Capítulo 30
Tuvieron una mañana tranquila.
Charles se largó para ir al viñedo todo el día, así que Hermione pudo salir del dormitorio sin preocuparse.
En verdad, todavía no quería hablar con su padre.
Solo estuvieron con Jane la mayor parte de la mañana, con Nana y el abue llegando para almorzar, toda gente que le caía bien a Severus, pero, aun así, él parecía molesto.
No lo había visto de tan mal humor desde los primeros días del viaje. Gracias a los dioses, su humor no era todo lo oscuro que podía ser. Ella conocía muy bien ese humor. Él todavía era amable y atento con ella y con la familia, pero había un matiz de seriedad que solo ella podía notar.
Y sabía cuál podía ser la causa más probable.
Luego de un almuerzo tarde, todos se retiraron a tomar una siesta al no haber grandes planes pendientes.
Severus y Hermione se sentaron a ver la tele, con los pies de ella en el regazo de él, como lo habían hecho en otra oportunidad, con Severus masajeándole los pies.
Estaba viendo la tele, pero no prestaba atención real. No pasó mucho hasta que anunció.
"Supongo que debería ir a descansar un poco. Ciertamente será una noche larga." El tono en el que lo dijo, demostraba toda su molestia con el asunto.
Ella no pudo evitar reírse. "No seas gruñón. Pasarás el tiempo bebiendo y viendo mujeres desnudas. No debería ser tan malo. Y tú mismo dijiste que Henri no era tan mal tipo. Sus amigos deberían ser más o menos lo mismo."
Severus bufó. "Y luego está Jacques, ¿no?"
"Desafortunadamente. Sí."
"Además, eres la única persona a la que deseo ver desnuda."
Ella sonrió y se sonrojó.
"¿Cómo es que lograste librarte de la despedida de soltera de Victoria?"
"Porque, de vez en cuando, los dioses me sonríen y mi prima olvidó invitarme o tan solo no me quiere allí. Ni siquiera debe ser hoy. Lo cierto es que no nos hubiera invitado a la boda si no fuera por pura desesperación."
Más tarde ese día, Hermione recibiría una desdeñosa explicación de parte de Victoria, sobre cómo la reunión había sido planeada de antemano y que las invitaciones ya habían sido enviadas y confirmadas con anticipación. No era solo una reunión de muchachas, que deciden salir de juerga para despedir la soltería, como habían hecho los chicos, y como Hermione no había dicho si iría a la boda hasta el último momento…
"Pequeña afortunada…"
"Pues sí, si lo soy." Se acurrucó en el regazo de su hombre y lo besó dulcemente. Severus estaba sonriendo cuando se apartaron.
"¡Allí está esa maravillosa sonrisa!"
Hermione lo besó de nuevo.
"Ven, vamos a tomar una siesta."
Subieron al dormitorio con intensión de descansar, pero Hermione no pudo quedarse tranquila el tiempo suficiente como para que él pegara pestaña.
"Puedes solo ir un rato, ya sabes, para ser amable, y luego regresar. Si te molesta tanto…"
"Es exacto lo que planeaba hacer."
"¿De verdad… de verdad es un club de desnudistas?"
"No lo sé… solo tengo la dirección."
"¿Qué tanto… se quitan esas mujeres?" Hermione ahora sonaba un poco preocupada e insegura.
"¿Acaso la Gatita está celosa de nuevo?" Preguntó él con una sonrisa. Nunca, nadie, se había puesto celoso por él.
"No las vas a tocar, ¿verdad? Quiero decir, sé que tienes que mirar, no puedes evitarlo, porque seguramente esas mujeres son muy hermosas y sensuales, pero…"
Severus sostuvo la carita de Hermione entre las manos y la miró con fijeza a los ojos y la verborragia se detuvo. "Tú eres muy hermosa y eres la única a la que quiero tocar." La apretó contra su cuerpo y la besó.
"Pero es que no soy candidata a chica desnudista, y…" La chica siguió hablando, "los hombres no se juntarían a mi alrededor, nunca lo hicieron, de hecho, ciertamente no para ver…"
"Gatita…" Volvió a besarla. "Deja que te muestre lo sensual que eres." Dijo él con un gruñido. La varonil mano recorrió la espalda de la chica hasta llegar a su trasero y acariciarlo, mientras saboreaba su boca una vez más, explorándola.
