¡Buenas, He vuelto con más! Solo aclarar que lo que esté en letra cursiva serán pensamientos de nuestros protagonistas.


-Severus es un honor… - Se burló irónicamente- Ya iba siendo hora de que te unirías a nosotros… Deberías de explicar tus hermanos ya mí, por qué no te presentaste cuando fuiste convocado esa noche… ya sabes… junto al resto.- La inescrutable mirada y los ojos entrecerrados con sospecha del señor oscuro se posaba sobre el mago, mientras dedos reptilianos y pálidos jugueteaban con su propia varita.

Había llegado el momento. Después de un verano en el que Voldemort pudo recuperarse del todo, volvió a convocar a sus seguidores en la mansión Malfoy.

Todos recuerdan aquella trágica noche a la que se refería, en Hagleton, donde Cedric Digori fue asesinado. Aquella noche Severus Snape sintió como un gran peso caía sobre sus hombros, haciéndose más real que nunca. Había llegado el momento de enmendar todos los errores que cometido y no sería sencillo, ni siquiera sabía si sobreviviría a esa misma noche. Pálido y preocupado se acerco al fallecido chico para tratar de observar la magnitud de la tragedia, un dolor en el antebrazo izquierdo apenas le dejaría quedar erguido, emitiendo un alarido de dolor miro fijamente al director, lo vio alejarse junto al joven y conmocionado Potter lejos de la multitud, el chico estaba terriblemente afectado y no dejaba de decir que ÉL había regresado. Ingenuo, como se le ocurría realizando tales afirmaciones con todo el ministerio y la escuela mirando.

-Mi señor, me encomendasteis un trabajo hace 14 años.- Explico hincando la rodilla frente a él-

- Puedes decirlo, Severus, ¿puedes decir claramente lo que paso hace catorce años? No… ¿Sabes? mejor lo hare yo, así que escuchen…. - El señor oscuro elevo la voz para que todos pudiesen oírle - Un miserable mocoso fue salvado por su asquerosa y miserable madre sangre sucia, todo gracias a la estúpida magia antigua que convocó. Pero bueno Las cosas que merecen la pena no soy sencillas y cómo ves Severus, aquí estoy de nuevo, más inteligente y suspicaz que antes.-

- Mi señor no tengo palabras para describir la alegría que me produce vuestro regreso. -

-¿Alegría en ti Severus? - Una sonrisa sarcástica recorrió el afilado rostro tenebroso.- Y dime… ¿has conseguido algo de lo que te pedí? ¿Algo que pueda servirme? Yo que tu mediría bien mis palabras, si es que quieres permanecer con vida por más tiempo.

-Albus Dumbledore cree fielmente que su causa es el motor de mi vida señor, confía completamente en mi, piensa que la muerte de Lily Evans enturbio mi juicio y que por ello deseo venganza hacía usted, mi señor. Como si una sangre sucia pudiese… - Rió sarcásticamente concentrado en su papel. -

Sus escudos de oclumancia ocultaban realmente bien lo que sentimos.

Asco, dolor, angustia, rabia… eran las emociones que primaban sobre él hacia el asqueroso ser elevado frente él. Muchas veces había hablado con Dumbledore sobre este momento, pero nada se asemejaba a la realidad que estaba viviendo. Paso años perfeccionando su técnica, sus artes mentales, llevándose al límite para este momento, a partir de ahora su estado mental y físico correrían un peligro llevado al extremo, su mente podría romperse y perder las directrices sobre quien realmente era, si no tenía cuidado el personaje que protagonizaba absorbería su personalidad y acciones llevándolo a un completo descontrol.

-El pedirá una prueba Severus, seguramente algo horrible- Las palabras del director pulsaban por su mente manteniéndolo en su lugar.

Tenía razón el asqueroso reptil no se contentaría solo con sus palabras, lo sabía.

-¿Y cómo se que no me estas engañando? ¿Y si el estúpido viejo logro convencerte de algún modo? -

- Mi señor, sabes que no me agrada lo mismo que a mis hermanos, no me gusta perder el tiempo saliendo a cazar vidas de personas patéticas que no valen realmente nada. Siempre he querido servirle en algo más grande, poder atacar en lugares donde realmente haga daño y sean validos para nuestros fines mundiales.

