miembro del interior de ella, Hermione trató de moverse y bajarse del cuerpo de él, pero Severus apretó los brazos y no lo permitió.

"¿Dónde crees que vas, jodidamente maravillosa y pequeña Gatita?"

Ella rio por lo bajo y regresó a apoyar la cabeza en su pecho sudoroso, acurrucándose contra él, quedándose dormida.

Tuvieron una breve siesta.

Él despertó primero y observó las estrellas a través del techo transparente mientras acariciaba suavemente la espalda de Hermione, inhalando el dulce perfume de su cabello.

Ella todavía estaba sobre su cuerpo.

Sonrió casi sin darse cuenta. Cuando ella comenzó a despertar, Severus susurró. "Es una lástima que no podamos pasar la noche entera aquí. Deberíamos irnos ya."

"¿Tan pronto? Probablemente ni siquiera es medianoche aún."

"Pero no podemos amanecer aquí, pequeña. Deberíamos sentirnos afortunados que nadie vino a revisar luego que gritaras como una banshee." Lo dijo con una sonrisa socarrona y ella se apartó un poco con indignación, para darle un golpecito en el pecho. Él volvió a reírse. "Bueno, bueno, Gatita, no seas mala. No quieres que haya un castigo, ¿verdad?" Preguntó con una ceja alzada.

Ella sonrió y desmontó el cuerpo de su amante para yacer a su lado. "No, señor. O tal vez sí…"

Severus sostuvo la barbilla de Hermione con una mano y la besó con ternura. "Entonces, ¿nos vamos?" Preguntó él cuando se apartaron.

"No."

"Gatita… no podemos dormir aquí."

"¿Y quién dice que quiero dormir?" Susurró ella con picardía.

Él emitió un grave gruñido que nacía desde el pecho mismo. "Creo que me has dejado seco por completo."
Ella comenzó a frotar su nariz en su cuello y deslizó una mano sobre su pecho.

"Tal vez pueda hacer algo de magia." Dijo la chica antes de comenzar a depositar suaves besos sobre la clavícula de él. "Me han dicho…" Un beso sobre el pecho… "Que soy…" Una tetilla era succionada y él soltó un siseo, enredando los dedos en los cabellos de la joven. "…una hechicera talentosa."

Deslizó la lengua sobre la mitad de tonificado pecho, deteniéndose en el ombligo.

"Eso es muy cierto, Hermione."

Ella volvió a montarse sobre él, masajeando el casi dormido miembro entre los dos, mientras le mordisqueaba el oído.

"Quiero que folles mi apretado y pequeño trasero."

El órgano en la mano de la chica se estremeció y comenzó a endurecerse de inmediato. Ella se apartó un poco para mirarlo a los ojos con una sonrisa atrevida en los labios.

"¿Lo dices en serio?"

"Sí." Respondió ella con timidez. Todavía lo estaba masajeando.

"¿Alguna vez los has hecho?"

"No…" Respondió ella, sonrojándose intensamente.

Su miembro ya estaba por completo duro en la mano de ella. Sintió que lo invadía la excitación con solo pensar en ese trasero siendo suyo, solo suyo.

Era un tipo muy posesivo, y el pensar en algo así lo volvía loco.

Pero había algo que lo excitaba todavía más, y era que ella confiara así en él, que lo deseara tanto… que posiblemente… pudiera sentir mucho más por él.

"Oh, Gatita…" Sonaba casi como un gruñido y ella sonrió cuando él tomó sus mejillas entre sus manos y reclamó tiernamente sus labios mientras la movía para que estuviera bajo él nuevamente, tratando de profundizar su confianza en él, haciendo que se relajara más. Cuando dejaron de besarse, él buscó el aceite de nuevo, que todavía estaba sobre la cama, y puso un poco en su sexo, que todavía estaba un poco lubricado del encuentro anterior.

Ella se mordió el labio por la anticipación y los nervios, sin dejar de observarlo. Severus comenzó a masajear con mucha suavidad el clítoris, para luego bajar hasta la abertura de su sexo y un poco más abajo, hacia el orificio anal, esparciendo el aceite y renovando el hechizo limpiador.

Él comenzó a besarle el mentón mientras sus dedos seguían rondando alrededor de su trasero, luego besó sus labios, lentamente, saboreándola. Con la misma suavidad profundizó el beso, ayudándola a relajarse. Ella parecía estar respirando con más tranquilidad mientras se besaban. Sus besos eran tan dulces y maravillosos.

Cuando Severus insertó el primer dedo, ella apenas lo sintió.

Comenzó a mover el índice dentro de ella, masajeando la vagina con el pulgar, y la excitación de ella comenzó a elevarse. Él metió el dedo un poco más profundo, sin dejar de estimular su sexo, masajeando suavemente el clítoris, provocando un gemido en la joven.

Severus se acomodó entre las piernas de la chica y aplicó la punta de la lengua sobre el inflamado clítoris, sin quitarle los ojos de encima, viéndola lamerse los labios, observándolo a su vez. Fue entonces cuando decidió aplicar toda su boca en el sexo de ella, y el jaleo comenzó de verdad.

Severus comenzó a lamer y chupar todo lo que tenía cerca, la abertura, los labios, el clítoris, y su dedo seguía abriendo el apretado orificio anal, y ella no dejaba de mojarse.

"Solo mira lo mojada que estás, Gatita… y justo sucede que estoy tan sediento…"

Él metió la lengua en la empapada abertura vaginal y saboreó su esencia, frotando el clítoris con la nariz, y luego volvió a lamerlo.

"Oh, Sev… ooohhhhh… eres el… el mejor en esto… aaahhhh…" Pudo decir ella entre gemidos, acariciándole el cabello y comenzando a mover la cadera contra su boca.

