Capítulo 31
Severus no estaba para nada feliz al respecto, pero iría igual al jodido evento.
Por Hermione.
Levantaría demasiadas sospechas y generaría demasiados comentarios sobre su mal comportamiento si rehusaba la invitación, y sería Hermione la que tuviera que lidiar con ella, sobre todo de parte de su padre.
Por su parte, ella no podía evitar sentirse ansiosa y molesta el pensar que podría ser fastidiada y acosada, así que pensó que si él iba, sería más fácil mantener la calma.
Solo serían tres días más, después de todo.
Esa era la única razón por la cual él iba a mostrar la cara en la despedida de soltero de Henri.
Por la paz mental de Hermione.
Le importaba un bledo Charles, lo que pensaba de él o sus berrinches de viejo amargado.
Así que, luego de ducharse y prepararse, y luego de besar los dulces labios de Hermione para despedirse, tuvo que compartir un muy incómodo y silencioso viaje en auto con Charles.
Aparentemente, sería una especie de cena de caballeros, pero Severus sospechaba que los amigos del novio habían preparado alguna sorpresa para después.
Teniendo en cuenta que eran jóvenes, la idea de ponerse como cubas o mirar a un grupo de mujeres desnudarse, o las dos cosas al mismo tiempo, ¿por qué no?, mientras celebraban que eran libres y que su amigo estaba 'condenado', parecía atractiva.
Para Severus no tenía nada de atractivo.
En especial después de tantos años de soledad, la perspectiva de pasar el resto de su vida con alguien, no era para nada horrible. Siempre y cuando esa persona no fuera alguien como Victoria. Y siempre y cuando esa persona fuera Hermione.
Severus estaba dividido entre largarse, cuanto antes, mejor, y en caso que eso sucediera, no quería tener que soportar el viaje de regreso con Charles, o quedarse, y probar lo muy agradable y complaciente que era.
Llegaron a un restaurante elegante para cenar, y Severus agradeció a los cielos el haber sido ubicado entre dos amigos franceses de Henri que no conocía.
Si hubiera tenido que aguantar a Charles o Jacques, hubiera tenido que terminar la noche deshaciéndose de un cadáver.
Los muchachos eran bastante agradables y parecían mejores amigos del chico que ese Jackass.
Ese tipo no era un amigo en lo absoluto.
A Severus le molestaba lo que sabía de él, pero, ¿quién era él para decir algo? Era un extraño entre esas personas y nadie le creería. No tenían razón para hacerlo.
Era en verdad incómodo lo muy suave que se había vuelto su consciencia luego de la guerra.
Solía ser mucho más eficiente en eso de ignorar a la gente que hacía cosas desagradables. Antes no hubiera permitido que algo así le molestara tanto.
Tal vez había sido porque tenía la certeza que acabarían pagando las cochinadas que hacían, y él mismo se aseguró que unos cuantos pagaran con sus propias manos, incluso algunos indirectamente, a través de sus manipulaciones de las situaciones o desviando información hacia la gente correcta. Eso había ayudado a que no se sintiera tan incómodo.
Pero esto… parecía que no había forma de desenmascarar a los culpables. No veía cómo.
Ya deja de preocuparte. Ni siquiera sabes si este tonto desinformado no hizo algo para merecerlo.
La cena terminó y Severus estaba listo para largarse y meterse en la cama con su mujer. De hecho, estaba listo para abandonar el país en cuanto fuera posible.
La entrevista del ministerio sería también ridícula, sin duda. La mejor parte era que estaba seguro que la pasarían sin problemas.
La única mentira sería acerca de cuándo comenzó la relación.
Pero uno de los cabeza hueca, amigo de Henri, uno que parecía más cerca de ser como Jacques, reveló, con bastante excitación, el plan que Severus ya sospechaba. Y siendo los bufones que algunos hombres eran, todos se subieron al tren. Por supuesto.
Incluso Charles.
Pero Severus ya había hecho su buena acción de la noche. Incluso había sido amable.
No había razón para que Charles atosigara a Hermione, así que ya podía retirarse. Sería algo bueno. Le demostraría a ese viejo desgraciado que era un hombre fiel y que se tomaba en serio a su hija.