- Me gusta como piensas amigo… Levántate… - La sonrisa del señor tenebroso se ensanchó mas provocando un escalofrió que recorrió la espalda de Severus. - Pero como te atreves a menospreciar el trabajo que tan arduamente les pido a tus hermanos que realicen. ¡CRUCIO! -

Acababa de ponerse en pie cuando el poderoso hechizo lo atravesó enviándolo al suelo de bruces, todos sus músculos se contraían con espasmos y dolor, apretaba los dientes mientras se retorcía intentando a todo costa no emitir ningún sonido.

Voldemort camino hasta pararse junto a él, agachándose lo tomo del rostro que se empezaba a resquebrajar por el dolor, no pudo guardarlo, no tenía tanta resistencia y llegar que el sufrimiento y el dolor se hicieran visibles en sus facciones, provocando a si la satisfacción y el ronroneo de su amo.

-Estoy cansado de tus palabras, así que solo muéstrame… - Apretando las mejillas del pocionista con rabia mientras lo miraba con violencia, profundizo en su mente.-

Dolía, dolía demasiado, estaba expuesto a demasiado dolor. Había practicado con Albus, y toda su vida básicamente había estado expuesta al dolor, su padre, Lily, James, Sirius, incluso el mismito Dumbledore le había supuesto dolor, pero este dolor era frio, oscuro, mortal, peligroso…

- Proyecto todas las imágenes que han estado recopilando y creando a lo largo de los años para este momento.

Algunas no fueron difíciles, algunas eran reales; Sirius molestándole, Potter atacándolo por la espalda, llamando sangre sucia a Lily por irse con su peor enemigo, si ese fue un recuerdo modificado realmente, pero sirvió… así comenzó a enseñarle el porqué la fidelidad a su causa. Siempre atormentado por Grinffindors y traidores de sangre que valían mucho menos que el, incluso muggels mas cobardes que solo atacaban en grupo por la espalda, carecía de poder, un poder que solo el señor oscuro podría brindarle, se valió de las emociones que le poseyeron cuando tenía 16 años y fue marcado. Le mostro el momento en que la marca tenebrosa cobro vida en su antebrazo, la sensación de pertenecer a algo grande, de tener un lugar donde sentirse valido…

-El señor oscuro se relajo, y continu observando, ya no infringía tanto dolor, había dejado de presionar por más información.

Severus pondría el broche de oro a esto, se coronaria, le daría lo que quería.

-Proyecto más imágenes, esta vez falsas, creadas por él y su mente a veces tan macabra y enferma.

Violaciones, torturas, desolación, miedo, sangre, por Merlín, podía evocar el olor de la sangre derramada con imaginarlo, muerte a muggels inocentes, atentados ...

-Ya veo, así que te gusta eso… ¿quieres servirme desde las sombras? ¿Serás mi títere Severus? - Voldemort abandono la mente del profesor aun manteniendo los dedos que he marcado su rostro. -

Aun sintieron replicas del cruciatus recorrer sus músculos, pero le daba igual la adrenalina desbocada pulsaba por sus venas como una droga.

- Ve a Silent Valley, hay una familia, en la calle 13, casa 6, quiero que los mates a todos y me traigas sus cabezas aquí esta noche, no debería de llevarte mucho tiempo… Si cumples, podrás volver a Hogwarts a las faldas de tu amoroso director, si no… bueno… -se rio con suficiencia- si no simplemente desaparecerás para siempre. Creo que con lo que has dicho antes sobre tus hermanos, estarán más que encantados de desaparecerte.- Su risa resonó por toda la sala que aun seguía sumida en el silencio. –Gánate tu lugar.-

Cuando Voldemort mantenía una conversación con alguien nadie interrumpía, nunca.

-Realmente iba a ser algo horrible, Albus. –Pensó, ocultándolo tras su escudo antes de que podría manifestarse lo mas mínimo en su rostro.-

Haciendo una última reverencia, salió del lugar mientras intercambiaba una mirada con un pálido Lucius Malfoy. No era el único que estaba en problemas al parecer.


-¿Señorita Granger, le importaría acompañarme unos minutos a mi despacho? Hay unas personas del ministerio que desean conversar con usted.- Hermione escuchó a Albus Dumbledore preguntar tras ella.-

La chica se encuentran en el comedor, mientras Harry y Ron parecían estar jugando una partida de ajedrez mágico, ella simplemente no soltaba el libro que Severus le había prestado, lo debería más que leído para esa misma noche, Necesita respuestas y las iría a obtener .

-¿Paso algo malo señor? -Pregunto con el ceño fruncido- Era muy extraño que alguien del ministerio quisiese hablar con ella. ¿Y si sus padres…?

