El Corazón Del Pocionista
Pociones: Griffindor / Slytherin. Ultimas 2horas de la mañana.
-Está bien, miserables alcornoques, no espero que alguno de ustedes pueda realizar completamente bien la poción que estaremos estudiando. Pero por lo menos, intente que no nos mate a todos ¿he sido lo suficientemente claro? - Los Penetrantes ojos de Severus Snape se enfocaron en un asustado y pálido Neville Lombotton que parecía haber visto al mismísimo Voldemort.
-Pero señor, aun no terminamos la poción que estábamos realizando ayer… - Hermione comentó al observar a Neville tan aterrado.
- Por Merlín señorita Granger, ¿es que no puede mantener esa insufrible boca cerrada por un día en una de mis clases? - Snape molesto, volvió los ojos con hastió. - 5 puntos menos a Griffindor por adelantar acontecimientos Señorita Granger.-La castaña frunció el ceño molesta pero bajo la mirada mientras guardaba silencio.
-La poción Pimentaria que estuvimos realizando ayer la dejaremos para la próxima semana, no tengo por qué darles ningún tipo de explicación sobre lo que hago con mis clases. Simplemente y si la señorita Granger no nos interrumpe con su parloteo innecesario, comenzaremos con la poción Perminia.- Una sonrisa sardónica se dibujo en sus labios. -¿Alguien sabe cuál son las utilidades de esta poción? ¿No? ¿Nadie? - Miro a toda la clase con suficiencia, sabía lo complicado que era obtener información sobre dicha poción y que era más que imposible que alguno de esos imbéciles supiese un mínimo sobre ella-
Tímidamente un brazo se elevo y ondeo en el aire pidiendo permiso para respondedor.
Los ojos de Severus se entrecerraron molestos, no podía ser que esa cría, imposible, ella no podría haberlo leído en ninguna parte….
-¿Si señorita Granger? - No había comentario sarcásticos solo incredulidad.
- Bueno leí… - los ojos del pocionista se entrecerraron con más suspicacia. ¿Enserio lo había leído? Imposible ...
-Es una poción que sirve para canalizar la salvación sobre la maldición asesina, es decir, realizándola correctamente un individuo puede entregar su vida a cambio de salvar la de otro. -
Toda la clase permaneció en silencio escuchando atentamente la explicación de la joven bruja.
-¿Quién en su sano juicio querría entregar su vida por la de otra persona? - interrumpió la voz de Draco Malfoy rompiendo el silencio.
Murmullos comienzan a resonar por el aula.
-Mi madre… entrego su vida para salvar la mía… - Nadie salvo Hermione y unos pocos Grinffindors escucharon murmurar a Harry. Los ojos de Severus se clavaron momentáneamente en el elegido, Hermione observo curiosa el intercambio tan intenso y corto, pudo vislumbrar algo que parecía… ¿culpa? Pero todo desapareció en un parpadeo del pocionista. ¿Lo había visto o todo era producto de su imaginación? Si él era capaz de hacer eso, era realmente aterrador.
-¡Silencio! - La voz retumbo por todo el salón haciéndolos callar al instante. –Señor Malfoy hay muchos magos y brujas que piensan como usted, de ahí el que todavía esta poción este en desarrollo, no se conoce ningún suceso en el que se haya podido alterar la muerte de un individuo por el de otro. Además nosotros solo estaremos realizando una parte, la poción en si es realmente complicada, al menos lo que se ha llegado a desarrollar.
-Señor entonces ¿Por qué deberíamos aprender esta poción en desarrollo? -
-Señor Zabini yo no soy el que estipula que debe o no enseñarse a los magos en esta institución, si tiene algún problema con el temario le aconsejo que escriba al ministerio directamente y no me haga perder el tiempo con preguntas absurdas.-
Las instrucciones e ingredientes aparecieron en la pizarra a un movimiento de mano del profesor.
-¿Qué están esperando? Comiencen.
Todos se adentraron en el almacén con rapidez, intentando tomar los ingredientes en el mejor estado unos antes que otros. La poción tardaría unas 2 horas en realizar por lo que se envió en su escritorio mientras monitoreaba a sus estudiantes desde este.
Pasada una hora y media decido levantarse y hacer su rutina de observación paseándose entre los calderos.
-Señor Finnigan hay demasiada raíz de jenjo en su mezcla, será un desperdicio.- comento sin contemplaciones.
Para suerte de Neville decidió ignorar completamente su caldero esta vez.
-Señor Wesley, en las instrucciones pone claramente que la poción debe de volverse azul con una consistencia pesada, no de el maldito color de su pelo. Cabeza hueca.-
-Señor Malfoy no está… -
-Profesor Snape mire la poción de Hermione Granger tiene un color extraño que no aparece en sus instrucciones, quizás se distrajo y realizo algo mal, podría ocurrir algo que nos hiriese… - La voz cargada de preocupación de Pansy Parkinson interrumpió al profesor.