"Severus, ¡Ven! ¡Acompáñanos!" Dijo Henri con excitación. "Aun no te casas, ¿no? Y no hace daño mirar un poco, ¿qué dices?" El muchacho estaba sonriendo de oreja a oreja y palmeando a Severus en la espalda, todo en francés, por supuesto.
Severus estaba buscando las palabras para excusarse con amabilidad, cuando el cretino de Charles tuvo que meterse.
"Es Hermione la que lleva los pantalones en la relación. Después de todo, ella es la jefa. Tiene que correr a casa con ella."
Severus le lanzó una mirada asesina.
No le debía nada a ese bastardo, no necesitaba demostrar su hombría a esa pobre excusa de hombre.
No iba a morder el anzuelo.
"O tal vez… no confía en sí mismo en… solo mirar." Concluyó Charles con una sonrisita sobradora.
"NO tengo necesidad de nada, no siquiera mirar. Pero se me ocurre que, tal vez, sería bueno mantener un ojo sobre ti. Tal vez Jane quiera saber los detalles luego." Respondió Severus con voz sedosa, dejando ver una no muy disimulada amenaza. La expresión de Charles cambió de malicia a furia al darse cuenta que le habían ganado la mano, siendo humillado, cuando lo que quería era humillar.
Los muchachos se rieron a carcajadas, con excepción de Jacques, pensando que era solo una pulla entre varones, sin darse cuenta de lo cargado del aire entre los dos hombres y la repulsión en las miradas que intercambiaban los dos hombres.
"Bueno, entonces, ¿vendrás Severus?" Preguntó Henri.
"Sí, creo que si iré." Respondió él, sin sacarle los ojos de encima a Charles.
Así que allí fueron, a un club de desnudistas, y pronto fueron llevados a un salón privado, en cuanto anunciaron que era una despedida de solteros.
Al parecer, los muchachos ya habían arreglado todo y habían reservado el salón privado de antemano, que estaba iluminado con las mismas luces rojas y tenues que el resto del lugar, pero el 'escenario' era más pequeño y 'cómodo'.
Charles se sentó bien al frente, junto a Henri, mientras que Severus fue a sentarse lo más lejos que pudo de las bailarinas exóticas, en un lugar que le permitía una vista privilegiada de toda la mesa.
Desafortunadamente, Jacques terminó sentado a su lado.
Severus hizo lo mejor que pudo para ignorar al imbécil, quien parecía sentirse muy gallito de nuevo, después de las amenazas de Severus.
Tal vez, el mocoso pensaba que no iba a hacer ni decir nada en público, frente a Charles, pero a Severus le importaba una mierda. Si el pequeño bastardo abusaba de su suerte, lo iba a lastimar.
Así que Severus se quedó mirando al frente, sin enfocarse en algo en particular, más que en tratar de controlar su ira y desagrado por el tipo sentado a su lado.
Los demás hombres estaban viendo al frente, pero estaban también babeando por la voluptuosa bailarina exótica que los seducía con su sensual danza y quitándose lentamente la ropa. Bajó de la tarima y prestó atención a algunos hombres, y gracias a todos los dioses, se quedó con los del frente. Cuando finalizó su número, los hombres le silbaban y gritaban, poniéndole billetes en la tanga y haciendo comentarios desagradables. Apareció otra bailarina, completamente vestida con un traje cliché y comenzó su espectáculo.
Severus notó que habían traído un pastel de cartón, de esos de los que, sin duda, salía una mujer, seguramente la estrella del lugar, completamente desnuda, como un regalo especial para el último día de libertad del novio.
"Muy sexy, ¿eh?" Jacques le habló con ese pesado acento francés, finalmente, después de haber estado mirándolo de reojo a cada rato, y le sonrió con suficiencia.
Estaba comentando sobre las chicas en el escenario. Severus podía ver por el rabillo del ojo la constante expresión presumida y solo sirvió para molestarlo más.
Severus giró lentamente la cabeza y le dedicó su mirada más homicida al pequeño hijo de puta. Luego volvió a mirar al frente.