-Sus padres se encuentran en perfectas condiciones Señorita Granger, es fácil leer en su rostro la preocupación.- El viejo mago la tranquilizó mientras caminaban hacia la salida del gran comedor.

-¿Qué crees que puede querer el ministerio de Mione? -Ron preguntó a Harry -Ambos se desconectaron del ajedrez por unos segundos para observar a su amiga irse junto al director.

-No lo sé Ron, solo espero que no sea nada referente a lo que paso en el torneo, ya he tenido suficiente de eso…. Seguro después nos cuenta.-

-Señorita Granger, encantada de conocerla soy Amanda Hock encargada de la sección de descubrimientos mágicos del ministerio. Creo que seguro ya abras oído hablar de Cornelius Fudge, ministro de magia.- Era una chica elegante, alta y delgada con cabello sedoso rubio, quien saludó simpáticamente a Hermione cuando la vio aparecer junto al director por la puerta del despacho.

-oh si ... claro ...- contestó descolocada por la situación.-

-Siéntate querida, debemos hablar de la proeza que realizaste ayer en tu clase de pociones.-

Hermione miraba a la mujer sonriente mientras se sentaba frente a ella, pero empezaba a molestarle la forma en la que le hablaba, ella no era una niña para tratarla así.

-Sí, realiza la poción Perminia y al parecer algo no salió correctamente por que comenzó a emitir una luz plateada que brotaba y bordeaba el caldero.- Hermione explico después de emitir un suspiro.

-¿Cómo que algo no salió correctamente? - La mujer la miro contrariada.- ¿Por qué dices eso? -

-Bueno… no estaba en las explicaciones del profesor Snape, no era la reacción que tenía que producirse. - Explico haciendo que la mujer riese de incredulidad-

-Señorita Granger ¿El profesor Snape no te ha comentado nada sobre la razón tras esa emisión de luz? -Interrumpió Dumbledore.

-Bueno no… solo me dijo que lo buscase en la biblioteca que tenía asuntos importantes que atender… -

-Dumbledore, un profesor de pociones que no explica las pociones que trata con sus alumnos. ¿Enserio? - Interrumpió por primera vez Cornelius.-

-Estoy seguro de que hay una buena razón por la cual Severus no le conto a la chica Cornelius.-

-¿Por qué no lo llamas y acabamos ya con todo este asunto? -

¿Asunto? ¿Qué era tan importante como para que el mismísimo ministro de magia se presentase en la escuela a hablar con ella?

-En estos momentos mi empleado no se encuentra en el colegio, esta atendiendo unos asuntos que le encargué.

-¿Son esos asuntos más importantes que esto Albus? - resoplo con impaciencia Fudge-

-¿Estas dudando de las capacidades de mis empleados Cornelius?

¿Qué pasaba con Severus Snape y esa maldita poción?

-Si no les importa señores, me gustaría saber que ocurre con esa poción. El profesor Snape me entrego este libro para que lo leyese y después se lo entregase para resolver mis dudas.- dijo mostrando el libro a los presentes.-

-Ya veo, un libro sobre afinidad… - comentó Fudge.

-Como puedes ver Cornelius, Severus si que va a instruir sobre ello a la señorita Granger, solo necesita algo de tiempo, creo que es conveniente que sea él quien se encargue de mostrarle lo que engloba la creación de la poción.-

-Albus, sabemos que Severus es un hombre complicado.-

- Lo conozco, trabaja mejor haciendo las cosas a su manera, ministro.- Insistió el anciano.

- Esta bien, entonces solo le hablare a la señorita sobre nuestro papel hoy aquí. Señorita Hock si es tan amable…

-Sí, Señorita Granger ¿sabe lo que se intenta conseguir con la creación correcta de esa poción al menos? -

- Si… - Hermione asintió lentamente- Como explique en clase, se trata de conseguir que un individuo pueda dar su vida por otro mediante la toma de ciertas dosis.

-Eso es correcto. Lo que doy por hecho es que no sabes el por qué no funciona normalmente y aun está en desarrollo, dado el libro que cargas contigo. - le sonrió tiernamente- Bueno, se estima que la poción solo funcionaría si la persona que la realiza tiene cierta afinidad contigo. Y la señal de que se está desarrollando correctamente la poción es el color plateado que broto de tu caldero.- Explicó la funcionaria sin entrar en muchos detalles.- Hermione la escuchó y frunció el ceño pensativa-

Preguntas se arremolinaban en su cabeza.

