Capítulo 32

Severus se sentó finalmente.

Había estado yendo y viniendo por la habitación sin cesar, en absoluta agonía, por una hora y media más o menos.

Quería ir tras ella y explicarle… pero al final, lo cierto era que había traicionado su confianza. Ninguna explicación podía reparar eso.

La confianza era uno de los pilares más importantes en una relación y él lo había estropeado todo. Y si ella había huido de su presencia, no podía forzarla a verlo.

Se había terminado.

Había tenido esperanza, como un idiota, de poder tener más tiempo que solo ese. Pero era mejor que nada. Era mejor poco que nunca haber conocido esa reciprocidad de sentimientos.

Nunca había tenido eso.

Y nunca más lo tendría.

Pensó en empacar sus cosas y dejarla sola, ya que su familia tampoco estaría feliz de verlo allí, pero no podía hacerlo.

No sabía cómo quedaban las cosas con el arreglo que los había puesto en esta situación, y aunque pudiera parecer extraño, a pesar que ella lo había sobornado y coaccionado para aceptar, pensando en su propio bienestar y nada más, él no deseaba que ella saliera herida ni decepcionarla más.

Entendió que su propio bienestar dependía del de ella, y que de verdad quería que la chica fuera feliz, aun si eso significaba que no fuera con él. Además, ella tenía que saber lo mucho que lo sentía. Porque era la pura verdad.

Se sentó y aguardó.

Mientras Charles no viniera a acosarlo o echarlo de la casa, aguardaría por ella, con su disculpa.

Alguien golpeó suavemente la puerta.

Como un auténtico idiota, había dejado la luz encendida y había atraído a alguien.

Sabía que no sería ella, porque no tocaría la puerta de su propio dormitorio.

No quería contestar, pero se oyó otro golpecito y esta vez no hubo espera, la puerta solo se abrió.

Era Jane. Al menos no era Charles.

La mujer no se veía molesta o enfadada, algo que hizo que él se sintiera más cómodo.

"¿Podemos hablar?" Preguntó ella, entrando en el cuarto y cerrando la puerta. Severus solo asintió y no se movió de donde estaba sentado, en uno de los sillones frente al hogar, de cara a la puerta. Jane se sentó en la mesita de café.

Severus trató, casi con éxito, de esconder todo lo que sentía tras las paredes mentales, que la señora frente a él, había notado que desplegaba, a pesar de su amabilidad y educación, en el momento que llegó, unas dos semanas atrás. Pero Jane ahora podía ver parcialmente a través de sus protecciones, ya sea porque ya lo conocía un poco mejor o porque él no estaba siendo capaz de erigirlas adecuadamente.

Ciertamente no sabía todo por lo que había pasado Severus en su vida. Hermione no había contado tanto detalle, pero Jane lo sabía. Entendía bien por qué se resguardaba tanto.

Y ahora, podía ver lo devastado que estaba.

"¿Me puedes contar lo que pasó?" Preguntó ella.

Él alzó la mirada que tenía pegada a su regazo, dejando entrever la confusión que sentía.

¿Por qué suena tan… dulce? Como si estuviera preocupada por mí… ¿Habrá hablado ya con Hermione?

A menos que… no, no lo haría. Hermione todavía se negaba a hablar con su madre sobre eso.

"Si… si Hermione no le ha dado detalles… no puedo… No voy a traicionar más su confianza, no más de lo que hice." Hablaba en tono monótono, cargado de pesar.

"Lo entiendo… sobre eso, lo que entiendo es que ese desgraciado la engañó. Con alguien de la familia. Ese es el quid de la cuestión, ¿sí?"

Severus la miró, todavía confundido. Entonces ella le creía, a diferencia de su esposo.

"Sí, claro que te creo. No soy tonta. Por la forma en la que Hermione se sentía por él, no lo habría dejado atrás porque sí. Es la clase de cosas que haría que ella se largara. No habría nada que hacer. No tenía razones para quedarse. Y Victoria… no tiene escrúpulos. No me extraña que Hermione quisiera ocultarlo y no causar problemas, en especial en esos días. Pero lo que quiero saber, es lo que pasó esta noche." Tomó la mano de Severus, que colgaba laxa del reposabrazos. Él hizo un mohín de dolor y retiró la mano. Ni siquiera se había molestado en limpiarse o curar las lesiones, así de preocupado estaba.

"Estoy seguro que su esposo puede decirle lo que ocurrió."

Estaba convencido que su versión no tenía importancia. Nunca, nadie, había tenido en cuenta su versión de las cosas. Hasta cuando trataba de hacer bien las cosas, las hacía mal.