¿Hermione Granger distraída? No ... eso no era posible, Hermione Granger no hacia las cosas mal ...
Curioso volvió la cabeza al sitio que ocupaba la señorita Granger, estaba paralizada observando su poción, parecía estar repasando que había podido salir mal.
Disimulando la incredulidad que una vez más sintió se acerco al caldero de la joven bruja. El pocionista emitió un sonido ahogado al ver el color plateado bordeando y fluyendo del caldero.
-No puede ser… - Se dijo a sí mismo.
- No lo entiendo, he repasado los pasos una y otra vez, todo está bien, pero el color, no es el que describe señor.- Hermione se removía nerviosa.
-Tempus… - Murmuro sacando su varita y tejiendo un patrón al vacio. Trago saliva al vislumbrar las cifras que marcaba el hechizo y miro a la chica fijamente, como si era la primera vez que lo hacía. Hermione retrocedió un paso nerviosa al observar sus ojos sin saber que mostraba en ellos, los rasgos en su rostro siempre inexpresivo y serio ha cambiado, pero no sabía reconocer a que.
-Señor… -
-Faltaba un minuto para el final de la cocción.
-si… - Severus asintió con la cabeza mientras pensaba, un gesto que le recordó demasiado a Albus Dumbledore.
-Bien cabezas huecas, la clase a terminado, dejen una muestra de su mezcla en mi escritorio y retírense. ¡Ahora!
Tu no Granger.- Hermione se sorprendió de oír solo su apellido sin el honorifico y pensó que lo que pasaba era realmente serio.
Rápidamente la clase se vació dejando a alumna y profesor solos frente al caldero en cuestión.
-Señorita Granger ¿Dónde leíste sobre esta poción? - el profesor se volvió dándola la espalda con las manos tras él, recuperando su fachada estoica habitual.
-Bueno mi bisabuela, tenía una gran biblioteca… -
-tu bisabuela.-
-si… señor, pero… ¿pero por qué es eso importante para el estado de mi poción? -
-No tiene importancia.-
-¿Tienes ese libro en tu posesión? -
-No, debería que ir a su casa a buscarlo señor.-
-Eso está bien.- El mago se volvió despreocupado. - Señorita Granger puede retirarse.-
-Pero señor, no me ha explicado que está mal con mi poción y porque tiene ese color.- oh Granger y su inagotable necesidad de saber todo, por Merlín.
- Nada está mal con tu poción y si tienes dudas ve a la biblioteca. Tengo cosas que atender niña tonta.-
Molesta Hermione salió del aula, primero iría a comer pero esto no se iba a quedar así, ella se enteraría de por qué su sarcástico profesor había reaccionado de la forma en que lo hizo al ver el estado de su poción.
La Gárgola que protegía la entrada del despacho de Dumbledore incluyó el paso a un malhumorado hombre que traía noticias algo inquietantes.
-Es Granger-
-¿Qué pasa con la señorita Granger? - El viejo parecía divertido de verlo llegar.
-Hoy les mostré la poción de Perminia. La señorita Granger consiguió que emitiese la luz plateada.-
- Oh ... Eso quiere decir ... - Albus exclamo feliz.
-Sé lo que significa y me respuesta es no. ¡Rotundamente no! -
Los ojos del anciano parecieron apagarse momentáneamente.
-Pero chico, sabes que son ordenes del ministerio yo no puedo interferir ahí… -
-Albus eres el mago más poderoso de todo el mundo mágico, se que puedes hacer cambiar de opinión al ministerio… -
- Podría si… pero la realidad es que no quiero- Dumbledore concluyo con una sonrisa. -¿Un caramelo de limón? - los labios del anciano se estiraron aun mas.-
-¡Caramelo de limón, las pelotas de Merlín Albus! - Exclamo realmente enfadado perdiendo frente a Albus las formas, solo con el viejo se permitía esos arranques.
-No eso no puedo ofrecértelo… -
-Albus no estoy para juegos tontos, quien tu sabes a regresado es cuestión de días que reclame mi presencia frente a él. Todo se va a complicar, no tengo tiempo para lo que el ministerio pedirá.-
-Pero Severus si conseguiríamos la poción exacta, imagínate lo que sería chico.
-¿Por qué necesitas que una persona muera en lugar de otra Albus? ¿De que te serviría esa poción? - El oscuro mago le dio la espalda al director.
-Sabes realmente cual es el propósito verdadero de esa poción. Comento Albus con seriedad haciendo que el pocionista se volviese asombrado.
- si estas pensando lo que creo, es que te volviste senil completamente.-
-Eres un Gran pocionista hijo, que te detiene… solo es cuestión de ambición, junto a la señorita Granger podríais… -
-¿Me estas pidiendo que cree junto a la chica una poción capaz de revertir la muerte Albus? -
-Podría ser… - los ojos del director brillaron cómplices.