-¿Entonces, quiere decir que hay alguien en esa clase con el cual mantengo afinidad, y al estar realizando todos la poción surgió efecto? ¿Puede ser cualquiera entonces? ¿Cómo sé con quién tengo esa afinidad? - Amanda escucho todas las preguntas y miro a Dumbledore desesperada-

-El viejo mago negó con la cabeza a la trabajadora ministerial-

-Quedamos en que sería Severus quien te explicaría todo señorita Granger.-

-Pero señor yo… -

-Esta noche, acuda a su despacho y solo hable con él, espero pueda atenderla y resuelva sus dudas, ahora deje que le expliquen el por qué están aquí.

-Señorita Granger, necesitamos que colabore con el profesor Snape en desarrollar bien esa poción para el ministerio, deberán trabajar juntos. Por supuesto que todos los gastos serán pagados por el ministerio. Sin duda, cuanto antes este realizado el trabajo a ser posible, mejor, si algo así es capaz de desarrollarse el ministerio debe encontrar una forma de controlarlo.-Explicó Cornelius seriamente.-

-Es bueno oír eso Ministro, no queremos vaciar las arcas de Hogwarts.- Intervino Dumbledore sonriente.

Mientras, la mente de Hermione seguía debatiendo y dando vueltas.

-Entonces… ¿Debo trabajar con el profesor Snape y con la persona con el cual mantengo afinidad para que todo salga correcto y sea posible? -

-Si señorita Granger, y estoy seguro de que no tendrán ningún problema, al igual que Severus tienes cierto talento para las pociones.- El anciano sonrió con sus brillantes ojos enigmáticos.-

-Bueno pues si todo está solucionado por aquí, nos retiraremos, cada cierto tiempo recogeremos informes sobre cómo va su progreso señorita Granger y el de sus compañeros. Albus, no creo que tengas problema en explicarle a Severus lo aquí hablado.- Ambos se despidieron del director, Amanda salió seguida de el Ministro que le dio una mirada extraña de advertencia a el director.

-Poco tiempo le falto a Hermione para salir del despacho del director e ir a la sala común a contarles todo a Harry y Ron los cuales se sorprendieron.-

-Magia de afinidad… Alguna vez he oído hablar de ella a mi hermano Bill, se supone que es complicado que se producezca, me dijo que conllevaba sentimientos y emociones fuertes por otra persona. ¿Y tú dices que has encontrado alguien que produce eso en ti? - Ron pregunto sorprendido-

-En el libro que me prestó el profesor Snape dice que es algo que se debe de activar, necesitaría algo de contacto con la magia de esa persona, no puedo sentir afinidad si nunca he tratado con otra magia que no sea la mía o la vuestra , y es obvio que no he sentido nada del otro mundo con la vuestra, sin ánimo ofender… -

-Pero entonces según lo que te han comentado en el despacho de Dumbledore, quiere decir que hay alguien de la clase con quien tienes afinidad, si no, no habría pasado eso a tu poción ¿correcto? - Pregunto Harry.

- ee si claro.-

-Te imaginas que sea Goyle.- El pelinegro rompió a reír.

-¿Pero eso, es con chicos y chicas? - intervino Ron.

-Claro que si, Ron.-

-Bueno entonces debemos descubrir quién es.-

-Claro que si mañana me acercaré a Draco Malfoy y le diré "Disculpa, ¿Puedes hechizarme? Es que puede que tu y yo tengamos afinidad mágica y creemos la poción del siglo." -

-Imagínate pedirle la varita a Pansy Parkinson- Se revolvió Ron de solo imaginarlo.

-Imagínate trabajar con Lav-Lav- Rio Harry.

- oh cállate… por Merlín- Resopló.


Sangre cubría su vestuario, el hedor a muerte se filtraba por su prominente nariz, no podía dar más de tres pasos sin vomitar al instante. Se envió tan sucio, era una bestia, un asesino, lo hizo lo más rápido que pudo, les evito todo el dolor posible, pero eran dos niños y sus padres. Se dio unos momentos para desconectar bajo todos sus escudos y quito su máscara se pierde llorar en un rincón sombrío de aquel barrio, conjuró un muffiato, gritó. Rompió sus nudillos contra la dura pared en la que se sujetaba. Ahora con las cabezas conjuradas en una bolsa, se aparecería en la mansión, con la prueba cumplida, formaría parte del gran sequito de maniacos enfermos. Lo que elegiste ser, lo que eres.Su mente le castigaba cuando le permitía dominar. Se encontró unas lágrimas más de arrepentimiento por todo, por lo que hizo en el pasado que hoy lo llevaba a esto.