"No me interesa lo que él pueda decir." Dijo ella con un poco de rigidez. "Él solo ve lo que quiere, siempre ha sido así." Estaba claro que estaba furiosa con su esposo. Desvió la mirada, esquivando la de Severus, pero cuando volvió a mirarlo, tenía dulzura en los ojos. "Quiero escuchar lo que tienes para decir."
Él la miró con ojos como los de un triste cachorrito, pero llenos de gratitud.

"Yo… perdí el control. Jacques estaba provocándome, diciendo… cosas asquerosas sobre Hermione… cosas sexuales… lo ignoré todo lo que pude, pero entonces, algo se rompió en mí, y…" Se miró la mano herida.

"Defendiste el honor de mi hija." Dijo Jane con una pequeña sonrisa.

"Traicioné su confianza."

Jane suspiró. "Estoy segura que esto no te da ningún consuelo, pero lo hiciste con el corazón, con la mejor de las intenciones, y estoy segura, hiciste muchas otras veces. Tienes un buen corazón. Y sobre este asunto… era necesario que lo supiéramos. Son personas con las que tenemos contacto todo el tiempo, y es mi hija a la que maltrataron y lastimaron tan profundamente. Necesitaba saberlo."

Severus hizo un ruido. "Eso no la traerá de regreso a mí. No hará que me perdone."

"¡Pero si no la has perdido, tontito!" Jane estaba sonriendo ampliamente. "Ustedes dos son perfectos el uno para el otro, tan buenos que a veces se me olvida que solo llevan seis meses juntos. ¿Es su primera pelea?" La señora se reía. Severus la miró con los ojos chiquitos. "Mi hija te ama." Severus casi hace una cara poco apropiada. ¿Acaso Hermione había dicho eso? No lo creía. No creía que ella pudiera sentir tan profundo por él.

"Puedo verlo con toda claridad. Nunca la había visto tan feliz. Solo necesita tiempo para enfriarse. Teme que todo regrese a morderle el trasero, como suele pasar. Pero esta vez, no voy a permitirlo, de ninguna manera, no por esto." La mandíbula de Jane estaba dura de pura determinación. "Y puedo ver que estás determinado a defenderla a toda costa." Apuntó con la barbilla la mano ensangrentada de Severus. "Y por eso, te estoy agradecida." Jane se puso de pie, todavía sonriendo.

"¿Cómo… cómo está ella?"

"Está con mi madre, enfriándose. Tan pronto como podamos hablar con ella, la enviaré contigo. Descansa un poco. Todo estará mejor en la mañana."

"Jane…" Dijo Severus, antes que la dama saliera.

"Yo… quisiera agradecerle por recibirme en su casa… en sus vidas… usted, sus padres… yo… por primera vez supe lo que se sentía pertenecer a una familia… nunca tuve nada de eso, una familia de verdad… y si esto… si todo termina…"

"Eso no pasará."

"Si ocurre…" Siguió presionando él, "quiero que sepa que voy a extrañarlo. Nunca tuve intensión de faltarles el respeto o traer pesar a su casa."

Jane le sonreía como él imaginaba lo haría una madre amorosa. "Eres parte de esta familia y así será por muchos años por venir. Ya verás. Te adoramos, por ti mismo y porque haces feliz a Hermie, así que no hay nada que agradecer. Todo es de corazón."

Regresó al lado de Severus y lo abrazó sorpresivamente. Él se quedó helado por un momento. No recordaba haber experimentado algo así. Luego, ella lo soltó, sonriendo más que nunca.

"Descansa."

Y se fue.

Hermione desertó extrañando el calor junto a su cuerpo al que se había acostumbrado en tan corto tiempo.

Decir que había despertado no era del todo correcto, porque apenas había logrado pegar un ojo. Pasó la mayor parte de la noche llorando por la suprema decepción debido a que Severus no había sido capaz de mantener su secreto a salvo. Causaría un enorme conflicto en su familia. Todo por su culpa. Ahora sería todavía más una paria. Las cosas que le diría su padre… lo que pensaría de ella… seguramente ya no podría volver jamás, si es que deseaba mantener la paz. Sabía que, de laguna retorcida manera, todo terminaría siendo su culpa, aun cuando ella misma había sido la engañada y la lastimada.

¿Cómo pudo haber hecho esto?

Había pensado que podía confiar en él. ¿Acaso ningún hombre era digno de confianza? Y, aun así, no era capaz de enfadarse con él, no había forma, no podía encontrar la determinación para dejarlo atrás. Ni siquiera estaba pensando en lo de la ley matrimonial. Había volado de su mente por completo.

Todo lo que deseaba, era estar en sus brazos otra vez. Deseaba que todo estuviera mágicamente bien.

Se escuchó un golpecito en la puerta y luego se abrió sin más. Era Nana.