-Sabes que toda creación tiene una parte negativa, en este caso catastrófica ¿cierto? Solo piensa un poco… ¿qué pasaría si Voldemort consiguiese esa poción y se asegurase de tenerla a mano en todo momento? -
-Nos aseguraríamos que eso no suceda ¿no crees? -
-Estas demente. Además, quizá la chica hizo algo mal, es demasiado joven para algo así… -
- Tiene la edad suficiente, sabes que nosotros no somos como los Muggels, además ella desborda intelecto, no te atrevas a negármelo, por cierto ¿Sabes como llaman a esa poción en algunos libros? - Albus rió con picardía y este le tiro una mirada oscura y huraña.
- Si y gracias a Merlín que no debió de leer el libro que posee sobre el tema completamente.
-¿Posee un libro sobre ello? Interesante… - una sonrisa enigmática se plasmaba en los labios del anciano director.
Severus suspiro mientras se revolvía los cabellos buscando una respuesta lógica.
-Tengo que admitir que tu decisión de no incluir en tu plan de trabajo, las consecuencias de lo que ocurre si la poción Perminia rezuma una luz plateada antes de su último minuto de cocción, han sido más que adecuado ¿No crees? - El director miraba fijamente como su pocionista residente parecía intentar mantener el control total de sus emociones frente a semejante situación.
- Jamás pensé que algo así podría… -
- ¿Qué no podría qué Severus? ¿Ocurrir? ¿Te crees capaz de eliminar completamente emociones y sentimientos por ti mismo? -
- No guardo ningún tipo de emoción o sentimiento más allá de lo estrictamente profesional Albus. Más si hablamos de esa chica.
-Guardas afinidad con su magia, la suficiente como para que su magia haya reaccionado a la tuya y por la tanto en la poción que le enseñaste. ¿Enserio hace falta que te lo explique Severus?
Dumbledore emitió una pequeña carcajada ante el rostro molesto y ceñudo.
-El corazón del pocionista.- Se acaricio la barba pensativo dejando su silla de madera rustica para caminar junto a su empleado.
-¿Cuánto crees que tardara la señorita Granger en buscar información sobre el suceso? -
Severus emitió un bufido. - Seguro que ya está en la biblioteca, en alguna estantería sobre pociones que te evitan la muerte o algo así.-
-Tarde o Temprano el ministerio aparece, se ha debido de registrar ya la creación de la poción en su firma mágica así que será mejor que vayas preparando a la chica, te avisare cuando sepa algo de ellos.
-Me ocupare de hacerlo a mi manera. Si no me necesitas Albus, iré a la Biblioteca, tengo un problema que atender.-
Era realmente molesto tener que buscar ella misma la solución al problema que se le había presentado esa mañana en su clase de pociones. Se suponía que los profesores en Hogwarts estaban para solucionar las dudas e instruirte no para dejarte con más preguntas que respuestas.
Pero bueno, era Severus Snape, mejor no tentar mucho tu suerte.
Por fin encontró lo que con tanto afán buscaba. Tomando un libro extremadamente viejo y pesado lo fue a examinar sobre la mesa más cercana, al lado oeste de la biblioteca, ese rincón apenas era transitado por lo que no tendría problemas con ojos indiscretos.
El libro contenía demasiados tipos de pociones, no iba a ser nada sencillo, ella buscaba una en particular pero ahí abría más de 2000.
Resoplo algo angustiada.
-Debería comenzar con esto señorita Granger, como siempre, adelanta acontecimientos demasiado rápido.- Un libro de tapas duras, grises y menos pesado que el que estaba examinando colgó frente a sus ojos, unos dedos pálidos y estilizados lo sujetaban firmemente frente a ella.
Volvió la cabeza lentamente sorprendida al reconocer ese característico tono de voz tan grave. Sus amorronados ojos chocaron con los oscuros e ilegibles de su maestro de pociones.
-No creo que pueda hacer mucho con ese libro… o quizás yo me esté equivocando y ya conozca algo más sobre afinidad mágica entre individuos Señorita Granger.- Elevo ambas cejas en espera de una respuesta.
-ah… no no señor ... La verdad es que nunca oí hablar de algo así.-Tomo el libro que le ofrecía con cuidado.
-Tal como imaginaba. Cuando termine con el libro devuélvamelo, creo que no hace falta decir lo que ocurrirá si no regresa en las mismas condiciones que se lo estoy entregando.- alzo la ceja en señal de advertencia. La chica solo asintió.
Volviéndose con un repentino giro de su ondeante capa camino elegante a la salida, dejando a una Hermione boquiabierta que pronto devoraría el libro que le había prestado.
¿No lo podías dejar estar por ahora no? Insufrible sabelotodo… Molesto camino por los pasillos, impasible mientras todos a su alrededor fingían ignorar su presencia por miedo a ser reprendidos. El libro que antes poseía Hermione Granger estaba muy bien custodiado bajo su capa, y ahí debería de seguir, muy lejos de su desarrollada curiosidad.