Lily si no me hubieses abandonado ...

Pasados unos momentos eliminó cualquier rastro de lágrimas, y volvió a cubrir sus facciones en solo un segundo, cualquier persona que viese eso temería.

Volviendo a controlar sus mecanismos mentales elevo las protecciones y volvió a desempeñar el papel para el qué se estuvo preparando durante años, el papel de su vida. Tomo las cabezas, se puso su máscara y se apareció en la mansión Malfoy. Todos aguardaban con expectación y lo vieron entrar en la sala, triunfante, sonriendo tan engreído.

Arrodillándose en señal de respeto mostro las cabezas de la familia asesinada sin el mínimo titubeo.

-Oh mi fiel espía, como me complaces amigo, por favor levante. Ven acércate.-

Severus se acerco a él y una vez más Riddel busco sus ojos.

-Muéstrame tu diversión amigo- esta vez no fue tan rudo, penetró su mente y busco entre sus recuerdos, poco tardó en encontrar lo que buscaba, Severus lo modifico y lo hizo realmente sádico y sangriento. en el hombro al dejar su mente. –Te has ganado mi confianza por el momento.- Tom dijo genuinamente y extendió su mano hacia él pocionista, este observo sus dedos y beso el sello que portaba en el dedo anular.-

-Es un honor mi señor-

-Ahora, retírense todos, me he cansado de aguantar sus simples presencias.

Todos abandonaron la habitación, muchos otros la mansión, Severus se apareció en la entrada del colegio, había oscurecido así que con su sigilo nadie podría verle, además conocía los pasadizos para llegar a sus habitaciones sin ser detectado, incluso los subterráneos.

Suspirando cerro el libro ya terminado, se puso en pie, la hora de la cena hacía tiempo que había terminado.

-Tempus- conjuró la castaña con un sencillo movimiento de su varita.-

23:45 de la noche, hacia más de 1h que el toque de queda había pasado.

-Suspiro desconcertada-

Después del día que había pasado había demasiadas preguntas en su mente.

Se suponía que Severus Snape tenía el deber de haberle informado de todo esto, pero no, había preferido ignorarla cuando le pidió una explicación, para después hacerse el misterioso con ese libro sobre la afinidad mágica entre individuos…

-Paseándose por la habitación de un lado a otro pensativa, llevo las uñas de su mano derecha entre sus dientes.- Un mal habito que aparecía de vez en cuando desde la infancia sin duda.

-Tengo que resolver esto de una ve z… El director me dio permiso para buscarlo en la noche… - Los pensamientos recorrían su mente, no tendrían por qué castigarla si la atrapaban, siempre podría interceder el director a su favor.

-No lo pensó un segundo más, cubriéndose con su túnica y aun con el uniforme de su casa puesto, salió apresuradamente por el retrato de la dama gorda, rumbo a las frías mazmorras.

Cualquiera que haya visto en ese momento, abría pensado que iba en una misión suicida, pero igualmente decidida a ello, había firmeza en las expresiones de su cara.

-Con un movimiento elegante de su mano la magia pulsó atreves de su brazo, hasta sus delgados dedos, golpeando con impaciencia y molestia sobre la puerta que custodiaba sus habitaciones privadas, abriéndose así de par en par. -

-Cansado, ingresó en la estancia tirando la máscara cubierta de sangre a un lado, sobre un viejo sofá que parecía puesto allí a conveniencia. La ropa de mortigafo que portaba desapareció mientras ingresaba en el baño, el agua caliente de la ducha ya había comenzado a correr, gracias a algún hechizo no verbal.-

-Dejó que el agua caliente recorriese cada centímetro de su cuerpo, relajando así sus maltratados y tensos músculos. Llevo las manos por su cara apartando todo el pelo hacia tras mientras se permitía el agua caer.

Estaba en un momento crítico y peligroso, había llegado el momento de abandonar su personaje y centrarse en sus verdaderos planes, en el criterio establecido para su vida, el cambio a menudo era complicado, lo dejaba en un limbo de personalidad poco definido, era realmente imprevisible en ese estado.