"Seeeev…" Canturreó ella tímidamente. "Todavía estoy en mi período." Susurró la joven, justo antes que Severus volviera a besarla, apretándola más contra su cuerpo, para que sintiera lo duro que se le estaba poniendo el miembro. Su ciclo ya no era tan intenso, de hecho, ya habría terminado para el día siguiente, pero aun así…
"Ya te dije, no soy melindroso." Otro beso. "Quiero follarte hasta el cansancio y mostrarte que eres la mujer más sensual sobre este planeta, y estaría loco si alguna vez deseara otra mujer, cuando tengo al más delicioso sexo del mundo justo aquí."
Ella todavía sonreía con timidez, pero accedió a los besos más y más. El contacto la estaba excitando mucho.
"¿Aun tienes molestias? ¿Dolorida?" Preguntó él.
"No…"
"Entonces, ¿cuál es el problema? Puedo ver que tú también lo deseas, Gatita." La sedosa voz salía en medio de los jadeos. Ella también estaba teniendo problemas para respirar normalmente, debido a todo el besuqueo, y su cuerpo estaba dándole a Severus todas las señales de estar respondiendo a él.
"Míralo de este modo, si me follas hasta la locura, te garantizo que estaré tan cansado que ni siquiera tendré fuerzas para mirar."
Ella rio. "Confío en ti, Sev. Puedo confiar en ti, ¿verdad?" Jadeó ella.
"Con tu vida, Gatita."
Ella de verdad lo deseaba. Mucho.
Volvieron a los besuqueos y ella deslizó su mano entre los cuerpos para sentir su erección, como roca, solo para ella. Apretó un poco a través de los vaqueros.
"Diablos…" Soltó él. "No juegues conmigo si no vas a darme la dulce, dulce liberación."
"Se haría un desastre, Sev." Dijo ella casi sin aliento. "Puedo chupártela si quieres. Sabes lo mucho que me gusta saborear tu talentosa polla."
"Aprecio la oferta, pero el punto es mostrarte lo sexy que eres, lo sensual y hermosa que eres y la forma en la que te deseo. No necesitas sentirte avergonzada conmigo."
Ella se mordió el labio y sonrió. Se la estaba poniendo bien difícil decirle que no. Bueno, lo cierto era que no había querido decirle que no desde el principio.
"¿Te sentirías mejor si lo hacemos en la ducha?" Ofreció él, caliente al punto de la locura. Sabía que ella quería. La excitación y la expectativa estaban teniendo un evidente efecto en su respiración.
Ella, finalmente, asintió, consintiendo. "Dame unos minutos para prepararme." Dijo ella, alejándose de él y bajando de la cama, yendo hacia el baño a paso veloz, con las piernas un poco temblorosas.
Severus aguardó pacientemente por cinco minutos completos, que parecieron eternos, antes de ir tras ella. Imaginaba que le había dado suficiente tiempo para prepararse, porque escuchó que corría el agua de la ducha.
Como fuera, ya no importaba. Sentía el ardiente deseo corriendo por sus venas. La necesitaba ahora mismo.
Abrió la puerta del baño para encontrar a su sexy mujer desnuda en la ducha, de espaldas a él, con la piel brillando por el agua, y el vapor llenando todo el cuarto.
Rápidamente se quitó los pantalones, la camiseta ya había sido removida durante la larga espera en el cuarto, y se metió en la ducha con ella.
Apoyó su pecho contra la espalda de la joven y la presionó contra su cuerpo, disfrutando del agua caliente sobre la piel. Una de sus manos la sostenía de la cintura y la otra fue a acariciar un pecho, jugueteando con el pezón y provocando un gemido en la castaña. Deslizó la nariz sobre la nuca de ella y detrás del oído, en donde parecía encajar perfectamente. Mientras tanto, el trasero de ella acunaba el duro miembro de Severus. Comenzó a mover la cadera, frotando el órgano en medio, estimulándolo.
Severus gruñó con ese contacto, y una de sus manos descendió hasta el sexo de la joven y comenzó a estimularla. Una parte de ella todavía sentía un poco de timidez, así que trató de detener la mano de Severus, antes que sus dedos pudieran penetrarla, pero él se inclinó ágilmente hacia adelante, obligándola a apoyar ambas manos contra la pared, penetrándola de inmediato con su erguida erección con un grave gemido y mordiendo su hombro.