"Yo creo que es… eh… magnifique en el sexo, ¿eh?"
Maldita sea, debí largarme a casa. A la mierda con cualquier cosa que pudiera hacer o decir Charles. No debí haber venido. Ahora mismo podría estar en brazos de Hermione, y en lugar de eso, estoy aquí, escuchando la mierda que escupe este cretino.
"Mucho mejor que Hermione, je suite seguro." *
"¿Qué mierda acabas de decir?" Severus giró la cabeza a la velocidad de la luz para mirar al bastardo. El francesito tenía esa asquerosa sonrisa sobradora en los labios.
"Ella es… ¿Cómo es que se dice? Une bonne baise, mais pas ce tout." *
Severus inhaló profundamente para no descoser al imbécil con maldiciones.
¿¡Cómo se atrevía a decir tales aberraciones!? ¡Decir que Hermione era un polvo del montón!
Contrólate. No muerdas el anzuelo.
"Pues debes creer que era del montón porque tú eres un mediocre que no supo… o no pudo… sacar lo mejor de ella." Severus sonrió con malicia mientras Jacques bufaba, tratando de hacer como que no le importaba. "Ahora tiene a un hombre de verdad. Uno mejor."
"¿No te molesta que la haya follado primero? Que fue usada por mí, que gimió mi nombre y que lo disfrutó mucho. Ella podría estar todavía conmigo y ni siquiera miraría a alguien como tú… si tan solo hubiera sido más cuidadoso…" Lo último lo dijo en voz baja y en francés.
Una vez más, Severus controló su furia con remarcable auto control. Toda su vida había sido así. Debería poder controlarse con facilidad ahora. "Qué triste. Te estás haciendo viejo y todos tus amigos se están casando, encontrando alguien con quien compartir sus vidas, tus amigos están madurando y te estás quedando atrás. Te estás dando cuenta que tu apariencia se desvanecerá, así como tu tan sonado encanto."
Y siguió sardónicamente. "No funciona ya si no son mujeres inexpertas e ingenuas, ¿no? Te estás dando cuenta que morirás solo, porque eso es lo que merece un cretino hijo de puta como tú. Quieres negarlo desesperadamente y no puedes, ¿eh? Así que tratas de ganar a las únicas dos mujeres que te soportaron por más de solo un par de veces, una por su ingenuidad y su dulzura, la otra porque es una puta que adora la atención, pero las dos siguieron avanzando, ¿no es así? Y ahora, estás aquí sentado, en este desagradable lugar, esperando ganarte a una desnudista, y faltándole el respeto a mi prometida, solo porque un tipo mayor y sin atractivo te ganó de mano. Qué patético." Severus sonrió con malicia, sintiéndose bien consigo mismo. Superior.
"Quédate con la puta." Murmuró Jacques en francés. "Puedo, y pude siempre, conseguir algo mejor."
El puño de Severus impactó en la cara del mocoso con toda la fuerza, provocando que perdiera el equilibrio y se cayera de su silla.
Severus se puso de pie, con la furia ciega poniéndole los ojos inyectados de sangre, y su propia silla se fue al suelo.
Comenzó a avanzar hacia Jacques en el momento en el que el idiota caía en la cuenta de lo que había pasado, y comenzó a tratar de ponerse de pie, patinando en el suelo. Severus logró acertarle un puntapié en el costado, sin importarle dónde estaba, la música a todo volumen o el grito pidiendo que alguien lo sujetara. De soslayo pudo ver vagamente a la mujer saliendo desesperadamente del pastel de cartón, gritando también, como lo hacía la chica en el escenario, solo que la mujer del pastel gritaba el nombre de Jacques con preocupación.
Severus se zafó con facilidad de la persona que lo sostenía, pero hubo una gran conmoción y todos fueron expulsados del lugar.
Los enfurecidos ojos de Severus permanecían sobre Jacques, sintiendo el latido de su corazón en los oídos, y una vez afuera, se las arregló para ponerle las manos encima de nuevo.