-Golpeo la pared de azulejos en la que se apoyaba con el puño, los nudillos aun rotos por lo que sucedió en Silent Valley, mientras desvanecía las protecciones mentales tan fuertes que se había impuesto. Se agarro la cabeza con las manos por la jaqueca que producía el cambio y los pensamientos inició a vagar sin control… -

¿Quién eres realmente Severus? ¿Enserio eres un profesor? ¿Un asesino? Eres como ellos, hoy incluso mataste a personas totalmente inocentes, podrían ser incluso familiares de algún alumno… Permitiste la marca, acudiste una vez más a la llamada del amo que tu solo elegiste…

-Las lagrimas rodaron por su rostro camuflándose con el agua que caía en él, lanzando un alarido de dolor y desorientación mental, se deslizo por la pared hasta sentarse en el suelo exhausto.-

No eres como ellos, no disfrutaste esas muertes, proteges a los más débiles de ese monstruo, a tus alumnos, Dumbledore confía en ti, su causa es la más acertada y tú formas parte de ella

- Los pensamientos sin control fueron tomando formas más positivas, lo que le llevaron a un estado de relajación, una especie de limbo mental donde solo era el mismo. Levantándose salió del baño completamente desnudo y se miro en el espejo situado en su recamara, vio su reflejo y su rostro solo pudo denotar desconocimiento, dudas.-

Escucho unos tímidos golpes que provenían de la habitación adyacente, su despacho.

¿Quién sería a estas horas? Quizá Dumbledore quería un informe de la situación en ese mismo momento.

-Conjurando sus típicas túnicas de enseñanza, caminó hasta su despacho con el cabello a un goteando y pegado a los bordes de su rostro. -

No tenía fuerzas ahora mismo, no tenía la capacidad de proyectar un papel en tan pocos minutos, pero siendo la hora que era no se preocuparía por que algún alumno, nadie se le ocurriría ir a ver al murciélago de las mazmorras tan tarde.

Bueno estaba equivocado, si que había alguien.

-Hermione Granger se quedo totalmente sorprendida al ver la cara algo desencajada de su maestro de pociones cuando abrió la puerta y la observo allí quieta, su rostro, parecía que había visto un fantasma. Nerviosa se mordió el labio sin saber que decir- Le resultaba extraño que el profesor solo la mirase fijamente y no articulase ningún tipo de sonido.

-Emm Buenas noches señor… ¿se encuentra bien? - observo como la mirada del mayor se endurecía levemente llenándose de rencor y molestia.

-Señorita Granger, ¿Qué hace aquí a esta hora ?, créame… no existe nadie más inoportuna que usted.- El bello corporal de la joven bruja se erizo al escuchar el ronroneo oscuro y sugerente.

-Sintió el tirón en su brazo izquierdo cuando una mano fuerte y firme la agarro por el antebrazo y la empujo hacia el interior de la oficina. Cuando la puerta se cerró tras ella, Severus la inmovilizo allí mismo, entre la puerta y su propio cuerpo.-

-¿Una hija de muggels a estas horas llamando a mi oficina? ¿Realmente eres la bruja más brillante de tu promoción? - Las palabras murmuradas sombríamente en su oído cargadas de violencia la hicieron estremecer-

-El pocionista se alejo unos centímetros para observar el rostro pálido y la respiración agitada de su alumna.-

-Realmente no sabes nada Granger… Retírese y regrese a una hora más decente. - Los ojos del pocionista brillaban con una intensidad desinhibida observandola de arriba abajo, intimidándola.-

La chica no entendía el comportamiento del profesor, pero tampoco quería quedarse a comprobar el por qué se comportaba así.

-Observó al mago llevarse una mano a la cabeza y cerrar los ojos.-

-Señor yo… - - Parece dolorido - La chica se atragantó al observar el cambio súbito en su mirada, ya no había nada, no estaba el enfado, no había molestia, ni intimidación o provocación, estaban vacios, vacios una vez mas y sin brillo, muertos.-

-Lárguese… ¡Ahora! - La castaña abrió la puerta asustada y desesperada corrió rumbo a sus habitaciones, donde se sentiría segura.-

-¿Qué le pasaba a ese hombre? -

¿Por qué se comportaba así con ella? ¿Y por qué no podía hacer nada y se dejaba intimidar así?

-Maldita Granger… - murmuró Severus mientras tomaba una poción que guardaba recelosamente en un cajón del escritorio, protegido con su firma mágica, la misma que utilizaba para proteger sus dependencias de curiosos o gente mal intencionada, se dejo caer en el sofá más cercano a él, en donde por fin debería tener unas horas de paz.