"Te sientes tan jodidamente bien, Gatita." Dijo él en su oído, jadeando. Una mano se presionó contra el abdomen, poniendo el hechizo anticonceptivo, por si acaso, y la otra, retomó la interrumpida tarea de masturbarla. Presionó cuatro dedos sobre el clítoris, moviéndolos con la misma lenta velocidad que ejercía con la cadera. Comenzó a estimular con más intensidad, ejerciendo presión sobre el inflamado clítoris directamente, y ella gemía sin cesar, cada vez que el miembro alcanzaba sus profundidades.
La estimulación directa hizo que ella comenzara a gemir más fuerte, deseando tener algo más de donde sostenerse, algo más que la pared.
El problema se resolvió rápidamente cuando Severus se apartó de ella y la volteó, presionando la espalda de la chica contra la pared, luego la levantó y Hermione se vio obligada a envolver la cintura de él con las piernas, mientras él volvía a penetrarla. Hermione se aferró de los hombros de él, mordiéndose los labios para apagar un poco el volumen de los gemidos. Mientras tanto, la boca de Severus se encargaba de los pechos, mordisqueando los pezones suavemente, pero con firmeza, sin dejar de embestir con la cadera, presionándola más contra la pared con cada acometida.
"Mierda… Severus…" La chica estaba jadeando sin descanso. "Tu… polla…" Casi no podía respirar, el aire se le escapaba a la fuerza con cada embestida. "…es deliciosa…"
Las manos de ella se enredaron en el cabello de él, sosteniendo el rostro de su amante contra sus pechos y las piernas firmemente enredadas en su cadera. Podía sentir los músculos del trasero de Severus tensionándose con cada movimiento.
"Me encanta… me encanta…" No dejaba de gemir y jadear. "Mete fuerte esa gruesa y larga polla en mi vagina, Severus." Susurró ella en el oído de él. "Ábrela bien, haz que arda por ti."
Él la miró y emitió un gruñido grave, que parecía nacer desde su pecho, y sus ojos brillaron de pura lujuria animal, embistiendo con más fuerza. "Hechicera lujuriosa. Cómo me gustas."
La mano de Severus volvió a estimular el clítoris frenéticamente, sin dejar de follarla.
"¡Oooooh! Seeeeevvvv… ¡Mierda! ¡Sí! ¡Más fuerte! ¡Fóllame bien fuerte!"
La velocidad y fuerza de las acometidas aumentó, embistiendo a toda marcha mientras ella hacía lo mismo. La mano libre de Severus la sostenía de la cintura mientras la otra la estimulaba directamente en el clítoris, y a Hermione le estaba costando más respirar. Así de jodidamente maravilloso era.
"Tan… bien… No te detengas… no te detengas nunca." Suplicó ella, jadeando.
"Puedo sentir tu precioso sexo lubricando mi polla. ¿Estás cerca? ¿Vas a venirte bien fuerte en mi polla, Gatita?"
Ella encontró las fuerzas para asentir, como pudo, porque tenía la cabeza hacia atrás, apoyada contra la pared, poniendo los ojos en blanco.
"Quiero que grites mi nombre… hazlo por mí, Gatita. ¿Quién es el único hombre que te moja así?"
"Oh… Fóllame… siiiiiiii… Tú, Severus… solo tú."
"¿Quién es el único que consiente mejor a ese magnífico sexo?"
Las piernas de Hermione comenzaron a temblar, a tener espasmos, apretándolas más contra la cadera de él, moviéndose desesperadamente contra la mano y miembro de Severus.
"¡Aaaahhhh…! ¡Severuuuuussssss!" El grito le nació desde lo más profundo, arañando los hombros de su amante.
El apretado sexo de la chica, ardiendo como las llamas, estrujó el miembro de Severus, al igual que sus piernas alrededor de la cadera del hombre, y él sintió el cosquilleo en la base de su columna y la contracción de sus testículos, eyaculando con fuerza, teniendo un orgasmo tan estremecedor como el de ella.