Jacques lanzó un golpe al verlo cargar contra él, pero Severus atrapó el puño en el aire con facilidad, y lo golpeó directo en la quijada, tan fuerte que pudo sentir cómo se rompía el hueso bajo su puño. En cuanto el mocoso francés gritó de dolor, conectó otro golpe en el costado del infeliz, antes de ser detenido otra vez. Se necesitaron tres hombres para controlarlo, uno de cada lado y uno al frente, tratando de apartarlo, empujando el pecho de Severus con la mano. Todo el tiempo, una mujer gritaba, y Severus no registró quién diablos era o por qué estaba allí.
Todo lo que podía ver, era rojo. Todo lo que sentía era furia.
"¡Tu est fou!"* Gritó como pudo Jacques desde el suelo, son una mano sobre la nariz.
Fue entonces cuando Severus vio a la mujer.
Victoria corrió hacia Jacques, preocupada, y lo sostuvo, lo confortó, tratando de ayudarlo de alguna manera.
Ella era la mujer dentro del pastel de cartón.
Una sorpresa para el novio. Una forma de mostrarse y ser el centro de atención, como tanto le gustaba.
Llevaba puesta un diminuto bikini con bordes como de pelo de conejo.
En su furia ciega, Severus no había visto a nadie más, solo al cretino al que tenía que destruir.
Fue un milagro que lograra contenerse por tanto tiempo y para que no sacara su varita y lo maldijera ahí mismo, frente a todos esos muggles.
"¡LÁVATE LA BOCA CON LEJÍA ANTES DE VOLVER A HABLAR DE HERMIONE!" Bramó Severus en francés. "¡Y lo que le hiciste, maldito cabrón asqueroso, ni siquiera debería acercarte a ella! ¡Solo una mierda como tú sería capaz de engañarla con su propia prima! ¡Eres una patética excusa de hombre!"
Jacques abrió los ojos como platos y miró a Henri y a Charles. Victoria emitió un gemido y se cubrió la boca con la mano sin darse cuenta. Todavía estaba arrodillada junto al cretino y no tenía tanto auto control como para mantener la expresión neutral.
Charles tenía una mirada de confusión y Henri todavía se veía como si lo que escuchó aun no hubiera entrado en su cerebro.
"¿¡QUÉ?!" Escupió Charles.
"Tu precioso empleado se revolcó con Victoria mientras todavía salía con tu hija. Es por eso que ella se fue sin explicación. Los atrapó." La ira de Severus era más que evidente mientras lanzaba esas palabras hacia Charles, y la idea de que esas eran cosas que no debía decir en voz alta, frente a todo el mundo, permanecía detrás del muro de su furia.
Henri miró alarmado a Severus en cuanto escuchó el nombre de su prometida.
"Y siguieron haciéndolo aun después de comprometerse contigo." Le dijo al chico.
"¡Eso no es verdad, mon cher!"* Dijo Victoria, alarmada. Henri la miró, pero ella seguía sin levantarse del suelo, junto a Jacques, habiendo estado mimando al cretino por sus heridas. Como si fueran amantes.
"¡Está mintiendo! ¡Está loco!" Dijo Jacques con desesperación, mientras Henri lo miraba con asco.
Charles, por otro lado, miraba a Severus con enfado.
"¡No puedes creerle a alguien que apenas conoces en lugar de a mí! ¡Soy tu amigo! ¡Nos conocemos de toda la vida!"
Henri aspiró profundamente, viéndose furioso y decepcionado al mismo tiempo, y se largó a paso veloz, dando la vuelta en la siguiente esquina. Victoria se puso de pie en sus tacones altos y corrió tras él, gritando su nombre, pero el joven ni siquiera volteó en todo el tiempo en el que Severus pudo verlo.
Los amigos del chico soltaron a Severus. Uno de ellos, le dio una palmada, de lo que parecía ser apoyo, en la espalda antes que el grupo corriera tras Henri. Jacques se levantó y los siguió a duras penas, seguramente para tratar de seguir mintiendo, pero los demás muchachos ni siquiera lo ayudaron o miraron.
Eso dejó a Charles y a Severus solos en medio de la calle.
Severus se acomodó la ropa y vio sus nudillos ensangrentados por la nariz de Jacques.