Él le quitó el dedo del trasero y metió el dedo medio y el anular en su vagina, penetrando con suavidad sin dejar de lamerle el clítoris. Sus dedos encontraron ese lugar dentro de ella que hacía que la castaña pusiera los ojos en blanco. Retiró los dedos de la vagina, cubiertos de lubricación, y la esparció sobre el otro orificio.

Con la lengua estimulando el clítoris, Severus metió uno de los lubricados dedos en su trasero con facilidad.

Entonces metió otro dedo.

"Oooooooohhhhh…. Mierda… Severus… eso se siente tan bien." Jadeó ella.

"¿Vas a venirte para mí, Hermione?"

"Sí, sí, Sev… haré cualquier cosa por ti." Dijo ella entre suspiros.

Lo que dijo hizo que el corazón de él cimbrara en su pecho y su miembro se estremeciera contra el colchón.

Siguió penetrándole el trasero con los dedos y estimulando el sexo con la lengua sin descanso.

Pronto, las piernas de la chica temblaban y amenazaban con cerrarse, apretando la cabeza de él, pero Severus las mantuvo abiertas.

En un segundo, Hermione pasó de gemir a todo volumen a gritar como posesa, viniéndose con todas sus fuerzas en el rostro de él.

Severus se retiró un poco, mirándola mientras se lamía los labios y retiraba los dedos del interior de ella.

Sostuvo las piernas de ella, doblándolas hacia el pecho y el laxo cuerpo femenino lo hizo con facilidad.

"Sostente las piernas."
Ella obedeció con una sonrisa.

Metió el miembro en la vagina primero, para lubricarlo apropiadamente, lento, muy lento, y lo quitó con la misma lentitud.

Estaba muy mojado. Lo acarició un poco para esparcir la lubricación sobre todo el órgano. Puso un poco de aceite en el muy expuesto orificio anal y en su miembro. Masajeó el miembro un par de veces y apoyó la punta en el apretado orificio.

"¿Estás lista Gatita?" Preguntó él en el tono más dulce de voz que ella le había escuchado jamás.

Ella asintió y él comenzó a empujar su órgano dentro de ella, lento, tan lento.

Hermione soltó un gritito involuntario mientras él se inclinaba hacia adelante, sosteniendo las piernas por ella y acomodándolas sobre sus hombros para que pudiera relajarse.

"¿Estás bien Hermione?" Preguntó él, casi sin aliento, sosteniendo la cabeza de la chica entre sus manos.

"Sí…" Dijo ella respirando pesadamente, acariciando la mejilla de él.

Severus comenzó a moverse con total lentitud mientras besaba los labios de la castaña y los succionaba. A Hermione le tomó unos segundos responder, y fue entonces recién cuando él profundizó el beso, tratando de controlar su excitación y midiendo hasta donde podía llegar sin lastimarla.

"Sí… Sev…" Gemía ella mientras se movía lentamente.

Ella deslizó su mano sobre el pecho de Severus, sobre su abdomen, acariciándolo con ternura, pero luego, la mano de la joven bajó más, hasta su propio sexo, para tocarse con lentitud.

Él miró lo que ella hacía con una sonrisa y fue a succionarle los labios antes de volverá arrodillarse entre las piernas de la chica, con su miembro todavía penetrando el apretado orificio, y sostuvo las piernas que descansaban sobre sus hombros, tomándolas de los tobillos.

Besó el interior de uno de esos tobillos, arrastrando las cortísimas uñas de sus manos sobre las piernas al tiempo que comenzaba a embestir con un poco más de vigor. Ella gimió y casi lloriqueó, sin dejar de masturbarse. Unos segundos más tarde, la desesperación volvió a llenarla y comenzó a frotarse el clítoris.

Abrió bien las piernas, exponiéndose ampliamente a él y siguió tocándose. Los ojos de Severus la miraba fervientemente, observando atentamente cada movimiento, cada gesto.

Teniendo los pies tan cerca, él comenzó a succionarle los dedos nuevamente y sintió que los músculos de la chica apretaban su miembro, escuchándola sisear. Metió dos dedos dentro de la solitaria vagina y los flexionó para sincronizarlos con los movimientos de los de ella estimulando el clítoris, mientras el duro miembro de Severus seguía penetrándole el trasero.

Una de las manos de él se dedicó a masajear un pecho y así, cada punto placentero del cuerpo de ella estaba siendo estimulado.

La presión que sentía dentro de su cuerpo, era casi intolerable, de la más maravillosa manera, y se sintió explotar en un jodidamente maravilloso orgasmo, uno del cual ella no podía asegurar de dónde venían las sensaciones, porque parecían llegar desde todas las direcciones.

Los músculos de la joven apretaron los dedos y el miembro de Severus al mismo tiempo, los dulces gemidos llamándolo, unidos a cada interjección incoherente, porque parecía estar perdida en el placer, provocó el brutal orgasmo en él también, que llegó junto a un largo y grave gruñido.

Se apartó de ella, retirando los dedos y su miembro, pero siguió acariciando el sexo de Hermione mientras ella trataba de descender de las alturas orgásmicas.

Severus no aguantó y la tomó de la cadera y la atrajo hacia sí y acariciándole el trasero.

La besó mientras ella todavía recobraba el aliento.

"¿Estás bien, am… querida, mi dulce Gatita?" Logró morderse la lengua antes de decir lo que casi se le escapa.

"Oh, sí… estoy muy bien, Sev." Respondió ella, describiendo un camino sobre el pecho de su amante con la punta del dedo.

N/T: Bueno, al final, cumplieron con eso de destrozar la cama del yate...