La señora supuso que ya le había dado a Hermione toda la noche para estar sola y ahora quería hablar.

Judith se sentó en los pies de la cama y observó a su nieta por un rato.

"Bueno… suéltalo Hermie."

"¿Soltar qué?" Preguntó sin mucho entusiasmo.

"¿Por qué estás durmiendo lejos de tu prometido?"

Hermione suspiró con absoluta pena. "Traicionó mi confianza Nana."

"¿Y cómo fue que hizo eso?"

"Ya sabes… le contó a todo el mundo lo que pasó. ¡Lo único que le pedí, le supliqué, que no contara! ¡Ni siquiera puede hacer eso! ¿Cómo podría confiarle… otras cosas?"

"Hermie, cariño, no puedes proyectar tu experiencia con Jacques en Severus. El hombre está loco por ti. Se nota que es un tipo más bien reservado, pero puedo verlo con claridad. El hombre moriría por ti si fuera necesario. No abandones eso Hermie."

Severus ya había hecho eso. Casi había muerto por ella. Durante la guerra. Se había arriesgado tanto por tanta gente. Eso se le había olvidado momentáneamente en medio de su pena y preocupación. De verdad era un hombre de confianza, claro que lo era. Pero entonces, ¿Por qué le había hecho aquello?

"Puedo estar equivocada, pero mis instintos y mi experiencia me dicen que puedes confiar en él. Con tu vida, pequeñita. Él te ama."

Escuchar aquello provocó un escalofrío recorriéndole la espalda. ¿Sería verdad? No… no era posible.

"¿Al menos te tomaste un momento para preguntarle qué fue lo que ocurrió?"

"No…"

"Bueno, Hermie, así es como funcionan las relaciones. Necesitan escucharse. Sé que tienes tus propios traumas, pero siempre, siempre, debe existir la comunicación."

Hermione solo bufó, mirándose las manos en el regazo.

"Te estaba defendiendo. Esa basura, Jacques, estaba diciendo cosas repugnantes sobre ti, y Severus perdió los estribos. Se le escapó. Y ahora, tu madre acaba de decirme que él está muy preocupado y compungido, sentado miserablemente en tu cuarto, pensando que no te merece. Eso solo me dice que sí te merece. Por mi parte, estoy agradecida que se le haya escapado. ¡¿Cómo no nos dijiste, Hermie?!" Ahora Judith sonaba un poco molesta.

"Es que no deseaba generar conflicto. Todos lo querían tanto, y yo ni siquiera iba a estar aquí… y, papá con Victoria…" Suspiró la chica con resignación.

"¿Y dejaste que esa basura trabajara en el negocio familiar todo este tiempo? No me importa lo muy bien que pueda hacer el trabajo, no quiero a nadie como él con nosotros. Y con todo respeto, sé que es tu padre y todo, pero, a la mierda con lo Charles piense. Todos tenemos algo que decir al respecto, sobre todo lo que ocurre en el viñedo, y todos queremos a Jacques afuera. Ya está decidido. Hoy mismo se queda afuera."

Oh, dios… ¿ya lo saben todos? ¿Y están de… de mi parte?

"Y esa pequeña mujerzuela, Victoria, más vale que se alegre de no ser mi nieta. Me importa un comino la edad que tenga, esa mocosa se merece una buena zurra."

La abuela Judith estaba poseída por la furia.

La señora se acercó más a su nieta y la abrazó.

"Siempre puedes contar con nosotros Hermie. Somos familia. Siempre te apoyaremos. Incluso si es contra tu padre." Le besó la frente.

"Va a hacerme la vida imposible. No cree ni una palabra. Nos llamó mentirosos a Severus y a mí."

"Ahora si tendrá que creerlo. Henri llamó temprano esta mañana. Parece ser que confrontó a Victoria cuando llegaron a casa. Ella trató de negarlo, de poner excusas, pero él no le creyó. Después de muchas discusiones y súplicas, la mocosa confesó. Y solo porque en algún punto, el chico encontró una fotografía de Jacques, bastante ligero de ropas, mientras revisaba uno de los cajones de ella, para empacar sus cosas y echarla de la casa. La muy desgraciada estuvo jugando a dos puntas todo el tiempo. Incluso lo hizo hace poco, porque confesó haberse revolcado con Jacques unos días atrás."

La mandíbula de Hermione tocó el piso.

"Por supuesto, suplicó perdón. Dijo que era un error que nunca más iba a ocurrir, pero Henri no pudo perdonarla. No puede casarse con alguien que podía hacer algo así, en especial a su propia prima. Nos agradeció por toda la calidez y la atención, y por ofrecer el viñedo. Pidió disculpas por el mal rato, pero ya no habrá más boda."