Bufó con indignación y su furia se aplacó.
Charles solo lo miró con desagrado y luego fue tras el grupo de jóvenes.
Severus vagó por las calles por un rato mientras la furia retrocedía y daba paso a otra cosa.
Había contado lo único que Hermione le había pedido no dijera a nadie. Si, él pensaba que todos debían saberlo, para que esos dos cretinos no se salieran con la suya, pero lo cierto era que ese no era su cuento que contar. ¿Lo perdonaría ella alguna vez?
No había escapatoria. Tenía que regresar a la casa. Tenía que decirle. Enfrentar las consecuencias.
Había sido muy afortunado al haber podido tener esos días. Era mucho más que lo que merecía, la verdad. Su mundo volvería a lo que era antes, a solo simular, y solo porque ella no tenía otra opción. O tal vez, ella preferiría someterse a lo que fuera que el destino le deparara.
Se apareció en la casa, en medio de los arbustos bordeando la entrada al garaje. Caminó hasta la entrada e ingresó. Deambuló por la casa, como extraviado, sin destino, angustiado y preocupado. Encontró a Hermione viendo una película en la sala, riendo con su madre.
Hermione lo vio repentinamente, de pie junto a la puerta, viéndose derrotado, herido.
"¿Severus?" Preguntó ella, llena de preocupación. Jane también se preocupó y enmudeció la tele.
"Necesitamos hablar." Dijo él simplemente.
Pero antes que pudiera hacer o decir algo, Charles entró en la casa, ladrando el nombre de su hija. Entró en la sala como una tromba, viendo que había luz allí, y encontró primero a Severus, de pie en la puerta.
"¿Qué mierda fue todo ese espectáculo? ¿Qué esperabas lograr con manchar a dos personas maravillosas con tus mentiras?"
"Yo. No. Mentí." Respondió Severus con la voz lista para cortar diamantes, sintiendo que la furia regresaba al presenciar la idiotez de Charles.
"¡Por supuesto que sí! He conocido a Jacques por años, ¡Le creo a él por encima de ti! ¡Y a mi sobrina!"
"Es porque eres un jodido tonto."
"Y tú, Hermione, ¿cómo te atreves a traer a este mentiroso a la casa?" Ingresó más en la estancia. "Diciendo mentiras sobre Jacques y Victoria, atacando al muchacho, ¡destruyendo la boda de Victoria! ¡Maldito y desagradable hombre! ¡NO PUEDES HACER NADA BIEN!"
Hermione abrió enormemente los ojos y las lágrimas comenzaron a llenarlos. Miró a Severus y luego a su madre, y se dio cuenta que fue lo que había ocurrido.
"¡Oh, Severus!" Sollozó la chica. "¿Cómo pudiste? ¡Confié en ti! ¡Te rogué para que no dijeras nada!" Ahora estaba llorando a mares y eso le rompió el corazón a Severus. Y no solo fueron las lágrimas.
Confié en ti.
La había traicionado.
La chica salió corriendo, llorando a mas no poder, pasando entre todos y sin dejar que nadie la detuviera. Severus ni siquiera lo intentó.
La pena y el arrepentimiento le llenaban el rostro.
"¿De qué diablos estás hablando? ¡Tu prima nunca haría algo así! ¡No empieces a mentir tú también, pequeña…!"
"¡Charles! ¡CIERRA LA MALDITA BOCA!" Bramó Jane enfurecida, y en el silencio que se hizo después, escucharon que la puerta del frente se cerraba con un golpe.
Luego, Jane se apresuró a seguir a su hija, tomándose apenas unos segundos para mirar con todo el enfado del mundo a su esposo y luego largarse.
N/T: Y bueno... en algún momento se iba a escapar el gato de la bolsa, ¿no? Me encantó que Sev le haya roto toda la cara de cascote a ese imbécil de Jackass. En fin, ahora veremos cómo se las arregla Sev para que Herms no lo odie de por vida.
* je suite = Estoy
Une bonne baise, mais pas ce tout = Un buen polvo, pero del montón
¡Tu est fou! = ¡Estás loco!
Mon cher = mi querido