Se quedaron como congelados, en la posición que estaban, presionando sus frentes, tratando de encontrar los labios del otro a ciegas. Y como si fuera por milagro, Severus pudo sentirlo. Todavía estaba duro, como si fuera un mocoso de 18 otra vez.
Ay, mierda…
"¿Lo ves, Gatita? ¿Ves lo sexy que eres? Todavía la tengo dura. Para ti. Solo tú puedes lograr eso."
Hermione sonrió y luego se besaron apasionadamente.
"¿Vas a follarme hasta que se me pase?"
Ella se mordió el labio inferior, un gesto mezcla de timidez y excitación, y asintió, todavía aferrada a él.
Severus la tomó del trasero con firmeza y la cargó con él para sentarse en el amplio borde de mármol.
Lamió el cuello de la joven mientras ella se acomodaba en la nueva posición, tratando de encajar los pies en los costados de los muslos de él, y como el miembro había escapado de los confines de su vagina, Severus lo tomó y alineó para volver a penetrarla. A medida que avanzaba en la penetración, ella se inclinaba hacia adelante, soltando, ambos, una poderosa exhalación.
Hermione comenzó a moverse lentamente.
Un momento se estaban besando hambrientamente y al siguiente solo se abrazaban con fuerza, con las manos de él sosteniéndola de los costados, subiéndolas hacia los omóplatos y hundiendo los dedos en el cabello; y los dedos de ella se entrelazaban en la nuca del hombre, mirándose a los ojos con amor y frente con frente.
Ella podía ver la sonrisa en los ojos de su amante al igual que en sus labios mientras la admiraba. Esa chispa en sus oscurísimos ojos hacía que Hermione sintiera que el estómago le daba vuelcos de excitación.
¿Podía ser esto amor? Amor de verdad, no esa atracción ciega que la había embargado en el pasado y que tanto la había lastimado. ¿Podía ser posible? ¿Qué obtuviera el pastel y los obsequios? ¿Después de todo lo que había pasado entre ellos? ¿Sería posible que pudieran permanecer juntos y formar una familia?
Severus le mordisqueó el mentón y gruñó su nombre, al tiempo que ella apretaba los músculos alrededor de su miembro, pensando en estar enamorada de él y que Severus sintiera lo mismo por ella.
Oh, sí. Esto bien podía ser amor, claro que sí.
La atemorizaba. En especial por la posibilidad de estar equivocada y terminar con el corazón roto otra vez. Pero al mismo tiempo, la hacía sentir extasiada, por la posibilidad de tener esto a diario, esta cercanía, esta intimidad, comodidad y la confianza por el resto de su vida, junto a él.
Hermione deslizó su lengua sobre el labio superior de Severus cuando él separó un poco su frente de la de ella, con los ojos cerrados, disfrutando la estrecha calidez de su sexo y el lento aumento de la velocidad de sus movimientos. La lengua de ella apareció de inmediato para jugar con la de él, y en segundos, ambas estaban enredadas en una apasionada batalla.
Parecía que respiraban como una sola persona. Inhalaciones cortas, en sincronía, al tiempo que la intensidad subía y el placer de ambos remontaba más y más alto una vez más. Las frentes pegadas, las respiraciones de uno y otro, ardiendo en sus rostros.
"Sev… voy a venirme…" Jadeó ella.
"Vamos Gatita… goza por mí."
"Conmigo Sev, hazlo conmigo." Susurró ella unos segundos antes que su cuerpo se tensara y se aferrara con todas sus fuerzas de él, emitiendo un largo gemido.
La intensidad de su orgasmo, la cercanía, todo contribuyó a que encontrara su propio orgasmo también.
Se quedaron abrazados por un rato en lo que recuperaban el aliento, luego Severus retiró su miembro del interior de Hermione y se puso de pie. De inmediato, ella se sintió mortificada al ver un poco de sangre en su hombría. Él no pudo evitar reír mientras ella escondía la cara en sus manos y mascullaba una y otra vez. "Oh, dios, oh, dios."
Severus se acercó a la ducha y se limpió, luego la atrajo de la cintura hasta el agua que caía, junto a él, y la beso tiernamente.
"No seas tontita." Dijo Severus con voz grave.
N/T: Y ahora, Severus va a tener que ir a una despedida de solteros...