Hermione se cubrió la boca, horrorizada.

"Victoria, como puedes imaginar, llamó a tu padre y trató de hacerse la víctima, pero no negó lo que había hecho. Así que, ya ves, tu padre no puede negarlo más." La señora le dio unas palmaditas a las piernas de su nieta. "Y tú… tú necesitas ir a hablar con tu hombre. Olvida a tu padre. Severus pudo haber tenido un momento de debilidad, pero al final, fue bueno que así fuera. Tu familia ya no tendrá que vivir con escoria como Jacques. Y Henri. Pobrecito muchacho… él tenía derecho a saber que su tan 'querido amigo' y su prometida eran dos canallas. Hubiera sido injusto que siguiera siendo tomado por tonto. Tu eres una chica dulce y empática. Seguro puedes ver la injusticia."

Hermione asintió, todavía cabizbaja.

"Ahora, la pregunta es… ¿amas a Severus?"
La chica alzó la cabeza y miró a su abuela con los ojos muy abiertos.

"¿Bueno? ¿Lo amas? Al final del día, ¿prefieres tenerlo a tu lado, aun cuando te ha colmado la paciencia, o sientes que es mejor estar sola?"

Hermione pensó al respecto, pero lo cierto era que no había nada que pensar en realidad. Había despertado lamentado el hecho de no haber dormido a su lado. Bien podría amarlo, en verdad. Eso le daba miedo. Había sido todo tan rápido, y después de lo ocurrido con Jacques… pero con ese cretino había estado tan segura… entonces, tal vez, las mariposas y el temor que sentía ahora, eran buenas señales, porque, a pesar de eso, aun deseaba mucho estar con él. Y lo conocía. Mucho. Y así había sido por un largo tiempo ya. Podía confiar en eso.

"Deseo estar con él cada hora de cada día." Respondió Hermione con timidez.

Judith apretó a la chica contra su costado. "Entonces, mi niña, ve y habla con él. Es el consejo que esta anciana puede darte."

Hermione recorrió el camino a su casa a paso presuroso.

Tenía que hablar con él antes que decidiera tomar medidas drásticas. Necesitaba arreglar las cosas antes que no quedara nada que arreglar.

Al acercarse a la casa, se encontró con su madre en el camino, quien estaba yendo a hablar con su hija, para ver si se había calmado un poco y saber exactamente lo que había ocurrido.

"Hola cariño." La mujer abrazó apretadamente a su hija.

"Mami."

"Necesitamos hablar, ¿sí?"

Hermione asintió al terminar el abrazo. "Pero creo que debo hablar con Severus primero."

"Claro."

"¿Sabes dónde está?"

"Salió a dar un paseo. Está muy deprimido. Cree que lo arruinó todo."

"Sí… es lo que él pensaría. Es por eso que necesito encontrarlo."

"Salió hace poco, seguro lo puedes alcanzar. Estaba yendo hacia el bosque. Ve a buscarlo y yo iré a casa, a esperarlos a los dos con té, ¿de acuerdo?"

Hermione asintió y comenzó a trotar por el camino de grava. No pasó mucho para que se encontrase con su padre, que iba hacia ella.

El corazón le dio un vuelco a Hermione. No se veía feliz precisamente, pero en su lugar, se veía… un poco presuntuoso.

No dejaría que la detuviese. No había hecho nada malo. En todo caso, era una víctima. Y tenía que encontrar a Severus. Eso era todo lo que importaba en ese momento.

No dejes que te enrede.

"Hermione. Sígueme. Necesitamos hablar." Ordenó enérgicamente.

"No. Necesito encontrar a Severus primero."

No discutas y sígueme." El cretino estaba sonriendo con aire sobrador. Ella lo miró con el ceño fruncido por la confusión. Charles se dio la vuelta y comenzó a caminar y ella no tuvo más alternativa que seguirlo.

La llevó a una especie de granero, todavía dentro de la propiedad, pero bastante alejado y oculto por los árboles. Entró con él y fue cuando vio a Severus. Se veía estoico como nunca, muy serio, muy diferente a como lo había visto hasta ahora. Era evidente que había levantado sus protecciones personales con mucha fuerza, y mantenía los brazos apretadamente cruzados. Frente a él, estaba el Sr, Reynolds, del Ministerio, y junto a ese burócrata bueno para nada, por alguna razón que ella no podía imaginar, estaba Ronald Weasley.

N/T: Como se suele decir en situaciones de esta índole, sobre llovido, mojado.

Chalupitabonita: Charles tendrá su momento de claridad, digamos... en algún momento.

Tonya: Eeeehhhh... tal vez no tan así, pero de alguna manera, va a encontrar su... eeehhh... ¿castigo?